29. Confusión.

Jiraya miró con curiosidad a Sakura, acababa de tomar una siesta pequeña mientras Naruto entrenaba, debido a su condición y a la insistencia del enano rubio, Sakura tuvo que conformarse con solo mirar; no obstante, llevaban tres días viajando, cada que Sakura dormía y despertaba, se notaba bastante agitado.

—Has tenido un sueño muy largo. —dijo Jiraya, sentándose a su lado. Naruto seguía intentando concentrarse en la marca de su mano. Masamune aleteó en la cabeza de Sakura, atrayendo la atención de Jiraya. — ¿De dónde es ese cuervo que ha hecho un nido en tu cabeza?

—Humm… —Sakura titubeó, rascándose la mejilla. —Me comenzó a seguir antes de que Orochimaru atacara la villa, su nombre es Masamune.

—Itachi Uchiha… —Jiraya, que esperaba una reacción por parte del animal, no la obtuvo. — ¿Seguro que nunca escuchaste ese nombre?

Sakura negó. —No hasta el día que ataco a Sasuke.

—Parece ser que él sabe quién eres, le advirtió a Sasuke que iría por ti, como ya ha dicho Naruto. —comentó. —Él y su amigo son sujetos muy poderosos.

—Lo sé. —dijo Sakura. —Cuando venga me volveré mucho más fuerte, entonces me pondré defender de cualquier cosa que intenten. Y para eso, debemos encontrar a Tsunade.

—No será fácil convencerla. —explicó Jiraya. —Tiene mucho carácter.

—Estoy seguro de que le convenceremos. —afirmó él, apretando un puño. —Lee, Sasuke y Kakashi-sensei necesitan su ayuda. Además…

— ¿Además?

—Naruto podría ayudar, ¿no?

—Ese pequeño seguro que solo nos lo complica más. —se rió Jiraya. — ¿Por qué lo piensas?

—Bueno… Naruto es el hijo del cuarto Hokage, ¿no? —preguntó Sakura, confundido. Jiraya calló abruptamente, observando anonadado a Sakura. —Quizás como un favor especial, curar a nuestros amigos.

—Sakura, estoy siendo muy serio ahora. —cortó de inmediato Jiaraya. — ¿Cómo sabes eso?

—Mi padre me lo dijo. —confesó él, sin darle demasiada importancia.

— ¿Se lo has mencionado a Naruto?

—Él nunca habla de eso, así que no quise incomodarlo preguntando por esas cosas. —respondió Sakura, no entendiendo. —Cuando era más pequeño investigue también acerca de Naruto, no había ningún expediente sobre él, el cuarto Hokage fue un héroe, así que siempre me pregunte porque le trataban mal si es su legado.

Jiraya lo tomó en ese instante de los hombros, volteándolo a él. Naruto más allá volteó hacía arriba, dejando un momento su entrenamiento cuando notó la incomodidad de Sakura. ¿Qué le estaría diciendo ese viejo pervertido? ¡Quizás intentaba llevarlo a uno de esos lugares con un montón de mujeres!

—Nadie tiene que saber lo que me acabas de decir, no sé cómo lo supo tu padre o tu clan, pero es un secreto enorme, Sakura. —dijo Jiraya, sin apartar la mirada de él. —Si dices esto por descuido en la aldea, será muy peligroso para ti y para tu padre.

— ¿Por qué…?

—No toda la gente en la aldea es buena, Sakura. —murmuró, soltándolo. —Hay quienes buscan arruinar el legado del cuarto Hokage, Naruto sería su razón perfecta para hacerlo.

—De acuerdo. —contestó Sakura. —Hasta saber que puedo protegerlo de todo y contra todo, no abriré la boca, ni ante él ni ante nadie.

—Lamento hacerte guardar el secreto.

—Está bien Ero-sennin, hay muchos secretos que guardar, uno más en la lista, no me romperá.

Cuando siguieron avanzando en su camino, Jiraya notó que ambos chicos estaban distanciados. Naruto parecía querer acercarse a Sakura pero no sabía cómo, así que en el transcurso decidió no solo ser su maestro en el entrenamiento ninja, sino también en el de la seducción.

—Escucha, Naruto, yo solía ser todo un donjuán en mi juventud, así que te ayudaré a conquistar a Sakura.

— ¡No lo digas en voz alta! —reprochó Naruto, haciendo un berrinche. — ¡Sakura lo ha malentendido todo!

—Ah, ya te confesaste.

—No del todo. —murmuró apenado. —Solo lo eche a perder.

—Naruto, te hace más tacto para entender a las mujeres. —comenzó Jiraya, poniendo una mano en su mejilla, pensando en sus días de juventud.

—Pero Sakura es hombre.

—Bueno, tú entiendes. —siguió él. Luego de ordenarle que siguiera su entrenamiento, se enfocó en Sakura que estaba leyendo un libro más apartado de ellos, observando por el rabillo de ojo a Naruto y bajando la mirada cada que el rubio desviaba la mirada a él. —"Por supuesto que él lo entiende… tus sentimientos, solo que no quiere perder a la valiosa amistad que han formado."

