Capítulo 31: La estrategia Hibiki.
Kazuo es un hombre inteligente, pues la idea del "Team Return" es algo que había planeado por muchos años. Él mismo empatizó con sus miembros de diferentes maneras y poco a poco fue formando a este equipo, del que él ni siquiera se considera un líder o un jefe. Y gracias a su conocimiento de la región Unova, tuvo la idea de camuflarse entre los trabajadores del Monte Tuerca para ocultar en secreto el sitio donde se esconde el Team Return para llevar a cabo sus planes.
Kazuo ahora mismo se encuentra en la Torre de los Cielos, efectuando un plan que habían planeado. Dentro del Monte Tuerca, se encontraba la mayoría de miembros del equipo, entre ellos algunos ejecutivos principales.
El sistema de la base era un sitio subterráneo, por el cual se puede acceder gracias al movimiento "Daño Secreto" que es comúnmente usado en Hoenn para que muchas personas tengas sus propias "bases secreteas". Además de eso, el interior es muy parecido a la base que tenía el Team Rocket, pareciendo casi un laboratorio con varias habitaciones por el que se podía acceder. No cabía la duda de que era un trabajo de muchos años como para lograr algo así, especialmente si está oculto en un lugar tan habitado como el Monte Tuerca.
En una de las habitaciones, que estaba llena de computadoras, estaba Charlotte sentada, revisando su Pokégear, bastante molesta. En eso, entró Comet, mostrando su rostro de que nada le importa, como siempre.
—Ugh... esto es horrible... ¡¿Puedes creerlo, Comet?! —Charlotte se levantó de su silla muy indignada—. ¡Todo está saliendo mal!
— ¿Mal? —Respondió Comet observando hacia las computadoras, las cuales mostraban la imagen de cámaras de seguridad que estaban por todo el área cercana. Eso incluía las rutas cercanas a la Torres de los Cielos, viendo que los Pokédex Holder se habían dividido en varias áreas—. ¿Hablas de eso? Pero si era obvio que sucedería, ya tenemos el plan B por eso mismo. ¿Oh? O hablas por los que se están acercando al Monte Tuerca... eso también estaba claro considerando que entre los Pokédex Holder hay miembros inteligentes, incluyendo a uno de la Policía Internacional.
— ¡AGH! ¡Ya sé! ¡El problema es Kazuo! ¡Se está saliendo del plan!
— ¿Ah? ¿Por qué el líder haría eso?
—Uy... ¡Por esa estúpida! La odio, la odio, la odio —Se quejó golpeando repetidamente el escritorio con su puño.
—No puedo entenderte si no me explicas.
— ¡Kazuo no está en el último piso con los Pokédex Holder y ordenando a Kyurem! ¡Bajó porque vio a esa Whi-two y ahora me dijo que prefiere quedarse a combatir un rato! ¡Es un total irresponsable! ¡Si por su culpa, los Holder derrotan a Kyurem antes, el plan se arruinó! Uy... ¡Estúpida Whi-two! Siempre la he odiado, haciéndose la linda y amable... ¡Qué asco de mujer! Pensando que puede estar con el señor N... ¡Y ahora con Kazuo! Sin mencionar que también tiene a los imbéciles de Lack-two y Hugh babeando por ella... ¡Me da asco!
—No puedo entenderlo, ¿qué razón tiene el líder para arriesgar así el plan? Le dije que se quedara en el último piso, que nosotros nos encargaremos del resto.
— ¡Pues ya ves! Parece que sigue enamorado de esa mujer. ¡Pff! Es tan tonto, tiene unos gustos horribles. En el Team Plasma hubo una hermosa mujer como yo... ¡Pero no! Vamos a fijarnos en la niñita inútil que solo sabe llorar y babear por N... ¡Ella no le llega ni a los talones a ninguno!
— ¿Enamorado?
— ¡Eso dije!
—Es estúpido —Dio media vuelta—. Iré a hacerlo subir.
— ¡¿Qué?! ¡Oye! —Lo tomó del brazo para detenerlo—. Kazuo dijo que no lo molestaramos, así que no vayas. Yo me quedaré vigilando las cámaras de seguridad, tú ve para allá para continuar con la fase 2 del plan. Si veo que Black, White y Lack-two siguen merodeando por aquí, yo misma me encargaré de echarlos, ¿bien?
—Pero Kazuo debería subir, no puede combatir contra Whi-two todo el día.
— ¡Uf! Solo sigue con el plan y si Kazuo sigue jugando con la "dama" pues te encargas. Hazme caso, tengo mucha experiencia en el romance.
— ¿Cuál experiencia?
—Eh... ¡Ya lárgate Comet!
Después de gritarlo, Charlotte le cerró la puerta en la cara, se volvió a sentar y comió helado mientras vigilaba las cámaras de seguridad, en especial la pantalla donde claramente se mostraba a Lack-two y los demás buscando en el Monte Tuerca.
—Ugh... no solo odio a Whi-two... Hugh me desespera y a Lack-two no lo quiere ni su hijo. Pero está bien... tal vez me toque a hacerles una visita antes de decirles "adiós"... Juju... —Mucho más alegre marcó en su Videomisor para llamar—. ¿Aló? ¡Antonio! ¿Cómo estás?
Antonio, quien anteriormente pertenecía al Team Rocket, estaba en otra de las habitaciones, una mucho más grande que se trataba de un laboratorio. Además se veía mayor seguridad en ese lugar, ya que la puerta solo podía abrirse a través de una tarjeta especial.
— ¡¿Qué "cómo estoy"?! ¡¿Tú cómo crees?! —Respondió Antonio a la llamada muy irritado—. ¿Eh? ¡¿Eso hizo Kazuo?! Oye, ¿pero sí sabe lo que hace? Te juro que si me obligan a pasar un día más... eh... ¿Charlotte? —No pudo seguir hablando, porque le habían cortado—. Grr, o sea que da igual lo que piense yo... grr... ¡¿Quieren dejar de molestar?!
Gritó fuertemente aún más molesto, pues alrededor de ese laboratorio se la pasaban corriendo de un lado para otro los tres niños pequeños a los que los Pokédex Holder vinieron a buscar.
— ¡Es el colmo! —Antonio tomó su asiento muy irritado—. Fui un importante científico del Team Rocket... ¡¿Y ahora me dan a mí la misión de cuidar a estos infantes?! ¡Agh! ¡Ojalá Kazuo hubiera aceptado mi idea de amarrarlos y encerrarlos, porque no los soporto!
—Cielos, señor, parece que usted necesita vacaciones —Le dijo Hibiki subiendo a la mesa muy descaradamente—. Ah, ¿qué es esto? —Tomó un extraño aparato.
— ¡Dame eso! —Se lo quitó de las manos—. ¡Les dije que no toquen nada, porque les voy a cortar los dedos! ¡¿Entendido?!
