Capítulo 41: Cambio de estrategia

(Opening: Animal i have become – Three day grace)

09 de marzo. Konoha

La fría noche se cierne sobre Konoha, la gente deambula despreocupada, apacible por las calles principales de la aldea, ya a esta hora es muy común ver los puestos comerciales comenzar a cerrar, solo los ninjas permanecerán en las calles en poco tiempo. En una zona alejada del bullicioso centro es donde nos encontramos, es una zona residencial humilde es donde Shizune guio a Naruto, Sakura y Yugito, un pequeño apartamento de madera seria la residencia secreta de la Jinchuriki del Nibi recién llegada.

Ya hacia un par de horas que la asistente de la Hokage se había retirado del lugar dejando solos a los jóvenes ninjas y la invitada. Naruto con amabilidad se ofreció a ayudar a Yugito a poner en orden la sucia casa, mientras que Sakura decidió quedarse por que no le gustaba la idea de dejarlos solos.

–Vaya, si que tardamos, ¿no? –Dijo el rubio secándose el sudor de la frente con la manga de su ropa–. Ya es bastante tarde, por suerte ya terminamos.

–Si, muchas gracias Naruto en verdad fuiste muy amable –Agradeció la rubia con una sonrisa mientras acomodaba unas almohadas en la cama.

Carente de vendajes, su bandana, sandalias, equipo táctico y con el cabello suelto Yugito realmente se veía muy linda, añadiendo la luz de la luna que entraba por la ventana tras de ella. Ser portadora de una bestia aterradora no aminoraba la gracia de aquella mujer.

–Si, fuiste muy amable, Naruto –Musitó Sakura para sí misma recargada junto a la puerta. Quisiera o no tuvo que ayudar con el quehacer para tener un motivo de quedarse.

–No fue nada Yugito. Este es un buen lugar para quedarse, de hecho, yo vivo cerca de aquí, así que si necesitas algo fácilmente puedo a ayudarte –Agregó el chico completamente absorto de la actitud molesta de Sakura o de la belleza de la rubia frente a él.

–¿En serio? –Replicó la rubia, la amabilidad del chico no paraba de sorprenderla–. Bueno, ya que voy a pasar algún tiempo aquí quizás podrías mostrarme la aldea, claro si puedes, no quisiera molestarte más de lo que…

–¿Molestarme? No es una molesta, Yugito –Interrumpió acercándose a ella y con una afable sonrisa–. Mañana mismo podríamos dar un paseo al medio día y te muestro la aldea, ¿qué dices?

–Si, m-me parece una gran idea –Casi al instante la rubia aceptó la invitación del joven–. Supongo que ya te tienen que irse, no quiero retenerlos más tiempo.

–Si, eso es verdad es un poco tarde. Mañana voy a despertarme temprano para hacer unas cosas y luego vengo para salir. Entonces, hasta mañana, Yugito –Tendió su mano para estrechar la de ella.

–Si, esta mañana, Naruto –Ella miró la mano del rubio por unos momentos.

Debía corresponder al gesto, aunque otra cosa pasó por su mente al detallar ese par de ojos azules que le sonreían tan amigables. Estaba comenzando a tardar y la sonrisa de Naruto pronto desaparecería, sin pensarlo actuó. Se acercó a él dándole un beso en la mejilla. Naruto se sorprendió y Sakura también.

–B-bueno… así se agradece en Kumo, n-no lo malinterpretes –Alegó ella ante la sorprendida mirada de Naruto, lo cual solo la puso nerviosa e hizo que sus mejillas se ruborizaran.

–Ya entiendo, lo siento, es que me tomó por sorpresa. Bueno, nos vemos –Como era de esperarse él rubio creyó la excusa de Yugito.

Naruto, despreocupado, dio media vuelta y salió del lugar tranquilamente, otra cosa fue Sakura que hasta el ultimo momento no dejó de mirar a Yugito con ojos serios, casi enfadada, no dijo nada y siguió a su compañero fuera del pequeño apartamento.

