Capítulo 32

Estrella polar

Daryl y mi unicornio llevan a Martínez al pabellón yo voy tras ellos tan rápido como puedo, pero algo no está bien.

A pesar de que le había dicho a mi angelito que no hacía falta que se preocupase por mí, que solo me encontraba cansada, sé que no es del todo cierto, noto mi mente embotada, es como si me hubiese sumergido en una piscina de mermelada e intentase bucear en ella.

Me detengo y apoyo mi frente contra la pared del pasillo, el frío me despeja lo suficiente como para darme cuenta de que ya no estoy sola.

-Hey, ¿estás bien?- Me pregunta Maggie preocupada.

-Sí, claro.- Asiento alejándome de ella antes de que me toque. –Demasiado rato al sol, se me ha ido la cabeza un poco, eso es todo.- Su mirada me escruta el rostro con detenimiento, no cree ni una de mis palabras.

-¿Segura?-

-No…- Admito y ella deja de acercarse a mí. –Pero en este momento hay cosas más importantes de las que preocuparse. Y mientras pueda ayudaré en lo que sea.-

-Cassidy...- Una risa nerviosa se me escapa.

-Vamos, me miras como si estuvieras a punto de enterrarme. Tengo demasiadas cosas que hacer aún como para permitirme morir por una estúpida gripe.-

-Eres dura de roer ¿no es cierto?- Me pregunta negando con la cabeza.

-Puede que no, pero al menos lo intento.- Respondo encogiéndome de hombros.

-¿Vas a ir detrás de ellos?- Miro el pasillo vacío, -sé que quieres, pero creo que deberías descansar un poco.-

-Sí, supongo que tienes razón, además no hay nada que pueda hacer realmente allí.- Me quedo pensando durante unos segundos en que hacer, la idea de echarme un rato suena tentadora, sin embargo no me convence del todo. –Volveré al patio con los demás, quiero saber si Andrea es la culpable de lo que ha pasado.-

-Te acompaño.- Se ofrece seria, desde que Andrea vino a pedir que nos rindiéramos ante el Gobernador la forma que tenía Maggie de verla como una amiga cambió, aun así, saber que alguien que te cubrió las espaldas sea capaz de hacer lo que ha hecho ella, tiene que ser duro de asumir. Así pues ambas caminamos en silencio de vuelta al patio, cada una sumida en nuestras propias preocupaciones.

….

Dejamos a Martínez en el pabellón, el ambiente allí es desolador, la mayoría de los enfermos se han transformado en caminantes, la parte positiva es que al estar en celdas se les encierra en ellas, conteniéndoles hasta que se les pueda dar descanso.

-¿Qué vas a hacer?- Me pregunta Daryl cuando salimos.

-¿Qué harías tú si se hubiese tratado de Merle o de Rainbow?-

-Lo que yo haría no tiene nada que ver.- Me agarra por el hombro y me obliga a mirarle empujándome contra una pared. -¿De verdad vas a matar a una mujer a sangre fría?-

-Ya he matado antes.- Le recuerdo con una inflexión neutra en mi voz.

-No así y lo sabes.- Gruñe tratando de hacerme entrar en razón.

-¿Qué diferencia hay? Matar es matar.- Lo que él no entiende, es que no puedo permitirme dudar, porque realmente no hay una opción buena para mí en este asunto.

-Es completamente distinto. Una cosa es pelear por salvar el pellejo o proteger a los tuyos y otra muy distinta hacer de verdugo contra una persona desarmada, tú no eres un asesino Ale.-

-Puede que si lo fuese ahora todo sería diferente.- Intento alejarme de él, pero su mano de hierro es inamovible. Puto Dixon.

-¿Cómo volverás a abrazarla después?- Me pregunta serio refiriéndose a Rainbow.

-Esto no es asunto tuyo.- Reniego frustrado.

-Dímelo.- Acerca su rostro al mío amenazante. -¿Cómo podrás mirar su pelo y no ver el cabello de Andrea manchado de sangre? Puedes estar un poco loco, pero no eres ningún cabrón desalmado.-

-¿Qué pretendes?- Gruño molesto.

-Que entres en razón, joder.- Me suelta cabreado. –Te conozco capullo, si lo haces, si ella es la culpable y la matas, eso acabará contigo. Por mucho que lo hagas por vengar a Kate, no podrás perdonarte y lo sabes.-

-Ahora mismo eso no me importa.-

-Pues debería. ¿Cómo crees que se sentirá Cass si te pierde por algo así? Sí la quieres tanto como dices, no puedes hacerle eso, no a ella.-

-Daryl Dixon.- Aprieto mis puños –eres un pedazo de mamón.- Le empujo con mi hombro para quitarle de mi camino.

-Ale.-

-Ni Ale, ni pollas. Puede que tengas razón, pero la dejé sola, ¿no te das cuenta? Si no hago nada, eso también acabará conmigo. No puedo…- La respiración me falta, estoy hiperventilando. –No puedo dejar que quien la haya matado viva después de lo que le hizo.-

-Lo que le pasó no es tu responsabilidad.- Dice serio buscando mi mirada.

-Pues no lo siento así.- Digo dejándole solo, necesito aire, y necesito saber si Andrea realmente lo hizo. Tengo que… La visión se me vuelve borrosa a causa de las lágrimas, me doblo por la mitad a causa de una arcada.

Es irónico, me quito la bilis que recorre mi barbilla con el dorso de mi mano, a pesar de lo acostumbrado que estoy a que la gente me deje atrás para seguir con su vida lejos de mis problemas. Perder a la gente a la que quiero se me da de pena. Cuantos más pierdo, peor lo llevo.

Me hago un ovillo, luchando contra otra arcada o contra el dolor de mi corazón, no lo sé bien, simplemente me derrumbo y lloro todos y cada uno de los te quiero que no tuve ocasión de decirle.

Puta vida, jodida muerte, malditas ambas.

….

-Rainbow- me levanto del banco en el que estaba sentada uniendo dos tablas para formar una cruz cuando escucho a Mich llamarme. Se detiene y me mira seria.

-Ya, ya lo sé. No tengo buen aspecto. ¿Qué ha pasado ahí dentro? Habéis tardado un buen rato.-

-Fue ella.- La confirmación de lo que sospechábamos es como una bofetada en mi cara. –Hemos encontrado pruebas suficientes, no hay espacio para dudas.-

-¿Qué va a pasar ahora?- Pregunto abrazándome.

-Rick le dará tiempo a Andrea para que se vaya antes de que Ale la siga.- Cierro los ojos y asiento.

-Debí matarla aquella noche en Woodbury.- Maldigo la piedad de mi mano en aquella ocasión.

-Eso no habría evitado la gripe.- Me hace ver Michonne con dulzura.

-Soy consciente,- hago una mueca. –Pero ahora él no tendría que ir tras ella.-

-Él hará lo que tiene que hacer.-

-Y eso es precisamente lo que me preocup…- Un ataque de tos me corta.

La cabeza me da vueltas. Noto que Mich intenta acercarse pero la alejo con un ademan de mi mano.

