Víctor sintió como en su interior se contradecían sus sentimientos, por un lado su alfa interno exigía marcar al chico que se estaba ofreciendo de esa manera y por el otro sabía que algo andaba mal, que Yuuri después se arrepentiría si el llegaba a morder su cuello. Era una decisión difícil y lo que hacia el japonés era demasiado arriesgado.

Requirió de todo su valor el hacer lo que haría— no puedo, Yuuri —le dijo mordiéndose el labio en un intento de evitar saltar sobre su omega que con tanta desesperación le pedía aquello— esto realmente no es lo que tú quieres —no lo apartó, lo abrazó mas fuerte contra él mientras Yuuri lloraba en silencio.

El japonés sabía que estaba siendo injusto, que lo que le pedía a Víctor era egoísta ya que con un lazo él podría sentir que no lo amaba y que aún estaba enamorado de Yuri, pero ¿Qué más podía hacer? Necesitaba estar con alguien, apoyarse en alguien y no pensó en otra cosa más que en eso. se sentía despechado y muy mal por como habían ocurrido las cosas, preguntándose que había hecho mal y que debía hacer de ahora en adelante cuando sentía que ya todo estaba perdido con la única persona que había sentido como su amor verdadero, su alma gemela.

Se quedó dormido abrazándose del platinado, quien en todo momento se mantuvo a su lado, incluso cuando lo llevó a su habitación se acostó junto a él sobre las mantas. No le gustaba verlo así, ya hablarían sobre esto y le ayudaría a encontrar una solución o por lo menos intentaría guiarlo de la mejor manera posible.

Cuando Yuuri despertó, se sintió estúpido al recordar lo que intentó hacer y también se sintió agradecido con Víctor por no haber accedido. De verdad era un buen amigo y un alfa de confianza, por lo que conversaría con él, le diría todo lo que sentía y lo que sucedía para que pudiera darle su opinión sobre el tema.

Así lo hicieron, conversaron correctamente, Víctor creyó que podían haber más opciones que el hecho de que Otabek fuera el padre del cachorro— Yuuri ¿Qué tal si fue abusado o algo así? —se atrevió a preguntar, las pocas veces que Víctor había visto al rubio con el alfa moreno no le habían dado la impresión de tener algo mas, parecían familia en vez de simples amigos por lo que se le hacía difícil pensar en ello. De Yuuri era imposible que fuera ya que ambos eran omegas y eso simplemente no podía darse.

Si así fuera no se vería tan feliz ¿No? Además me hubiese buscado —respondió cabizbajo, definitivamente había algo ahí, pero su personalidad poco a poco comenzaba a verse retraída nuevamente al no estar junto al rubio. Phichit lo había dicho una vez, que era demasiado dependiente de Yuri y eso debía cambiar ya que si en algún momento terminaban su relación, él decaería tal y como estaba ocurriendo ahora. No tenía fuerzas como para volver a intentar encontrarlo y encararlo, preguntarle lo que sucedía y el por qué.

Puede ser, de cualquier modo y aunque suene duro ese ya no es tu problema —habló con seriedad, no quería hacerlo sentir mal, pero Yuuri necesitaba un golpe de realidad después de haber estado en una relación que prácticamente iba de maravilla y tenía pocos problemas, la vida era diferente en la mayoría de los casos y en este momento el japonés se estaba dando cuenta de ello.

Conversaron un rato mas, Víctor solo le dijo que al igual que antes debía comenzar a enfocarse en sus cosas, dejar de pensar en Yuri aunque le doliera porque nada obtendría de ello, el rubio ya estaba haciendo su vida y él merecía rehacer la suya también.

Yuuri pasó los siguientes dos meses actuando como un robot, se fue a vivir con Víctor solo para sentirse tranquilo sobre su padre quien seguía insistiendo en que debía estar con el alfa. Su madre lo comprendió e iba a visitarlo de vez en cuando, aunque él no quería ver a nadie. Iba de la universidad al trabajo y del trabajo a la casa, de vez en cuando Víctor lo arrastraba a lugares donde pudieran salir y divertirse con la intención de distraerlo.

