EPÍLOGO
—¡No mires! —Ordena mientras sus manos me agarran aún con más fuerza. —Alex, por favor… ¡Quiero saber lo que es! —Suplico impacientemente. No resisto más. Me ha cogido del brazo a pesar de estar embarazada y llevado a un lugar que desconozco. Ha dicho que tenía una sorpresa para mí y estoy muriendo de la curiosidad. Me ha pedido, o mejor, exigido que no abriera los ojos hasta que él no lo diga.
—Solo un momento, pequeña peste.
—Lo siento reír mientras me besa la frente. Han cambiado muchas cosas en poco tiempo. Hemos decido que el día de mi cumpleaños será nuestro aniversario. Para ambos, nuestra historia, la verdadera, comenzó aquel día dentro de la oficina. Fue como renacer. Él es dulce, atento, aunque a veces el verdadero Sasuke Volkov aparece. Es muy gracioso ver cómo intenta arreglarlo cuando se da cuenta de sus transformaciones, y yo aprovecho para que me mime aún más. Mis pies tocan por fin el suelo.
—¡Ahora puedes mirar! —Susurra besándome la nariz. Abro los ojos de sopetón, ojalá no lo hubiera hecho. Me ha cegado la luz, maldición. Cuando consigo enfocar, lo primero que veo es una casita con un bonito jardín. Vaya, ¡se parece a la de mis sueños! Una casita no muy grande con un bonito jardín para llenarlo de rosas. Es como si quisiera… Me vuelvo hacia él. ¡No me lo creo, lo ha hecho!
—¿Es lo que pienso? —Pregunto petrificada. Asiente. ¡Madre mía!, ¡una casa entera para nosotros! —Aplaudo feliz como nunca antes.
—Cuando la pequeña Irina llegue, podremos iniciar nuestra vida en nuestra casa. He decidido que nuestra hija se llamará como su madre y él está contento de esta decisión. Me acaricia y observa la casa.
—Sé perfectamente lo que te cuesta estar lejos de mí y estoy contenta de que hayas respetado mi decisión. —Digo acariciándole el rostro. Cierra los ojos por un instante y se deja acariciar. Mi petición lo había sorprendido, pero no objetó. Quería hacer las cosas con calma, por eso le propuse comportarnos como una pareja normal que se estaba conociendo. Yo seguiría viviendo con mi tía un poco más y él cogería un apartamento por su
cuenta. Sé que ha sido difícil pero ha aceptado. El nacimiento de nuestra pequeña Irina está previsto para dentro de un mes. Necesitamos una casa para crear nuestra familia y creo que ha llegado el momento.
—Tengo curiosidad de verla por dentro. ¿Vamos? —Vamos. Agarra mi mano y caminamos hacia nuestra casa. Estoy esperando la fatídica pregunta, veamos cuánto tarda. Lo miro de reojo mientras su mirada se vuelve seria. Ya está, falta poco. Se detiene bruscamente volviéndose hacia mí.
—Te mudarás hoy mismo, ¿verdad? —Pregunta serio. Me entran ganas de reír, no resisto más.
—Vendré hoy mismo y viviremos juntos para siempre. —Digo sonriendo mientras me acaricia el vientre. Necesita que lo reconforten siempre, y a veces tiene miedo de que pueda escapar.
—No te rías… ¡Me estoy volviendo loco! —Murmura agarrando mi mano y apretándola entre las suyas.
—¿Sabes que te quiero? —Pregunto posando la cabeza en su hombro.
—¿Y tú sabes lo que te quiero yo?
—¡Con locura!
—¡Con locura! —Repite besándome la mano. Nos miramos a los ojos y el tiempo se detiene encadenándonos en nuestro mundo perfecto donde podemos ser nosotros mismos, libres de barreras y secretos.
—¡Quiero casarme contigo! —Susurra con malicia acercándose a mis labios. Sonrío, amo este lado suyo presuntuoso y listillo, sin embargo, él sabe que no lo conseguirá tan fácilmente.
—Lo que quieres, lo coges. —Comento arqueando una ceja. Él entrecierra los ojos consciente de que lo estoy desafiando.
—¡No quiero casarme contigo! —Miento poco convencida mientras retrocedo. El ángulo de su boca se levanta. Está sonriendo y es algo maravilloso.
—Oh, sí que lo quieres, pequeña…
—¿Y quién lo dice?, ¿tú? Vamos, Sakura, demuéstrale lo fuerte que eres. Me enderezo y me cruzo de brazos.
—¿Piensas pasar toda tu vida decidiendo por ambos? —Pregunto aparentemente seria. Me fío de él, pero la idea de provocarlo es irresistible. No puedo hacer nada, me divierte verlo alterado mientras trata de mantener el
control con todas sus fuerzas. Los músculos del rostro se contraen mientras avanza hacia mí con decisión. ¡Oh, oh, el lobo se ha despertado! —Decido por ambos cuando tengo la percepción de que es lo que quieres tú también, cariño mío. Evitemos estas escenitas. Cásate conmigo porque me amas como te amo yo. Cásate conmigo porque quiero ser tu marido…— Posa la mano en la mejilla y con el pulgar acaricia la piel.
—Cásate conmigo porque no podemos vivir el uno sin el otro. Sus labios están pegados a los míos, los posee y los atormenta en un largo beso. Había decidido casarme con él en el momento exacto en el que pronunció esa palabra. Durante mucho tiempo he realizado suposiciones equivocadas sobre Sasuke.
La vida que ha llevado no es justificable, pero cómo inició, sí. Siempre se ha sacrificado por el bien de la familia. Estoy segura de que será un padre fabuloso y un marido cariñoso, aunque gruñón. En mi interior siempre he sabido que su corazón es noble, pero era demasiado cobarde como para correr el riesgo.
Ahora todo es diferente, nosotros somos diferentes. Nunca renunciaría a nuestro amor y casarme con él corrobora solo lo que ya sabemos. He conocido el sentimiento más ambicioso y valioso que existe. Mi corazón está confundido y atormentado como el mundo que ha sido vulnerado, invadido y encadenado por amor. Un sentimiento que no entra en razón y no conoce confines. Esta es nuestra historia y no importa cómo inició, lo importante es cómo sigue. Lo quiero, me quiere. Fin de la historia.