-Cassidy- Rick corre hacia mí y me sostiene.

-Vaya, creo que al final sí que he pillado la gripe…- Observo mi mano manchada con sangre. -¿No es una putada?-

-¿Cassidy puedes ponerte de pie?- Mi visión se llena de puntos negros. -¿Cassidy?-

Lo último que pienso antes de que mis sentidos se precipiten al vacío es en las palabras de Hershel. -Lo causa la presión interna de los pulmones como cuando a un refresco le salta el tapón. Solo que imaginad que el tapón en este caso son vuestros ojos, nariz y boca.-

…..

No, el corazón se me aprieta contra el esternón a causa de la angustia que siento.

Pero no dejo que eso me detenga, no puedo permitírmelo. Mi mirada se cruza con la de Michone, sus ojos oscuros se clavan en los míos con la misma inquietud que me embarga a mí.

Me obligo a inspirar para calmarme, o al menos para fingirlo. –Busca a Daryl, evita que se acerque al pabellón. Si me ve con ella en brazos de camino, me la quitará y querrá quedarse a su lado, no podemos permitirnos perderlos a los dos al mismo tiempo.-

-Confía en mí.- Dice antes de marcharse a paso ligero hacia la celda donde Merle ha encerrado a Andrea, y donde deben estar ambos hermanos.

-Rick, no podemos seguir así, tenemos que tomar una decisión ya, cuando la estabilice dile a mi padre que le necesitamos en el consejo.- Me ordena Maggie mirando con intensidad a Cassidy antes de apartar la mirada y alejarse en busca de Glenn.

Sin perder más tiempo voy directo al pabellón A. Cada paso que doy me resulta una agonía, no puedo evitar pensar que si la dejo ahí la perderemos, igual que al resto… Igual que a Lori.

-Rick. ¿Qué…- Su voz suena rasposa debido al daño que se ha hecho al toser sangre.

-Tranquila, te has desmayado. Te estoy llevando al pabellón para que Hershel te vea.-

-Para por favor, quiero entrar por mi propio pie.- A regañadientes la dejo en el suelo, se tambalea un poco pero consigue mantenerse en pie apoyando parte de su peso en mí. Recorremos los últimos metros en silencio. La detengo antes de que abra la puerta.

-Te pondrás bien.- Le aseguro, pero no sé si intento convencerla a ella o a mí mismo.

-¿Quién lo iba a decir? Eres uno de esos.- Dice sonriendo ligeramente.

-Uno de esos ¿qué?-

-Pues uno de esos optimistas sin remedio.- Levanta la mano interrumpiendo lo que iba a responderle. –Aguantaré tanto como pueda…- Sus ojos miran con tristeza el suelo, pero cuando los levanta hacia mí solo veo determinación. –Por favor, no dejes que entre.- Finjo molestarme por eso.

-Mantenerle separado de ti va a ser un infierno.-

-Lo sé.- Su sonrisa se hace más grande y sincera. -¿Cuento contigo Sherrif sexy?-

-Siempre.- Le prometo llevando mis manos a mis caderas, ella asiente conteniendo una risa a duras penas para evitar otro ataque de tos.

-Ciao bacalao.- Se despide sin dedicarme una última mirada antes de hacerlo, demasiado ocupada en recoger su largo pelo rubio en una coleta.

La idea de que sea posible que esta pueda ser una de las últimas veces que hablamos me cose un nudo a la garganta que no soy capaz de deshacer. Aun sabiendo que tengo una reunión a la que asistir no encuentro la fuerza para alejarme de la puerta que ella ha cruzado, la sola idea de dar un paso en dirección contraria duele.

Si yo me siento así… ¿Cómo voy a ser capaz de impedir que Daryl la siga?

-¿Rick?-

-Hershel.-

-Son dos muy seguidos, voy a necesitar más medicamentos de la enfermería, de hecho en cuanto la atienda estaría bien que me ayudases a traer todo lo que pueda quedar.-

-Claro.- Carraspeo para aclararme la voz, -después tenemos una reunión, hay asuntos que debemos resolver.-

-Pero…-

-Sé que tienes pacientes Hershel y que estás solo, pero no podemos permitirnos perder más tiempo dudando.-

-De acuerdo.- Dice el hombre dando un suspiro de puro agotamiento.

-Iré trayendo lo que pueda serte útil.-

-Gracias.- Asiento sin darle importancia y comienzo a caminar, un pie delante del otro. Y tras una perdida, otra más. ¿Cuándo acabará esto?

-No podéis hacerme esto.- Se queja a voz en grito Andrea.

-Ya, ya, ya. ¿Quieres callarte de una puta vez? Estás jodida, asúmelo con elegancia ¿quieres?- Le dice mi hermano levantando su brazo metálico hacia ella. Lo que casi consigue hacerme sonreír pero estoy demasiado preocupado por Ale, si en el último momento duda, Andrea lo matará a él. –Y tú. ¿Quieres dejar de pensar tanto? A estas alturas deberías saber que no es lo nuestro. Joder.- Masculla cabreado conmigo.

-No finjas que a ti no te importa.- Le digo a mi vez en voz baja para que ella no nos escuche, aunque está demasiado enfrascada en ir de un lado a otro de la celda como para prestarnos atención.

-Lo hace.- Admite Merle sorprendiéndome. –Pero le conozco, es mucho más fuerte de lo que pueda llegar a parecer. Además yo estaré ahí para asegurarme de que no se venga abajo.-

-Rick no te dejará seguirle. Si Ale va, tendrá que hacerlo solo.- Le recuerdo.

-Me gustaría ver como esa rata con placa intenta detenerme.- Me dice haciéndose el chulo.

-Ya lo hizo una vez, ¿olvidas lo que te costó?- Golpeo el metal que envuelve su muñón.

-Mi puta mano, si esta vez tiene que ser el brazo entero que así sea por un demonio.- Maldice levantándose y alejándose de mí.

-Por fin.- La voz de Andrea nos sobresalta. –Michonne diles a estos neandertales que me suelten.-

-No lo harán, porque eres culpable. Hemos encontrado pruebas de lo que has hecho en tu celda. Glenn está preparando una bolsa de viaje para ti con provisiones.-

-¿Estás de broma? Yo no he hecho nada, soy inocente, alguien tiene que haber puesto eso ahí.- Ante el arrebato de Andrea Michone no pierde la calma, sin embargo es evidente la tensión con la que carga, se sienta a mi lado, en el lugar que antes ocupaba Merle.

-¿Cass sigue haciendo cruces?- Pregunto apoyando mis codos en mis rodillas, noto como el rostro de la mujer se crispa por un segundo.

-No, lo ha dejado cuando le he dicho lo de Andrea.- Eso me alivia, el aire en mis pulmones entra mejor al saber que por fin está descansando.

-¿Está con Ale?-

-No…- Frunce el ceño como si quisiera decir algo más.

Entrecierro los ojos estudiándola. -¿Pasa algo?- Michonne aprieta los labios en una mueca disconforme.

-Michonne, no deberías estar aquí, te acabarás infectando.- Le advierto Carol reuniéndose con nosotros.

