35. Reunión navideña
Las dedicatorias volverán después de este y el siguiente capítulo :)
Niños jugando, niños dibujando; niños riendo y llorando. Niños peleándose por un mismo juguete, a la vez que otros se disipan, saltan y hasta cantan. De repente, un niño sale correteando detrás de otro alrededor de un muñeco de nieve, y el enfoque se mueve a través la ventana que muestra el patio hasta la niña que está dentro de la estancia marrón iluminada con una luz tenue. Ella está haciendo un dibujo al lado del árbol de Navidad sin parar de moverse al ritmo de la música, como si bailara sentada.
—¿Con quiénes pasarás esta Navidad?
La pequeña alza la vista hacia la cámara, sonriendo.
—Pues con mi mamá, mi papá, mi tío, mi abuela, mi prima…
Todos se empezaron a reír cuando seguía enumerando a alguien tras otro moviendo los hombros.
—¿Y cuántos regalos tendrás esta Navidad?
—No sé —contesta.
—¿Por qué?
—Porque… mi mamá compra mi tratamiento y… es muy caro.
La música paró y la niña siguió sacudiéndose. Dejó de verse como algo normal, y pasó a verse de otra forma. Fue entonces que los padres descubrieron no se trataba de un vídeo promocional navideño del colegio, sino uno del centro de niños especiales. Una voz de una señora apareció mientras la sucesión de imágenes continuaba.
—Nosotros no somos gente que vive en la calle. Ante los demás, somos otra familia de clase media. Nadie sabe que lo que nos cuesta llegar a fin de mes excepto yo. Mi hija está en un colegio, yo tengo un trabajo, pero al llegar a casa, hay deudas que no llegamos a cubrir… y la asociación nos ayuda reforzándolos en todas aquellas horas de colegio que se ha perdido por ir a médicos, sin que nos supongan aún más gastos.
Acto seguido se escuchó la voz de otra mujer.
—Es una forma, de que te quiten el peso de lo que un extraescolar te supone, tenga tu hijo más o menos dificultades.
"Porque aunque había una serie de características que los distinguieran, la realidad era que los niños eran niños; sin importar la clase social a la que pertenecieran o los problemas secundarios que pudiesen tener" —pensó Bella.
Edward apareció una vez la proyección en la pared —justo la que se ubicaba al lado de las escaleras— se detuvo, cogiendo el micrófono con una mano mientras que con la otra sacudía nerviosamente el borde de su camisa blanca.
—Y bueno, solo quería aprovechar la ocasión para… pues, ehm, decir que si alguien lo desea, está invitado a hacer una donación para que estos niños puedan tener un regalo por parte del centro —anunció—. Es una asociación, por tanto solo recaudan fondos a partir de ciertas actividades, no reciben ningún otro ingreso por su labor. Si podéis, espero que lo hagáis. Eso era todo.
Los aplausos fueron aplacados por el silencio en el interior de la mente de Bella, en la que solo estaba presente el recuerdo de la ayuda de Ethan con la elaboración del vídeo, su rechazo cortés a la invitación a la reunión en la casa de Irina después de asegurar que "iba a sentirse incómodo" y viéndose a ella misma siendo la mensajera entre el dueño de la idea y el que la ayudó a realizarla, hasta esa noche.
El evento tampoco era tan serio, todos iban vestidos con buenos conjuntos pero informales. El público se conformaba por once parejas de adultos y sus hijos, por eso la elección de las reuniones navideñas de la clase solo se repartía entre las casas que fueran algo grandes. Una de de ellas era la que pertenecía a los padres de Irina, con un espacio lo suficientemente amplio como para albergar a más de veinte personas en la planta baja. Por el momento, todos se habían concentrado en un espacio para poder proyectar el vídeo, y el grupo en una esquina a la espera de Edward.
El vitoreo de Jessica la hizo volver a la realidad, y cuando ella se sintió observada le guiñó un ojo.
