BAILANDO BAJO LAS ESTRELLAS

(To Dance Beneath the Diamond Sky)

Por Kristen Elizabeth

Traducido por Inuhanya

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30.- Y estamos bailando

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Un año después…

Relena abrió la ducha tan caliente como saliera sin quemar su piel. Cuando el agua comenzó a salir a la temperatura perfecta, dejó que la toalla alrededor de su cuerpo cayera al piso y entró en la cabina de vidrio.

Suspiró mientras el agua golpeaba los delicados músculos en su nuca, aflojando los nudos y los adoloridos puntos. Era su ritual diario, uno del que había llegado a depender. La relajaba para el día por delante. Y usualmente, si era afortunada… o si pasaba a ser un día que terminaba en 'y'… no estaría sola por mucho tiempo.

La fría corriente de aire fuera de las paredes de vidrio golpeó su cuerpo primero. Habría sido estremecedor y mal recibido si no hubiese sentido inmediatamente dos brazos fuertes rodear su torso desnudo. La puerta de la ducha se cerró tras él.

"Buenos días," murmuró Heero en su húmedo cabello.

Relena sonrió y se giró para ver a su novio. Estaba mirándola con ojos adormecidos; la más leve pizca de barba cubría su mentón. "Traté de no despertarte."

El agua lentamente comenzó a aplastar sus largos mechones mientras la besaba. Ella podía saborear menta de la crema dental en su lengua. "El agua está agradable…" comentó él.

"Mucho," susurró ella, subiendo sus manos por su musculoso cuerpo, recién humedecido. Sus dedos pausaron en sus cicatrices. La corta y delgada que atravesaba su bajo lado izquierdo y la larga, la incisión que bajaba por su pecho… eran recordatorios del pasado que siempre llevaría con él.

Pero nunca lo detuvieron, como lo había probado en el año desde la noche que cambió sus vidas. Había realizado su terapia física sin quejarse y con tiempo de sobra para reclamar su nueva posición en la principal compañía del Conservatorio de Ballet. Pero, como lo había hecho saber con frecuencia, nunca podría haberlo hecho sin la mujer que estaba, en ese momento, depositando champú en su palma y creando espuma para su cabello.

Ellos se habían mudado al pequeño apartamento en Chelsea, no muy lejos del de los padres de Duo, casi inmediatamente después de la graduación. Milliardo había refunfuñado por varios meses por su hermana "jugando a la casita," pero con suerte, para ese tiempo el embarazo de Lucrezia había comenzado a mostrarse y su atención estaba dirigida a cosas más importantes. Relena finalmente fue dejada en paz para disfrutar vivir con Heero.

No es que todo fuera alegría y color de rosa. En la gran tradición de su género, Heero casi siempre olvidaba bajar el asiento del inodoro, dejaba cajas vacías de pizza en el refrigerador por días y en muy raras ocasiones, roncaba. Pero las cosas buenas de sobra compensaban lo molesto. Desayunar tarde los domingos en la mañana, tomarse de las manos en el subterráneo yendo a los ensayos, despertar en medio de la noche para hacer el amor a la luz de la luna…

Y, por supuesto, su hora de la ducha. Relena pasaba sus enjabonados dedos por su cabello, alisando los enredos y masajeando levemente su cuero cabelludo. Mientras trabajaba, Heero exploraba, aunque ya conocía cada pulgada de su tonificada carne. Cuando su mano se deslizó entre sus muslos, Relena le dio una mirada. "No podemos. Llegaremos tarde para…"

Pero él ya la había elevado en el aire y presionado su espalda contra la pared. Envolviendo sus piernas alrededor de sus caderas, se hundió en ella antes de que pudiera protestar más. Relena gimió suavemente; el calor del agua y el calor de su cuerpo eran increíbles. "Está bien…" Él lentamente meció sus caderas, pellizcando un punto de su garganta. "Pero tú… das las excusas esta… vez."

