Capítulo 33

No hay culpa sin sangre

-¿Ese maldito trasto funciona? No querría quedarme tirado ahí fuera con tu súper equipo de quejicas encabezado por Ale.- Se burla mi hermano cuando me ve darle la copia de lo que necesitamos a Bob.

¿Cómo coño voy a decírselo?

Michonne me mira atenta, conoce a Merle y sabe como de rápido es capaz de desmadrarse.

-Por el coche no te preocupes, Zack lo mantenía en buen estado.- Le aseguro.

-¿Era de Zack?- Pregunta Bob apoyando una mano en el coche como si necesitase sujetarse a algo de pronto. Le miro con desconfianza por un momento, pero no parece enfermo.

-Sí, es el más rápido, justo lo que nos hace falta.- Digo metiendo una última bolsa en el maletero.

-¿Y el español? ¿Dónde está Ale? No puedo creer que nos haga esperar sabiendo que la rubita está enferma.- Ha llegado el momento.

-No va a venir.- Digo cruzándome de brazos.

-¿De qué demonios hablas?- Me gruñe acercándose a mí peligrosamente, recordándome a la forma en que reaccioné cuando Rick me dijo lo de Cass, demasiado parecido de hecho.

Pero… No, no puede ser… Imposible.

-Está infectado.- No hay manera de suavizar el golpe.

-Y una mierda. ¿Eso te lo ha dicho él?- Niega sin creérselo, -voy a buscarle, a mí no me la da, este lo que quiere es escaquearse de tener que...-

-Ya ha entrado en el pabellón.- Le corto en seco.

-¿Qué?- Gira el cuello tan rápido en mi dirección que por un segundo temo que se lo rompa. –No, ni hablar. ¿Estás de coña?-

-Merle, no hay tiempo para esto, ahora no.- Le dice Mich poniéndose a mi lado.

Mi hermano se pone pálido. –Joder.-

-Esa es una buena palabra para describir la situación. Pero como Michonne a dicho, no tenemos tiempo que perder. ¿Vas a quedarte ahí plantado como un pasmarote o vas a ayudar a tus amigos?- Le reclama Carol, presionándole.

-No me provoques Peletier.- Le gruñe el amenazante.

-¿O qué?- Le reta ella.

-Basta.- Me pongo entre los dos al ver que mi hermano estaba dispuesto a descargar su furia con ella.

-Esta puta no es quien para hablarme así. Aparta.- Me ladra.

-Ella no es una puta, es mi amiga, vuelve a faltarle al respeto y nos partiremos la cara, ahora déjate de gilipolleces y sube al puto coche de una jodida vez pedazo de imbécil.- Le gruño a mi vez.

-¿Y sí alguien decide hacer arder todo el pabellón?- La sangre se me congela en las venas al escucharlo. Rick y Maggie jamás lo permitirían. Claro que… Nadie pudo evitar lo de Kate.

-Eso no…- Intento negarlo, pero no me da ocasión.

-Claro que puede pasar.- Empieza a andar en círculos mirándome con la vista gacha, como un depredador atrapado en una jaula.

-Andrea está encerrada, no representa un peligro, si no quieres venir adelante, pero si de verdad quieres ayudarles, esta es la única manera que tenemos de hacerlo. Y lo sabes.- Le digo convenciéndonos a ambos de mis palabras mientras me meto en el coche.

No puedo permitirme dudar, ni discutir, tengo una misión, ir y volver en el menor tiempo posible, y ya he perdido demasiados segundos valiosos.

Sin decir ni media palabra Michonne ocupa el puesto de copiloto, veo torcer el gesto a Carol y Merle al saber que tendrán que ir juntos atrás, Bob para aliviar la tensión se pone en medio de ellos.

-Allá vamos.- Dice Mich cuando arranco, miró hacia atrás por el espejo retrovisor en una costumbre inconsciente, esperando verla despedirse de mí con una sonrisa y la mano levantada.

Pero lo único que veo es la prisión, nada más que eso.

Acelero en cuanto nos abren las rejas decidido a ganarle en velocidad a esa maldita gripe del demonio.

-Eso es lo que se ha decidido,- me informa Rick serio. Evitando mirarme.

-¿No te das cuenta? Todo eso es demasiado aparente, demasiado perfecto, si realmente hubiera hecho todo aquello de lo que me acusáis ¿de verdad crees que sería tan idiota como para tener las pruebas en mi celda? Es de locos.- Le recrimino su falta de visión.

