Capítulo 31 – Elsa – Conflicto.

Se puso firme en su silla, mirando al resto del equipo. Tenía claro que hacer reuniones mensuales, como sus padres decidieron en su tiempo, no eran del todo favorables, pero con todas las cosas ocurridas, y con su estrés aumentando, tomó la decisión de decirle a los encargados de cada departamento que dieran reportes mensuales e hicieran reuniones trimestrales.

Era mucho trabajo hacerlas mensuales, y en realidad no había tenido problema, siempre se esforzaba al máximo y las cosas iban bien, aunque Anna siempre terminaba regañándola.

Los miembros en aquella mesa parecían satisfechos con sus palabras, así que aceptaron sin protesta alguna.

Revisó una última vez el papeleo en sus manos, con cuidado de no olvidar nada, así como vio de reojo a Anna caminando entre los presentes, tomando las carpetas con los documentos que cada uno le había entregado. Llegó nuevamente a su lado, con las manos llenas, dejando la pila de carpetas en la mesa, justo frente a su silla.

"Pueden enviarnos los reportes por email si se les hace más cómodo, o dejárselos de manera física a nuestra secretaria, como ustedes deseen."

Anna habló, con aquella sonrisa que parecía haber estado suprimida durante toda la reunión. Se ponía algo tensa con los ejecutivos y directores de los diferentes sectores administrativos, pero de igual manera conservaba su personalidad y carisma.

La empresa prefería disminuir el uso de papel, pero tampoco era una prioridad, no porque no le importase el medio ambiente, muy por el contrario, todas las instituciones y edificios bajo el mando de Arendelle Corporation tenían de la más alta eficiencia energética, incluso la empresa estaba asociada a varias organizaciones medioambientales y humanitarias sin fines de lucro. El tema ahí es que personalmente prefería trabajar con papel, aunque se aseguraba de que fuese papel reciclado, así como se aseguraba de que los productos vendidos en la cafetería fuesen libres de maltrato o comprados a agricultores orgánicos.

Debía admitir que todos esos avances habían sido gracias a ellas. En la época de sus padres aquellas cosas no se hacían, ni se tomaban muy en serio, pero los proyectos y las ganancias fueron en aumento al empezar a cambiar dichas cosas que parecían irrelevantes, pero que había una gran parte del público general que las valoraba, así como otras empresas que querían hacer avances similares.

Anna era buena para pensar en cosas así, a veces la veía en su teléfono, mirando quien sabe qué cosa, y luego saltaba y decía algo como 'Elsa, debemos hacer esto en la empresa', y debía agradecerle a ella las varias ideas que llevaron a la compañía al punto en el que estaba en la actualidad.

Fueron a su oficina, cargando con el papeleo de la reunión, y abrió la computadora. Había prometido tomarse unos minutos para hablar con su amiga Diana, así que no dudó en llamarla, todo mientras Anna archivaba los documentos en sus respectivos ficheros.

Le dio algo de tristeza el no ver a Weiss al otro lado de la pantalla. Realmente le preocupaba que no se estuviese contactando en lo absoluto.

Diana parecía bastante avergonzada cuando contestó, y no dudó en hacer que le contara todo sobre aquella cita que había tenido, de la cual no le había contado a nadie. Estuvieron conversando ambas un buen rato, hasta que llegó el momento culmine en la historia, provocando que la menor estuviese aún más avergonzada, con su rostro teñido de rojo.

"No puedo siquiera creer que hice aquello. Estuvo muy fuera de lugar."

"No puedo siquiera creer que la besaras en público."

Le dio una sonrisa pícara mientras esta parecía frustrarse un poco.

"Si, estábamos riendo, y solo quise hacerlo, ¿Y mi actitud? ¿En serio soy así de posesiva? No me entiendo. Al menos tuve la decencia de mirar alrededor y evitar ser vistas."

"Eso es un alivio."

Si alguien la reconoce, se verá forzada a 'salir del closet' y ser tratada de manera desagradable por más de alguno.

"Eso es una estupidez."

Sintió la voz de Anna a su lado, mirando directamente a la menor. No la había sentido aproximarse, y claramente parecía haber estado atenta a su conversación, aunque hubiese estado revisando los documentos pendientes. Lo que no entendía era su clara molestia, mientras miraba a la chica con ojos penetrantes y claramente malhumorados.

"¿Anna?"

