- Deja de moverte, pareces un niño. - Lo reprendió su madre mientras limpiaba su mejilla.
- Arde. - gruñó.
Bella acarició sus cabellos buscando relajarlo y que dejara que su madre trabajara en su rostro.
- Debería haberme quedado en la fiesta. - gruñía Anthony Masen. - Le hubiera partido...
- Tony ve por más algodón y deja de gruñir. Me aturdes.
- Demonios Lizzie. No sé como puedes estar tan tranquila. - se quejó frustrado alejándose.
- Alguien debe mantenerse cuerdo en esta familia. Ve de una vez. -ordenó.
La mujer suspiró viendo a su marido perderse en el baño del pasillo.
- Lastima que saliste tan testarudo como tu padre. - suspiró y luego miró a su nuera. - Sé lo que te espera, huye antes que sea demasiado tarde.
Bella rió divertida por las palabras de su suegra pero besó la frente de su novio.
- Es demasiado tarde. - admitió.
La mirada de su madre era de ternura absoluta.
- Espero que te comportes jovencito, te sacaste la lotería.
Edward se sonrojó por su comentario.
- Mamá, avergonzarás a Bella.
- Toma. - Anthony regresó en ese momento con el tarro donde guardaban algodón. - ¿Presentaremos cargos?
- Papá. - se quejó Edward. - Ya basta, asustarás a Bella.
- No vas a dejar pasar esto. Ya estoy arto de esta actitud constante de toda esta gente.
- Papá. - quiso callarlo preocupado.
- No puedo permitir que sigan acosando a mi familia.
- Papá.
- Tony.
- Han pasado años y este pueblo simplemente no puede superarlo.
- ¡Papá!
- No Edward, llegaron demasiado lejos. Te golpearon sin razón y mientras estabas enyesado. Eso es de cobardes.
- No denunciaré a nadie papá. Todos vieron que me atacaron y podrán juzgar como quieran.
- ¡Edward! - gruñó.
- Ya no soy un niño. Ya decidí que no denunciaré. - respiró hondo buscando tranquilizarse. - Quiero vivir tranquilo en el pueblo, sin denuncias ni pleitos.
- Tranquilo Tony... - susurró su madre acercandose a él.
Pero el hombre había soportado demasiado.
- No quiero que te vuelvas a sentir incómodo y quieras irte. Has vuelto y quiero que te quedes, que vivas cerca, te cases y me des nietos que pueda disfrutar. No quiero que sigas en esa vida nómada que acostumbras tener.
- Papá. - sintiendo el peso de sus palabras se lamentó.
- No quiero que otros te saquen del camino al que volviste, ya pasó una vez antes y no permitiré que vuelva a ocurrir.
El silencio siguió después de tremendas palabras. Anthony Masen había dicho todo lo que guardaba en su sistema y había dejado en una profunda meditación a su hijo.
- Papá, no me iré. - susurró con sentimiento. - Ustedes son todo lo que tengo.
- Bueno. - carraspeó su padre. - Necesitas un doctor, llamare a Taylor Jones para que te revise.
- No es necesario. - aseguró incómodo. - Sólo me lastimó el rostro.
Los rostros preocupados que lo observaban lo incomodaron aún más.
- Quiero ir a descansar. - agregó apurado por alejarse.
Su madre asintió en ese momento y empezó a apurar más la limpieza de su rostro.
- Fue un largo día, será mejor que vayan a descansar.
Bella asintió.
- No te preocupes querida. - le pidió a su nuera con pena. - Los hombres y las peleas son cosas inseparables.
Edward se sintió culpable al ver el rostro asustado de la castaña. Juntos caminaron hacia su habitación donde Edward empezó a quitarse la camisa sucia de sangre.
- ¿Cómo te sientes? - preguntó preocupada Bella revisando su rostro.
- Me duele un poco pero no es nada.
Bella suspiró revisando una vez más su rostro antes de ayudarlo a quitarse la camisa.
- ¿No te golpeó la herida, verdad?
- No. Estoy bien.
Aún así revisó su herida detenidamente.
- Siéntate cambiaré tu parche.
Sumiso obedeció mientras su novia traía el bolso donde guardaba todo lo necesario para realizar las curaciones diariamente.
Debía admitir que Bella cuidaba de él. Ni siquiera él estaba tan pendiente de sus mejoras ni sus ejercicios de terapia.
- Flexiona. - ella le ordenó acomodando su brazo. - Despacio, te harás daño.
Obedeció silenciosamente. Pronto tuvo un parche nuevo y las vendas de nuevo estaban en su lugar.
El silencio reinó mientras ella lo observaba. Atenta a cada una de sus heridas, lo recorrió una y otra vez.
Luego se abrazó a su cuello. Sus lágrimas empezaron a mojarlo.
- Estoy tan asustada. - admitió entre sollozos. - No quiero que sigan lastimándote.
