Capítulo 37

Dos rutas

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Los colegas de Kite se alejaron, el escuadrón Jabalí hizo igual, dejando a Gon frente a la urna.

- Recuerdo que solías quejarte de que hablaba mucho y yo decía que era es porque había tanto por decir...Y aún sigue habiendo mucho que decir, Kite- Se tragó un sollozo, los ojos le dolían demasiado para seguir llorando- Por ejemplo, oí del señor Satotz que mi padre quería verme en el Árbol del Mundo pero eso no es cierto.

Se sentó en la arena, sin importarle ensuciarse o si de esa forma le tocaría más el frió.

- Eras tu quien iba a encontrarse con él, para hablarle de mi progreso. Le mentiste a Ging para que yo pudiera verlo…Y mi padre debe estar esperándome allá, gracias a ti...Ayudaste tanto, siempre hiciste cosas maravillosas. Y no solo por mí. Este escuadrón, nuestro equipo, ojala lo vieras. ¡Se han vuelto increíbles! ¿Los oíste cuando se despidieron? Te dijeron muchas cosas bonitas, aunque nada es suficiente para explicar cuanto significas para nosotros, para mí.

No existían palabras, se respondió a sí mismo. Ni siquiera ahora, tenía que terminar rápido o si no se desmoronaría.

- ¿Te ha molestado nuestro alboroto? No sé si lo hubieras aprobado pero es algo que todos queríamos hacer. Dentro de mí, sé que hicimos lo correcto. De todos modos, la Asociación Hunter te hará un sepelio, a ti y a todos los que lucharon. Los que han muerto, los que se salvaron, los que se perdieron. Van a reconocerte como un comandante hunter, ¿no es genial?

Lentamente, se puso de pie y palmeo su ropa para quitarse la arena. Miro hacia la urna con melancolía.

- Tú asesina está atrapada en Greed Island y yo, cuando alcance el nivel óptimo me hare cargo de Neferpitou. Volveré con la maestra Biscuit y el señor Wing, les pediré que me entrenen mucho. Tranquilo, no voy a exagerar. Aún sigo queriendo vengarme por lo que te hicieron pero Killua me convenció para que me tome mi tiempo. Y la verdad es que tengo mucho que hacer. Estoy decidido a vengarte pero también quiero volver a ver la sonrisa de Mito-san, saber que fue de Hisoka, también deseo aprovechar este tiempo con mis amigos. Perdóname si me repetí de nuevo, solo me queda una cosa más por decir.

Como si Kite estuviera en frente, Gon inclino su espalda haciendo una reverencia.

- Por dejarme conocer a estas personas y por vivir esta aventura con ellos, ¡Muchas gracias!

Al levantar la cabeza, creyó ver a Kite sonriéndole.

- Gon, ¡Gon!

El chico volteo. El atardecer le hacía fácil ver las sombras de sus amigos acercándose a su encuentro, la cabellera platino de Killua destacaba, al igual que el dorado brillante de Kurapika.

- Sé que querrías quedarte más tiempo pero no podemos arriesgarnos- le recordó Killua con cierta delicadeza- Tenemos que irnos.

- …No sé a dónde ir ahora, lo siento, quería despedirme de él y todo paso tan rápido que…

- Por eso ni te presiones que Kurapika tiene pensado un sitio. Agárrate fuerte de tu caña, porque no te lo vas a creer.

- No sigas, Killua. Él debe descansar, ha sufrido muchas pérdidas para darle más sorpresas.

- ¡Pero quiero contarle a donde vamos!

Kurapika miro a Killua, y él se cruzó de brazos con expresión resentida. A Gon le daba cierta gracia.

- A donde sea está bien, también me he convertido en un criminal por desobedecer a la Asociación.

Killua estaba a punto de decirle que eso era lo de menos hasta que noto que Gon se oía ronco y forzado. Pasó sus brazos por el cuello de Gon, arrimándose a él.

- Bienvenido al club, ex cazador Freecs.

De regreso con Leorio, el trió se despidió del paisaje que iban a recordar con melancolía por ser un sitio de despedidas inolvidables.

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Dos horas antes.

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- Nos alegra que despertaras.

El parpadeo varias veces, enfocando a sus amigos alrededor suyo, ¿Se había quedado dormido? No se acordaba.

