Capítulo 29

Habían pasado unas semanas desde que Leona se fue a vivir con Evangeline y Chachamaru, como cada día, estaban entrenando en la orilla del resort.

"¡Ice arrow!" gritó Leona enviando varias flechas de hielo hacia su objetivo.

"Usando ese patético conjuro de nuevo, ¿eh? Hmph, de alguna manera me lástima que uses ese tipo de magia de una manera tan lamentable." suspiró Evangeline, esquivándolas sin dificultad, de repente Leona apareció delante de ella y empezó a golpearle varias veces seguidas mientras Evangeline los esquivaba hiendo hacia atrás.

"¿Qué ocurre? ¿No puedes ir más rápido?" sonrió ampliamente Evangeline, una vena de enfado apareció en la sien de Leona y empezó a golpearle más rápido. "Te faltan por lo menos cien años para poder golpearme." mencionó, deteniéndola, sujetándole las muñecas, Leona rápidamente se elevó apoyándose del agarre de Evangeline y la quiso golpear con los pies, pero Evangeline lo esquivó saltando hacia atrás.

"Ensis Exsequens." dijo Evangeline creando una espada de energía mágica, rápidamente Leona creó una espada de hielo para bloquear el golpe, pero su espada fue cortada en dos y Evangeline volvió a atacarle con la espada, Leona pudo reaccionar por unos segundos moviéndose a un lado, sintiendo pasar la Ensis por su mejilla.

"¡Adeat!" gritó Leona sacando rápidamente la tarjeta de pactio, la cual se transformó en una espada, seguidamente atacó a Evangeline.

"¿Usas el pactio que hiciste conmigo contra mí? Hmph, que ingenua." dijo Evangeline con una mirada seria, contraatacando. "No tienes la fuerza ni la habilidad necesaria para usarla aun, por esa razón, no es más que una espada cualquiera." explicó mientras golpeaba contra la hoja de la espada de Leona con la Ensis, cada golpe más fuerte que el anterior, mientras Leona se intentaba defender. "¡Piensas que puedes vencerme si ni siquiera sabes cómo controlarla!" golpeó con fuerza la espada de Leona arrojándola lejos, Leona quiso golpearle con rapidez en el estómago, pero Evangeline se dispersó en una bandada de murciélagos antes de que lo hiciera y apareció detrás de ella enviándola lejos con una fuerte patada en la espalda. "¡Nivis casus!" gritó Evangeline haciendo aparecer desde el suelo donde estaba Leona pilares de hielo, Leona saltó elevándose en el aire para esquivarlos, rápidamente lanzó hacia Evangeline una onda de oscuridad parecida a un tornado.

"¡Nivis Tempestas Obscurans!" gritó Evangeline contraatacando con un conjuro de hielo y oscuridad en horizontal que parecía un tornado, los dos ataques chocaron y colapsaron entre sí, creando una cortina de humo, Leona aterrizó en el suelo y vio a Evangeline atravesando el humo, yendo hacia ella, Leona se preparó para defenderse, pero resultó ser una ilusión y pasó a través de ella.

"¿Dónde miras?" se escuchó a Evangeline, Leona miró hacia arriba.

"¡Nivis Tempestas Obscurans!" gritó Evangeline haciendo el mismo conjuro de antes.

"¡Reflexio!" gritó Leona rápidamente, el conjuro chocó con la barrera parándolo, pero la barrera empezó a romperse por el excesivo poder, Leona al darse cuenta lo desvió hacia la torre del resort destrozando una de las paredes.

"Si siguen así van a acabar destrozando el lugar." dijo Asuna con una gota detrás de la cabeza mientras las veía desde la torre del resort.

"No es necesario preocuparse por ello Asuna-san, puede ser arreglado fácilmente debido a la cantidad de magia que se concentra en el lugar, no es la primera vez que los entrenamientos de la maestra causan destrozos." explicó Negi a su lado.

"Menos mal que no estamos en Mahora… No saldrían las cuentas… ¿Cuánto tiempo les queda?"