-Rick me ha pedido…-

-Ya me lo imagino, pero ahora vamos a tener una reunión, Daryl se viene conmigo y Merle puede apañárselas perfectamente solo. Karen está con los niños y los demás están demasiado ocupados ahora mismo o enfermos. Por favor, intenta calmar a los que aún están sanos. Si ven a alguien con autoridad se quedarán más tranquilos.-

-¿Tenéis una reunión ahora?- Pregunta la samurái para confirmar las palabras de mi amiga.

-Sí, Maggie la ha convocado, no te preocupes. Rick y los demás estarán ahí para controlar la situación.-

-De acuerdo.- Se levanta con renuncia mirando a Carol con algo de desconfianza, pero finalmente le hace caso.

-Vamos Daryl, cada segundo es importante.-

-Voy.- Antes de seguirla me acerco a mi hermano. –Si la matas tú aparte de conseguir que Ale se cabreé contigo, te expulsarán. Eso no haría un favor a nadie, así que contrólate.-

Como respuesta me da un empujón molesto para que me vaya. Típico de él. No sé para que me esfuerzo en hacerle razonar.

-¿Carol de qué situación tenemos que ocuparnos?- Le pregunto cuando la alcanzo en un par de pasos.

-¿Qué?- Me pregunta algo sobresaltada.

-Dijiste que seriamos suficientes para ocuparnos de la situación ¿a qué te referías?- Ella apoya una mano en mi hombro y suspira.

-Daryl ¿es necesario que preguntes? ¿Te parece poco todo lo que tenemos encima?-

Me relajo al escucharla, por un segundo creí que me ocultaban algo. –Lo sé pero Michonne parecía tensa.-

-No está siendo un día fácil para ninguno de nosotros, y no va a ir a mejor, aún no al menos.- Entrelaza su brazo con el mío y me impulsa seguir andando. –Pero pase lo que pase encontraremos la forma de enfrentarnos a ello y seguir adelante. Siempre lo hacemos ¿no?-

-Tienes razón.-

-Por supuesto que la tengo, sé que…. Bueno, mis sentimientos a veces han podido ser un obstáculo entre nosotros.- Admite apretando su agarre pero sin disminuir el ritmo de sus pasos.

-Eso no importa, sé que puedo contar contigo a pesar de eso.- Ella me sonríe al escucharme.

-Eso no lo dudes nunca Daryl.-

-No lo haré.- Le aseguro, después de Cass es la mujer en la que más he confiado jamás.

….

Me apoyo en una pared y espero a ver como acaba esto.

-No puedes excluirme.-

-Maggie tú eres la única que no entró a ese pabellón cuanto más tiempo pases con nosotros más peligro corres, la gente te necesita.- Le dice Rick apretándose el puente de la nariz como para aumentar su nivel de paciencia.

-De acuerdo, pero quiero que me informéis con lo que sea que decidáis.-

-Por supuesto.- Le dice Rick más calmado al saber que no tendrá que seguir discutiendo con ella.

Maggie le dedica una mirada preocupada a Glenn y este sonríe para darle ánimos. Me cruzo de brazos al darme cuenta de como el sudor perla su cara.

-Bien, ahora que ya estamos todos será mejor que empecemos.- Dice Hershel con evidente prisa por volver con sus pacientes.

Daryl y yo fruncimos el ceño al mismo tiempo.

-No estamos todos, aún falta Cass.- Los miembros del consejo se tensan al escucharle como si acabase de ponerles un petardo en el culo.

-Supongo que es lo más correcto que sea yo quien os lo diga.- Dice el patriarca de los Greene.

-¿De qué hablas Doc?- Siento que los tendones de mi cuello están a punto de quebrarse a causa de la tensión acumulada en ellos.

-Ale, Daryl… Cassidy está en el pabellón A, está infectada.-

-¿Qué?- Pregunta Daryl.

-No, no puede ser, ella estaba bien, ¿qué jodida broma sin gracia es esta?- Me giro para mirar a Rick.

-No es ninguna broma, se desmayó en el patio y yo mismo la llevé al pabellón.- Confiesa agachando la mirada. ¿Llevamos aquí más de diez minutos y no nos lo ha dicho hasta ahora? ¿Será mamón?

Daryl se pone en pie tan rápido que la silla en la que estaba sentado cae hacia atrás con un ruido sordo, pero a nadie parece importarle.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?- Le pregunta lleno de ira a su mejor amigo.

-Daryl- Carol le pone una mano en el antebrazo para intentar tranquilizarle. –Queríamos que lo supierais los dos a la vez y….- Se aparta de la mujer y está a punto de cruzar por la puerta de la biblioteca cuando Rick le detiene.

-Suéltame.- Se remueve como un perro con pulgas para intentar quitársele de encima sin éxito.

-No. Sé a donde vas y no puedo dejarte ir.-

-No pienso dejarla sola y tú no vas a detenerme.- Le gruñe apartándole por fin y girándose para enfrentarle.

-¿Y crees que verte entrar ahí la ayudará? Te necesita aquí fuera, donde eres útil.- Los dos están frente a frente, con las respiraciones aceleradas. –Si mi palabra no es suficiente para ti, respeta la suya.-

-¿De qué hablas?- Le pregunta Daryl luchando por controlar su cabreo.

-Cassidy recobró el conocimiento antes de entrar al pabellón, me pidió que no te dejase ir.-

Todos están expectantes a su duelo de voluntades. Mientras yo siento que estallo en tantos fragmentos que es como si estuviese creando mi propio jodido Big Bang interior.

Mi hermana está en ese pabellón de muerte.

-Rick tiene razón, si entras solo conseguirás que se preocupe por ti.- Mi voz suena vacía y extraña. Me siento raro, es casi como si me hubiese despegado de mi cuerpo. Tal vez he puesto el piloto automático, porque me siento adormecido. –Pero…- Hago una pausa y todos me miran. –Nos lo has ocultado, no tenías derecho a hacerlo. Cuando esto acabe él no sé, pero yo te daré un puñetazo. Ahora quiero saber que es lo que vamos a hacer al respecto, porque es evidente que hasta ahora no ha funcionado nada.-

Ambos hombres se miran unos segundos y vuelven a tomar sus asientos algo más calmados.

-Excepto Karen, Willow, Lizzie y Mika todos los del pabellón D han muerto, y como ya sabéis hay más infectados.- Nos informa Hershel.

-Joder.- Daryl maldice apretando sus manos con furia.

-¿Y qué hacemos?- Pregunta Carol echando rápidos vistazos a Daryl.

Parpadeo despacio, negando internamente, realmente parece incapaz de controlarse en lo que a él respecta.

-Necesito sacar los cadáveres de los caminantes. Aparte de eso, no hay mucho más que podamos hacer.- Dice Hershel desanimado.

-¿Y qué hay de lo de Andrea?- Daryl me mira cuando pregunta eso, lo noto, pero yo dejo la vista perdida en un punto indeterminado de la mesa.