–Dios… ¿Por qué diablos hice eso? –Se reprochó la rubia terriblemente avergonzada. Se dejó caer sobre la cama mirando al techo esperando que ese momento pasara ya y se olvidara de la vergüenza–. En serio, ¿Qué me pasa?... ¿Por qué tiene que ser tan amable, tonto y lindo?... No es como nadie que haya conocido.

Mientras la Jinchuriki del Nibi tribulaba en su mente en la calle los dos jóvenes shinobis deambulaban en silencio con dirección a sus hogares. Hasta que él decidió hablar.

–¿Qué harás mañana Sakura? Pensaba que podríamos venir ambos y llevar a Yugito a dar un paseo por la aldea, sirve para conocernos mejor –Sugirió sin darse cuenta el malhumor de la pelirosa, que no mejoró al escuchar la propuesta.

–No, gracias. No me interesa conocer mejor a esa mujer –Respondió tajante.

–Sakura, ¿hay algo que te molesta de Yugito? –Preguntó él ante tal respuesta.

–…No, no es eso –No quería decirlo o quizás es que no lo entendía, simplemente no le agradaba a Yugito–. E-es que mañana voy a visitar a Ino en el hospital y ayudar a Tsunade.

–Ya veo. Entiendo lo de Ino, yo también iré a verlos mañana, a Shikamaru, Choji, Kiba y a Hinata, me preocupa como pueden estar después de lo que pasó con…–Suspira–. con Shino... También iré a visitarlo a él, al cementerio –En un segundo la sonrisa del chico cambió por un semblante serio y apagado.

–Naruto…

–Se que no éramos cercanos, pero éramos amigos, compañeros, camaradas. Lamento mucho lo que le pasó y, y aun me es difícil creerlo, tengo que verlo con mis propios ojos para asimilarlo.

–Si, se lo que sientes, también me cuesta asimilarlo, no me imagino como deben de estar ellos, sobre todo Kurenai, Hinata y Kiba, ellos eran muy cercanos –Agregó Sakura mirando al suelo–. Nosotros también luchamos contra los samuráis, me da temor pensar que eso pudo ocurrir a alguien de nuestro grupo.

–Tenemos que prepáranos, esos invasores no tardarán en hacer otro movimiento, lo sé. Pude ver en los ojos del chico con el que luche, si todos son como él, no se detendrán no dejarán de luchar hasta conseguir lo que desean, sea lo que sea –La mente de Naruto viajó momentáneamente hasta su encuentro cara a cara con el aguerrido Hiroshi Fujigawara. Una de las batallas más difíciles que el rubio ha enfrentado–. No debemos tomarlos a la ligera.

Ella solo lo miró desconcertada, pocas veces había visto a su amigo tan serio, casi preocupado, ella no luchó contra un samurái, pero entendía de lo que eran capaces solo con las palabras de Naruto.

En poco llegaron a una esquina en la cual ambos se separarían para ir a sus hogares, ella misma se despediría de él con un fuerte abrazo, Naruto no lo espero y sus mejillas sonrojadas lo delataron.

–Todo estará bien, Naruto, se que podremos hacer frente a todas las amenazas –Dijo ella, lo soltó para mirarlo a los ojos y ser ella quien sonriera para aliviar la preocupación del rubio–. Nosotros también somos fuertes y valientes, tú eres la mejor prueba de ello, Naruto. Descasan y nos vemos, debemos entrenar mucho.

Sin decir más se fue dejándolo mudo, ahora era ella quien lo animaba a él. La vio alejarse bajo la luz de las farolas, los ojos del chico reflejaban mas que aprecio y amistad, algo que él se negaba a revelarle. No pudiendo hacer nada siguió su camino. Como son las situaciones de los jóvenes, tan confusas e impredecibles incluso para ellos mismos.