—Sólo tengo que hablar con él. —suspiró Naruto. —Y aclarar las cosas.

— ¿Y qué pasa si te rechaza?

—Es mi mejor amigo, Ero-sennin, respetaré la decisión de Sakura porque yo solo quiero que sea feliz. Aunque realmente me alegraría que fuera conmigo. —confesó.

Naruto entonces no tardó nada en ir a donde Sakura, poniéndose justo enfrente para que no pudiera huir como las ocasiones anteriores. Jiraya sonrió, la obstinación de Naruto llegaba a ser una virtud de vez en cuando al igual que la suya, así que mientras ellos hablaban, decidió ir a recolectar información.

— ¿Qué pasa, Naruto?

— ¿No crees que deberíamos hablar? —preguntó con las cejas fruncidas, bloqueándole el paso cuando intentó avanzar. —Sobre lo del otro día.

—Creo que fue bastante claro.

—Sakura. —llamó, tomándole el mentón para que lo observara directamente—Ve fijamente mis ojos y dime que crees esa basura que dijiste. Sé que Sasuke hizo algo, así que ya debes conocer parte de lo que siente, ahora te tocaron mis sentimientos, tu mejor que nadie sabes que no bromearía con eso.

—Naruto…

—Así que no me vengas con que crees que fue una apuesta. Ni Sasuke, ni yo somos tan canallas. —reprochó, molesto. —Dímelo, Sakura, ¿de verdad crees lo que dijiste? Ya te di mucho tiempo para pensar en eso.

Sakura abrió los ojos con sorpresa, así que había sido por eso, Naruto le dio espacio para reconsiderar sus sentimientos, para no agobiarlo.

—Somos ch-

— ¿¡Qué mas da si somos chicos, chicas, perros o gatos!? —gritó soltándolo, ahora tomándole por ambos brazos. — ¡Amor es amor!

—Yo…

—Pedirte que elijas ahora entre Sasuke o yo… no lo voy a hacer. —suspiró Naruto, abrazándolo. El cuerpo de Sakura se tensó en ese momento, sin saber si corresponder o no. —Y estoy seguro que Sasuke tampoco.

— ¿Qué?

—Ambos daremos nuestro máximo esfuerzo, Sakura. —sonrió Naruto, separándose. —Y el día que tengas que elegir a uno, estará bien, porque ambos no deseamos más que tu felicidad. Así que no te muestres incomodo conmigo, aún soy tu mejor amigo.

¿Cuándo había madurado tanto ese chico?

— ¿Qué les gusta de mí? —bufó Sakura, apretando los dientes. Naruto se contrajo, sorprendido por la pregunta. —No hay nada bueno en mí. Pertenezco a un clan que cada día más cae en el desprestigio, soy débil, un idiota, no hay…

—Lo hay, Sakura. —cortó Naruto, tomando su mano entre las dos suyas, justo la contraria a la que Sakura enlazó con Sasuke. —Hay muchas cosas buenas en ti.

—Sí, claro. —satirizó sin mirarlo.

— ¿Crees que Ero-sennin quiera darme todo el día de mañana libre? —preguntó Naruto, sin soltarlo.

— ¿Para qué?

—Creo que es lo que me tardaría en decirte todo lo que me gusta de ti. —comentó Naruto, calculando los tiempos. —Si nos desvelamos, puede que no ocupemos dos días. ¿Qué dices?

—Alto, Naruto. —Sakura se llevó una mano a la cabeza, recordando una y otra vez el beso con Sasuke. —Esto no está bien.

— ¿Sakura?

—Yo… no puedo corresponder… los sentimientos de ninguno de los dos. —buscó soltarse pero Naruto se lo impidió, ahora tomando ambas manos. —Yo…

Fue un movimiento muy sutil, delicado, como si nunca quisiera dañarle. Era algo cálido que le revoloteaba el estomago a ambos chicos, casi tan bonito como la primera vez que se conocieron; era una fuerte conexión la que ellos tenían, tanto que quedó aún más gravada en sus memorias, al recibir el beso de Naruto en sus labios, con los dedos entrelazados, con ambas bandas chocando en su frente.

Era demasiado inocente aquel cariño que se guardaban.

—Naruto.

—Esperaré. —dijo él, asintiendo con la cabeza. —Yo esperaré por ti, Sakura. No importa cuanto tiempo pase o si decides estar conmigo o no, siempre serás la persona más importante en mi corazón.

Al verlo marcharse, volviendo al entrenamiento, Sakura se dejó caer en el pasto de sentón, observando al rubio comenzar a correr como loco en círculos, agarrándose la cabeza y con un rubor que incluso se alcanzaba a ver desde la distancia. Ciertamente Sakura ya no sabía si reír o llorar de tantos sentimientos que estaban fluyendo dentro de él, le dolía el pecho, el alma.

Jamás pensó en esa posibilidad, de gustarle a Naruto, nunca lo vio más allá de eso como a Sasuke.

Pero, ¿por qué no le parecía tan descabellada la idea entonces?

—No puedes pensar en estupideces, Sakura. —suspiró, escondiéndose en sus rodillas al abrazarlas. —No hay futuro para ti si sigues en este camino.

