Lexa corrió a maquillaje seguida flanqueada por sus inseparables Anya y Octavia y con una Louis, que no se le despegaba, subida a su espalda. La pequeña había pataleado, había llorado y había gritado para que no la separasen de su persona favorita en el mundo. La actriz miró hacia atrás para observarla, sonriendo como la gran victoriosa del día. Si seguía por ese camino conseguiría lo que quisiera en la vida, pensó, es que era realmente convincente.
Tía y sobrina estaban sentadas en sendas sillas paralelas con Octavia cantando las secuencias del día, Anya permanecía atenta a la máscara de maquillaje que estaban comenzando a crear en el rostro de su representada, revisando cada detalle.
- Y más tarde tienes la escena de la conversación de Rohan sobre la reunificación de Azgeda junto a los otros clanes... - levantó la mirada con extrañeza al escuchar unas risas que la interrumpieron - esto...
- Joder, no era bastante con una, que ahora tenemos a las dos juntas y aliadas. Siempre se me olvida lo peligrosas que sois cuando os juntáis - Anya cogió a Louis, que estaba observando de cerca el maquillaje, justo a tiempo para detener el avance de sus pequeños dedos, mientras la bajaba de las piernas de Lexa que sonreía divertida mirando a la niña - ¡Woods! ¡Las dos Woods! Estaros quietas ahora mismo u os juro que no os veréis hasta que terminemos aquí. Octavia continúa, por favor.
- Está bien...después de eso tienes un descanso de 10 minutos hasta la siguiente localización...
Louis hizo pucheros mientras se volvía a su silla. Su tía la miraba de reojo sabiendo de sobra el papelón que se estaba marcando, al tiempo que escuchaba a Octavia de lejos. Aquel renacuajo se las sabía todas y estaba a punto de demostrarlo.
- Tita Anya, papá también lleva esa máscara - dijo intentando ganarse a la representante moviendo sus pequeñas piernas hacia delante y hacia atrás, poniendo su cara más angelical posible. Lexa sabiendo la estrategia de sobra la dejo hacer, mirando hacia el espejo de enfrente intentando mantener un gesto neutro.
- Lo sé, Louis, fue tu tía la que se lo sugirió.
- Si, está muy guapo - dijo orgullosa - ¿Sabes qué nunca ha perdido en casa llevándola? ¡Tía Anya! ¿A qué es increíble? - y ahí estaba de nuevo aquel incordio.
- ¿Y los partidos de fuera? ¿Qué le pasa a tu padre, Louis? - intentó provocarla para hacerla rabiar.
- Esos no valen...
- Ah...conque no valen, entiendo...
- Alexandra Woods, deja a la niña tranquila. Si cariño, tu padre es muy buen jugador - miró su móvil consultando los correos entrantes, momento que aprovecho la pequeña para ponerse a su lado, tirando de su pantalón de vestir para llamar su atención - ¿Qué pasa, Louis? ¿Quieres que te lleve con Rachel? Podemos ir con Marc y Raven, están probando máquinas nuevas.
Lexa rió, llevándose sendas reprimendas, una por parte de Anya que le dió una colleja, una de la maquilladora que le enderezó la cara hacia el frente y otra de Octavia que desistió de las escenas y se cruzó de brazos. Le guiñó un ojo a Louis que se acercó hasta ella como un imán ignorando por el camino a Anya.
- Louis...¿quieres qué te lleve o no?
- No, qué aburrido. Me quedo con la tita Lexa - la pequeña se quedó muy quieta a su lado mirándola con absoluta adoración - hazlo otra vez.
- ¿Qué haga el qué Louis?
- Louis, tú tía tiene que terminar de maquillarse, por favor - les riñó suspirando fuertemente.
- Lo del ojo - levantó un dedo que si no llega a ser por su poca estatura hubiera acabado en el ojo de la actriz - hazlo otra vez.
- No he hecho nada, Louis - dijo guardando una sonrisilla para que la maquilladora pudiera seguir con su trabajo.
- Si, si lo has hecho. Hazlo- insistió.
- Eres una mandona. No, no he hecho nada.
- Hazlo - ordenó la niña mientras zarandeaba el asiento de Lexa.
- Que no - respondió conteniendo la risa por llevarle la contraria a aquella pequeña intensidad con piernas.
- Louis...¿qué haces? ¿estás bien? - Anya se agachó para asegurarse de que lo que veía era verdad: Louis cerraba y abría los ojos fuertemente intentando imitar el gesto de su tía. Ante su impotencia las cuatro mujeres le prestaron atención sorprendidas para terminar rompiendo a reír, ante la irritación de la pequeña que formó un puchero esta vez de verdad - Lexa, por Dios, no la hagas rabiar. Guíñale el ojo, eres muy mayorcita ya.
- Louis, eres una llorica, ven aquí - la cogió en brazos con la máscara casi terminada, dejando frente a frente a su sobrina - Mira, es así, solo tienes que cerrar un ojo y el otro dejarlo abierto - volvió a guiñarle el ojo ante los aplausos de la niña - ¿Ves? Venga, quédate quietecita aquí intentándolo mientras esta guapísima chica termina de maquillarme.
Tras unos cuantos fracasos, cuando casi consiguió hacerlo saltó en la silla, consiguiendo que por poco ambas cayeran al suelo.
- Eh, leona, tranquila - acarició los mechones que se le salían de la cola relajándola - Venga, sigue un poco más, que casi lo tienes.
- A la tita Lexa le gusta los "leonres", O - dijo riéndose hacia Octavia que la miró dulcemente ante la inocencia de la niña.
- ¿Estás segura de que no es hija tuya, Lex? - rió Anya al escuchar aquella palabra.
- Hasta donde yo sé...
- ¿Para que sirve guiñar un ojo?.
- Para hacerte la guay, Louis - rió ante la cara de ilusión de su sobrina al enterarse de esto último.
- No escuches a tu tía, Louis. Lexa deja de decirle tonterías - la interrumpió Anya, aliviada porque la sesión estaba casi llegando a su fin - puedes usarlo cuando quieras decir algo que solo tú y la otra persona sabéis.
Lexa rió con la didáctica dialéctica de su amiga educando niños. Louis la miraba impresionada, sopesando las distintas opciones que le ofrecía aquel simple gesto en su realidad de cinco años.
