34. Experiencias distintas, ideas distintas II

Dedicado a Car Cullen Stewart Pattinson

"Gracias por tus comentarios y felicidades por

tu atención en los detalles que justo suelen ser claves

en el fic, pero que para muchas pasan desapercibidos. Tienes buen ojo,

y una fidelidad con la historia que te agradezco de todo

corazón :* Me alegra que disfrutes de esta historia."


—Entonces... ¿No te vas a separar de esa barra en toda la tarde?

Edward se volteó sobre sí mismo para mirarla con reproche. Un gesto por el que casi perdió la estabilidad, aunque gracias a sus reflejos pudo volver a aferrarse al pasamanos y se quedó inmóvil de nuevo.

Bella negó con la cabeza mientras una pequeña pasaba por su lado sujeta a los manillares de un "pingüino".

—Si tanto lo necesitas, estaría bien que te consiguieras uno de esos.

Se refería a las figuras de animales agrupadas a la otra punta de donde estaban ellos —mayormente pingüinos y osos polares— que tenían agarradores a sus lados y servían como sustento para los niños, ayudándoles a mantener el equilibrio por la pista de hielo. Estaban diseñados a su altura y el de forma de foca hasta les permitía subirse encima, como un tipo de cochecito.

—Muy graciosa.

Ella se deslizó más cerca de él y le extendió sus manos. Los ojos de Edward destellaron interrogantes.

—Cógete a mí, anda.

Edward bufó.

—Tú más que nadie debería estar al tanto del peligro que suponen esas cosas cuando no sabes patinar.

—Lo peor que puede pasar es que te caigas sentadito y que te des un buen golpe en la zona trasera... pero, eh, el hielo alivia.

Sin embargo, él no estaba nada de acuerdo.

—Te olvidas de que estos aparatos llevan una cuchilla de acero afiladísima bajo la suela, Bella —indicó serio—. ¿Qué pasa si te caes, te la clavas en el brazo y te pasas el trayecto hacia el hospital pensando que te vas a desangrar para que luego te quedes con una cicatriz como recuerdo de por vida?

Los ojos de Bella se dirigieron a su brazo, pero él movió la cabeza.

—No es a mí a quien le pasó, pero lo presencié de niño —le aclaró—. En una fiesta de cumpleaños, dos de los pocos que sabían se pusieron a perseguirse hasta acabar los dos en el suelo, solo que con uno herido por clavarse el filo de los patines del otro. Lo único que recuerdo era un caos total y a los niños llorando sin parar. ¿Moraleja? No vale la pena.

Bella adquirió una expresión comprensiva.

—No te niego que es un riesgo, sí, pero es difícil si vas con cuidado —afirmó ella—. El descuido que pueden tener unos niños guiados por las ganas de jugar no es el mismo que el de una mente mucho más madura y consciente ante el peligro. Si te acompañas de alguien que sabe y que te enseñe como caerte cuando percibas que es inevitable, no tiene por qué pasar nada tan grave.

Edward vio su mano, pero se notaba la reticencia en sus ojos.

—Te cuesta superar el miedo, ¿eh?

—Y la mala pasada —añadió él por lo bajo.

Bella suspiró.

—Edward... debes tratar de sobreponerte a esas situaciones porque si no lo haces se va a convertir en un problema repetitivo en tu vida, te lo advierto. Y no será con algo tan fácil de solucionar, así que aprovecha ahora en afrontar uno de los obstáculos que te asustan. Vamos.

Él se contuvo bastante, pero después de quedarse un rato dudando, tomó su mano.

—Bien, ahora la otra.

Bella era consciente del gran salto de confianza que estaba dando, por lo que mantuvo todo el tiempo los brazos estirados mientras lo alentaba.

—Muy bien, vas muy bien.

Edward siguió concentrado en sus pies al mismo tiempo que iba escuchando sus indicaciones. "La clave está en no intentar pisar o caminar, sino en deslizarte; es como arrastrar los pies pero hacia una dirección y luego hacia la otra. Debes ir alternando". Estuvieron practicando por bordes de la pista, hasta que llegaron a la esquina opuesta a la que salieron y se detuvieron a descansar un poco.

—¡Hey, lo vas pillando! —exclamó Bella con entusiasmo.

—Sí, eso creo. —Él tragó duro, ya que aunque no estaban caminando estaba sujeto con una mano a Bella y la otra en la pared o la especie de valla roja que los rodeaba por todos sus alrededores, porque allí no había barra.

—Calma —le aconsejó ella—. Que no te importe ir lento ahora, luego irás ganando velocidad.