-No se trata solo de las pruebas, sino de ti.-

-¿De mí? ¿Por qué? ¿Por qué amo al hombre al que vosotros os empeñasteis en destrozar? ¿Te crees mejor que él? Me estás condenando a ser cazada como un animal cuando ni si quiera eres capaz de mirarme a la cara.-

-No puedo mirarte a la cara porque me cuesta creer que la persona que conocí haya podido convertirse en esto. Eras fuerte, leal, amable,- niega llevándose las manos a las caderas. –Y nos has traicionado en repetidas ocasiones, demasiadas para seguir pasándolo por alto.-

-Así que esto es lo que hay.- Digo templando mi ira.

-Es lo que hay.- Afirma serio enfrentándome al fin, buscando en mi rostro un signo por pequeño que sea de arrepentimiento.

-Entonces déjame sola, no quiero veros a ninguno más de lo necesario.-

-Como quieras.- Empieza a darse la vuelta pero en un impulso le detengo. Quiero… No, necesito hacerle daño.

-Solo dime una cosa antes de irte.-

-¿Qué?- Pregunta harto de mí.

-De verdad te gusta Michonne tanto como parece, ¿o solo intentas convencerte de eso para que nadie se dé cuenta de la clase de hombre que eres?-

-¿De qué narices hablas si puede saberse?- Pregunta frunciendo el ceño confundido.

-De Connors, a veces no la miras como alguien miraría a la novia de su mejor amigo, si no como un hombre mira a una mujer cuando la desea. Por suerte Daryl es demasiado ciego como para verlo, pero ¿qué pasaría si alguien le quitase la venda de los ojos y le demostrase la clase de persona que eres?-

Noto como se pone rígido, es como si le hubiese puesto acero candente sobre la piel de la espalda.

-Jamás traicionaría a Daryl así.- Sonrío satisfecha.

-No has negado que tenga razón.- Me siento en el catre y me cruzo de piernas. –Creo que como última voluntad pediré hablar con él cuando vuelva.-

-Haz lo que te dé la gana, te equivocas conmigo.- Asegura manteniendo el rostro impasible, una perfecta máscara de póker.

-No, no lo hago, otra cosa es que tú no te hayas dado cuenta antes, lo que supongo que significa que entonces sí que sientes algo por Michonne. Menudo pretendiente se ha conseguido la pobre, luego me dice a mí que mi gusto en hombres deja que desear. Al menos Philip solo tenía ojos para mí.-

Las venas del cuello de Rick se marcan profundamente, pero en lugar de ceder y entrar en la discusión se va.

Le he hecho dudar de sí mismo y de sus intenciones. Con suerte lo suficiente como para que no se pase a ver como estoy hasta que anochezca.

Saco de mi sujetador la llave maestra que le robé a Ethan, ese cabroncete oculta un montón de cosas útiles en su celda.

Espero un par de minutos para asegurarme de que no hay nadie cerca. Una vez estoy convencida no pierdo más tiempo.

Abro la puerta, cojo un trozo de ladrillo partido que parece bastante afilado, envuelvo la base con un trozo de sábana y ya tengo un arma rudimentaria. Solo me queda una cosa por hacer, salir de esta prisión y sé como hacerlo, Ethan no es el único que espía al resto.

Al cruzar un pasillo me detengo con el corazón acelerado, por un segundo habría jurado escuchar pasos detrás de mí, pero al mirar no hay nadie.

Me obligo a calmarme respirando despacio y convenciéndome de que si alguien me siguiese, con las acusaciones que pesan sobre mí no dudarían ni un segundo en meterme una bala en la cabeza.

Me obligo a mantener la mente centrada y continuo hacia delante sin vacilar un solo paso.

Mi vida depende de ello. Nadie va a salvarme si no lo hago yo, me costó aprender esa verdad, pero al final la lección con sangre entra.

…..

-Hey, ¿como estás?- Me siento al lado de Glenn.

-Como la mierda. ¿Cómo puedes estar de pie?- Me pregunta tratando de enfocar su vista en mí.

-Me ayuda a no pensar.- Admito abrazando una de mis rodillas. –Si pienso me acobardo, y si me acobardo me entra el miedo, y si tengo miedo me encuentro peor que manteniéndome ocupada por muy cansada que esté.- Aunque sinceramente no sé cuanto tiempo más podré aguantar.

-Ya.- Tose y escupe sangre. Le paso uno de los pañuelos que llevo encima sin comentar nada al respecto, no serviría. –No quiero dejarla sola,- las lágrimas de impotencia brillan en sus ojos. –No quiero.-

-Glenn, no vas a ir a ninguna parte.- Le aseguro en un intento de calmarle.

-No lo sabes, escucha a Martínez.- Respiro despacio al recibir ese golpe.

