"La víspera de la espera"
Domingo 30/05/1999
Ginevra conoce a su hermano, es un imbécil la mayor parte del tiempo, la otra parte es un maldito lunático. Sabe que le hará la vida imposible por mera diversión, sin que, necesariamente, él reciba algo a cambio. Así que no entrará en pánico, ya no es la niña que le ruega no le cuente a su madre como guarda moneditas de oro debajo de su caja musical, ella ya no es esa niña. Definitivamente no dejará que la manipule.
Ella tiene el control, puede tenerlo. Ya lo tiene ¿No es cierto?
Ginevra carraspea y cierra la caja de dónde sacó su acta con tranquilidad, incluso le dirige miradas a Percy, retándolo a que insista. Pero su hermano parece presentir que algo no anda bien y no abre de nuevo la boca, pero tampoco quita su estúpida sonrisa juguetona, como si esto fuera un juego.
—Estoy buscando un libro —dijo finalmente, devolviendo la caja en su sitio y ocultando las llaves dónde mismo—. Lo necesito para los EXTASIS.
La sonrisa de Percy se ensancha y deja de recargarse en la puerta para acercarse a Ginevra hasta que invade su espacio personal.
—¿Qué mierda haces aquí? Quiero la verdad —susurró con seriedad. Los centímetros que tiene de más no alcanzan para intimidar a Ginevra, quién sonríe y se aparta de él.
—¿Por qué? ¿Le dirás a mi madre? —preguntó con las cejas elevadas, aunque más bien pareció un reto.
Percy sonríe y suelta un bufido incrédulo, se cruza de brazos y observa la nueva confianza que Ginevra emana.
—¿Para qué necesitas esa cosa? —apuntó su acta sobre la cama, igualmente alzando las cejas— ¿Y por qué se lo ocultas a mi madre?
Ginevra sonríe y toma el acta sin que Percy pueda ver lo que dice. Después lo observa con seriedad un largo rato, podría tocar la tensión si se estira un poco a la izquierda.
—No te interesa, Percy —sonrió y caminó a la puerta, esperando la amenaza o condición de su hermano.
—No, pero a madre sí —ahí está. Ginevra se gira y mantiene su sonrisa, Percy apenas se ve confundido antes de recuperar su sonrisa burlona—. Algo quieres que no sepa, de lo contrario, se lo habrías pedido tú misma ¿Quieres que le pregunte?
—No lo harás —afirmó sonriendo—. ¿Y sabes por qué? —ahora fue su turno de invadir su espacio personal y tener una estúpida sonrisa en el rostro— Porque no quieres ir a Azkaban —dijo con simpleza, Percy de inmediato frunce el entrecejo—. Bajo cargos de intento de homicidio, manipulación, traición y fraude ¿O sí? —Ginevra rió ante el rostro consternado que Percy no se molestaba en ocultar, o no sabía cómo hacerlo—. Hay muchísimos testigos y evidencia, Percy. Y seguramente mi madre se iría contigo.
Hizo tronar su lengua contra el paladar mientras palmeaba el brazo ajeno. Percy no tardó en reaccionar y la sostuvo por el brazo antes de que pudiera salir de la habitación.
—¿Quién? —pidió en un gruñido. Ginevra sonríe y recuerda con rapidez a Harry y a Draco.
—Bistriz lee las estrellas y sabe dónde picar, Percy —rió juguetona, imitando la cara idiota de su hermano—. Yo tendría más cuidado con mis palabras y a quien se las digo —Ginevra espera entienda que se refiere más a su madre que a Bistriz.
Percy le mostró la misma cara rabiosa que su madre,s y ella, sin más por decir, salió de la habitación con cautela, subió a la suya, tomó un libro cualquiera y bajo hasta la cocina, gritó alguna despedida antes de dirigirse al #12 de Grimmauld Place con un puñado de polvos.
La casa estaba sola. A excepción de Winky que le ofreció un sin fin de tés dulces y algunas frutillas.
