Capítulo 35
Su voluntad
.
.
«Yo creo en la existencia del alma, es por eso que siempre estoy pensando en hacer algo que a los muertos les gustaría haber hecho,… Me refiero a un acto extravagante.»
Kuroro Lucifer, líder de la Araña.
.
.
En medio del trayecto, la nariz de Gon le pico. Otra vez, ese olor…este presentimiento…
Mientras más corría, un aroma en particular le seducía los sentidos y sus pies buscaron el origen de aquel olor, sin perderle el paso a sus compañeros hasta que el camino dividió sus rutas y al ocurrir el momento de tomar una decisión, dudo sobre qué hacer.
-¿Otra vez te quedas varado?- Killua se extrañó porque no avanzara a la derecha, donde Kurapika y demás se habían ido.
A propósito, Killua había disminuido su velocidad para seguir a su lado. Había notado un cambio en su amigo desde hacía rato y quería vigilarlo de cerca.
- Yo quiero ir pero...hay algo...
El albino ni siquiera hizo el amago de pensárselo, sabía lo que estaba pidiendo entre líneas.
- Que sea rápido.
- ¿Killua?
- Te acompañare si no es muy lejos.
- Nuestros amigos siguen adelante…
- Ya le avise a Kurapika, nos encontraremos luego.
- ¿Avisaste?- Cayéndole la ficha, Gon se asombró a lo grande- ¡¿Cómo sabias que yo-?!
- ¿Hace falta que preguntes?
- Caray, ¿Soy muy obvio o tú eres demasiado intuitivo?
- Ambos, ¿Y bien? ¿Qué vas a hacer?
El hijo de Ging se siento dichoso, ¡Que genial era tener a un amigo como Killua!
- Quiero ir a un lugar, sígueme.
- Más vale que valga la pena.
Aun con dudas, el Zoldyck le siguió en una nueva carrera por el monte.
Bajo las sombras de altos árboles, descansaba un arroyo cuya agua era tan clara que cualquier cosa que pasara por encima se reflejaba en él. Alrededor, los pequeños animales paseaban tranquilamente, haciendo del sitio una vista pacífica y agradable.
Podría decirse que era en cierto punto relajante, hasta el instante que sintió la presencia de uno, dos presencias aproximándose a máxima velocidad.
Ni siquiera volteo cuando tuvo a los espías en su espalda.
- Así que decidiste venir por mí, te habías tardado.
"No puede ser…", grito Killua en su mente.
A gran diferencia suya, Gon estaba muy feliz.
- ¡Sabía que eras tú, Hisoka!
Dándose la vuelta, el Mago miro hacia los niños en la orilla y se quitó unos mechones mojados de la cara para observarlos con ojos de lobo, evaluándolos como si fueran presas jugosas. Frente a tremendo mirar, el instinto de los chicos exigió que usaran protección y eso hicieron, activando su Nen de defensa.
Hisoka esbozo una sonrisa de deleite; el hermano de Illumi estaba muy bien, pero más le interesaba su amigo.
- Crecen muy rápido. Se ven realmente tentadores.
- Hazme caso, Gon, y vam…
- Hisoka, no dejare que te vayas.
Killua se aguantó las ganas de gritar por segunda vez y el Mago arqueo una ceja.
- Al menos, no hasta que...- Bajo su mano al bolsillo trasero de su pantalón y de este, extrajo un objeto que le trajo gratos recuerdos al pelirrojo- ¡Te devuelva esto!
Perdido. Killua estaba completamente perdido. No comprendía cual era la importancia de esa placa con el numero cuarenta y cuatro que Gon sostenía, ni porque Hisoka comenzó a reírse de la nada. Inicio con una carcajada suave, después se convirtió en un curso de risas divertidas que se guardó bajo la boca.
Lo que si dejo a Killua fuera de foco sucedió cuando el adulto comenzó a caminar hacia ellos, dejando el arroyo en el que se estuvo bañando. El agua se sacudió cual tsunami a merced de Hisoka, que a pesar de andar completamente desnudo emanaba un Nen voraz, capaz de hacer sudar a cualquiera.
- Eres adorable- Extendió sus dedos hacia los muchachos, jugando a alcanzarlos- Hace que me gustes más.
Acto seguido, recogió la toalla que colgaba de una rama, junto a la ropa que preparo sobre una roca lo suficientemente alta para que el agua no la mojara. Una vez en mano las sacudió y en un parpadeo Hisoka estaba vestido, llevando un atuendo bastante extravagante de colores vividos, usando unos característicos zapatos en punta y sus orejas estaban adornadas con dos colgantes de corazón.
A Killua le sobrecogió que hiciera esos trucos de la nada.
- ¡Eso fue increíble!
Todo lo opuesto a Gon, que quedó encantado.
- Si quieres ver un espectáculo de verdad, la próxima vez ven solo.
El hijo de Silva frunció el entrecejo, con todo y ojos de maldad. De nada sirvió porque Gon se alejó de él y corrió al encuentro de Hisoka, con toda la naturalidad del mundo.
- Ten, Hisoka, ¡Y gracias!
- ¿"Gracias", porque?- Acepto la placa de vuelta, incluida la mano del Freecs que atrapo con facilidad- Aún no me has dado lo que acordamos.
- ¡Gon, cuida-!
- Esta bien, Killua.
La placa rodo del brazo derecho de Hisoka a su nuca y de esta a su mano libre, donde se dividió en cuatro placas idénticas y en una nueva pasada a su cuello, todas desaparecieron.