Heero sonrió en su cuello y deslizó sus manos por su cuerpo para cubrir su trasero. "Shh…"

Relena lo dejó lavarla como el continuo chorro de la ducha. Se apoyó en sus fuertes hombros y condujo el placer de su cuerpo hasta que se volvió demasiado. Sus fuertes gritos eran ahogados por el agua. Cuando el momento también había escalado y desvanecido para él, Heero salió de su cuerpo y la depositó sobre piernas temblorosas. Se besaron, lento y dulce, a diferencia del rápido paso de su cópula.

"Podemos reportarnos enfermos," sugirió él, retirando champú de su rostro. Ahora estaba totalmente despierto, aunque no completamente listo para comenzar el día.

"Qué divertido cómo nos enfermamos los mismo días." Riendo, Relena comenzó a enjabonar su propio cabello mientras Heero la enjabonaba con una esponja, prestándole particular atención a sus áreas favoritas. "No podemos quedarle mal a Hilde. Su grado depende de nosotros."

Heero la ayudó a enjuagar sus largos mechones mientras ella lo restregaba. Mayormente le gustaba sentir su cabello entre sus dedos. "Qué tipo de clase es 'Teorías y Técnicas en Educación'?"

"Supondría que mucho por lo que suena." Después de asegurar que ambos estuvieran limpios, cerró el agua y abrió la puerta de vidrio. "Todo lo que sé es que tiene que observar nuestro ensayo. Pero no puede hacerlo si no estamos en el estudio."

"Maxwell va a ir con ella?"

Relena guiñó un ojo mientras lanzaba una gruesa toalla sobre su cabeza. "Ellos van a algún lado sin el otro? Espera…" Lo bajó por otro beso. "Nosotros tampoco."

A él le hubiese gustado que el beso fuera más allá; había veces cuando ella lo encendía tanto que una vez no era suficiente. Pero dejó claro al separarse gentilmente que hablaba en serio. Y que lo compensaría más tarde.

Cuando estuvieron secos, vestidos (pantalones sudaderas y camisetas sobre sus leotardos y mallas), Heero se había afeitado y Relena había recogido su cabello, sacaron Pop-Tarts del gabinete, agarraron sus bolsas de ensayo y caminaron, de las manos, hacia la estación del subterráneo. Después de un corto viaje donde se alimentaron mutuamente, emergieron a las calles, sólo que esta vez mucho más al centro.

El tráfico estaba pesado, pero el cruce peatonal más cercano estaba al extremo de la cuadra y el Conservatorio estaba directamente al otro lado de la calle de las escaleras del subterráneo. Esperaron por un momento mientras autos y taxis pasaban. Finalmente, Relena le sonrió a Heero. "Vamos."

Ella bajó de la acera, tomando su mano. Heero miró a su derecha por instinto. Un bus se dirigía hacia ella, aparentemente inconsciente de la existencia de su novia.

"Relena!" gritó. Sin titubear, tiró de su brazo, regresándola a la acera y contra su cuerpo justo cuando el bus los pasaba. "Estás bien?!" gritó a través del ruido de la calle.

"No lo vi…"

Heero la abrazó fuerte. "Tienes que ser cuidadosa, nena!"

Ella asintió, su hermoso rostro asustado por el cercano encuentro. Después de pasar minutos extra caminando hacia el cruce y regresar, llegaron al Conservatorio y subieron las escaleras hacia el estudio de ensayos, más que desperdiciar tiempo con el elevador. Irrumpieron en el pequeño salón reservado para su lección personalizada con Lucrezia, de regreso al trabajo después de su licencia de maternidad.

La nueva cuñada de Relena los saludó alcanzándoles al bebé Graham y una bolsa con sus cosas. "Castigo por llegar tarde. Tienen que cambiar al niño."