-Por el momento creo que debería quedarse encerrada donde está, ahí no puede causar daño. Cuando todo acabe podrás soltarla y yo iré detrás de ella cuando me lo permitas. ¿Estáis conformes con eso?- Espero que sí, porque es todo lo que puedo ofrecer. En la biblioteca se escucha un sí unánime a mi propuesta.

-Bien, me alegro de que todos estemos de acuerdo en eso, de verdad. Pero no es lo más importante, ahora mismo no al menos.- Dice Carol y yo asiento dándole la razón. -¿Qué vamos a hacer para curar esto? Tiene que haber alguna manera.-

Hershel niega. –No lo comprendéis, la gripe no tiene cura, quien la coge debe pasar el proceso.-

-Solo hay un problema Doc, esta gripe mata.- El hombre niega al escucharme.

-No es la enfermedad la que lo hace, si no los síntomas. Necesitamos antibióticos.-

Daryl se echa hacia delante en la mesa negando con la cabeza, desesperado con la situación. –Ya hemos ido a las farmacias cercanas, y a algunas más… No queda nada Hershel.- La ira tiñe su voz, la ira de tener un adversario al que no puede enfrentarse con su ballesta. Un adversario que le supera y que puede arrebatarle lo que más ama con una facilidad pasmosa.

-No hemos tenido en cuenta hasta ahora la facultad de veterinaria, es posible que a nadie se le ocurriera ir allí a robar medicamentos.- Le responde el anciano sorprendiéndonos.

-Espera,- apoyo mis manos en la mesa. -¿Los fármacos para animales podrían servirnos?- Cuestiono escéptico.

-Sí, de lo contrario no lo habría mencionado.-

-Entonces está claro lo que tenemos que hacer.- Digo decidido.

-Tienes toda la razón, son ochenta kilómetros, antes era peligroso, ahora no, formaré un grupo e iremos allí.- Dice mi cuñado poniéndose en pie. –No podemos permitirnos perder tiempo.-

-Será un viaje entretenido con Merle quejándose todo el puto rato.- Le digo poniéndome a su lado.

-Yo puedo haceros un mapa- se ofrece Hershel. –Además hay que tomar algunas precauciones.-

-¿Cuáles?- Pregunta Rick serio.

-No sabemos cuando volverán Daryl y Ale con su grupo, debemos separar a los más vulnerables. Usando el edificio de oficinas podríamos poner a cada uno de los niños en un despacho.-

-Pondré a Maggie al corriente de todo y le pediré que se ocupe de eso.- Dice Rick apoyando su mano en el hombro de Glenn. En cuanto lo hace este cae hacia delante como si fuera un pesado saco de tierra. -Mierda.- Maldice nuestro sheriff, le ayudo a levantarle.

-Haz ese equipo tan rápido como puedas. Ale ayúdame a llevarle.-

-Claro, uno, dos, tres,- apoyamos sus brazos sobre nuestros hombros.

-Iré tan deprisa como pueda,- dice Hershel precediéndonos.

-Ale siento mucho…-

-Ahórratelo. Tus disculpas no me sirven de nada.- Niego sin darle importancia.

-Pero tienes que entender que…-

-Que creías que no podría soportarlo y que Daryl pasaría por encima de ti sin escucharte.- Bufo bajo el peso de Glenn. –Lo entiendo perfectamente, pero me importa una reverenda mierda, y por eso te daré un puñetazo.-

-Me parece justo.-

-Chachitástico, solo nos queda sobrevivir a esto. Fácil ¿no?.- El sarcasmo tiñe mi voz.

-Lo haremos.- Me dice Rick lleno de confianza.

-Solo valdrá la pena si lo hacemos todos los que importamos.- Le digo apretando el paso ya que Hershel ha cogido carrerilla.

-Estoy de acuerdo.- Al fin llegamos y un amigo más desaparece tras la puerta del pabellón A.

Ojalá alguien me pegase un tiro, sería más rápido que aguantar esta tortura. Joder.

…..

-Daryl, Daryl- Escucho a Carol llamarme pero no tengo tiempo para esto, ahora no. -Daryl detente por favor.- Me paro en seco y me giro tan rápido que ella choca contra mi pecho y tengo que sujetarla por los hombros para que no caiga.

En cuanto se estabiliza la suelto.

-¿Qué?- Le pregunto de mal humor.

-Yo…- Sus ojos me miran suplicantes. –Lo siento mucho Daryl no podía decirte nada.- Me giro para volver a ignorarla pero ella se pone frente a mí más rápido de lo que esperaba.

-Todo eso de que eres mi amiga, de que puedo confiar en ti… ¿Es cierto?- Deseo que sea así, pero la verdad es que ya no sé que pensar, empiezo a dudar de ella muy a mi pesar.

-Claro que lo es.-

-¿Entonces por qué no me lo dijiste? No soy una situación de la que tengas que encargarte.- Digo entre dientes furioso.

-Fui egoísta, pero no quería arriesgarme a perderte, sabía que si te lo decía no podría evitar que fueras con ella.-

-Ale podría haber ido en mi lugar a la facultad sin problemas.-

-Ale tiene demasiadas cosas en la cabeza ahora, está como antes de que Connors y Merle volvieran, es serio y centrado. Pero su corazón no está donde tiene que estar, eres consciente, algo podría salir mal con facilidad y no dudaría en sacrificarse o en sacrificar la vida de algún otro para asegurarse de traer las medicinas. Tú no… Mientras de ti dependa todos los que vayan contigo, volverán contigo.-

-¿Querías decirme algo más? Tengo trabajo que hacer.- Da un paso atrás dolida.

-Quiero ir en tu equipo, me encuentro bien y quiero ayudar.-

-Prepara tus cosas.- Sonríe aliviada al escuchar mi respuesta.

-Gracias, gracias.- La sujeto y la acerco a mi antes de que se vaya.

-Nunca vuelvas a ocultarme si ella está enferma o herida.- Escucho como traga saliva a causa de los nervios.

-Tienes mi palabra.- Asiento despacio y la libero. -¿A dónde vas?-

-A buscar a mi hermano y a Michonne, los quiero en el equipo.-

-Pero ella está sana.- Me reprende.

-Sí quiere venir es su decisión, no la tuya, y estaré mucho más tranquilo contando con su Katana cubriendo mi espalda.- Digo sin volver para enfrentarla, tengo que organizar un equipo fuerte, y no puedo perder un maldito minuto más solo porque ella no esté de acuerdo conmigo.

-Ale no puedes estar aquí.- Me dice Maggie cruzándose de brazos en actitud protectora ante el edificio de oficinas después de que la llamase para que bajase las escaleras de la planta superior.

Por un segundo me quedo en blanco, siento como si hubiese pasado un mes desde que me he despertado, los huesos me duelen de puro cansancio.

Suspiro obligándome a ordenar mis ideas.

-Glenn está infectado, Rick y yo le hemos llevado al pabellón.- Le digo obligándome a concentrarme en lo que he venido a hacer.