-Ya lo hago, él es él, su destino es suyo para pelearlo, sufrirlo o disfrutarlo. Y el tuyo es tuyo.-

-Pero…-

-Pero nada Glenn, no sabes lo que pasará, no puedes estar seguro de nada ahora mismo, así que preocuparte por algo que te da miedo y centrar todas tus energías en ello, quizá solo sirva para conseguir que acabe pasando.-

-¿Qué hago entonces?-

-Cualquier cosa menos caer en el desánimo, estamos vivos Glenn, aún tenemos una oportunidad, Daryl ha formado un equipo, han ido a por antibióticos, nosotros tenemos que intentar aguantar tanto como podamos.-

-¿Y sí no lo logramos?- Me pregunta asustado.

-¿Y sí si lo hacemos? Lo que tenga que pasar pasará, además, eres el coreano inmortal,- toso sobre mi pañuelo y lo empapo en sangre, carraspeo molesta. –Lo que tenga que ser, será igualmente pequeño.- Le pongo un paño mojado con agua fría en la frente.

-Cassidy.- Me llama Hershel a gritos. No lo dudo, corro o mejor dicho lo intento, me agarro a los barrotes hasta llegar a la celda en la que está luchando por mantener el equilibrio. Una mujer se le ha echado encima.

Saco mi cuchillo y la apuñalo en la sien, cuando ella cae, Hershel y yo la seguimos, yo por no ser capaz de sostenerme sobre mis débiles piernas, y él por el susto que se ha llevado.

-Gracias.- El alivio es patente en su voz.

-No hay de…- Un ataque de tos más fuerte que los anteriores me deja tumbada y adolorida sobre el suelo.

-Rainbow.- Mi unicornio aparece de no sé donde y me coge en brazos.

-Está peor.- Dice Hershel preocupado.

-No.- Gimoteo como una niña pequeña que a pesar del sueño que tiene no quiere irse a dormir.

-Vamos Rainbow, necesitas descansar aunque sea media hora.- Me aconseja mi unicornio con voz suave.

-Pero...- Intento encontrar un argumento que me impida descansar, no lo consigo lo suficientemente rápido.

-Yo ayudaré a Hershel, tranquila,- me mete en mi celda y me pone un paño frío sobre la sien como yo acabo de hacer con Glenn hace apenas unos minutos. –Sé que vas a estar bien, pero tomate un descanso ¿vale? Por mí.- Me pide cubriéndome con una sábana.

Asiento sin ganas de hablar, me duele demasiado la garganta. Antes de irse me da un suave apretón en la mano y cierra mi celda.

Tengo calor, me tapo más con la sábana, ¿cómo puedo tener tanto calor y sentir que tengo los huesos helados? Quiero llorar porque me encuentro mal, pero si lo hago solo conseguiré que me duela más la cabeza, así que me concentro en respirar despacio contando de cien a cero.

Todo esto es pasajero, puedo soportarlo, tengo que hacerlo, por Daryl, por mi unicornio, por Mich, y todos los demás.

Al fin de cuentas mi corazón sigue latiendo, y mientras lo haga hay esperanza.

Daryl… La tos de Glenn llega hasta mí. Por favor, date prisa Daryl.

Date prisa.

….

-Maggie, Maggie.- Subo corriendo las escaleras al oír la forma en que Karen me llama, llego justo para ver como salta sobre las piernas de Ethan que está tumbado ante la puerta del despacho de Gin y Carl.

Chocamos y la sujeto por los hombros para mantener en equilibrio. -¿Qué pasa?- Pregunto enfadada al ver que no hay ninguna emergencia aparente.

-Es Lizzie, Mika me dijo que no la veía desde hace un rato, he buscado en todos los despachos,- me arrastra tirando de mi brazo derecho –y mira.- Al llegar al otro extremo veo una pequeña escalera que habíamos pasado por alto. –Se ha ido.-

-¿Qué pasa?- Gin y Carl salen del despacho en el que estaban igual que el resto de niños.

-Karen se ha asustado porque ha visto una araña muy grande y no le gustan nada. ¿A que sí?- Lo más importante ahora antes de ir a buscarla es mantener al resto tranquilos.

-Te juro que era tan grande como mi mano.- Me replica siguiéndome el juego al instante y gesticulando mucho.

-Mi uña del dedo pulgar es más grande que esa cosita.-

-Maggie, necesitas unas gafas,- me asegura cruzándose de brazos. Los niños se ríen, salvo Gin y Carl, son demasiado inteligentes para su propio bien.