- ¡Genial! ¿Cómo haces eso?
Al villano le dio gracia porque no hiciera ningún movimiento por librarse de su garre, mientras su amigo estaba echándole saña.
En su despreocupada euforia, Gon vio que los ojos del Mago resplandecían como el oro, que su rostro era pulcro como el marfil y la sensación de tocarlo era arrolladora. De cerca y sin maquillaje, Hisoka Morrow era realmente guapo.
- Aah..."Gracias" porque…- Se le trabo la lengua, sonrojado- Kurapika me contó que ayudaste bastante en la misión, eso… Por eso,… te lo agradezco.
- No lo hice por caridad.
- Te divertiste, ¿eso no cuenta?
- No te lo voy a negar, aunque- Gon estremeció cuando la mano de Hisoka subió a su cuello, presionando sobre la nuez de Adam- Me pregunto si podrías entretenerme mejor.
Gon ladeo la cabeza, ¿Hablaba de un duelo? ¿Hisoka quería luchar contra él? Sí, seguramente era eso.
- Sí, lo hare. ¡Ya veras, me esforzare por ti! No te decepcionare.
Killua se abofeteo mentalmente, ¡¿Que rayos dices?!
El mayor se esforzó bastante para no reír otra vez y toco los labios de Gon con deleite.
- Necesito calmarme- siseo ronco- ,...oh, Gon.
- ¿Hisoka? ¿Estás bien?
- ¡Se les acabó el recreo!
El Zoldyck estaba harto. Tenía que separarlos ya mismo, o el arroyo iba a llenarse de la sangre de uno de los dos.
- ¡Ah, cierto! Disculpa, Hisoka, nos tenemos que ir.
- Cuando vaya a por ti, deberías estar preparado.
- ¡No soy un cobarde!- Los ojos de Gon eran vividos y obstinados- Voy a demostrare de lo que estoy hecho y te cumpliré.
Al oír eso, Killua quedo petrificado.
- ¡Que nos vamos, Gon!
Experto en aumentar tensiones, Hisoka se pasó el dedo mayor por los labios y después lo apoyo sobre la boca de Gon, fue ahí cuando Killua dijo basta. Si no se alejaban a menos de seis kilómetros no estaría tranquilo.
Con una facilidad que rayaba en lo absurdo, Gon le correspondió a Hisoka con una brillante sonrisa y un "Nos vemos pronto", al separarse.
- Ya volví,… ¿Uh, porque estas pálido?
Si Killua no lo golpeo fue porque se sentía demasiado impactado para ello.
Preparo unos insultos muy graves para el Mago pero al volver a mirar hacia el arroyo, Hisoka no se encontraba por ningún lado.
Muy cerca de ese sector, una jovial y alegre hormiga quimera festejaba su libertad.
- Fuu, tengo que reconocerlo. ¡Ese fue el embarazo más corto de la historia!
Los chillidos de felicidad de Hina lograban espantar a los pájaros que a duras penas podían conseguir un sitio de silencio luego del estruendo de la guerra. Ni idea de cómo la aguantaba su sirvienta.
- Harás que nos descubran con tus gritos- resoplo Machi de mala gana.
- Déjame celebrar esto, ¡Soy libre! Muchas gracias, querida señorita, ¡Me ha hecho libre!- Hina dio vueltas sobre sí misma, tocándose su vientre ahora plano y curvilíneo- ¡Y soy hermosa otra vez!
- Ya no te necesito, puedes irme yendo.
- ¿Así sin más? ¡Oye, espera! Deberías agradecerme, porque gracias a mí fue que recuperaste a tus compañeros.
- No tengo nada que agradecer, era parte del plan ir a Green Island o a cualquier lado para encontrar a un exorcista, tú fuiste el recurso que necesitaba y ya te use. Eso es todo.
- ¡Tus palabras están llena de malicia! ¿Sabes que eso no es atractivo? Bueno, tampoco me puedo quejar. Me imagine que estaría hecha un globo durante meses pero ¡Sorpresa! Resulta que ya se acabó.
Shidore se asustó cuando los misteriosos aparecidos comenzaron a quejarse.
- Am, Ama, modérese, por favor.
- Deja de balbucear, Shidore, ¡Baila conmigo! Bailemos al son de la libertad.
- Que fastidio, ruidosa.
La escandalosa alegría de Hina frustraba la paciencia de un muchacho de aspecto gótico y mirada afilada.
- Si los gritos fueran tangibles, le diría a Blinky-chan que se los quitara. Uuh, ¿Quitarle la voz funcionaria?- le preguntó una chica que llevaba un crucifijo a una aspiradora con cara.
- Por el jodido Stephen King, ¿En serio no puedo matarla?
- ¡Aaah, me miras feo!- grito Hina cuando la apuntaron con un paraguas- Y yo pensando que los chaparritos eran lindos.
- ¿Chaparr...?
- Quieto, Feitan- Machi lo detuvo- Sé que estas ansioso por moverte luego de todo el tiempo que estuviste encerrado pero debemos seguir las indicaciones del Líder.
De mala gana, Feitan bajo su arma sin perder su cara de pocos amigos.
- Como sea, tampoco debería perder mi tiempo con niñas gritonas. Mejor me reservo para el Bastardo de la Cadena.
- Hablando de el…
En un rápido y breve resumen, Machi les conto todo lo que había pasado mientras estuvieron dormidos.
