Naruto y sus personajes no me pertenecen.

"Pensamientos".


.

Capítulo 30

.

.

Finalmente, existe un destino para los dos. ¿O para los tres?

De todos los giros inesperados que tenía el destino para sorprenderlo, jamás esperó una noticia como aquélla; ni en sus sueños más extraños. Por supuesto, estaba acostumbrado a la soledad, al dolor, a la traición y a renunciar constantemente a sus deseos. Podía vivir con ello, porque de alguna manera que no podía explicar, siempre conseguía levantarse y seguir adelante. Se decía a sí mismo que mientras Ino permaneciera a su lado, nada podría ser lo suficientemente grande para lastimarlo de nuevo. La única persona capaz de herirlo hasta la muerte era Ino misma, pero Sasuke estaba totalmente seguro de que eso nunca sucedería. Ino lo amaba tanto como él a ella.

Sin embargo, todavía no estaba listo para enfrentarse a una situación que cambiaría su vida de una forma descomunal. No estaba preparado mental ni emocionalmente. En su interior, una poderosa carga de sentimientos lo acongojaron, no sabía si estaba furioso o lo contrario; a decir verdad, en ese instante era un manojo de nervios viviente.

Tampoco sabía si eso era algo bueno o malo. Lo único de lo que estaba seguro es que las cosas nunca más regresarían a ser como antes.

—Sasuke… ¿Qué haces aquí?

—Ino.

El aire entraba lento a sus pulmones, a pesar de que su pecho subía y bajaba con rapidez, respirando precipitadamente. Las piernas le temblaron y las manos también. Sasuke sentía las gotas de sudor extendiéndose desde la frente hasta el cuello. Miró a Ino fijamente, sin demostrar sus expresiones alteradas. La rubia también lo observó en silencio, esperando a que él dijera algo más, pero solamente reinó el silencio. Entre ellos se creó un tipo de aura incómoda e inusual para ambos.

Sasuke tenía tantas cosas en mente para preguntarle, pero no dijo nada. Pasó una mano por detrás de la nuca y viró los ojos a un lado, jugando con su lengua de forma nerviosa en el interior de su boca, como esperando formular una oración coherente, algo que le explicara a Ino por qué él se encontraba allí, en Sapporo. Entonces, se acercó despacio hacia ella, pisando torpemente la punta de sus sandalias, y la abrazó. Ino separó los ojos y abrió los labios ligeramente.

—Sasuke —pronunció entre pausas pequeñas.

—Te extrañé.

"Te extrañé tanto que pensé que iba a morir". De todo lo que tenía que decirle, eso era lo más sincero. La pegó más a su cuerpo y apretó sus brazos para que ella no pudiera escapar, aunque Ino no tuviera ni la más mínima intención de hacerlo.

Las cosas podrían tornarse muy complicadas desde ahora, mucho. Pero definitivamente, no iba a renunciar a Ino.

La rubia lo guio hacia el interior de su hogar sin emitir ningún sonido, simplemente tomó de su mano y lo obligó a entrar. Una vez dentro, lo soltó rápidamente, cosa que hizo que Sasuke frunciera el ceño, sin entenderla. ¿Acaso tenía la peste o por qué evitaba su contacto? Trató de no enojarse, avanzando por detrás de la rubia. La casa donde vivía Ino con sus padres en Sapporo era muy grande, a diferencia de lo que él se imaginaba cuando la escuchaba hablar. Tenía una fragancia muy abundante a flores que, ciertamente, no resultaba del todo agradable para él; le provocaba cierto cosquilleo en la nariz que lo hizo estornudar un par de veces. Ino no se dignó a mirarle ni una sola vez mientras avanzaban por los pasillos, y daba la impresión de que evitaba hacer cualquier clase de ruido. El silencio de Ino era la cosa más perturbadora en todo el mundo, era el arma más potente que podía emplear en su contra. Sasuke apretó el puente de la nariz, observando su espalda y sus anchas caderas ir de un lado a otro al caminar, prestando atención de vez en cuando en las fotografías colgadas en la pared, seguramente algunas de ellas fueron tomadas por Ino, y pensar en eso le gustó, aunque el gusto duró lo mismo que un destello al toparse de nuevo con esa inusual frialdad de la rubia. En medio del camino, justo donde empezaba la segunda planta, se encontraron con un hombre alto y corpulento de cabellera platinada, quien examinaba con dureza a Sasuke, probablemente se trataba de su padre. No obstante, Ino ni siquiera permitió que se presentara. Ella se excusó con el hombre y llevó a Sasuke escaleras arriba, rumbo a su habitación, en donde Ino finalmente se permitió suspirar, como si todo ese rato hubiera contenido el aire.

