Del aeropuerto tomaron una van que los llevó a casa de Mayba, que en realidad no era una casa como tal, sino que un pequeño complejo turístico con cabañas a los pies de un cerro.
Ella los esperaba afuera cuando descendieron, apenas vio a Ben se le abalanzó encima y lo abrazó con entusiasmo. Él se puso incómodo, pero respondió el abrazo con poca intensidad.
A pesar de no estar muy bien iluminado, Rey consideró que Mayba era hermosa, tenía rasgos finos, labios levemente gruesos, pelo encrespado tipo afro y un tono aceitunado, además era delgada, pero voluptuosa. Toda una combinación fatal diseñada para causarle terribles celos a cualquier mujer.
-Bienvenido Benny –Su mirada cayó sobre Rey- Hola, soy Mayba ¿Eres la novia de este troglodita?
-Mayba –Gruñó Ben- Ella es Rey.
-Encantada –Saludó Rey, sin esperar que la morena la abrazara con efusividad.
-Me alegra que alguien haya llegado al corazón de Ben –Se separó- Vengan, los llevaré a su cabaña –Ambos la siguieron-Rian está durmiendo, aunque intentó esperarlos despierto.
-No pudimos venir antes, Rey debía trabajar y no pudo escabullirse antes.
-Lo comprendo –Dijo deteniéndose frente a una cabaña- Aquí es, les guardé la| que tiene cocina y les dejé víveres. A esta hora la cocina central está cerrada.
Entraron a la cabaña, era pequeña pero acogedora. La primera parte era un living con una cocina de concepto abierto y una pequeña chimenea a un lado. Separados por una puerta estaba el cuarto y el baño.
-Puedo prepararles algo mientras si gustan –Sugirió Mayba.
-Muchas gracias, pero comimos en el avión –Respondió Rey.
-Bien, pero la comida de avión no suele ser muy buena -Rió la morena.
-Pero la de un avión privado no se parece a la de un vuelo económico –Habló Ben sentándose en el sofá.
Mayba se congeló un instante, sentándose frente a él.
-Eso significa que…
-No todavía, en poco menos de un año.
Rey los miró extrañados, como si por un momento se sintiera excluida, porque al parecer completaban las frases del otro.
-Les había costado atraparte –Sonrió mirando a Rey- Se nota que algo ha cambiado.
-A veces solo encuentras una buena razón por la que cambiar de opinión –Miró de reojo a Rey que buscaba el cargador de su móvil dentro de su bolso, solo porque se sentía ajena a la conversación- Le traje el regalo a Rian ¿Se lo llevas?
-No, por favor, quiere verte, no has venido en un año Ben, al menos dale eso a tu chico.
El oído de Rey prestó atención.
-Bien, pero si quieres que lo haga, déjanos descansar –Rey quedó boquiabierta ante las palabras de Ben a Mayba.
-Ben no pue… -Rey no pudo terminar de hablar por la carcajada de Mayba.
-Solo dime que quieres estar solo con tu chica Ben –Habló sin parar de reír- Buenas noches chicos, los veré en el desayuno, que por cierto se sirve hasta las once.
Ambos se despidieron de la morena que salió rumbo a la casa mayor. Ben cerró la cabaña, tomó los bolsos y paquetes y se encaminó al cuarto. Rey lo siguió.
-¿Ustedes se tratan así todo el tiempo? –Preguntó mientras se sentaba en una poltrona en el rincón para quitarse los zapatos.
-Nos conocemos hace más de diez años Rey, ella fue mi compañera en el ejército junto con Joan, allí se conocieron, se enamoraron y decidieron tener un hijo.
-Espera ¿Joan? –Ben asintió- Cuando hablaste de Marston, pensé que era un chico.
Él sonrió. Entonces sacó su billetera y de uno de sus bolsillos tomó una pequeña fotografía plastificada para que no se borrara. Se acercó a Rey y se la pasó para que la viera, era una foto de un grupo de amigos sonrientes y algo sucios que vestían uniforme.