—Pff... usted no es divertido —Dijo el niño bajando nuevamente para ir con las dos niñas—. "No toquen los objetos" "No corran" "No griten". ¡¿Qué quiere que hagamos?! ¡¿Fingir ser estatuas?! No tiene mucha experiencia con niños, ¿verdad?
—Ah, podríamos dibujar —Dijo Hikari alegremente—. Señor secuestrador, ¿tendrá papel y lápiz?
—Ya te dije que no me llames así... —Respondió Antonio bajando la mirada resignado—. Y no tengo lápices de colores, así que solo quédense quietos.
— ¡¿Lo ve?! ¡Se le pasa impidiendo que nos divirtamos! —Se quejó Hibiki—. Óigame, pero no me voy a quedar sin hacer nada durante horas.
—Ugh... ¡WAAaaahhhh! —Kotomi rompió en llanto muy inesperadamente—. ¡Yo ya me quiero ir! ¡Estoy aburrida!
—Ay Caray... —Hibiki se quejó tapando sus oídos—. Ya comenzó esta llorona, muchas gracias.
—Hmm... —Antonio no comentó nada y solo permaneció observando a Kotomi.
Ciertamente, recordó que a pesar de ser una niña algo malcriada y llorona, era la hija de Silver y, por lo tanto, la nieta de Giovanni, su antiguo líder. El solo pensar que está cuidando de la nieta de su antiguo líder le llama la atención.
— ¿Eh? —Hibiki observó a Antonio, dándose cuenta de la mirada fija que él tenía—. Ugh... qué asco, Kotomi, aléjate de este viejo, no para de mirarte, podría ser de esos que le gusta salir con niñitas.
— ¡¿Qué?! —Kotomi se asustó y retrocedió sorprendida.
— ¡Ay! ¡Yo no soy de esos, niño idiota! —Respondió Antonio perdiendo los estribos nuevamente.
—Sí, sí. Deje de molestar. Vengan niñas, vamos a tratar de buscar un juego "en silencio" para que la diva de aquí no se enoje.
Obedeciendo, las dos niñas fueron junto a Hibiki hacia una esquina del laboratorio mientras Antonio suspiró y decidió seguir con lo suyo en la computadora, pues estaba viendo los datos sobre diferentes aparatos, tal vez del que estaba controlando a Kyurem en ese momento.
—Hibiki, estoy aburrida, quiero ir con mi papá y los demás —Le dijo Hikari un poco apenada.
—Shh. Eso ya lo sé, yo también estoy aburrido —Le respondió Hibiki susurrándole.
— ¿Tú crees que nos van a hacer algo malo? —Le preguntó Kotomi un poco asustado.
—Claro que no, si fuera así ya lo habrían hecho. Pero tranquilas, que a mí no me dejan encerrado fácilmente. Jeje... escuchen, vamos a salir de aquí.
Mientras que la situación del Monte Tuerca parecía que se descontrolaría en cualquier momento, en la Torre de los Cielos no iba mejor, ya que en el último piso del Interior, los Pokédex Holder habían encontrado al descontrolado Kyurem, que estaba en una habitación completamente congelada. Orange y Gin habían sido expulsados de allí y de inmediato Kyurem congeló la ventana por la cual los había corrido. De hecho, habían varias de la misma manera, como si estuviera tapando cada salida, como si hubiera sido su única orden.
—E-Ese es... —Calme comenzó a retroceder mientras temblaba, observando esas ventanas que habían sido recién congeladas—. G-Gin... ¿Qué debería...?
— ¡Calma! —Inmediatamente Y lo tomó del brazo—. Debes quedarte tranquilo, Calme.
— ¿Eh?
—Analiza la situación —Le dijo X—. No vas a esperar que te digan qué hacer todo el tiempo. Hay algo extraño con Kyurem que nos puede dar la ventaja.
— ¿Algo extraño? —Preguntó Calme.
—Kyurem está aquí, pero sin rastro de un entrenador —Dijo Green—. No sé por qué no estará aquí... pero la prueba más grande es que ataca como loco. Si el enemigo se ha descuidado, es nuestra oportunidad. Derrotaremos a Kyurem antes de que el plan que tengan se efectúe. Pero primero tenemos que detener esos ataques de hielo.
Todos los adultos se prepararon con los Pokémon, pero acercarse para dar golpes en Kyurem iba a ser difícil sin ser congelado por este en el proceso, el hielo que produce el tenebroso dragón es probablemente el más peligroso en todo el planeta, por lo que tenían que evitar esos ataques de una forma. Green sacó a su Charizard y activó la megaevolución, saliendo un sol abrazador dentro de esa misma sala. X también sacó a su Charizard para megaevolucionarlo, pues de esta manera ambos Charizard contrarrestarían el hielo con sus movimientos de fuego potenciados y así los Pokémon del resto se encargarían de golpear a Kyurem, sinedo el Pikachu de Red el principal golpeador con su potente Cola Férrea, un golpe sumamente efectivo. Toda esta estrategia llevada en cuestión de segundos fue observada y admirada por Calme, era primera vez que veía a los legendarios Pokédex Holder combatir de verdad frente a él.
"Claro, no cualquier Pokémon de fuego podría contrarrestar los ataques de Kyurem, pero uno Megaevolucionado y potenciado con el Día Soleado..." pensaba el chico mientras admiraba a los dos Charizard funcionando tan bien como el soporte perfecto del equipo. Sin embargo, Kyurem continuaba siendo una criatura difícil de evadir y con solo dos Pokémon que pudieran detener los ataques de hielo no iba a ser fácil. Algunos Pokémon sí fueron alcanzados por el hielo de Kyurem y fueron cambiados por otros... ¿Pero y si golpeaba a algún humano? Todos en ese momento estaban arriesgando su vida y lo sabían, pero era la única estrategia que tenían. Pero Calme sabía que podía ayudar, que para eso ha estado entrenando, que él también tiene un poderoso Pokémon tipo fuego capaz de Megaevolucionar y detener los ataques de Kyurem de igual forma, así que no titubeó más y sacó al feroz Houndoom de la PokéBall.
—Uf... —Suspiró el chico—. D-Demo... vamos a... ¡Hii!
Calme observó a su Houndoom, ese indomable Pokémon que de inmediato le gruñó, quien nunca había mostrado ni rastro de simpatía, eso le aterró. Pero Houndoom no era ningún tonto y detectó a su enemigo y saltó al medio del campo de batalla para preparar su Lanzallamas. Calme sabía que con un simple Lanzallamas no lo detendría, así que tenía que Megaevolucionarlo. Era la primera vez que vería su forma Megaevolucionaba y a medida que levantaba el brazo para activar ese Mega Aro no paraba de pensar que ese Houndoom es realmente aterrador. "¿Me obedecerá si lo Megaevoluciono?" "¿Será aún más aterrador si cambia su figura?" "Si saltó enfrente es que debe saber mi plan, pero... ¿Realmente puedo confiar en él?" Todos esos pensamientos venían a su cabeza, pero no se detuvo y estuvo dispuesto a ayudar un poco en esa batalla, porque por algo lo habían elegido para subir la Torre, tenía que luchar también.
