36. Fiestas novedosas
Dedicado a valentina. delafuente
Aww, muchísimas gracias por llevar siendo mi lectora tanto tiempo :')
Empezaste un poquito tarde el fic pero sin embargo te quedaste
comentando cada cap, señalando la ternura que te causan este par
y tu aprecio por la historia y tu apoyo lo valoro con el corazón n.n
¡Disfruta del cap! :*
Todos rieron en el momento en que la pistola de la protagonista acabó golpeando justo las partes bajas del tipo, y un minuto después ella besaba a su compañero justo antes de que empezaran a disparar en su dirección.
Durante ese tiempo, Tyler había acercado a Irina a su lado para enseñarle un vídeo en el móvil. Ambos estuvieron hablando soltando alguna que otra sonrisa, hasta que llegó un punto en que Irina se recostó en su cuello mientras seguían pendientes de lo que él le mostraba en el smartphone.
—Creo que han vuelto a encontrar un punto de conciliación —susurró Bella a Edward cerca de su oído.
Él asintió con la misma cara de complicidad.
—Sí, ya lo veo —dijo en un suspiro—. Tal vez a él se le ocurre otro camino más para intentar lo que se propone.
Ella se estremeció por un frío repentino que le entró por el cuello. Algo normal, dado a que el brazo de Edward en su espalda le daba una temperatura que no se equiparaba a la del resto de su cuerpo. Entonces decidió reacomodar su cara para que estuviera más cerca de su pecho y así recibir una porción mayor de calor, pero solo le bastó un breve tiempo para darse cuenta de lo incómodo que le resultaba estar así. Observó el sillón. Era tan largo que Jessica parecía estar a metros de distancia. No habría problema en que quedara medio echada, ¿o sí? Tal vez si movía una pierna sobre la de Edward…
—¿Qué haces?
Él volvió a poner sus piernas en su sitio haciéndola bufar.
—Tengo frío —se quejó también en voz baja.
—Bueno, hay muchos cojines cerca; tápate con ellos.
—¿Para qué? Si tú ya eres como una estufa…
Trató de reanudar su acción anterior, pero él volvió a detenerla con la mano que no tenía escondida en el bolsillo.
—Si te pones tan cerca, me agobias un poco.
Ella le lanzó una mirada irónica.
—Llevo así un minuto entero y no me has dicho nada —le reprochó en un cuchicheo—. Solo trato de mover una maldita pierna. Si te molesta, solo estaré así hasta que coja algo de calor y ya.
—Es que no es que me moleste, pero…
—¿Entonces?
Él suspiró y negó con la cabeza.
—Mejor no.
—¿Por qué?
Bella estiró la pierna al verlo divagar, y cuando él retiró la mano del bolsillo para detenerla, ella chocó contra algo levantado y rígido en su lado izquierdo.
—Oh…
Apartó sus extremidades como un acto reflejo, a la vez que Edward se disponía a evadir cualquier mirada de su parte.
Ambos se quedaron en silencio por unos segundos, hasta que Bella se cansó de no encontrar ninguna clase de estímulo posible que le explicara lo sucedido.
—Pero… si solo estábamos abrazados…
Él bufó.
—Es que… no es por lo que tú crees, ¿vale? —le aclaró en un murmullo. Sonaba algo molesto, como era de entender—. No tengo nada de lo que piensas en la cabeza, solo estoy relajado. Y cuando estamos abrazados me siento bien, y cuando me siento bien o estoy relajado yo… A veces… pasa.
Bella lo escuchó con atención.
—Entonces, ¿no es porque te sientas…?
—No, no —se apresuró a negar él—. Perdona por… incomodarte, de verdad…
Si las luces estuvieran encendidas, estaba segura que vería a Edward rojo de pies a cabeza.
—Tranquilo, lo entiendo —dijo ella para tranquilizarlo—. No pasa nada, más bien, hubiese preferido que me lo dijeses tal cual.
—No es fácil.
—Ya, lo imagino —concordó con él—. ¿Te ha sucedido antes?
—Muchísimas veces, y en otras situaciones más raras que no entiendo —confesó—. Pero lo he hablado con otros, no soy el único.
Bella esbozó una sonrisa de comprensión y le acarició el hombro.