-Ella es Joan, Hux, Mayba, Alhen, Patko, Ashiba, Rotsha, Kurlo y Abhan –Ben hizo un gesto melancólico- Patko fue el donante para que naciera Rian, por eso Mayba se salió y Joan la siguió, pero volvió a ser llamada después de que él nació… Hubo una bomba sucia, allí murieron varios, entre ellos Joan, Patko y Alhen… Rotsha y Ashiba se fueron a Arkanis a trabajar. Kurlo y Abhan cuesta que den señales de vida… Y Hux, bueno, ya lo conoces…
Rey le tendió la foto y continuó desvistiéndose. Ben se quitó la camisa y se sentó en la cama para terminar de desnudarse.
-Lo siento mucho…
-Gracias Pecosa.
Ben se quedó en bóxer y se metió en la cama, revisó su móvil despreocupadamente, sin darse cuenta de que Rey se metió a la cama, subiéndose a horcajadas sobre él.
-¿Rey? ¿Qué…?
-Todavía debes compensarme por lo de ayer en la tarde –Ronroneó mientras le acariciaba los pectorales.
-¿Y darme sexo es una buena forma de compensarte? –Sonrió agarrándola de las caderas y levantando la delgada camisola que llevaba puesta.
-No, no… nada de sexo –Golpeó sus manos- Bueno… luego tal vez –Se agachó y lo besó con ternura- Detesto enojarme contigo aunque te comportes como un idiota.
Se recostó en el pecho de Ben, dejando que él le acariciara el cabello. Se sentía agradable tener esa intimidad sin estar desnudos o teniendo sexo. Complementándose únicamente con su presencia por estar juntos, uno al lado del otro. Rey se reacomodó, quedando al lado derecho, pegada de costado al lado de Ben.
-Por un instante pensé que Rian era tu hijo –Soltó en un hilo de voz.
-Todos nos ofrecimos, éramos como una familia, pero Joan y Mayba optaron por Patko, porque era como Joan en hombre. Rubio, alto, extrovertido y con voz de mando –Sonrió con aire melancólico- Perfectamente pasaban por gemelos, hasta tenían gestos similares.
Rey se quedó callada, con una mezcla entre tristeza y nostalgia. El pequeño Rian que todavía no conocía, perdió a dos de sus padres, al igual que ella.
-Conocerás a los demás en la mañana –Ben apagó la luz con el control instalado en la cabecera- Buenas noches Pecosa.
-¿Vendrán? –Le miró en la oscuridad del lugar, intentando distinguir entre las sombras.
-Siempre vienen, somos los padrinos de Rian –Besó su frente- Ahora intentemos dormir.
Rey se le apegó como un Ysalamir a un árbol, produciendo que su cuerpo se alterara debido a la cercanía y al roce de la piel descubierta de ambos. No mediaron palabras, ni fueron necesarias para terminar desnudos y enredados en el cuerpo del otro, saciados y sudorosos, rindiéndose al sueño mientras sus cuerpos permanecían todavía alterados por el éxtasis reciente.
En la mañana Ben despertó a Rey con una bandeja de desayuno, ella seguía desnuda, mientras él llevaba una camisa escocesa verde, sobre una camiseta blanca, con unos jeans negros y botas. Sonrió ante la bandeja, donde el caf olía delicioso junto a las tostadas con mermelada.
-No tenías que molestarte –Sonrió mientras se sentaba en la cama intentando que la sabana le cubriera el pecho.
-Ponte tu camisola, no quiero que te salpique caf directo –Ella obedeció- Aunque no tenga que molestarme, todavía debo compensarte por mi idiotez de ayer.
-¿Sabes que está lejos de ser suficiente desagravio? –Rey tomó la bandeja y comenzó a comer.
-Claro que lo sé –Sacó media tostada y levantó su propia taza de caf- ¿Crees que soy tan mediocre como para intentarlo solo con un desayuno? Con un almuerzo tal vez, pero no con un desayuno –Rey sonrió y Ben se distrajo mirándola embobado.