—E-Evolución... más allá de la evolución... ¡ ¡Megaevolución! ! —Gritó alto y claro, había mucha determinación en ese grito, realmente esperaba que las dos piedras se activaran tras gritar eso.
Cerró sus ojos un momento, pero al abrirlos vio que Houndoom seguía igual, esa piedra no se había activado. Houndoom atacó con su Lanzallamas pero no era lo suficientemente fuerte para enfrentar el Rayo Hielo de Kyurem. Atravesó su ataque y dañó horriblemente a Houndoom, derribándole en el suelo.
— ¡D-Demo! —Calme corrió hasta su Pokémon y se puso de rodillas en el suelo para velo allí, lastimado—. No lo entiendo... tengo las dos piedras y dije las palabras correctas... estaba lleno de determinación y creí que funcionaría... ¿Por qué...?
Calme levantó esa mirada que traía unas pequeñas lágrimas asomándose por sus ojos y notó que X lo estaba observando, es como si su padre le dijera con la mirada que sabía perfectamente lo que había hecho mal, pero como estaba en medio de la batalla no le dijo nada y le quitó la mirada para concentrarse en su Charizard y Kyurem.
Calme permaneció allí, nuevamente observando a su Pokémon y cerró sus dos puños con impotencia. Esta vez nadie iría a aconsejarlo ni decirle cómo tiene que hacer las cosas...
— ¿Por qué...? Alguien dígame... ¿En qué me equivoqué...?
Afuera no paraba de llover torrencialmente, mientras que varios de los Pokédex Holder esperaban con paciencia afuera de la Torre de los Cielos, esperando cualquier señal para entrar. Pero con todo lo que había pasado, había una sensación incómoda, cada vez la ansiedad por entrar aumentaba, lo que solo causaba un mal aura alrededor. Ese era el caso del grupo de Hoenn, quienes solo permanecían sentados debajo del Día Soleado de Castform, pero en silencio, debido a que la situación de los dos muchachos jóvenes yendo a combatir solo causó intranquilidad, una intranquilidad que por supuesto debían guardarse.
Pero para Haruka no era tan fácil. No paraba de pensar que debía ser la única de sus compañeros que se quedó allí, sin hacer nada, por lo que era la más intranquila de todos. Tanto que finalmente se puso de pie y caminó hacia la lluvia.
— ¡Haru! —Sapphire se puso de pie al verla—. Ven aquí, no es el momento.
—Pienso que yo podría estar ayudando a mi hermano y los demás, no tiene nada de malo —Respondió Haruka dando la media vuelta para exigirle a su madre—. Tenemos suficientes personas aquí, una menos no hace daño.
—Cariño, no vas a ir tú sola —Le dijo Ruby con total tranquilidad—. Haz caso al plan y permanece sentada.
—Como si fuera tan fácil, claro que entiendo a Haruka —Dijo Sapphire cruzando los brazos un poco molesta—. La pregunta es cómo tú puedes estar tan tranquilo, sabiendo en la situación que estamos.
—...Porque pienso que juntarnos es mala idea.
— ¡¿Eh?! ¡Qué tontería es esa! ¡Explícate!
—Si usaron a los niños... es que el plan es juntarnos. No sé si en la Torre de los Cielos o el Monte Tuerca... pero sí sé que nos quieren juntos. Por eso, solo por esta vez, pienso que permanecer separados, aunque peligroso, es la mejor forma de actuar. Incluso si nos sentimos inútiles por no hacer nada.
— ¡Vaya! Ahora sí debes saber lo que se siente quedarse en un rincón haciendo nada mientras los otros van a pelear, ¿no es así?
— ¿Acaso te burlas de mí?
—Bueno, es que solo digo...
—Sí, pero yo...
— ¡AHH! —Emerald gritó antes de que cualquiera dijera una sola palabra—. ¡Por favor! ¡Suficiente tengo teniendo que sentarme aquí sin hacer nada, no lo hagan más insufrible comenzando a pelear!
—Sí, de acuerdo... —Respondió Sapphire agachando la cabeza—. Bueno Haru, ya escuchaste a tu padre. Sé obediente y ven aquí.
—Hmm... sí... —Asintió Haruka y caminó para volver con el grupo un poco apenada.
— ¿Eh?
Pero Sapphire vio algo a lo lejos, algo que se acercó rápidamente segundos antes de que Haruka volviera a su lugar. Fue muy rápido, pero alguien que volaba usando a Swellow apareció allí a alta velocidad y con su mano sujetó a Haruka desde atrás de su ropa y voló con ella a la sima de la Torre, para entrar por una ventana.
— ¡Haruka! —Ruby gritó al ver que se llevaban a la niña, viendo exactamente la ventana por la que entraba.
— ¡Ruby! —Pero Sapphire reaccionó más rápido, sacando a Tropius sin dudar.
Por supuesto que Ruby subió junto a Sapphire para volar hacia la torre también. Y acompañando a sus amigos, Wally y Emerald fueron detrás, montando a Flygon. Todos entraron a la Torre de los Cielos, en uno de los últimos pisos, donde lo que encontraron fue un salón congelado y de ambiente tenso.
— ¿Q-Qué fue eso...? —Preguntó Sapphire mientras miraba a su alrededor.
—Feuer... el antiguo miembro del Team Magma —Respondió Ruby de forma seria.
— ¡¿Cómo dices?! —Preguntó Emerald.
— ¿Cómo estás tan seguro, Ruby? Nunca lo has visto —Le dijo Wally.
—Pero Yuuki me habló sobre él —Dijo Ruby—. No su apariencia física, pero sí sus habilidades. Que imita a las "tres sombras del Team Magma". Ellos solían volar usando a Swellow. Además, estoy completamente seguro... él atrapó a Haru, pero ella no se liberó. Seguramente usaba jarabe de árboles en sus guantes, el mejor pegamento natural. Ese truco lo usaba Courtney, por eso no me puedo equivocar.
—Y él... logró su objetivo —Dijo Sapphire cerrando su puño con fuerza.
—Sí... —Asintió Ruby—. Entramos a la Torre. Usar a Haruka fue perfecto, porque absolutamente todos perdimos el razonamiento analítico y simplemente entramos. ¡Pero bueno! Lo hecho, hecho está.
— ¡Ah! ¡Atrás! —Sapphire saltó delante de todos—. Algo se acerca. Si es el enemigo... ¿Oh? —Pero al olfatear se tranquilizó de inmediato.