- O puedes usarlo como una señal para guardar un secreto - le dijo bajando la voz para remarcar la frase de misterio. Anya entornó los ojos y Octavia aguantó la risa tras el libreto.
- Alá...¿puedo guardar un secreto si consigo guiñar un ojo? - respondió bajando ella también la voz.
- Ya lo creo que si leona. Verás, te lo demostraré. Si yo te digo: Louis ¿a qué hora nos dormimos anoche? Tú dirías...
- A las 4, tita - respondió obediente. Lexa se mordió el labio ante la sinceridad de la niña.
- Si, eso está muy bien, siempre hay que ser sincera en la vida... ¿pero qué harían papá y mamá si se enterasen? - observó a Louis pensativa que parecía buscar la respuesta adecuada.
- Nos castigarían. A las dos. A mi sin chocolate y a ti sin ver a Fiffin - Octavia no pudo más y reventó en una carcajada mientras Anya aguantaba como podía.
- Joder, Louis...está bien. Pero para que eso no pase, será nuestro secreto, uno pequeñito, ya sabes que no debes mentir, capisci?
- Si, io ho capito - respondió en un perfecto italiano aquel clon.
- Entonces, ¿a qué hora nos fuimos a dormir, Louis? - preguntó muy lentamente para ver si su sobrina lo había entendido.
- ¡A las 11 tita Lexa! Como Marc - contestó rápidamente su sobrina mientras intentaba guiñar el ojo nuevamente sin éxito.
- Esa es mi niña - sonrió orgullosa.
- ¡Y guiño un ojo! - dijo rápidamente su sobrina.
- No, eso no tienes que decirlo, solo intentar hacerlo - su sobrina saltó de la silla para intentar mirarse en el espejo en sus intentos.
- ¿Puedes dejar de enseñarle esas cosas a la niña? Por favor, Rachel te va a matar - Lexa se miró una última vez al espejo asintiendo y se levantó de la silla dando por terminada la máscara.
- Yo también quiero, como papá y la tita - ocupó el asiento como pudo mientras se cruzaba de piernas, acomodándose - por favor, ¿puedo?.
- Es tu mayor fan en el planeta Tierra - dijo pacientemente Anya - por favor, Madi termina a la pequeña Woods mientras Octavia y yo ayudamos a Lexa con el corsé.
Mientras tanto, Clarke se encontraba con el sobrino de Lexa y Raven que habían terminado de escuchar muy atentos las indicaciones de Sinclair, todas ellas relacionadas con el plano de croma que haría las veces de acantilado al que se asomaría la comandante sujetando a Rohan por las solapas.
- ¿Tú lo sabías? - preguntó la rubia mientras observaba como Sinclair le ponía a Marc un cinturón con múltiples bolsillos.
- ¿Qué Marc Woods era el Marc Woods de Lexa? ¿Qué era nuestro culito de acero? Vaya, Clarke, sé que no prestabas atención a nuestras sesiones de NFL y que el casco dificulta la visión de la cara...pero lo que no me podía imaginar es que solo te fijaras en el trasero de tu cuñado durante los partidos- se llevó un manotazo de su amiga como respuesta, ante lo que la morena ignorándola continuó - ¿No me digas que lo has reconocido por su culo de Dios griego?
- Raven, por favor...no es mi cuñado y baja la voz - le riñó su amiga completamente sonrojada - me lo ha dicho Lexa, idiota.
- ¿En serio? De verdad, Clarke, voy a crearte una carpeta en la nube con toda la información imprescindible sobre tu novia. Haznos un favor al resto y échale un vistazo.
- No es mi novia, Raven - levantó la vista ruborizándose con la sola mención de aquella palabra, viendo como Marc le tendía un pequeño trozo de metal que había encontrado - gracias Marc.
- Tita Lex lo lleva siempre en la frente - dijo el niño ilusionado mientras Clarke le daba un beso en la mejilla - Mira, es Raccoon.
- Vaya, Clarke, no esperaba verte por aquí - observó como Bellamy llegaba trotando hacia ella en una yegua grisácea, llenado en la otra rienda a Raccoon que no parecía muy contento de la presencia de gente. Se bajó de un salto levantándola de nuevo en brazos acercándola peligrosamente a sus labios. En el último momento, consiguió desviar la dirección del beso, quedando este muy cerca de su comisura, pero a salvo.
- He llegado hace un rato, tenía una hora libre en la facultad y...- intentó separarse del chico que la agarraba fuertemente por la cintura contra su pecho. Raccoon se removió inquieto, bufando fuertemente.
- ¿Has venido a vernos? - preguntó sin soltar las riendas, aflojando un poco el abrazo.
- Esto, yo...
-...ha venido a ver a tita Lexa y a mí - la niña se metió entre los dos haciendo que Bellamy soltara su agarre y subiéndose a los brazos de Clarke - ¡Fiffin! ¡Mira!¡yo también la llevo! ¡Es la máscara de los Woods!
- Estás guapísima, Louis Woods. Eres una auténtica comandante - Lexa se acercó con aquel brillo en los ojos al ver como su sobrina había sido tan oportuna como siempre, cortando de lleno cualquier intento del hermano de Octavia por volver a conquistar a la rubia. Una rubia que ahora se encontraba ocupada mirando el maquillaje de la niña que presumía orgullosa. Podría acostumbrarse fácilmente a ver a aquellas dos juntas. Lo impensable hacia dos semanas con cualquier otra persona del mundo.
- Vaya, Blake, ¿vuelves a por más? - se cruzó de brazos retándolo con la mirada - ten cuidado que la última vez acabaste mirando la batalla desde abajo.
- Eso es porque fue tu día de suerte, comandante. La próxima vez no te lo pondré tan fácil- contestó sonriendo de lado - Raccoon está listo.
- Mi tita nunca pierde, Fiffin - Clarke se fijó en que la niña intentaba hacer algo con los ojos. Quizás tuviera un tic nervioso, debería comentárselo a su tía más tarde.
- ¿Has podido traerlo hasta aquí? ¿Tú solito? - lo interrogó Lexa alzando una ceja mientras le quitaba la rienda de su caballo de las manos, acercándose al animal y poniendo su rostro contra el suyo. Raccoon le correspondió cariñoso.