- Durante el tiempo que trate con él, he conseguido una lista de debilidades y también he oído que tiene restricciones con su Nen. Hice mi trabajo, tal como el Líder me encargo.
- ¿Y cuál era tu trabajo, Machi?- Indago la chica de lentes. Feitan rodó los ojos cuando se lo pregunto a él, después se apuntó a sí misma, muy perdida- ¿Cuál era mi trabajo?
Machi se cruzó de brazos, suspirando.
- Esto es lo que quedo del Genei Ryodan; un sádico y una olvidadiza.
- ¿Soy la sádica?
- Ni volver de la "muerte" te hizo menos mensa, Shizuku- espetó Feitan.
- ¿Volver de la muerte? ¿Yo… nací de nuevo?
- Asco, fue un "renacer" muy desagradable- El chico miro discretamente hacia Machi, que lucio indignada por ello.
- Para tu información, yo no le pregunte al Líder de qué manera iba a cuidar que ustedes dos sobrevivieran después de luchar contra el bastardo de la cadena; no me mires así. ¿Crees que me gusto cargarlos a los dos durante tanto tiempo?
- Vivir dentro de ti fue la tortura más larga- Apunto con descaro al vientre de Machi- Y estar consciente allí dentro, peor.
- ¿Dentro de Machi, quien? ¿Nosotros?- Shizuku seguía sin entender nada.
- ¡Han salido a la luz gracias a mí!- Anuncio Hina, que odiaba ser desplazada de un asunto- Un poco de gratitud estaría bien.
- ¿Quién es ella?- Volvió a preguntar Shizuku, exasperando al pelinegro.
- La Exorcista, con ella los libre de las condiciones del Nen del Líder.
- ¿Liberar? ¿De dónde?- Shizuku trato de hacer memoria- Ahora que lo dices, siempre que abría los ojos veía mucha oscuridad y sentía algo raro envolviéndome.
- Era la Capa Nen.
- ¡Ah, cierto! La capa del Líder es asombrosa. ¿Ha, el Líder,… donde esta?
- Yo no me voy a creer que está muerto- aviso Feitan, de mal humor.
- ¿Eso piensas? Porque yo tengo el presentimiento de que-
Feitan la fulmino, odiaba que insinuara que Kuroro yacía bajo tierra. Peor, que fue derrotado por un tonto vengador.
- No lo digas. Has hecho un gran trabajo escondiéndonos mientras nos recuperábamos de los daños de nuestra pelea pero no te lo voy a agradecer. Solo obedecías órdenes.
- Ordenes muy pesadas para asegurar la supervivencia de ambos. Gracias al control muscular que tengo de mi cuerpo, tragarme un pañuelo con ustedes adentro no fue un problema. Pero no solo eso. ¿No lo han pensado? El verdadero dueño de la habilidad Fun Fun Clot, ¿Recuerdan a esa Bestia Sombría de la Mafia? Cuando me deje aprisionar en Green Island, tuve que pagarle a un profesional para que vigilara a Fukuro y lo mantuviera a salvo porque si el moría, la Capa se rompería dentro de mí. He usado todos los tesoros que el Líder dejo atrás para pagar por su desgraciada vida. Y con él, a ustedes dos.
No les menciono que en vez de ella, fue Hisoka quien financiaba los servicios de Illumi Zoldyck. Solo cuando todo acabo con la exorcista de Nen, Machi rechazo continuar haciendo negocios con el Mago. De todos modos, Hisoka ya se puso en campaña para eliminar a la Araña.
- ¿Tanto hiciste por el cara de búho ese? Solo para que su habilidad siga tangible...
- Yo seguí la voluntad del líder, él quería conservar a los sobrevivientes y esconderlos del bastardo de la cadena. Por eso, Kuroro los refugio en la Capa y me los confió para conservarlos en mi interior. ¿Aun así seguirás quejándote? No te dejare insultar sus últimos esfuerzos.
- Eligió métodos muy grotescos para mantenernos con vida, hay que ver.
- Digas lo que digas, el Líder salvo nuestras vidas.
- Sin el a la vista, necesitaremos un reemplazo. ¡Óiganme las dos!- Feitan subió la voz, un hecho muy inusual en el- Hasta que sepamos que fue del Líder, yo seré el jefe.
- ¿No lanzaremos una moneda para decidirlo?
- Por mí, está bien- Machi se desentendió del tema, apática- He hecho demasiadas cosas por hoy.
Shizuku tampoco no se opuso y así, se oficializo la autoridad del más joven, quien se estiro bajo el sol y dejo que su capa negra se meciera con el viento.
- Que diferente se ve el cielo.
- Lo es, ha cambiado.
- ¿Tú también has cambiado, Machi?
La pregunta de Shizuku pasaba de inocente, pero Feitan miro a la pelirosada de una manera hostil, como retándole a contestar lo contrario.
- ¿Yo? Para nada. Nada ha cambiado, sigo siendo una Araña y ya no soy la Última.
- ¿Ultima? ¿Qué dices? Nosotros seguimos aquí.
- Al fin dijiste algo inteligente, Shizuku. Ahora, síganme. Haremos una parada en la Ciudad de las Estrellas Fugaces para reclutar más patas. Vamos a darle la sorpresa de su vida a ese maldito bastardo de la cadena.
El trió superviviente se preparó para marcharse a su antiguo hogar. Sin embargo, Hina volvió amenazar sus tímpanos.