Tenía que admitir que le preocupaba un poco la reacción que tendría el padre de Ino con respecto a él. ¿Estaría bien que su hija llevase a un completo desconocido a su habitación? Evidentemente, si él fuera el padre, ahora mismo estaría echando humo por la cabeza, lo cual le pareció irónico, pues era precisamente "aquello" lo que lo había puesto en ese lugar.

Una vez en el interior del cuarto, Sasuke se quedó quieto, con la puerta a sus espaldas, mientras que Ino se dejó caer en la cama boca arriba, ocultando sus expresiones de él con el antebrazo izquierdo. Tuvo el deseo de abrazarla, decirle que tal vez comprendía cómo se sentía, aunque eso fuera mentira, porque realmente no podía entender ni cómo se sentía el mismo. En cambio, Sasuke optó por permanecer en su lugar, sin mover ni tocar nada.

Los minutos pasaban rápidamente, o quizás sólo era su imaginación. Sin nada más que hacer, echó un vistazo rápido alrededor. El dormitorio de Ino estaba decorado con posters de artistas pop que él no conocía y tenía una estantería pequeña de libros que le hizo pensar en la suya y en el dinero que había gastado en todos esos libros que jamás leyó. También, observó a detalle las paredes lila, recordando los videochats y los segundos en los que podía ver su habitación a través de la cámara web.

Todo era tan nostálgico, y eso era sumamente raro. De algún modo, Sasuke sentía que pertenecía a ese lugar, aún sin antes haber estado allí.

—¿Por qué viniste? —le dijo por fin, sacando a Sasuke de sus cavilaciones. La voz de Ino siempre le traía tranquilidad, a pesar del actual ambiente tan extraño y denso—. ¿No dije que no quería verte nunca más?

—No creo que sea cierto —alzó una ceja, fingiendo haberse ofendido, cosa que Ino pasó desapercibida, y eso sí lo ofendió.

—¿Cómo lograste llegar hasta aquí, de todos modos?

—Tomé un autobús.

Encogió la cabeza, haciendo un repaso mental de su travesía hacia Sapporo, por segunda ocasión. Ya no era el mismo niño que se había trepado a un tren sin saber cómo hacerlo y sin nada más que una mochila, una lámpara y una sudadera. Logró vencer los fantasmas del pasado, y ahora como adulto tenía más confianza en sus actos. Llegar a Sapporo no fue difícil, en realidad. Ino lo miró por el rabillo del ojo y chasqueó la lengua.

—¿Cómo encontraste mi casa?

—Antes mencionaste la floristería de tu familia. Fue sencillo encontrar "Florería Yamanaka" en el mapa —estiró los hombros como si hubiera dicho algo relativamente normal, entonces avanzó hacia ella un par de pasos, pero antes de que pudiera llegar a la cama, Ino interpuso los brazos como una barrera. Sasuke gruñó—. ¿Qué ocurre?

—Tienes que irte. Ahora, ya.

—¿Por qué?

Los ojos de Ino se cristalizaron, y aunque quiso que ella lo mirara de frente, no pudo hacer nada. En el fondo, le lastimaba verla de esa forma.

—Entonces es verdad —continuó—. No me quieres.