- Gon, tengo algo que pedirte.

- ¿Pedirme?

Antes de distinguir al cielo azul y el paisaje seco, arenoso y desolado de la frontera, vio a Pokkle apoyando la frente en el suelo, simulando una reverencia solemne.

- Por favor, ¡Permíteme dejar el escuadrón e irme con Ponzu!

¿Qué…que acababa de oír? Aunque sus oídos oyeron bien, su mente se negaba a procesar eso como real.

- ¡No pudiste esperarte!- grito Killua, enojado.

- Basta, no hagan que Gon sufra mas- Kurapika intento mantener la calma, pese a que el mismo estaba molesto- ¿Tu lo sabias?

- Lo sospechaba pero no imagine que tuvieran el descaro de hacerlo, ¡Justo ahora!- Apunto con su garra a la pareja.

- Teníamos que hacerlo- insistió Ponzu con firmeza- Porque si dejamos ir más tiempo, será más difícil para todos.

Como una piedra cayéndole en la cabeza, similar a lo que sufrió durante sus entrenamientos infernales con la maestra Bisky, Gon reacciono de golpe.

- ¡No pueden irse! No...No hagan esto, ¿Porque? ¿Qué pasa, que está mal?

- Nada está mal, Gon, es solo que ha llegado el momento- Ponzu señalo el diminuto espacio que los dividía de la ciudad a la ruta- Es lo normal. ¿No lo recuerdas? Los criminales como nosotros aceptamos llamarnos "escuadrón suicida" para buscar un escape de nuestra situación y huir hacia la libertad, y esta…esta es la mejor oportunidad que tenemos.

Killua apretó los puños, oyendo pura soberbia. Para el, era una desfachatez lo que pretendían hacer, teniendo en cuenta que Gon estaba sensible. El Kuruta pensaba igual, guardándose para el que el escuadrón si tuvo oportunidad de escapar cuando Kite y Gon estuvieron desaparecidos durante varias horas antes de la invasión.

- ¿Estás seguro de esto?- Kurapika miro fijo a su amigo de celda, sin creer que pidieran semejante cosa a esas alturas- ¿No confías en mi plan?

- Confió en ti, Kurapika, no lo dudes, es solo que...chicos, lo lamento. Hemos llegado a la frontera y es momento de separarnos.

- ¿Se te olvida que nos persigue la Asociación?- puntualizo Killua- Lo más recomendable es permanecer unidos.

- Lo tengo muy en cuenta y por eso, no voy a dejarme atrapar por la Asociación otra vez.

- Mi princesa piensa que si seguimos en grupo nos cogerán rápido.

- ¡Pero tenemos amigos en la Asociación!

- Gon, en la Asociación hay más de mil cazadores- renegó el arquero, ganándose malas miradas- No sean así. Estoy consciente que el plan de Kurapika podría funcionar, solo que las tretas de la Asociación y su corrupción...no me fio de ellos. Sin embargo, si tu estrategia funciona, por favor, incluye nuestros nombres- le pidió a su amigo, que le miro incrédulo.

- ¡No hagan esto!- pidió Gon a los gritos- ¡Pensé que éramos todos amigos!

- Y lo somos, créeme que lo somos.

- Gon, por favor- suplico Ponzu, con miedo- Para nosotros, eres nuestro querido amigo. Y a la vez, nuestro guía. Por eso te lo pedimos. Te lo ruego, por lo que más quieras déjanos irnos.

El pelinegro cerró fuertemente los ojos, sin permitirse derramar otra lagrima, negándose a creer lo que estaba pasando.

- Gon, te entiendo. Yo también enloquecí cuando Ponzu me lo propuso y después comprendí...que no solo luchamos por la libertad y la seguridad del mundo, luchamos por la nuestra y nos la negaron cuando la teníamos tan cerca, la Asociación nos usó y temo que lo volverá a hacer si nos atrapa. Ponzu está harta y quiere irse, solo que sigue asustada y decidí acompañarla para no dejarla sola.

- Lo sabía. ¡Esto es tú culpa, abejona!

- Entiende, Killua, no voy a dejarme someter nuevamente por la Asociación.

- Allá tú con tus traumas. Bien puedes mudarte sola pero te llevaras a cupido torcido, aun sabiendo que eso quebraría al equipo.