- ¡Ey, ¿y yo que?! ¿No van a llevarme con ustedes?- Feitan le tiro una mirada feroz- ¡Ay!...olvídenlo, yo puedo sola. Soy una chica independiente, que va.
Con una última mirada odiosa, el gótico desapareció en una sombra oscura. Shizuku lo acompaño con su aspiradora, arrojándose desde la cima.
- Malagradecidos, ¿Quiénes se creen que son?
Machi seguía ahí y se dio media vuelta, asustándola.
- Somos la Araña y pronto volveremos a cazar.
La cirujana del Genei Ryodan fue la última en descender del peñasco, dejando a las hormigas.
Hina tardo en darse cuenta que estaba nuevamente sola y cuando lo entendió, solo pensó en una cosa.
- ¿En serio van a hacer que camine? ¡Me darán callos!
Oyendo a su ama criticar por los cuatro vientos a los que se acababan de ir, su sirvienta Shidore suspiro de puro alivio. Aquellos personajes le dieron un miedo tremendo, haberlos perdido era mucho mejor que encontrarlos.
A pocos metros, Kurapika paro en seco.
- ¿Tú también vas a detenerte para hacer algo misterioso?- le dijo Ponzu, extrañada porque mirara muy lejos de ahí.
- Acabo de sentir una presencia repulsiva.
- Ni lo pienses, llegamos muy lejos para que te desconcentres- le recordó Pokkle- Mira, desde aquí podemos ver lo que cargan los aviones.
No habían llegado concretamente al campo de aterrizaje pero si estaban en el área más cercana para espiar de lejos. En su posición, confirmaron las palabras de Hanzo en su mayor extensión: Múltiples aviones, marcados con el logo de la Asociación, estaban a la espera de las ultimas cargas para iniciar el despegue.
- Sera difícil- Kurapika vio que las escaleras que daban acceso a los aviones estaba muy resguardada- Tal como están distribuidas las cosas…
- ¡Chicos!
Gon altero los nervios de su escuadrón, quienes le taparon la boca a diez manos.
- ¡Silencio, tonto!- Mas que callarlo, Killua lo abofeteo- ¿No entiendes que ahora todos somos fugitivos?
- No tiene caso- Renegó Ponzu, desamparada- Si todo el refugio estaba enterado de nuestra fuga, van a saber que estamos aquí también.
- No volveré a confiarle nada a Hanzo en mi vida.
- Por estos inconvenientes, es que desviamos las señales de radio y bloqueamos las comunicaciones. Hay que ser discretos.
- Kurapika, sabes que si continuamos hacer esto es… - insinuó la química.
- ¿Esos son?- Gon apenas y pudo hablar, debajo de las manos de sus amigos, quitándoselas para observar mejor.
El hijo de Ging no les dio tiempo para pensar en nada, es más, ni siquiera les hizo caso sobre la "discreción" y salió disparado hacia el monte, acercándose a un curioso grupo de personajes que le llamaron la atención.
- ¡Ey! ¡Ustedes…! ¿Se acuerdan de mí?
- ¿Ese es…Gon? ¡Oh, miren, es Gon!
- ¡Hola, me alegro de verlos!
- ¿Que ha-ces por aquí? Nos di-ijeron, que ya te ha, bías i...do- Saludo un petizo de lentes, tartamudeante.
- Yo sabía que no, porque Kite sigue aquí- Apelo un hombre con apariencia de oso panda.
- ¡Al fin, una cara familiar!- Celebro una morena de cabello gris- Hace tanto tiempo, Gon. ¿Es cierto que eres el líder de un grupo de delincuentes?
- No les digas así, ¡Son mis amigos!
- Tranquilo, tranquilo, repetimos lo que todos dicen porque no los conocemos. No te enojes- pidió una joven de cara opaca.
Una adolescente de cabello magenta señalo con su dedo un punto entre los arbustos y dejo que su chicle explotara en su boca para decir:
- ¿Ese es el escuadrón suicida?
- ¡Sí!, ellos me acompañan.
- ¡Ya nos exhibiste!
Resignados y un poco curiosos, el escuadrón Jabalí salió de su escondite para conocer a los que decían ser buenos amigos de Gon y a su vez, socios de Kite.
- Antes que nada, les presento a Killua. Es mi mejor amigo.
- ¡Gon! No digas ese tipo de cosas tan alto- Critico, con un deje de vergüenza.
- Y él es Kurapika, su pareja- A todos les cayó por sorpresa la manera espontánea con la que dijo eso. Al aludido en cuestión le sonó extrañamente agradable- Ellos también lo son, Pokkle y Ponzu.
- ¡Nosotros podemos presentarnos solos!
- Que pasada, los veo y no se parecen a los malos que me esperaba- confeso la pelinaranja, de nombre Banana Kavaro.
- Todos los amigos de Gon son buenas personas, nunca lo dudo- dijo Monta Yuras, coincidiendo en un asentimiento con Podungo Lapoy, la pequeña.
- Si lo fueran, ¿Porque actúan como si se escondieran?
- Es algo complicado de explicar, Spin.
- ¿De veras? Si están aquí, supongo que han venido por el cuerpo de Kite.
Como si un yunque hubiera caído sobre sus cabezas, todos quedaron congelados frente al comentario de Spinner Clow, alias "Spin".
- Sí que sabes cómo arruinar los momentos- suspiro Stick Dinner, cuya mayor característica era su gran afro color castaño.
- ¿Cómo sabes eso, Spin?