- Realmente no, he necesitado de cuatro operarios pasa sacarlo del box - reconoció a regañadientes subiéndose a su yegua. Lexa lo miró de arriba a abajo.
- Blake, te lo tengo dicho...tanto caballo para tan poco jinete - dijo bromista ante lo que golpeó con los estribos y se colocó al lado de Clarke que sostenía a Louis, que al ver tan de cerca el hocico del animal relinchando se acurrucó contra el pelo de la rubia - Louis...¿tienes miedo?
Como respuesta la niña volvió a esconderse en el cuello de la estudiante que empezó a acariciarle el pelo para que se calmara, dejando suaves besos en su cabecita.
- Louis es Raccoon, no va a hacerte daño. ¡Eh Blake! - llamó la atención del joven - ¿Qué os apostáis que le ganó una carrera a Blake?
- Yo diría que tienes todas las de perder - Louis levantó su cabeza y Clarke le guiñó el ojo. Ella rápidamente entendió lo que quería decirle gracias a sus altos conocimientos adquiridos esa tarde.
- Si, tita, vas a perder. Eres muy lenta - dijo imitando aquel gesto ante lo que Clarke rió.
- Marc, ¿estás oyendo a tu hermana? ¿tú que opinas? - buscó el apoyo de su sobrino que se acercó hasta ella.
- Que eres la mejor y le vas a dar una paliza a Blake - contestó contagiándose de la chulería de su tía que le chocaba la mano echando el cuerpo hacia abajo.
-¿Blake? - se giró en su silla de montar para ver la respuesta del moreno.
- ¿Ida y vuelta hasta los boxes? - contestó con un brillo de competitividad en los ojos.
- Hecho. Ven aquí Louis - la cogió en brazos poniéndola de espaldas a las riendas - tú tienes que apoyar a tu tía, ¿estamos?
- Lo hago tita - dijo la niña volviendo a hacer destellos con los ojos mientras se la pasaba a Clarke - ¿Ves? Los estoy guiñando.
- Está bien, Marc, tú darás la salida, no me fió de estas dos.
- Tu novia es realmente sexy, Griffin. Más que cañón Blake - le susurró Raven al oído, Louis se revolvió inquieta dándose la vuelta mientras los dos competidores salían disparados hacia la caseta.
- Fiffin...¿eres la novia de tita Lexa? - la niña se lo preguntó con tal franqueza e ilusión que la rubia sintió como se encendían las mejillas, mientras la pequeña continuaba intentando guiñar el ojo para remarcar su pregunta.
- ¿Quieres ver cómo dispara flechas el nuevo arco, Louis? - Raven salió en ayuda de su amiga que tragaba saliva con cara de circunstancias.
- ¡Gané! Blake, ¿qué se siente al morder el polvo una vez más? - se bajó del caballo, sudando por el esfuerzo y se acercó hasta sus sobrinos que saltaron sobre ella, derribándola en el camino mientras se abrazaban - Los Woods siempre apuestan tres y ganan cuatro.
Bellamy bufó mientras bajaba de su montura para acercarse a su verdadero objetivo.
- Tampoco he estado tan mal, ¿no? Ese caballo suyo es una verdadera bestia, Clarke. No sabes la potencia que tiene en los cuartos ¿No voy a obtener mi premio de consolación? - llevó su mano hacia su cara mientras se acercaba a su oído - mañana iremos a beber algo a la ciudad, ¿por qué no te vienes?. No hemos tenido oportunidad de terminar lo que empezamos.
Lexa se incorporó gracias a la ayuda de Raven, notando como la sonrisa se le esfumaba de su cara cuando vió la cercanía de Bellamy con Clarke. Marc seguía abrazado a su pierna mientras que Louis, manchada del barro de aquel lugar, inició una rápida carrera hacia la chica para exigirle tirando del pantalón que la levantara en brazos.
- Es la novia de mi tita - respondió marcando territorio cruzándose de brazos. Blake se echó a reír.
- Si, pequeña, lo que tú digas - le removió el pelo y la niña se removió visiblemente molesta.
- ¿A qué si, Fiffin? Díselo - Lexa se puso al lado de Bellamy esperando la respuesta por parte de la estudiante. Se le notaba de lejos en la mirada que se estaba divirtiendo a lo grande gracias a su sobrina, que no dejaba de suplicarle que pusiera fin a ese sufrimiento - Fiffin, tienes que decírselo...
- ¡Louis Woods! ¿Dónde te has metido? ¿Has visto cómo te has puesto? - la voz de Rachel que apareció de la mano de su marido resonó en la soledad del campo de batalla - Ven aquí. ¡Ya!
De nuevo y por segunda vez en el día, salvada por la campana. No tendría una tercera oportunidad seguramente. Suspiró, dejando a Louis en el suelo que ahora huía de su madre. Lexa la miraba estudiándola detenidamente. La sola mención de la palabra novia implicaba besar a aquella chica cuando quisiera, lo que no le disgustaba del todo. Mientras Marc se acercaba a la reunión llegó Lincoln que lo abrazó fuertemente mientras se saludaban.
- Joder, tío, ¿le has dado fuerte a las dorsales esta vez? - palmeó su espalda a la vez que Marc hacia lo mismo.
- Entrenamiento duro para los play offs, nos están matando - Lexa entornó los ojos ante la testosterona de la conversación.
- ¿Por qué tenéis que ser tan básicos?
- Eh, Lex, no tenemos culpa que tus dorsales sean las de una cría de 12 años. Te estás dejando ir con Rose en los entrenamientos últimamente y después...
- ¡Chicos! Siento interrumpir esta bonita reunión de gente guapa y en forma - Raven se puso en medio para que le prestarán atención - pero me está gritando un poco y bastante Anya en el walkie porque empezáis en 5 minutos en el set 4. Lexa tienes que ir con Raccoon.
- A sus órdenes, jefa - contestó apretando el botón del walkie del hombro de Raven ante la sonrisa de esta. Buscó con la mirada y le sonrió de lado a Clarke mientras se mordía el labio. La rubia notó como era capaz de aumentar el ritmo de sus pulsaciones con este simple gesto. Y cómo conseguía trasmitirle lo que estaba pensando en ese justo momento. Observó a la pequeña Louis que seguía corriendo en círculos intentando librarse de los riños de su madre. Solo por esta vez, pensó. Después de todo su sobrina se había ganado que la sacará de allí tras su pregunta indiscreta a Clarke - Marc, ¿vienes?