La luna no eran solo testigo de ellos quienes pasaban un momento de dudas, había una mente madura y mucho mas oscura tramando sus movimientos. En la distancia, a las afueras de la ciudad y sobre una montaña se alza una torre grande e imponente, parte de un complejo de entrenamiento ninja. En la cima de dicha torre un grupo de personas se reúnen, uno de los cuales vigila con su ojo toda la ciudad, mas que deseo de protección se vislumbra en él una terrible codicia. Con las vendas cubriendo su otro ojo no puede ser otro sino el siniestro y perverso Danzo Shimura.

–La aldea duerme bajo un falso velo de paz que se niegan a vislumbrar. No entienden o imaginan lo frágiles que son sus vidas en estos momentos ante tantos enemigos que acechan en las sombras del anonimato o de la distancia, recién comenzamos a sentir sus afiladas zarpas –Sentenció con funesto tono, seguido de un sorbo a su taza de té.

–Los samuráis son un peligro latente. Han hecho su primer movimiento en nuestras tierras y ha cobrado la vida de un miembro de mi clan –Agregó Torune Aburame, sentado a un lado de Danzo–. Esto no puede quedarse sin respuesta.

–Mi estimado Torune, lamento mucho que tu petición y la de tu clan haya caído en los oídos sordos de la indecisa Hokage, ella no nos dará el gusto de regresar el golpe a los invasores. Está muy claro que la administración de Tsunade Senju es ineficiente y poco provechosa para la aldea –Respondió el líder.

–De eso estamos de acuerdo, la verdadera pregunta es cómo lograr quitarla de la oficina del Hokage –Intervino el pálido Sai al otro lado de Danzo dibujando la ciudad en un lienzo.

–Muchos son los caminos que te pueden guiar a tu destino, mi querido Sai –Respondió con una sonrisa soberbia aquel hombre. Dio otro trago a su té–. Tenemos que poner de nuestro lado a todo al que podemos, empezando por el populacho. Cada rumor que provenga de fuera de nuestras fronteras con respecto a los samuráis debe propagarse por la aldea como el agua de un rio, el miedo ante los invasores debe ser palpable en el ambiente, eso les hará exigir respuestas a la Hokage, respuestas que estoy seguro ella no realizará.

–¿El siguiente paso? El populacho es importante, pero son insignificantes en cuanto a la selección de la administración –Intervino un hombre encapuchado sentado detrás de Danzo a la par de otros tres.

–Cuando el pueblo se enardezca ante la falta de acciones de su líder militar acudirán a los poderes superiores, el consejo y el señor feudal, ellos serán quienes decidan el destino de la Hokage. Para lograr vencerla debemos debilitar sus fuerzas, la mayoría de los ninjas y clanes están de su lado, eso nos podrá impedir concretar nuestro objetivo.

–¿Que sugiere para zanjar dicho impedimento, Lord Danzo? –Habló una mujer también encapuchada.

–Para nuestra fortuna ella misma nos abre el camino. La Hokage en su afán de tomar otras acciones menos violentas que ayuden a la aldea se ha vuelto muy desconfiada y se aísla de aquellos que puedan representar un riesgo para sus planes, su círculo de colaborados se cierra y todo aquel que quede por fuera es un potencial aliado para nosotros, empezando por los grandes clanes, Hyuga, Nara, Yamanaka, Akimichi, Aburame e Inuzuka. Si tenemos a los clanes de nuestro lado tenemos a la mayoría de ninjas de nuestro lado, la dejaremos totalmente sola, al final su fortaleza sucumbirá y será removida del cargo de Hokage, entonces me será sencillo convencer a todos de elegirme como el sexto Hokage. Bajo mi manto la aldea será tan fuerte como nunca lo ha sido –Finalizó con una sonrisa macabra.

–Ya conocemos el plan, y no pinta para ser algo a coro plazo, debemos iniciar cuanto antes, Lord Danzo ¿Cómo emperezamos? –Pregunto otro de los cuatro encapuchados.