-Bueno, la araña ya está muerta, venga volved todos a vuestros despachos.- Me fijo en Ethan que se ha levantado y nos mira con atención con las manos dentro de los bolsillos. Como si nada de todo esto fuera con él. Como si la vida de Lizzie le diera exactamente igual. –Tú.- Le cojo por el cuello de la camisa y le empujo contra una pared. -¿Qué le has hecho?-

-Nada, la escuche toser y le dije que fuese a ver a Karen, al no verla más pensé que lo había hecho.- Me responde con calma sin intentar defenderse, ni apartarme.

-¿Cómo puedo creerte?- Le pregunto desconfiada.

-¿Por qué te mentiría?- Me cuestiona a su vez con curiosidad.

-Basta, esto no soluciona nada.- Media Karen obligándome a soltarle, -Ethan ve a hacer guardia en la escalera, yo me quedaré con los niños, tú ve a buscarla, seguramente esté asustada, es solo una niña al fin y al cabo.-

-Está bien, iré a por ella, tal vez haya ido a buscar a Carol.- Creo que ella y Mika están bastante unidas a Peletier.

-¿De verdad que eso es lo que vas a hacer?- Me pregunta Karen sin contener la risa en su voz. -Porque tienes pinta de meterle un balazo en la rodilla al chico en cuanto me gire.- Sonrío ante su sugerencia.

-No lo haré.- Le aseguro y ella se va aunque no muy convencida de mi palabra.

En cuanto se aleja lo suficiente vuelvo a centrarme en Ethan. -Te lo diré de forma simple, como me entere de que has tenido algo que ver, te juro que…-

-Maggie soy un cabrón, lo admito, pero por si no te has dado cuenta, precisamente porque no tengo don de gentes suelo preferir estar solo. No le he hecho nada a Lizzie.-

-¿Por qué estás aquí? La verdad.-

-Después de saber que mi tía había sido asesinada por Andrea, yo… Quería hablar con Beth, te lo dije cuando me dejaste pasar, luego escuche a Ginny llorar, desde entonces he estado sentado delante de su puerta, si no me crees, pregúntale a Karen.- Doy un paso atrás.

-Está bien, yo…- Las manos me tiemblan a causa de los nervios. –Lo siento.-

-Tranquila, no hay culpa sin sangre. ¿Voy a las escaleras entonces?-

-Sí.- Le acompaño para salir.

-Maggie,- comienza a decir de pronto -me cuesta mucho ser como el resto, más de lo que te puedas imaginar, por eso Ale me tiene tanta ojeriza, no puedo culparle, así que…- Se rasca el pecho distraído mientras mira al suelo. –Lo que intento decir es que… Puedes confiar en que tu hermana está a salvo conmigo.-

-¿Por qué?- Le pregunto sorprendida por esa afirmación tan inesperada.

-No lo sé.- Me dice frunciendo el ceño, -la verdad es que no lo sé. Tal vez porque ella me ve tal y como soy, e intenta darme una oportunidad a pesar de eso.-

Madre mía a Ethan le gusta mi hermana, espero que ella no le corresponda, no me haría ilusión precisamente tener a este capullo de cuñado, aunque, la forma en que habla de ella.

Le conozco desde Atlanta y nunca le había visto así, tan humano, puede que ella le haga bien.

-Eso me tranquiliza,- dice tras meditar mis palabras, no me hace gracia sincerarme con ella, pero decirle la verdad era la única forma de conseguir retenerla y ganar tiempo para la fuga de Andrea, sí es un poco lista ya habrá usado la llave que dejé que me robase.

-Ya.- Me siento en las escaleras y juego con mis pulgares. –No te entretengo más, ve a por Lizzie.- Maggie se sobresalta, como si por un segundo se hubiese olvidado de su deber y se estuviese reprendiendo mentalmente por ello.

Sin mediar palabra baja el resto de las escaleras corriendo como una perra de presa en busca de un rastro.

Corre Maggie, corre. Porque el tiempo se acaba.

…..

-¿Gin?- No ha dicho nada desde que hemos escuchado la conversación de Maggie y Ethan. -¿Qué te pasa?- Me doy una colleja mentalmente, ¿cómo puedo ser tan idiota? Su tía ha sido asesinada. ¿Qué más quiero que le pase? Estúpido, estúpido.

-Lizzie va a morir.- Dice en un susurro con la vista clavada en la puerta.

-¿Qué?- Me siento delante de ella, pero sigue sin mirarme, -Gin ¿de qué estás hablando?-

-Yo…- Parpadea despacio enfocando al fin su mirada en mí. –No estoy segura, pero sé que es verdad. Y sé que sea lo que sea lo que vaya a pasarle, aunque no lo parezca mi hermano está detrás.-

-Gin…- Niego intentando traerla de vuelta a la realidad temiendo que el dolor la esté llevando por el camino equivocado, uno que yo no pueda seguir.

