Ha pasado una semana desde que Sasuke se integró a la aldea nuevamente, salió del hospital, según el unas costillas rotas no lo van a detener.

Cuando Sarada apareció me fui de la habitación sin decir nada, sé que ellos necesitaban su espacio, antes de salir vi la cara de rencor en ella.

He evitado a los Uchiha desde entonces.

Mientras tanto ge estado con Naruto, hablando de el viaje al futuro, Sasuke le entregó el aparato a él para que lo mande a examinar, parece una tortuga, Naruto dijo que avisaría cuando sepa si es seguro usarlo.

También he estado con Boruto y si grupo de amigos, conoci a Mitsuki, es un chico muy raro, pero me cae bien.

No he sabido nada de Natsuya, y eso que ahora estamos mas cerca, pero es mejor así no quiero que se vaya a encontrar con Sasuke.

Se que no podré evitar a Sasuke para siempre, pero si puedo hacer que nuestros encuentros sean lo mas reducido posible, igual con Sarada, ellos han estado juntos toda esta semana junto con Sakura, ya que viven juntos aún.

Es cierto lo que ella dijo, son familia.

Ahora iba a casa de Naruto, su hijo dijo que quería verme.

Toque la puerta dos veces, espere un segundo y una pequeña de pelo oscuro se asomó.

—¡Keke-san!— saltó hacía mí para abrazarme.

Que diabetes me da esta niña.

— Himawari— dije en forma de saludo.

— ¿Viniste a dibujar conmigo? Dijiste que lo harías la última vez.

Solo lo dije para que te calles.

— En otra ocasión pequeña, ¿Puedes llamar a tu hermano?

Ella me dió una gran sonrisa y luego me dio la espalda.

— ¡Oni-chan! ¡Te busca Keke-san!— gritó la niña.

"Ya voy" se escuchó desde el segundo piso.

Luego de un rato en el que tuve que responder todas las preguntas absurdas de Himawari, Boruto llegó.

— Adios pequeña— le dije mirándola.

— Espero y regreses pronto, Keke-san— dijo antes de cerrar la puerta.

Miré a Boruto.

— A la próxima no te espero y me voy.

— Lo siento, pero es que me estaba vistiendo dattebasa.

Excusas.

Comenzamos a caminar.

— ¿Que es lo que quieres?

— Que me acompañes a un entrenamiento.

— ¿No podías decírmelo antes? Me hiciste ir a tu casa solo por eso.

— No quería que te negaras.

Lo miré mal, el me sonrió.

Tonta sonrisa de Naruto que manipula.

Caminamos un rato hasta llegar al campo de entrenamiento, ahí vi una cabellera azul y uña azabache.

Oh no.

— ¡Sarada! ¡Mitsuki!— les gritó Boruto en forma de saludo.

— Llegas tarde— dijo Sarada, reprendiéndole.

Mitsuki solo observo, al igual que yo.

— Hola Keke-chan—dijo Mitsuki con su particular voz pasible.

Sarada me miró. Una sonrisa burlona apareció en su rostro.

Se acercó a mí, quedó en frente mío.

— Vaya vaya, Keke-chan, cuanto tiempo sin verte.

— Hola Sarada.

— ¿Por qué me evitas? ¿Acaso me tienes miedo? Tranquila, no me meto en los asuntitos de mi papá, solo cuando es necesario.

Sentí mis mejillas caliente, me las tapé con las manos para que no se note el sonrojo.

Ella rió.

— No hay nada Sarada, ya— dije para que parara de hablar.

— ¿De que hablan dattebasa?— pregunto Boruto.

— Nada importante— me apresuré a decir.

Mitsuki no opinó nada.

¿Ya dije que me cae bien este chico?

Los chicos entrenaron un rato, yo entrené con ellos, fui un poco ruda por que ellos son realmente buenos y tienen muchas habilidades en equipo.

Después de unas horas un chico vino a decirme que el hokage quería verme, supongo que Naruto ya tiene la información.

Boruto y Mitsuki se fueron juntos, Sarada dijo que quería decirme algo.

— Gracias— me dijo clavando sus ojos a zabaches en mí— por traerme a mi papá, me la he pasado con él, aunque te pasaste con lo de sus costillas.

Yo me encogí de hombros.

— ¿El ha respondido todas tus preguntas?

Quería saber si Sasuke estaba siendo un buen padre.

— Si, me ha dicho que aunque no esté con mi mamá, la quiere mucho y lo unen sus sentimientos hacía mí— Sarada tenía una gran sonrisa— además se llevan muy bien, almenos en frente de mí.

Alfin está haciendo algo bien.

— Si me disculpas, me tengo que ir— dije pasándole por el lado.

Ella agarró mi mano, deteniéndome.

— Keke-chan, quiero que mi padre sea feliz, y si tú eres su felicidad aunque sea muy extraño, lo acepto—la escuché decir.

Yo suspiré.

— Es complicado.

— No parecía complicado en el hospital— mencionó.

Yo la ignoré, escuché una risa de ella.

Me solté de su agarre y me fui lo mas rápido posible , no quería mas preguntas.

Llegué al despacho de Naruto, el estaba sentado con una pila de papeles en su escritorio.

— Al parecer alguien está estresando— dije en forma de burla.

— Y que lo digas dattebayo— el se paró dejando los papeles para colocarse frente a mí.

— ¿Y bien?— dije mirando sus ojos azules.

— Vamo a esperar a...

No terminó de hablar cuando alguien cruzó por la puerta.

— Sasuke— terminó de decir Naruto.

Nuestras miradas se atropellaron, yo retiré la mía rápidamente.

Sasuke no dijo nada.

— Bien, la tortuga hace lo que le digas, tiene unos parámetros para hacer el viaje, hicimos uno de prueba y cuando viaja necesita descansar y se duerme por unos días, es el tiempo que tienen para completar la misión— nos dijo Naruto.

Un momento... ¿Tengo que ir con Sasuke?

— ¿Por qué tengo que ir con Sasuke?— pregunté mirando mal a Naruto.

El me regaló una sonrisa.

— Te llevas mejor con el teme que con cualquier otro.

— ¿Tienes algún problema con que vaya contigo?— dijo el susodicho mirándome.

— No me importa.

— Muy bien, está hecho, se van mañana en la tarde— dijo Naruto volviendo a su papeleo.