—¡Eso es mentira! —se apresuró a reprocharle, capturando impulsivamente los brazos de Sasuke—. No seas idiota… Simplemente creí que… —Sasuke la dejó hablar, agachándose a su altura y besando el dorso de su mano. Se sentía más tranquilo al saber que Ino todavía lo amaba—. Creí que estarías mejor si te mantenía lejos de todo esto.

—¿Eres tonta? —Ino le dedicó una mueca confusa—. ¿Por qué querría estar lejos de ti? Te perdí varias veces, ¿no te lo dije, que no estaría dispuesto a perderte ni una vez más? Por eso estoy aquí —con la diestra se revolvió el cabello, impotente por no saber cómo persuadir a Ino de que la necesitaba—. ¿Todo este tiempo juntos y aún no sabes cómo funciono?

—Uchiha, ni siquiera tú sabes cómo funcionas —le recalcó—. Eres el hombre más indescifrable que he conocido, el más egocéntrico, patán, frío y estúpido.

—Hmp —frunció el entrecejo—. Tú eres la mujer más escandalosa, vanidosa, tonta, irritante y entrometida que he conocido.

Ino se acomodó sobre la cama y cruzó los brazos bajo los pechos.

—Eres un… ¡Ahg! A veces simplemente te odio, Uchiha.

Sasuke sonrió de medio lado.

—Veo que ya estás de mejor humor —dijo para robarle un beso rápido en los labios, consiguiendo que Ino sonrojara—. Me gustas más así —besó su hombro desnudo, y apoyándose sobre su peso se impulsó para acercarse en mayor medida—. Esta vez te besaré en serio —aprovechó que la rubia se encontraba distraída para besarla, pero esta vez, con mayor pasión. Hizo que Ino entreviera la boca y eso facilitó que Sasuke metiera su lengua. Poco a poco logró colocarse a un lado sobre el colchón, acariciando con deseo la espalda de Ino, recostándola por completo. Ella se aferró al cuello de Sasuke y apresuró el ritmo del beso, como si estuviese hechizada por él, y eso lo excitó. Los dedos traviesos del azabache se colaron en el interior de la blusa, y pellizcaron uno de los pezones por encima del sujetador. Ino gritó y en seguida lo aventó.

Sasuke la miró desconcertado, tenía la respiración entrecortada y una erección. ¿Qué había pasado? Según él, Ino también había estado disfrutando tanto o más que él. Su sonrojo nervioso no le mentía.

—Tienes que irte —se volteó, mientras arreglaba su ropa.

—Hmp —suspiró pesadamente. Como siguiera con esa actitud, terminaría yéndose de verdad—. Tonta, Yamanaka.

Ino se puso a la defensiva delante de él.

—¿Qué te ocurre, Uchiha?

—¿Qué te ocurre a ti? —ladeó la cabeza. Las sienes le empezaron a brincar. ¿Por qué Ino tenía que complicar siempre todo?—. ¡Qué te ocurre que quieres terminar conmigo cuando vas a tener un hijo mío! Sé que no soy la persona más fascinante de todo el mundo, y que tal vez esperabas a alguien mucho mejor. ¡Pues a la mierda! No soy el caballero que vendrá por ti con rosas y obsequios. Lo siento por enamorarme de ti, y de hecho, estoy seguro que no existirá nadie que te ame tanto como lo hago yo —sus palabras terminaron en un susurro cuando Ino lo abrazó entre lloriqueos.

—Lo siento, Sasuke. Tuve mucho miedo, ¡mis padres ni siquiera lo saben aún! Cuando vi la prueba de embarazo, todo mi cuerpo se congeló —sorbió la nariz—. Me sentí sola, y pensé que tú no lo querrías…

—No soy esa clase de monstruo.

Sentía el cuello de su camiseta humedecerse por el llanto de Ino. Lo único que se le ocurrió hacer, fue pasar su mano por el cabello rubio repetidas veces.

—Míranos, Sasuke. ¡Vamos a tener un hijo!

