28. Mi persona favorita.

En aquel sueño, antes de partir a ese destino incierto donde los hermanos Uchiha se rencontrarían, Sakura junto un poco más de chakra en sus manos, buscando formar una especie de cuchillo que pudiera cortar; estaba agitado, debido a que su mente ya no estaba trabajando en librarse del genjutsu, tenía un poco más de fuerza, sin embargo, no la suficiente para formarlo por completo.

Itachi puso una mano en su barbilla al tiempo en que Sakura deshacía el chakra de sus manos y jadeaba lleno de agotamiento.

—Hay que parar, Sakura. De lo contrario, cuando despiertes, tu cuerpo estará demasiado cansado. —dijo Itachi. —No podrás seguir a Naruto.

—Oh, vamos. Ya he dominado lo de bañar mi cuerpo en chakra para mi velocidad y ayuda en mi taijutsu. —jadeó Sakura, hincándose. Estaba demasiado agitado. Itachi avanzó a él, poniéndose a su altura para recogerle los mechones de cabello que traía sobre su cara. — ¿Por qué tienes el cabello más largo que la última vez? —preguntó. —No hace mucho que te vi.

Sakura se quedó en un largo silencio, reflejándose en los ojos negros de Itachi. Era verdad, su complexión no había cambiado por completo al desaparecer el jutsu sobre el genjutsu, aun así, estaba seguro que su rostro se notaba un poco más fino de lo usual, al igual que sus brazos. Una sonrisa se formó en el rostro de Haruno al ver que Itachi no se había dado cuenta todavía.

—Itachi-san.

— ¿Sí?

—Soy una chica. —dijo de pronto, señalándose con el dedo. —Si vamos a estar juntos durante mucho tiempo, será mejor que lo sepas. Una vez que me vaya contigo, renunciaré al clan Haruno y a todas las reglas que eso conlleva.

—Espera un minuto… —paró Itachi, poniendo una mano en frente. — ¿Eres… una chica?

—Exacto.

— ¡Qué!

Sakura abrió los ojos con sorpresa por el grito profesado, luego empezó a reír quedamente, ante la cara de estupefacción de Itachi. Era raro ver a los Uhciha profiriendo otras facetas distintas a la indiferencia o seriedad, sobre todo a esos dos hermanos.

—Tus caras son más graciosas que las de Sasuke. —se rió ella. —Me pregunto cómo reaccionara cuando se enteré, también Naruto.

— ¿Cómo? ¿Una chica? No comprendo, Sakura. ¿Por qué ocultarte?

—El clan Haruno tiene un secreto, mejor dicho un jutsu secreto, es el que más se han enfocado en perfeccionar. —sonrió Sakura, poniéndose de pie con ayuda de Itachi. —Mi clan subestima mucho a las mujeres, si tan solo abrieran su mente para que vieran las hermosas y fuertes mujeres que hay en Konoha…

—No pude detectarlo.

—Es porque quizás no sea tan poderoso, es un jutsu simple que al igual que los Haruno pasa desapercibido. —explicó ella, avanzando junto al Uchiha. —Debido a que no es un jutsu de ataque, tampoco de defensa es casi imperceptible y debido que lo practicamos desde los tres años, lo hemos perfeccionado hasta que es muy poco probable que alguien se de cuenta. Tendría que ser muy perceptivo o la persona que lo uso, debería estar dudando sobre su efectividad.

—Entonces…

—Ya no hay dudas en mí. —dijo Sakura. —Acepte este destino mucho antes de conocer a Itachi-san, lo sigo aceptando incluso cuando sé que volverás por mí. Es la razón por la que el jutsu es tan efectivo.

— ¿Cuál es tu más grande anhelo, Sakura? ¿Ser mujer?

—Hombre o mujer da lo mismo. —dijo ella, estirando un mechón de cabello. —Ambos ríen, ambos lloran, ambos mueren.

— ¿Entonces?

—Quiero lo que todos fingen tener pero en realidad muy pocos lo consiguen. Incluso, estoy segura Itachi-san, que tú también los estás buscando.

— ¿Y qué es?

—Libertad.

—Yo tengo libertad, Sakura. —dijo Itachi, arqueando una ceja.

—No esa clase de libertad, Itachi-san. —reprochó ella, inflando las mejillas. —Quitar las cadenas que te esclavizan, es fácil, basta con que las golpees repetidas veces o que escapes de tu clan, de tu aldea a un sitio donde nadie te conozca. Pero después viene lo peor, librarte de los grilletes internos, los que no sanan por más que intentes ser feliz, los que te marcan por el resto de tu vida.