Ambas habían mantenido alguna que otra conversación en Instagram durante las últimas semanas. Siempre era en relación a un post, una historia, o alguna duda de clase, y aunque bien podían hablar dos días seguidos como dejar pasar una semana semana sin decirse nada, lo cierto es que había habido un acercamiento general respecto a antes. A Bella digamos que le estaba pareciendo una chica bastante amable, sí, justo las palabras exactas con las que la describió…
—Hey.
Bella se giró y un cosquilleo le surgió en la boca del estómago justo antes de que Edward buscara el refugio de sus labios, de manera ansiosa aunque sin perder la delicadeza particular con que la trataba. Ella sonrió mientras acariciaba su mentón, suave y algo rasposo a la vez.
—Dime que no he estado tan mal —suplicó Edward con los ojos todavía cerrados. Seguía temblando de los nervios.
—Para nada —negó—, cada vez se te da mejor…
Él frunció el ceño.
—Hablas de mi dominio de la oratoria, ¿no?
—¿De qué más? —le preguntó juguetona a la vez que se abrazaba a él y seguía muy cercana a sus labios. Edward acabó de acortar el espacio que los separaba para darle otro pico.
—Sin duda, la presentación ha sido lo único emocionante de esta reunión —añadió Tyler con sorna.
—¿Perdona?
Él bufó en dirección a Irina.
—Nena, es que no hay nada para divertirse y lo sabes.
—¿Y cómo demonios quieres que monte una fiesta a lo loco aquí, Tyler? —le reclamó seria.
—Irina, no te lo tomes como algo personal, venga —dijo Jess a su lado—. Ya sabes como es él.
—Pues que se lo ahorre porque no le ha tocado en su casa, y ese es el único lugar donde es libre de criticar lo que le dé la gana —replicó con dureza.
—Al menos podría tirarme a dormir a mi cama —comentó Tyler asintiendo.
Irina le lanzó dagas afiladas con los ojos, pero él solo levantó las manos en forma de inocencia.
—No es mi culpa aburrirme con facilidad.
—¡Entonces no vengas! —le recriminó ella.
—¡Mis padres me obligan!
—¿Acaso es mi problema?
—¡Por eso no espero que me lo resuelvas!
Irina se marchó de allí soltando un chillido hastiado. Jessica le dirigió una mirada rápida a Edward y él negó, pero al ver que Tyler se encaminaba por donde se fue la rubia, ella los siguió deprisa.
Bella no comprendía nada. Hacía quince días todos se llevaban de maravilla.
—¿Pero qué ha…?
Edward se rio.
—Ha flaqueado un poco.
—¿De qué hablas?
Él revisó que nadie estuviera por ahí antes de volverse con un gesto de complicidad.
—Tyler está colado por Irina.
A ella no le sorprendió mucho, ya que algo algo había percibido.
—Y en realidad la está chinchando para que le haga caso —acabó de explicarle él.
—¿Por qué?
Edward esbozó una sonrisa creída.
—Porque esa fue la manera en que empezó lo nuestro.
Bella abrió y cerró la boca sin dejar de fruncir el ceño.
—¡Eso fue en circunstancias muy distintas!
—Díselo a él —murmuró mirando hacia arriba—. Aunque vamos, si odiarse les surge efecto, pues…
—Es que no es así —replicó Bella—. Tú y yo encontramos un punto de conciliación, y si lo que intenta Tyler es alejarla del trato amistoso que los unía, pues… muy bien no puede ir.
Edward reconoció que tenía su punto de razón.
—Vale, pero trata de entenderle —le pidió de todos modos—. Es una persona desesperada por saber si ella lo puede ver como algo más.
Bella hizo una mueca, apenada.
—Ya, es duro.
Edward se la quedó mirando.
—¿Así que conoces la sensación?
La expresión de Bella cambió a una desafiante.
—No te atrevas a decirme que tú no.
—Ya hablamos un poco sobre mí, nunca de ti —resopló disgustado—. ¿Han sido muchas veces?
Ella se lanzó a reír.
—¿Estás celoso de no ser la única persona que me ha gustado en toda mi vida, Edward?