-¿Qué?- Por un segundo palidece y retrocede medio paso, pero en cuanto se da cuenta de su reacción se recompone. –De acuerdo.- Se obliga a permanecer imperturbable en lugar de perder los nervios como Daryl y yo hemos hecho. -¿Querías algo más?-

-Tengo que hablar con Gin, tengo que decirle que…- El recuerdo de Kate carbonizada y gruñendo me revuelve las tripas. –Merece saberlo por mí.- Veo como ella titubea.

-Karen se ha quedado cuidando a los niños para que Beth pueda encargarse de Judith y así evitar que entre en contacto con nadie más. La avisaré enseguida para que baje con Gin.-

-Gracias.- Asiente sin darle importancia, aunque se queda mirándome fijamente, lo que me extraña. -¿Pasa algo?-

-¿Cómo te encuentras?- Me pregunta a su vez sin responderme. –Físicamente quiero decir.-

-¿Crees que lo he pillado yo también?-

-Tal vez me equivoque, pero estás sudando y sufres pequeños espasmos, ya he visto eso antes.-

-Da igual.- Ella alza una ceja al escucharme. –No puedo morir, no puedo dejarla sola, no voy a hacerlo, por eso que esté enfermo o no da igual.-

-Tiene suerte de tenerte.- Me rasco la nuca incómodo al escucharla.

-Supongo que será el tiempo el que dirá si esa suerte es buena o mala ¿no?-

-Yo no necesito conocer el futuro para saber la respuesta. Espera aquí un momento.-

Acaricio la empuñadura de mi cuchillo de caza pensativo. Me parece ver a alguien sobre uno de los tejados cuando paseo mi mirada, pero cuando vuelvo la vista atrás no hay nadie.

Niego para mí mismo, tiene que haber sido una alucinación, nadie puede subir ahí arriba, supuestamente es imposible ¿no?

-Tío Ale.- Me saluda mi pequeñaja agarrada a la mano de Karen, quien me dedica una dulce sonrisa que ilumina mi mundo haciéndome sentir más tranquilo. De alguna forma aún no sé como, todo saldrá bien, tiene que hacerlo.

-Hola peque ¿cómo estás? ¿Estás bien? Merle me ha contado que te desmayaste esta mañana.- Al escucharme hace une mueca avergonzada.

-Discutí con la tía.- Cierro los ojos apesadumbrado al escucharla, haré todo cuanto esté en mi mano para que ese recuerdo no le pese en el corazón, pero por experiencia sé que puede que no lo consiga. –Michonne me dijo que estaba enferma, y he visto como cavabais tumbas…- Se muerde el labio inferior asustada. -¿Ella está bien verdad?- Las lágrimas asoman a sus ojos. –Porque tengo que pedirle perdón, yo… De verdad que yo la quiero mucho.-

Mi corazón se desgarra y sangra al escucharla.

-Karen ¿podrías abrazarla fuerte por mí? Por favor.- Ella asiente haciendo lo que le he pedido mientras los brillantes ojos de mi pequeña lanza cuchillos me miran sin parpadear en un intento por retener el llanto.

-Tío Ale, no…- Me pide intuyendo las palabras que van a salir de mi boca, de buena gana me arrancaría la piel del brazo si eso sirviese para evitarle este dolor, pero nada de lo que yo haga podrá detenerlo.

-Peque, Kate…- Cierro los ojos con fuerza –nos ha dejado.-

-No, no, no, no, no, no puede ser, por favor, tío Ale, no puede ser.- Llora y entierra la cara en el pecho de Karen con desesperación en busca de un lugar seguro. Veo como Carl aparece y sin decir nada se une al abrazo para intentar consolarla.

Estoy seguro por la forma en que siempre se cuidan el uno al otro que cuando sean adultos, serán imparables.

….

La niña entre mis brazos está perdida, su llanto es descontrolado, aunque se apacigua algo cuando nota a Carl tras ella, apoyándola.

-Peque- la voz de Ale llega hasta donde estamos como el canto de un dulce arroyo deslizándose por el bosque. –Mírame peque, por favor.- Renuente la niña hace caso sorbiéndose la nariz. –No te voy a decir que no llores, sé lo que duele, déjalo salir fuera, llora hasta que te agotes y después llora más si te hace falta. Pero después quiero que hagas algo muy importante.-

-¿El qué?- Gimotea la pequeña.

-Quiero que le pidas a Beth uno de sus cuadernos y quiero que apuntes todas las cosas que te gustaban de tu tía, todos los recuerdos felices que tengas, no importa si no son más que un par, porque según pasen los días más cosas vendrán a tu mente, cada vez que lleguen quiero que las apuntes.-

-Pero lloraré al escribirlas.- Se lamenta.

-Lo sé, pero cuando me las leas los dos sonreiremos, porque será como tenerla aunque sea un poquito cerca otra vez. Recordar duele peque, pero también cura.-

-Vale ti… Ale.- Se corrige la niña.

-Sigo siendo tú tío. Lo era aunque tu tía y yo ya no estábamos juntos, eso no va a cambiar ahora que ella no está. Nunca lo hará.-

-Pero…-

-Pero nada peque- le corta él con adoración en sus ojos. –Además sé como demostrártelo. Dime ¿recuerdas los votos de la boda de Glen y Maggie?- Saca un papel del bolsillo trasero de sus vaqueros.

-Sí.- Responde ella entre hipidos.

-Pues antes de que me vaya por las medicinas para los que están enfermos quiero hacer algo parecido,- la niña aparta las lágrimas de su cara prácticamente a puñetazos para verle bien.

-¿Qué tengo que hacer?-

-De momento, mirarme, solo eso.-

-Vale.- Ella se aparta de mí pero no de Carl, se lo permito a sabiendas de que él no la dejaría salir corriendo hacia Ale.

-Ginebra Ford.- Hace una pausa hincando su rodilla en el suelo, como si fuera a pedir matrimonio. –Sé que no puedo evitar tu dolor, ni el que hoy sufres, ni el que sé, habrá de venir, y eso me parte el corazón peque. Te prometo que voy a quererte más con cada nuevo día, que voy a enseñarte todo aquello que sé y que pueda serte útil en esta vida inestable. Voy a cuidar de ti con toda la fuerza de mi cuerpo y la pasión de mi sangre hasta mi último aliento… Puede que incluso más allá de eso. Para mí no habrá nada más importante que el que tú estés sana y seas feliz allá donde sea que estemos. Si alguna vez me equivoco y fallo en algo, lo cual por mucho que me esfuerce en lo contrario acabará pasando, lo lamento de antemano, pues te aseguro que mi intención siempre será velar por lo mejor para ti. Ahora dime ¿me aceptas como tu familia?-

-Sí.- Chilla la pequeña riendo y sollozando a la vez. Una sonrisa parte el rostro de Ale consiguiendo que mi corazón redoble el ritmo de sus latidos. ¿Alguien como él puede ser real?

-Gracias.- Dice levantándose y haciendo una elegante reverencia. –Ahora tengo que irme, volveré lo antes que pueda, no os metáis en líos.-

-No lo haremos,- le asegura Carl, obligando a entrar a Gin de nuevo en el edificio.

-Karen.- Da un paso hacia mí pero se detiene apretando los puños frustrado al saber que no debe acercarse.