No recibió respuesta alguna, ni nada, podía ver claramente como tenía la mandíbula tensa. No la había visto así hace mucho, era algo realmente extraño e inusual. No es que Anna no fuese de pelear, si no que era extraño que fuese así con Diana.

Anna negó con el rostro, como si se negase a sí misma, controlándose.

"Me molesta que digas eso, Diana, ¿Por qué querrías ocultarte?"

No quiso inmiscuirse. Pudo ver como la chica en la computadora se tensaba, y ponía esa mascara de seriedad tan típica de ella. No sabía que decirle, ni sabía si Anna se tomaría bien el que intentase defender a la menor.

"No puedo hacer semejante cosa, soy…"

"Sé que eres Diana Cavendish, no tienes que decírmelo." Anna arremetió con fuerza, aun veía el enojo desbordarse por sus poros. "Pero esta decisión que pareces haber tomado por ti misma solo te hará daño. A nadie le importará un comino si tienes algo con una chica."

Diana abrió los ojos con impresión, parecía ahora también algo molesta.

"En la posición que tendré, sí, la gente no confiará en mi si llegan a enterarse."

"¡Pfff! No me hagas reír, Diana. He estado en el rubro por años, sé lo que digo, en esta época a nadie le importará una mierda lo que hagas con tu vida, si tienes novia, novio, perro, gato. A nadie. Sobre todo, teniendo el dinero y la posición que tendrás."

Tomó la mano de Anna, con el único objetivo de hacer que detuviera ese gran ataque gratuito que le estaba dando a la chica. Podía sentirla temblar. Realmente no entendía porque estaba tan enfadada, tan molesta. ¿Por qué le afectaba todo aquello? Solo quería hacer que se calmara un poco y meditara su conducta tan imprevista.

Diana negó, sin poder refutar aquello, o tal vez buscando desesperadamente un argumento, pero se le notaba que la actitud de la chica la había tomado por sorpresa, y bueno, ya eran dos. Anna siempre era tan amable con todos, pero ahora había cambiado de ánimo muy rápido, y sabía que esa si era su novia, pero ¿Hablarle así a Diana? No le cabía en la cabeza.

Anna soltó un suspiro, presionando su palma en su frente.

"Lo que quiero decir, Diana, es que esa decisión será tu perdición, para Akko y para ti. Son jóvenes por dios, eres libre, ¿Por qué no disfrutarlo?"

Anna volvió a mirar a la chica, ahora podía ver en sus ojos un brillo diferente, era esa misma mirada que hacía que su corazón se partiese en dos. Mirada que vio durante años en el pasado.

"¿Sabes lo que daría por poder besar a mi novia en público? Yo no puedo hacer aquello, Diana, hay cosas que están bien, y cosas que no lo están, y yo tengo que vivir cuidando cada acción que hago, cada gesto, cada palabra, y no sabes lo difícil que es. Ustedes no tienen que pasar por eso, y menos mal, porque te rompe por dentro. Aprovechen lo que tienen, ustedes hacen una linda pareja, no arruinen esto por algo tan irrelevante como la opinión retrograda de unos pocos."

Por primera vez parecía que el rostro de la rubia mostraba sentimientos, pero una mezcla de muchos, sin poder distinguir nada en particular. Luego de unos segundos soltó un suspiro, recuperando su semblante, pero había más empatía en sus facciones.

"Tienes razón, fue egoísta de mi parte tomar esa decisión sin preguntárselo directamente a Akko."

Anna sonrió por primera vez, soltando un suspiro de alivio, nuevamente llevó su palma a su frente, golpeándose levemente. Menos mal su herida ya había curado. Les dio una gran sonrisa mientras arreglaba su cabello.

"De acuerdo, es todo lo que quería decir, ahora me iré por donde llegué."

La pelirroja tomó un par de carpetas, avanzó hasta la puerta y salió.

Podía sentir su corazón latir con fuerza al recodar los momentos pasados. Anna sufría tanto con su situación, tanto o más que ella, y era triste, al menos esa parte. Le gustaba el afecto, la conexión, el contacto físico, y temía que perdieran lo que tenían haciendo que algunos rumores tomasen fuerza. Eran hermanas, y actuaban cariñosamente la mayor parte del tiempo, pero había que evitar que esos gestos fuesen más románticos que fraternales.

Pudo sentir la mirada afligida y culpable de Diana desde el otro lado de la computadora, así que dejó de mirar la puerta y miró a la cámara. No sabía que decir. Fue Diana quien tomó la iniciativa.