Edward asintió, observándola de reojo.

—¿Desde cuándo sabes patinar?

Ella se escondió un mechón detrás de la oreja.

—Desde hace tiempo —confesó—. Hasta ahora siempre he ido de vez en cuando a alguna pista de hielo con mi padre, en días que encontramos el tiempo para hacerlo, claro. Él sabe patinar un poco, pero no pasa mucho tiempo antes de que decida salir mientras que yo me quedo un rato más practicando por ahí.

—¿Solo has ido con tu padre?

Ella movió la cabeza.

—Bueno, ahí está la clave de todo —indicó en un suspiro—. Te he pedido venir porque me gusta patinar sobre hielo, sí, pero sobre todo... porque me emocionó la idea de venir con alguien que decidiese hacerlo no por obligación, sino porque así lo quisiera.

Edward separó con mucha dificultad la mano que tenía en la pared para entrelazarla con la que ella tenía libre. Acarició sus dedos con delicadeza, mientras ella sonreía al borde de casi dejar escapar una risita.

—Te prometo que te acompañaré en esta experiencia y en muchas otras de las que vengan.

Ella lo miró con un destello en los ojos, a lo que Edward trató de reaccionar inclinándose para besarla, pero esa idea le llevó a perder el equilibrio y a impulsarse hacia un lado para no llevarla con él, pero como sus manos no se desenlazaron a tiempo, ella acabó cayendo también.

—Auch —se quejó él al sentir el golpe más fuerte que podía darse.

Lo bueno es que, recordando las palabras de Bella, no llegó a caer echado del todo, sino sentado. Al fijarse en ella, descubrió que estaba en sus mismas condiciones, aunque ella además de lo obvio se había golpeado el brazo izquierdo.

No obstante, cuando ella alzó la vista se limitó a sonreír, indicándole que no había pasado nada de lo grave que había llegado a imaginar.

nnn

Faltando media hora para el tiempo que Bella había concordado con el centro de niños, se dispusieron a irse y a volver sobre sus pasos. No obstante, decidieron tomaron un camino distinto al de la primera vez para seguir explorando y conociendo distintos sitios.

—Me encanta este parque —susurró ida, admirando la variación de coloración otoñal-invernal de los casi despoblados árboles. A pesar de que el tiempo ya estaba considerablemente frío, algunos no se habían quedado con las ramas totalmente desnudas.

—A ti todo te encanta —añadió Edward por lo bajo.

Bella siguió apartar la vista del filtro de luz que se colaba entre las hojas.

—¿Sabías que lo que diferencia a los humanos de los animales, aparte de poseer la razón, es su capacidad de contemplar la belleza?

Edward soltó una risa ahogada.

—Tú y tus ocurrencias...

—No son mías, la verdad —corrigió ella—. Son de Aristóteles.

Él se quedó pensativo.

—¿Hemos estudiado eso en filosofía?

—No, qué va, lo leí por mi cuenta en el libro de Ética a Nicómano —respondió—. Me lo encontré en las recomendaciones de lectura para el verano de los de segundo de A-Levels, cuando todavía no había ni pisado primero de GCSE.

Él parpadeó varias veces.

—Nadie lee esos libros...

"Y menos si eran de una lista indicada para aquellos que iban cinco cursos por delante." Pensó él.

Ante esa afirmación, Bella se limitó a encogerse de hombros.

—Pues yo sí.

Edward todavía seguía sorprendido, debía reconocerlo, pero le causó tanta ternura verla decidida a afirmarlo que no pudo resistir la tentación de abrazarla por la cintura y suspirar.

—A fin de cuentas, eso es lo que te hace ser quien eres en realidad.

Ella sonrió en su dirección y él aprovechó para tocarle la punta de la nariz, haciéndola reír.

—¿Cuánto conocimiento es el que almacenas en esa cabecita tuya? —le preguntó Edward con curiosidad.

Bella bufó.

—La verdad es que a mí también me encantaría saberlo, qué mal que no haya una herramienta para medirlo —se lamentó—. Claro, que si a ti se te ocurre una manera...

Él trató de meditar algo rápido, hasta que una bombilla pareció empezar a centellear en su cabeza.

—¿Capital de Austria?

—¿En serio?

Él adoptó una pose retadora.

—¿Acaso no te la sa...?

—Viena —contestó en automático. Edward asintió.

—¿La velocidad que viaja la luz?

—Buff. Creo que era... a casi trescientos millones por segundo, aunque no llegaba a eso. —Ella posó un dedo sobre sus labios—. ¿De verdad me vas a hacer preguntas tan sencillas?