—Antes de evadirme, prefiero que me cuentes, cualquier cosa, ¿vale? —señaló ella—. Recuerda que yo también te confesé una intimidad mía y todo quedó bien entre nosotros. Además, nos ayudará a sentirnos más cómodos el uno con el otro.
Él asintió y ella le dio un pequeño beso en los labios antes de adoptar una postura medio sentada medio echada sobre él, al final… mientras él volvía a meter la mano al bolsillo. Ella suspiró. No podía haber adquirido una postura más rara, pero todo fuera por no empeorar esa carita vergonzosa con la que se había quedado.
nnn
En los días siguientes, Edward había aprovechado para salir de fiesta por las noches con el grupo mientras que Bella prefirió abstenerse. Había aceptado salir con ellos algún día, pero no de noche, porque a pesar de que la experiencia de dentro del primer club al principio no fue tan mala… el caso es que lo pasaba mejor con Edward y las tardes de los viernes que yendo de fiesta. Realmente no era lo suyo.
A cambio, se había quedado en casa intentando organizar sus pendientes y las tareas que tenía para hacer en esas dos semanas libres. Porque claro, decían "vacaciones" pero no dejaban de ser unos meros quince días para los que les habían pedido hacer mil cosas de cara a la vuelta a clases. Y… como ya esperaba, su intento de organización fue en vano.
Los períodos festivos, en ese aspecto, significaban un caótico problema para ella. No tenía profesores particulares, tampoco bibliotecas o clase disponible… ¿Cómo demonios iba a ser capaz de mantener la concentración requerida para tanto trabajo que tenía que afrontar? Podía planear y encajar todas las cosas en su calendario, pero por los imprevistos nunca llegaba a terminarlas en el tiempo indicado.
—¡Maldita sea! —exclamó en voz alta golpeando el escritorio con los codos.
Esa era una de las más grandes frustraciones de sus tiempos cuando todo corría a su cuenta. Y le estresaba, se culpaba, y se fastidiaba.
Al instante su pantalla se iluminó con la llamada de Edward que enseguida que fue aceptada prosiguió con un "¿cómo estás?". Dentro de su ánimo decaído, Bella sonrió y apoyando la barbilla en la palma de su mano se puso a explicarle su tremendo problema con las palabras más francas que se le ocurrían.
—Así que, resumiendo, estoy mal. No dormiré lo suficiente, no llegaré a entregar todo a tiempo, o si lo hago ni siquiera será bien, por lo que no llegaré ni siquiera a un mísero nueve y…
Él la interrumpió rápidamente.
—Bella, por favor. Eres la persona más preparada que conozco para lograrlo.
Ella soltó un sonido lastimero.
—Es que no tengo constancia por mi cuenta, así que no lo haré.
—Claro que lo harás —le aseguró como si la otra alternativa fuera absurda—. Si quieres, podemos aprovechar las mañanas de estos días y la del 24 para ayudarnos a estudiar.
Bella frunció el ceño.
—¿Solo literatura o…?
—Literatura entre los dos y también nuestras diversas asignaturas por separado, pero en la habitación y así obligando al otro a no distraerse —sugirió Edward.
—Entiendo, ¿Y eso a cambio de nada?
—Bueno —comenzó con voz socarrona—, ya sabes que tú debes hacer de oyente y ayudarme con las preguntas. Al fin y al cabo es lo que yo necesito para estudiar, pero aparte de eso no te pediré nada más. ¿Qué tal?
Bella besó el teléfono con fervor y lo llevó a su pecho mientras se meneaba de un lado al otro en su silla giratoria.
—¿Eso es un sí?
Ella rio.
Con él en su vida, ¿Qué más podía pedir?
nnn
Y el mismo veinticuatro por la tarde, Bella estaba sobre la cama de Edward, acabando de repasar un poco del temario que tenía de retraso a comparación de él mientras este se bañaba, cuando de pronto su teléfono empezó a vibrar. Observó la pantalla, y la tensión la recorrió de arriba a abajo al ver de quién se trataba.
—¿Hola?
—Mi dulce niña…
Ella se encogió sobre su cuerpo.
—¿Estás llorando?