— ¿Sapp?
Entre la neblina generada por el clima helado, se acercaba una persona. Al mostrarse, se dieron cuenta que no era más que Haruka, quien había corrido hacia ellos cansada.
—Uf... uf... ¡M-Mamá...!
La joven coordinadora corrió hasta Sapphire de manera agitada.
— ¡Haru! ¿Dónde está el tipo del Team Magma? —Preguntó Sapphire de inmediato.
—Uf... Me dejó aquí y escapó. No sé a dónde se fue.
— ¿Eh? ¿Por qué te dejaría...?
— ¡Sapphire! —Ruby la interrumpió con un enorme grito que hasta la asustó—. ¡Deja de conversar! ¡Salgamos de aquí!
— ¿Qué...? Ah... —Sapphire pensó unos momentos, y en vez de correr hacia la ventana se levantó delante de Haruka, esperando.
La idea de salir lo antes posible no estaba descartada, pero antes de cualquier reacción vieron otra figura entre la neblina, una mucho más grande, por donde salió un poderoso ataque de Rayo de Hielo, el que tuvieron que saltar para esquivar y congeló la salida a través de las ventanas de ese sitio.
—Ay, parece que tu idea de salir se fue por el retrete —Comentó Emerald haciendo una mala broma.
—Muy gracioso —Respondió Ruby un poco ofendido—. Solo quitemos a Kyurem del medio y busquemos otra salida antes de que todo empeore.
Ambos tomaron sus Pokéballs, de las cuales Sudowoodo y Swampert salieron, para hacer frente al Pokémon que se acercaba: Kyurem.
Aunque antes de la orden, el resto ya había llegado persiguiendo a Kyurem, sus compañeros de Kanto y Kalos, acompañados de las dos formas Megaevolucionadas de Charizard, que para su sorpresa se encontraron con sus amigos de Hoenn.
— ¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí? —Preguntó Red muy sorprendido.
—Ah, ya sabe... llovía mucho y se me antojó entrar para no mojarme —Respondió Ruby con soberbia—. Es que mi cabello es un desastre cuando se humedece. Pero ese es otro tema... ¿tienen un plan?
—Derrotar a Kyurem antes de que llegue su entrenador —Respondió Green.
— ¿Eh?
— ¡¿Kyurem no está vigilado?! —Preguntó Emerald.
—No hay absolutamente nadie aquí —Respondió Blue usando los Sliph Scope—. Pensé que su entrenador estaría oculto entre la neblina, pero no hay nadie más que nosotros.
— ¡Esas son buenas noticias! —Dijo Sapphire muy motivada—. ¡No importa la razón que sea, tenemos una oportunidad! ¡Si derrotamos a Kyurem antes, tal vez no puedan desarrollar su plan!
—O tal vez el "plan" sea que derrotemos a Kyurem, ¿no has pensado en eso? —Le comentó Ruby.
— ¡Ay! ¡Da igual! De todos modos no me quedaré sentada sin hacer nada, prefiero pelear cayendo en la trampa de los villanos que esperar.
Dicho aquello, la mujer sacó a Blaziken de la Pokéball y sin dudar un segundo lo Megaevolucionó con su piedra activadora. Gracias a eso, pudo unirse a los dos Charizard para detener los ataques de hielo de Kyurem con un potente hielo.
—Brr... —Haruka no paraba de temblar—. P-P-Papá... esto prueba que el plan del enemigo está aquí... para que nos hayan obligado a entrar...
—Ajá... —Asintió Ruby—. Ve por tu hermano Haruka, y salva a esos tres niños, date prisa. Si las ventanas están bloqueadas, hay una sola salida.
—Oh...
Haruka se llenó de ilusión al escuchar eso, entonces con motivación sacó a Blaziken de la Pokéball para que la acompañe a correr lejos de allí, mientras que el resto de adultos se concentraban en la batalla.
—T-Tengo... aunque sea un aporte pequeño... tengo que... —Se decía Haruka mientras corría aguantando el frío y fingiendo no ver esos ataques de hielo que venían por todas partes y de los que su Blaziken se encargaba de protegerla—. ¿Ah?
Hasta que en medio del salón, se encontró con Calme, quien yacía en el suelo con su Houndoom derrotado.
— ¡C-Calme! Así que aquí estabas... ¿Q-Qué sucedió...?
—Haruka... —Habló Calme sin siquiera mirarla.
—Eh... ¿Sí...?
— ¿Cómo... funciona la megaevolución...? Traté de usarla... y fallé... Gin dijo que de todos los hijos Holder, probablemente yo manejaría mejor la Megaevolución. Pero fallé...
— ¿Fallaste...? ¿Cómo?
Pero antes de seguir la conversación, fueron sorprendidos por una explosión que venía de la batalla de fuego y hielo que se estaba llevando a cabo cada vez más cerca de ellos, lo cual sorprendió a ambos.
—Ah... ¡Calme! No tenemos tiempo para hablar. Vamos a ayudar a mi hermano y los demás, ¿sí? Ellos fueron por los niños.
— ¿Qué?
— ¡Regresa a Houndoom y vamos!
— ¡E-Espera...!
Calme tuvo que regresar a su Pokémon apresuradamente, ya que Haruka ya lo había tomado de la muñeca para correr. Era verdad. la única salida parecía ser la escalera de caracol de la torre, bajando cada piso. No sabían cuántos eran ni cuánto tomaría en bajarlos, lo que sí era evidente era que cada vez se sentía menos el frío que ocasionaba Kyurem en el último piso. Pero a medida que bajaban, se acercaban a otra batalla. ¡Claro! Llegando a cierto piso, lo que vieron fue a Haxorus combatiendo ferozmente con Foongus, ¿qué pasaba en ese piso?
— ¿Q-Qué...? ¿Hay otra batalla? —Preguntó Calme muy nervioso.
—Son...
Haruka miró alrededor para analizar. Claro, vio en cada lado a Kazuo y Whi-two, en definitiva los que estaban combatiendo eran ellos. Eso la sorprendió, ya que era primera vez que veía a Whi-two fuera de una actitud tan amable y tímida, ahora luchaba vorazmente ocultando cualquier miedo. Pero entonces, observando un poco mejor, notó que también estaba Kyouhei, sentado en el suelo, completamente quieto, apartado de la batalla.
— ¿Kyouhei? Ay, no puede ser... sígueme el paso Calme.
— ¿Qué? ¡Ah! Espera Haruka.
Calme se tuvo que apresurar en sacar a Noivern y que lo tomara de los hombros para volar, ya que Haruka había sacado a Beautifly para eso mismo. Ambos lo hicieron para poder evitar aquella batalla y aterrizar donde estaba Kyouhei.
— ¡Kyouhei! —Haruka lo llamó.
