"Pronto enfrentamiento"

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Los rayos madrugadores de la mañana solapaban su cabeza atolondrada del sueño; su recién despertar simulaba un ocaso tenue en las orillas de la sábana.

El calor incandescente, incluso frágil, lo abrigó durante toda la noche.

El calor que sólo Midoriya podía brindar sin percatarse de ello.

Se despojó de las cobijas, teniendo cuidado en no despertar a Midoriya, quien dormía plácidamente a su lado, aferrándose a su brazo derecho. Resistirse a tales encantos, significaba un esfuerzo casi sobrenatural, si no es que decir que sobrenatural era poca cosa comparada con la significancia de tener a la persona que le gustaba durmiendo en su cama.

Midoriya se miraba tan frágil, tan lindo, y lleno de amor por regalar a las personas.

Se oyó el crujir de la puerta al abrirse, se puso atento al ver quién podría ser.

—Shouto— Ah, su hermana Fuyumi. —Buenos días, ayer no mire a qué horas llegaste— Ella usaba pijamas, y su pelo recogido en una coleta no tan ajustada.

Él asintió, colorándose como tomate.

—Oh! No estás solo— Su hermana dijo percatándose de la presencia del dormido Midoriya.

—Eh, no— Desvió la mirada hacia Midoriya con antelación. —Por favor no lo molestes—

—Quién dijo que iba a molestar a tu invitado?—Dijo ofendida, acercándose de puntillas para ver mejor a su acompañante. —Este no es el chico que compitió contigo en el festival deportivo?— Lo ojeó curiosa, pellizcando con dos dedos la mejilla izquierda de Midoriya.

—Sí— Dijo apenado. —No lo toques— Advirtió reponiéndose del aletargamiento.

—Hm— Emitió Midoriya un quejido, parecido a que estaba despertándose.

—Tiene bonita voz— Opinó su hermana maravillada. —Y es mucho más bajito que tu, Shouto—

—Déjalo en paz!— Cogió la mano de su hermana y la movió del rostro de Midoriya, a la vez que le tocó presenciar cómo él abría los ojos con lentitud en una manía adorable, imposible de resistirse.

—Ah! Se despertó— Se rió su hermana en picardía.

—To-todoroki-kun?— Parpadeó Midoriya, amodorrado.

—Buenos días, Midoriya— Lo saludó educado, luego dirigiéndole una mirada de advertencia a Fuyumi, quien sonreía traviesa.

—Bue…buenos días— Murmuró bostezando.

De pronto, su hermana le gritó a Midoriya "buenos días" causándole un susto horrible al pobre, haciendo que sus ojos se abrieran de par en par y temblara.

—Oye!— Todoroki la regañó enfadado. —Te dije que lo dejaras en paz—

—Pero tu invitado se veía tan adorable— Hizo un puchero infantil.

—Midoriya, estás bien?— Lo rodeos con el brazo, sobándole el hombro con sus dedos para calmarlo, pues él respiraba hondo para relajarse. —Lo siento, fue una de las imprudencias de mi hermana—

—He-hermana?— Exclamó con los ojos abiertos.

Él asintió.

—Soy Fuyumi Shouto— Su hermana posó su cara cercana a él, provocando un aullido de miedo.

—Oye! Deja a Midoriya!— Advirtió frunciendo el ceño.

—Midoriya, eh?— Aplaudió picarona.

—No lo molestes, por favor— Pidió, soltándolo de su agarre. —Ahorita iremos a desayunar, espéranos en el comedor—

—A la orden!— Su hermana se levantó de resorte y salió de su habitación dando brincos, tarareando de gusto.

Tras unos segundos de silencio, Todoroki dirigió su vista a su acompañante con ternura.

—Perdona su intromisión— Se disculpó cortés, inclinando un poco la cabeza. —Casi no tenemos invitados, o mejor dicho, eres mi primer invitado aquí— Se sonrojó al decirlo.

—Oh, no te preocupes— Musitó bostezando, estirando sus menudos brazos al aire.

—Espero que hayas podido descansar— Comentó, tragando saliva.

—Sí, muchas gracias, Todoroki-kun— Sonrió amable. —Tú pudiste descansar?—

—Sí— Se volteó para abrir las cortinas de su habitación, para que así entrara de lleno el sol. —Hace buen tiempo, Midoriya—

Él emitió un suspiro encantado, quitándose las cobijas de encima, para asomarse por la ventana con los ojos rebosantes de alegría.

—Qué hermoso se ve el sol— Chirrió campante.

—Así es— Dijo viéndolo de reojo.

—Tienes una vista muy bonita, Todoroki-kun— Halagó él, tomándolo del brazo con gentileza. Se sintió estremecer ante el contacto, inmutado.

—Es lo menos que puedo tener en esta casa después de todo— Dijo, arrugando las cejas.

—Todoroki-kun?— Exteriorizó mirándolo fijamente con preocupación, ejerciendo presión con la punta de sus dedos sobre su brazo, emitiendo un calor agradable.