—No para todos lo son. A ver si también sabes la siguiente —sonrió—. ¿Cuál es la ciudad del amor?

Bella lo miró con ironía.

—París. Aunque sigo sin estar de acuerdo, teniendo en cuenta que hasta hay una ciudad que justo se escribe amor al revés...

—Bueno, es que lo cierto es que ahora hay una lista de varias ciudades reconocidas como las capitales del amor —comentó Edward como quien no quiere la cosa.

—Sí, y aún así no me convence —prosiguió ella—. Haz una búsqueda en internet y te darás cuenta de que no hay una lista como dices, sino miles, y todo a causa de que la diversidad de gustos es infinita. Cada ciudad, rincón del mundo o lugar puede tener un ámbito romántico, misterioso o admirable, dependiendo de las preferencias de la persona y siempre y cuando esta decida verlo así. Reducir a una sola ciudad a representar un determinado ambiente engloba la subjetividad personal a un único estereotipo —remarcó—. Y eso es algo que no comparto.

Él arqueó las cejas.

—Tiene sentido.

Ella se cruzó de brazos y lo miró por encima de las pestañas.

—Esa —remarcó—, es una pregunta que vale la pena. Las otras no son más que simples datos que te enseñan en geografía e historia en algún momento de tu vida, y que tan solo son capaces de evaluar mi memoria y las millones de veces que me lo han repetido en el colegio.

—Es que en realidad... la única prueba posible se consigue hablando contigo.

Ella se abanicó de forma teatral.

—Me vas a poner roja.

Él la acompañó en sus risas.

—Sabes mucho para tener diecisiete años.

—Son suficientes para quien los sabe emplear bien —reconoció—. Pero te equivocas. Todo el mundo tiene conocimiento sobre algo que otra persona no tiene, sin importar la edad. En muchos aspectos sería una completa inútil e ignorante también. Existen una infinidad de personas que me superan en todos los ámbitos, incluso estando en una situación totalmente opuesta a la mía...

Edward tomó aire y sacudió su cabeza.

La conversación estaba tomando un matiz demasiado filosófico.

—Sea como sea, con tenerte a ti ya soy feliz.

Bella llevó una mano a su mejilla y sonrió. Edward aprovechó el momento para aproximarse a sus labios, siendo consciente de que ya no podía perder el equilibrio y caer, y justo cuando su aliento rozaba su piel... un par de gotas empezaron a caer en su piel, y estas se transformaron en llovizna en cuestión de instantes.

—No fastidies... —rechistó Edward.

Y un trueno resonó a lo lejos, como una respuesta.

—¡Venga ya! —exclamó él hacia el cielo.

Pero Bella se lo tomó todo de manera contraria, y estalló en risas por lo cómico y repentino de la situación. Al verla, Edward no pudo evitar contagiarse pronto de su diversión.

Aún y con la actitud positiva que les rodeaba, tuvieron que ponerse a correr para refugiarse en el sitio más cercano. Había una caseta jardín cerca del camino, así que se sentaron allí dentro mientras la intensa lluvia tenía lugar alrededor de donde se habían puesto a cubierto. El parque se tornó desierto, y las pocas personas que habían se fueron con paraguas, puesto a los niños a esa hora todavía estaban en clase.

—¿Estás cómoda?

Bella asintió mientras Edward le besaba el costado de la cabeza. Acto seguido, ella se reclinó en su pecho, buscando que la envolviese con su brazo y le diese calor. Era cierto, el ambiente estaba frío, algo sobre lo que no iba a olvidar opinar.

—Ya estaba previsto desde hace unos días que se aproximase un frente siberiano muy pronto.

Edward asintió.

—Algo oí en la tele.

—¿Pero eres consciente de lo que eso significa? —replicó ella—. Esto va a ser literalmente la réplica de la Antártida. Si de por sí ya tenemos una sensación térmica de bajo cero, imagínate cuando ese frente llegue a tocar el país.

Edward debía reconocer, que al principio se había sentido amenazado por aquella inteligente y sensata chica. No le gustaba la gran rivalidad que le representaba como estudiante, menos esa actitud prepotente con la que parecía desear tener el mundo entero a sus pies. Sin embargo, los miles de pensamientos que circulaban en su cabeza, ideas, conocimientos, lejos de hacerle sentir repulsa o rabia... le hacían sentir una creciente atracción y admiración hacia ella. Tan fuerte, que hasta él mismo se sorprendía cuando cada día sentía quererla más que el día anterior.