— ¿Eh? —Kyouhei finalmente reaccionó por ese grito, entonces observó hacia arriba, viendo a Haruka que estaba aterrizando junto a él—. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ehm...! —Se levantó rápidamente, sacudiendo su ropa y cabello, entonces tomó la mano de Haruka—. Haruka, mi bella, no esperaba encontrarte en este lugar, pero al menos me has confirmado que sí eres un ángel que cayó del cielo.
— ¡AY! —Muy enojada, Haruka le apartó la mano—. ¡¿De verdad crees que es el momento para esto?!
—Ah, discúlpame, la costumbre...
—Eh, eh... —Calme no supo qué decir ante la situación, parecía que ni siquiera fue visto.
— ¿Y bien? ¿Qué pasa? ¿Por qué Kazuo está aquí? —Preguntó Haruka.
— ¡¿Él es Kazuo?! —Calme se sorprendió—. Pensé que era algún miembro importante, pero nunca el líder... ¿Por qué está aquí y no arriba, luchando contra nuestros padres?
—No lo sé... —Respondió Kyouhei por fin más en serio—. Pero mamá dijo que quería vencerlo...
— ¡Kyouhei! —Haruka le levantó la voz para hablarle—. ¡Arriba está Kyurem y está causando un gran disturbio! ¿De verdad quieres que tu mamá llegue arriba para enfrentarlo? ¡Tienes que ayudarla ahora!
—Mi mamá... pero yo...
Observó nuevamente hacia la batalla, pero no estaba yendo muy bien para Whi-two, ya que Haxorus había golpeado a Foongus con gran ferocidad, dándole un empujó a Whi-two de paso, aunque ella se levantó para continuar. Pero Kyouhei sí había retrocedido unos cuantos pasos al ver aquello.
— ¿K-Kyouhei? —Haruka le habló, no sabía qué pasaba.
—T-Tienes miedo... —Dijo Calme—. Kyouhei... tú... tienes miedo... de Haxorus...
— ¿Qué? ¡Eso es imposible! Kyouhei ya había...
—Sí... —Kyouhei asintió—. Tengo miedo... ya es momento de que lo acepte.
— ¿Kyouhei...?
— ¡Pero no quiero que mi miedo me quite a mi madre!
El chico levantó la mirada, mostrando que había marcado con el Videomisor, ya que acercó su muñeca con este también.
El primer grupo que fue al Túnel Tuerca, había entrado y caminado, siendo guiados por Black, quien había usado a su Musharna para ver lo que otros no, encontrar el lugar exacto donde el enemigo ocultaría una entrada para esconderse. Eso los llevó para un punto recóndito de la cueva, donde finalmente Black se detuvo y apuntó.
— ¡Aquí! ¡Definitivamente es aquí! —Dijo con entusiasmo.
— ¿Eh? —White observó alrededor—. ¿Cómo? ¿Aquí? Pero... no hay nada...
—Hacer lucir la cueva como si nunca nadie hubiese tocado nada... es claro, es el trabajo de expertos —Dijo Lack-two mientras pasaba su mano por el suelo de la cueva—. Pero claro, si entre nuestros enemigos está la gente que trabajó en la construcción de bases como la del Team Rocket, Aqua, Magma, Galaxia o Plasma... no hay de qué sorprenderse.
—Para de adularlos, ¿quieres? —Le contestó Hugh bastante impaciente—. ¿Y bien? ¿Cómo se abre? ¿Con palabras mágicas?
—Hmm... —Lack-two pensó con la mano en el mentón—. Recuerdo que la base del Team Magma también se ocultaba en una cueva secreta... una que estaba en el volcán, donde pasa todo el mundo. Seguramente es algo parecido, ese lugar reaccionaba al acercar una piedra con un símbolo grabado...
—Ni me tomaré el tiempo de preguntarte cómo sabes todo eso... ¿O sea que tenemos que buscar una piedra?
—Ni siquiera sé por qué me estás preguntando a mí y tampoco sé por qué Black no se ha movido en nada, él es el que se encarga de estas cosas.
— ¡W-White! —Black le habló a White, como si estuviera acusando a Lack-two con ella, como un niño pequeño.
—Ah, está bien, lo entiendo, pero realmente necesitamos entrar... —Le respondió White tratando de calmar todo.
—De acuerdo... veamos... ¡Ah! Este me va a servir.
Black sacó a Carracosta de la PokéBall. En seguida le ordenó utilizar "Daño Secreto" un movimiento famoso en la región Hoenn por ser utilizado para la construcción de "Bases secretas". Claro, cuando Carracosta atacó hacia el suelo, se abrió la entrada que guiaba hacia unas escaleras que seguro llevarían hasta el escondite del enemigo.
— ¡Bingo! —Celebró Black con una señal de victoria.
—Si somos listos podremos encontrar a los pequeños sin la necesidad de pelear —Dijo Lack-two—. Black...
— ¡Ay! Lo sé, lo sé... miraré a alrededor del interior y usaré a Musha para encontrar la mejor ruta... ¡Lo sé!
— ¡Basta lo dos! Si vamos a seguir discutiendo, no llegamos a nada —A White finalmente le tocó regañarlos—. Uf... vamos adentro entonces.
La tensión se sentía en el ambiente, estaban muy nerviosos por entrar, entonces cuando Black puso el primer pie en las escaleras se escuchó una música fuerte, que les dio un buen susto a Black, White y Hugh, alejándose casi de un salto de allí, buscando de dónde venía ese ruido.
— ¿Por qué se ponen como si no lo conocieran? Todos los Videomisores hacen ese mismo ruido —Les dijo Lack-two, quien era el único que no se había ni inmutado por aquello.
—Es que vino en el peor momento... uf... —Dijo Black con un suspiro de alivio.
— ¿Eh? ¿A quién llaman? —White preguntó mirando a los hombres.
—Eh... ¡Agh! —Hugh finalmente reaccionó para revisar el Videomisor de su muñeca—. Ugh... es desconocido... ¿Por qué ahora llaman?
—Contesta —Le dijo Lack-two—. Nadie que no supiera en lo que estamos, te llamaría a esta hora de la madrugada.
—Tú no me des órdenes... —Le respondió Hugh de mala manera, pero al menos obedeció y contestó—. ¿Sí...?
Finalmente pudo verse la imagen a través de ese vídeomisor. Era...
— ¡Hugh! ¡Hey! —Era Kyouhei quien llamaba.
— ¡¿Kyouhei?! ¡Oye! ¡¿Se puede saber de dónde sacaste mi número?! —Le preguntó Hugh entre sorprendido y molesto.
— ¿Es... Kyouhei...? —Dijo White.
Ella estaba sorprendida junto a Black, entonces ambos observaron a Lack-two. ¿Por qué Kyouhei no lo llamaría a él?
—Bueno, sabe que siempre consigo lo que quiero... —Respondió Kyouhei a esa pregunta—. Lo tengo desde hace un buen tiempo.