- No me veas como la mala, ¿No puedo desear ser libre? ¿No puedo serlo con quien amo?

En todo el tiempo que llevaban de conocerse, Killua jamás la había escuchado así de decidida. Del mismo modo, Kurapika estaba impresionado porque su amigo hiciera de todo para convencer a Gon que separarse era lo mejor. El joven no estaba dispuesto a escucharlo y menos a aceptar eso, alegando que los amigos no pueden simplemente decidir hacer a un lado a sus amigos.

- No quiero...no quiero esto, acabamos de enterrar a Kite y ahora...

Kurapika tomo una decisión. Ser un estratega no es solo ser inteligente y calculador, también significa apaciguar las inquietudes del grupo con lógica. La parte secreta de su tarea era dar tranquilidad, como tenía que hacerlo ahora.

- Gon, no confundas sus deseos con traición. Los amigos deben separarse alguna vez para lograr sus objetivos solos. Sé que es doloroso pero esto es muy importante para Ponzu y Pokkle.

El pelirosado dio un respingo al oír a Kurapika y la química le quedo viendo impactada.

- No me digas que estás de acuerdo con esto- critico Killua.

- No, no lo estoy. Pero entiendo lo que ellos quieren decir. Me sorprende que no puedas verlo, Killua. ¿Tu ideal de la libertad no es parecido al de ellos?

- "Libertad", ¿Ellos saben cómo es? ¿Podrán con la presión? La Asociación los persiguiera, ¿Pueden lograr algo solos?

- Podemos hacer mucho- Declaro Ponzu, corajuda- No nos subestimes, fuimos capaces de sobrevivir a una batalla campal contra hormigas quimera y una guardia monstruosa. Tenemos agallas y sabemos perfectamente lo que querremos, ¡Seguiremos juntos no importa que!

- Disculpen el exalto de la princesa. Queríamos despedirnos en buenos términos pero sabíamos que si Gon no lo aceptaba, discutir iba a ser inútil. Perdónenos si es atrevido pero teníamos que intentarlo.

- Entiendo que nadie esté de acuerdo, en especial tú, Gon- dijo Ponzu, mirándolo a los ojos- Valoro que me hayas llamado amiga, a pesar de ser una criminal. Nunca me juzgaste, nunca dudaste de nadie. Confiabas en nosotros y quisimos estar a la altura de tus expectativas, por eso nos esforzamos tanto y fuimos a la guerra contigo… Ya demostramos nuestra valía, hicimos todo lo que pudimos y la Asociación continúa tras nuestro, insistiendo en usarnos como sus juguetes. Y yo,… me canse. No quiero volver a la cárcel o hacer el trabajo sucio de otros. Si me tachan de mala o buena ya no me importa, porque yo no tengo que demostrarle nada a nadie; yo sé lo que vale mi vida y quiero vivirla acompañada de Pokkle.

Un sutil silencio le siguió a su confesión.

Pokkle se aclaró la garganta para decir:

- Una vez lo dijiste, Gon, ¿Lo recuerdas? ¿No dijiste que al acabar la guerra, ibas a apoyarnos para seguir adelante por nuestra cuenta?

- Seguir adelante...- repitió, recordando la cinta de Kite.

- Míralo de esta forma, Gon- El estratega le toco el hombro, notándolo rígido- ¿De verdad quieres que Ponzu y Pokkle se queden, sabiendo que sus metas están lejos de nuestro destino? Eso es egoísta y ser soberbio. Aunque todos nos hayamos vuelto un equipo como el comandante Kite quiso, siempre llega la separación.

- ¿Aunque…seamos amigos? ¿Quieren irse?

- En especial porque somos amigos, ¿no te das cuenta? Ellos seguirán siéndolo estén donde estén.

Se dirigió a la pareja, que asintió enérgicamente.

- Haz sacado lo mejor de nosotros y te querremos, nunca podríamos negar lo que hiciste por nosotros.

- No es para menos, juntos compartimos una historia grandiosa- Miro a Kurapika y a Killua- Para la princesa y para mí, créanme que han sido los compañeros más fiables.

- Ni pienses que halagarnos lo hará diferente- contradijo Killua, fastidiado- Yo solo aceptare su salida si Gon también lo hace, porque a él le deben muchísimo.