-Ben, no me mires así –Se sonrojó, mientras él alzaba una ceja.
-No puedes evitarlo Pecosa –Dio un nuevo sorbo a su café y desvió la mirada- Báñate y ponte ropa cómoda, hoy es un día largo y lleno de actividades.
-Como usted ordene teniente Solo –Bromeó ella.
-Llegué a sargento –Rodó los ojos- Aunque mi abuelo hubiese quedado encantado de que hubiese sido así, él llegó a general y Rex a capitán.
-¿Por qué Rex se convirtió en cocinero si tenía un rango militar? –Preguntó Rey con curiosidad.
-Ahsoka, claro está.
Rey lo miró fijo y soltó un leve "oh". Miraba a Ben, intentando descubrir si él haría algo remotamente similar a eso o un gesto de sacrificio por ella alguna vez. No es que fuera un egoísta, pero no tenían complicaciones y a pesar de los regalos e invitaciones, le parecía extraño que ni siquiera le hubiese ofrecido el dinero para estudiar, aunque lo rechazaría al instante, no dejaba de significar un gesto importante para ella.
Ben se llevó la bandeja a la cocina y dejó a Rey preparándose para darse un baño y alistarse. Entró allí mientras Mayba preparaba tostadas, huevos y tocino.
-Pronto llegaran todos a desayunar, les dije que a las nueve y media debían estar listos o tendrían que ir al pueblo a comer.
-Te conozco y sé que eres capaz de dejarlos sin comer –Sonrió Ben lavando las tazas y platos usados en su desayuno con Rey.
-Me agrada tu chica, aunque creo que es tímida –Habló Mayba poniendo mezcla en la waflera.
-Solo hasta que entra en confianza.
-Te debe importar mucho si la trajiste aquí.
-La llevé al cumpleaños de mi abuelo.
Mayba se sorprendió y dejó caer la espátula del tocino.
-O sea que…
-Estoy enamorado de ella… prácticamente desde que la vi, aunque me comporté como un idiota, hasta la dejé plantada, me desaparecí saliendo con Maul y Savage…
-Guau, si después de todo eso sigue aquí todavía, es que debe estar igual de enamorada de ti.
Ben sonrió, pero no alcanzó a decir nada más porque Rian, el pequeño hijo de Mayba entró corriendo y se le colgó de las piernas gritando.
-¡Tío Ben! ¡Tío Ben! Estás aquí.
El mencionado se giró y lo tomó en brazos, donde lo miró con cariño. El niño era mulato y tenía un pequeño afro solo en la parte superior de su cabeza, sus ojos eran muy claros y sus rasgos eran suaves.
-Claro que estoy aquí, tenía que ver con mis propios ojos cuanto has crecido y lo guapo que te has vuelto –Rey entró en ese momento y se enterneció con Ben actuando paternalmente.
No alcanzó a hablar, ya que tras ella entraron varias personas, Rotsha y Ashiba, luego Hux y Phasma y finalmente Kurlo y Abhan. Ben se abrazó con todos, hasta que quedaron libres y fue presentándolos a Rey.
Cuando tocó el turno de presentarle a Ashiba, se sintió levemente extraño para él, ella estaba muy distinta a sus tiempos en el ejército, al igual que él, había dejado de ser esa presencia delgada y larguirucha sin curvas que conoció, como si los años no hubiesen pasado en vano y nunca la hubiese visto realmente.
Rey estaba distraida saludando a todos, especialmente a Hux y Phasma que al serle conocidos le resultaba fácil poder relacionarse con ellos, por lo que no vio el breve instante en que Ben y Ashiba se quedaron viendo con una curiosidad impropia para alguien que ya estaba comprometido.