—Ah, sí... —Asintió Hugh con mala cara.
Él también miró hacia Lack-two, pero pensando que "Diablos, los dos consiguen la información que quieran de donde quieran, cada vez creo que se parecen más".
—Hey... ¿Puede venir aquí? —Preguntó Kyouhei, ya de manera más seria—. No. Tiene que venir. No me importa si está ocupado en otra cosa. Por favor...
—Hm... ¿Qué pasó? —Preguntó Hugh ante esa extraña petición.
—La situación está mal aquí. Kyurem está en el último piso y está combatiendo contra varios de los Pokédex Holder, pero ese Pokémon es poderoso. Nosotros estamos en pisos más abajo... pero nos encontramos con Kazuo, su líder... ¡Y mi mamá está combatiendo contra él!
—Eh... ¿Eh...? ¡¿WHI-TWO?!
— ¡Por eso le digo que tiene que venir! ¡Kazuo usa tipo dragón y no soy capaz de enfrentarlo! Por eso... necesito ayuda.
—Pero Kyouhei...
Hugh lo pensó unos momentos mientras miraba hacia Lack-two, quien ni siquiera había mostrado alguna reacción, estaba como si nada. A pesar de haber tratado mal a ese niño, nuevamente ha acudido a él antes que a su propio padre, eso no le daba una buena sensación. Pero además la llamada de emergencia era algo serio, esta vez no iba a poder apartarlo como si nada.
—De acuerdo, voy para allá. Resiste —Le respondió y cortó de inmediato, sin esperar la respuesta de Kyouhei—. Bueno Lack-two, nos vamos.
— ¿Eh? Mira nada más quién quiere dar las órdenes ahora —Respondió Lack-two—. Yo debo analizar la base enemiga, a quien llamó al niño es a ti.
— ¡Es tu esposa y tu hijo! ¡Vas a ir, incluso si tengo que arrastrarte!
—Hey, hey, hey —White se interpuso entre los dos—. Voy a tener que repetirlo, no estamos con tiempo de peleas. Lack-two, pero sí debo darle razón a tu amigo... tu esposa y tu hijo están en problemas, debes olvidarte de tu deber policial alguna vez.
— ¡AAAHHHH! —Black dio un enorme grito luego de haber analizado lo que estaba pasando—. ¡Muy bien! ¡Yo también me regreso!
— ¿Eh? ¡¿Black?!
—White, Lack-two... ¿Recuerdan cuando luchamos contra Colress en e Boquete Gigante? ¡Él dijo que a lo único que no puede congelar Kyurem es a Reshiram! Si están combatiendo contra él...
— ¡Ah! ¡Reshiram puede evitar todo el hielo de Kyurem, sirviendo de apoyo al ataque de los senpai y podríamos vencerlo!
— ¡Exactamente!
—Pero no podemos dejar aquí a los niños... y no sé si es buena idea que vaya yo sola...
—Ugh... —Eso mató la motivación de Black—. Bueno, sí, es verdad...
—Con más razón, dividirnos en dos es más acertado —Dijo Lack-two—. Como dijo Black, es más conveniente tenerlo allá, en ese caso yo me quedaré...
— ¡Alto ahí! En ese caso me quedaré yo y tú irás para allá —Le interrumpió Hugh rápidamente.
—Hugh...
— ¡Vas a ir para allá, te dije!
— ¿Por qué quieres obligar a Kyouhei a "quererme"?
—Ack... ehm... —Eso mató su motivación también.
—No importa si lo tratas mal o le dices que te estorba, él ha decidido odiarme por su cuenta. Tus intentos son tan inútiles como esta conversación. Yo me quedaré y tú ve a ayudar.
—Ugh... ¿Alguien me recuerda por qué decidí mantener la amistad con este tipo?
— ¿Hm?
Lack-two escuchó algo y se preparó para tomar la Pokéball y poder sacar un Pokémon rápidamente para sea lo que llegara. Por el camino hacia la salida de la cueva, más gente entró y resultó que eran aliados. Kotone, Yuuki, Blasco, Amethyst, Gin y Orange. Justamente habían llegado.
— ¡Ah! ¡Es Black! —Orange se alegró y fue la primera en correr hasta ellos—. Escuchamos que encontraron el escondite del enemigo... ¿Eso es verdad?
— ¡Qué momento tan justo para llegar! —Dijo Black alegremente—. Nos enteramos que hay problemas en la Torre y estábamos peleando por quién volvía y quién no. Así lo arreglamos, ¿cierto?
—Ajá —Asintió White—. Lack-two, Hugh... ambos pueden ir a la Torre, los chicos se encargarán de buscar a los niños.
— ¿Planean volver? —Se preguntó Orange.
—Es buena idea —Dijo Gin, quien la había alcanzado junto a los demás—. No es bueno tener tanta gente aquí. Tal vez sea mejor que vayan los refuerzos para la Torre. Yo me ocuparé de todo aquí.
— ¡Súper! —Gritó Yuuki al ver la entrada a la "base"—. ¿Este lugar es? Se ve sorprendente. No puedo creer que ocultaban algo tan grande a la vista de todos...
—Volveremos entonces —Dijo Lack-two sin rastro de simpatía, caminando hacia la salida.
—Ay... B-Bueno... se los encargamos entonces. Nosotros ayudaremos para allá —Les dijo White a los chicos antes de salir.
De este modo, los cuatro adultos salieron de la cueva y los jóvenes permanecieron para bajar por aquellas escaleras que guiaban a la base del enemigo. Una cueva grande, con varias entradas, casi como un laberinto, sin mencionar las entradas donde se apreciaba una gran mano tecnológica, tendrían que tener mucho cuidado al caminar por allí.
—Ofrezco que nos dividamos para ir por esos niños —Dijo Gin—. Es posible...
—Ah, ¿puedo ir con Yuuki? —Pidió Amethyst de inmediato, sin pensar en nada.
—Eh...
— ¡Yo también lo pido, yo también lo pido! —Kotone se apresuró en hablar también, antes de que cualquier otro lo hago.
—Pero... yo iba a ir con... ¡Argh! Olvídenlo, iré con Orange y Blasco, vayan con Yuuki.
Rápidamente se dividieron en esos dos grupos para caminar por diferentes caminos de la base.
—Amethyst... —Yuuki miró a Amethyst algo preocupado. Es cierto que esperaba esa reacción por parte de Kotone, pero no del tranquilo y amable Amethyst.
—Je... —Amethyst solo le respondió con una sonrisa—. Tienes mayor talento para oír, oler y escuchar... Gin lo sabe, que el grupo en el que vayas tiene más posibilidad de encontrar a los niños.
— ¡Sí! ¿De verdad creíste que nos pelearíamos por ir en un grupo contigo? Absurdo —Agregó Kotome de manera pretenciosa.
