Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K Rowling y compañía.
Advertencias: Este fic participa en el minirreto de enero para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Palabras: 400.
una noche de últimas veces
[daphne greengrass]
Esa noche fue la última vez que Daphne Greengrass vio a Pansy Parkinson sonreír sin restricciones. En ese momento, mientras saqueaban la despensa de Blaise, Daphne no lo supo. Si alguien se hubiera acercado a su oído para susurrarle que perdería a su mejor unos días después, habría puesto el grito en el cielo e incluso habría descuartizado al culpable sin pestañear.
O quizás no. Probablemente se lo habría tomado a broma.
Pero habría servido como advertencia para mantener a su amiga a salvo. Incluso le habría pagado unas vacaciones al idiota de Pucey para que la sacara del país sin hacer preguntas, para que se la llevara lejos y no mirara atrás. Cualquier excusa serviría. Un «vamos a follar en las islas griegas» o quizás un «¿y si nos perdemos en ninguna parte y le damos una patada al mundo?». Con Adrian Pucey, toda excusa era válida.
Así funcionaban esos dos.
Pansy merecía sonreír por el resto de su vida; robar comida basura de la despensa, despotricar contra el mundo, lloriquear con una peli mala de narices o babear en el sofá después de meterse entre pecho y espalda dos botellas de vino.
¡Qué coño, merecía ser feliz, no que le arrebataran la vida de esa manera!
Como a Daphne nunca se le dio bien eso de leer los posos del té (¿el culo de su copa serviría?), puso los ojos en blanco cuando Pansy criticó sin piedad a su compañero de trabajo, le tiró palomitas a la cara cuando la vio babear en el sofá y se burló de ella mientras lloriqueaba por una peli con un guion muy cliché.
Así funcionaban ellas dos. Desde siempre.
—¡Por Merlín, Pans! —protestó por quinta vez—. ¡Es obvio! ¡Se van a comer la boca! ¿No es eso lo que dicen los muggles? Aunque, si tuviera que dar mi humilde opinión, me parece una expresión un poco fuerte para los críos…
Pansy bufó divertida, casi escupiendo el vino.
—Es «comerán perdices».
Daphne arrugó la nariz disgustada.
—¡Lo que sea!
Pansy negó con la cabeza, recuperó el bol de palomitas y se metió un buen puñado en la boca. Daphne le tiró un cojín a la cabeza. Así, sin quererlo, comenzaron una pelea de almohadas. La última.
Fue una noche de últimas veces.
Unos días más tarde, Daphne recordaría esa noche mientras intentaba hacer desaparecer la sangre del suelo.
Sin lágrimas, pero rota.
fin.
¡FELIZ AÑO NUEVO! ¿Sabéis que he escrito esta historia como tres veces? Ninguna versión me convencía. Esta que acabáis de leer tampoco, no os vayáis a pensar que me gusta. ¿La historia se entiende sola? A ver, está basada no tan ligeramente en un fanfic que me ha marcado la vida(? y que querría citar, pero no me gustaría que alguien que se lo estuviera leyendo viniera yo a contarle el spoiler de su vida. ¡NI HABLAR! Solo diré que esa historia ha cambiado mi canon de los slytherins por completo. No diré más.
Ahora sí: no tengo ni idea de si esto cumple o no la temática del reto, pero ¿cuándo he estado yo segura de eso?
¡Hasta la próxima!
PD: Toda opinión es bienvenida, ¡os leo desde las sombras! Y desde mi resfriado, me está matando.