- Al final, es tu decisión, Gon, pero ten en cuenta- le aconsejo Kurapika- Ellos quieren ir tras su propia aventura, que apenas empieza. ¿Serias capaz de negarles eso?

Con tantos ojos sobre él, Gon se sintió abrumado. No deseaba la división, ni siquiera la contemplo. Es cierto que algunos integrantes murieron, también es verdad que Machi deserto, la diferencia radicaba en quienes estaba viendo ahora, los mismos que desde el inicio estuvieron con él, teniendo sus momentos y peleando codo a codo. Imagino que seguirían así por mucho tiempo, que estarían juntos en sus próximas aventuras.

Aventuras...que creído sonaba eso, Kurapika usaba las palabras como disparos y dolían más que los puños de Killua, porque no podía negar su lógica. Nada de esto se trataba de lo que Gon quería, era lo que un deseo podía hacer. Y el deseo de Pokkle y Ponzu de seguir juntos por su cuenta era demasiado precioso para arrebatárselos.

- Con una condición.

Pokkle volvió a respirar y Ponzu junto ambas manos, interesada. Kurapika sonrió con los ojos cerrados y Killua exhalo un suspiro, resignado.

- ¿Cual condición?

- No vuelvan a llamarme "comandante", nunca más. Díganme "amigo".

- Claro que si- dijo Pokkle, con alivio infinito.

- Eres amable y tan bueno- Ponzu abrazo fuerte al pelinegro- ¡Eres el mejor!

- ¿Y nosotros que?- se quejó Killua, sin falta. A lo que Ponzu le nombro "gato arisco" y empezaron a insultarse otra vez.

- Ahora no puedes negarme que has madurado, Pokkle.

- Supongo que si lo he hecho- Pokkle se avergonzó un poco por ello- Avísenle al Director Reiza que le de mi celda a alguien más. Por favor, si llegan a tener éxito...

- Descuida, tendremos éxito- aseguro Kurapika, extendiéndole su mano libre de cadenas- Me alegro por ti.

Ambos se tomaron de las manos y juntos, se dieron un firme apretón hasta que Ponzu se fijó en Kurapika.

- Sigo pensando que eres un tsundere sabelotodo.

- No hacía falta que me lo dijeras. Hasta la próxima, Ponzu.

- Sí, hasta entonces- Ella le tomo de la mano, agitándola con energía- Que te vaya bien con ese gato.

- ¿Cuándo dejaras esos comentarios malintencionados? Killua no necesita que lo cuide.

- Lo sé, hablaba de ti- Ella rio al ver la confusión del rubio- Hazme caso, cuídate mucho de él.

- Y tu cuida de Cupido, abejona. Oh, supongo que no hará falta porque se nota quien lleva el gorro en la relación.

- No me hagas enojar- Ponzu coloco sus manos tras la espalda, dedicándole una sonrisa al albino- Adiós, Killua. Me enseñaste a tener alta tolerancia.

Al albino le salto una vena del coraje.

- De nada, gracias a ti nunca volveré a comer nada que lleve tu salsa.

- Ojala algún día te atragantes y no vuelvas a hablar.

Kurapika y Pokkle compartieron una mueca frustrada ante la "despedida" de sus respectivas parejas, no es que les sorprendiera, solo era curioso que hasta para esto fueran tercos.

Al final, Ponzu regreso con el arquero en dirección a lo desconocido.

- Nos veremos cuando las cosas estén más tranquilas- Deseo Gon, repuesto del dolor- Porque volveremos a vernos, ¿no es cierto?

- Mi princesa y yo trataremos de comunicarnos con ustedes apenas nos asentemos en algún lugar.

- Cuando nos reencontremos, ¡Celebremos todos juntos!

- Les deseo la mejor de las suertes. Pokkle, cuídate mucho y Ponzu, tú también.

- Ni que fuera para tanto- A Killua le llegó el turno de despedirse y como no podía ser de otra manera:- Busca tu colmena, abejona. Sigue apuntando fijo, flecha torcida.

- ¿Cuándo me llamaras por mi nombre?- Quiso saber el chico, un poco desanimado.

Kurapika fue formal y ceremonioso, a gran diferencia de Killua, quien era bromista y hacia que te olvidaras de la tristeza con sus impredecibles comentarios. Juntos, hacían una combinación sin igual.

- Ojala mi amigo te ayude con tus modales, y tú lo ayudes para que se exprese mejor.