—¿De verdad necesitas preguntarlo?
Bella sonrió con picardía.
—Hay sentimientos que no duran mucho si no se desarrollan. Y tú conoces muy bien como han ido la mayoría de mis relaciones sociales, no te cuesta imaginar las otras.
Él bajó la cabeza para apoyar su frente junto a la suya.
—Los ciegos se lo pierden.
Ella le acarició la mejilla, pero se separó un poco cuando divisó a su padre y a Carlisle aproximándose hacia ellos.
—Papá, Carlisle —enunció como saludo.
Edward se removió sobre sus pies.
—Señor Swan, buenas noches.
A Charlie pareció gustarle.
—Igualmente, muchacho. Creo que la última vez te di permiso para tutearme.
—No para llamarte por tu nombre —dijo antes de aclararse la garganta.
—Cierto —señaló—. Puedes llamarme Charlie a partir de ahora, sin problema.
Edward asintió, satisfecho.
—Está bien. ¿Y qué tal la velada? —Edward movía las manos para apaciguar los nervios… mientras Bella sonreía. Habían ensayado mucho su comportamiento formal para el evento en los días pasados.
—Perfecta, gracias —respondió Charlie complacido—. Por cierto, nos ha encantado esta faceta tan humanitaria por parte de vosotros dos.
Carlisle pensaba lo mismo.
—He estado observando la cantidad de gente que se ha acercado al puesto de recolecta para regalos después de la presentación —añadió el último—. Buen trabajo, chicos.
Tanto a Bella como a Edward les alegró la noticia.
—En realidad, yo solo he introducido la propuesta y el vídeo —aclaró ella—. La idea y la proyección audiovisual han corrido a cuenta de Edward y del chico que os he mencionado.
—¿Ethan, verdad? —preguntó Charlie, tratando de hacer memoria.
—Sí, el que Bella y yo conocimos por casualidad —comentó Edward como quien no quiere la cosa.
Habían decidido utilizar esa versión, ya que como ella no salía demasiado… tendría que dar demasiadas explicaciones. Bella convenció a Edward con sus argumentos y al final lo acordaron así.
—Bueno, pues me siento orgulloso de vosotros tres —anunció Carlisle con un tono amable, mirando sobre todo a su hijo.
—Creo que no hay nada de que sentirse orgulloso. No lo hacemos por querer conseguir un mérito, simplemente ayudar a esos niños y sus familias —puntualizó Bella.
—Sí, la verdad es que solo nos nacieron ganas de ayudarlos de algún modo. En teoría somos libres de... elegir nuestro camino, pero no todos empezamos con las mismas oportunidades para hacerlo.
Carlisle asintió alzando las cejas, en modo de aprobación.
—No puedo estar más de acuerdo con este noviazgo.
Bella rio apoyando su mejilla en el hombro de Edward.
—¿Qué opinas tú, Charlie?
Él, a pesar de su inicial favorable posición respecto a Edward, una vez ambos oficializaron su noviazgo se convirtió en un individuo neutral, que necesitaba evaluar si realmente era un chico merecedor de estar con su hija. Sin que se dieran cuenta, los había estado observando y visto besarse, abrazarse y hablar con complicidad algunas veces. Eso, sumado al cambio de actitud de Bella y la felicidad que su rostro había empezado a irradiar desde hacía semanas, lo habían convencido.
—Creo que me siento igual.
Y esas palabras supusieron un gran alivio para ella.
—Todavía no hemos tenido la ocasión de discutir sobre qué hacer para celebrarlo —mencionó Carlisle—. ¿Tal vez después de Navidad? Yo no tendría en aprovechar la comida del veinticinco para lo mismo. Aunque claro, lo más probable es que ya tengáis planes.
Charlie se aclaró la garganta mientras hacía girar la copa de vino con suavidad.
—La verdad, es que este año íbamos a pasar las fiestas Bella y yo solos.
Bella esbozó una sonrisa entristecida, recordando que Rachel y el chófer se habían ido por vacaciones hacía ya una semana y no regresarían hasta los primeros días de enero. Siempre lo acordaban así.