—Sakura…

—No quiero abandonar todo lo que amo, porque aunque no lo encontré en mi clan, sí lo encontré en Konoha. —dijo Sakura, recargándose en el brazo de Itachi. —Pero, Itachi-san, también encontré algo que me hace feliz afuera de esa aldea.

— ¿Qué es?

—Tú.

—.—.—.—.—

—Entonces, lo llevaré lo más rápido que pueda. —dijo Gai, despidiéndose. Naruto observó a su mejor amigo aún con los ojos perdidos en algún punto, como si le hubiesen extraído el alma.

—Sigo diciendo que debiste ir con ellos. —replicó Jiraya a un preocupado Sakura.

—Los alcanzaré después. —comentó él, serio, observando la espalda de Sasuke marcharse entre el gentío. —No hay nada que pueda hacer por Sasuke de todas maneras, solo ayudar a encontrar a Tsunade.

Jiraya suspiró rascándose la cabeza, todo eso era un embrollo con los Akatsuki intentando capturar a Naruto y la batalla de los hermanos Uchiha. Entre todo ello, el chico de cabello rosa no debería sobresalir tanto, tendría que ser el sujeto en pasar más desapercibido que nadie, pero no lo hacía, Itachi lo conocía también su acompañante y no solo eso, incluso sabían lo que significaba para Naruto y Sasuke.

—Sakura. —llamó Naruto, serio. El nombrado volteó, desde que había despertado Naruto apenas le dirigió la palabra incluso una mirada. — ¿Cómo conoces a esos dos sujetos?

El legendario sannin puso una mano en su frente, Naruto debería aprender a tener más tacto con sus preguntas.

—Solo conozco a uno de ellos. —explicó él, cruzándose de brazos. —Al otro apenas pude verlo.

—Es el hermano mayor de Sasuke, Itachi Uchiha.

"Sakura, serás una de mis estrellas."

—Jamás escuché ese nombre. —murmuró Sakura preocupado. —Sólo reconozco Kisame.

— ¿Por qué? Esa es mi pregunta, ¿por qué te conocen unos sujetos tan peligrosos? —reprochó Naruto, tomándolo de los hombros. —Tú no tienes a este maldito zorro, ¿entonces por qué quisieran hacerte daño a ti?

—Cálmate, Naruto. —ordenó Jiraya, reteniéndolo. —Si Sakura lo supiera, no estaría igual de consternado que nosotros.

A sorpresa de Sakura y Jiraya los ojos de Naruto comenzaron a lagrimear, mordiéndose con fuerza los labios.

— ¿Es por mí, Ero-sennin? —preguntó el rubio, apretando los puños. Sakura se quedó perplejo ahí, observando a su querido amigo desmoronarse. —Sakura está en peligro por mí, ¿verdad?, porque ellos saben que es mi persona más importante.

—Naruto…

— ¿Qué cosas estás diciendo? —preguntó Jiraya, pegándole un golpe en la cabeza. —Esos dos no van a poder hacer nada si estoy ahí para protegerte.

— ¿Y quién protegerá a las personas que quiero cuando yo no esté? —murmuró Naruto, con una mano cubriéndole el rostro. Fue cuando Sakura frunció la boca y le pegó un puñetazo al rubio que se dio cuenta que estaba subestimando demasiado a todas las personas que conocía.

— ¡Qué estás diciendo tarado! ¡Por esa razón tenemos que proteger todo! —gritó poniendo un pie enfrente y un puño en alto. Naruto con la mano en la mejilla, entreabrió la boca, casi embelesado por la imagen de Sakura. — ¡Nos volveremos más fuertes y al día siguiente mucho más fuertes que el anterior, de esa forma no perderemos nada! ¡Estúpido, Naruto, pensé que ya lo sabías! —gritó, echando humo, dándose media vuelta y comenzando a avanzar.

—Ahí tienes tu respuesta, pequeñito. —dijo Jiraya, siguiendo a Sakura con las maletas en alto. —Andando, al siguiente pueblo.

— ¡Sí!

—.—.—.—.—

Al igual que Naruto, Sakura nunca había salido de la aldea antes de las misiones del equipo siete, no obstante, había leído que en diferentes pueblos aledaños a la aldea siempre estaban muy agitadas las calles, con puestos, juegos, festivales, de todo en cada estación del año. Es decir, en Konoha también había, pero ciertamente la pequeña aldea de la hoja no era nada comparado con todo ese enorme lugar que parecía nunca dormir.

