CAPÍTULO 40
Un nuevo día. Hoy es mi cumpleaños y hace exactamente dos años que conocí al hombre que cambió mi vida para siempre. Me arrastro como un cadáver hasta el bar aunque me habría quedado con mucho gusto en casa. Tengo que verme sin duda con el nuevo propietario del local. Mi tía esta mañana me ha preguntado si me apetecía celebrarlo en algún sitio esta noche, pero mi mirada penetrante la ha convencido a acabar con la conversación. Lo último que quiero es celebrarlo. Me he despertado de pésimo humor, por momentos no me soporto ni a mí misma, y mucho menos a los demás.
—¡Buenos días, Sakura! —Grita Anna en cuanto cruzo el umbral de la puerta. Oh no, por favor, ¡dime que no es lo que estoy pensando! Demasiado tarde, no puedo escapar.
—¡Felicidades! —Grita mientras se acerca con una pequeña tarta en la mano con una vela encima. Es un sol. Esbozo una sonrisa y soplo sin perder tiempo. —Gracias Anna, ha sido un detalle precioso. Me abraza cariñosamente y no consigo permanecer indiferente, me dejo mecer como una niña.
—Antes de que me olvide… En el despacho está el señor Abis. —Me informa. La miro perpleja. No sé quién es.
—¡Sakura!, ¡el propietario! —Exclama levantando los brazos en señal de rendición. Me sobresalto al recordar la persona de quien está hablando. ¡Madre mía!, ¿por qué no lo he pensado antes?
—¡Voy inmediatamente! —Digo acercándome a la oficina. Me miro y pienso que mi aspecto da mucha pena, pero no puedo hacer nada. Entro en el despacho encontrándome con el hombre de espaldas.
—Bueno días, señor Abis. —Digo echando un vistazo a mi vestido. Dicen que la primera impresión es todo. Una mujer embarazada debería inspirar ternura, tal vez me haga un descuento. Levanto la mirada mientras el hombre se vuelve hacia mí. Mi corazón late aceleradamente, pero después se detiene inmediatamente. ¡Dios mío!, ¡estoy a punto de sufrir un infarto! Dos ojos azules, profundos como el abismo, se clavan en mí dejándome sin escapatoria.
—¡Hola, Sakura! —Exclama acercándose con paso firme. Estoy inmóvil como una estatua, no consigo moverme. Lo miro incrédula y tengo la sensación de tener alucinaciones.
—Tú… ¡Tú estás aquí! —Consigo decir. Trago saliva. ¡Dios, él está aquí! Su cuerpo roza el mío y una descarga eléctrica recorre mi cuerpo. Me besa dulcemente en la mejilla y luego retrocede.
—Acomodémonos. Tenemos muchas cosas de las que hablar. Su tono es tranquilo, estable. Tengo que reconocer que es intimidante, no ha perdido el estilo. Indica las sillas a sus espaldas y yo obedezco todavía desconcertada. Me siento en otra dimensión, si todo saltara por los aires no me importaría. Observo sus ojos fascinada mientras se acomoda junto a mí. No ha perdido su encanto, me parece todavía más atractivo que antes. S
u mirada se posa en mi vientre, los músculos del rostro se contraen. Aquí llega el primer problema que debo afrontar: el embarazo. Se enfurecerá cuando descubra la verdad, sobre todo porque no tengo intención de mentir. Miro la puerta y examino la posibilidad de escapar. Pésima idea, no podría hacerlo aunque quisiera.
—Ni lo pienses, Sakura. He realizado un largo viaje para llegar hasta aquí y no escaparás una vez más. Ahora quisiera que me despejaras la curiosidad que no me deja dormir desde hace un mes. Se detiene y entrelaza los dedos. Frunce el ceño y me mira severo, ¡Oh, oh, on, problemas a la vista!
—A menos que tú no te hayas comido una sandía, juraría que estás embarazada —Comenta. Sonrío encogiéndome de hombros. Me mira, pero la situación es tensa. Entrecierra sus ojos y veo cómo sus hombros se tensionan.
—Dime que es hijo nuestro.