—Ay, mi vida, no. Sé que sueno llorosa, pero solo me alegra oír tu voz, es la emoción —respondió seguido de una risa nerviosa—. Tu padre me ha dicho que por suerte no pasaréis las navidades solos…
—Sí, encontramos una buena alternativa.
—Me alegro —contestó en un suspiro—. Sobre todo por ti, hija, desearía con toda la fuerza de mi corazón estar allí para ti…
—Pero está el trabajo de por medio, ¿verdad? —acabó de completar Bella.
—Sí, así es.
El desánimo fue haciéndose dueño de su voz, y a eso a ella la alteró un poco.
—¿Y también obligan a todas las que trabajan contigo, mamá? —insistió Bella—. ¿O es porque te has cambiado de empresa, por Phil…?
—No, no. Sigo en la misma, mi niña —le respondió al instante—. Y no sé, tú sabes que se planean eventos y estas cosas de manera espontánea. Además, puede contar que sea un buen puesto y no todo el mundo tenga la suerte de conseguirlo. Que Phil sea estilista y que trabajemos juntos la mayor tiempo no significa que tenga la culpa de nada, te lo aseguro.
—De acuerdo, es solo que me parecía extraño que esta fuese la única ocasión que te hacen estar fuera durante las fiestas…
—Sí, a mí también —contestó Renée deprisa—. Pero me alegro de que tengas compañía, y espero que lo pases bien. ¿Tu padre está por allí?
—No, está abajo.
—Entonces lo llamaré luego para desearle lo mismo —le avisó con una voz más animada—. Feliz Navidad, cariño, y te llamo mañana para ver qué tal ha ido.
—Feliz Navidad… ¿Mamá?
—¿Sí?
Bella frunció los labios con dificultad.
—Solo quiero que sepas… que me haces mucha falta.
—Ay, Bellay, a mi también tesoro —contestó con un tono lastimero—. No te imaginas cuanto.
Ella se enjuagó una lágrima de la cara y mantuvo el móvil pegado a su oreja. Y justo cuando iba a colgar, oyó una voz dura a la otra línea.
"Renée"
Los gimoteos de ella resonaron en respuesta.
"Es demasiado duro, Phil, no lo aguanto —exclamó con tristeza—. Quiero estar allí, quiero estar con mi pequeña… No tenía ni idea de que me dolería tanto, jamás…"
"Te dije que no vinieras" —contestó por lo bajo—. "No necesitábamos aceptar esta oferta, ni tú ni yo".
"Y me arrepiento, en serio…"
A Bella le entró un frío de golpe.
Entonces, ¿fue por decisión propia?
Ella dejó escapar un sollozo afligido, mientras bajaba el móvil a la altura de su boca y colgaba.
—Hey.
Edward entró por la puerta vestido y con el pelo medio mojado, pero al verla con los ojos lagrimosos, se preocupó.
—¿Qué ocurre?
—Mi madre —dijo ella con un nudo en la garganta—. Ella fue la que quiso trabajar estas navidades para no estar conmigo.
Tan pronto como acabó de decirlo, sin retenerlo, explotó en llanto. Edward la abrazó mientras a ella empezaba a temblarle todo el cuerpo.
—Es que no entiendo por qué… por qué ella… —empezó a balbucear. Se sentía como una cría.
—No es tu culpa.
—Si ella no quiere venir es por mí…
—Pero es su problema —alegó—. Ella ha sido la que te ha fallado como madre, no al revés.
Bella siguió llorando, y Edward continuó meciéndola y dándole pequeños en la cima de la cabeza de vez en cuando. Poco a poco, y en breve tiempo, comenzó a calmarse.
—¿Mejor?
Ella asintió.
—Gracias por estar aquí, Edward —susurró, ganándose un reproche de su parte a cambio.
—Te dije que no…
—Lo sé, pero hoy siento que quiero decírtelo. —Ser tan sensible a veces la molestaba, pero en ese momento, lo único que deseaba era consuelo. Ella levantó la cabeza y Edward comenzó a repartir pequeños besos por toda su cara, adorándola, y ella no podía hacer otra cosa que sonreír y dejar de hipear de forma paulatina. Cuando lo consiguió, él junto su frente con la suya antes de besarla en los labios, sintiéndolos muy blandos por lo húmedos que estaban.