"Unos cinco minutos." respondió Chachamaru.

"Gather, ice spirits, become spears to rain down upon my enemies." recitó Evangeline, varios círculos mágicos de color azul aparecieron alrededor de ella, creando numerosas lanzas de hielo. "¡Iaculatio Grandinis!" gritó, lanzándole a Leona las lanzas de hielo desde el aire.

"Maldición." pensó Leona, creando una espada de hielo en cada mano, golpeando las lanzas que se dirigían hacia ella.

"¡Vamos! ¡Más rápido!" rio Evangeline, atacándola sin descanso.

"No sé qué me cabrea más, el hecho de estar bailando a su son o que me esté usando como práctica de tiro." pensó Leona con una mirada molesta, mientras una de las lanzas le dio en la mejilla y otras le hacían varios cortes en el cuerpo, en uno de los golpes, juntó las dos espadas en forma de equis y lanzó de inmediato una onda de energía oscura hacia las lanzas de Evangeline, creando una explosión.

"No está mal niña." sonrió Evangeline cruzando los brazos bajo su pecho. "¿Qué ocurre?" dijo después de unos segundos al ver que Leona solo la miraba. "¿No sabes volar?" preguntó Evangeline, inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado, haciendo una mueca.

"¡Es muy fácil visto desde el aire! ¡Baja de ahí!" gritó Leona sonrojándose levemente, señalándola con el dedo índice.

"Oh, como quieras." sonrió Evangeline mostrando los colmillos, entonces fue hacia Leona adquiriendo una velocidad increíble.

"!?" Leona intentó pararle el golpe con las manos pero Evangeline lo hizo con tanta fuerza que iba arrastrando a Leona por el suelo sin que pudiera hacer nada.

"¡Qué demonios!"

"¡Ha! ¡Ha! ¡Ha!" se reía Evangeline mientras seguía arrastrándola. "¡Cómo no pienses rápido voy a hacer que atravieses el resort entero!"

"Tch." murmuró Leona, entonces dio la voltereta en el aire poniéndose detrás de ella.

"¿Oho?" dijo Evangeline dándose la vuelta.

"Eres mía." murmuró Leona preparándose para golpearla con fuerza con el puño, pero justo antes de que lo hiciera, Evangeline despareció y Leona golpeó la pared de la torre del resort, haciendo un agujero en esta.

"Tsk." gruñó Leona, entonces, cuando fue a quitar la mano de la pared de la torre para atacarla de nuevo, se dio cuenta de que se le había quedado encallada en el agujero y no podía sacarla.

"No puede ser…" murmuró Leona, intentando sacarla. "Pero- ¡¿En serio?!"

"Oh." sonrió Evangeline malévolamente, mirándola con un brillo en sus ojos.

"No- ¡Espera! ¡Tiempo muerto!" exclamó Leona preocupada, viendo la mano de Evangeline emitir un brillo de energía.

"¡No hay compasión!" gritó Evangeline, golpeándola con fuerza, se escuchó una explosión y Leona salió disparada rodando por el suelo hasta que la arena de la orilla la frenó.

"Que golpe… En vez de las estrellas he visto el firmamento entero…" susurró Leona intentando levantarse con dificultades mientras Evangeline descendía al suelo. "¡¿Estas… intentando… Matarme?!" exclamó, intentando coger aliento, mirándola con una expresión molesta.

"Hmph, te he dicho incontables veces que nunca dejes de moverte, tras parar un golpe debes estar lista para volver a atacar, tienes que aprender a adelantarte a mis movimientos."

"Es muy fácil decirlo, como debería hacerlo."

"Eso es algo que debes aprender por tu cuenta, la experiencia que vayas consiguiendo te ayudará, al menos puedo decir que has mejorado algo, estaba llegando a pensar que te gustaba que te golpeara."

"Haré ver como que no he escuchado eso ultimo y me quedaré con que estoy mejorando."

"Bien, te dejo quince minutos para que descanses y te cures las heridas, después tomaré tu sangre como pago."