- ¿No es obvio, Gon? Nosotros hemos estado todo el día pidiéndole a la empresa de los Hunter que nos entregue el cuerpo de nuestro jefe para darle un merecido funeral. Vinimos a reclamarlo hasta aquí. ¿Y de pronto apareces tú, con tus nuevos amigos que también lo conocieron? Me suena bastante obvio lo que traman.
- Que nivel de pensamiento- Pokkle no sabía si debía asustarle que fuera tan brillante.
- Esperen un momento- Kurapika sonó consternado- ¿Ustedes fueron los que reclamaron el cadáver de nuestro comandante para transferirlo?
- ¿Piensan llevárselo de verdad?- La idea aturdió a Ponzu, que tampoco se la esperaba.
- Pues sí- respondió Banana, cohibida- Al oír que falleció, nos apresuramos en venir porque sentíamos que tenía que estar en manos conocidas.
- Po-por es…o, eso, vini..mos pee-ro no…no, nos, dejan ha-cernada- Articulo Lin Koshi.
- Como nadie nos hace caso, estábamos a punto de robarlo- Declaro Spin, con una admirable facilidad labial.
- Fue una decisión que todos tomamos- Podungo sonrió tristemente- ¡Querremos llevarlo con nosotros!
- Nos adelantamos a las circunstancias- Anuncio Monta Yuras- Hasta trajimos una carroza, la acabamos de comprar.
- Yo lo llamo "Saqueo Consensuado"- Enuncio Dinner.
De un momento a otro, todos se enfocaron en el aprendiz de Kite.
Muy diferente a la depresión que habrían esperado, Gon reacciono con una gran sonrisa.
- Que alivio, ¡Pensamos lo mismo! Desde que escuche que a Kite lo pedían extraños, tuve mucho miedo que alguien quisiera seguir profanando su memoria pero resulta que eran ustedes. ¡Y tienen toda la razón! La Asociación quiere enterrarlo muy lejos, junto a desconocidos. ¡Salvar su cuerpo es lo que hay que hacer!
- Me alegra que pienses igual- Banana se tocó el pecho de la emoción.
- ¡Sabia que podíamos contar contigo, Gon! Qué bien que nos entiendas- Podunga dio saltitos de emoción.
- ¿Y bien?- Dinner ancho su sonrisa- ¿Vas a ayudarnos a convencer a tus jefes? Son agotadoras estas cosas de los permisos y papeleos, seguro que a ti te harán caso.
- No hace falta hacer nada de eso- Gon los dejo perplejos- Porque mi equipo y yo robaremos a Kite. ¡Acompáñennos y huyamos con el!
Dos, tres segundos pasaron y nadie grito más que Killua.
- ¡No decidas esas cosas a la ligera!
- Eso, piensa en lo que dices- La peliverde estaba que temblaba.
- Pero… si para eso venimos, chicos.
- ¡Date cuenta!- Pokkle se desesperó- Nada de esto formaba parte de nuestro plan.
- Sabes que te respeto pero detesto que siempre me toque pensar en grandes planes para que los cambies a último minuto.
- Amigos, por favor, no se enojen.
Como si fuera ensayado, su equipo lo demando al mismo tiempo.
- ¡Nos complicas la vida!
- Mucha energía se traen, ¿Pero para cuándo van a saquear el cuerpo de Kite del avión en el que está?
- Espera un poco, Spin, según Kurapika tenemos que ajustarnos. Pokkle hará una distracción usando fuego con el que atraerá la atención de los vigilantes y Killua aprovechara para colarse en el avión, Kurapika y Ponzu se disfrazaran de doctor para hurtar el cuerpo y luego yo-
- Lo siento pero nada de eso hará falta.
Los ojos de cada uno giraron hacia un moreno de lentes que vestía una bata y empujaba una camilla cubierta en una manta blanca en medio del monte.
- Otra vez, el viejo Liota.
- ¡Que soy Leorio! Un poco de respecto, con lo que me costó llegar hasta aquí…
- ¡Leorio!- Gon corrió hacia el hombre- ¿Estabas aquí?
- Desde esta mañana, me adelante a ustedes.
- Con razón no lo habíamos visto- comento Ponzu, porque tanto ella como su novio y Kurapika estuvieron en la sala de enfermería hacia unas horas y ni rastro del protegido de Cheadle.
- ¿Porque Leorio está aquí si debe atender a los pacientes del refugio?
- Deje el trabajo para los verdaderos doctores, Pokkle. No tienen idea de cuánto me acosaban, cada persona que entraba al refugio insistía porque yo le atendiera. Me escabullí para tomarme un respiro pero en eso, oí de la fuga y no pude quedarme de brazos cruzados- le hizo una seña a la camilla- Aquí lo traje.
- Leorio, ¿Acaso es...?- Gon no fue capaz de terminar la oración.
Ni él ni nadie tuvo el valor de pronunciar una palabra más. Para evitarles mayor sufrimiento, Leorio cuido que la sabana no se corriera de su lugar para que nadie viera como Kite había quedado.
- ¡Eso es más que una simple ayuda!- opino Ponzu, anonadada.
- ¿Esto…estas seguro? Si nos ayudas, podrías…
- No me importa si me atrapan o si me expulsan, la verdad. Si he podido ayudar a tanta gente es porque tú me inspiraste, Gon, y si este hombre representa lo mismo para ti, para ustedes…es lo mejor, ¿no?
- No tienes idea de cuánto te lo agradezco.