- Soy rico, no necesito modales.

- ¿Cometí algún error al hablar?

Pokkle y Ponzu rieron divertidos.

- Ya, que nos corre el tiempo. A partir de este punto, nos separamos. Fue un verdadero placer estar con ustedes y haber llegado hasta aquí. Adiós.

- No es un "adiós"- puntualizo Gon- Sino "Hasta luego", a donde quiera que vayan recuerden que tienen amigos.

- Jamás lo olvidaríamos. Hasta luego.

Sin soltarse de las manos y ya enlistados con su respectivo equipaje, la pareja se puso en marcha hacia el otro lado de la frontera.

- Sigue adelante, Gon, volveremos para visitar la tumba el año que viene- Dijo Pokkle, cuando ya estaban lo suficiente lejos pero podían oírse sus voces.

- Siempre te recordare como el protagonista optimista y alegre, también a ustedes. El vengador de sexo dudoso y el gato chispitas. ¡Hasta luego!

- ¡Nos veremos otra vez, muy pronto!

Durante un largo rato, Gon sacudió frenéticamente las manos hacia las sombras de sus compañeros, que se alejaban cada vez más.

Detrás suyo, Kurapika y Killua observaban en silencio.

- Que cursi. No estamos en un shojo para estas escenitas.

- Déjalos en paz, ellos fueron a buscar su libertad.

- Esto complica las cosas.

- Así es, me temo que Gon no pueda soportar demasiadas emociones por hoy.

- Ni creas que eso me va a detener.

- ¿De qué hablas, Killua?

- ¿Acaso lo olvidaste? ¿O te haces el tonto? No es propio de ti.

Kurapika lo miro suspicaz y Killua se preguntó si estaban jugando a las adivinanzas.

- Antes de la invasión, cuando me contabas sobre como veías los amaneceres…- Con los labios temblando, siguió: - Te ofrecí viajar conmigo al acabar todo esto y me dijiste que sí.

- Ah, eso.

Ambos dejaron de prestarle atención a Gon para verse a los ojos, uno con gran expectativa y el otro con cautela.

- Si lo recuerdo pero...

- ¡Ni se te ocurra rechazarme!

El blondo retrocedió, el aura de un Killua enojado era de temer.

- No, no eso. Estaba pensando si era una buena idea para ti.

- ¿A qué te refieres? Explícate.

- ¿Estás seguro que eso… es lo que quieres? En lo que llevo de conocerte, la primera cosa que me contaste fue tu deseo de ser libre y conocer el mundo. Eso lo entiendo perfectamente pero si me pides que viaje contigo, debo saber; ¿Estaría bien para ti? ¿No te importaría compartir tu libertad conmigo?

Al oír esto, los ojos de Killua se ampliaron bastante. No había considerado eso, honestamente. Solo pensó en tener a Kurapika a su lado, jamás se le paso por la cabeza que podría obstaculizar su libertad o ser un problema. Para el, Kurapika no era un estorbo ni un impedimento, era el complemento que quería para su viaje de ensueño y… ¡Ni modo que le fuera a decir algo tan vergonzoso!

- No me digas que estuviste pensando en eso desde que te lo dije.

Fue lo primero que se le ocurrió responder y Kurapika enrojeció cual tomate.

- Caray, si lo hiciste- Killua se sonrojo también- ¿Lo has pensado todo el tiempo?

- No "todo el tiempo" tal vez unas dos, tres veces.

- ¿Así de mucho te gusto? ¿Te lo tomaste tan en serio?

- No puedo tomarme nada a la ligera contigo. ¿O acaso esa no fue una propuesta seria?

- "Propuesta"- repitió el niño, esa palabra sonaba muy fuerte- Eso, no...No fue un-a propuesta, fue algo que...algo que solo se me ocurrió. Que quería hacer...contigo.

El rubio quedo callado por un minuto entero y Killua se desesperó, ¿Y al final qué?

- Sí quiero.

Kurapika le sonrió hermosamente, mirándole con una intensidad que quemaba.

- Me encantaría ir de viaje contigo, Killua.

El Zoldyck no tuvo tiempo ni para tragar saliva cuando Gon los sorprendió con una cara triste, igual que cachorrito desamparado.

- ¡No, no ustedes también! No se vayan, al menos espérense. ¿Porque todos se quieren ir?