— ¡Si te vas a poner así, voy solo! —Respondió Yuuki ante esa provocación—. Ah... —Pero justo entonces, miró a un lado, en señal de que escuchó algo.
— ¡Yay! Fue más rápido de lo que creí. ¿Qué escuchó el señor...?
—Las ruedas... de tu patineta.
— ¿Eh? ¡Ay! ¡Usar tanto los oídos ya te los oxidó! No hay forma de que mi patineta esté aquí... ehm... aunque...
— ¿Kotone...? —Amethyst miró interesado de lo que diría Kotone.
—No me había fijado, pero... creo que a los niños se los llevaron junto a mi patineta... ¡Ah! ¡Pero aún así no tiene sentido que la estén usando!
— ¿Eh? Creo que... —Yuuki esperó un poco, para escuchar más—. ¡Ah! ¡Ya sé por qué la están usando!
En el laboratorio del Monte Tuerca, varios minutos antes, el silencio permanecía para suerte de Anotnio. Él podía seguir viendo a través de la computadora sus investigaciones, algo bastante complicado que requería su concentración.
—Hm... menos mal —Se dijo—. El control de Kyurem no está inestable como antes, lo que significa que logré perfeccionar la máquina. Aunque no sé cómo le irá a la "otra". Ojalá se dieran prisa por allá... ¿Kazuo seguirá perdiendo el tiempo con aquella mujer? Hmm...
—Señor...
Antes de seguir pensando, Hikari jaló del pantalón a Antonio, para llamar su atención.
—Argh... ya recordé que estaban aquí... ¿Qué quieres? —Le preguntó de mala manera.
—Estoy aburrida...
— ¡¿Y?! ¡¿Qué quieres que haga yo?!
— ¡Eso! —Apuntó hacia la sima de una repisa que estaba en una esquina, donde habían varios objetos arriba—. Hay cosas divertidas allí, ¿podría jugar con alguna?
—Les dije que no toquen nada, ahora déjame en paz.
—Pe... Pero... —Bajó la mirada unos momentos—. Snf... ¡Waaaaaahhhh! —Rompió en llanto—. ¡Estoy aburrida! ¡Aburrida!
— ¡No llores! ¡Estoy trabajando! ¡¿Quieres que te golpee?!
— ¿Eh? —Lo miró aterrada—. Me... ¿Me va a...? ¡WAAAAHHHHH! —Lloró mucho más fuerte—. ¡Yo no quiero que me golpee!
— ¡¿Qué?! ¡Oye, ya basta! —Se agachó para verla—. ¡En serio! ¡¿Cómo hago que deje de llorar?!
— ¡Uy! ¡Se ve que tiene problemas! —Hibiki aprovechó y saltó encima de Antonio al ver que se había agachado—. Hikari es muy llorona, ¿lo sabía? Pero yo sé hacer que deje de llorar~
—Ya suéltame —Bruscamente se quitó a Hibiki de encima.
— ¡Auch! Grrr... ¡Viejo mañoso! —Se levantó para insultarlo.
— ¡Cállate y haz que esta niña deje de llorar!
—Solo dele cualquier basura de la repisa y lo dejará en paz... dudo que absolutamente todo de allí sea una potencial arma de destrucción, ¿verdad? Si no le da algo, no parará de llorar. Y si la golpea... ¡Uff! Llorará el doble amigo, yo que usted lo pienso.
—Hablas muy raro para tener 4... ¡Bah! —Se levantó y fue hasta la repisa—. Niños tontos que creen que pueden burlarse de un adulto. Solo saber hacer ruido y llorar, son el mayor estorbo de la vida —Balbuceaba mientras tomaba una silla para alcanzar un objeto de la repisa, pero al tomarlo escuchó el ruido de la puerta abrirse, lo que lo obligó a voltear pensando que alguien entró—. ¿Qué?
Pero no era que alguien había entrado, sino que los tres niños habían tomado la tarjeta y abierto la compuerta, ellos estaban parados ya en la salida junto a la patineta de Kotone, que era con la que jugaban al momento de ser atrapados, parece que el enemigo se los llevó con patineta y todo.
— ¡Dos cositas! Hikari es experta en fingir ser la víctima y yo tengo 5, no 4. Para que lo recuerde viejo mañoso~ —Dijo Hibiki con una sonrisa de confianza.
— ¡¿Eh?! —Antonio rápidamente buscó en el bolsillo de su bata y, efectivamente, no tenía la tarjeta. Claramente Hibiki la había tomado cuando este se agachó para tratar de que Hikari no llore—. No... ¡Hey...!
Antonio se tuvo que apresurar en bajar de la silla y correr, pero Hibiki cerró la puerta, dejándolo encerrado al no tener la tarjeta especial para abrir, el plan había sido un éxito.
— ¡Ups! Creo que dejamos al viejo mañoso adentro~ Jejeje. ¿Qué tal? ¿No soy el mejor?
—Ajá —Asintió Hikari.
— ¡Claro que no! —Kotomi se quejó por ello—. Si no fuera porque Hikari lo distrajo, no lo hubiéramos logrado, deja de darte todo el crédito.
—Agh, tú no te quejes. Fuiste una inútil aquí —Respondió Hibiki.
— ¡¿Qué dijiste?!
—Ahora... debemos irnos de aquí. ¡Ah! —Corrió hacia una pared donde había un plano enmarcado—. Veamos... podemos ir por aquí... y saldríamos por la ruta... ¡Perfecto! Luego podemos ir a la Torre de los Cielos, ¿cierto?
— ¿Y para qué quieres ir allí? —Preguntó Kotomi.
—Sí que eres tonta, los tipos hablaron de ese lugar, apuesto que papá y mamá están allí.
—Esto... Hibiki... si esto es "la base del enemigo"... ¿no habría gente mala? —Le preguntó Hikari un tanto preocupada.
—Tranquila, damita. Que el plan del gran Hibiki no ha terminado. Vamos a salir corriendo, ¿les queda claro? Y para ello... —Tomó tres Pokéball, de las cuales sacó a Totodile, Castform y Mime Jr—. Son Totopeon, Popopeon y Mimepeon.
— ¡¿Eh?! —Kotomi se sorprendió—. A ver, a ver... dos cositas. ¡¿Planeas pelear contra adultos, idiota?! Y lo otro... ¡¿Desde cuándo tienes un Mime Jr?!
—Lo tuve de un huevo que me dio mamá~ Después de que su Mr. Mime y el de Rald fueran a la guardería. Pensaba guardarlo para sorprenderte un día... pero creo que la situación lo a merita. ¡Ok! Dense prisa, saquen a sus Pokémon.
— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué tenemos que hacerlo?!
— ¡Ok! —Hikari sacó dos Pokéball muy alegre y obediente.