— ¡Hay muchísima gente! —comentó Naruto, asomándose por el barandal. —Es la primera vez que veo algo como esto sin que estén celebrando algo. ¿Verdad, Sakura?

—Tenemos que buscar a Tsunade en todo este lugar.

—No hay porque tener prisa. —dijo Jiraya avanzando con ambos niños. Luego una sonrisa que hizo que los dos se miraran con desconfianza apareció en el legendario sannin. —Deberían ir a divertirse los dos por ahí.

— Qué estás diciendo viejo? ¡Tenemos que entrenar!

—Ya dije que no hay prisa. —y le golpeó el hombro, juguetonamente. Sakura observó a los dos con un mohín, mientras Jiraya se acercaba a la oreja de Naruto para murmurarle. —Toma esto como un regalo de mi parte… podrás tener una cita con Sakura.

— ¿EHHHH? —la cara de Naruto de repente se había puesto roja, y buscaba cualquier lugar para esconderse.

— ¿Qué le dijo a Naruto?

—Nada, nada. Les dejaré mis cosas a ambos, ¿de acuerdo? De esa forma los sapos podrán encontrarlos si se pierden.

—Sigo diciendo que…

—Encontraremos a Tsunade, no te preocupes Sakura, por ahora diviértete con Naruto. —pidió. El rubio ya estaba revisando en su mochila, en busca de su ranita.

—Yo no tengo dinero… todo lo preparo Sasuke…—susurro Sakura, apenado.

— ¡No te preocupes, Sakura, he ahorrado bastante así que podemos pasárnosla bien entre los dos! —gritó Naruto emocionado.

—Tienes bastante dinero ahí. —dijo Jiraya, observando la rana.

—Vamos, Sakura.

—Alto ahí. —Jiraya tomó la mano de Naruto que ya estaba agarrando la de Sakura. —Dame esa ranita. Ahora, toma este dinero, será suficiente para los dos.

— ¿¡Eh!? ¿Por qué?

—Son unos niños todavía, no pueden gastar más que eso, de lo contrario creeré que están gastando en cosas indebidas.

¿Por qué tengo un mal presentimiento de esto? —pensó Sakura con los ojos en blanco. Naruto al final terminó aceptando a regañadientes lo que su maestro le decía. —Por cierto, Jiraya-sama, ¿qué hará usted mientras tanto?

Jiraya tosió, buscando recobrar la compostura de un sabio.

—Buscaré información de Tsunade.

Sin reprochar nada más se separaron.

— ¿Qué quieres jugar, Sakura? ¡Hay muchos juegos divertidos aquí! —señaló dos de los puestos, uno donde se atrapaba un pez y otro donde reventabas globos con un kunai de juguete.

—Naruto… ¿deberíamos estar jugando ahora? Sasuke está en el hospital…

—Ya escuchaste a Ero-sennin. —dijo Naruto, poniéndole las manos en los hombros. Sakura desvió la mirada sin evitar poder preocuparse por Sasuke. —Una vez que encontremos a esa señora, todo mejorara, seguiremos siendo el equipo siete. ¡El mejor de todos!

—Pero-

—Nada, Sakura. Lo mejor que podemos hacer en estos momentos es disfrutar el festival. —le sonrió, con esas sonrisas que le iluminaban la vida a Sakura.

—La próxima vez, traigamos a Sasuke y Kakashi-sensei.

— ¡Hecho!

Cuando Naruto caminó al lado de Sakura se sintió extrañamente feliz y relajado, es decir, siempre estaba feliz cuando Sakura estaba a su lado; no obstante, en esa gran ciudad donde nadie los conocía y podían estar juntos si quisieran, sin que aquellos amigos que más querían los juzgaran o que… Sasuke estuviera enamorado de la misma persona que él.

— ¿Naruto? —Sakura se detuvo unos centímetros adelante, sin comprender porque su amigo se había detenido. — ¿Estás bien?

—Estaba pensando en Sasuke… —dijo agarrándose el brazo. No sabía si era correcto aprovechar esa oportunidad con Sakura mientras su amigo estaba en el hospital, recuperándose.

—También estoy preocupado por él, pero ahora no hay nada que podamos hacer más que buscar a Tsunade. —Sakura tomó su mano, dándole una pequeña sonrisa. —Sasuke es muy fuerte, no tienes de que preocuparte. Y, cuando se haya recuperado, vendremos una vez más aquí, para pasarla bien los cuatro. Así que anda, vamos a jugar a atrapar a los peces. —dijo, señalando.