- No nos iremos pronto, Gon, tranquilízate- le calmo Kurapika, pasando por alto que los habían vuelto a pillar- Nosotros si nos tomaremos nuestro tiempo.

Acabando de regresar de la gasolinera con un bidón de nafta para la avioneta, Leorio se encontró a los tres amigos en una rara situación; Gon haciendo berrinche, a Kurapika intentando distraerlo con juegos de manos y Killua mascullando insultos, avergonzado por algo.

- ¿De qué me perdí?

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Cobarde.

Cobarde, se reprochó.

Cobarde, se repitió miles de veces.

Eres un grandísimo cobarde.

Siguió diciéndose al descender por las escaleras que lo llevaban hasta el sótano. Una vez allí, se encontró con el mayor dolor de cabeza de la Asociación Hunter.

- Bienvenido, Shoot McMahon.

Cual anfitrión, Pariston lo recibió con una sonrisa animada de las suyas. Shoot hizo un mohín, disgustado con Pariston y decepcionado de sí mismo.

- ¿Traes algo para mí?

- No tienes idea de lo que difícil que fue.

- ¿Fue difícil porque debiste hacerlo sin que nadie se diera cuenta o porque te daba miedo intentarlo?

El aire era pesado, el ambiente dentro de ese oscuro y tétrico lugar era pesado, Pariston era un pesado. Shoot tenía suficiente consigo mismo para que este rastrero le echara más sal a la herida.

- Tómalo y cállate.

Él le tendió una pequeña jaula que el Zodiaco examinó meticulosamente. Al terminar de admirarla, Pariston la dispuso en el suelo y le abrió la puerta delantera, por la cual salieron pedazos de carne, sangre a litros y fragmentos de piel.

- En diez segundos regresaran a su tamaño original- Aviso el pelimorado- Me retiro.

- Espera, déjame felicitarte. Buen trabajo, has hecho bien.

El hotel Rafflesia expulso todo su contenido. Shoot se sintió asqueado y se mareo del horror cuando Pariston mando a unas personas a recogerlo todo a destino desconocido.

- Será suficiente. Con esto, llenare a los huevos de hormiga quimera que conseguí en mi recorrido por el palacio real... ¿Por qué esa cara? Colaboraste muy bien, trayéndome lo que quedo de los muertos. No sabes lo agradecido que estoy contigo.

- Para, que no lo hice por ti.

- Oh, sí, casi lo olvidaba. Te daré a esa hormiga del que tu amigo tanto insiste, ¿Se llama Colt, verdad? Aquí, ten la dirección. Puedes recogerle cuando quieras.

- No le habrás hecho algo malo, ¿verdad?- Shoot cogió el papel que le extendía.

- ¿Por qué todos piensan lo peor de mí? Esa hormiga soldado se pasa todos los días lamentándose por una reina olvidada, justo pensaba deshacerme de él cuando llamaste.

Al oírle, le quedó muy claro. ¿Qué acababa de hacer, aceptando formar un trato con este tipo? Cobarde. Se repitió.

- ¿Qué harás con él?- Shoot no se contuvo la curiosidad, nadie en su sano juicio lo haría.

Pariston le sonrió simpáticamente, con un dedo sobre los labios como pidiéndole que guardara silencio.

- ¡Dime!, ¿Qué vas a hacer con los restos del presidente?

La pierna derecha, el brazo arrancado, el cabello cortado, todo lo que quedo del presidente Netero y todo cuanto Shoot pudo recolectar, ahora estaba en manos de Pariston.

- Te agradecería que siga siendo nuestro sucio secreto.

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- ¿Desprecias a tu familia?

- No es que los odie, simplemente es lo natural en nosotros. Al fugarme, a mi hermano le raje su inmenso estómago cuando intento detenerme, quería llegar a las costillas pero eso me costaría trabajo.

- Después de algo así, no dudo que te tenga resentimiento.

- Si no mal recuerdo también golpee a mi madre. ¿Porque el espanto? Si volviera a casa mi madre me recibiría con los brazos abiertos, repitiéndome lo orgullosa que esta por mi crueldad sin piedad.

Kurapika no supo que decir, ni siquiera sabía si era posible reaccionar de otra manera ante semejante historia. Tampoco estaba seguro si Killua estaba contándoles historias sobre su familia por mero entretenimiento. Existían partes de la vida del albino que le inspiraban gran angustia y compasión.