Solo que la casa no se sentía tan sola desde que cierta persona llegaba de viaje y animaba el espacio vacío todos los días con su presencia. Bella sacudió la cabeza.
—¿Nadie más? —cuestionó Carlisle.
—Normalmente somos tres, pero… ha surgido un inconveniente. —Bella percibió la incomodidad de Charlie ante el hecho de que le preguntaran sobre el tema.
Ella no se habría visto capaz ni siquiera de contestar.
—En ese caso, si gustáis podéis quedaros a pasar la Nochebuena con nosotros —ofreció Carlisle con su particular amabilidad.
Ni la hija ni el padre podían salir de su asombro.
—Nuestra intención no es molestar… —intervino ella con premura.
—Para nada —negó Carlisle con franqueza—. La navidad está hecha para compartir con cuantas más personas mejor. Y Bella, bueno, se está convirtiendo en una visita muy preciada en nuestra casa.
—¿Te parece bien, Bella? —le preguntó Charlie.
Bella se giró en dirección a Edward a la vez que él hacía lo mismo, ambos tratando de buscar la aprobación del otro. Sonrieron cuando se dieron cuenta.
—Creo que no podría estar más de acuerdo —concluyó Carlisle con convicción—. ¿Me equivoco?
—Para nada, yo opino lo mismo—agregó Charlie, mantiendo sus ojos puestos en ellos.
Bella, quien inconscientemente se puso a jugar con los dedos de una mano de Edward, dejó de hacerlo y miró al frente.
—Entonces es un hecho —afirmó Carlisle—. Vamos a pasar la Navidad juntos.
Todos estaban de acuerdo, por lo que dentro de otro corto intercambio de palabras, Carlisle decidió dejarlos solos y Charlie lo siguió; muy campante.
—Mi padre no está lejos de amarte —aseveró Bella.
—¿Y el mío sí?
Echaron un vistazo donde se habían reunido junto a Lillian y un grupo de asistentes.
—Creo que ya estarán organizando planes de boda —opinó ella.
—Sabiendo lo apresurado que es mi padre para todo….
Bella, sin embargo, volvió a tener dudas sobre el tema anterior.
—¿Seguro que no te molesta la idea?
Edward suspiró.
—Harás todo lo contrario a eso. Aparte, ¿qué otra cosa puede hacer más especial a una Navidad que tu sola presencia?
El corazón de Bella martilleó enloquecido mientras Edward sonreía y deslizaba la vista entre sus ojos y labios, por lo que ella acabó de acercar sus caras y lo besó con ganas. Succionó su labio inferior a la vez que intentaba pegarse más a él, pero Edward la cogió de la cintura e interpuso de nuevo un poco de separación. Bella cedió en ese aspecto pero trató de hacerlo abrir más la boca para buscar su lengua mientras él repasaba su espalda con sus manos, descendiendo poco a poco hacia la parte baja de la misma. Ella enredó su lengua con la suya un par de veces más, rascando su nuca con suavidad, hasta que Edward paró un momento para limpiarles la barbilla de las babas que habían caído. Bella enseguida volvió besarle, pero él ya solo se limitaba a los besos cortos.
—Es mejor parar…
—¿Por qué? —reclamó.
—¡Por fin os encontramos!
Bella apartó la cara para limpiarse un poco los labios con el brazo antes de que la pandilla llegara a alcanzarles.
—Tío, ¿Qué tal si vemos algo en Netflix? —sugirió Tyler al estar frente a él.
—Lo pregunta para obligarme a abrir la sala de la tele grande sin siquiera pedirme permiso. —Una Irina irritada y de brazos cruzados indicaba claramente como continuaban los ánimos—. Así, por la cara.
—Por favor, nos estamos aburriendo con tanta muchedumbre —insistió él sin hacerle caso a la rubia.
—Irina, al menos así parará —la animó Jessica, quien inmediatamente buscó el apoyo de la pareja—. ¿Qué decís?