No le prestó atención al inicio, el frío y la soledad en Grimmauld Place es aplastante, Ginevra no se imagina a Harry viviendo ahí completamente solo, parece que las pareces se pegan a tu cuerpo para aplastarte pero al mismo tiempo están tan lejos que notas más que nunca toda la soledad que te rodea.
Es la misma sensación que recuerda de la última vez que estuvo ahí, cuando fue a buscar a Harry después de Navidad y Winky le dijo que estaba en la Academia. Todo era tan diferente desde la primera vez que entró con él y lo engatusó para que se acostara con ella hasta la primera vez que fue a buscarlo, con una "relación" medio hecha estaba completamente destruida, y ahora ése momento, en el que iba a buscarlo para, de alguna manera, ayudarlo a tener la libertad que merece y le fue arrebatada.
Puede ser que jamás vuelva a estar ahí.
Si Harry conseguía lo que le prometió, ellos ya no tendrían que estar juntos, mucho menos vivir bajo el mismo techo. Ginevra ya no volvería a pisar esa casa jamás.
Con un pequeño peso en el pecho aceptó algunas de la frutillas que Winky ofreció y le pidió decir a Harry que ya la tenía, tal cual. Él entendería.
Miércoles 02/06/1999
—¿Hablaste con Jason? —preguntó Harry en cuanto Ron se sentó frente a él, el pelirrojo asintió poco entusiasmado.
—Sí, está muy triste —suspiró—, no le costó tanto decirme.
—Pobre, pero se arreglará —alentó Harry, más para animar a su amigo que a él mismo. En aquel momento no tenía cabeza para los problemas amorosos de su compañero y el próximo capitán de la Academia—. ¿Qué te dijo?
—Que Greg tendrá el título la próxima semana, el jueves a primera hora —se encogió de hombros y dejó que el sol le diera de lleno en el rostro—. Y que necesita embriagarse en cuanto salgamos de aquí —rió y mantuvo la sonrisa en el rostro.
—Dalo por hecho.
Viernes 04/06/1999
Harry aún cabecea cuando escucha la puerta principal abrirse y algunas risas del otro lado. De inmediato despierta, acomoda sus gafas y se incorpora rápidamente antes de que Greg entre y se despida de alguien del otro lado de la puerta, la cierra y gira con una sonrisa, hasta que ve a Harry, entonces frunce el entrecejo confundido.
—Harry —dice como saludo, devolviendo la sonrisa a su rostro— ¿Cómo estás? ¿Qué haces despierto tan temprano? —camina hasta que está frente a la puerta junto a la cual Harry dormitaba hasta hace unos instantes.
—Todo bien, estaba esperándote, quiero hablar contigo —Greg asiente y abre la puerta.
—Vamos, aquí las paredes escuchan —sonrió y dejó que Harry entrara primero, no se molestó en preguntar por su comentario.
Greg saca algunas carpetas mientras Harry se sienta en el sillón junto a su escritorio.
—Dime —dijo con la misma sonrisa y amabilidad. Harry suspiró, era un buen hombre, en verdad esperaba no estarlo metiendo en problemas.
—No te asustes y no culpes a nadie ¿De acuerdo? —advirtió, sentándose en la orilla del sillón—. Sé que tenías una relación sentimental con Jason Incaute, Greg.
Finalmente la sonrisa y amabilidad desaparecen de su rostro para abrirle paso a la sorpresa y preocupación.
—¿Quién…? ¿Mi padre…? ¿Él…? ¿Jay…? —Greg respira y deja de hablar, Harry espera a que Greg controle su preocupación, que ordene sus ideas y después se dedica a mirarlo con una disculpa en los ojos.
—Nadie sabe sobre ustedes, de verdad —intentó tranquilizar, sin saber que tan efectivo fue el intento, Greg igualmente se dedicó a mirarlo en silencio—. Jason está muy triste, Ron y yo le hemos preguntado y nos contó sobre algunas cosas.