–Con información, mucha información. Debemos exponer las maquinaciones de la Hokage al público, apuesto a que las esconde por lo poco agradables que son. A pesar de su edad sigue siendo ingenua, cree que puede ocultarme información dentro de la aldea. Quiero saber quien es la mujer que llegó junto al equipo Kakashi y Gai, quiero saber de donde viene y cual es el motivo de su estadía aquí. Y también quiero saber a quien custodia el ANBU en la última habitación del hospital.

–Recolectar información, es lo más fácil que Raíz puede lograr –Aseguro Sai. Inexpresivo como solo él puede ser.

–Yo debo realizar un viaje de un par de días fuera de la aldea, Torune vendrá conmigo, así que dejo todo en vuestras manos –Se levantó de su lugar y se dispuso a irse–. Se que dejo la misión en las mejores manos, no por nada ustedes fueron seleccionados para ser mis leales alumnos, mis mejores ninjas, mis sombras: Las Sombras de Danzo.

–Puede confiar plenamente en nosotros, Lord Danzo, para cuando usted regrese tendremos la información que ha solicitado –Uno de los encapuchados se levantó.

–Me agrada escuchar eso, me retiro entonces…

–Disculpe, Lord. Hay algo que no ha compartido con nosotros en ningún momento y me causa mucha intriga –Agregó una de las mujeres–. ¿Qué pasará con Tsunade cuando sea depuesta? Es muy probable que luche por recuperar su puesto.

–Soy consiente de eso. Para cuando ella se destituida me encargaré personalmente de que no nos moleste más –Dio media vuelta y se retiró. Mientras se alejaba una aterradora sonrisa se dibujó en su rostro de lado a lado mostrando una maldad que no se había visto hasta hora, incluso en él–. Cuando ella ya no sea Hokage me encargaré de quitarla del camino… Tsunade Senju, la Princesa de las Babosas, la Princesa de Konoha –De entre sus ropajes sacó una pequeña fotografía, algo dañada debido al tiempo, en ella estaba la misma Tsunade durante su juventud, la reacción y la sonrisa de ese hombre al ver la foto no podía ser más perversa–. Ella será mía, solo mía.

Por que el mal tiene extrañas formas de actuar. Ahora viajamos muy al norte hasta la base de la Alianza Samurái. Como era de esperarse de una base de tal tamaño la quietud solo se puede alcanzar hasta altas horas de la noche, no obstante, sus improvisadas calles son estrictamente vigiladas por decenas de patrullas de ashigarus.

Entre todos los lugares instalados para el ocio y el relajamiento se encuentra una taberna bastante amena y escasamente concurrida a esas horas. Tres son los samuráis de alto rango que se reunían allí, como ya era costumbre para pasar el rato. Kazuki, Jubei y Kazuma, aunque este último ya había sucumbido ante la bebida terminando plácidamente dormido sobre la mesa, su mano derecha aferrada a una vacía botella de sake.

–¿Cómo es que alguien como él puede ser tan poderoso? Jamás lo voy a entender –Cuestionó Kazuki mirando a su dormido compañero.

–Uno de los grandes misterios de la vida, Kazuki –Rio Jubei despreocupado–. Tu y yo nos matamos entrenando mientras que este se dedica al ocio y el libertinaje, aun así, está entre los más poderosos, irónico.

–Mi maestro afirmaría que es la típica pelea, el talento natural contra el esfuerzo duro. Como sea, él disfruta estos ratos de esparcimiento mientras los verdaderos samuráis como tu y yo esperamos ansioso el comienzo de la guerra.

–¿Me dices que le hecho de no anhelar una guerra te hace menos samurái? –Arqueó la ceja ante tal afirmación.

–Solo es mi opinión, y la de muchos otros, los monjes afirmarían lo contrario. La guerra o la paz ¿Qué deseamos más los samuráis? El debate eterno –Respondió despreocupado sirviendo dos copas más–. Cambiando de temas, supongo que te has enterado del fracaso de la misión de los Shimazu, la derrota de Gadi Enoshima y Ayako Sendo, la fatídica y humillante perdida del primer objetivo.

–Como no saberlo, a penas regresaron su infortunio se esparció por toda la base, su reprimenda debió ser severa a manos de Lord Shimazu.