—Me parece buena idea —comentó Edward.
—¿Bella?
Ella se encogió de hombros.
—Si Irina está de acuerdo, vale.
—¡Eso es! —exclamó Tyler—. Todos contra uno. Muchas gracias, Bella.
—¿De nada…?
El Tyler teatral cogió sus manos y las empezó a besar, pero a Edward no le hizo tanta gracia y lo apartó de un manotazo logrando que su amigo se carcajeara por ello.
Entre todos fueron hasta la famosa sala, que al final sí, resultó ser de lo más similar a un cine. Bella se sentó en el sofá alargado mientras Tyler encendía la televisión de enfrente que ocupaba prácticamente toda la pared, y al momento todos se sentaron en el sillón sin necesidad de apretujarse porque había espacio de sobra. Excepto Edward, quien tomó asiento al lado de Bella y trató de mantenerse lo más próximo a ella.
—¿Qué ponemos?
—Una película de Navidad —indicó Irina.
Tyler hizo una mueca de disgusto.
—Esas son solo de tías.
—¡Sexista! —le respondió ella.
—Venga, pongamos algo que nos guste a todos. —sugirió Jess, quien seguía sin hacer otra cosa tratar de armonizar el ambiente.
Pero a la vez, Bella observó algo más ahí. Si entre Tyler e Irina llegaba a haber algo más, ella sería la única del grupo que no tuviese novio. ¿Le haría eso tener la sensación de aislamiento que alguna vez ella experimentó en su piel?
—La verdad, es que a los tíos no nos molan esas películas. Si queréis ver algo romántico, basta con mirar cómo la parejita del año prueba la saliva del otro durante toda la película y punto.
Bella se removió incómoda, ya que estaba prácticamente echada sobre el pecho de Edward mientras él la abrazaba de manera tierna.
—Tyler, no la pagues con nosotros por picarte. Además, hay chicos a quienes también les gusta las películas románticas —le contestó Edward a la defensiva.
—¿Lo ves? Sexista —escupió Irina dirigiéndose a Tyler.
—A mí no me gusta la acción —comentó Jess.
—Y a mí lo dulce me asquea —contraatacó Tyler.
—¿Qué tal si miramos una comedia donde aparezca parte romance, parte acción y encima haga reír?
Todos se giraron hacia Bella.
—¿Cuál es esa?
Bella se limitó a decirles el nombre de la película que se le había ocurrido y, a partir de ese momento, todos estuvieron atentos a la pantalla.
—Te los estás ganando —le susurró Edward mientras le acariciaba el dorso de la mano.
—Porque me lo pones fácil —contestó con gracia.
Ambos se miraron y él agachó la cabeza para darle un beso cariñoso en la frente.
Bella sentía que tenía participación y voto dentro del grupo, y Edward, estaba feliz porque sentía que había podido desenvolverse frente a Charlie y los demás con menos dificultad. En cuestión de notas, también se lo habían conseguido organizar a la par.
Sonrieron, porque se dieron cuenta de que juntos habían conseguido complementarse el uno al otro y que así, habían encontrado un equilibrio perfecto en sus vidas.
Awww, qué adorables, ¿no? 😍 Pregunta: ¿Películas que os hayan parecido similares a la descrita por Bella?
💎Como hoy era Navidad, quería que la actualización coincidiese con este día. (Y por suerte la fecha ha coincidido con este momento de la historia jeje). 😊 Por eso me quedé mucho rato indecisa entre hacer la próxima actualización el sábado o el martes que viene. Al final, he decidido hacerlo el próximo martes para que cuadre un capítulo en fechas de fiestas. 😛
💎 Y, sorpresa, la siguiente actualización consistirá en un extra navideño. 😉 Veremos cómo pasan Navidad esos dos, y también añadiré algún dato impactante por ahí. 😂
💎Espero que os haya gustado. Y, si es así, agradeceré cualquier comentario que me regaléis. ❤️
Hasta la próxima, kisses y...
¡Feliz navidad! 😘😘😘😘