Gon era el único que, en vez de fijarse en la parte emotiva de los relatos, le urgía hacer preguntas curiosas.

- ¿Tu padre y tu madre son asesinos también? ¿Los dos se conocieron de ese modo?

- Supongo que sí, al menos eso fue lo me contaron.

Killua siguió el relato con aburrimiento, como si esa historia no lo involucrara hasta que un nombre especial se colaba en sus labios.

- Me sofocaba con todo eso,… demasiado. Cuando decidí salir de la mansión de los horrores, lo primero que hice fue visitar a Alluka para avisarle. Al principio, se largó a llorar y me reclamo por qué no podía llevarla conmigo. Para calmarla, le prometí que cuando supiera cómo funciona el "mundo de los humanos" regresaría para llevármela y viajar juntos. Ella sonrió con una dulzura irresistible y me dijo "Te esperare para cumplir tus sueños".

- Suena a una hermana amorosa- juzgo Kurapika. También, noto la emoción en los ojos de Killua al contar eso y sospechaba que él era también un hermano amoroso. Al menos, con uno de sus parientes.

- Ella es la razón por la que deje que me usaran de conejillo de indias en la cárcel, la verdad. Una vez me retuvieron la licencia Hunter, el dinero también se fue. No quería cuidar de Alluka con la suerte de un pobretón, por eso acepte la oferta de la Asociación.

- Ella debe ser muy importante para ti.

- ¡Ya quiero conocerla!

- No tan rápido, tengo que planearlo. Ella es demasiado especial, debo cuidar con quienes interactúa.

- No me digas que eres el tipo de hermano sobreprotector- Gon quedo sorprendido por ese detalle.

- Si se da el caso, ¿Podrías presentárnosla?

- ¿En serio? ¿No te basto con mi padre y mi abuelo?- pico el albino, Kurapika le repitió que eso no era lo que pretendía y Gon se sintió nuevamente excluido- Mejor que no le digas tu nombre, sino Nanika te echara una maldición.

- ¿Nanika? ¿No era Alluka?

- Oh, Nanika es…

Se pasaron la tarde hablando de sus vidas. Nunca hubo silencio en la avioneta, se distraían con facilidad y el peso de la separación, la apatía del final, la tristeza que todo se acabó de golpe se hizo más suave. Inclusive compartieron una mini historia con Leorio que, estando de piloto, solo pudo decirles lo que él creía más importante: su sueño de ser doctor, llegar a convertirse en un profesional capaz para quien lo necesitara.

También, Gon tuvo muchas historias curiosas que contar y la mención de "Kite" se hizo más ligera, menos dolorosa; era un buen inicio para recuperarse.

- A Cerdo le gusta echarme el látigo, así que hicimos un acuerdo. Yo soportaría dos horas de tortura y a cambio, el crearía un yoyo especial para mí, que es este que llevo aquí.

- ¿Por qué accediste a un trato como ese?

- Yo tenía mucha ventaja, el látigo de Cerdo apenas y me hace cosquillas, me la pase durmiendo. Supongo que es la costumbre al dolor.

Kurapika acaricio el cabello de Killua a medida que oía sus palabras, sin atreverse a darle la razón porque no sabía cómo había sido su vida antes de conocerlo y por un fugaz instante, deseo haberlo conocido antes para no oír la crudeza de su historia, porque se lo habría llevado lejos de ese sufrimiento.

Viéndolos de reojo desde los cristales, Leorio farfullo entre dientes.

- Aun son menores de edad y ya andan con pareja, y toda la cosa.

Se le escucho quejarse por toda la cabina, a lo que Kurapika se sonrojo y Killua pateo la silla de Leorio en venganza.

- ¿Y tú, Leorio, no tienes pareja?- le pregunto Gon, curioso.

Leorio quedo tieso en su asiento.

- A veces eres cruel, Gon- Killua se burló en una carcajada.

- ¿Eh, eso quiere decir que no tienes, Leorio?

Doble puñal para el estudiante a medicina, que inmediatamente se lució con una sonrisa tan falsa como la de Pariston.