-Carl, él es peligroso, tú lo sabes.- Frunzo el ceño porque en eso tiene razón. –No necesito que me creas, pero me gustaría que lo hicieras.-

-¿Por qué? ¿Cómo puedes estar tan segura?-

-Porque él ha matado a mi tía.-

-No, ha sido Andrea.- Niega, y me dedica una sonrisa cansada.

-No, ha sido él.-

-No es posible, mi padre nunca acusaría a Andrea sin tener pruebas.- Le digo tratando de hacerla ver la verdad.

-¿Y por qué crees que él estaba detrás de la puerta entonces si no ha tenido nada que ver? ¿Por qué de repente se ha convertido en un buen hermano? Ni hablar, quiere estar cerca de lo que ha provocado, ha sido él, lo sé aunque no pueda demostrarlo.-

-Sí tienes razón,- trago saliva en un intento de disimular mis nervios. –Entonces es mucho peor de lo que creíamos.-

-No tanto, sigue creyendo que le tengo miedo. Eso es una ventaja.- Su voz al decir eso, el frío que desprende… Me deja sin respiración durante un par de latidos.

-¿Para qué?- Aunque por la forma en que arden sus ojos ya sé la respuesta a mi pregunta.

-Para el día en que termine matándolo.-

-No,- apoyo mis manos en sus hombros. –No quiero que hagas eso. Tú no.-

-¿Por qué?- Sus ojos vuelven a humedecerse. No quiero verla llorar ni una sola lágrima más, pero tampoco quiero perderla.

-Porque te convertirías en alguien como él, y eres mi mejor amiga, no puedo...- Las palabras se atascan en mi garganta.

-Carl.- Me abraza y mi barbilla reposa sobre su cabeza. –No puedo perderme si te tengo conmigo, somos el dúo calavera, por siempre y para siempre.-

-Aun así,- suspiro cerrando los ojos –preferiría que no llegase el momento en que tuvieses que hacerlo, una cosa es defenderte de él si te ataca y otra…- Asesinarle a sangre fría, termino la frase en mi cabeza.

-Lo sé… Carl.-

-¿Sí?-

-Gracias por estar aquí.-

-Siempre lo estaré,- beso su pelo y la abrazo con más fuerza deseando poder protegerla. –Te lo prometo.-

-Memo…-

-Hey.- Me quejo, pero ella está dormida, demasiado agotada por el llanto, necesita descansar, y yo encontrar la manera de mantenerla lo más alejada posible de Ethan.

….

He seguido a Andrea hasta la parte trasera de la prisión, solo ha habido un momento en el que ha sospechado que la seguía, pero ahora no tengo ningún sitio tras el cual ocultarme si se gira.

Aunque de todas formas pensándolo bien no creo que pase nada, es decir, ella no sabe que estoy infectada, nunca me haría daño, tal vez hasta podamos huir juntas, la verdad lo preferiría, así no tendría tanto miedo.

Veo como se agacha para comenzar a pasar debajo de uno de los alambres cuando al fin me descubre, su mano es más rápida que yo.

…..

-Rick,- le llamo en cuanto le veo en el patio. –Dime que has visto a Lizzie.- Le suplico empezando a inquietarme de verdad al no encontrarla por ninguna parte.

-No.- Frunce el ceño -¿se ha escapado? Se supone que…- Le corto en seco.

-Que yo estaba vigilando, lo sé, pero había otras escaleras, no la vi irse Rick, y ahora no la encuentro.- Me llevo una mano a la frente nerviosa. –No sé donde más buscar.-

-Bueno tal vez….- Un disparo le interrumpe. Y ambos nos miramos asustados.

…..

Al agacharme para pasar debajo del alambre veo algo, una caja de latón, la abro y para mi grata sorpresa me encuentro un arma dentro, aliviada de tener algo más contundente con que defenderme comienzo a levantarme.

Es en ese momento cuando veo una cara y simplemente disparo al tiempo que caigo hacia atrás enredándome e hiriéndome con los alambres.

Grito al sentir como se clavan en mi carne, pero a pesar del dolor lucho conmigo misma para encontrar el equilibrio y ver a quien he matado.

Cuando veo el cuerpo de Lizzie con un perfecto agujero en la frente, de pronto el mundo deja de tener sentido, yo no he podido hacer eso, yo nunca haría eso, el dolor de mi cuerpo pasa a un segundo plano.

No puede ser, si no hubiese tenido la pistola en la mano justo al salir… Mis ojos se abren de horror, él lo sabía, sabía que me acusarían de lo que ha pasado, sabía que le robé la llave y que la usaría para escapar.