Se contuvo las lágrimas para hablar con propiedad, como un líder lo haría.
- El señor Hanzo nos aseguró que robaría una avioneta y nos esperaría en un sitio apartado, cargaremos a Kite en allá y después...
- ¿Y nosotros que?
Una brisa seca y brutal meció las cabelleras de todos, oscureciendo sus expresiones.
- Spin…
- Están haciendo esto a escondidas de su Asociación, me doy cuenta a leguas. ¿Simplemente te llevaras a Kite y ya, Gon? ¿Cargaras con él, aun cuando los andan buscando?
- No será fácil pero estoy seguro que juntos podremos cruzar la frontera, sea como sea.
- ¿Y después qué? Dices que podemos seguirte pero…- Sus siguientes palabras impactaron a quien la oía- ¿Por qué no podemos llevarlo nosotros? Es lo más seguro, nadie iría tras nuestro.
- Perdón, Spin, ya hemos deci…
- ¿No tenemos derecho a darle un funeral digno? ¿Solo tu si?
- ¡Spin, cálmate!- Sus amigos trataron de detenerla.
- ¡Lamento si sonó así!- Gon se disculpó.
- Me parece que te crees con mucho derecho sobre él, solo por compartir sus últimas horas de vida. No pudiste ayudarlo cuando debías, ¿Acaso llevarte su cadáver y darle entierro te reconfortara?
- No hago esto por mí. Estas errada- Gon sintió el coraje crecer dentro de él, enojándolo cada vez más- Yo y mis amigos, ¡Todos se lo debemos!
- Si me permiten- Kurapika empleo una voz muy distante al apoyo- En mi opinión, no importa quien merece quedarse con el cuerpo del comandante. Lo que realmente importa es hacer lo mejor para él, lo que hubiera querido para su fin.
- Barbie tiene razón. No hace mucho, Kite compro una tierra exorbitante y maravillosa para amparar a los cisnes de pico pequeño en peligro de extinción y sigue abierto, ese sitio es perfecto para este propósito.
- Sí, sí, pensábamos sepultarlo ahí- confirmo Yuras, que no dejaba de sonreír como si fuera parte de su rostro.
- ¡Paren!- Leorio agito los brazos, frenético- No se quienes sean ustedes pero para Gon, este hombre es muy querido para él. No le pongan este tipo de presión.
En vez de unirse a favor de Gon, el escuadrón vacilo.
- No quiero sonar malicioso pero cargar con un muerto no es sencillo. No pasaremos fácil por la aduana, nos persigue la mismísima Asociación que acabamos de burlar y la verdad es que…- Killua frunció los labios, odiándose por hacer esto- ¿A dónde lo llevaríamos, Gon? No nos has dicho eso. ¿Cómo piensas que podremos conservarlo hasta que lleguemos a donde sea que tú quieras ir?
Por experiencia, él sabía que un cuerpo sin vida se pudría rápidamente y sin el Titiritero de Pitou, Kite no estaría para ver en unas horas. Adquiría peso, apestaría pronto y no sería fácil de tratar ni con la máxima de las delicadezas.
- Gon, en realidad- Ponzu se froto el brazo, bajando la mirada- Tienes mucha razón y estoy contigo pero...creo que lo mejor es dejárselo a ellos.
- Así es- Pokkle estuvo de acuerdo- Por más que lo hagamos por la razón correcta sería injusto quedárnoslo nosotros, Gon.
- ¿Qu…porque están…? ¿Por qué ahora? ¡Todos estuvieron de acuerdo!
Durante un minuto entero, su equipo dudo si contestarle con la verdad o permanecer callados.
Sea gracioso o no, los salvo un chicle que llego a su máximo tamaño y exploto muy cerca de Leorio, ensuciándole el brazo.
Spinner Clow miro osadamente a Gon, que quedó paralizado ante la decepcionante traición que acababa de oír de la boca de su escuadrón.
- Tus amigos no quieren verte sufrir más, por eso te han ayudado hasta ahora.
El niño subió la mirada, descolocado.
- No entiendo.
- No hay que ser un genio para darse cuenta, míralos, ellos te aprecian y por lo que oí, también estimaron mucho a Kite. No me imagino lo que habrás vivido durante la guerra o lo que hiciste…, solo recuerda que esta no es solo tu perdida. No seas egoísta al pensar que eres el único lastimado.
- ¡Es verdad!- Ponzu traía las piernas de gelatina- No deseamos verte mal otra vez, no lo soportaríamos. Sobre el comandante...no me imagino lo que hay debajo de esa manta y tengo miedo de verlo, Gon, tengo mucho miedo.
- Haríamos todo por ti, lo sabes- Hablo Kurapika, suavemente- ¿Recuerdas que una vez en el palacio, me pediste que te dijera que clase de comandante eras? Te lo diré ahora,...lo siento mucho. Kite sigue siendo mi comandante y tú un guía, un aprendiz de él, un cazador que se esforzó por continuar peleando. Has visto la muerte y te hundiste en oscuros deseos de violencia, ¡Contra todo pronóstico sobreviviste y lo superaste! Para evitar que caigas en ese abismo de nuevo, debo pedirte que desistas.
- No…no te creo, si fuiste tú…tu, ayudaste a pensar en este plan y ahora me dices que no...