Le tendió la mano a su sobrino, enganchando un pie en su estribo y colocándose detrás de ella en la montura, agarrándose fuertemente a su cintura. Cerró las riendas en torno a su mano y pasó por el lado de Louis con Raccoon, momento que aprovechó para sujetarse del brazo que le tendía su tía y sentarse delante de ella sujetando las riendas mientras se alejaban de allí.
- ¡Te veré luego, mamá! ¡Estoy con tita Lex! - gritó sonriendo mientras los dejaban a todos allí entre carcajadas ante el hecho de que Louis Woods, una vez más se salía con la suya.
- Hecho, Marc. Vas a morder el polvo, jodido Woods. Me cambio y nos vemos en la salida - se dirigía a su hermano que ya iba camino del coche con su familia. Observó a Clarke que hablaba con Anya y Raven a su espalda. Le dejo la espada a Octavia que la ayudó a desacoplarse el cinturón de la misma - Octavia, ¿venís no?
- Hemos quedado mañana, Lex.
- No, digo ahora. Vamos a mi jardín, a jugar un partido de fútbol - su asistenta la miró interrogante mientras una sonrisilla se comenzaba a dibujar en su cara - por favor, Blake, necesito vuestro apoyo. Estará mi familia, no quiero que Clarke se agobie no sabes lo intensos que pueden llegar a ser y...
-Está bien, jefa. Tranquila. Yo me llevo a Raven y a Clarke.
- ¿De verdad? Si tienes otros planes o...
- ¿Mejor que ver a culo de acero en acción? - rió mientras la acompañaba hacia su camerino - hasta yo tengo ojos en la cara. Lo siento jefa. Voy a avisar a las chicas, ¿nos vemos en camerino?
Lexa asintió suspirando al ver como Clarke le sonreía con la mirada desde lejos. Algo muy fuerte le golpeó en el pecho recordando como se había dejado convencer aquella misma mañana. Le parecía una eternidad desde que no había querido despegar los labios de los suyos. Le devolvió la sonrisa recordando la suavidad de su lengua contra la suya, y sonrió un poco también para si misma, porque ni en mil mujeres más habría podido descubrir ese no sé qué que le producía mirar a la rubia rodeada de gente y solo verla a ella. Le guiñó un ojo con la esperanza de volver a besarla más pronto que tarde porque la impaciencia estaba empezando a devorarla.
Entró en la habitación mientras se quitaba la chaqueta dejándola en el sillón de enfrente de ella y siguió desnudándose a la espera de su asistenta. Sintió como la puerta se cerraba a su espalda y estaba girándose cuando notó como unas manos la agarraban con impaciencia del rostro atrapando su boca entre la suya. Correspondió a aquel beso con fiereza mientras Clarke la empujaba contra la mesa, entreabriendo los labios y dejando que Lexa dejara entrar en juego su lengua contra la suya. Es que, joder, no sabía cómo había podido vivir tanto tiempo perdiendo el tiempo en bocas que le regalaban placer pero no esa tormenta en el cuerpo entero. Le encantaría responder cómo sabía la gente lo que era besar si no tenían los labios de Clarke para demostrarlo, pero tampoco le importaba tanto que el resto del mundo se lo perdiera. Bajó las manos a través de la parte posterior de los vaqueros de la estudiante mientras esta dejaba escapar un gemido que murió junto a la cordura de Lexa, que ya se encontraba de nuevo en el punto de la navaja. Clarke rodó sus labios a través del cuello de la actriz dejando mordiscos suaves, a la vez que su lengua describía círculos que hicieron que tuviera que apoyarse en la mesa para no caerse allí mismo.
- He echado demasiado de menos esto...- consiguió pronunciar entre unos gruñidos demasiado eróticos para Clarke que consiguió colar su mano a través del corsé de cuero para sentir el pecho de la actriz contra su mano.
- Pensaba que no aguantaría sin hacértelo allí mismo - le susurró contra su oído, mordiendo su lóbulo mientras Lexa desabrochaba sus vaqueros - comandante... tengo un partido que ganarte.
Le robó un nuevo beso, mordiendo con fuerza su labio inferior mientras se separaba de ella agarrando sus dos manos y haciendo uso de su autocontrol para alejarlas de su cuerpo.
- Griffin, no, no, no, otra vez no - volvió a agarrar su cara mientras no dejaba de besarla, luchando porque la distancia entre ellas fuera mínima, entre gemidos y parando solo cuando notó que le faltaba el aire -me da igual el partido, los playoffs, la Superbowl y el mismísimo mundial.
- Pero a mí no... me pone muchísimo el hecho de ganarte, Woods...y que me debas una más. Y pienso cobrármela. ¡Octavia! Puedes pasar - soltó la mano de la actriz, depositando un suave beso en sus labios mientras se daba media vuelta - Nos vemos en el coche, O.
Octavia le sonrió intuyendo por qué le había pedido que esperase fuera hasta que la avisara cuando vio el pelo revuelto de su jefa, las mejillas encendidas y su cara de contradicción observando como Clarke Griffin se iba con la promesa de un nuevo asalto.
Louis caminaba felizmente con su banda roja alrededor de su cuerpecito, Anya se la había regalado tras concluir la jornada de de ese día, era la capa que usaba Lexa y su sobrina la lucía orgullosa. La representante estaba tomando un whisky solo ante las protestas de Lincoln.
- No voy a participar en vuestros jueguecitos de niños, así que ya podéis ir eligiendo que yo me quedaré aquí supervisando junto a Rachel que no tengamos una tragedia - las mujeres brindaron dando por concluida la conversación con el actor y subiendo el volumen del móvil de Lexa para que sonara bien en el equipo de música.
- Entonces Lexa será la capitana y yo seré el otro capitán. ¿Estamos conformes? - Louis saltaba impaciente, cuando tiró de su padre para susurrarle algo - Claro pequeña, seguro que podrás lanzar. Venga, hermanita, elige.