—No, mira, era de uno que pasaba por la calle… No resisto a la tentación de responder con sarcasmo. ¿Pero qué diantres?, ¡claro que es suyo!, ¿de quién si no? —Sakura. No creo que sea el momento de bromear. —Sentencia severo. Uhm, vaya, ¡cuando se enfada es tan sexy!, ¿qué?, ¿he pensado seriamente algo así?, ¿ahora?, ¡Oh, vamos!, ¿pero qué problemas mentales tengo?
—¿Crees que me he vuelto una prostituta en estos cinco meses?, ¡claro que es tuyo! —Respondo. ¿Cómo puede tener dudas después de todo lo que ha pasado?
—¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? —Pregunta acercándose. Me acaricia el brazo con los dedos, pero se limita solo a eso.
—Yo… No consigo hablar. Repentinamente he perdido el uso de la palabra. Con los dedos me coge la barbilla y la acerca a su rostro. —Te he hecho una pregunta muy simple, Sakura, no me gusta repetir las cosas. Oh, mira por dónde, Sasuke Volkov está todavía entre nosotros. Tiemblo, pero no por el miedo, es pura excitación. Lo echaba en falta y también este lado suyo.
—No quería que nuestro hijo creciera en tu mundo, quería protegerlo. Con el pulgar me acaricia el labio inferior mientras continuamos mirándonos a los ojos.
—Deberías calmarte, dentro de poco se te saldrá el corazón del pecho. — Comenta riendo. No creo que consiga tranquilizarme hasta que no sepa sus intenciones. Trago saliva mientras su mano desciende sobre mi vientre
—Puedo tocarlo. —Pregunta titubante. Asiento mientras acaricia la superficie. Es una extraña sensación, su toque es agradable y reconfortante. Apoyo las manos en las suyas mientras las muevo delicadamente alrededor de nuestro hijo. Estoy yendo más lejos de lo permitido, soy consciente, pero parece tan natural y hermoso. Se sitúa detrás de mí llevando las manos en mi vientre y continúa acariciándome.
—Es una sensación única. —Susurra apoyando la barbilla en mi hombro. — Inolvidable. Su cuerpo se apoya en el mío y mi corazón está a punto de explotar. Sofocos, adrenalina, miedo de descubrir que es solo un sueño.
—¿Por qué estás aquí, Sasuke? —Pregunto con voz temblorosa.
—Por ti. —Responde simplemente. Las únicas palabras que he soñado durante meses. Está aquí por mí, pero también sabemos que me querrá llevar con él. Si piensa hacerme cambiar de idea, se equivoca. Y luego ha descubierto la existencia del niño, oh no, me obligará a seguirlo. Alarmada me apartando bruscamente interponiendo distancia entre nosotros.
—No volveré a Rusia contigo. Sigo retrocediendo prestando atención a donde pongo los pies. Me mira, inclina la cabeza de lado y se muerde el labio inferior. Parece otra persona, tiene un comportamiento particular.
—Sasuke Volkov murió dentro de su local mientras comprobaba algunos documentos… —Explica avanzando hacia mí.
—¿Qué estás diciendo? —Pregunto en voz alta retrocediendo un paso. Es una locura.
—Estoy diciendo que para el mundo entero Sasuke Volkov se quedó atrapado mientras su local saltaba por los aires.
—Avanza un paso hacia mí. —Te estoy diciendo que para tenerte estoy dispuesto a todo. —Concluye sin vacilaciones. Estoy sin palabras. ¿De verdad ha hecho algo así? Me tiemblan las piernas, no consigo estar en pie. Me agarra por los brazos atrayéndome hacia él.
—Quiero ser el hombre que te mereces, pero necesito tu consenso. Elígeme, Sakura, y yo te haré feliz. —Suplica abrazándome. Estoy sorprendido y en shock. Ha renunciado a su vida por mí. No me lo puedo creer, lo ha hecho realmente. Creía que un sueño de ese tipo nunca se cumpliría, y sin embargo, está aquí ante mis ojos.
—Pequeña, ¿estás bien? —Pregunta preocupado. No es que no esté bien, estoy sin palabras. Uno como él ha renunciado a todo por mí, ¿cómo es posible?