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Al otro lado de la ciudad, Hilde también iba tarde. Duo estaba sentado en el borde de su cama gemela y le dio a su compañera de cuarto, quien lo miraba con una distintiva mirada de interés, una sonrisa forzada. "Cuánto tiempo ha estado ahí?"

La chica, Jessica si recordaba su nombre correctamente, miró hacia la puerta del baño que conectaba su habitación con la de Hilde. "No sé."

Él presionó sus pulgares hasta que sus nudillos se tornaron blancos. "Bien." Otros pocos minutos pasaron. "Hilde… nena," llamó. "Vamos tarde, sabes."

"Sólo un segundo!" Duo pudo escuchar un secador de cabello; interiormente, gruñó y se acomodó para una larga espera.

Estaba comenzando a dormirse, su mentón se había desplomado hacia su pecho, cuando finalmente apareció del baño. Los ojos de Duo se abrieron y su cabeza se levantó de golpe. "Lista?"

"Eres tan maravillosamente paciente, Duo," remarcó ella, secamente. Todo se olvidó un momento después cuando él le dio un suave beso. "Buenos días para ti también."

Duo levantó una bolsa de Starbucks. "Desayuno en Tiffany's?" sugirió.

"Desayuno en el expreso." Hilde tomó su maleta y llaves y lo haló hacia la puerta. "Hasta luego, Jessie."

Montaron en bus desde el campus y llegaron al Conservatorio sólo treinta minutos después de programado el ensayo de Heero y Relena. Hilde apretó su doble vaso un poco más fuerte de lo necesario mientras miraba el conocido edificio.

Cuánto tiempo había pasado adentro? Infinitas horas de lecciones y ensayos. Había sudado, reído, llorado y más importantemente, bailado. Era su primera vez regresando al Conservatorio desde el accidente que había cambiado todo su futuro. Si no fuera por un gran proyecto por el final del período, dudaba que estuviera de pie donde estaba. Viejas emociones, de las que casi estaba convencida de que había puesto a descansar, resurgieron. Crudas. Dolorosas. Sofocantes…

Duo tomó el frío café y lo tiró a una caneca de la calle. "No tienes que hacerlo, sabes."

Ella lo observó; su habilidad para leer su mente parecía completamente natural. Era la conexión que compartían. Era la razón de por qué siempre sabía lo que iba a ordenar en un restaurante, o cuánto le disgustaba realmente su compañera de cuarto. También era cómo sabía la forma exacta para hacer explotar su cuerpo cuando hacían el amor. Él la miró, cejas elevadas, esperando su respuesta.

"Es muy tarde para comenzar un nuevo proyecto." Hilde enderezó sus hombros. "Además, mi especialidad es Educación de Danza. Cómo puedo enseñarles a los niños a bailar si no puedo soportar estar rodeada de bailarines de verdad?"

"Sólo no quiero que te fuerces, nena." Sus dedos se entrelazaron con los suyos.

Ella lo bendijo con su sonrisa especial mientras entraban al edificio. "Sólo toma mi mano."

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"Bien, Heero. Como ayer." Lucrezia cruzó el piso de ensayos hacia sus bailarines. "Realmente es un cambio rápido para Relena pasar de la piruetta al arabesque, así que tienes que asegurarte de que tu coupe jete en tourant te lleve a ella a tiempo para ayudarla."

Heero asintió, captando la mirada de Relena. "No la dejaré caer de cara."

Ella le destelló una sonrisa aunque nunca había estado preocupada. "Podemos intentarlo sin la música unas cuantas veces, Lu?"

"Preferiría que se acostumbraran a tener que hacerlo al tiempo con la…" La mujer se detuvo. "Tenemos visitas."

Relena miró hacia la puerta justo a tiempo para captar la imagen de dos personas a través de la ventana de vidrio que daba al corredor antes de que la puerta del estudio se abriera. Duo entró primero, vestido en sus usuales jeans y suéter. Hilde lo siguió con obvio titubeo. Usaba un atuendo que parecía haber sido elegido con especial cuidado, una larga falda negra y un suéter azul claro.