Lexa eligió a su sobrina y Marc a su hijo. La siguiente elección de la actriz fue Lincoln, guiñándole un ojo a Clarke intencionadamente para que supiera que ni broma iba a estar en su equipo. Su hermano vió desde el principio sus intenciones y la eligió para su bando. Terminaron las elecciones quedando Louis, Lincoln, Octavia para el lado de Lexa. Marc por su lado tenía a su hijo, Clarke y Raven. Lexa reunió a su equipo formando un círculo para que no pudieran oírles.
- No voy a repetirlo dos veces: tenemos que ganar, ¿estamos? No me vale otra cosa - Louis asintió convencida volviendo a repetir el gesto de intentar guiñar el ojo - de acuerdo, está será la estrategia: Lincoln será nuestro quarterback. Lo siento Louis, sé que lo entenderás, porque tengo además una función más importante para ti: necesito que corras todo lo que puedas y lleves ese maldito balón hasta el jodido touchdown, ¿de acuerdo?
- Comandante, ese lenguaje... - le riñó Lincoln divertido porque sabía que era competitiva hasta olvidarse de donde estaba.
- Está bien, Louis, ¿quieres ganarte helados de chocolate infinitos hasta que vuelvas a San Francisco?
- ¿Pero entonces no pondré pases?
- Si quieres yo puedo ser corredora y Louis quarterback - sugirió Octavia para apoyar a Louis.
- ¿Quieres o no? - replicó su tía ignorando aquella opción.
- Está bien - dijo resignada pensando en el sabor de los dulces.
- Pues entonces corre como si ese balón te quemara en las manos y tuvieras que soltarlo en esa línea. Octavia y yo seremos la línea defensiva, si tienes oportunidad Lincoln pónsela a O, que yo cubriré a Griffin. ¿Estamos listos, equipo Heda?
Gritaron al unísono mientras se dirigían a la posición de saque siguiendo las instrucciones de Lexa.
- Mi hermana irá a por Griffin seguro, es demasiado predecible - susurró ante la obviedad - Lincoln será el quarterback, porque ella es competitiva hasta para dejar a Louis de corredora, así que Marc, la pequeña es tuya. Raven tú vas a por Octavia, yo intentaré llegar hasta Lincoln e interceptar y creo Clarke que te queda la cabezota de mi hermana para ti solita. Por favor, sácala de quicio, es demasiado fácil - levantó la mano para que la rubia la chocara - de acuerdo equipo, somos mejores, tan solo tenemos que aguantar los 4 intentos sin que lleguen al final y le demostraremos quién manda aquí. ¿Preparados para ver sus caras de perdedores? Eh, Rachel, ¿puedes dar la señal?
- No me vais a tener todo el partido así, os lo advierto.
Espero que se colocaran todos en sus posiciones para dar el inicio al juego. Lexa se colocó agachada frente a frente de Clarke sonriéndole de lado y consiguiendo que se derritiera por dentro.
- Vas a morder el polvo, Griffin.
- Woods, Woods... podría hacértelo morder de muchas maneras que te gustarían más y has escogido la peor - pasó al contrataque mordiéndose lentamente su labio, lo que hizo que esta se desconcentrara y no viera como Louis le daba el balón a Lincoln entre sus piernecitas y salía corriendo llevándosela por delante y quedando tumbada boca arriba. Lo que aprovechó Clarke para poner una pierna a cada lado de sus cuerpo, al mismo tiempo que le lanzaba un beso desde arriba - te lo avisé.
La dejo tumbada en el suelo mientras Lincoln le tendía una mano que rechazó de lleno, dando un salto y levantándose ágilmente, con el orgullo tirado en el césped y un dolor de trasero más que considerable. Iba a tener que concentrarse como nunca antes para alejar el poder de distracción que ejercía la rubia sobre ella. Era Lexa Woods y ella nunca perdía, de eso podía estar convencida Clarke Griffin, y si no le quedaba muy poco para comprobarlo.
- ¡Esa es mi Griffin! Bien jugado. Marc así no pasarán ni en 40 downs - chocó la mano con su equipo mientras Lexa volvía a reunirse con el suyo, intentado quitarse las manchas de verdinas que se iban acumulando en sus mallas deportivas. Visualizó a la rubia para comprobar que ella seguía impoluta con aquellos vaqueros oscuros.
- Tita te has caído - era su sobrina tirando de sus mallas sacándola de sus pensamientos.
- Louis, me has tirado - le dijo agachándose de nuevo.
- Lexa, tiene 5 años. Te has caído.
- Escuchadme bien, hemos conseguido avanzar, ¿vale? Poco, pero avanzar. La jugada es la siguiente: Lincoln se la pones a Octavia y Louis tú vas a correr hacia ella y vas a coger el balón, mientras yo intento hacer pantalla con Marc que vendrá hacia ti y con Griffin que no se despegará de mi, lo que te dará libertad ¿De acuerdo?
- ¿Vas a volver a caerte, comandante? - Lincoln la provocó a sabiendas de que Lexa no ganaría teniendo a Clarke delante nunca. Al parecer todos eran consciente del poder de la rubia sobre ella, menos ella misma y su gen competitivo, que seguían en su propia realidad
- Cállate Lincoln, vamos a ganar este partido.
Rachel volvió a dar la señal y Lexa miró fijamente a Clarke que le sonreía encantada de volver a tenerla delante. Marc intentó interceptar el pase de Lincoln pero este llegó a Octavia en el momento en que Louis corría hacia ella, Lexa se cruzó por el camino de Marc que chocó contra su tía y se cayó hacia atrás. Consiguió hacerle una finta a Clarke pero esta se giró y chocó contra ella quedando encima de Lexa mientras Marc cogía a su hija en brazos y esta pataleaba por no haber conseguido concluir la jugada.
Lexa notó el cuerpo de Clarke sobre el suyo y su piel se erizó al sentir su aliento agitado por el esfuerzo contra el suyo, perdiéndose en el azul de sus ojos y olvidando que tampoco en el segundo intento habían conseguido avanzar. El tacto de su cuerpo contra el suyo y la postura que tenía sobre ella en aquel momento aceleró la circulación de su sangre, mandando peligrosas señales de alteración a su sistema nervioso. Es que ella era muy débil y a Clarke solo le bastaba su cercanía para provocarle huracanes en su estómago. Es que al final si era demasiado predecible cuando se trataba de aquella chica. Solo su voz pudo sacarla de sus pensamientos.