Ahora que lo pensaba, Naruto en los festivales casi nunca salía de casa, sobre todo por las miradas hostiles que recibía por parte de los aldeanos, cada que había una fiesta se iba a jugar a las montañas, a los campos de entrenamiento o se recluía en su departamento, envolviéndose en una manta y mirando fijamente la luna con las estrellas. Pese a que hubo una vez donde fue invitado por algunos compañeros, Iruka no tardó en rescatarlo de la cruel broma a la que iba a ser sometido.

Quizás por eso le daba tanta satisfacción el tener a Sakura ahí.

—Ya te dije que no debes hacerlo tan fuerte. —reprochó Sakura con las manos en la cintura, ya habían cambiado de juego a un tiro de kunais donde tenían que dar en el centro. —Si lo haces fuerte, debido a las plumas, el kunai no dará en el blanco por el aire.

—Sakura, no tienes que analizar todo. —dijo Naruto, inflando las mejillas, había fallado el tercero. —Mejor vayamos a comer algo.

— ¿De qué serviría mi enorme cerebro si no es para analizar? Naruto, tonto.

—Comamos esas bolitas de pulpo. —pidió, tomándolo de la mano, halándolo hacía el puesto. Sakura pasó saliva al sentir la mano de Naruto cerrarse en la de él, desde hace mucho que no lo hacían.

—Me sorprende que no pidieras ramen. —dijo Sakura comiendo una bolita. —Siempre pides ramen.

—Algo nuevo es bueno para variar. —sonrió Naruto. —Por cierto, Sakura, ¿estuviste con Sasuke todo el tiempo que estuve en el hospital?

—No, bueno… sólo me quede con él la noche pasada, los días anteriores estuve con Kakashi-sensei o metiéndome a hurtadillas en el hospital para pasarla con Lee. Pensé en Ino, pero creí que sus padres no me dejarían. —murmuró pensativo.

— ¡No deberías aceptar quedarte en la casa de cualquier persona! —reprochó.

—Acepte quedarme en tu casa. —contestó Sakura con simpleza arrolladora. —Y a decir verdad la de Sasuke estaba muy ordenada, no tuve que limpiar nada.

—Ese idiota… no hizo algo raro, ¿verdad? —preguntó Naruto, agachándose ligeramente para poder apreciar mejor el rostro de Sakura.

"Seas hombre o mujer no tiene nada que ver con nuestra relación."

La boca de Sakura entonces comenzó a temblar mientras que el sonrojo se iba extendiendo por todo su rostro; Naruto en cambió agudizó la mirada, alzando un puño mientras las llamas por el enojo comenzaban a salir de él.

"¡Sasuke, tramposo y yo dudando todavía! ¡Idiota traidor!" —reprochó mentalmente. — ¡Vamos, Sakura!

Dicho esto volvió a echarse a correr con un Sakura traspillando a cada paso que daba, reprochándole haber tirado la ultima bolita de pulpo que se iba a comer. No tardó mucho para que Sakura comenzara a sentirse incomodo por las miradas que ambos recibían, eran las mismas que en la aldea iban solo para Naruto, nada más que esta vez no era por tener al kyubi dentro de él, sino porque Naruto no parecía querer soltar su mano e incluso le había entrelazado los dedos.

—Vamos Naruto, esto es muy incómodo. Todos nos observan. —murmuró Sakura, agachando la mirada. —Siento que en cualquier momento nos van a golpear.

—Ya soy capaz de defenderme de ellos. —declaró orgulloso, con la frente en alto.

— ¿Por qué estás haciendo esto? Somos dos chicos, es natural que se vea raro. —bufó Sakura.

— ¿Tú crees? —preguntó Naruto, sin realmente interés.

— ¡No divagues! —reprochó con los ojos en blanco. —Será mejor que…—justo cuando iba a soltar su mano, Naruto la volvió a atrapar entre la suya, deteniéndose en las escaleras que colindaban con la parte de arriba del pueblo, donde ya había más casas que puestos.

—Esos dos no saben que es la decencia, paseándose así con todos los niños más pequeños que ellos presentes. ¿Cómo los habrán educado sus padres? —murmuró un anciano, más a lo lejos.

—Lo ves, todos nos están juzgando. —dijo Sakura, soltándose. —Las personas se volverán a alejar de nosotros… "lo mismo sucedería con Sasuke. No, incluso peor. " pensó Sakura, decaído.

— ¿Y qué más da lo que la gente piense? —preguntó Naruto.

—Te recuerdo que tú eras el más afectado por eso cuando estábamos chicos. —comentó Sakura, alzando una ceja.