Grag frunce el entrecejo y une sus manos sobre el escritorio con notoria preocupación, a Harry de pronto no le sorprende que Jason y él estuvieran saliendo, sus emociones se desbordan por todas partes.
—¿La señora Weasley está amenazándote, Greg? —las facciones de Greg se tensan de inmediato, Harry recuerda que se supone Ginevra es su novia, lo que quiere decir que convive con su madre, se supone que Molly le agrada—. Si es así, Greg, necesito que me digas algunas cosas para detenerla.
—¿Qué clase de cosas?
Harry suspira con pesadez, está un poco cansado de contar diferentes historias a tanta persona distinta, de verdad espera no volver a verlas o tocar el tema porque no cree recordar todas las razones que ya dió y aseguró. Sería un verdadero desastre.
—Voy a enfrentar a la señora Weasley, Greg, pero para hacerlo debo estar seguro que tú y Jason estarán a salvo de cualquier amenaza de la señora Weasley —Greg frunce el entrecejo confundido y recorre el rostro de Harry, esperando encontrar algo más que no entienda—. Me refiero a que ella no pueda quitarte el título de Capitán y que Jason ya tenga su plaza en el Ministerio, ella no podrá arrebatarselos y estarán juntos, tampoco podrá meter su nariz entre ustedes una vez que estén fuera de la Academia.
Greg asiente lentamente, ligeramente aturdido por la palabrería de Harry, pero de cualquier manera lo comprende y logra decir después de otros cortos segundos de comprensión: —¿Qué quieres saber?
Harry de inmediato suspira el aire que no sabía estaba conteniendo, no muy seguro si esa simple respiración rompería la calma y decisión con la que había dicho todo.
—¿Cuándo te darán el título y cuándo saldrá Jason?
Sábado 05/06/1999
Ginevra sale a los jardines y camina con lentitud hacia el lago negro, distingue a Harry lanzando piedritas al lago para que reboten sobre este y un tentáculo del calamar atrapando más antes de que dejen de rebotar.
—Hola —saludó una vez que estuvo a su lado, Harry le sonríe y lanza una piedra para que el calamar la atrape antes de soltar el resto en la orilla. El tentáculo se hunde apenas salpicando sus pies.
—Hey —Harry sacudió sus manos entre ellas antes de observar a Ginevra con ojos entrecerrados y una sonrisa divertida—. Recibí el mensaje de Winky, nada oportuna por cierto.
—Lo siento, no creo que iría de inmediato —rió avergonzada, recordando la soledad que hay en Grimmauld Place, seguramente Winky saldría de ahí corriendo si le dieran la oportunidad. Harry le hace un ademán para restarle importancia—. ¿Ellos se quedan ahí? —preguntó dejándose llevar por sus pensamientos, Harry niega.
—Ambos vienen aquí a Hogwarts, me imagino que Kreacher vuelve todas las noches, es muy apegado a esa casa por el hermano de Sirius —se encogió de hombros y observó el castillo ausente—. Winky es feliz atendiendote, no le gusta que le pague —rió bajito—, pero Hermione la convenció de aceptar algo.
—¿Le pagas a los elfos? —preguntó asombrada, imaginando la indignación que tendría su tía Quinatra tan solo con escuchar como Harry hablaba de sus elfos, se desmayaría de escuchar que les paga.
—Sí, Hermione me demandaría de lo contrario —sonrió y volvió a mirarla—. Además estás ante el secretario de la PEDDO —Ginevra no habría podido contener su carcajada aunque hubiera querido.
—¿Qué es eso? —logró decir entre risas. Harry la observaba con una sonrisa y ojos brillantes.
—Significa Plataforma Elfica de Defensa de los Derechos Obreros, Hermione es la fundadora —explicó risueño—, lo hizo para que los elfos tengan los mismos derechos que los magos o algo así —se encogió de hombros y mantuvo su sonrisa, observando con gracia las cejas elevadas en sorpresa de la pelirroja.