"¿Qué? Espera, ¡Todavía puedo-!"

"Hemos acabado por hoy." dijo Evangeline yéndose volando hacia la torre donde estaban los demás, unos minutos después, Asuna estaba curándole las heridas, estaban sentadas en el suelo con las piernas cruzadas.

"¡Ay!" se quejó Leona mientras Asuna le pasaba el algodón con alcohol en las heridas.

"Es lo que hay, Konoka no puede curarte debido a tu problema…"

"Lo sé, aun así, duele."

"No sé cómo aguantáis Negi y tú, es inhumano." suspiró Asuna.

"Por qué por más que lo intento no consigo darle ni un golpe, me da la impresión de que sabe lo que voy a hacer todo el tiempo." dijo Leona cruzando los brazos bajo su pecho con una expresión seria.

"Debe ser porque ella tiene más experiencia."

"Ahora que lo dices dijo que tenía más de seiscientos años."

"Sí, creo que alguna vez lo mencionó." dijo Asuna mientras Leona miró al cielo pensativa.

"Sabes… ¿Sabes cuándo es su cumpleaños?" preguntó Leona, mirándola.

"¿Qué?" preguntó Asuna, alzando una ceja. "No, pero quizás Chachamaru o Chachazero lo sepan, son las que más tiempo están con ella."

"Creo que ya sé cómo dárselo." pensó Leona. "Les preguntaré, entonces."

"Ya está." sonrió Asuna, levantándose del suelo. "Terminé de curarte las heridas."

"Gracias." respondió Leona cogiendo la espada del suelo mientras se levantaba.

"¿Vas a entrenar?"

"Sí, últimamente no le he dedicado apenas tiempo, por eso Evangeline me dijo que tenía prohibido usarla como lo hice en la isla." respondió Leona. "Aunque no entiendo el porqué." pensó. "Al menos hasta que tenga más nivel."

"No es bueno que te sobre esfuerces tanto o colapsaras." mencionó Asuna viendo a Leona practicar con la espada.

"No te preocupes, estaré bien."

"Eres igual que Negi." suspiró Asuna. "Si dedicases todo ese ímpetu en el estudio serias una estudiante modelo." añadió, cruzando los brazos bajo su pecho.

/Grace of Destiny/

Dos días después, los rayos del sol comenzaron a filtrarse por la ventana de la habitación anunciando así el mañana, despertando a Leona.

"¿Qué hora es?" pensó Leona somnolienta, miró el despertador que había encima de la mesita de noche. "Las nueve en punto…" murmuró, se levantó de la cama y se dirigió al baño mientras bostezaba.

"Su té, ama." dijo Chachamaru con una voz calmada mientras lo dejaba encima de la mesa de la cocina.

"Gracias Chachamaru." asintió Evangeline. "Por cierto, ¿aún no se ha despertado la niña?" preguntó mientras cogía la taza de cerámica.

"No puedo confirmarlo ama, pero puedo ir a comprobarlo, si lo desea."

"No es necesario, iré yo misma."

Mientras, Leona se estaba duchando con agua templada, después de enjabonarse, empezó a enjuagarse con el agua.

"Ya no se me hace tan difícil vivir aquí." pensó Leona, de repente la puerta del baño se abrió.

"Estas aquí." la miró Evangeline, entrando en el baño.

"¡Kyaaaa!"

"¿Leona?" dijo Chachamaru desde la cocina al escuchar el grito, levantando la vista hacia el techo.

"Eso demuestra que esta despierta, ke, ke, ke." comentó Chachazero.

"Qu-que… ¡Qué haces aquí!" exclamó Leona, sonrojándose furiosamente mientras se tapaba con el antebrazo los pechos y con la otra mano la parte intima. ¡¿Por qué entras sin avisar?! ¡Haber llamado a la puerta!"

"¿Por qué voy a llamar a la puerta para ver si hay alguien, si ya sé que estas?" preguntó Evangeline poniéndose las manos en la cintura.