—Al final del día, aprendí a querer a las personas por lo que tienen en su corazón no en su aspecto físico. —dijo Naruto, tocando el corazón de Sakura, este tomó un ligero rubor en sus mejillas. —Eso es lo que me ha enseñado Konoha, si yo fui juzgado por tener este zorro apestoso dentro de mí, entonces yo no tengo porque ser como ellos, ¿verdad?

—Naruto…

—Deja de preocuparte por esas cosas. —reprochó Naruto, con las manos encima de su cabeza. —Pase lo que pase, sin importar como luzcas, yo siempre voy a estar a tu lado.

—Es raro que me estés diciendo todas estas cosas…—murmuró Sakura, cubriéndose la boca con una mano y poniendo la otra en su cuello, sintiendo como el calor incrementaba. —Es como si fuéramos una pareja o algo así. —balbuceó.

Naruto amplió los ojos con sorpresa, causando que Sakura se pusiera mucho más nervioso y negara rápidamente con las manos. ¿Qué cosas estaba diciendo? ¡Tenía casi el mismo sentido que lo ocurrido con Sasuke, el cual era nulo! ¿Qué iba mal con él? Se supone que ya había aceptado estar así por siempre y…

— ¿De verdad lucimos como una? ¡Es genial! —gritó alzando los brazos al cielo. Sakura dio un paso atrás, sorprendido por la felicidad contraria.

— ¿P-por… por qué estás tan emocionado por eso? —preguntó Sakura, sintiendo que las punzadas en su corazón se volvían tan intensas que parecía querer salirse de su pecho. —A cualquiera en tu lugar le molestaría…

No, un momento, no quería saber la respuesta.

Sasuke…

—Sakura eres muy inteligente, pero cuando se trata de esto eres más lento que yo.

—No hay nadie más lento que tú. —contestó por inercia.

—Tú—Naruto le señaló, justo en medio de la cara, provocando que Sakura diera un brinco atrás. —¡Me…!

No, era más que gustar.

— ¡Tu eres mi persona favorita Sakura! —dijo de inmediato, acercándose a él con un rubor intenso en sus mejillas. — ¡Siempre, siempre lo has sido!

—N-Naruto. Detente.

—Estoy seguro de que Sasuke también te lo dijo, ¿verdad? —reprochó enfurruñado. —Si no me muevo ahora, estoy seguro que perderé antes de iniciar.

—Es… ¿una especie de apuesta entre ustedes? —preguntó Sakura, perdiendo toda la emoción del momento. Naruto comenzó a ponerse azul del susto, ¡no, no, no! ¡Esa no había su intención!

Mierda, mierda, mierda. ¡Sasuke iba a matarlo!

—No, Sakura, es un mal-

—Deberían saber dónde parar. —rechistó él, irritándose. —Sobre todo tú, Naruto.

—De verdad, es un…

— ¡Ah, pero sí es Naruto y su pequeño amiguito! —dijo Jiraya, Naruto y Sakura voltearon a él, estaba rodeado de un montón de mujeres. El rubio notó su pequeña ranita aplastada en la mesa sin ningún centavo.

— ¡Te gastaste todo el dinero, Ero-sennin! —reprochó Naruto lagrimeando. —Y yo que lo ahorre tan duro…

—Me siento cuando éramos niños. —murmuró Sakura, con una vena resaltándole en el sien. —Es bribón ha pedido todo mi respeto.

Ah, esto no es lo importante ¡debo decirle a Sakura que es un malentendido! —se reprochó Naruto, agarrándose la cabeza. —Sakura, necesitamos hablar, ven conmigo.

—No voy a ningún lado. —antes de que pudiera agarrarle la mano, Sakura se apartó, ladeando el rostro y cruzando los brazos. —Apresura ese trasero y trae el de Jira… Ero-sennin.

— ¿Cómo me has dicho? —preguntó Jiraya, sintiendo que había perdido todo el respeto de aquel chiquillo. El único que lo hacía.

—Ero-sennin.

—Sakura, soy Jiraya-sama, el legendario sannin. —se señaló con una sonrisa. —Al que has respetado desde el primer momento que viste.

—Ero-sennin. —dijo Sakura indiferente.

— ¿¡Qué paso con el "Jiraya-sama!? —gritó Jiraya, llorando.

Naruto comenzó a reír a carcajadas, señalándolo. — ¡Has descendido a lo más bajo, viejo pervertido!

—Naruto idiota. —completó él dando media vuelta, saliendo del lugar.