"Lo siento, Elsa, fui egoísta y no pensé en tu situación."

Negó con el rostro, no era su culpa, ni tampoco era algo que ella misma se quejara. Siempre era muy cerrada, muy rígida con los aspectos amorosos, así que no era un problema para su persona el mantener oculta su relación, fuese con quien fuese, aunque debía de admitir que era difícil no aceptar abrazos y caricias si es que venían de Anna.

Pero el miedo de ser encontrada en su relación promiscua era mucho más grande que cualquier impulso o simples ganas de besar a Anna en público.

"Descuida, es un tema con el que hemos lidiado siempre. De todas formas, la actitud de Anna es realmente reprochable, así que me disculpo por ella, no fue la mejor manera de decirte las cosas, por más razón que tuviese."

Diana asintió, aun veía los sentimientos enfrentados en su rostro. Luego vio esa expresión determinación en su rostro.

"Debo hablar de esto con Akko, lo más pronto posible. Lo que menos quiero en la vida es darle algún tipo de dolor con mis miedos egocentristas y catastróficos."

Le dio una leve sonrisa, intentando cambiar un poco el ambiente tenso que estaban viviendo.

"Sé que será mejor para ustedes, y Anna lo dijo, tienes que disfrutar tu vida, hemos estado aisladas mucho tiempo, todas por diferentes razones. Ahora las cosas han cambiado para todas, y por tu parte tienes a Akko, con la que puedes relajarte un poco, así que aprovéchalo. No siempre llegan esas oportunidades, Diana."

La chica asintió, mientras sus ojos parecían buscar a su alrededor. Podía ver parte de su habitación y las grandes pilas de libros acumulados en ciertos sectores. Siempre había sido estudiosa, siempre siendo la mejor, cuando la conoció era tan cerrada, tan concentrada en su futuro, que no era capaz de darse cuenta de lo que tenía alrededor. Quizás si Weiss y ella tuviesen una actitud más como la de sus novias, habría sido más fácil hacer que esa chica se calmara y disfrutase un poco de su vida. Lo lograron, de cierta forma. Al menos lograron sacarla de su casa para comer, o ir a ver una película en los días libres.

Tres mujeres aisladas del mundo eran un caos.

La llamada se dio por finalizada, y se levantó, tomó un par de documentos y caminó hasta el otro lado del pasillo, encontrándose con la puerta cerrada de la oficina de Anna. Golpeó dos veces y entró. La vio con prácticamente la mitad del torso recostado en su escritorio. Levantó el rostro con desgano, el cual era mayormente rojo, incluso la punta de su nariz estaba roja.

"¿Qué hice, Elsa? Fui una imbécil con Diana, ahora va a odiarme."

Hizo sonar su nariz un par de veces. Negó con el rostro y se acercó, sacando de su bolsillo unos pañuelos desechables, y se los pasó.

"No está enojada contigo, Anna. Solo nos tomó por sorpresa tu actitud."

"Lo siento."

Soltó una leve risa, arrodillándose a su lado, haciendo que la chica se enderezara y la mirase.

"¿Problemas con esos días del mes?"

Le sonrió a la menor, y no pudo evitar reír con más fuerza al ver la cara de molestia en las facciones de Anna, le hacía mucha gracia, sobre todo teniendo su nariz así de roja. La chica miró a otro lado, soltando un gruñido indignado, para comenzar a sonarse la nariz con los pañuelos, dejando aún más rojo a su paso. Soltó otra risa, ocasionando otro gruñido molesto por parte de la chica, la cual se levantó y le dio un empujón que la hizo perder un poco el equilibrio, pero no cayó al suelo, lo que provocó aún más enojo en Anna.

Todo estaba bien.


¿Leyeron? Todo está bien. Bueno, en parte. ¿Cómo han estado? ¿Cómo los ha tratado el año nuevo? Yo sigo viva, lo que es bueno, y me tomé un hiatus, leve, pequeño. No creo que mi novia opine lo mismo.

He estado agotada, necesito unas vacaciones de por vida.

Como sea, vayan a leer Vampire's Prey, que está llegando a su final, y para este aún nos queda historia, tragedia, drama, comedia y sexo. Porque sé que para eso leen lo que escribo porque tengo de todo un poco. Adórenme.

Capitulo siguiente: Weiss – Retorno.

Nos leemos pronto.