"Un hijo". Esas dos palabras calaron muy profundo en su mente. Claro que, cuando Ino lo confesó y con el trayecto de Osaka a Sapporo, no tuvo tiempo para procesarlo, actuó por puro impulso. Justo apenas le atribuía un significado a esas dos palabras. Un hijo. ¡Iba a ser padre! Entendía todo el miedo de Ino, y ahora él también percibía sus extremidades entumecidas. ¿Cómo iba a convertirse en padre cuando no sabía cómo comportarse como uno? Su padre nunca fue un padre, y él tampoco había sido un hijo, realmente.

La saliva se le atascó en la garganta y dejó de acariciar la cabeza de la platinada por inercia.

¡Un padre! Ino estaba esperando a un hijo suyo, sangre de su sangre.

Ino dejó de abrazarlo para dedicarse a examinarlo.

—Sasuke… estás pálido —sollozó.

De pronto escuchó la voz de Ino muy lejana, y tuvo que sentarse en el borde de la cama para que las piernas no le fallaran en cualquier segundo. Se tomó un momento, muy necesario, para inhalar y exhalar de forma despistada, no deseaba preocupar a Ino más de lo que ya estaba. Si él comenzaba a experimentar el pavor y la ansiedad, Ino sentiría exactamente lo mismo pero multiplicado por mil. Tenía que demostrar firmeza para brindarle a Ino la confianza que necesitaba. "Todo estará bien". Se repitió una y otra vez, como para convencerse de que en verdad era así. Después de todo, no es como si se tratara de algo tan horripilante. Haciendo el amor a cada oportunidad y sin protección de ningún tipo, un embarazo se veía venir a la vuelta de la esquina.

—Tampoco somos tan jóvenes, Ino —ella le preguntó internamente a qué se refería—. No somos unos adolescentes para asustarnos. Somos adultos, y creo que podemos hacernos cargo de un bebé.

—¿Ah? Sasuke… yo —balbuceó—. Tenemos veinticinco, no me siento lo bastante adulta todavía, y aunque lo fuéramos, ninguno de los dos tiene empleo, y aunque tengas mucho dinero en tus ahorros, eventualmente se terminará…

—Ino…

—Sin mencionar que tu hermano está en banca rota.

—Ino…

—¡Tenías muchos planes, Sasuke! —una sola lágrima rodó por su mejilla, dándose cuenta de lo mucho que luchaba por contenerse—. ¡Tienes que convertirte en un famoso violinista! Tus canciones tienen que ser escuchadas por todos lados.

—¡Sí! Y tú tienes que tomar fotografías de todo el mundo. Maldita sea, Ino —bufó molesto—. ¡Suenas tan egoísta! Suenas igual a mí hace cuatro años.

—¿Ah?

Una nueva idea lo aterró. La idea de transformar a Ino en él.

—Mierda —totalmente exasperado, comenzó a caminar de un lado a otro. Odiaba no saber cómo reaccionar, y odiaba sobre todo el comportamiento de Ino. ¿Por qué no podía aceptarlo y ya? Era el peor momento para el drama—. El niño ya está hecho, tanto si lo quieres como si no —hizo una pausa para aproximarse hasta ella y besar de nuevo sus labios—. Y no me desagrada. Sinceramente, una parte de mí, a pesar de que tiene miedo, también está feliz.

Por supuesto que quería ser un músico profesional y anhelaba viajar por el mundo con Ino de la mano, pero los sueños y los planes siempre cambian… Toda su vida había sido un plan discontinuo. Él podría renunciar a su más grande sueño, pero jamás a Ino. Y si estar con ella significaba que no tocaría más el violín, lo aceptaría sin remordimiento. Por eso le costaba comprender que Ino se mostrara tan renuente, era incluso hasta doloroso. Sasuke fue capaz de abandonar su orgullo por Ino, ¿por qué ella no podía hacerlo también?