-Estoy bien, es solo que me he emocionado.- Respiro hondo hasta que consigo calmarme. –Ale lo que has hecho por ella ha sido… No tengo palabras para describirlo, pero sé que Gin nunca lo olvidará, ni tu compromiso con ella ni el consejo que le has dado.- Me mira con una sonrisa triste adornándole su preciosa boca.

-Ojalá la haya hecho sentir aunque sea un poco mejor.-

-Has hecho más que solo eso, lo sabes.- Él niega inseguro pero no me rebate. –¿De verdad vas a ir a buscar medicinas? No pareces estar bien,- no quiero impedirle ir, no sabiendo que Cassidy está enferma, pero la idea de perderle porque se desmaye y no puedan ayudarle en un mal momento me aterra.

-Daryl tendrá que decidirlo, yo quiero ir, pero sé que podría poner en riesgo al resto. Lo más seguro es que acabe yendo al pabellón A.- Me tenso al oírle decir eso, esa opción me gusta tan poco como la anterior, si no menos. –Tengo… Tengo miedo de perderla Karen, mucho.-

Me obligo a mantenerme serena. Necesita que sea su fortaleza en este momento y no pienso fallarle aunque por dentro sea un mar de lágrimas.

-No tienes motivos, ella sigue viva a pesar de que esté en ese maldito pabellón, no pierdas la esperanza, es una luchadora, igual que tú, una luz como la suya no se extinguiría así como así. Ten fe.-

-Te quiero.- La intensidad con la que me dice esas dos palabras y la forma en que me mira me inundan con una fuerza que me deja temblando las piernas por la necesidad de besarle.

-También te quiero.- Digo en casi un murmullo que dudo que sea capaz de escuchar, pero debe imaginárselo porque vuelve a sonreír como si fuese un niño pequeño en una feria y yo le hubiese atado un globo a la muñeca para que no se le pierda por mucho que corra.

Dios santo, quiero a ese hombre con su alma de niño, su corazón gigante y sus cicatrices más de lo que jamás me atreví a pensar nunca que podría amar a alguien.

-Mantente a salvo.- Le ruego aunque ya esté lejos. Niego para mí misma, ni siquiera soy capaz de entender la idea de perderlo, ¿cómo pudo Kate dejarlo ir? ¿Cómo?

…..

-¿Te preparas para hacer una excursión?- Me pregunta Michonne metiendo una mochila en el coche cuyo motor estaba revisando para asegurarme de que no nos dé problemas en el camino.

-Quisiste decírmelo.- Es lo que respondo mientras me limpio las manos con mi pañuelo rojo. –Gracias.-

-Merecías saberlo, siento no habértelo contado al final.-

-Carol te detuvo.- Le recuerdo. -No tienes de que disculparte por eso.- Mido el aceite y al coche le falta un litro. –Si vienes estarás rodeada de posibles infectados. Merle, Ale, Carol, yo.-

-Correré el riesgo, además, a estas alturas ya me has pegado tus pulgas.- Sonrío a mi pesar al escucharla. -¿Seremos solo nosotros?-

-Bob también, al parecer sabe algo de medicina.-

-No te fías de él,- me dice la mujer estudiándome. –Daryl, lo de Zack no fue culpa suya.-

-Puede, pero me fie o no, le necesito para que nos ayude a asegurarnos de que cogemos los medicamentos apropiados.- No puedo permitirme fallar o no traer los suficientes. El recuerdo de Cass en nuestro colchón tarareando algo en voz baja solo para mí mientras acaricia mi pelo hasta que me duermo me ayuda a calmarme.

-¿Has hablado con ella?- Me pregunta cambiando de tema.

-No.- Le respondo apoyando mi peso en el coche.

-Tal vez deberías hacerlo, para darle fuerzas y ayudarla a resistir.- Trago saliva al escucharla. –Incluso alguien como ella puede tener miedo al encontrarse en una situación así.-

-¿Y sí no soy capaz de irme después?-

-Lo serás,- la miro sin creerla, no me considero tan fuerte. –Precisamente verla será lo que te dé la determinación para no dudar de que irte a por esas medicinas es lo correcto.-

-¿Y sí intenta despedirse?- No soportaría verla diciéndome adiós a través de un cristal, sin poder abrazarla para hacerla sentir mejor.

-Un hasta pronto nunca ha hecho daño a nadie.- Asiento con la cabeza. -Iré a por el aceite a la torre tres mientras tanto, tú piénsalo.-

-Michonne…- Se gira para mirarme, -gracias.-

-Habrías acabado haciéndolo aunque yo no te lo hubiese dicho,- sonríe divertida. –No habrías podido evitarlo, es como tú estrella polar, la necesitas para encontrar el norte.- Se marcha dejándome solo sin imaginarse si quiera la razón que tiene al hacer esa comparación.

Mi luz, mi norte, mi mujer, mi hogar… Cass.

….

-¿Qué haces aquí?- Me giro al escuchar a Daryl, él aprieta la mandíbula al verme.

-No estoy bien.- Suspiro apoyándome contra la puerta del pabellón. –Si voy con vosotros os pondría en riesgo, no puedo hacer eso.- Aunque la idea de encerrarme me provoca un escozor desagradable sobre la piel, como si un millar de hormigas rojas me recorrieran el cuerpo por entero.

-¿Mi hermano lo sabe?- Suelto una carcajada cuando me pregunta eso.

-Si lo supiera ¿crees que me dejaría entrar? Le conoces, diría que no estoy tan mal como para eso, probablemente me pegaría un puñetazo en las costillas para después cargar conmigo hasta mi celda.- Suspira al oírme incapaz de negarlo.

-La verdad es que me alegra que vayáis a estar juntos ahí dentro.- Tuerce la boca al terminar la frase. –Sabes lo que quiero decir.-

-Lo sé, cuidaré de ella y de Glen tanto como pueda, tú date prisa en traer esas medicinas ¿vale angelito?-

-Cuenta con ello poni tarado.- Chocamos la palma y apretamos nuestras manos. -¿Le podrías decir que quiero hablar con ella?- Me pide cambiando el peso del cuerpo de un pie a otro.

-Claro, espera delante del cristal, ahora te la acerco.- Aprieto el asa de la puerta con tanta fuerza que siento que voy a incrustarlo en mi piel si sigo así. ¿Y sí alguien suelta a Andrea? ¿Y si Ethan…?

-¿Pasa algo?- Pregunta preocupado interrumpiendo mis pensamientos.

-No, no, está todo bien.- Entro en el pabellón y el olor a enfermedad y muerte inunda el ambiente a pesar de que hayan sacado los cuerpos de los caminantes, veo a gente del pabellón E en algunas celdas, la infección se está extendiendo más de lo que creía.

-¿Unicornio?- Rainbow sale de una celda en la que estaba ayudando a Hershel con una mujer y me abraza. Una ola de alivio invade cada célula de mi cuerpo en cuanto la tengo segura entre mis brazos.

-¿Cómo estás?- Su cara está caliente y empapada en sudor.