—Lo hago porque te quiero Bella, te quiero muchísimo.
—Igual que yo a ti.
Ella pegó su cara a su hombro, escuchando el sonido de su respiración mientras él la reconfortaba acariciándole la espalda.
nnn
La cena en el comedor tuvo lugar con calma, para suerte de todos. Rose participó dos o tres veces y después se mantuvo en silencio junto a su hermana mientras los mayores hablaban. Eso fue después de que Charlie acabara de sentarse en la mesa y de que su madre le hubiese dirigido una mirada seria. Así que una de tres: no tenía planeado nada, ya de por sí mantenía la misma cautela que Edward ante desconocidos y personas adultas en general, o el aviso de su madre la hacía rectificar.
Fuera como fuera, el caso es que todo fue bien hasta el tiempo de acabar. Una vez llegado ese momento, las mellizas aprovecharon para irse a hacer todas las selfies posibles entre ellas, con su perrita, y los regalos en el árbol de la sala hasta que dieron las 12. En ese instante ya pasaron a hacerse todas las felicitaciones colectivas de la noche, y acto seguido, las mellizas tuvieron el primer turno de abrir unos regalos magníficos de parte de sus padres y del resto de la familia. Según parecía, eran detalles que ya habían pedido con antelación. Cuando acabaron Edward recogió un regalo grande, se fue a Bella y se lo entregó con una sonrisa.
—Ten.
—¿Para mí?
—Es de parte de mis padres y mía —explicó rascándose la cabeza—, ya que yo he puesto una parte y los he escogido, pero sí, es para ti.
Ella desenvolvió el papel de regalo bajo la mirada ansiosa de Edward, y lo primero que vio fue un organizador con una tarjeta regalo añadida en una esquina.
—Sirve para que te compres dos aplicaciones para organizarte las cosas que están muy bien —le explicó él—. He comparado con varias páginas.
—¡Ow, gracias! —murmuró emocionada, dirigiéndose a él y a las personas de detrás—. A los tres.
Carlisle y Lillian asintieron, una vez así, Bella siguió desenvolviendo el paquete. Cogió un libro de las mejores enseñanzas filosóficas, cosa que la hizo reír, y por último, una caja que contenía una almohadita muy similar a las de viaje, de gris y rosa que funcionaba como una masajeadora para la espalda.
—Yo no lo hago muy bien, y es algo que necesitas para tu salud, así que…
Lo vio como algo tan dulce que se tiró a él para darle un pico y un abrazo enorme.
—Es el detalle más tierno que podrías haber tenido conmigo, Edward.
Él sonrió, alegre de haber acertado.
—No hay de qué.
Ella lo besó otra vez antes de separarse, haciendo que él se quedase mirándola mientras Bella le alcanzaba… dos paquetes envueltos con el mismo papel de regalo para él.
—De parte de mía y de mi padre. —Y se lo puso entre sus manos, el más grande y el pequeño cuadrado.
—Me pregunto qué serán…
Ella se limitó a guiñarle el ojo.
—Ábrelos y lo sabrás.
¿Qué será? ¿Que será? 👀 Yo os diré mi sorpresa por haberme retrasado y será la segunda parte de este capítulo muy pronto fijo xD Os lo debía y ha coincidido. ❤️ (Tomáoslo como una doble actualización, porque va a ser una espera mínima).
💎¿Principal motivo del retraso? Un capítulo muy largo, e interesante en la otra mitad en que lo he partido. 😎
💎¿Segundo motivo? No me decidía si poner una escena partida o junta de este capítulo. Tuve que esperar a recibir la opinión de una personita bondadosa porque me quedé estancada y no podía actualizar hasta sentirme segura. 😥
💎 Preguntas: ¿Vaya con qué sorpresa nos ha salido Edward al principio, no? Awww, el pobre se ha avergonzado con Bella xD. Pero ha sido muy tierno con su regalo ;_; Y con su trato por lo de Renée, claro. Por suerte, las mellizas no han hecho de las suyas hoy. ;) Veremos qué nos depara el resto de la noche muy pronto.
💎 En nada volvemos a vernos. (Hoy no será, pero sí que demasiado rápido jeje). Hasta pronto.
Kisses! 😘😘😘😘