- Vaya, Lex, tú por aquí de nuevo - la miró muy cerca sonriéndole de lado y se acercó para susurrarle - solo tienes que esperar un poco más para esto.
Le dejó un suave beso y se levantó de un salto mientras se dirigía a celebrar con su equipo.
- Joder, Lexa, así no ganamos ni de coña - le dijo Lincoln visiblemente molesto por perder de nuevo.
- ¿Yo? Has sido demasiado lento lanzando.
- Tita, yo puedo lanzar...
- Aún no, Louis, recuerda los helados - se presionó las sienes intentando alejar el nerviosismo que Clarke había dejado en su piel - pasaremos al plan demolición y lo intentaremos así.
- ¿Plan demolición? - preguntó Octavia desconcertada.
- Octavia te cambias por Lincoln, yo se la pondr se la lanzará a Louis mientras Lincoln se lleva por delante a toda persona del equipo contrario. ¿Estamos? Que no se diga que somos unos perdedores.
En la siguiente jugada, tampoco sería la decisiva para la actriz. Clarke cogió a Lexa por la cintura dándole una vuelta sobre si misma para distraerla cortando cualquier intento de avance de la morena.
- ¿Sabes? Podías ser igual de cortante con Blake.
- ¿Celos, Woods ? - sonrió pícara para que entrara en su juego, mientras Lexa intentaba zafarse de su agarre en la cintura. La tenía totalmente pegada a su espalda con sus dos brazos y, a pesar de la apariencia de aquella estudiante de no haber practicado deporte en su vida, tenía una fuerza que Lexa fue consciente en ese momento de cuánto la había infravalorado.
- No existe esa palabra en mi vocabulario, Griffin. No sé de qué me hablas - se revolvió más fuerte, impotente por las palabras de su contricante. Notó la respiración acelerada de Clarke contra su nuca, descubierta totalmente por una cola alta, y notó que le fallaban las piernas hacia abajo. Clarke la agarró más fuerte contra ella y pudo sentir su pecho contra su espalda húmeda por el sudor del ejercicio, sintiendo su sonrisa en aquella zona descubierta.
- Una pena Lex... - estaba recostada sobre su espalda sin dejar de sujetarla y muy cerca de su oído de nuevo - porque te follaría ahora mismo como nunca antes a Blake.
Lexa sintió el nuevo aumento de temperatura en su cuerpo y deseó que su equipo perdiera el partido, la Superbowl y que todo aquello pasara tan rápido que en un giro de acontecimientos inesperado tuviera a aquella mujer entre sus piernas de nuevo.
- Sois peores que niños, ¡Os vais a hacer daño! - gritó Anya mientras Louis pataleaba frustrada porque no conseguía que le llegara el balón.
El pase de Octavia se quedó demasiado corto porque Raven había llegado justo a tiempo para blocarlo y que saliera desviado. Gracias a que Lincoln empujó con fuerza a Marc consiguió tirarse al suelo y proteger el balón.
- Clarke... - atinó a susurrar con voz ronca girándose sobre su hombro dejando a un lado la competición que las rodeaba.
- Lexa... - le respondió enarcando una ceja, satisfecha por haber conseguido su objetivo - habéis vuelto a fallar.
- ¡Eso es falta, Griffin! - grito furiosa, la rubia la había soltado dejándola sin sujeción y alejándose entre risas de ela.
- Eso es un: eres una perdedora, hermanita. Asúmelo - le devolvió el grito su hermano mientras volvía a reunirse con su equipo.
- Lexa, no vamos a ganar.
- Lincoln, deja de protestar, lo que tenemos que hacer es pensar una estrategia mejor. A ver - se cruzó de brazos pensativa evaluando las posibilidades - esta vez será Lincoln el que lance y...
- ¡Pero yo sé lanzar! - su sobrina saltó impaciente por su oportunidad.
- Deja a la niña lanzar - pidió Lincoln resignado - Total, es nuestro último intento.
- Vamos a perder igualmente, Lexa - esta las miró estupefacta sin creer lo pusilánime de su equipo, pero decidió rendirse.
- De acuerdo, somos un equipo. Louis tu lanzarás, qué remedio - suspiró intentando organizar aquel caos - creerán que me la lanzarás a mí, así que Octavia tú se la pones a Louis y sales en diagonal hacia la línea para que te la ponga. Lincoln y yo haremos de barrera contra todos. Vamos a intentar solucionar esto.
Clarke volvió a su posición mientras la jugada comenzaba, pero esta vez fue Lexa la que la agarró entrelazando sus brazos alrededor de su cuerpo y poniendo en aprietos las incesantes ganas de ambas.
- Creo que de aquí no te mueves - dijo contra sus labios.
- Tampoco tengo un sitio mejor donde ir - contestó mirando intencionadamente hacia su boca, sabiendo que con eso la tendría retenida aunque fueran una menos para cada equipo. Aquella postura estaba a punto de ser incluida en la enciclopedia de su vida como una de las posturas más confortables del mundo entero.
Si Lexa Woods lo hubiera sabido, quizás hubiera puesto en marcha mucho antes aquel plan, porque funcionó como ninguno de los que habia ido ideando a lo largo de la tarde. Louis se echó hacia atrás, mirando y observando la mejor opción posible, hasta que lanzó el balón en diagonal como una auténtica profesional, esquivando a su hermano y a una Raven que cuando quiso girarse Octavia ya le sacaba varios metros de distancia. Lincoln interceptó a Marc cayendo ambos al césped y Octavia consiguió recibir mientras atravesaba la línea que habían marcado como límite para el touchdown. Tiro el balón hacia el suelo y corrió hacia su equipo para celebrarlo.
- ¡Tita! ¡Tita Lexa! ¡Touchdown! ¡Te dije que podía hacerlo! - Lexa seguía agarrada y colgada de Clarke cuando volvió a la realidad dándose cuenta de lo que acababa de suceder. Levantó a Clarke en brazos mientras le restregaba los puntos.
-¡Supera esa Griffin! - la dejo en el suelo dándole un beso rápido y se dirigió hacia su sobrina y hacia Octavia que se abrazaban junto a Lincoln.
- ¿Por qué no me habíais dicho que eráis tan buenas? Joder, somos buenísimos.
- Te lo dije tita - contestó triunfante Louis - y ahora tú...pateas.
