Salí del despacho de Naruto sin despedirme de nadie, enserio estaba enojada con él.

Sentí unos pasos a mi lado.

— No me sigas.

— No se si solo tienes el cuerpo de una adolescente o realmente eres una— mencionó a mi lado.

— Déjame tranquila.

El me agarró del brazo y me estrelló contra la pared, pusos ambos brazos al lado de mi cabeza.

— Te dire algo— ese tono frío— ya no te voy a seguir más ¿Entiendes?

— Alfin tienes dignidad.

— Si, la tengo— ahora uno de sus dedos estaba en mi pecho— también tengo orgullo, pero eso tu lo tienes mas grande y espero que no sea tarde cuando te des cuenta que esto— hizo presión en mi pecho— se rompe con el orgullo.

Su mirada estaba clavada en mí y eso me intimidaba un poco.

Pero no lo haría notar.

— ¿Ya terminaste?

— Si, no me acercaré mas a ti de esta forma, me cansé— dió unos pasos atrás— no quiero más niños en mi vida, ya tengo suficiente con mi hija.

— ¿Me estás diciendo niña?— ahora le clavé una mirada retadora.

— Si, eso hice.

El me devolvía la mirada con las misma intensidad, se sentía la tensión en el ambiente.

— Creo que me faltaron unas costillas por romper— formé un puño con mi mano.

Vi como activó su sharingan.

— Me gustaría ver como lo intentas.

Y estaba lista para darle una buena paliza a Sasuke, pero unas duertes manos detuvieron el encuentro, alzándonos en el aire.

Era Naruto, estabade un color amarillo inca decente y de su cuerpo brotaban las fuertes manos gigantes que nos sujetaban.

Así que este es parte del poder del zorro; interesante.

— Ya basta de pelear, se supone que ustedes de aman— el estaba de brazos cruzados, mirándonos con decepción.

— Yo no amo a este imbecil.

— Ahora dilo pero que te crean— escuché responder a Sasuke.

Idiota.

— No pueden estar así en la misión, van a fracasar.

— No se para que me pusiste con él— miré a Naruto mal— no lo soporto.

— Tu eres la insoportable.

— Cállate teme— le dijo Naruto— tendré que hacer algo simple.

Naruto comenzó a avanzar.

¿A dónde nos lleva?

Caminos un rato cruzando pasillos hasta llegar a un lugar, es como una pequeña zelda.

Nos dejó a Sasuke y a mí adentro y cerró la puerta.

— Tienen hasta mañana para arreglar sus diferencias dattebayo, adiós.

Genial