—Mi tía enloquecería de saber eso —bufó con una sonrisa.
—Bueno, se enterará pronto, no dudo que Hermione plantee la idea en el Ministerio —ofreció pensativo.
—¿Se dedicará a las leyes? —preguntó involuntariamente, demasiado tarde se dió cuenta que no debe importarle porque no los verá una vez que Harry se deshaga de su madre.
—Supongo que sí, no estoy seguro, es muy inteligente, no creo que se encasille en un solo departamento —respondió distraído, cortando los pensamientos de Ginevra—. ¿Qué harás tú?
—Quizá periodismo —se encogió de hombros y sonrió ante la sorpresa en el rostro de Harry—. ¿Qué?
—Nada, solo esperaba cualquier otra cosa, no imaginé que periodismo —rió bajito. Ginevra asintió y volvió a encogerse de hombros.
—Hay muchas mentiras en el periódico —dijo como única explicación, sacudió la cabeza para deshacerse de las ideas que bailaban en su cabeza y se concentró en lo que importaba—. ¿Qué hago con el acta?
—Guárdala —los ojos de Harry brillan al recordar lo que realmente vino a decirle.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó con ojos entrecerrados.
—¿Cuando termina el curso Ginevra? —dijo en cambio Harry, su rostro concentrado y expectante.
—El ocho de julio ¿Por qué? —en ese punto Ginevra ya no tenía idea de qué carajo hablaba Harry ni qué planeaba hacer.
—Porque necesito que Greg y Jason estén fuera de la Academia para que tu madre no pueda hacerles nada —comenzó, esperando que Ginevra entendiera—. Greg tendrá el título el jueves y Jason será nombrado Auror hasta el dos de julio, necesitaba saber cuándo sales de Hogwarts para tener un pretexto y ver a tu madre ¿Puedo...puedo usar esa fecha, Ginevra? ¿O prefieres que sea en otro momento? —continuó tentativamente, Ginevra le resta importancia con un encogimi de hombros y niega, pero no dice nada—. Creo que tu tía puede estar ahí —se encogió de hombros.
—Espera ¿Tú saldrás de la Academia con él, Jason? —interrumpió, dejando de lado a su tía Quinatra.
—No, hasta agosto —respondió de inmediato.
—Bien —asintió la pelirroja. Ya había comprendido la línea de tiempo pero realmente ignoraba el cómo se desharía de su madre—. ¿Cómo vas a hacer que nos deje tranquilos?
Harry parece indeciso y Ginevra eleva una ceja interrogante, insistente. Así que Harry respira hondo y se atreve a tomar sus manos con fuerza, a Ginevra no le molesta sentir la tierra que se quedó en sus manos de cuando sostenía las piedritas. Se le estruja el pecho al darse cuenta que no tiene ansiedad por soltar sus manos, no le molestan ni incomodan «no es Dahir, no es Miles, es por eso».
Harry está serio e incluso parece culpable.
—Ginevra, tienes que prometerme que no le dirás nada hasta que sea el momento —la pelirroja frunce el entrecejo y asiente lentamente, buscando en los ojos ajenos algo malo, solo encuentra culpa—. Tu madre ha hecho cosas malas —susurró, acercándose un poquito y apretando sus manos, como si quisiera impedir que se fuera, vagamente piensa que no se iría porque se siente muy bien—. Tu madre engañó a tu padre, Ginevra, varias veces, incluso antes de que nacieras.
En aquel momento Ginevra deja de sentir el suelo, las piernas y todo su cuerpo. Harry tiene que tomarla rápidamente para evitar que se caiga, se apoya en sus rodillas hasta que consigue que Ginevra quede sentada en el pasto. Sube sus manos a su rostro y busca su mirada. Harry se congela por completo.