- Tranquila. - la abrazo suavemente.
- No quiero perderte. - sollozó. - Tengo miedo.
- Hey... sólo me lastimó porque estoy enyesado...
- Te hirieron con una bala. - le recordó. - No sé porque pero tú si y no pareces asustado.
- Ya lo han detenido. - le recordó. - Ya lo denuncié.
- Puedes contarme lo que sea. No sé que sucede pero te juro que no me alejaré por ello. Sólo confía en mí. - le suplicó.
- Bella. - susurró incómodo.
- Sólo dímelo. - insistió.
- Basta Bella.
- ¡Dímelo! - gritó molesta. - ¡Estoy cansada de estar viviendo en la oscuridad!
Su actitud lo sorprendió y se quedó callado sin saber que decir.
Bella se sento en la cama donde respiró hondo.
- Edward te segui hasta aquí. He dejado todo por ti. Sólo te pido la verdad, ¿no puedes dármela?
Ella se veía devastada y agotada. Con una tristeza absoluta en la mirada
- Bella...
- Necesito saber a que nos estamos enfrentando. Hoy fueron unos golpes y otro día fueron disparos... Estoy asustada.
- Lo siento. - suspiró acercándose a ella. Abrazó su cintura apegándose a su costado. Respiró hondo sobre su pelo, sintiendo el aroma a lilas de sus cabellos.
Tenía que explicarle que sucedía así su miedo disminuiría.
- Hace años, cuando regrese de Inglaterra. - empezó recordando como se sentía y lo decepcionado que estaba de su vida. - Yo solía escapar de casa para ir al bosque, iba al río para meditar o pescar. Un día regrese y tu hermano estaba aquí, al principio no lo podía creer pero luego empezó con su propuesta de estudiar... bueno ya sabes que me negué. Mi padre no iba a dejar que mi rencor me alejara de mis sueños así que se subió a mi auto cuando estaba a punto de partir e ir al bosque. Discutimos mucho durante el trayecto, yo insistía en no querer nada que tuviera que ver contigo y él decía que era una excelente oportunidad. - Edward respiró hondo ya que su voz empezó a fallar. - Estaba distraído... muy distraído. No me di cuenta que a lo lejos un auto a toda velocidad, si hubiera estado concentrado no habría pasado por alto que de acercaba. Nuestros autos coalicionaron en una intercepción, el mío era un clásico así que mi carrocería hizo añicos la suya. Mi padre tiene esa cojera como secuela del accidente y... en el otro auto había una pareja de novios. Ella no sobrevivió, quedó destrozada por el golpe y él tiene problemas para caminar, hace rehabilitación. Pronto podrá dejar la silla de ruedas definitivamente.
Bella se quedó en silencio junto a él.
- Hoy me golpeó el hermano de ella. Esta molesto como era de esperarse. - suspiró. - Fue mi culpa. Si hubiera estado concentrado...
- ¿Y ellos por qué no te notaron?
- Eric... había excedido el límite de velocidad. Es por eso que no me detuvieron. Los dos eramos menores de edad... bueno...
Bella se acercó para abrazarse a su cuello.
- No fue tu culpa. - empezó a sollozar. - Fue un accidente. No fue tu culpa.
Edward le dio leves toques con su mano buscando detener su llanto.
- Tranquila.
- Ellos no pueden culparte. - insistió dolida. - También eras un niño. Al igual que Eric. Él no debió acelerar...
- Él quedó en una silla de ruedas y perdió a su novia... creo que...
- ¿Fue a una correccional?
- Sé que fue sancionado. - admitió. - Pero a una correccional no fue.
- Él conducía y había bebido. Tú te distrajiste. Él tiene más culpa que cualquiera.
- Bella eso ya pasó...
- No puedo creer que este pueblo te culpe si...
- Tranquila.
- ...Eric iba demasiado rápido. ¡Es injusto!
- Detente.
- No. Iré a esa fiesta y...
Edward la detuvo dejando un beso sorpresa en sus labios. Bella no respondió al comienzo sorprendida por su actitud.
- Gracias pero no vale la pena ir a reclamar su actitud conmigo. Los entiendo, cuando regrese fui un verdadero cabrón con todos y salí ileso en cambio Eric y Jane eran queridos por todos y salieron muy mal parados. Además no todo el pueblo se comporta de esa manera.
- Edward no es lo mismo...
- Quizás no, quizás si fueron injustos. ¿Importa ahora? Yo salí ileso del choque y eso debo agradecerlo.
Bella suspiró y volvió a abrazarlo.
- No mereces que te lastimen.
- Tranquila. - suspiró en su oído. - No importa lo que digan.
Poco a poco se tranquilizó en sus brazos.
- No. No importa.
Feliz año! Me costó bastante lograr escribir este capítulo pero ya era necesario.
