Hermione tomó asiento en uno de los bancos comunes quedando justo enfrente de Harry. Al hacerlo torció el gesto pues sintió una punzada de dolor. El combate de la noche anterior con el profesor Snape le había dejado secuelas, aunque no solamente físicas.
— ¿Te encuentras bien? — Preguntó Potter al ver su malestar.
— Sí, solo es que... me caí de la cama esta noche — Mintió la joven mientras le sonreía con resignación.
En ese momento Ron y Lavender hicieron acto de presencia en el Gran Comedor atrayendo las miradas de gran parte del alumnado. Los dos caminaban agarrados de la mano mientras reían despreocupadamente. Realmente parecían una de las parejas más felices en Hogwarts, para disgusto de Hermione.
— ¿Cómo llevas lo de ellos? — La expresión de Harry seguía siendo de inquietud pues veía como Hermione los miraba desde la distancia — Sé cuánto te costó aceptarlo...
— Harry, todo está bien, de verdad — Interrumpió la muchacha de manera cortante — No quiero darle más vueltas al asunto.
Su amigo asintió y guardó silencio respetando los deseos de la joven, a pesar de saber que no era cierto lo que decía. Sabía que Hermione estaba enamorada de Ron desde hacía años así que no era fácil que se desprendiese de esos sentimientos de la noche a la mañana.
Por fin los dos Gryffindor llegaron hasta ellos, tomando asiento a ambos lados para desayunar juntos. La conversación fluía con normalidad aunque esa mañana Hermione parecía más ausente de lo normal. De vez en cuando se descubría mirando en dirección a la mesa del profesorado buscando que sus ojos se encontraran con los de Severus, anhelando su atención sin saber muy bien por qué.
— ¿Y que harás cuando te gradúes? — La pregunta de Lavender sacó de sus pensamientos a la muchacha.
— ¿Perdona? — Dijo Hermione volviendo a la conversación sin entender a qué se refería.
— Cuando acabemos los estudios — Enfatizó la chica — A qué quieres dedicarte.
— Lala, todavía nos queda un año para eso — Interrumpió Ron pues pensar en el futuro le agobiaba.
— Y aun tenemos que terminar este curso — Murmuró Granger sin levantar la vista de su plato preocupada por los cambios que había sufrido durante ese año.
— Bueno, sólo quería saber que le gustaría hacer — Se excusó Lavender molesta por el hecho de no poder preguntar algo tan sencillo.
— A mi me gustaría ser auror — Comentó Harry tratando de ayudar a la chica — Cuando todo acabe, claro.
Tras decir esto agachó la cabeza pensativo y siguió comiendo sus tostadas. Ser el elegido no era fácil, casi todo su tiempo lo pasaba reflexionando en cómo lograría acabar con Voldemort. Sabía que pronto se desataría la Gran Guerra y ni siquiera estarían seguros en Hogwarts.
— Eso sería genial — Señaló la rubia — Estoy segura que serías un excelente auror.
Hermione miró a su amigo y le sonrió tímidamente tratando de apoyarle.
— Pues entonces iremos juntos a la academia — Añadió Ron mientras le pasaba el brazo por el hombro para remarcar su camaradería.
— Tú... ¿auror? — Preguntó Hermione con incredulidad — Lo dudo mucho.
Las dos chicas se miraron y rieron pues ninguna veía en Ron Weasley la seriedad y profesionalidad de un mago dedicado a hacer cumplir la ley.
— No os riais tanto — Se quejó el pelirrojo al ver que no creían en él — No tenéis ni idea de lo que soy capaz.
— Bueno, tendremos que darte nuestro voto de confianza — Respondió Lavender mirando de manera cómplice a su amiga.
— Y tú, ¿a qué quieres dedicarte? — Preguntó finalmente Harry mientras miraba a la alegre muchacha.
— Pues me gustaría montar un negocio — Respondió con entusiasmo — Ya lo he hablado con Padma y abriremos un consultorio de adivinación juntas.
Tras escuchar eso Ron estalló en carcajadas.
— ¿De verdad crees que alguien contrataría tus servicios? — Preguntó secándose las lágrimas de sus ojos por la risa.
Lavender lo miró indignada, no soportaba que su propio novio no creyese en ella.