- Si no tengo pareja es porque ninguna mujer puede seguirme el ritmo. Soy demasiado para las damas de este siglo, ¡Para cazar al gran Leorio tienes que ser una mujer excepcional y única en tu tipo!

- Oh, entiendo- Gon le creyó.

- Así es, Gon, soy un hombre de muchos atributos atractivos y muy codiciado para estar con una sola mujer y no es para menos, si yo enamore con mi personalidad a una Miss Mundo- Leorio sonrió de oreja a oreja- Si aún esta soltera quizás pueda darle una oportunidad.

- Ahora si estas delirando, Riorio.

- Deja de engañar a Gon con tus fantasías descaradas y sigue conduciendo- exigió Kurapika, con poca paciencia.

Durante el viaje, Gon vio cómo se comportaban su mejor amigo y Kurapika. A veces se le olvidaba que entre ambos algo grande había cambiado. Sin saberlo, Gon estaba en lo que se llamaría un mal tercio por impedirles a sus amigos hablar de ellos o mirarse diferente.

Gon recordó la vez que vio a Kurapika y a Killua en Green Island, a los dos abrazándose con ternura cuando pensaban que no se volverían a ver. En ese preciso momento, Gon entendió algo. No lo había analizado entonces porque tenía la cabeza metida en Pitou.

Ahora con la salida de Ponzu y Pokkle del grupo, lo volvió a analizar. Eso era gustar… no, más allá de gustar, era una visión muy diferente a la que veía por televisión y una idea muy distinta a los temas adultos que su tía le había advertido que experimentaría en su adolescencia o lo que vio surgir entre sus compañeros de escuadrón.

Con estos pensamientos desordenados calentándole la cabeza, Gon se dio cuenta de algo que durante mucho tiempo estuvo presente e ignoro porque no sabía que era realmente lo que pasaba con su corazón.

El Freecs veía en sus amigos lo que hubiera querido tener con Hisoka.

Killua tenía razón, Hisoka le gustaba y bastante. Lástima que este solo lo viera como un niño inmaduro con el que quería luchar y nada más. Si lo volviera a ver, ¿Sería capaz de confesarle esto?

¿Hisoka correspondería sus sentimientos, si se los contaba en el futuro? Sintió a su corazón a punto de estallar al imaginárselo. Tendría que esperar volver a verlo para saberlo. Por el momento, se confortaría con esto.

- Sigo pensando que es una idea loca.

Al oír a Leorio, pensó que había hablado en voz alta y que todos escucharon sus secretos pensamientos.

Avergonzado, miro a sus amigos que de la nada se habían puesto serios.

- ¿Chicos? ¿Qué pasa?

El Kuruta y Killua se miraron entre sí.

- ¿No le dijiste a Gon?

- ¿Y porque yo? Si fuiste tú quien lo decidió.

- Tu insististe en decírselo desde el inicio, ¿Por qué no lo has hecho? Hasta Leorio sabe a dónde vamos, ¿Acaso querías sorprender a Gon?

- No te lo negare, sus expresiones son muy divertidas- Se rió el Zoldyck, sinvergüenza.

- Sera posible. Sabía que esto pasaría,… muy bien, lo diré yo.

El rubio se puso delante del Intensificador.

- Gon, hay algo que debes saber.

Si Kurapika no se lo dijo antes fue porque quiso tratar el tema con delicadeza para no agudizar la angustia del niño, pues entendía que Gon estuviera desmoralizado por las separaciones y despedidas ocurridas en un solo día.

- Es sobre nuestro destino. Leorio nos está llevando para allá ahora, perdón por no avisarte antes- le echo una mirada de reproche a Killua, que ni se inmuto.

El pelinegro miro hacia el aspirante a doctor en el mando y el cielo en movimiento que se presentaba desde el cristal. Solo entonces, el despistado hijo de Ging se dio cuenta de ese importante detalle.

- ¡Ah, estamos viajando!

- No me digas que ni siquiera te fijaste en eso.

- Perdón, Kurapika, me olvide. ¿Y a dónde vamos? Seguro pensaste en un sitio tranquilo, donde la Asociación no nos encuentre.

Su amigo de cabellos dorados estuvo a punto de darle la noticia, sino fuera porque Killua se le adelanto y grito:

- ¡Volveremos a la sede hunter! Está bárbaro, ¿no?

Tal y como Killua dijo, la cara que Gon puso fue memorable.

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