–Nada que no se merezcan estoy seguro –Miro el líquido en taza denotando vergüenza–. Admito que si yo fuera Lord Shimazu usaría otros métodos para castigar a Ayako, esa mujer posee una belleza cautivadora… pero ese no es el tema. El shogun ordenó una reunión de inmediato con todos los daimyos, incluso Lord Oda debió asistir a penas regresar de su expedición con los otros herederos.

–Es de esperarse, los daimyos deben estar enfurecidos por tal fracaso, ¿me pregunto que pensaran hacer ahora? Hemos perdido al primero de nueve objetivos.

–Estoy seguro que será algo importante y seré yo quien se encargue de dicha labor –Sonrió de lado para dar un sorbo a su copa.

–Por que estás tan seguro que tu… –Extrañado por la seguridad de Kisaragi, este le respondió al instante mostrando su mano derecha en la cual se veía una pequeña cortada.

–A penas terminó la reunión el Shogun me ordenó hacerme una prueba con una Carta Cazadora. Es obvio que recurrían a mi poder para la siguiente acción.

–Ya veo –La mirada de Jubei descendió a su bebida. La idea de que el poder de Kisaragi fuera solicitado no le agradó del todo, tal acción supone un movimiento contundente por parte de los líderes–. Supongo que sí, recurrirán a ti, amigo.

–¿Crees que Tomoe haya concretado su misión? –Sin tomar en cuenta la mirada seria de su escucha cambió a otro tema que tanto le importaba–. Crees que haya asesinado al Demonio Sombra.

–Tomoe es la mujer más poderosa de todas, conoce el combate y la guerra tanto o mas que nosotros, su experiencia es innegable. Fue arrojada al fuego de la guerra desde temprana edad, cuando apenas podía blandir un tanto debió encarar la muerte.

–No es lo mismo pelear con ashigarus o con samurái comunes… por mucho que me cueste admitirlo, se perfectamente el poder que el Demonio Sombra blande en combate, algo que dudo mucho Tomoe haya enfrentado antes. Un poder tan oscuro y perverso que fue capaz de asesinar a un Dios Samurái.

–No lo sé, solo puede asegurarte que el hombre que me rescató en aquel lugar cuando escapé de los ninjas no se parecía en nada al Demonio que todos conocimos, era un hombre completamente diferente, además ya no es un jovencito como aquella noche que acabó con el Dios Samurái, los años han comenzado a mermar su poder, nadie escapa al tiempo, ni un Demonio.

–Debe tener cuarenta años, eso creo. Se dice que pasada esa edad el poder de un samurái deja de crecer –La duda emanó en la mente del guerrero, era verdad, Hideo dejó la juventud hace bastante tiempo y lo único capaz de vencer a todo sobre la tierra es el tiempo.

–Además ella no estaba sola, no son tan fuertes, pero Tetsuo y Ren la acompañan, con una buena estrategia creo que son capaces de vencer al Demonio, y es muy probable que ya lo hayan logrado. Si fuera tu comenzaría a olvidarme de él, es muy probable que no lo vuelvas a ver nunca –Finalizó con un largo trago–. Comienzo a embriagarme, creo que hasta aquí…

Dos hombres, samuráis de rango considerable, llegaron a dicho lugar como era de esperarse reverencia a ambos campeones.

–¿Ocurre algo oficiales? –Preguntó Kazuki al reconocer que son de su clan.

–Disculpe la intromisión, señor Kisaragi, pero el Shogun solicita su presencia de inmediato en la gran torre. Advirtió que es urgente.

–Ya veo –Sonrió de lado–. Voy de inmediato. Jubei, como siempre, es un gusto conversar con un amigo como tú, y bueno, también escuchar ocasionalmente las sandeces de Kazuma. Nos vemos luego.

