— Sabes, los encuentros de Sasuke y tuyo nunca han sido... amigables— me dijo Naruto sentado al lado de mí.

Estábamos en el hospital.

Hace un rato trajimos a Sasuke para que lo atendieran, Sakura se había enojado mucho conmigo cuando Naruto le dije que el estaba en esa condición por la paliza que le di.

Luego de un rato, Sakura vino con una tablilla en las manos.

— El estará bien, sus golpes en la cara se los trate y sanaran en unas horas, lo único que lo dejará en cama por almenos 2 semanas son sus costillas rotas— ella me miró mal— te excediste, Keke-chan.

— Lo hice por ti y tu hija— dije encogiéndome de hombros.

Ella suspiró.

— Ya pueden pasar a verlo, esta preguntando por ti— dijo apuntándome.

Naruto y yo nos miramos, Sakura se retiró a continuar con su trabajo.

— Bueno, ya me voy— dije parándome.

Naruto me agarró del brazo.

— ¿ A dónde crees que vas?— me pregunto.

— A mi casa— dije de forma obvia.

El puso una sonrisa zorruna.

— No, tu vas a hablar con Sasuke— dijo jalándome del brazo del brazo.

Me llevaba a la habitación de Sasuke.

Yo intentaba detenerlo, podía detenerlo, pero una parte de mí quería hablar con él, así que me dejé llevar.

Naruto me empujó de una forma suave adentro de la habitación y cerro la puerta detrás de mí.

Sasuke estaba despierto y mirándome.

Lo miré a él también.

— Se que lo merecía— mencionó.

Me acerqué a su cama, me senté en la orilla.

Sasuke no había cambiado tanto desde la última vez que nos vimos, solo se veía más maduro físicamente.

— Que bueno que no sabes.

Se formó un silencio.

— ¿Por cuanto tiempo te vas a quedar?— pregunto.

— No lo sé, hasta que resuelva mi problema.

— Ya veo.

Lo miré atentamente, estaba acercando su mano a la mía, yo me alejé un poco.

— No me toques, Sasuke.

— Tenemos que hablar— dijo en un suspiro— ya es suficiente de actuar como niños, Keke.

¿Entonces para él todo esto es una niñería?

— ¿Estás bromeando cierto?

— No, ya es hora de...— lo miré pensar bien lo que iba a decir, es como si le de verdad le costara mucho decirlo— de afrontar lo que sentimos, no podemos negarlo más.

¿Acaso la paliza que le di hizo que se le afloje un tornillo del cerebro?

— No puedo creer lo que me estás diciendo— mencioné, mirándolo con desdén— yo mi no puedo estar cerca de alguien como tú, alguien que abandona a su familia ¿Acaso tienes una idea de como se ve tu hija, de lo que ella siente? Eres su padre, tienes que afrontarlo ya.

— Keke, no te metas en los asuntos míos y de mi hija— me miró con rabia— ¿Puedes dejar de buscar excusas? Eres una cobarde— a duras penas se sentó, su rostro estaba cerca del mío— no puedes simplemente hablar de nosotros, olvídate de mi familia que de eso me encargo yo.

— Ese es el asunto Sasuke— me acerqué mas a su cara, mirándolo mal— no puedo ignorar a tu familia, su ex-esposa es mi amiga y tu hija es genial, el único que no se ha enterado eres tú.

— ¿Entonces lo que quieres es que tenga una mejor relación con ella?— su voz se había suavizado.

Estábamos muy cerca para mi gusto.

— Que comiences a hacer las cosas bien, idiota— dije cruzándome de brazos.

— Lo haré, pero prométeme algo.

Lo miré con atención.

— ¿Que quieres?

— Que no te vas a alejar de mí de nuevo.

Hizo un movimiento bastante rápido, no se como se puede mover así con las costillas rotas, me empujó hacía la cama, quedando él encima de mí, cruzando sus piernas a casa lado de mi cintura, estaba atrapada por Sasuke.

Pude mirar sus ojos, ambos, su pelo estaba inclinado hacia adelante, tenía el rinnegan.

—Sasuke... bájate— dije en un susurro, se que me escuchó.

— ¿O qué?

Se acercó mas a mí.

Podemos pasar 20 años sin vernos, pero siempre que nos encontremos no importa el tiempo que pase, entre nosotros pasaran cosas muy intensas para mi gusto.

Cómo está pasando ahora.

El se estaba acercando a mí, puse mis manos débilmente en su pecho para detenerlo un poco.

Aún me queda un poco de cordura.

— Tengo que cobrarme lo último que me hiciste, ¿Recuerdas? Te fuiste sin más, en el momento menos indicado.

Juntó su frente con la mía.

Yo ya no sabía que hacer.

Lo curioso es que Sasuke hasta en esta situación, su tono es frío.

— Ya no siento lo mismo— intenté de escucharme lo más segura posible.

— Mientes.

Rozó nuestros labios, sentí mis mejillas arder, ¿Por qué tiene que pasar esto siempre con Sasuke?

Puse mis manos en su pecho de nuevo, alejándolo un poco.

— Tengo que alejarme de ti, no puedo estar contigo, tu...

Me calló, me calló de la peor manera posible para mi cordura.

Me estaba besando.

Este beso no era como el de la primera vez, no, esto era diferente, aquí había un resentimiento, había algo guardado y él me lo estaba transmitiendo.

No me contuve más y sucumbi a mis mas profundos deseos, le seguí el beso a Sasuke.

Esto es lo que no volveré a admitir en voz alta, el me sacaba de mis casillas, me volvía loca y lo odiaba.

Odiaba amarlo de esta forma, por que somos fríos, por que somos distantes, por que no sabemos expresarnos, por que somos lo mismo, dos personas tan iguales no pueden amarse de esta forma.

Pero no se lo diría, simplemente buscaré la manera de romperlo, antes de que él me rompa a mí.

Puse mis manos en su nuca y lo acerqué mas a mí, el metió su mano debajo de mi ropa y me apretó la cintura.

¿Soy yo o esta haciendo mucho calor?

Me estaba quedando sin aire, Sasuke me robo todo el oxígeno, me separé un poco de él, mi respiración era entrecortada.

— ¿Que decías?— susurró contra mis labios, con una sonrisa burlona.

— Maldito.

— Si supieras cuanto te amo, no te alejarías de mí— dijo como si nada.

No puedo creer lo fácil para él que era decir esas palabras.

— Sasuke tu...

— ¿Papá?— se escuchó una voz desde la puerta.

Sasuke y yo miramos a nuestra izquierda, impactados.

En la puerta estaba Sarada, mirándonos atentamente.

— Sarada— dijo Sasuke con voz fría.

El se bajó de encima de mí, yo me pare de la cama y el se acomodó en ella como antes.

Sarada se cruzó de brazos.

— ¿Con que no te gustaba, eh?— dijo en tono burlón.

Si, definitivamente es la copia de Sasuke.