—No es cosa de vanidad, no me malentiendas. Yo también, en el fondo, espero conocer ya a nuestro hijo —llevó la mano de Sasuke a su vientre—. Lo lamento por portarme así, es que es… sorprendente y espantoso, todo al mismo tiempo. Temía que te alejaras.

—¿Por eso decidiste alejarte primero? —Ino asintió, apenada—. Tonta.

Sasuke la apretó contra sus brazos y depositó un beso pequeño en su frente. Escuchó el corazón de Ino latir con normalidad, y eso lo tranquilizó demasiado.

—Sasuke, ¿te imaginas siendo papá?

El aludido elevó una ceja.

—No.

—¿Crees que lo haremos bien?

—Probablemente no.

Ino golpeó suavemente el pecho de Uchiha y lo regañó.

—Me gustaría que fuera una niña. ¡Igual a mí!

Sasuke imaginó una hermosa bebé, idéntica a Ino, y ciertamente, le encantó la imagen del cabello rubio y ojos azules. Mas, cuando pensó en lo difícil que resultaría vivir con una réplica de Ino y su personalidad tan cambiante, le hizo sudar frío.

—Ojalá sea niño.

Un niño pacífico y serio como él, sería más fácil de educar y no les daría tantos problemas. Además, un niño podría ser más comprensible en circunstancias difíciles, como cuando les pidiera algún juguete y no tuvieran dinero para comprarlo, en cambio, una niña armaría medio berrinche para salirse con la suya. Sí, definitivamente, Sasuke esperaba que fuese niño.

Cuando Ino le dijo que lo presentaría formalmente ante sus padres, nunca creyó que la madre, una mujer de aspecto elegante y cabello castaño, prepararía una cena digna de un banquete como para diez personas. Sasuke no comía demasiado, y aunque los platillos lucían exquisitos, no terminaría de comerse todo. Tampoco creyó que el padre de Ino, el hombre alto de expresión endurecida, lo estuviese vigilando a diestra y siniestra. Parecía que el hombre saltaría en cualquier momento hacia él y lo asesinaría a sangre fría, podía leer sus intenciones con sólo mirar sus ojos.

—Papá, vas a espantarlo.

—Princesa, ¿de verdad es tu novio?

Observó a Ino dudar, recordando que jamás le había pedido ser su novia, nunca en ningún momento durante el año que Ino vivió en París con él, le había pedido serlo. Eso preocupó a Sasuke. Ya veía al hombre con el cuchillo de untar mantequilla clavándoselo en la yugular si Ino respondía que no.

—Sí, papi. Sasuke Uchiha es mi novio —entrelazó el brazo con él. El hombre, Inoichi lo llamaba su esposa, fingió llorar. Ahora Sasuke se daba cuenta de dónde provenía el drama de su rubia. Es cosa que ya viene incrustado en los genes, así como él había heredado lo serio y la frialdad—. Es un Uchiha, uno de los hombres más influyentes y millonarios de este país.

—¿Ah, sí? —Inoichi se llevó un bocado de carne a la boca y masticó—. ¿Uchiha? Me enteré que quebraron.

—Ah… pues sí, papi…

—Sí. Y en realidad, el hombre influyente y millonario fue mi padre.

Ino le hizo una seña que no supo descifrar, como si hubiese dicho algo incorrecto.

—Entonces, tú no tienes dinero ni eres influyente.

—Papá… Eso no me importa.

Sasuke asintió en silencio. Ino lo miró con desaprobación y soltó el agarre de sus manos, poniéndose a comer de mala gana. La atmósfera se puso pesada, y el padre de Ino no desistía en examinarlo con tal violencia. Sasuke bebió agua y fijó los ojos en cualquier otra cosa, buscando algo para desvanecer la incomodidad. Finalmente, se concentró en analizar cada grano de arroz de su plato.

—Sasuke, por más que mires tu comida, ésta no va a terminarse —la madre de Ino le sonrió gentilmente—. Come, está delicioso.

Sasuke intentó sonreír en vano, pues sus labios no formaron la curva adecuada. Dio el primer bocado, y efectivamente, tenía un sabor increíble.