Habló con Phichit un par de veces, no supo porque el beta se denotaba algo molesto cuando le comentó que al parecer Yuri iba a tener un cachorro de Otabek, pero si entendió que el chico no quería hablar más sobre el tema en cuestión. Era como si le doliera a él en cierto modo por lo que Yuuri asumió que tal vez él creía también que la relación de Yuri y el alfa moreno era solo de amistad.

Una tarde el platinado se acercó a hablar con Yuuri, necesitaba decirle algo importante y ya no podía esperar más— hace un mes conocí a una chica y creo que ella es perfecta para mí —le confesó de manera directa y el japonés se sorprendió al instante, al principio se sintió mal ya que ese deseo egoísta de que Víctor siguiera tras él se hacía presente, pero a los pocos segundos la felicidad lo inundó. Su amigo merecía ser feliz.

¿Y están saliendo juntos? —le preguntó con una sonrisa en el rostro y voz curiosa, Víctor asintió contento y Yuuri se sintió aliviado de que fuera correspondido— ¿Cómo es? ¿Cuándo podré verla? ¿Cómo se llama? —preguntó ansioso y olvidando por un momento sus problemas para pensar en lo que sucedía con el alfa.

Es una alfa y la conocerás hoy, solo si aceptas ir a cenar con nosotros —le dijo contento.

¿E- ella sabe sobre mi? —preguntó impresionado, después de todo él era su destinado.

No quería secretos, así que sabe que somos destinados, pero que no estamos juntos. Ella me aceptó de todos modos —se veía contento.

El japonés aceptó ir a comer con ellos, por lo que en la noche salieron juntos y se encontraron con ella en el restaurante, para sorpresa de Yuuri ya conocía a la chica. Mila, la chica pelirroja del lugar donde trabajaban con Yuri se encontraba ahí, muy arreglada y con una gran sonrisa.

Ella lo saludó con un gran abrazo, contándole que ya se imaginaba que era él tras escuchar su nombre y como se comportaba. El japonés se sintió más tranquilo al ver que en sus ojos había un enorme cariño entre ellos, casi como si se amaran, aunque les faltaba poco para ello ya que a pesar de llevar poco tiempo ya conversaban sobre cachorros y donde ir a vacacionar. Víctor era muy impulsivo y apresurado, Mila era muy parecida por lo que se llevaban bastante bien, ambos con buen humor, hacían una hermosa pareja, una de la que no podías apartar la vista y eso era hermoso. Yuuri tuvo deseos de ver a su omega, captó que la pelirroja ya debía saber todo ya que no le preguntó por el rubio en ningún momento, cosa que agradeció.

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Yuuri decidió ir a ver al rubio de una vez por todas, pedirle explicaciones puesto que sentía que se las debía y ya no podía pasar más tiempo encerrado en su propio malestar. Solo necesitaba escuchar de sus labios que ya no lo amaba para saber darse por vencido completamente y seguir adelante, pero cuando llegó a la casa se encontró con otras personas, una hermosa familia de cuatro personas donde la mujer omega le dijo que el propietario vendió todo y se marchó de ahí. El japonés preguntó si sabía a dónde, pero ella le respondió que no tenía ninguna idea ya que todo fue muy rápido, era como si el chico arrancara de algo y quisiera irse con rapidez.

El japonés quiso llorar, pero no lo hizo, esa era la respuesta que buscaba ¿No? Yuri se fue sin decir nada, sin despedirse y sin dejar huellas de a donde se dirigía. Esto era claramente un adiós y no había nada más que hacer. Debía levantarse y seguir adelante, no se preocuparía de encontrar a alguien más porque nadie llenaría el vacío que el omega dejo en él, porque aún sabiendo que se había marchado lo amaba con todo su corazón.

Se prometió no volver a llorar por él y así lo hizo, se dedicó a lo suyo y a apoyar a Víctor en su relación que progresaba a pasos agigantados, anunciando su pronto matrimonio, aunque sin decir con quien. Mila aún no hablaba con su familia así que prefería que su identidad fuera un secreto por el momento y el platinado no le negaría nada a su hermosa prometida.

