Draco abrió los ojos y se encontró con los ojos de su madre que le contemplaban con amor. Le estaba acariciando el pelo con ternura, con los ojos llenos de lágrimas que empañaban el brillo de aquella sonrisa que siempre había anhelado desde pequeño.

Una sonrisa dulce, elegante, cariñosa y verdaderamente hermosa como solo podía ser la sonrisa de una madre.Todo lo que había hecho en su vida había sido en realidad por ganarse el premio de aquella sonrisa. Como un faro en la noche, ella le guiaba a la luz de la vida. Cada uno de los buenos momentos que recordaba contaban con ella y su sonrisa.

Las Navidades en la mansión, los paseos entre su jardín de rosas, mientras ella le mostraba como cortarlas para no dañarlas, durante cada despedida en el andén 9 y 3/4... Incluso los malos momentos habían sido menos malos si ella conseguía sonreír. Cuando los mortífagos tomaron su casa, cuando tuvo que ser testigo de aquella promesa con Snape...

Incluso ahora, con aquellas ganas de vomitar que tenía, con el estómago convertido en lava, con cada centímetro de su cuerpo dolorido por las múltiples heridas infectadas, sin fuerzas ni ganas de seguir viviendo, ver aquella sonrisa le tranquilizó y le dijo que todo estaría bien. Draco trató de moverse pero su cuerpo se negaba a responder mientras las cosas a su alrededor daban vueltas.

- Draco, cariño, cómo estás?

Él quiso responder, pero suficiente le estaba costando mantener los ojos abiertos como para articular una respuesta. Con un esfuerzo sobrehumano levantó una mano y agarró la mano de su madre, la sintió fría y temblorosa pero firme. Ella la besó a través de los vendajes.

- Cariño, escúchame, debo irme - explicó lentamente. - Aquí estarás a salvo. Por favor, no salgas bajo ningún concepto y no vuelvas a buscarnos. Me has entendido?

Draco parpadeó e intentó negar levemente, con el pánico reflejado en sus ojos, pero ella le abrazó con delicadeza, le besó en la frente, ignorando su reacción.

- Tu padre y yo te queremos mucho, Draco. No lo olvides nunca.

Los párpados se le cerraban, pero los abrió a tiempo de verla salir por una puerta. Una lágrima se le escapó, un segundo antes de que su cuerpo moribundo cediese a la inconsciencia de nuevo.


Volvió a despertar en una cama humilde, con mantas rasposas, con los ojos empapados.

¿Había estado llorando mientras dormía?

Por supuesto aquel sueño pertenecía a un momento casi olvidado. Después de aquel día no había vuelto a verla. Recordaba haber despertado mucho tiempo después, totalmente desorientado y en un lugar desconocido.

Unos golpes le sacaron de sus pensamientos. Se frotó los ojos, se levantó y abrió la puerta del cuarto.

- Voy a salir, Harry. Aquí tienes tu ropa, puedes tomar el desayuno en la cocina.

Se le había olvidado que se había presentado como Harry.

- De acuerdo, gracias.

- Te recomiendo que vayas a ver el faro, es muy interesante. Tiene muy buenas vistas.

Había visto las islas desde el cielo tantas veces que dudaba que un faro fuese a sorprenderle pero no quiso ser descortés.

- Gracias. Buen día.

El hombre se dio la vuelta y salió. Draco organizó la cama, se vistió y dejó su ropa doblada, como a él le gustaba, sobre la cama. Quizá se quedase allí un par de noches hasta que consiguiese trazar un plan.

Salió y fue a desayunar. No había grandes delicias pero eran comestibles y podía calentar algo de café.

Un café.

No recordaba la última vez que había podido tomar uno recién hecho. No esperaba demasiado de aquel café barato, pero menos daba una piedra.

Se sentó y se puso a pensar en quién sería aquel hombre y porqué le estaría ayudando desinteresadamente. Ahora resultaría que el mundo estaba lleno de estúpidos Potter.

Potter...

Qué estaría haciendo? Le estaría echando de menos? Estaría celebrando su libertad? Le habrían capturado ya?

Esta idea le encogió el estómago. No quería imaginarle en manos del tipo que les había liberado, estaba claro que tenía algo personal con él, pero aunque hubiese deseado quedarse a su lado para defenderle él le había rechazado directa y abiertamente.

Demasiadas veces.

Sacudió la cabeza, aquel ya no era su problema, ahora tenía sus propios asuntos. No tenía ni idea de cómo seguiría en adelante. Debía evitar la magia y la transformación, pues un sólo avistamiento sería su ruina.