"Hola!" Llamó Duo. "Sentimos llegar tarde!"

"Está bien," respondió la coreógrafa, dándoles a sus antiguos estudiantes una sonrisa de bienvenida. "En realidad este podría ser un buen punto para tomar cinco minutos de descanso."

No lo era, pero no era ciega a la incomodidad de Hilde. Sería inteligente, decidió, darles a los cuatro jóvenes un poco de tiempo para hablar. Además podría correr a la oficina de Milliardo donde estaba cuidando a su hijo de cinco meses de edad.

Lucrezia salió por la puerta. "Ahora regreso. Heero, Relena… no se relajen mucho."

Una vez ida, las dos parejas permanecieron en un incómodo silencio por unos momentos. Fue, extrañamente, Heero quien habló primero. "Debe ser difícil para ti estar aquí, Hilde."

Él había golpeado con exacta precisión el origen del incómodo aire, y como era su modo, no había vacilado al hablar. El pecho de Hilde se apretó por un segundo, pero luego se relajó. "Sí, lo es," dijo ella, anhelante. "Pero está mejorando."

"Estoy sosteniendo su mano," explicó Duo, orgulloso. Miró alrededor. "Todo luce igual. Qué están ensayando?"

"Sólo un pequeño pas de deux para las Noches de Baile de Verano," dijo Relena en una voz calmada, mirando las puntas de sus zapatillas. Era tan extraño ver a Hilde de regreso en el estudio. La devolvió en el tiempo un año a los días cuando era un miembro del cuerpo de ballet haciendo su mejor esfuerzo para doblarse, Heero estaba dándole el hombro frío, y Jean-Paul atormentaba sus pesadillas.

Entonces Hilde tenía toda la promesa de un brillante futuro, pero en un parpadeo, todo había virado hacia Relena. Y ahora era un miembro de la compañía y tenía a Heero en su cama cada noche para sacar de sus sueños el francés muerto. Nunca tomó nada por sentado. La tragedia de Hilde le había dado una vida. Jamás dejará de sentirse culpable por eso?

"Tendremos que comprar los boletos," dijo Hilde un segundo después. Relena levantó sus ojos para encontrar la mirada aciana de la joven. Era estable y cálida, sin más arrepentimiento o culpa. "No hemos ido al ballet… en mucho tiempo."

Algo pasó entre las dos chicas, un vínculo común de dolores compartidos que finalmente podría ponerse a descansar. Relena le sonrió a su antigua conocida y nueva amiga. "Háblame de este proyecto. Espero que podamos ayudarte."

Para cuando Lucrezia regresó al estudio, toda la tensión se había disipado. Heero y Duo estaban de pie en la barra, hablando; Hilde y Relena estaban sentadas en las sillas que se extendían a lo largo del espejo, mirando unas fotos de Graham que Relena había sacado de su bolsa, las mismas que le mostraba a cada persona con quien Relena se topaba en la calle. Era una tía muy orgullosa.

"Están listos?" Le preguntó Lucrezia a Heero y a Relena. La pareja rápidamente terminó sus conversaciones y se reunieron en el centro. Duo caminó y se sentó junto a Hilde. "Está bien, vamos a retomarlo donde lo dejamos. Heero, estás a la izquierda del escenario; Relena, al centro." Ella señaló al pianista, de regreso de su propio descanso. "Andre… dales cuatro barras para prepararse."

Mientras las suaves notas del piano comenzaban a brotar, Duo tomó la mano de su novia. "No deberías estar tomando notas?"

"Sólo voy a observar por un minuto," respondió Hilde, nunca desviando sus ojos de los dos bailarines. "Después, tendré una pequeña entrevista con Lucrezia sobre desglosar combinaciones para enseñarlas. No hay problema."