Sabía que le espiaba, así que me enseñó el lugar por el cual salir sin ser vista, dejó el arma y luego de algún modo se las ingenió para que tuviera a alguien contra quien usarla.

Se ha asegurado de no dejar ningún cabo suelto capaz de relacionarle con Philip.

Tengo que salir de aquí o van a matarme, no hay forma de que crean lo que ha pasado en realidad, nuca lo harán.

Justo en ese momento Rick y Maggie aparecen, no… Yo no quería hacerle daño, digo en mi cabeza al ver sus miradas de horror por la vida inocente que he arrebatado.

…..

-¿Eso era en la parte trasera?- Pregunto confusa. Pero él ya ha echado a correr. Al llegar vemos a Andrea enredada en unos cables de alambre que sirven para cortar el paso a los caminantes y a Lizzie muerta a un par de metros de ella.

No.

-Maggie no, ha sido un accidente- me grita quien un día consideré mi amiga. –Yo no quería…- No puedo perdonarle ni una sola muerte más. Saco mi pistola y le disparo a la cabeza hasta vaciar el cargador.

-¿Qué has hecho?- Me pregunta Rick con la respiración acelerada.

-Solucionar el problema, algunas personas son como perros rabiosos, no tienen rehabilitación posible.-

-Sabes a lo que me refiero, no ha sido simplemente eso.-

-No.- Afirmo seria, -no lo ha sido, yo estoy teniendo un muy mal día y ella ha matado a una niña, si crees que debes encerrarme por ello adelante, de lo contrario volveré a mi puesto.-

-Ve.- Me ordena llevando sus manos a sus caderas, -pero hablaremos de esto más adelante.-

-Está bien.- Me agacho para recoger el cuerpo de Lizzie.

-No- le miro sin entender, -será mejor que la entierre ahora.-

-Pero Mika querrá verla.-

-Es mejor que no la recuerde así.- Dice serio mirando el cuerpo inerte de la pequeña.

-Está bien.- Suspiro cansada.

Mientras me alejo noto la mirada de Rick fija en mi espalda, sé que la ira no es un sentimiento por el que deba dejarme llevar a la ligera, menos estando en el consejo.

Ale se pondrá furioso conmigo cuando se entere, si alguien tenía derecho a quitarle la vida después de lo de Merle y Kate era él pero… No he podido evitarlo, simplemente no podía dejar de apretar el gatillo.

Glenn, por favor, lucha por permanecer a mi lado, te necesito más de lo que crees, más de lo que nunca te he dicho.

No quiero hacer esto sola, no quiero tener que vivir en un mundo de muerte sin ti.

….

Merle mira por la ventanilla sin poder creérselo aún. Ale, el alegre Ale, el divertido Ale, el buenazo de Ale, el grandísimo imbécil de Ale, con gripe.

Y él, él ni siquiera ha podido despedirse del capullo.

Si se le ocurre morirse mientras está yendo a por las medicinas… Le matará, disparará contra su pecho a sabiendas de que eso no podría detenerle si es ya un caminante y después…

Joder, la opción de que haya un después tras su muerte es impensable. Como la idea de que en lugar de que el sol salga por las mañanas lo haga un puto teletubbie.

Algo absurdo y totalmente ridículo.

Ale no puede morir, no así, no sin él a su lado para gritarle por ser una maldita nenaza incapaz de evitar coger un puto virus de la gripe.

Contra su costado nota como Bob se remueve incómodo al escucharle gruñir, al menes Peletier no está tocándole las pelotas, algo es algo.

-Daryl, entiendo que quieras llegar cuanto antes, pero si no llegamos de una pieza de nada servirá.- Me dice Mich y yo reduzco un poco la velocidad. –Ella aguantará.- Me asegura convencida.

Por el espejo retrovisor veo el rostro compungido de Carol al escuchar esas palabras, ella no las cree. –De momento debemos centrarnos en llegar a la universidad, lo demás ya se irá viendo.- Dice mi amiga en un tono suave.

-¿Es qué tú no opinas lo mismo?- Le pregunta la guerrera con el ceño fruncido.

-Pues…-

-Pues te callas, la negra tiene razón, la rubita aguantará, y el tonto de los cojones de Ale también. Punto.- Ladra mi hermano aplastando a Bob para poder encararse contra Carol.

Suspiro cansado de todos ellos, solo quiero llevar las medicinas a la prisión, que Cass se ponga bien y acurrucarme con ella en nuestro colchón. Tenerla de nuevo a salvo entre mis brazos es todo lo que necesito.

-¿Me pasas uno de esos CD de ahí?- Le pido a Michonne señalándole la guantera.