— Por supuesto, soy una de las mejores alumnas de la profesora Trelawney — Informó con orgullo.
— Pero sus predicciones son... — Comenzó a decir Ron tratando de elegir bien las palabras para no alterar más a su pareja —... un tanto vagas, ¿no?
— Magos de poca fe — Se quejó la joven al ver que ninguno de sus amigos apreciaba el don de la bruja — Es una gran adivina, algún día os daréis cuenta de ello.
— Además, que yo sepa tú nunca has predicho nada — Comenzó a razonar Ron — No creo que tengas una habilidad especial para ello...
En ese momento Harry le dio un golpe en la pierna a su amigo para indicarle que se callara, sabía que si seguía así iniciaría una fuerte discusión con Lavender.
— ¡Auch! ¿Por qué me pegas? — Preguntó el pelirrojo confundido al notar el golpe.
— Para que cierres el pico estúpido — Murmuró Hermione al ver la jugada de Harry.
— Vamos chicos, todos pensamos lo mismo ¿Por qué soy el único que es capaz de decírselo a la cara? — Intentó razonar Weasley ante las afiladas miradas de los tres.
— ¿De veras pensáis eso de mí? — Preguntó Lavender a sus amigos visiblemente dolida por las palabras de su novio.
Mientras Harry y Hermione intentaban excusarse de alguna manera, pues Ron acababa de meterles en un buen aprieto, entraron varias lechuzas con el correo de esa mañana. Tan enfrascados estaban en su conversación que no repararon en ellas hasta que una se posó al lado de Hermione. La muchacha la miró intrigada pues no esperaba correspondencia en esos días. Con delicadeza desató la carta de la pata del ave y esta emprendió el vuelo de nuevo. Hermione no tardó en reconocer el escudo del Instituto Durmstrang. Tras romper el sello lacrado comenzó a leer para sí el mensaje ante la atenta mirada de sus amigos.
— ¿Quién te escribe? — Preguntó llevada por la curiosidad Lavender tras unos segundos de espera.
— Es Krum... Viktor Krum — Respondió con incredulidad la joven.
— ¿Y qué quiere ese ahora? — Preguntó Ron con fastidio pues nunca había simpatizado con el mago.
— Quiere... que sea su pareja en la boda de tu hermano — Respondió Hermione intentando asimilar la propuesta y lo que ésta podría significar.
— ¡Pero eso es maravilloso! — Exclamó Lavender — ¡Por Merlín! ¡Viktor quiere volver contigo!
La muchacha abrazó a Hermione feliz tras conocer semejante noticia.
— ¡Lo dije, dije que pasaría! — Gritó eufórica — ¡Vi en su futuro a Viktor! ¡Y tú que decías que no era capaz de predecir nada! — Le espetó a su novio.
La alegría de Lavender era proporcional a la incomodidad que sentía Ron en esos momentos.
La algarabía llamó la atención del profesorado, sobre todo de Snape que por primera vez en esa mañana miró a Granger tras escuchar el nombre de Viktor relacionado con ella. Hermione tiró de la manga de su amiga para indicarle que se callase pues a esas alturas varios estudiantes las miraban y murmuraban entre ellos, definitivamente casi todos habían escuchado las palabras de la explosiva Brown. Avergonzada guardó la carta, ahora tendría que pensar qué responderle a Viktor. En ese momento se dio cuenta de que Severus la miraba con atención, como si estuviese angustiado por ella.
Hermione tiró su cartera a los pies de la cama y acto seguido se dejó caer en ésta. El día había resultado agotador tanto física como mentalmente, para su desdicha otra vez era la protagonista de los cotilleos en Hogwarts. Sin embargo esta vez las habladurías nada tenían que ver con sus poderes sino con la posibilidad de que mantuviese un romance con el atractivo Viktor Krum, uno de los participantes en el "Torneo de los tres magos". Dejó escapar un suspiro al recordar ese año en el que los dos mantuvieron una breve relación. Para Hermione había sido su primer amor y su recuerdo todavía despertaba sentimientos en ella. Cerró los ojos y con delicadeza acarició sus labios con la punta de los dedos, casi podía sentir de nuevo los apasionados besos de Viktor a pesar de los años que habían pasado. No podía negar que ese amor la había marcado más de lo que deseaba reconocer. Con nostalgia se incorporó y tomó la carta, decidida a leerla de nuevo.