"¿Ah?" dijo Leona con una vena de enfado en la parte superior de la cabeza. "¿Se puede saber que quieres?"

"Solo iba a decirte que te des prisa, Chachamaru ya hizo el desayuno."

"Ahora iré." dijo Leona cerrando el grifo de la ducha, cogió la toalla del toallero y se la envolvió alrededor del cuerpo rápidamente. "La próxima vez pondré el pestillo." murmuró mientras se iba hacia su habitación.

"No hay ningún pestillo." respondió Evangeline, siguiéndola.

"¡Entonces bloquearé la puerta con hielo para que la señora de la casa no entre por la puerta!"

"Inténtalo." sonrió Evangeline, cuando llegaron a la habitación, Leona se dio la vuelta.

"Maestra-" antes de que pudiera terminar de hablar, la toalla que la cubría se cayó al suelo, dejándola desnuda.

"Discípula, ¿estas intentando insinuarme algo?" preguntó Evangeline alzando una ceja, mirándola mientras Leona estaba sonrojándose furiosamente.

"Solo…" murmuró Leona nerviosa con los puños apretados. "¡Solo déjame sola, quiero cambiarme!" exclamó Leona sonrojada.

"Leona, ¿te encuentras bien?" preguntó Chachamaru mientras veía como Leona comía las tostadas con una expresión molesta.

"Estoy bien."

"Esta así solo porque la vi desnuda."

"Oh." dijo Chachamaru con simpleza.

"No lo entiendes." pensó Leona poniendo una mirada entristecida.

"De todas formas, no deberías molestarte solo por eso."

"A ti te puede dar igual, ¡pero a mí no!"

"Entonces no tires la toalla al suelo mostrándome tu cuerpo desnudo mientras me nombras, puede llegar a malinterpretarse." comentó Evangeline como si nada.

"¡Se cayó sola!" exclamó Leona, sonrojándose rápidamente.

"Ama, ¿tiene algún tipo de interés en mirar a Leona desnuda?"

"No digas tonterías Chachamaru, ¿por qué debería perder el tiempo o siquiera molestarme en verla?" respondió Evangeline, cruzando los brazos bajo su pecho.

"Tiene razón ama, perdone mi osadía."

"Entonces no entres cuando estoy duchándome." murmuró Leona mientras le daba un sorbo al té, mirándola de reojo.

"Voy a ir a ver al viejo para hablar de unos temas." dijo Evangeline levantándose de la silla. "Que fastidio."

"Entendido ama." dijo Chachamaru, haciendo una reverencia, despidiéndose mientras Evangeline dejaba la cocina y se iba hacia la puerta principal.

"Ahora que lo pienso, puede ser una oportunidad para preguntarles." pensó Leona, esperó a que Evangeline se fuera y miró a Chachamaru.

"Hum… Chachamaru."

"¿Necesitas algo, Leona?"

"Bueno yo… Sabes… ¿Sabes cuándo es el cumpleaños de Evangeline? Como llevas más tiempo con ella pensé en que tal vez lo sabrías…" dijo Leona nerviosa mientras miraba hacia otro lado.

"¿El cumpleaños del ama?" repitió Chachamaru, sorprendida. "Lo siento, no puedo responderte, no es algo que el ama haya mencionado, tal vez Chachazero lo sepa."

"Tampoco lo sé, desde que estoy con ella, nunca lo hemos celebrado."

"Si ni ellas lo saben, dudo que alguien lo sepa." pensó Leona.

"¿Por qué lo preguntas?" preguntó Chachamaru.

"¿Eh?" dijo Leona saliendo de sus pensamientos. "No, no es nada… Pero me gustaría pediros un favor…"


Fin del capítulo 29.

¿Qué es lo que Leona querrá pedirles?

Gracias por leer, espero que haya gustado, si es así, dejen review por favor, me gustaría saber su opinión, me anima a seguir escribiendo. Cualquier duda de la historia, pueden decirme.

También, gracias por los review que he recibido :)