-Claro.- Responde contenta de que la dé una distracción y empieza a rebuscar.

De pronto sucede.

La carretera despejada hasta ese momento se llena de caminantes, choco contra uno y consigo evitar a otros dos. Solo para detenerme treinta metros más adelante al encontrarme de frente con un rebaño inmenso.

No, maldigo en mi interior, ahora no.

La sonrisa burlona de Cass llega a mi mente, seguro que me diría algo como "bueno, ya sabes angelito, cuanta más prisa tienes, más despacio salen las cosas ¿qué te parece si matamos a unos cuantos de esos cabrones?" Y solo con eso conseguiría hacer de una mala situación algo divertido de lo que poder reírnos más tarde.

Pero hay dos problemas, que ella no está conmigo, y que este retraso puede costarle la vida.

-Agarraos a algo.- Le digo al equipo antes de dar marcha atrás aprovechando que por ahí es donde menos de esas cosas hay, lo malo es que llega un punto en que se acumulan tantos debajo del coche que las ruedas traseras se atrancan y no puedo seguir.

-Intentaré abrir paso por ahí.- Dice Mich lista para abrir su puerta.

-Bien, vosotros,- me giro hacia atrás, -corred hacia el bosque y no os paréis. Sea como sea, debemos continuar.-

-Ahora.- Grita Mich cuando ve que estoy listo. Ella abre la puerta y yo salgo por el techo del coche y comienzo a disparar para darle algo de cobertura.

Los demás salen tras ella, y en cuanto lo hacen me deslizo hasta el suelo usando mi cuchillo para abrirme paso entre el mar de muertos que intenta ahogarme.

Enseguida tengo a mi hermano cubriendo mi espalda, así, ayudándonos los unos a los otros conseguimos llegar hasta la arboleda, donde por suerte apenas hay caminantes y conseguimos ponernos a salvo todos sin lamentar ninguna baja.

Por el momento no nos queda más remedio que continuar nuestro camino a pie, con la pérdida de tiempo que eso supone.

-Vamos, no podemos detenernos.- Digo espoleándoles para que sigan corriendo por la espesura. No sé cuanto tiempo podré hacer que mantengan este ritmo.

"Mi rudo hombre de la ballesta, vamos, deja de resoplar, una carrerita por el bosque será fantástica para mantener el culito duro," diría Cass antes de darse a sí misma un azote y reírse de mí por no poder seguirla.

-No puedo más.- Gime Bob. Me doy la vuelta y veo sorprendido como mi hermano bufando por el esfuerzo pero sin detenerse le agarra por el cuello de la camisa para obligarle a seguir.

-Me la suda, hay que poner la mayor distancia que podamos entre nosotros y esa horda, ¿o es qué quieres ser su aperitivo? Porque nosotros no vamos a detenernos por ti, así que tú eliges.- Sonrío aliviado por un momento.

Creí que sería el primero en cansarse, que esté dispuesto a continuar aunque sus pulmones estén a punto de reventar demuestra lo seria que es esta situación para él.

"Daryl por supuesto que se lo toma enserio, si Ale muere se quedaría sin su compañero de juegos" sí, puedo imaginarme el tono de su voz al decirme eso, la manera en que retrasaría su paso para ponerse a mi altura y susurrármelo al oído, como si fuese alguna clase de secreto, mientras su largo pelo ondearía a cada paso tras su espalda.

Toso al no poder tomar suficiente aire en mi carrera, pero aun así no me detengo, continuo hacia delante impulsado por su luz.

…..

-¿Cassidy está peor?- Gime Glenn desde su celda, entro y me siento en el suelo. Al menos parece estar algo mejor que cuando ha llegado.

-Necesitaba descansar, nada más.- Le contesto intentando restarle importancia mientras cierro los ojos, la cabeza me da vueltas como si estuviese en un barco, al menos aún no he empezado a toser.

-No es solo eso, tú lo sabes.- El sudor perla su cara, me levanto y le paso un paño húmedo. -¿No te da rabia que después de todo por lo que hemos pasado vaya a acabar con nosotros un resfriado?-

Ladeo la cabeza al escucharle, lo dice como si de verdad lo creyera. -¿Así que hasta aquí llega tu historia? ¿Te rindes aquí?- Le pregunto incrédulo, ya que por mi parte tengo todas mis esperanzas puestas en él.

-No se trata de rendirse y tú lo sabes, no hay nada que podamos hacer contra esto.-

-Puede, una enfermedad es algo contra lo que no puedes enfrentarte, tienes razón, pero tú voluntad, tus ganas de vivir son las que te conseguirán tiempo, y el tiempo ahora mismo es lo más importante que tenemos, por lo que a mí parecer deberías ser más positivo.-

-¿Cómo?- Me pregunta esforzándose para tragar saliva a pesar del dolor que le supone algo tan simple.