–Nos vemos –Se despidió Jubei viéndolo retirarse con ambos oficiales–. Hideo, ¿estarás muerto ya? Me cuesta mucho imaginarte vencido en el campo de batalla –Un largo suspiro siguió a sus palabras y ante la soledad y silencio que quedó solo miró a Kazuma aun dormido–. Te llevaré a tu casa antes que te roben algo o te acabes el sake de la bodega.

En el centro de mando, que debería estar en silencio debido a la hora, se suscitaba una reunión secreta flagrada por los verdaderos lideres de la Alianza Samurái, los tres ancianos como se les suele referir, Masamune, Shinzo y Samuru.

–Delegar esta misión al clan Shimazu fue un terrible error, como se los advertí, mi clan debió encargarse de esto, Jubei no habría dejado escapar a los ninjas con el Nibi –Decía con firmeza Masamune, seguido de un golpe en la mesa.

–Todos confiamos en la locura de Gadi Enoshima y la astucia de Ayako Sendo, pero la unión de ambos fue el verdadero problema de la incursión. Hemos perdido nuestro primer objetivo –Agregó Shinzo bebiendo té, aunque calmado.

–Esto va más allá de una simple derrota –Intervino Samuro con una mirada seria, fija en el mapa del continente frente a él–. El Arte de la Victoria, exige una respuesta inmediata por nuestra parte. No solo perdimos al objetivo y una batalla, la humillación sufrida en ese lugar también puede haber mermado nuestra imagen ante los ninjas, el miedo que imponemos comenzará a menguar si no respondemos. Si el enemigo no te teme los ataques directos pueden iniciar en cualquier momento, ahora saben que pueden vencernos.

–¿Y no es así? –Preguntó Shinzo mirando de reojo al Shogun.

–¡Claro que no! –Alegó ofendido Masamune–. Somos samuráis, guerreros superiores: Mas fuertes, más resistentes, más poderosos.

–Una montaña es mas fuete y resistente que un humano, y aun así podemos derruirla –Dijo el Shogun–. Somos guerreros superiores, eso es innegable, aun así, estamos en desventaja total ante los ninjas, tiene superioridad numérica, de territorio, táctica y desconocemos su forma de actuar en una guerra frontal. Si, en definitiva, pueden vencernos. Es imperativo que el miedo ante nuestra fuerza crezca, así como afianzar nuestra posición, estar aun lado de la costa nos acorrala, requerimos un lugar mas grande, mejor abastecido, que sea defendible y desde el cual ejercer una presión territorial notable, no una simple base militar improvisada.

–Estoy totalmente de acuerdo, Samuro, y tu forma tan relajada de hablar me hace pensar que ya tienes un plan –Dijo Shinzo sonriendo.

–Así es –Sacó un tanto de sus ropajes y lo dejó caer sobre un punto especifico del mapa–. Otogakure, la Aldea del Sonido. Tengo entendido que es una especie de ciudad, si es que se le puede considerar así, donde se entrenan los ninjas del País de los Campos de Arroz, los ninjas del sonido.

–Que nombres más ridículos –Musitó Masamune.

–Ofrece un lugar formidable por su ubicación, además que puede ser defendido y abastecido por las aldeas cercanas, y no podemos olvidar la cantidad de información que podremos sacar de allí. Estoy completamente seguro que capturar esta ciudad afianzará nuestro dominio sobre la región, así como acrecentar el temor de otras facciones ninjas.

–Un castillo a la vez, Masamune, eso decía mi padre durante la guerra –Sonrió el daimyo Date–. ¿Ya tenemos el dónde? Ahora falte el "¿Como?" y "¿Quién o quiénes?"

–Debemos demostrar el poder y la destrucción que los samuráis somos capaces de ejercer, así que solo enviaré a una persona a encargase de esta misión. Esta patética aldea conocerá en persona la devastación que un Dios Samurái puede sembrar sobre la tierra –Dijo el Shogun sirviéndose una taza de té–. Y debe ser cuanto antes.

–¿Un dios samurái? Interesante propuesta, Samuro. Pero me temo que ya no hay Dioses Samuráis entre nuestras filas. Bueno, somos tres, pero ya estamos muy oxidados no somos ni la sombra de lo que fuimos.