La boda fue hermosa y lujosa, todo lo que Víctor estaba acostumbrado, ahí conoció a la madre de este con quien habló por bastante tiempo, se entendieron bien al primer momento de cruzar palabras, como si la experiencia de vida en cierto modo los uniera, como si ella pudiera entender lo que sentía aún si no lo demostraba o lo decía.

La mujer había perdido a su alma gemela, no de la misma manera que Yuuri, pero era una pérdida al fin y al cabo. Ahora estaba con su destinado, pero le dijo que no era lo mismo, no después de haber conocido a quien la complementaba tan bien— si tienes la oportunidad, búscalo —le dijo ella— no importa el tiempo, si sabes algo de él, ve. Porque no hay nadie que lo reemplace para ti y te aseguro que para él será lo mismo —Yuuri quiso reír porque no le encontraba razón, pero por respeto a ella solo asintió.

¿Cómo podía decirle aquello cuando fue abandonado de la manera más cruel? No estaba bien, él estaba volviendo a ser fuerte y de momento no quería saber nada de Yuri. Lo amaba, pero seguiría adelante con su vida porque aquel chico había seguido adelante con la suya. Si Yuri no pensaba en él, él tampoco lo haría.

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Phichit se sentía horrible ¿Otabek iba a tener un cachorro con Yuri? ¿Por qué? Un montón de preguntas lo invadían junto a un gran enojo al sentirse de algún modo engañado por todas las lindas palabras de aquel alfa, quien le prometía el cielo si dejaba a Chris y se atrevía a irse con él.

Cuando se enteró de todo, Otabek le había pedido un tiempo ya que tenía muchos problemas y como no, si había dejado preñado al que decía ser su mejor amigo. Desde ese entonces no volvió a contestar sus llamadas ni nada, decidió no creerle más y alejarse. Se dio cuenta que era mucho más doloroso aquello que como lo trataba el rubio.

Era normal, después de todo había notado que a quien amaba realmente era a Otabek y no a Chris, pero ya nada podía hacerse, no podía retroceder el tiempo y esto seguramente era su culpa, después de todo cuando se estaba decidiendo a irse con el alfa de cabellos negros ya era demasiado tarde. Otabek siempre iba a estar al lado de Yuri y ahora más que nunca.

Bloqueó su número y dejó de hablarle, pero ese no fue el único paso que decidió tomar en su vida. Una noche mientras Chris dormía medio borracho y con aroma a otras personas, como varias veces había llegado, Phichit tomó una maleta previamente hecha con sus cosas más importantes, sus tarjetas donde a escondidas había ahorrado bastante dinero el cual estaba destinado para irse con Otabek, pero que ahora sería para irse solo. Salió a hurtadillas dejándole solo una nota, explicándole que ya no podía más, que era un mal alfa y que ahora se iba con alguien mejor. Solo para herir su orgullo.

Se fue a un hotel en una ciudad cercana, había pedido un traslado en su trabajo hace algún tiempo y hace un par de semanas se trasladaba hasta allá sin decirle nada al rubio. Si, tenía todo planeado aunque ya no era un plan para dos.

El tiempo pasó y por fin comenzó a sentirse libre nuevamente, administrar su dinero, trabajar con personas que no lo minimizaban y lo valoraban lograba que olvidara lo mal que lo había pasado con su ex pareja. Se sentía a gusto, aunque también sentía que le faltaba algo, no iba a negar que en el tiempo que transcurrió luego no tuvo uno que otro encuentro casual y un par de relaciones que duraron poco porque no había química entre ellos, pero nada tormentoso o que terminara de mala manera. Phichit no dejaría que lo pasaran a llevar de nuevo bajo ningún aspecto.

Un par de años pasaron para cuando volvió a verlo, debía viajar por lo que se encontraba en el terminal de buses y lo vio, sintiendo como su corazón se paralizaba al instante. Otabek se giró en su dirección encontrando sus ojos con los de él, como si el tiempo no hubiese transcurrido y solo hubieran pasado un par de semanas sin verse. Sin pensarlo, sin razonar, corrió hasta él y este instintivamente abrió sus brazos. Había olvidado el porqué se distanciaron y la razón por la cual había intentado olvidarlo sin conseguirlo.