Sabe que Ginevra ya ha llorado frente a él en una ocasión, pero él realmente no la estaba viendo, la estaba abrazando para convencerla de que estaba bien y que el cerdo de Jeffers no iba a tocarla mientras estuviera con él. Harry nunca la ha visto llorar hasta ese momento. Sus ojos están rebosantes de lágrimas, apenas puede ver sus ojos entre todas ellas, caen silenciosamente porque Ginevra no es capaz de emitir un solo sonido.
—Ginevra, oye —Harry sostiene su rostro y busca su mirada, pero Ginevra solo está dejando que sus lágrimas caigan, no gesticula ni emite sonidos.
Solo puede recordar a su padre llegando a casa con flores para su madre, sus apodos empalagosos, los detalles que tenía con ella, las charlas de consuelo que ella escuchaba como murmullos desde el otro lado de la puerta, su mirada enamorada ¡Maldita sea, su padre amaba tanto, tanto, tanto a su madre! Él le dió todo, absolutamente todo lo que ella quería, incluso lo que no merecía. Todo mientras su madre seguramente pensaba en otro hombre, mientras se acostaba con ellos ¿¡Cómo se atrevía a llamarla a ella una cualquiera!? Por eso le parecía tan fácil ofrecerla a ella a cambio de oro, seguramente ella lo hacía voluntariamente. Que asco.
—Ginevra, por favor —la pelirroja parpadea, dejando caer otras tantas lágrimas, le dirige una mirada desorientada y de profunda tristeza a Harry—. Lo siento tanto —él le limpia las mejillas y espera que nadie los esté viendo, pero no hay nadie en los jardines.
Ginevra asiente y abre los labios, tarda un poco en formar una palabra coherente: —¿Cómo lo sabes?
A Harry le encantaría mentirle, no decirle nada, pero no puede, él sabe que necesita saberlo, tiene derecho a saberlo.
—Hace meses que la ví en el Ministerio con Tiberius Merry —murmuró, Ginevra asiente pero mantiene su rostro inexpresivo, en cambio su mirada se rompe un poquito más con lo que Harry dice—. Ginevra —la llamó con la voz un poquito más alta—, Ron y Hermione han estado buscando a la familia de Ron, llegaron a conocer a dos medimagos que conocen a tu madre y a tu tía —la pelirroja no aparta la mirada de él en ningún instante, Harry incluso cree que ya sabe a dónde se dirige la revelación—. ¿Sabes que tu madre estaba en Francia con tu tía cuando te esperaba?
—Algo me ha dicho mi tía —asintió la pelirroja, con la voz en un hilo finísimo.
—Al inicio del viaje tu madre ya estaba embarazada, ella no sabía quién era el padre de su hijo, así que lo ocultó y se fue —Ginevra frunce el entrecejo confundida mientras nuevas lágrimas empañan su mirada, con muchos pensamientos gritando en su cabeza y ninguno coherente—. Cuando nació se dió cuenta que era hijo de tu padre, pero como él no sabía le pidió al medimago deshacerse de él.
Ginevra abre los labios y la boca con asombro e indignación, incluso sorpresa, «no deberías».
—Es un maldito monstruo —balbuceó, Harry no dice nada, muerde el interior de su mejilla y limpia las lágrimas que caen del rostro ajeno. De pronto la comprensión alcanza su mirada y observa a Harry con los ojos como platos—. ¿Tú amigo es hijo de mi madre? —exclamó sorprendida, Harry suspira y asiente lentamente.
Ginevra tarda en darse cuenta lo podrida que está su familia y lo afortunado que es Roberts por no haber sido parte de ella todos esos años. Y no lo desprecia, al contrario, espera que pueda superar toda la asquerosa situación y sea feliz, por la misma razón, espera e implora que nunca formé parte de su familia. Esa sería una desgracia.
—Mi padre tenía un hijo y murió sin saberlo —lamentó la pelirroja, dejando que su mirada cayera, con ella se fue toda la fuerza y ánimos que tenía. Harry sentó a su lado y la abrazó con fuerza, porque no sabía qué más hacer.