- ¿Olvidaste quiénes somos?- Killua fue brutal- Somos un escuadrón de la peor calaña de la Asociación que perdió al mejor de sus generales en la guerra. ¿Pero porque hay que lamentarse? Morir por las manos del enemigo no lo hace menos digno y él lo dijo en la grabación, seguramente lo hizo a propósito para que lo oyéramos. "Seguir adelante", fue el mensaje que nos dejó. Hazlo tú también y supéralo.
- Estamos de acuerdo contigo sobre no permitir que lo entierren a un lugar que no lo merece- Pokkle intento decir algo útil- Te entendemos totalmente pero…si lo llevamos con nosotros, tal y como esta, será recordar nuestro peor momento y se volvería demasiado doloroso para ti. Y para nosotros.
Gon quedo en blanco.
Miro a sus amigos, a los socios de Kite, a Leorio y el predio en el que estaban.
- ¿Porque? ¿Porque me dejaron ir tan lejos si al final,-?
- Porque tenías que comprenderlo por ti mismo- Killua lo miro a los ojos- ¿De verdad quieres esto?
Gon fue hacia la camilla y toco la frazada, hundió sus manos y trato de quitar la sabana, salvo que una imagen oscura y lastimosa seguía impresa en su mente. No, él no quería ver a "este" Kite.
- No tienes que hacerlo- Leorio quito su mano gentilmente- Es mejor si lo recuerdas como fue, en la gloria de tu memoria no morirá jamás- consoló, el sí sabía que decir luego de presenciar tanta desgracia.
Gon estrujo su pecho con esa misma mano e intento calmar su agitada respiración.
- Spin…
- ¿Sí?
- Llévatelo, ustedes son los que deberían llevárselo- Miro hacia abajo, comenzando a temblar- Por favor.
- No empieces a llorar. Oye… podemos encontrarnos en la isla que te conté para despedirlo juntos. Tus amigos pueden venir, si quieren.
El joven levanto la cabeza poco a poco, muy enfocado en su tristeza para entender dos palabras.
- Mis amigos…sí, eso me gustaría.
- Faltaba más- El Zoldyck rompió el hielo- Se oyen muy seguros con eso de llevarse al comandante a una isla de aves, ¿Pero cómo van a hacerlo sin que los descubran con la seguridad que hay por aquí? Van a necesitar ayuda extra.
- Eso es cierto- Asistió Kurapika- Teniéndolo en cuenta, deben tener un mejor plan.
- ¿Uuh?- Dinner se asombró- ¿Acaso…?
- ¿Nos ayudaran?- vocifero Podunga.
- ¿A-a salir de aquí, con Kite?- tartamudeo Lin.
Killua resalto con su frescura.
- ¿Por qué no? Ni Gon puede decir que no.
En efecto, su amigo se restó a asentir con la cabeza en silencio. Oyó a su estratega dando indicaciones para ejecutar un escape exitoso, hubiera querido participar de la conversación pero no se sentía con demasiados ánimos.
- Has conseguido amigos invaluables, ¿Entonces por qué te ves enojado?
- No lo estoy- siseo, con poca fuerza- Es solo que… no sabía que pensaran así de mí.
Poco a poco, el brutal sentimiento de rencor furioso y la amarga tristeza se desprendieron de él. Costo, en serio costó lidiar con ese sentimiento, pero cuando se recupero pudo pararse del suelo y mirar de frente al hombre delante de él.
- Leorio, lo siento. Hiciste tanto…
- Ni lo menciones, mejor discúlpate con ellos- señalo a Kurapika y compañía, que acababan de organizar una estrategia en muy poco tiempo.
- Tienes razón…ah, pero Leorio, te meterás en problemas por robar a Kite.
- Déjalo correr. Además, no hice todo el camino hasta aquí solo para traérselos.
- ¿A qué te refieres?
Leorio sonrió enigmáticamente, haciéndose el interesante.
Los antiguos socios de Kite terminaron por cargar el cuerpo del comandante en su coche fúnebre con ayuda del escuadrón que inmediatamente fue abordado por Gon.
- Perdónenme, amigos, por tomar acciones sin cuidado y dejarme llevar.
- De algún modo, esas acciones nos salvaron varias veces- comento Pokkle, para aligerar la tensión.
- Me disculpo si no los escuche, si los ignore o hice de menos sus sentimientos, no pensé en nada de eso. Tampoco me comporte como un buen líder, solo me enfoque en mí. No creí que pedirles hacer esto también seria doloroso para ustedes.
- Basta, no tienes que hacerlo- Ponzu se apiado de él.
Gon se apresuró en hablar, tenía que hacerlo ahora sino después moriría de la pena.
- Solo quiero decirles una cosa- Bajo la cabeza en una reverencia y exclamo:- ¡Muchas gracias por seguir conmigo a pesar de mi egoísmo!
Se veía y era incomodo, solo faltaba que se arrodillara para exhibir su sincero arrepentimiento, pero Killua no lo dejo terminar.
- Te tardaste mucho pero vale.
- Por todos los cielos, ¿Cuándo le vas a tener piedad?- Ponzu le reprocho- Tu amigo se está disculpando de corazón.
- Y porque es mi amigo, tengo que aprovecharme cuando esta sensible.
Masticando un nuevo dulce que se hacía globo, Spin se acercó a Gon por detrás.
- Eres un hombrecito, Gon, ¿Por qué sigues llorando?
- Lamento que él no pueda ver que logramos superar la guerra como amigos, juntos hasta el final.
El chicle le exploto en la boca, dándose cuenta de algo.
- Así que esos chicos malos son tus amigos, menudo equipo.