-No sé, piensa en algo que te vuelva loco, a mí me sirven los donuts, las palmeras de chocolate, las tartas de red velvet, mi hermana pequeña, Yaiza hacia una tarta de leche condensada con queso de philadelphia que estaba que te mueres de rica…- Consigo mi objetivo.

Glenn se ríe y me mira divertido mientras niega con la cabeza, -eres un caso aparte.-

-Indudablemente, si fuera un caso corriente no tendría tanta gracia. ¿No te parece?-

-Ahora enserio ¿cómo lo haces?- Me mira en busca de esperanza, evidentemente no puedo decirle que lucho cada día contra mis ganas de drogarme y evadirme no de como ha acabado el mundo, sino de los demonios que viven en mi mente.

-Sé lo que puedo soportar, y lo que no es una opción. Mientras me necesitéis lucharé, no porque os duela perderme no soy tan desinteresado, aunque ya me gustaría, sino porque yo no quiero perder ni un solo momento con cualquiera de vosotros, puede que la vida sea salvaje e injusta la mayor parte del tiempo, nadie ha dicho nunca lo contrario, son las personas con las que coincides en ella, lo que la convierten un regalo. Y yo no sé tú, pero a mí me encantan los regalos.-

-Quiero creer, al fin y al cabo hemos llegado hasta aquí, pero es tan difícil.- Se lamenta el coreano.

-Te lo he dicho, es difícil, pero Maggie es tu regalo, ¿ella no hace que merezca la pena el esfuerzo? Imagínate tu alegría cuando salgas de aquí y veas su sonrisa. Concéntrate en esa sensación y olvida todo lo demás, porque lo que no te haga feliz no vale la pena tenerlo siquiera en cuenta.-

-Maggie,- susurra con una sonrisa cerrando los ojos e imaginándola. Me quedo con él hasta que se duerme.

-Buen trabajo Ale.- Miro a Hershel sorprendido cuando salgo de la celda.

-Yo…-

-No hace falta que digas nada, cada uno tiene su misión y la tuya es ayudar a los demás.- Su mano se apoya en mi hombro, antes de atender a otro de sus pacientes, parece incansable, no sé como lo hace, yo estoy más hecho mierda que cuando me iba de Rave cinco días seguidos.

Entro en la celda de Rainbow y le paso un paño por la cara al verla sudando. -¿Ya ha pasado la media hora?- Me pregunta arrebujándose en las mantas con la voz ronca.

-Que va, aun te quedan veinte minutos, duerme.- Le miento, en realidad lleva tres horas fuera de combate.

-Te quiero Ale- dice tiritando.

-Y yo a ti Rainbow, muchisisisisimo.- Ella se ríe ante mi voz infantil pero enseguida cae profundamente dormida, al menos por el momento así no tose, eso tiene que ser una buena señal a la fuerza.

Me tumbo con ella por fuera de la manta y la abrazo, solo cinco minutos, cinco minutos y volveré a ayudar al resto, ahora mismo soy yo el que necesita que le carguen las pilas.

Y en mi experiencia nada da tanta energía cuando te fallan los ánimos como un buen abrazote.

Sí, suspiro sonriendo y apretando su pequeño cuerpo contra el mío como si fuera un peluchito blandito, no hay nada como poder estar aunque sea un segundo con alguien a quien amas.

….. */*/*

Hola almas corsarias pues nada, hoy once de enero he terminado el capítulo, yo hablándoos desde el pasado ja, ja, ja.

En fin como os habéis podido dar cuenta aquí no han escuchado en la radio nada referente a Terminus ¿eso a que se debe? Bueno, puede que al final a lo mejor los haga pasar por allí, todo puede ser, pero lo dudo, tengo otros planes, chan, chan, chan.

Si creíais que Garreth y sus caníbales eran chungos preparaos, de todas maneras me estoy adelantando a unos acontecimientos que ni siquiera he escrito, mal hecho.

Yendo al capítulo el plan de Ethan ha salido bien, ha conseguido engañar a todos, y ni siquiera Ale ha podido verlo. Solo Gin sabe la verdad aunque no tenga manera de demostrarlo, por suerte cuenta con el apoyo de Carl. ¿Podría Gin llegar a convertirse en un peligro mayor que Ethan? ¿O Carl podrá mantenerla en la luz?

Por el momento Lizzie y Andrea han muerto… Quien será el siguiente es una incógnita.

Espero que os haya gustado el capítulo, besototes for all.