—Sasuke, dime. Ahora que el apellido Uchiha ha decaído, ¿a qué piensas dedicarte?

—Papá, eso es muy descortés —regañó la rubia, enojada—. ¡No te metas en la vida de los demás!

—Sólo es curiosidad, princesa. Si es tu novio, me gustaría saber qué tan buen sujeto es.

Los dos Yamanaka iniciaron una discusión ruidosa, entre lo correcto, lo incorrecto y lo indiscreto. La madre de Ino comía en silencio, daba la impresión de que no estaba allí. A Sasuke no le gustaba la forma de hablar de Inoichi acerca de él, tampoco le agradó que estuviese interesado en su vida, ni que Ino intentara mentir para inventar un nuevo Sasuke. Lo sentía como una farsa mal elaborada. Sin embargo, supuso que era normal que los padres se preocuparan por sus hijos. Se preguntaba si él también se preocuparía por el suyo, si sería el tipo de padre como Inoichi o como Fugaku. Francamente, los dos se encontraban de un extremo a otro, y él no quería ser como ninguno de los dos.

—No soy un buen sujeto —puso los palillos encima del bowl cuando terminó—. Tampoco provengo de una buena familia. Mi padre era un hombre cobarde, mi hermano mayor inició la banca rota y mi madre está en un psiquiátrico.

—Sasuke…

Escuchó a Ino decirle que parara, pero no podía detenerse ahora.

—No soy un buen tipo. No tengo dinero, no terminé la universidad, y no sé cómo demonios voy a mantener a mi madre y a mi hermano. Pero amo a Ino más que a todo en el universo entero —guardó silencio cuando la madre de Ino le sirvió un nuevo patillo con brochetas de pollo—. Buscaré un empleo de medio tiempo, y me esforzaré por estudiar música. Puedo decirle que mis sentimientos son honestos.

Inoichi lo observó sin demostrar emociones, estaba inmerso en otra dimensión.

—Puedo sentir que dices la verdad —cerró los ojos—. ¿Mi hija qué lugar ocupa en tus planes?

Eso tomó a Sasuke en picada, y lo hizo sudar por la frente. ¿Qué debería responder? No tenía ni idea de lo que iba a suceder. Gracias a su experiencia aprendió que el mejor plan para el futuro es no tener ningún plan. Ino abrió ligeramente la boca para hablar, pero él se adelantó.

—Quiero que Ino y yo vivamos juntos, en Osaka —la voz le tembló a causa de los nervios, pero no permitió que eso lo hiciera flaquear—. Nos casaremos lo más pronto posible.

—¿Qué? —Ino lo observó, atónita.

¿Casarnos? La oyó musitar y luego vio por el rabillo del ojo cómo se dejaba llevar por el asombro. Sasuke deseaba que Ino formara parte de su vida más que nada, ese era el único sueño al que podía aferrarse y el que codiciaba con más fuerza.

—Nos casaremos, además eso será bueno para el bebé.

Inoichi escupió el agua que estaba bebiendo justo en la cara de Sasuke. La madre de Ino tuvo que ayudarlo para impedir que se atragantara, mientras que Ino se golpeaba débilmente en la frente, soltando un par de groserías que no alcanzó a escuchar muy bien.

Una vez que Inoichi se recuperó, todo su rostro se puso rojo. Azotó las manos contra la mesa, sobresaltándolo.

—¡¿UN BEBÉ?! Ino. ¡¿A qué se refiere este hombre?!

Tal vez no fue correcto decir aquello. Ahora de verdad, Sasuke esperaba seguir vivo.

—¿De verdad quieres casarte?

Abrió los ojos para contemplar a Ino. Ella estaba sentada junto a la ventanilla del autobús y lo observaba con decisión.

—Sí.

—¿En serio? Pensé que tenías cierto pavor a los compromisos —infló las mejillas, recargando el mentón en una de sus manos.

—No me aterra el compromiso —levantó los hombros con desinterés—. Me aterra estar sin ti.