-Estoy que no es poco. Trato de ayudar a Hershel en lo que puedo pero solo en tareas sencillas, mi cerebro no colabora demasiado.- Sonríe mientras comprueba mi estado. –Tú no pareces estar muy mal.-

-Estoy empezando a mostrar síntomas, creí que sería mejor entrar ahora y evitar pegarle esto a nadie más.-

-Eres increíble.- Una tos y un quejido que parece más animal que humano nos interrumpen.

-¿Ese es Martínez?-

-Sí, él…- Traga saliva conteniendo los nervios. –Está empeorando muy rápido, demasiado, yo…- Retiene un sollozo -no creo que aguante hasta mañana.-

-Tonterías ese huevón mexicano es duro de pelar.- Digo intentando animarla, pero después de lo que he oído si llega a medianoche ya sería un jodido milagro.

-Lo es, pero esto está siendo más fuerte que él.- Noto como su muerde el interior de la boca frustrada por no poder hacer nada. -Oye ¿me ayudas con la niña que está en esa celda? Acaban de traerla y está asustada.-

-Claro, voy ahora mismo, Rainbow.- Casi se me olvida, Daryl tiene que estar histérico ahí fuera. -Tu rudo ballestero te espera.- Su sonrisa tiembla cuando se lo digo. –Hey, tranquila, no va a entrar.-

-Eso espero, porque como lo haga le cortaré algo sin lo que pueda vivir.- Bufa armándose de valor para despedirse de él.

….

No me alegra que mi unicornio esté aquí dentro, pero al menos me consuela el que parezca estar bien dentro de lo que cabe. Eso le da más posibilidades de aguantar que al resto y me alivia.

Tiene que vivir.

El mundo, aunque sea uno de muerte como este en el que nos ha tocado resistir, no sería lo mismo sin él. Le faltaría el sentido a todo esto, si es que tiene alguno.

Doy un suspiro y dibujo mi mejor sonrisa para Daryl. Su ceño se frunce en cuanto me ve, e inmediatamente apoya la palma de su mano derecha contra el cristal, buscando un contacto imposible.

-Hola angelito ¿a qué viene ese ceño fruncido?- Le digo fingiendo despreocupación.

-¿Cómo te encuentras?- Me pregunta ignorando mi intento por suavizar el ambiente. Tan directo y tan brusco como solo él puede ser. Le adoro.

Me siento en un taburete que puse ante el cristal cuando preparé el pabellón junto a Glenn. Que irónico usarlo cuando pensé que serían otras personas las que estarían aquí ahora.

-Cansada, con la garganta adolorida y la mente embotada.- Apoyo mi mano contra el cristal donde él tiene la suya. –Pero bien.-

-Siento no haber estado ahí cuando…- Se corta frustrado consigo mismo.

-Yo me alegro.- Me mira herido. –Si me hubieses traído tú ¿me habrías dejado entrar sola?-

-No puedo perderte.- Niega. –Así no.- Sonrío a causa de la ternura que me provoca el saber que en realidad no hay ninguna manera en que él esté dispuesto a perderme, no sin luchar hasta su último aliento para evitarlo.

Mi ángel guardián.

-Nunca podrás perderme, ¿es qué se te ha olvidado? Mi corazón late en tu pecho Daryl, yo estoy a salvo allá donde tú vayas, siempre.- Maldice por lo bajo.

-Tendría que ser yo quien te consolase a ti. No al revés.- No puedo evitarlo y se me escapa una risa. Noto como sus hombros se relajan un poco. –Voy a ir con un grupo a la facultad de veterinaria.- Me dice dando un suspiro al terminar la frase, sé que tiene que estar agotado, pero eso no le detendrá.

-¿Para qué?- Me parece correr un riesgo innecesario a cambio de vendas y jeringas.

-A por medinas, las tendrás aquí como tarde mañana, te lo prometo u-gi-tshi-ha, y te pondrás bien. Tú solo tienes que aguantar hasta entonces.-

-¿Es seguro?- Pregunto preocupada.

-Hershel no cree que a la gente se le ocurriera ir allí a robar medicamentos, estará vacío.- Eso no garantiza nada, la misión más sencilla puede torcerse de manera desastrosa, el recuerdo de los muertos cayendo del techo me provoca un escalofrío involuntario.

-Ten mucho cuidado ahí fuera ¿me oyes? Nada de hacerte el héroe si no estoy ahí para cubrir tu impresionante espalda Dixon.- Le advierto con el corazón acelerado por no poder estar a su lado para ayudarlo.

-Recibido.- Su frente descansa en el cristal. Se permite una sonrisa torcida.

-¿Se puede saber que te parece tan malditamente gracioso?- Le cuestiono entrecerrando los ojos, tratando de resultar amenazante.

-Bueno, sí puedes darme órdenes, supongo que eso quiere decir que estás mejor de lo que creía.-

-Dixon.- Le digo seria y el me mira atento. –Eres idiota.-

-Tú lo has dicho Connors, soy un Dixon, ser un idiota viene con el paquete.- Me llevo una mano a la frente y reprimo un bufido exasperada. –Cass.-

-¿Sí?- Levanto la vista y me encuentro con sus ojos de cielo clavados en mí, como dos flechas certeras.

-Te quiero.- Me dice en un susurro ronco que convierte a las mariposas de mi vientre en dragones que vuelan hacia el sur de mi cuerpo lanzando llamaradas de fiera alegría.

-Te quiero Daryl Dixon.- Su mano se cierra en un puño y con un brusco tirón se aleja dándome la espalda. –Por las Diosas, que no le pase nada malo, por favor.- Ruego con los ojos cerrados a quien quiera escuchar.

Mientras, no puedo evitar pensar que por mucho que nos queramos a veces parece que nuestro destino sea vivir de manera intermitente entre despedidas inciertas.

….

Entro en el edificio en el que están los niños con la única intención de asegurarme de que Beth está bien, aunque no podría negar que estoy disfrutando con todo el caos y la muerte que hay en la prisión.

Es algo sencillamente glorioso.

-Ethan, ¿qué haces aquí?- Me pregunta Maggie deteniéndome en las escaleras. –Ni se te ocurra mentirme, ten mucho cuidado.- Me advierte.

-Mi tía a muerto, solo quiero hablar con tu hermana, estoy sano, no hay ninguna razón por la que no pueda estar aquí.- Me cruzo de brazos y me reclino contra una de las paredes sin perder los nervios, antes o después ella cederá y me dejará pasar.

-Como hagas un solo comentario sobre Zack para hacerla sentir mal y levantar tu ánimo te enseñaré de una vez por todas a mantener la jodida boca cerrada. ¿Me he explicado con claridad?-

-Cristalino.- Se aparta y me mira deseando que le dé una excusa para descargar la desesperación que siente porque Glen esté en el pabellón A.

Ah, mi fuerte y tenaz Maggie debe de estar sufriendo tanto por su querido maridito.

Termino de subir deslizando mi mano por el papel pintado de la pared, empieza a rasgarse en algunas partes, cojo un trozo y tiro disfrutando del sonido.