- No son realmente malos, cada uno tiene su lado bueno.
- Ey, ¿Nunca te preguntaste porque Kite te trajo a este tipo de misión? Apuesto que necesitaba a alguien con el corazón abierto como tú para "guiar" a los chicos malos. Te confió un gran trabajo.
- ¿Guiar, yo?
- Sí, estoy segura. Lo que Kite realmente quería era que hicieras un milagro de estos "villanos" y lo lograste. Cumpliste su voluntad.
El cielo lentamente cambiaba de color y los aviones se propulsaban para despegar, próximos a abandonar el campo.
- ¡En seguida saldrán los aviones!- Advirtió Banana- Es nuestra oportunidad, Spin, ¡Regresa al coche!
Negándose a verse dramática a pesar de estar diciendo algo que en su opinión era extremadamente cursi, Spin se dio la vuelta, evitando mirar a Gon o al escuadrón a la cara, sacudiendo la mano en señal de despedida.
El pelinegro no pudo verla subirse al coche, encender el motor y acelerar por la zona segura que Tsezguerra les había contado que había un punto ciego. No pudo verla porque tenía los ojos empañados en lágrimas.
Siendo testigo de esto, Leorio tomo una decisión.
- A donde sea que vayan, iré con ustedes- le dijo a Kurapika- Me importa muy poco si les parece o no. No puedo dejarlo así.
Kurapika parpadeo una sola vez, exhalando un suspiro.
- Si insistes.
- ¡¿En serio?!- Ni el propio Leorio pudo creerse que lo aceptara de una.
- Kurapika- El hijo de Ging le consulto- ¿Podemos seguir a Spin y los otros en la avioneta para cuidar el camino por el que van?
- Sí, podemos. La avioneta tiene el logo de la asociación y no habrá problemas de reconocimiento. Si de casualidad nos interceptan, Leorio puede decir que está acompañando a una unidad de heridos.
- ¡¿Leorio vendrá?!- Gon se puso feliz.
- Nos conviene tener a alguien que la Asociación aun crea de su parte para no armar alboroto.
- Conque me están usando…
- Acostúmbrate, Riolio. Nuestro estratega no te hará el favor gratis.
- Me pregunto dónde escondió Hanzo la avioneta, si es que pudo robarla- Pokkle se preocupó por la suerte de su amigo- ¿Lo habrá logrado?
- Debemos confiar en que sí- le dijo Ponzu, animándolo- Es nuestro mejor recurso.
Kurapika también se estuvo preguntando por donde andaría el ninja a esa hora, ojala y llegara pronto.
- Tengo la respuesta, nurse… ¡Digo, Kurapika! Ese disfraz hace que me confunda, no me pegues.
El rubio lo miro de reojo, conteniéndose el enojo.
- Leorio, ¿Serías tan amable de explicarme que es lo que balbuceas?
- Bueno…Apenas subí al avión para llevarme el cuerpo de su comandante Kite, me encontré con alguien que decía ser un ninja y tuvo problemas para esconder una avioneta en el monte. Como buen hombre caritativo que soy, le dije que yo personalmente me encargaría de mantenerla oculta y que no se preocupara en volver por ella.
El escuadrón quedó estupefacto.
- ¡Leorio, ¿Acaso tú?!- Gon se incrédulo.
- ¿Hanzo…confió la avioneta a ti?- A Pokkle eso le pareció increíble.
- Que ridículo, ¿Y ahora como vamos a escapar si no sabemos cómo volar un vehículo así?
- La abejona tiene razón, Hanzo iba a ser nuestro piloto.
Leorio les enseño un juego de llaves, sonriendo orgulloso.
- Adivinen quién tomo clases de pilotaje de aviones.
- ¡Eso es estupendo, Leorio!- felicito Gon.
- No te la creo- murmuro Pokkle, absorto.
- ¿Quién quiere irse de este campo desértico? Deje la avioneta cerca. Súbanse rápido, abróchense duro los cinturones y confíen en su guapo conductor.
- Soy un asesino altamente profesional pero pienso en Leorio conduciendo y me entran escalofríos.
- Más vale que sepas lo que haces- advirtió Kurapika, apuntándolo con una cadena amenazadora.
- Tranquilos, soy excelente. Aprobé el examen a pesar que ser tan joven.
- ¿Tú? ¿Joven?- El albino arqueo una ceja, burlón- Nunca oí un chiste tan malo.
- Eres tonto, ¿Que no ves? Yo soy de su edad, chicos.
Killua se atraganto del shock, Kurapika abrió los ojos por completo, Gon quedo tieso de la sorpresa. Pokkle tuvo un tic nervioso bajo el labio y Ponzu se tapó la boca con las manos.
Leorio no supo a que venían esas reacciones y mucho menos porque todos empezaron a reírse de la nada.
.
.
.
Nota de Autora:
A poco que increíble, no se lo esperaban, ¿verdad?
Así es, este el capítulo. ¡El primer y único capitulo que no tiene líneas divisorias! ¡Ni cortes de escena! Vaya, eso nunca paso en toda la historia de "Al Estilo del Mal", es toda una curiosidad.
Ah, sí les quedo alguna duda sobre el no-embarazo de Machi, exprésenla en los comentarios o en el buzón.
Desde ya, aviso que el próximo capítulo será el último…del año. Porque Navidad y Año Nuevo caen dos miércoles seguidos y estas fechas son para disfrutar.
Nos leemos pronto, Lugarth3.