Y todo por haber intercambiado la opción de pelearse por la de apoyarse el uno al otro.

nnn

Después de aquel breve paseo y de que la lluvia se volviese más leve, fueron al centro de niños, donde se entretuvieron jugando con los pequeños a cambio de nada. De buenas a primeras, las criaturas cogieron confianza a Bella con mucha más facilidad que a Edward, pero de todas formas, no tardaron en acercarse a él también.

Edward nunca antes había ido a un lugar así, y por la manera que tenía de fijarse en todo a su alrededor, prácticamente podía decirse que estaba viviendo toda la experiencia tal cual Bella lo hizo el viernes pasado.

"Al fin y al cabo, ha valido la pena traerlo" —pensó ella.

Y en un momento en que los niños estaban sumergidos en sus alegres y fantasiosos, Edward aprovechó para sentarse a su lado y aprovechar para charlar un poco.

—Tal vez yo nunca necesité acudir a un lugar como este porque no tengo esa clase de dificultades, pero hubo un tiempo en el que prácticamente pertenecía a la misma clase social que estos niños —comentó—. Y por más que trato, no me identifico con ellos. Lo lógico sería que encontrase aunque sea un aspecto sentimental común que me ayudase a tratar con ellos, que me hiciera sentir confiado, ya que la falta de recursos te fuerza a vivir ciertas experiencias. Pero mi madre hizo de todo para que no lo sintiera así, para que lo ignorase por completo.

Bella se giró a mirarlo.

—Te crió en una burbuja... —Edward asintió un par de veces.

—Podría decirse que me crió con lo mejor que podía darme dentro de la vida que teníamos, sí. Es un mérito que debo reconocerle.

Bella frunció los labios.

—Entonces, ¿no te afectaron ninguna clase de dificultades mientras estabas con ella?

—No del tipo que me haría sentirlas como tales. En caso de haber necesitado algo importante, un determinado acompañamiento o servicio especial como estos niños, hubiese costeado uno bueno sea como sea.

Bella asintió recostando su mentón en las rodillas.

—Al menos me siento comprendida en ese sentido.

Fue una sensación que no obtuvo con Ethan, ante el que sentía que debía dar lo mejor de sí misma y ocultar su incomodidad por la diferencia de mundos y de "pautas" entre tales. Si no, le daba la impresión de que la subestimaría.

—Sí, es normal —corroboró él—. No sabes qué decirles, qué no, reaccionar a lo que te pregunten, es extraño. Cuando nunca te faltan lujos, ayudas elementales, o al menos no a un nivel extremo, es raro intentar ponerse en la piel de estos pequeños.

Bella asintió, sabiendo que se había quejado de la falta de contacto con sus padres, pero jamás se habían comportado como si no existiesen. Siempre estuvieron allí, en algún que otro momento, y le dieron u ofrecieron lo que sea que necesitara.

—Podemos ofrecerle algo de lo que tenemos a nuestro alcance ahora. Afección, acompañamiento, aunque no mucho más —propuso Bella observando de lejos a los niños.

—O también...

—¿Qué?

Él agradeció su repentina inspiración.

—Tengo una idea.

nnn

💎¡Hola a todas! 😊 He visto que en los comentarios habéis nombrado tanto a Bella y a Edward como "qué tiernos" "qué cuquis" que al final creo que van por buen camino para convertirse en la pareja más tierna del año. 😂 Gracias :')

💎¿Qué se le habrá ocurrido a Edward ahora? Lo sabremos en el siguiente capítulo, que por cierto, concordará bastante con el contexto. 😂 Yo me entiendo. 😛 Bella ha vuelto a ser muy Bella en este cap, pero también se nota que sutilmente su actitud y la de él confluyen mucho más. 👀 Además... tanto que os carcome la consciencia lo de Esme, he añadido unos datitos más para ser generosa. :v Si todo parece indicar que su relación iba tan bien, ¿por qué demonios pasó lo que pasó? 😂 Bueno, hasta el día en que se sepa tenéis tiempo de comeros la cabeza :) Estoy segura de que Bella se sentirá orgullosa de vosotras.

💎También nos acercamos a vacaciones. La semana que viene, voy a estar a hasta arriba de cosas, así que tal vez me retrase un día o dos de la fecha normal para actualización (pero lo haré igual, así que no pasa nada). Y no ofrezco martes de adelantos por lo mismo, me sería imposible darlo a tiempo. 😞

Sin más que decir, hasta la próxima. 😘😘😘

Kisses!