Ino escondió el sonrojo entre su cabello y Sasuke sonrió. Le encantaba hacer enrojecer a Ino y ponerla en situaciones que le provocaran nervios. Le gustaba muchísimo.

El viaje a Osaka no fue tan largo. Ino durmió la mayor parte del tiempo, supuso que quizás el embarazo le agotaba las energías. Y de acuerdo a Inoichi, cosas peores iban a suceder. Sasuke descubrió que Inoichi era una buena persona y resultaba ser bastante agradable. La semana que pasó con Ino en su casa, los padres de la platinada fueron sumamente amables. No obstante, el padre de Ino le dio un par de consejos "amigables" para tratar a su hija como una reina. Prácticamente lo había amenazado con castrarlo si ocasionaba el llanto de su "princesita". Sin mencionar que no entendía a lo que se refería con cambios de humor; de acuerdo al padre de Ino, iba a tener que soportar a la rubia durante todo el embarazo, aunque Sasuke aseguraba que Ino no podría cambiar más de humor.

El azabache suspiró largo y tendido.

Así que, se convertiría en padre, ¿eh? Su destino sí que era muy irónico con él, pero no podía reprocharle nada. Cada uno de sus errores y de sus heridas lo ayudaron a madurar, y quizás aún cometería muchos errores más, pero valían la pena. Itachi logró que su madre saliera del psiquiátrico, y aunque ella ya se mostraba más cuerda con sus reacciones y podría mantener una conversación más o menos normal, todavía estaba emocionado por volver a verla, asegurándose de no cometer las mismas faltas que la primera vez. Su madre e Itachi estaban esperando por él en Osaka, donde Itachi se encargó de rentar una casa pequeña, posiblemente algo incómodo para cuatro personas, pero supuso que la cercanía de su familia lo ayudaría a sobrellevar el embarazo de Ino. Además, Naruto y él habían hecho las paces. No cabía duda que, no hay mal que dure cien años. La oscuridad nunca vencerá la luz.

Ino estaba con él, se casarían en un par de meses y nacería un bebé al cual aprendería a amar. Si era sincero consigo mismo, era demasiado pronto para afirmar que sentía algo por aquel niño que crecía en Ino. Claro que no lo odiaba, pero tampoco era lo contrario. Sino que más bien, todo era tan irreal que le costaba aún creer que era cierto.

Una corriente de electricidad lo abrumó desde la médula ósea hasta el estómago al imaginarse con su hijo en brazos, y sonrió sin percatarse. Sí, por supuesto que valía la pena cambiar sus viejos sueños por unos nuevos.

No sería el violinista de una orquesta reconocida en Japón, e Ino tampoco sería la fotógrafa contemporánea más exitosa, pero era feliz. Feliz con su madre, Itachi, Naruto, Ino y su futuro hijo.

—Ojalá sea un niño.

—¿Ah? —bostezó para después frotarse los párpados con pereza.

Sasuke rió y besó lentamente a Ino en los labios.

—Te amo.

El final como el inicio de todo.

.

Fin.

.


N/A:

ADVERTENCIA DE NOTA EXAGERADAMENTE SENTIMENTAL

Finalmente el último capítulo! Me demoré bastante, lo admito. Primero porque tenía flojera, jaja, segundo porque no sabía cómo editarlo; sufrí un bloqueo creativo y fue muy horrible. Pero, después de todo, les traigo un final que terminó pareciéndose bastante a lo que yo tenía planeado desde el comienzo. Es muy curioso, porque lo primeritito que vino a mi cabeza fue el final, y luego armé todo lo demás. Para mí fue más sencillo partir del final y llegar al principio, tenía las ideas más claras, y creo que podría ser un buen método para alguien que quiere escribir.