Un "lo siento" no era suficiente, Ginevra merecía más que eso, su madre es la que debería estar ahí contándole todo eso, no él. Ginevra no debería estar metida en toda esa mierda, y Harry reconoce con tristeza que, si pudiera, le habría evitado todo ese dolor, ignorancia y caos.
Tenía tanto que asimilar.
Ginevra apenas pudo entender lo que Harry haría con su madre, no necesitó preguntar. Dejó que Harry la abrazara mientras las lágrimas caían por su rostros, maldecía a su madre y lamentaba la muerte de su padre.
—Él habría muerto en el instante que se enterara de esto —susurró Ginevra, sin intención de apartarse de Harry, desde hace mucho que era lo único estable en su vida y le pagaba de una manera horrible e injusta. Ni siquiera debería estar ahí abrazándola, confabulando contra su madre. Ellos no debieron arruinarlo, Harry era la mejor persona de todo el mundo.
—Todo pasa por algo —le dijo como respuesta, acariciando su espalda con cariño, esperando que se sintiera un poco menos sola y decepcionada.
—Mi padre era la persona más maravillosa del mundo —asintió y sin vergüenza ni ganas de ocultarlo comenzó a sollozar—. Él amaba tanto a mi madre y a cada uno de nosotros —hipó y se apartó un poco de Harry—. Él merecía saber que tenía un hijo, no debió morir sin saberlo ¡Y tú amigo! ¡Él debía crecer con su familia! —pero a pesar de sus exclamaciones y sollozos, Ginevra niega y se encoge de hombros—. Él lo hizo, estuvo con la familia correcta.
Asintió para sí misma y dejó que su cabeza cayera sobre el hombro ajeno. Su cabeza iba a estallar en cualquier momento, y como ya era costumbre, ahí estaba Harry para sostenerla y prometer seguir.
Ginevra alguna vez aseguró que caminaría con Dahir en un camino a oscuro, siempre con él sin importar nada, lo haría con tal de no irse sola. Ahora cree que quizá era necesario ir sola. Cree que Harry la dejaría ir sola si se lo pide, pero que estará ahí para salvarla si lo necesitas, incluso si no. Dahir no es Harry.
—¿Qué hay que hacer entonces? —susurró después de mucho tiempo, cuando el sol ya estaba cayendo.
Harry suspira y vuelve a acariciar su espalda.
—Esperar.
Le susurra algo sobre los EXTASIS, suerte y confianza. Le promete ir la próxima semana si lo necesita, no menciona el porqué lo necesitaría, no hace falta mencionarlo. Ginevra asiente y deja que Harry la abrace, deja que le cuente lo que ha hecho en la Academia, le cuenta algún recuerdo del profesor Snape y su padre junto al lago negro, le cuenta con ilusión sobre su madre y una estatuilla que tienen en Valle de Godric, la que ya ha visto en Halloween el año pasado, le habla sobre su padrino y lo que pensaba del castillo, le cuenta lo difícil que fue quitar el retrato gritón de su madre y todas las cabezas de elfos.
Ginevra se pierde en la voz de Harry y cierra los ojos, deja que su risa y voz ronca hundan todos sus pensamientos y los deshaga entre sus manos, se van como si fuera arena contra el viento.
Tiene la certeza de que jamás va poder callar sus pensamientos con Dahir, está segura de que no puede siquiera dejar de pensar cuando está con él.
Todo es un maldito desastre, y de cualquier manera, ahí está Harry.
.x.x.x.
En un rato más subiré el capítulo 29, estoy tan ansiosa que me pican los dedos :D.
Quizá en la noche publique finalmente el último capítulo :").
¿Qué les pareció el capítulo?
Dudas.
Comentarios.
Teorías.
El próximo capítulo les dirá un poquito como terminarán Harry y Ginny :), así que esperenlo con las mismas ansias que yo 3.
¡Nos leemos pronto, muy pronto!
(30/Diciembre/2019. 1:16AM)
-Danny :).