–Claramente no se refiere a nosotros, Masamune –Suspiró Shinzo.

–Hay un Dios Samurái en nuestras filas, y es de mi clan…

–¿Kisaragi? Por favor él no es un Dios Samurái, es demasiado joven para tener tal poder, incluso nosotros no alcanzamos dicho poder si no después de los treinta y cinco años.

–Te recuerdo que el Demonio Sombra se ganó ese titulo siendo joven aun, tenia unos treinta años cuando alcanzó el poder necesario, aunque claro, nunca se le reconoció como tal, nunca quiso el título. Y luego Samuro, él es el Dios Samurái más joven de la historia, aunque sabemos el origen de su poder –Objetó Shinzo mirando de reojo al Shogun.

–Pero Hideo es un demonio, está contaminado por la maldad, oscuridad y demencia, es diferente. Y Samuro –Miró al Shogun, quien solo sonrió soberbio–. Él es un caso diferente. El punto es que Kisaragi no puede ser tan poderoso aún.

–¿Estás seguro, Masamune? –Retó el Shogun. De entre sus ropas sacó una tarjeta y la arrojó a la mesa frente a ambos daimyos.

–Impresionante –Fue lo primero que dijo Shinzo alzando las cejas–. Tan joven y tan poderoso.

–Mierda, si, es impresionante tu alumno –Reveló Masamune–… El Demonio Sombra también fue tu alumno, ¿no? Es mucha coincidencia que dos samuráis de vuelvan dioses desde tan jóvenes teniendo el mismo maestro. ¿Usaste el ritual con ambos?

–No, solo lo hice con Hideo, Kisaragi debe todo su poder a su estricto entrenamiento y deseo de superación. Aun no quiero contaminar a Kisaragi con el ritual, lo haré cuando no pueda ser mas fuerte que yo, solo entonces no me preocupará que se vuelva un Demonio también.

–Buedo, está bien Kisaragi entra ligeramente en el rango de Dios Samurái, tiene unos colosales 20,000 puntos de poder…

–¿Ligeramente?, es un dios en toda regla amigo mío, y será el arma perfecta para conquistar esta aldea y aterrorizar a los ninjas. Confió plenamente en él.

En eso tocaron a las puertas de la sala de reunión, el Shogun ordenó que pasaran, era Kisaragi junto a los dos oficiales quienes se retiraron poco después.

–Buenas noches, mis lores –Reverencio a Masamune y Shinzo. Se acercó a su Daimyo, Shogun y maestro, se arrodilló con sumo respeto frente a él–. ¿Solicitó mi presencia, mi Shogun?

–Así es, mi estimado alumno y campeón –La sonrisa del Shogun se torno perversa como solo él puede serlo, la sonrisa de un auténtico monstruo–. ¿Quieres ser nombrado Dios Samurái oficialmente?

–M-mi Shogun… ¡no hay nada que anhele más!… claro, eso y, y servirle a usted –Respondió Kisaragi atónito ante tal propuesta–. Ordene, ¡ordene lo que desea y yo lo haré realidad!

–Tendrá el poder de un Dios Samurái, pero frente a Samuro es más un cachorrito agitando la cola ante le hueso de su amo –Susurró Masamune a Shinzo, sacándole una risilla al Daimyo Tokugawa.

–Hay ashigarus, samuráis, Campeones, Daimyos, el Shogun, y luego está el maldito Samuro Ashikaga, el Rey Shinigami –Respondió en susurro Shinzo a Masamune–. Esto lo dijo mi padre el día que nos aliamos con los Ashikaga hace.

–Así me gusta, Kazuki. Tu misión es la siguiente.

Una sombra se hizo presente sobre Samuro, el ambiente de volvió pesado ante la presencia de un ser de inmenso poder y oscuridad. La silueta mostraba a un gran Shinigami detrás de Samuro, no un simple Shinigami, el Rey Shinigami.

Continuara…

(Ending: My songs know what you did in the dark – Fall Out Boy)