Naruto había sido cuidadoso, a comparación de Sasuke que se dejó llevar por sus impulsos, cualquiera diría que habían cambiado personalidades.

—Sasuke… —sus mejillas entonces comenzaron a colorearse, hasta sentir su cara arder.

Quizás ya tenía la respuesta, pero se estaba negando a verla.

—.—.—.—.—

Cuando encontraron a Tsunade, Sakura no se sintió verdaderamente impresionado; ¿es qué era regla de los sannins romper su imagen tan gloriosa que tenía de ellos? El imbécil de Orochimaru era malo, Jiraya un pervertido y Tsunade una derrochadora, ya podía imaginarse la economía de Konoha en pocos meses.

— ¿Tienes dos nuevos estudiantes? —preguntó Tsunade, enfocándose en ellos.

—Sólo Naruto. —dijo Jiraya. —El chico de cabello rosa fue muy astuto para seguirnos.

—Sakura Haruno.

—Oh, el clan Haruno. —se burló Tsunade, bebiendo más. —El mejor lugar para todas las mujeres de Konoha. Realmente me pregunto si un día llegan a ser Hokages, ¿nos esclavizaran a todas?

—Es probable. —contestó Sakura, sin perder la compostura.

—Eres sincero. Conoces a tu clan, a pesar de que tu no piensas igual. —sonrió, agitando la copa. —Lo veo en tus ojos.

— ¿Qué puedo decir? Soy un libro abierto al parecer. —contestó Sakura, encogiéndose de hombros. Naruto pasó saliva, confundido por la actitud contraria.

Obviamente no paso mucho tiempo antes de que Naruto armara el drama acerca de que Tsunade fuera el siguiente Hokage.

Itachi-san. llamó Sakura, luego de cinco minutos de reposo; ya estaba a punto de amanecer por lo que tendría que ser rápida. ¿Por qué quieres que entrene con Tsunade?

Ella es una legendaria sannin, además de excelente ninja médico. contestó él. Te ayudará mucho entrenar con un sannin.

Podría entrenar con Ero-sennin.

No. Tiene que ser Tsunade.replicó, serio. No está a elección, Sakura.

Bien. Si tu lo dices, debe ser por algo en especial.

Conoce un jutsu poderoso que te ayudará. dijo Itachi, poniéndole una mano en la cabeza. Tu enfermedad no tiene cura, Sakura, puedes pasar toda tu vida buscándola o sobrellevarla.

¿Qué jutsu? ¿Si es tan poderoso podré hacerlo sin morir?

Deberás intentarlo. con cariño, Itachi revolvió sus cabellos. Solo necesitas saber como dominarlo, aprende como hacerlo y vendrás conmigo. También es una legendaria sannin, no te pierdas la oportunidad de entrenar con ella, serás un ninja magnifico.

Como digas, Itachi-san.

Como era de esperarse, Naruto había retado a Tsunade a un duelo, provocando que todos salieran del bar. Sakura frunció la boca, estaba preocupado por Naruto, solo esperaba que esa mujer no lo lastimara demasiado, por otro lado tenían que convencerla de ir con ellos a la aldea.

—Le haces creer que puede convertirse en Hokage al pobre, jamás lo logrará. —reprochó Tsunade, justo cuando estaba a punto de rematar a Naruto, Sakura lanzó un kunai en dirección a ella, clavándose unos centímetros lejos de sus pies. —Y traes a otro mocoso con la insignia de los Haruno, como si no fuera suficiente.

— ¡No insultes a Sakur…!

—Naruto puede convertirse en Hokage. —dijo Sakura, molesto. —Me interesa muy poco lo que pienses de mi clan o de mí, pero burlarte del sueño de Naruto, es algo que no te voy a permitir.

— ¿Y qué hará este debilucho al respecto?

—Ten un duelo contra mí también. —dijo Sakura, poniéndose delante de Naruto. Tsunade frunció la boca, harta de esos dos niños.

—Sakura.

—No quiero patear el trasero de dos mocosos. —bufó ella.

—No esa clase de duelo. —continuó Sakura, metiendo las manos en la bolsa de su pantalón, sacando un juego de cartas que había tomado del bar donde estaban. —Peleemos a su manera.

— ¿Me crees tan mala como para perder ante un mocoso? —se burló Tsunade, con una mano en la cintura. — ¿Qué harás si ganó?

—Nos iremos.

—Oye no puedes simplemente…—comentó Jiraya, preocupado.

—Pero si yo gano, no me importa si te conviertes en Hokage o no, quiero que ayudes a mis amigos. —dijo Sakura, firme. —Y otro favor especial.

¿Favor especial?

—Se lo diré después de ganar. —concluyó Sakura, sentándose en el suelo y poniendo las cartas en medio, indicando que ella podía partir.

Tsunade sonrió, esos dos pequeños mocosos tenían muchas agallas, pero casi nada de cerebro. Naruto no podría dominar la técnica del rasengan en una semana y ese pequeño niño de cabello rosa no podría ni ganarle un juego, todo ya estaba a su favor.

—Gané. —dijo Sakura, dejando caer las cartas en el suelo, con una sonrisa en el rostro.