Espero, de todo corazón que les haya gustado, los comentarios son muy importantes para saber su opinión. Yo sé que siempre sí duró bastante. Son treinta capítulos, unos buenos y otros no tanto (la verdad). Me causa mucha nostalgia ver cómo que algo que inició en Agosto de 2017 haya concluido en el 2020, fue bastante el tiempo, pero a mí me encantó escribirla. Este fic significa mucho para mí, algunos me han dicho que sienten que yo me reflejo en Ino y Sasuke, pero no es así. Mi vida no es como la de ellos, para nada. Simplemente fue una idea que surgió en un momento crucial, donde me encontraba muy deprimida. Es importante para mí porque escribir fue lo único que mantenía con fuerzas para seguir, me hacía sentir muy bien. Esa es la verdadera razón. Incluso, porque la historia es muy importante para mí, la reescribí para hacerla una novela con personajes originales, titulada "¿Por qué, Enma?" Participé dos veces en concursos de literatura en mi país con esta obra, lamentablemente no gané en ninguna ocasión, jaja, lo cual me entristeció mas no dejaré de ser persistente. Probablemente no la utilice más para concursar, pero eso no quiere decir que deje de intentarlo con alguna otra novela. Así que la publicaré en Wattpad, por si a alguien le interesa leerla. Es muy parecida pero muy diferente.

Cabe decir, que queda solamente el epílogo, que no será muy extenso.

Así como también, quiero agradecer infinitamente a cada uno de ustedes. Gracias a quienes empezaron a leer junto conmigo esta historia desde el prólogo, gracias a quienes leyeron un poco después, gracias a quienes dejaron de leer con el tiempo, y GRACIAS A TI que permaneciste hasta este punto. GRACIAS!

(Con el final de esta historia, seguramente me mantenga alejada por un tiempo de los fics SasuIno. Tengo muchas historias que actualizar, y quiero concentrarme en el fanfic de Danny Phantom y en el de las Winx. Una vez terminados estos, mi siguiente proyecto en el fandom SasuIno será "El chico Nerd").

Gracias: paosu, GrayWolf, Marlen, Juvia, Espiritu Salvaje y Angie1245.


Respondiendo comentarios Guest

. GrayWolf: GRACIAS! Fue por tus comentarios y sugerencias que pude avanzar mucho. Te convertiste en mi beta y gracias a ti pude corregir muchas cosas. De todo corazón, deseo que me sigas ayudando en próximas historias. Y sé que el enamoramiento de Naruto hacia Sasuke no fue de tu agrado, jajaja a mí me encantó porque fue lo que tenía en mente desde un comienzo. GRACIAS!

. Marlen: Hola, muchas gracias por leer la historia hasta acá ;w; A mí también me gustó colocar a Naruto de esa manera. Ya lo había imaginado, con un amor no correspondido, y traté de dar pistas de su enamoramiento en los primeros capítulos. MUCHAS GRACIAS, nuevamente. Ojalá la reacción de Sasuke sobre el embarazo haya cumplido con tus expectativas.

. Juvia: A TI ES A QUIEN MÁS AGRADEZCO! Me puse a llorar leyendo tus comentarios. Me da mucha, mucha, mucha felicidad saber que leías el fanfic desde la primer aversión que luego borré xD GRACIAS POR TODO TU APOYO! En serio, me dan ganas de darte un mega abrazo, pero te lo mando virtualmente. Jajaja, sí Ino exageró con su embarazó, después de todo lo que Sasuke hizo por ella e Ino aún queriendo terminarlo. Pero todo se arregló, creo yo. Mi corazoncito está deseoso de saber tu opinión sobre el final. Ojalá te haya gustado 3

. Angie1245: Gracias bb por decir que soy tu favorita, eso no me lo esperaba sabiendo que hay muchos escritores mucho mejores en el fandom. Recuerdo aún las ideas que me diste para futuros fics, y planeo hacer algo con ellos. No obstante, por "equis" o por "ye" no he podido escribir mucho. Gracias nuevamente! Oh ya es enero! Hay muchos lugares muy hermosos de México que tienes que visitar, si vienes a mi estado (Guanajuato) podría recomendarte muchos sitios lindos.