Otabek nunca entendió la razón por la cual Phichit dejó de hablarle, él porque ya no pudo encontrarlo más, paso todo el tiempo preocupado de que algo grave pudiera haberle ocurrido, pero se tranquilizo al ir a su trabajo y que le dijeran que solo pidió un traslado.

Cuando lo vio no pudo más que recibirlo porque había pensado todo el tiempo en él y en como estaría, esto era cosa del destino y no lo dejaría pasar.

Ese día ambos perdieron su viaje, avisando a sus respectivos trabajos que habían tenido un problema y no podrían asistir hoy. Tomaron un café y se pusieron al día, Phichit entendió que el bebé no era de Otabek, pero que este no podía decirle quien era el padre y el moreno lo comprendió, además de que no le interesaba quien era el padre del cachorro mientras no fuera del alfa frente a él.

Decidieron volver a verse, Phichit vivía en la misma cuidad de Yuri por lo que Otabek iba seguido y así se podían ver más. Al poco tiempo comenzaron una relación aunque nadie sabía quién era la pareja de Otabek, Phichit si le dijo a Yuuri que el alfa de negros cabellos era su novio y que había encontrado la ciudad donde el rubio vivía.

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Yuuri pasó bastante tiempo enfocado en él, terminar su carrera y encontrar un buen trabajo. No le costó mucho ya que Víctor lo recibió en su empresa, con un buen puesto y muchas facilidades de horarios. Llevaba tres años sin saber nada de Yuri, aún pensaba en él a veces, pero intentaba sacarlo de su cabeza cuando esas ideas se instalaban en su cabeza, aunque no funcionó tan bien cuando Phichit lo llamó y le diji que sabía donde vivía el rubio y que el cachorro no era de Otabek.

Al principio el omega azabache se quedó incrédulo, hasta que se dio cuenta que la realidad no cambiaba, Yuri se había ido y había tenido un cachorro de alguien más. Le tomó un par de meses hasta que vio a la madre de Víctor visitando la empresa, recordar lo que ella le había dicho alguna vez y que en cierto modo era verdad. El aún no olvidaba al rubio y tal vez también era así a la inversa, al parecer por lo que le había dicho su moreno amigo, Yuri no tenía pareja y eso significaba que había un chance. ¿Y si había huido por vergüenza? Tal vez no había sido abusado, pero también cabía la posibilidad de que cometiera una locura en aquel momento que se sentía tan mal, tal vez eso lo había hecho huir de los recuerdos y por eso nunca lo contactó.

Con eso en mente se dirigió sin pensar a la ciudad donde vivía Yuri, avisando a Víctor con un simple mensaje de texto que no iría a trabajar hasta quien sabe cuándo. Al llegar, Phichit lo recibió en su casa y Otabek estaba ahí. El alfa se puso nervioso, pero la orden del rubio había sido clara, no decirle que era el padre, pero jamás le dijo que no le diera información de donde encontrarlo.

Otabek al ver a Yuuri tan desesperado, le dio la dirección de Yuri aún a riesgo de que lo asesinara por ello. El omega no lo dudo, ni siquiera descansó y fue en su búsqueda.

No conocía el lugar por lo que al estar cerca se detuvo a pedir indicaciones a un alfa, no le importaba su condición de omega, solo quería encontrarlo lo antes posible— eres muy lindo, si quieres te acompaño —le dijo el sujeto dando un paso adelante en un intento de acortar la distancia.

Iba a responderle que no necesitaba un estúpido alfa y que solo quería encontrar a su omega, pero no pudo hablar cuando sintió unas pequeñas manos aferrarse a su pierna mientras un tierno gruñido salía de la garganta del pequeño alfa. Su aroma se le hacía familiar y sus ganas de discutir fueron reemplazadas por su instinto de omega el cual era proteger al cachorro por lo que iba a tomarlo y salir de ahí, entonces sintió una voz tan familiar que casi quiso llorar.

Nikolai, no puedes huir así —le había dicho con su tono molesto, a lo que él solo pudo voltear para saber que era real y no alucinaba.

Yuri —lo llamó con voz sorprendida, no podía creer que se encontraran de aquella manera.