—Lo decía porque el resto de la casa es oscura— Repuso queriendo aliviar la tensión que él creó por su torpeza. —Y a mi me gusta que la luz entre por las mañana al despertar, como esta mañana—

—La luz nos saca de la oscuridad— Comentó Midoriya en nostalgia. —Y en los peores momentos es cuando podemos apreciarla mejor, y dejar que la luz nos ilumine hacia el camino de la redención—

Todoroki lo observó quieto, estremecido por la fuerza de voluntad que provenía de su persona, luego de lo que aconteció la tarde anterior, él seguía irradiando energía desde su espíritu inquebrantable, como un oasis en medio del desierto.

—Lo siento, hable de más— Se disculpó riéndose en un manojo de nervios.

—No, para nada— Disuadió. —No hiciste nada malo— Le hizo saber. —Tú mismo sigue tu consejo, sigue la luz desde la oscuridad, porque sé que tu puedes hacerlo sin ayuda de nadie—

—Todoroki-kun— Expresó conmovido.

Tu eres la luz de mi camino, Midoriya, pensó enamorado.

—Las cosas que te sucedieron— Dijo cauto. —No las veas como una señal de desdicha, sino como una oportunidad para superarte cada día y ser una mejor versión de ti mismo, ser el héroe que tanto has querido ser, Midoriya— Le sonrió de lado, esforzándose en transmitir sus sentimientos.

—Tu también— Correspondió el gesto, sus ojos empañados de gusto. —Hagamos nuestro mejor esfuerzo para ser los héroes que queremos ser—

—Sí— Ambos se vieron a los ojos durante unos momentos antes de irse a desayunar.


Los dos hombres desayunaron en compañía de Fuyumi, para después dejarlo en su casa, tal como prometió. No era que él quisiera separarse de Midoriya, pero debía cumplir con lo que prometía y dejar que Midoriya estuviera solo durante unos días para reflexionar sobre lo sucedido.

De camino en la calle se topó con Bakugou, con la cabeza gacha, las manos metidas en los bolsillos del pantalón.

La sangre comenzó a bullirle en la cabeza, y sus sentidos se encendieron al verle caminando en dirección a la casa de Midoriya; sin pensarlo demasiado, lo detuvo, haciéndose notar frente al chico explosivo.

—Bastardo— Lo oyó mascullar en fastidio.

—Ibas a ver a Midoriya, no es así?— Injurió, entrecerrando los ojos en sospecha. Al ver que no respondió, añadió: —No te atrevas a irlo a ver, acaso no te das cuenta que está destrozado por tu culpa?—

—Quién pidió tu absurda opinión?— Ladró Bakugou, dando un paso adelante. —Yo hago lo que se me venga en gana!—

—Pensé dejarte a Midoriya al verlo tan feliz contigo— Dijo cambiando de tema. —Pero, vi que me equivoqué, porque lo hiciste sufrir otra vez— Bakugou tensó la quijada, detalle que no se le escapó de su vista. —Yo, no lo dejaré solo, porque lo amo— Proclamó armándose de valor. —Y al parecer tu no lo amas por quién es—

Una mano salvaje lo tomó del pecho, jalándolo hacia adelante, dejando sus pies suspendidos en el aire. Se llevó una mirada asesina por parte del chico explosivo.

—No digas cosas que no sabes— Advirtió fulminante.

Todoroki abrió los ojos, porque jamás había visto a Bakugou en un aura tan macabra por un comentario suyo.

—Entonces, qué es lo que no sé?— Exigió saber, congelándole el antebrazo con su Quirk. Esto hizo que Bakugou lo soltara con desdeñosa actitud. —A ver, dime!—

—Yo amo a Deku— Dijo en un susurro perfectamente audible.

—Amas hacerle daño?— Pronunció sarcástico. —Eso ya lo sabía—

—Deja de decir tonterías!— Bakugou se acercó a darle un puñetazo en la mejilla izquierda, logrando entrar directo a su rostro; un dolor agudo invadió al chico bicromático, quien se fue para atrás, sin caerse al suelo.

—Yo no digo tonterías, Bakugou— Declaró estoico. —Yo sólo digo lo que veo, y lo que veo es que trataste injustamente a Midoriya ayer— Sin poder retenerlo más, dejó que sus flamas surgieran de su lado izquierdo, y el hielo de su lado derecho.

—Deku no tiene la culpa de tus absurdas intromisiones— Bakugou se puso en posición de pelea, emitiendo pequeñas explosiones de las palmas de sus manos, una sonrisa malévola se formaba en sus labios. —¡Ya me tienes harto de tu fastidiosa presencia! Arruinaste todo!—

—Lo arruinaste tu!—

—Y qué me dices de ti?— Rugió encolerizado. —Haciéndote la víctima para que Deku te tenga lástima—

—¡Al menos yo no le dije que se retorciera en el suelo como un gusano!— Refirió enojado.

—Terminemos con esto, bastardo!— Declaró Bakugou decidido. —No sabes cuántas ganas tengo de explotar tu cara al infinito—

—Por qué no das el primer paso?— Lo provocó Todoroki.

Los dos se sacarían las ganas de quererse aniquilar a cuestas de todo.

Quién saldrá victorioso? Y quién perdiendo?

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P.D. Qué sucederá con estos dos?