Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K Rowling y compañía.

Advertencias: Este fic participa en el minirreto de enero para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Palabras: 400.


instantes

[lucius malfoy]

Es en instantes como aquel cuando Lucius se replantea su vida.

Draco acaba de cumplir seis años, está tirado en el suelo con sus amigos. Tiene las mejillas sonrojadas, el pelo revuelto y la ropa arrugada. Lucius sabe que debe acercarse para recriminarle, un Malfoy nunca puede actuar así, pero no tiene corazón para eso. Prefiere fingir que no se da cuenta, que la conversación insustancial que tiene con el señor Parkinson es muy interesante.

Su hijo merece un respiro.

Casi le parece notar la sonrisa de Narcissa en el otro lado del patio. En instantes como ese, Lucius recuerda que son más que un matrimonio, una alianza entre familias sangre pura. Son amigos. Se quieren a su manera. Tienen un objetivo común, no los intereses de sus padres, sino el bienestar y la felicidad de su pequeño.

Draco merece el mundo.

Por eso él se pregunta, no por primera vez, si es que no estará cometiendo un error cada vez que sale a escondidas, cada vez que acepta uno de los jueguecitos de sus antiguos compañeros de fatiga. El Señor Oscuro ya no está, la causa no tiene sentido, pero jugar con fuego, porque eso es lo que hacen cada noche, nunca ha sido muy inteligente. ¿Vale la pena?

Aprovecha que rellenar su copa para mirar a su hijo. Está con la chica Parkinson ahora, con su nueva escoba de juguete. Pronto estarán discutiendo, la chica llorará y Draco se enfadará. Son demasiado pequeños. Es demasiado pequeño e inocente. Siente a alguien a su lado, que le toma del brazo y apoya la cabeza en su hombro. Es Narcissa.

—¿En qué piensas?

Es en instantes como aquel cuando todo tiene sentido.

—En que se acabó.

No necesita explicar nada. Ella le entiende, como siempre. Le entiende y sabe, mejor que él mismo, que es mentira. Lucius nunca podrá abandonar la causa, los juegos que nunca fueron juegos y la batalla épica con la que sueña desde que era un niñato, una donde los puros triunfan y solo sufren los impuros.

—Es la última vez —repite, por si acaso.

Narcissa suspira. Finge.

—¿Sacamos la tarta o esperamos…?

No termina la frase, la niña le da un golpe a Draco y se pone a llorar.

En ese instante, Lucius solo quiere una copa.

—Es la última vez, te lo prometo.

A su pesar, Narcissa sonríe.

Es mentira, los dos lo saben.

fin.


Diréis, "¿qué rapidez, eh?" ¿Os cuento un secreto? Esta historia la escribí a finales de noviembre para un reto diario de diciembre que no me vi con fuerzas ni de empezar oficialmente. Lo siento, Tanit. He modificado ligeramente algunas partes para que termine de encajar con la premisa de este mes, ya me diréis qué tal.

¡Nos vemos en febrero y deseadme suerte para todas las entregas de enero y para los malditos exámenes! En serio, ¿quién fue la mente espabilada que decidió que era buena idea poner los exámenes en enero? ¿¡EN SERIO!?