Lexa resignada, teniendo que comerse sus propias palabras, se dirigió hasta el punto desde donde tenía que lanzar el balón y consiguió anotar, corriendo hacia Clarke y dando una vuelta entera sobre ella mientras ésta se cruzaba de brazos ignorándola.
- No pasa nada equipo, vamos a reventarlos - Marc pasó sus grandes brazos alrededor de ellos para comentarles qué harían - será sencillo: esperarán que yo lance, pero dejaremos eso para el final. Raven, tú lanzas, Marc recibe y Griffin y yo defendemos. Fácil y sencillo, como ganarles. Tenemos cuatro intentos para intentar hacer no uno como ellos, sino cuatro touchdowns. Vamos allá.
Raven se preparó para lanzar y Marc consiguió escabullirse de su hermana que se quedó abrazando el aire y cayendo de boca contra el césped. Gracias a que Octavia consiguió frenar a su sobrino, Lexa no tuvo que lamentar un touchdown en la primera jugada, ya que ella estaba demasiado ocupada viendo cómo Clarke se pasaba la lengua por sus labios.
En la siguiente consiguieron hacer retroceder al equipo de Marc, gracias a que Octavia corrió y cortó un balón que ya llegaba hasta Marc que había conseguido librarse una vez más de Louis.
- Recuérdame que te suba el sueldo cuando volvamos, O.
- Será un placer, comandante.
- Lexa, si no consigues pensar con la cabeza y no con otras partes de tu cuerpo nos van a machacar - Lincoln respiraba entrecortado por el esfuerzo dándole un empujón a la vez que pasaba por su lado - espabila, comandante, nos están fundiendo.
Ya en sus posiciones para la tercera jugada, Clarke tenía claro cuál sería la suya. Marc era el que lanzaba esta vez, así que se ajustó su camiseta haciendo que lo previsible que era la actriz jugara a su favor, ya que desvió la vista lo suficiente como para que Clarke la esquivara y corriera para recibir y anotar plácidamente.
- Touchdown, Lexa Woods.
- Me he dado cuenta, Griffin - contestó resignada, suspirando porque estaba demasiado pendiente de la sangre que se iba agolpando en su entrepierna - eso es jugar sucio.
- No, comandante...eso es jugar.
El pequeño de los Woods anotó y aún les quedaba una jugada para darle la vuelta al marcador y llevarse aquel partido. Lexa sentía que la furia se entremezclaba con el deseo, el deseo con la furia y ya no sabía si quería ganar el partido o arrancarle la ropa a Clarke. Pero si podía hacer las dos no iba a ser ella la que se rindiera.
- Lex, ¿seguro que no quieres abandonar? Estás a tiempo de preservar tu honor.
- Ni en tus mejores sueños, Griffin.
- En mis mejores sueños, llevas menos ropa. Y...
- ¿Y? - preguntó olvidando el partido, entrando de lleno en su juego. Fácil y directa. Igual de previsible que siempre. Era un genio de la desconcentración con Clarke. Marc encontró a su hijo que dejó tirado a Lincoln y a Louis, mientras pasaba por el lado de su tía que esperaba una respuesta sin ver nada de lo que sucedía a su alrededor. Llegó fácilmente a la línea de fondo para alegría del equipo de Marc, que corrió a celebrarlo aupando a su hijo.
- Y... joder, Woods un touchdown.
- ¿Qué? - dijo girándose para ver como su equipo caía al césped derrotado - ¿pero qué...?
- Un touchdown. Y en tu cara. Un placer siempre jugar contigo, Woods. Cuando quieras más te estaré esperando - volvió a dejarle un beso para terminar guiñándole un ojo y correr a abrazarse a su equipo que se reía entre carcajadas de la suerte de los contrarios.
- Heda, eso ha sido lamentable - Lincoln la empujó con su hombro levantando por los brazos a Octavia que había quedado en el suelo tras un choque con Raven.
- Vamos, Lincoln, a mí no me mires, somos un equipo - su sobrina corrió contra su pierna para cruzarse de brazos enfadada. Empezó a acariciarle el pelo mientras reía por lo estúpido de aquel momento. Era la primera vez en su vida que sonreía tras perder en algo y tuvo que reconocer que tampoco había sido para nada el fin del mundo, no lo reconocería en voz alta, pero había sido demasiado divertido. Observó a Clarke que abrazaba a su hermano y chocaba con su sobrino para caer en la cuenta de lo poco extraño que se le hacía aquella situación. Si se lo hubieran contado hacia un mes hubiera creído que querían reírse bestialmente de ella. Y ahora sentía la bonita sensación de que podía acostumbrarse fácilmente a ser machacada por aquella rubia y su hermano, si con eso conseguía aquella extraña pero reconfortante mezcla de sentimientos en su estómago.
- Tita, no hemos ganado... - dijo con pucheros Louis mientras su tía la cogía en brazos.
- Pero somos más guapos, Louis, no todo iba a ir a nuestro favor. Mira qué feo es tu padre. Y también más listas. Y más divertidas - la niña sonrió con las bromas de Lexa, que esta vez levantó aún más la voz - ¿Y Griffin? Griffin, sigue siendo una perdedora.
La rubia se acercó tras escucharla llamar su atención sin dejar de sonreír y Louis se pasó a sus brazos. Se detuvó a observar a la estudiante, parándose en las gotas de sudor que perlaban su torso y el pelo un poco alborotado por el esfuerzo físico. Hasta Lexa tuvo que reconocer que de entre un millón de mujeres seguía quedándose con una Clarke que ahora se entretenía en besar la mejilla de su sobrina que la recibía encantada. Había descubierto hacia muy poco que a veces, se creía con la verdad absoluta de poder reconocer que era la mujer más impresionante que había visto. Otras, sabía que seguramente también lo seguiría siendo de las que aún no había visto. Y ese solo pensamiento le producía un vértigo que daba por válida su teoría de que a aquella chica había que quererla en continua caída libre, porque ahora mismo no sabría qué haría sin aquella mirada pero no pensaba en no correr el riego. Es que no había otra manera posible. Y a la mierda con Blake, porque estaba muy cansada de andar compitiendo con alguien que ni siquiera merecía ser participante.