-Hola Beth.- Digo cuando la veo en la habitación del fondo meciendo a Judith. Sus ojos me miran con sorpresa e inconscientemente aprieta a la pequeña contra su pecho en un intento por protegerla de mí.

-¿Qué haces aquí?- Pregunta desconfiada.

-Quería verte.- Digo con una sonrisa despreocupada al comprobar que se encuentra bien.

-Ya.- Alzo una ceja al escuchar su tono cortante.

-¿Qué pasa?-

-¿De verdad me lo preguntas? ¿Has quemado viva a tu propia tía?- Me reclama indignada entre susurros para evitar que nadie la pueda escuchar.

-Ya, bueno.- Tuerzo la boca en un gesto. –Reconozco que me he estado divirtiendo un poquito con todo esto.-

-Era tú tía.- Me recrimina como si eso debiese de importarme. Mi dulce, dulce Beth.

-Y también una idiota.- Le recuerdo sentándome a su lado, noto como se tensa pero no se aparta. –He conseguido que crean que lo hizo Andrea,- reconozco satisfecho, no es que dudase de mí, pero nunca se sabe cuando un buen plan puede torcerse, al fin y al cabo soy humano, lo cual me hace falible. –Pero necesito que el asunto quede completamente cerrado cuanto antes por si acaso.- Veo pasar a Lizzie tosiendo, la pequeña alimenta caminantes está infectada compartiendo espacio con mi Beth.

No puedo permitirlo.

-Sabía que habías venido a por algo.- Me echa en cara.

-Para ponerte a salvo, lo que no significa que no pueda aprovechar la situación en mi beneficio cariño.- Ella sigue mi mirada y su boca se abre en O por un segundo.

-Ni hablar, es una niña, no pienso consentirlo.- Susurra molesta.

-Por el amor del cielo,- pongo los ojos en blanco ante su compasión -escúchala.- Su tos llega hasta nosotros. –Si se queda aquí Judith podría enfermar.- Cojo su cara entre mis manos y acaricio sus mejillas con mis pulgares. –Lizzie va a morir de todas formas aunque yo no haga nada. ¿Vas a condenar a un bebe inocente solo para que esa niña viva unas cuantas horas más? Eso sería cruel hasta para mí la verdad.-

-¿En que me estás convirtiendo?- Me pregunta parpadeando despacio.

-En nada, tú ya eres perfecta, solo tienes que aceptarte. Las posibilidades para nosotros entonces serían casi ilimitadas.- Beso su frente despacio y me pongo de pie, el viejo colchón que algún funcionario compró cuando su matrimonio fue a peor chirría.

-Sería mejor si tú y yo estuviésemos muertos.- Dice con tono triste.

-Que va, solo sería más aburrido.- Le respondo dejándola sola con la bebe.

Me espero hasta que Karen deja de revolotear por los pasillos para ir a hablar con Maggie sobre si necesitan más mantas antes de efectuar mi siguiente movimiento. -Hola.- Me saluda Lizzie mirando por la ventana.

-Pareces animada. ¿No te asusta morir?- Le pregunto sin tapujos poniéndome a su lado.

-No voy a morir, voy a cambiar, como ellos.- Señala a los caminantes. –Aunque… Me asusta un poco que duela.-

-Claro que dolerá,- susurro en su oído, ella se estremece y me mira con ojos de cervatillo deslumbrado, desde alguna parte se escuchan los sollozos de Ginny, yo he provocado eso. –No vas a ser una de ellos, te mataran para evitarlo.-

-No. Carol no lo permitiría, ella me quiere.- Dice convencida, lucho conmigo mismo para no reírme en su cara, por favor, que crédula.

-Carol se va a marchar, no podrá hacer nada por ti.- Digo fingiendo lastima por ella.

-¿Qué puedo hacer?- Me pregunta pegándose a mí en busca de ayuda, yo sonrío abiertamente, tan fácil, ha sido tan fácil.

-Andrea va a escaparse en cuanto pueda, lo único que tienes que hacer es seguirla sin que te vea. Los caminantes no te harán daño, estás enferma, debes de oler como una de los suyos a estas alturas.- Le digo con convicción en que su locura supere a su inteligencia.

-¿Y sí me descubren y no puedo salir?- Agacho la cabeza y finjo pesadumbre ante su cobardía.

-Si no lo consigues Lizzie, si no sales de esta prisión a tiempo, van a matarte.- Sus ojos se abren como platos a causa del pánico.

-Ni siquiera puedo salir de este edificio.- Me abraza con fuerza.

-Eso no es cierto, aparte de las escaleras que custodia Maggie tienes otras ahí detrás, no hay nadie vigilando la puerta ahora, si no haces ruido no tendrás de que preocuparte, solo tendrás que ir hasta donde está Andrea y ocultarte.- Sin dudarlo un instante más la niña sale corriendo. Sonrío satisfecho incorporándome antes de sentarme ante el despacho en el que está mi hermana, a pesar de la puerta cerrada puedo sentir su pena, y la voz de Carl tratando de calmarla.

Sé, en algún punto en mi interior sé que debería importarme, que tendría que hacer algo, pero… Me llevo una mano al pecho y me rasco una extraña picazón que no logro terminar de identificar, no consigo que me afecte, y no me preocupa que no sea así.

-Ethan.- La voz de Karen suena sorprendida. -¿Qué haces ahí?-

-Quiero estar cerca de ella.- Confieso con sinceridad, pero no por lo que ella cree.

-¿Quieres entrar?- Me ofrece amable.

-Ella no me quiere ahí, no la culpo, no soy el mejor hermano del mundo.- Admito mi negligencia con falso remordimiento.

-Comprendo.- Comienza a irse al escuchar la voz de Mika llamándola.

-Karen.-

-¿Sí?-

-Gracias por ser amable conmigo a pesar de lo que Ale ha debido contarte sobre mí.-

-No te mentiré, no me fio de ti, sin embargo… Nadie es tan desalmado si es capaz de sentir un resquicio de amor en su corazón, por pequeño que ese amor sea.- Me sonríe con ternura y se aleja. Por mi parte me limito a cerrar los ojos.

¿Cuánto tardará en darse cuenta de que Lizzie no está? ¿Cómo acabará el nuevo desastre que he preparado?

Estoy deseando averiguarlo.

*/*/*

Buenos días almas corsarias, hasta aquí el capítulo de hoy.

Los infectados caen como moscas, uno detrás de otro y mientras Ethan haciendo de las suyas, a pesar de eso, quienes parecen estar en un peligro más inminente son Martínez, Glen, Cassidy y Ale ¿conseguirán sobrevivir todos a la gripe? ¿O la familia perderá a alguien importante?

Por otro lado esta es la oportunidad de Carol para tener el camino libre con Daryl, ¿aprovechará la ocasión aun sabiendo que pondría la vida de otros en peligro?

¿Cómo sabe Ethan que Andrea va a escaparse?

Rick siente una terrible angustia por el destino de su amiga, pero ¿realmente solo es amistad o hay algo más que él no se ha atrevido a reconocer?

Todo esto y mucho más en el siguiente cap.

Espero que os haya gustado, besototes for all.