Él apretó sus dedos. "Lo tienes bajo control, nena." Con eso, se acomodó para observar mientras las cuatro barras terminaban y comenzaba el baile. Heero saltó en un alto cope jete en tourants en un círculo alrededor de Relena mientras se giraba en perfectas pirouettes en un pie. Pensó sentir a Hilde tensarse… no habría sido una sorpresa viendo cómo el último movimiento que había hecho como ballerina había sido una fatídica pirouette… pero sólo fue su imaginación. Parecía estar disfrutando del baile.

Porque lo estaba, Duo también se relajó. Tenía a su chica de nuevo a su lado. Era capaz de tratar con su pasado mientras miraba hacia su futuro como una instructora de baile para una escuela primaria de niños, un trabajo que le permitía trabajar con su pasión en un tobillo con el que nunca podría hacer todas las cosas que alguna vez hizo. Y mientras él felizmente estuviera viviendo en la tierra del Indeciso Mayor, ya tenía escogido un anillo en Tiffany's que algún día deslizaría en su dedo.

De hecho, parecía que Heero tenía ese mismo plan, sólo que el anillo de Relena estaba en Cartier's.

De regreso en el piso del estudio, el caballero de cabello oscuro alcanzaba a su rubia prima ballerina en el momento exacto para tomar su mano mientras se balanceaba en una pierna perfectamente esculpida en un hermoso arabesque. Cuando salió de él un momento después, continuó los bien ensayados movimientos y se alejó unos pies.

Relena sonrió mientras ligera y elegantemente corría hacia él. Sus brazos estaban abiertos y esperando, una invitación para confiarle que no tenía dudas. Ella lo dejó elevarla, girarla y sostenerla en un perfecto fish dive.

Hubo aplausos de su pequeño público. La respiración de Relena salía en cortos jadeos mientras Heero la sostenía en una difícil posición. Un momento después, estaba de nuevo sobre sus pies, preparándose para la próxima combinación. Heero le devolvió su sonrisa con un guiño privado.

Sus mejillas estaba sonrojadas, su corazón latía rápidamente… y no tenía nada que ver con el baile.

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"Hay una pasión por dentro, una fuerza interna que conduce, y nadie puede quitarte eso. Es la altura más grande, enciendes el piso cuando estás vivo… y estamos bailando." -PYT

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Fin

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No estoy completamente segura de qué decir aquí. Todos los que han leído o comentado esta historia… wow. Un gracias parece inadecuado. En marzo pasado, cuando conducía a casa de mi amiga Melissa para cenar una noche escuchando la versión de Brandy de "Everything I do…", tuve esta visión flash de Heero y Relena bailando. Y aunque puse los ojos en blanco… no mencionaré cómo reaccionó Melissa cuando le propuse la idea de poner a Heero y a Duo en mallas negras y hacerlos bailarines de ballet.

Estoy emocionada de que esta historia moviera la cuerda en personas como al parecer lo hizo. Fue completamente inesperado. Espero lograr contar una buena historia; esa realmente ha sido mi meta principal. Espero continuar haciéndolo. Y en cuanto a secuelas para esta historia… no veo que pase, pero entonces, he aprendido a nunca decir nunca.

Por última vez, les doy mis agradecimientos, a cada uno de ustedes. Que todos ustedes, en algún punto en sus vidas, bailen.

Kristen Elizabeth

Noviembre 14, 2002.

Nota de Inu: Hola a todos! Mil disculpas por la demora en terminar de subir esta traducción pero nunca es tarde así que finalmente pude publicar los capítulos restantes y he aquí el resultado. Espero que les haya gustado esta historia, muchas gracias por leerla, disfrutarla y esperar paciente o impacientemente su final, jejeje. Muchas gracias por tomarse el tiempo para comentar y dejarme sus reviews, son geniales! Es posible que aún tenga algunas historias para publicar, no lo recuerdo bien, pero revisaré y si es así pues déjenme saber si les gustaría leer más fics de esta parejita de GW.

Un feliz 2020 para todos y hasta la próxima!

Inu...