- Eres una vendida, Louis Woods - dijo fingiendo enfadarse mientras se cruzaba de brazos y su sobrina le sacaba la lengua.
- No puedes culpa a Louis de que exista una Woods que sepa elegir bien - se acercó a ella para levantar un brazo y pasar un mechón de pelo que se le había escapado de su cola por detrás de su oreja, quedando demasiado cerca y haciendo que la actriz bajara su mirada hacia los labios de la rubia. Louis había empezado a adormilarse entre los brazos de Clarke y la noche había caido, pero para Lexa el tiempo se había detenido en aquel gesto y un ansía por volver a besarla muy suave se apoderó de ella.
- ¡Louis! Nos vamos - la niña se removió incómoda en los brazos de Clarke cortando cualquier intento de beso por parte de su tía.
- Pero no quiero...quiero quedarme con tita Lex y Fiffin - contestó entre bostezos, aumentando su agarre al cuello de la joven - tita dile que me quedo contigo.
- Cariño, nos vamos a ver mañana. Tienes que hacer caso a mamá - Lexa tragó saliva ante la perspectiva de otra noche más sin la rubia. Todo un golpe de suerte y de oportunidad por parte de su sobrina. Se volvió a remover mientras frotaba sus ojos ignorándola - además has sido la mejor quarterbark del mundo y te debo mañana todos los helados que quieras. Pero tienes que ir a casa Louis.
Clarke entendió la perspectiva desde donde lo veía Lexa y se echó a reír ante la posibilidad de que Louis se quedara con ellas. La vió suspirar de alivio cuando su hermano acudió a su rescate cogiendo a su hija para llevarla hacia el coche.
- Eh, Lex... ha sido lamentable - la picó antes de salir del jardín - espero que no vayas paseando el apellido de esa manera por otros campos.
- Créeme Marc, no tienes ni idea. Sois unos tramposos. Para mí no ha ocurrido nada de esto - sintió el codo de Clarke a su lado recriminándole y le devolvió una sonrisa, pasando su brazo por su hombro para poder susurrarle - dime que te quedas conmigo.
La voz de Lexa provocó un escalofrío en su espina dorsal que la recorrió con más fuerza que un rayo. Agarró su mano para entrelazar sus dedos y girarse hacia ella, dejándose envolver por el brillo que le devolvía aquel verde y que hacía suspirar a sus pulmones fuertemente contra sus costillas. Si Lexa seguía mirándola así no sería capaz de irse ni esa ni ninguna otra noche, porque la seguridad y felicidad que conseguía trasmitirle era algo que llevaba buscando demasiado tiempo, sin ni siquiera ser consciente de aquella búsqueda, pero siendo muy consciente de lo que había encontrado. Y estaba muy dispuesta a dejarse reventar las ganas contra aquella boca que la llamaba con más fuerza que la sonida de una ambulancia en hora punta.
- ¿Debería? - contestó a escasos centímetros de su boca.
- Deberías, si sabes lo que te conviene Griffin - susurró contra la comisura de sus labios.
- Puede que no esté mal - depositó su cabeza en su hombro mirándola desde ahí recorriendo con su vista su rostro y la sonrisa que le devolvía.
- Puede que yo haga todo lo que pueda para que esté mejor que bien.
- Suena tentador...
- Antes decías algo de hacer algo que ni a Blake.
- Puede...- dijo haciendo como la que intentaba recordar - ...pero mañana tengo que estudiar, Lex.
- Tienes los apuntes en el coche. Clarke... no me importa si tienes que hacerlo. Pero quédate - le devolvió una mirada suplicante que sorprendió a ambas. Era maravilloso la facilidad de aquella actriz para compaginar los extremos más intocables, porque conseguía erizarle la piel y derretirla dulcemente por dentro - me encantaría que te quedaras conmigo, Clarke.
La miró intensamente y empezó a recortar la distancia entre ambos labios sintiendo como Lexa inclinaba la cabeza en aquella postura para recibirla.
- Sois sin duda la pareja del año, si hubiera un premio para eso yo os lo daba varias veces - Raven las miraba burlonas acercándose con Anya a la vez que se separaban sonrojadas, los demás ya habían desaparecido en sus respectivos coches - Lincoln con O, tú con Lexa...me parece que está noche voy a dormir solísima. Otro triunfo más en la vida sexual de Raven Reyes.
- Bienvenida a mi vida, Reyes - le sonrió cómplice Anya - Lex, si me dejas el contrato de aquellos anuncios quizás podamos irnos de una vez y dejaros solas. No quiero entrar en combustión por seguir tan cerca vuestras. Griffin, mañana tiene rodaje, nada de reventármela.
La estudiante sintió como se le subía la sangre a las mejillas y asintió de nuevo avergonzada por toda aquella situación.
- ¡Es broma, cariño! Lo siento, algo se me tenía que pegar de estos dos. Venga, Lex, dame esos malditos papeles.
Lexa se dirigió con la representante hacia su despacho, desbarató varias carpetas hasta que dió con la indicada y le tendió aquellos documentos. Su amiga la abrazó fuertemente tirando de su brazo. Si que estaba siendo difícil poder quedarse con Clarke a solas.
- Estoy muy feliz, Lexa - se separó de ella con los ojos brillosos - hacia tanto que no te veía sonreír de esa forma.
-Anya... ¿cuánto has bebido? ¿os habéis pasado Rachel y tú con el whisky solo? - dijo riéndose entre sus brazos, avergonzada porque su amiga hubiera notado cómo se sentía con la rubia.
- Cuídala, Lex - le dijo desde el quicio de la puerta de aquella habitación - si la cuidas créeme que te cuidarás a ti misma. Como nunca lo has hecho, querida, que ya viene siendo hora, todo sea dicho.
- Lo haré, Anya. Creo que aquel día en aquella cafetería, fue como una revelación, ¿sabes? Pero por primera vez no tengo miedo de tener miedo. ¿Qué jodido verdad? Creo que no he sentido un miedo más bonito en mi vida. Y eso no puede ser malo, ¿no?
- Claro que no, cariño. Y pensar que todo esto empezó porque sois dos mononeuronales y por esa maldita apuesta entre Lincoln y tú..
- ¿Qué apuesta? - la voz de Clarke llegó nítida y firme a la espalda de Anya - ¿De qué estáis hablando? ¿Lexa?