Todos tomaron asiento, excepto Mayba y Rey, que se ofreció a ayudarla a servir el desayuno. En una de las cabeceras se sentó Rian, sonriendo feliz al ver a sus tíos, la otra le correspondía a su madre por derecho y a los costados todos los invitados. Una vez estuvo todo en la mesa, ambas se sentaron, Rey al lado de Ben que ya había puesto wafles en su plato y algo de mermelada sobre ellos.
Rian estaba feliz, adoraba tener invitados, sobre todo para su cumpleaños porque siempre comenzaba con el desayuno de cumpleaños, seguía con el almuerzo de cumpleaños y finalizaba por la tarde con la fiesta con sus amigos, cerrando con una barbacoa donde se le permitía quedarse despierto hasta rendirse.
Después del desayuno fueron a una sala de descanso, donde estaba la chimenea y una enorme pantalla plana rodeado de varios sillones, dejando de lado una mesa redonda hecha especialmente para los juegos de cartas o de mesa en general. En general la hostería era muy acogedora, no tenía nada que envidiarle a un hotel catalogado con varias estrellas.
Para Mayba este fin de semana era sagrado en el año y no rentaba a nadie ajeno, ni por el doble o triple de precio regular, eran los días familiares del pequeño Rian con su familia de corazón, como solía llamarle.
Se sentaron a contemplar como el chico abría uno a uno sus regalos, quedando fascinado con cada uno de ellos. Hux y Phasma le habían traído nuevo equipo completo de excursión especializado, Kurlo le trajo artículos de arte que al pequeño le encantaron, Abhan le dio una cámara fotográfica, Rotsha una enciclopedia de especies de insectos, Ashiba le dio un microscopio y Ben junto a Rey le dieron la laptop. Rian estaba feliz, adoraba investigar, la fotografía y la ciencia, así que todos sus regalos complementaban cada una de sus aficiones.
Pronto salió con sus tíos a jugar afuera, buscando insectos para fotografiar, comparar con el libro y mirar a través del microscopio, incluso Phasma fue tentada de buscar caracoles y otras especies, dejando a Rey a solas con Mayba.
Rey la ayudaba a secar los platos en silencio. La morena la miraba de reojo, al parecer estaba buscando una forma de hablarle sin hacerla sentir presión.
-Tu hijo es adorable –Comentó Rey, rompiendo el silencio, mirando como Ben y los otros obedecían las órdenes de Rian.
-Lo es, aunque a veces es solo un pequeño tirano –Sonrió- ¿Te gustaría tener hijos?
Rey sintió resbalar el plato de sus manos, pero alcanzó a cogerlo.
-Lo siento… Yo… -Respondió nerviosa- Me gustan los niños, pero con Ben llevamos muy poco tiempo y pues no me lo he planteado realmente…
-Tranquila, no era una pregunta del tipo ahora o nunca –Mayba rió, dejando el último plato disponible para que Rey lo secara- Ben era nuestra segunda opción por si los nadadores de Patko no funcionaban, imagina un pequeño mulato con esa altura y esas manos y esa manera de ser, fuerte y vulnerable a la vez. Mi Joan también lo adoraba.
-Tú… ¿Lo quieres? –Preguntó Rey con timidez.
-Claro, como se ama a un hermano tozudo y que parece no terminar de madurar –La miró fijo- Pero creo que eso está cambiando.
Rey miró por el ventanal, ahora los adultos estaban jugando a la pelota con Rian. Ben corría tras Hux por el control del balón. Rey suspiró.
-Tal vez algún día, me gustaría un hijo –Admitió casi en un susurro.
-Serían unos niños preciosos y enormes –Rió Mayba sacando a Rey una sonrisa- Vamos a jugar nosotras también, no es justo que tengamos que estar encerradas.
-Pero hay que hacer el almuerzo…
-Huxy se encargará de eso, vamos.
Salieron afuera y se dedicaron a darles ánimos a los que jugaban, en cierto momento hubo cambios en los equipos y debieron entrar para reemplazarlos. Por un instante Rey también se sintió como una niña.