De un trago se terminó el café y se levantó con decisión. Iría a ver el faro, si resultaba ser un lugar tranquilo lo convertiría en su base, allí podría encontrar la paz y la soledad que necesitaba.

Salió de la iglesia y vio que la lluvia había amainado y la temperatura era algo más benigna. Quizá fuese una señal.

Fue hacia la costa en la que había visto el faro la noche anterior. Cuando llegó echó un vistazo a su alrededor, buscando entradas o salidas alternativas, restos de magia y otras cosas que pudieran suponer un peligro.

Sintió un leve rastro de magia en el ambiente, al acercarse a la puerta del faro y se puso en guardia.

Echó un vistazo a su alrededor pero no vio nada sospechoso. Quizá algún mago hubiese pasado por allí de visita simplemente.

Entró y subió sus escaleras de madera antigua. El crujido, que sonaba como un trueno allí dentro al pisar cada escalón, hacía que cualquiera que le pudiese estar esperando supiese a ciencia cierta que estaba allí.

Había llegado la noche anterior, no podían haberle encontrado tan rápido, y tampoco podían saber que visitaría el faro, ¿no? Aquel muggle no podía haber dado la señal de alarma y...

" Por Merlín, Draco! Te estás volviendo un paranoico!"

Si, su Potter interior tenía razón, debía buscar pruebas y permanecer alerta, esa si era una buena defensa.

Terminó de subir las escaleras y fue visitando cada habitación construida alrededor del puro central del faro. Todas eran asimétricas y muy molestas, unas vacías, otras con herramientas y materiales de mantenimiento, un baño... Bueno, pintaba bien para ser una base secreta.

Finalmente llegó a la parte más alta, el lugar donde se encontraba el enorme foco giratorio. Se acercó a la barandilla que rodeaba la parte superior y miró al horizonte. Las vistas eran realmente impresionantes.

Mirando al horizonte trató de hacerse una idea de su orientación. Podría ver la isla de Eday desde allí? Podría al menos ver si una enorme columna de humo estuviese arrasando con todo... No, no quería ver eso, pero desde que se había ido no podía quitarse la sensación de que sin él no podría aguantar mucho tiempo allí. De nuevo aquel nudo en el estómago.

Quizá, y sólo quizá, ¿estaba pasando algo por alto?

Sentía que había algo que no encajaba en todo aquello, pero dolía demasiado recordar. Aquello ya pertenecía al pasado, sus caminos se habían separado de nuevo y esta era su realidad actual. Cuanto antes se hiciera a la idea mejor...

Las lágrimas resbalaron por su cara ante ese pensamiento.

Podría haber sido tan perfecto... Tantos años esperando un poco de interés por él, recibiendo solo desprecios... Un día de repente había aparecido y, bueno, no fueron días perfectos, pero fueron, no fue la mejor de las relaciones pero... pero le quería, joder. Le quería más allá de todos los malos tratos, sabía que ese no era él, sabía que algo pasaba, desconocía lo que era porque nunca le había contado nada, pero los hechos estaban ahí.

Cada día.

Cada noche.

Por primera vez se dejó llevar por el llanto.

El estruendo de las olas al chocar con las rocas camuflaban los sollozos. El aire húmedo, con olor a sal, enfriaba y arrastraba sus lágrimas de vuelta al mar, pero nada se podía llevar aquel dolor.

Se odiaba por ser tan débil, por no poder dominar sus sentimientos, por no poder olvidar... espera, si podía olvidar.

Se llevó la varita hasta la sien...

- Sigues siendo tan estúpido como siempre - dijo alguien de pronto a sus espaldas.

Draco se quedó de piedra cuando se giró y vio al mago enmascarado apuntándole con la varita.


Buenas!

Otro capítulo más! Que cada día me cuesta más actualizar, ya va quedando menos!

Draco se está dando cuenta de muchas cosas en estos días, demasiadas lecciones para su orgullo xD

El faro está basado en el de la película Shutter Island, una de mis películas favoritas, por si queréis imaginarlo mejor.

La isla y la iglesia existen también en la realidad, podéis verlas en google maps. Se llama Hollandstoun, la iglesia es Old Kirk.

Por cierto, la primera parte está especialmente dedicada a mi lectora mami, Perlita. No pude evitar imaginarte arruyando a Draco como hubieras hecho con tus niños :)

Muchas gracias por vuestros comentarios cada capítulo!! Prometo terminarla por vosotras! Mandadme ánimos! Jajaja

Un abrazo y hasta el próximo capítulo!

Kanna