—Por favor, di algo, me estoy preocupando. —Suplica acariciándome el rostro. No encuentro las palabras para describir lo que siento. Y antes de que pueda detener las lágrimas, estas fluyen como un río. Quisiera detenerme, pero no lo logro. ¿Son lágrimas de felicidad? No lo sé, estoy confundida. Dejo que sus manos me acaricien porque siento la necesidad. Le he echado mucho en falta y ahora quisiera detener el tiempo y permanecer entre sus brazos para siempre.
—No sabes lo que he tenido que hacer para liberarme de mi vida de una vez por todas. En estos meses lo único que he hecho ha sido contar los días que me separaban de ti y he corrido el riesgo de enloquecer. —Explica sonriendo nuevamente. Parece feliz, no lo veo apenado por haber olvidado lo que era su vida.
—Y ahora la pregunta: ¿quieres iniciar una vida conmigo? —Pregunta mirándome a los ojos. Que alguien me diga que no estoy soñando. ¿Es posible que todo esté yendo por el buen camino? No parece ni siquiera él. El hombre que conocía no tiene nada que ver con el que es ahora. Parece tranquilo, feliz. Y lo que es más increíble, sonríe continuamente, lo que es comparable a un milagro.
—Tú… tú has dejado todo... —Repito aturdida.
Sonríe como un tonto, parece divertirse con mi reacción. Me ha dejado sin palabras. —¡Te amo! —Declara acercándose a mis labios. —Y estoy a punto de besarte. Tienes una última posibilidad para echarte atrás. ¡Ahora o nunca, Sakura! — Susurra. Acaricia mis labios, me apartado ligeramente pero no me alejo. El tiempo se detiene, el mundo desaparece y permanecemos nosotros solos.
Nuestros ojos se cruzan mientras su mano se desliza por mi nuca. Atrapada, para siempre. —Te arrebaté todo sin pedirte permiso. Prometo que esta es la última vez porque creo que es la mejor decisión para ambos. Dicho esto se acerca uniendo nuestros labios. En un primer momento me paralizo, pero luego el miedo deja espacio al deseo. Un beso pasional como si fuera el último de nuestra vida. El miedo, las dudas y los pensamientos dejan espacio a la paz y a la serenidad. Él, nuestra hija y yo.
—¿Puedo deducir que la respuesta es sí? —Pregunta riendo entre beso y beso. Qué descarado, pero lo quiero también por ser así.
—No deberías estar tan contento. Estoy embarazada y constantemente de mal humor, creo que te volverás un saco de boxeo… ¡Por no hablar de que te haré pagar amargamente todo lo que has hecho! —Respondo molesta. Ríe con ganas.
—Estoy dispuesto a enfrentarme a tu ira. Solo necesito que tú estés conmigo para siempre. Es extraño verlo tan sonriente y feliz. En sus ojos hay un resplandor diferente.
—Dime, Sasuke, ¿cuáles son tus proyectos para el futuro? —Pregunto.
—¿Sinceramente? No tengo ni idea. Me gustaría decidirlos contigo. Interesante. Me gusta mucho el nuevo Sasuke.
—¿Qué piensas si comenzamos por algo que no ha pasado? —Pregunto. Veamos si quiere cambiar de verdad. Nunca dejaré de provocarlo, y lo que es más importante, nunca renunciaré a la diversión de verlo enfadarse. Extiendo la mano hacia él.
—Hola. Me llamo Sakura, ¡espero una niña y hoy cumplo veinte años! —Digo de manera teatral.
—Es un placer conocerte. Yo soy Alexander, ¡tengo treinta y uno y estoy loco por ti! —Responde riendo.
—Sasuke loco por mí, ¿querrías dar un paseo como dos personas normales y conocernos? —Pregunto cogiéndolo por el brazo. Sonríe y me besa en la frente.
—Con placer mi pequeña y dulce Sakura
—Te amo, Sasuke, te amo loca e irremediablemente. —Declaro posando la mano en su pecho. Locura es la palabra exacta para definir nuestra historia, pero amo esta locura más que otra cosa.