Estimada Hermione
Te escribo esta misiva ofreciéndote mis más sinceras disculpas pues sé que hace demasiado tiempo que no mantenemos correspondencia.
Mis estudios me han mantenido ocupado pero felizmente este año me gradúo pues finalizo mi tesis mágica.
Hace unos días recibí la invitación a la boda de mi querida Fleur Delacour y me preguntaba si desearías ser mi pareja en ese enlace.
Si declinas mi invitación lo entenderé pero me harías muy feliz si me concedes el honor de ser tu acompañante.
Afectuosamente.
Viktor Krum
Hermione no sabía qué responderle, realmente ese mago había sido un hombre importante en su vida pero sus sentimientos hacia Ron impidieron que su relación avanzase. Todavía recordaba como descuidó su correspondencia hasta que el chico se dio por vencido. Era tan caballeroso que se culpaba a sí mismo por ello en la misma carta, aunque los dos sabían que fue ella la que dejó de responderlas. Tal vez Lavender estaba en lo cierto, era posible que Viktor volviese a su vida para darle la felicidad que Ron le negaba. Decidida se levantó de la cama y fue hasta su escritorio donde guardaba pergamino y pluma para contestarle. Fue en ese momento cuando vio el diario que le había entregado Snape la noche anterior. Aun no había tenido tiempo de examinarlo a pesar de que él le dijo que durante esa noche debía dedicarse a su estudio. La curiosidad que sentía por ese libro pudo más, así que dejó la carta de Krum a un lado y sostuvo con ambas manos el cuaderno. Al entrar en contacto con él en su cubierta unas letras comenzaron a fulgurar como si estuviesen escritas con fuego.
"Este diario está a su cargo"
"Solamente usted puede ver su contenido"
"Puede copiar la información que se haya en él si salvaguarda el duplicado con hechizos protectores"
La muchacha sonrió tras leer las tres frases. Recordó que tras su duelo con el profesor Snape él mismo le había mencionado esas palabras al entregárselo y ella había prometido custodiarlo adecuadamente hasta regresárselo.
"Su legado" — Pensó acariciando su cubierta intrigada por lo que encontraría en su interior.
Poco a poco fue pasando sus páginas maravillada por lo que allí leía. El diario podía verse dividido en dos claras secciones. La primera contenía hechizos, casi todos parecían desconocidos para ella así que dedujo que serian conjuros de creación propia. La segunda sección era sobre pociones, algunas que ya conocía y otras que aun no había estudiado, explicadas al detalle por el mismísimo Snape. Ni en sus mejores sueños había pensado llegar a tener semejante conocimiento en sus manos.
Las horas pasaron sin apenas darse cuenta, devorando cada página como si sólo tuviese esa noche para aprender todo lo que allí estaba plasmado. Pero no era así, Severus le había concedido el honor de poder tener su propia copia del manuscrito ¿Por qué había hecho tal cosa? ¿Tanto confiaba en ella?
"Su legado" — Se repitió de nuevo sabiendo que realmente lo que tenía en su poder era el auténtico legado de Snape.
En ese momento recordó su cuaderno, aquel que el señor Dawn le había regalado hacía algunos meses. Durante todo ese tiempo no había encontrado nada digno de ser escrito en sus páginas pues ese diario era el de mayor calidad de su colección. En principio había pensado utilizarlo para anotar sus hechizos pero aun no tenía suficientes como para completarlo. Sin embargo ahora sentía que parecía predestinado a albergar esos valiosos conocimientos de su maestro. Sacó su varita y colocó los dos diarios abiertos uno al lado del otro.
— Geminio — Dijo tocando con su varita primero el diario de Severus y luego el suyo.
A pesar de que en un principio este hechizo era una maldición para crear objetos duplicados Hermione conocía como modificarlo para hacer copias exactas de textos.
Las páginas de ambos libros comenzaron a moverse solas, pasando a gran velocidad hasta que los dos se cerraron de nuevo pues la reproducción se había realizado con éxito.
La joven volvió a abrir su cuaderno ilusionada por ver las anotaciones de su profesor en él.
"Lo protegeré con mi vida"