— ¡AY! ¡Hikari! ¡¿Por qué le haces caso?!
—Porque Hibiki nos sacará —Le respondió con una sonrisa.
— ¿Eh?
—Yo no sé qué hacer, pero Hibiki sí. Nos quiere sacar, nos guiará a la salida. A veces... siempre habrá alguien que tome el rol de "líder" y lo mejor es escucharlo. Si Hibiki me está diciendo que tiene un plan, ¿por qué lo cuestionaría? Yo también quiero salir de aquí.
—E-Ehm...
—Bien —Finalmente sacó a Chimchar y Shinx de las PokéBall—. Son Chimy y Shinxy... ¡Los quiero tanto! —De forma poco delicada tomó a ambos para darles un fuerte abrazo.
—Bien, tenemos "fuego" y "eléctrico" por este lado —Comentó Hibiki—. Dime algo Hikari, ¿tienen experiencia previa?
—Ah, sí. Papá y yo entrenamos todos los sábados, me está enseñando a pelear.
—Eh... ¡¿Todos los sábados?!
—Sí, él dice que la rutina es importante, para que pueda organizar mi aprendizaje. Aunque desde que llegamos a esta región no me he puesto al día, puesto que está muy ocupado con Ame.
— ¡Pero eso no se vale! A mí... ¡A mí a penas me enseñan cosas básicas! ¡Todo lo demás lo he aprendido yo solo! ¡No se vale!
—Al menos te han enseñado —Le dijo Kotomi un tanto triste.
— ¿Hm? Pero tus Pokémon sí tienen experiencia, ¿no? —Le dijo Hikari.
—Sí, pero porque peleamos con Hibiki. Mi Pa dice que aún soy muy pequeña como para aprender de los combates Pokémon, que prefiere que juegue...
—Cielos, ese Silver es un cobardica —Comentó Hibiki en tono burlesco.
— ¡No digas eso!
—Sí, sí. Pero bueno, ¿sacas a tus Pokémon o no?
—Ah... sí —Asintió y sacó a Chikorita y Teddiursa.
—Pff... un tipo normal no me sirve.
— ¡¿Ah?! ¡¿Por qué no?!
— ¿Sabe un ataque de lucha o algo?
—Eh... sí... ¡Pero no te entiendo!
—Ya, ya, ya. Vengan.
Hibiki los llevó junto a la patineta de Kotone y les dio la instrucción de subir. Él se puso enfrente junto a su Mime Jr. en brazos gracias a que era un Pokémon pequeño, detrás de él iba Kotomi sujetándose lo mejor posible y por último Hikari estaría atrás junto a su Chimchar que se sujetaría de ella por la espalda. Castform estaría flotando cerca de ellos y el resto de Pokémon estaría en las respectivas PokéBall.
—Eh... Hibiki... ¿Qué planeas? ¿Por qué nos ponemos así? Estamos muy apretados —Le consultó Kotomi.
—Ay, haces mucho ruido —Respondió Hibiki con una sonrisa de confianza—. Espera y verás. ¡Hikari! Quiero que tu Chimchar use lanzallamas, ¿bien? Quiero que ese fuego nos impulse como si de un motor se tratará. Sí... ¡Vamos a hacerlo!
Kotomi continuaba confundida por la extraña ocurrencia de Hibiki, pero solo había que hacer caso por el momento. Chimchar obedeció y usó el lanzallamas para dar un gran impulso y partir a gran velocidad, aprovechando que el suelo estaba un poco inclinado al tratarse en realidad de un túnel sobre una montaña, era para ir a mayor velocidad. Pero ese lugar no estaba vacío, claramente miembros del Team Return notaron a estos niños escapando por allí, por lo que rápidamente sacaron Pokémon que iban a detenerlos.
— ¡H-Hibiki! —Kotomi lo llamó angustiada.
— ¡Haz silencio! —Hibiki observó a los Pokémon que venían—. Magmar... ¡Popopeon, cambia a Danza Lluvia!
Castform dejó caer su lluvia, que fue molesto para los niños, pero Hibiki continuó y sacó a Totodile, el cual pudo deshacerse fácilmente de Magmar gracias al aumento de poder en sus ataques de agua, luego Hibiki regresó a Totodile otra vez sin perder el tiempo.
— ¿Eh? —Hikari pensó en aquello que vio—. Hibiki, estás...
— ¡El siguiente es Beedrill! ¡Hikari!
—Ah... ¡Sí!
— ¡Popopeon, cambia a Día Soleado!
Nuevamente pasó lo mismo, Castform cambió el clima, lo que elevó el poder de los ataques de fuego de Chimchar y se deshizo de Beedrill fácilmente, solo que esta vez Chimchar no iba a poder volver a la Pokéball, pero para eso estaba Mime Jr, que con sus poderes Psiquicos puso a Chimchar de nuevo en su lugar según la formación, para que siga impulsando con Lanzallamas cada vez que pierdan velocidad.
— ¿Q-Qué está pasando? —Preguntó Kotomi—. ¿Totodile y Chimchar son tan fuertes?
—No —Respondió Hikari con una sonrisa—. Todos nuestros Pokémon están muy bajo de nivel si lo comparamos a Pokémon de los enemigos, ¿verdad?
—Quién diría que la señorita sería tan lista —Le dijo Hibiki—. Oh, Kotomi, viene un Simipour... usa a Chikorita.
— ¿Oh? Hibiki... ¿Funcionará? —Le preguntó Hikari.
Kotomi sacó a Chikorita para que use sus ataques de Planta. Pero esta vez no dependería de Castform cambiar el clima para el aumento de poder. En lugar de eso Mime Jr. utilizó su "Refuerzo" lo que fue suficiente para que Chikorita se deshiciera de Simipour y luego regresara a la Pokéball.
—Ah... ¡Hibiki explícate! —Le exigió Kotomi.
— ¡Para que veas que soy el más listo! —Presumió el niño—. No tenemos Pokémon fuertes, por eso el cambio de clima de Popopeon y el Refuerzo de Mimepeon son lo mejor. Si lo que hablaron los adultos es cierto, los más fuertes de este antro deben estar pendientes de nuestros padres, por lo que solo nos tocará enemigos menores con los que una simple estrategia será fácil de deshacer. Además usaremos la velocidad de la patineta para no ser alcanzados y que no nos rodeen en ningún momento. Tenemos Agua, Fuego, Planta, Eléctrico, Psíquico y Lucha. Un buen reparto de movimientos para siempre asegurar un "superfectivo". ¡Si es que soy un genio!
—Pff... presumido.
—Es increíble Hibiki, ¿cómo se te ocurrió? —Preguntó Hikari amablemente.
—Te dije que mis padres no me entrenan, pero no significa que nadie me aconseje —Respondió Hibiki—. Mi "hermano" me dijo por qué Castform es tan bueno y que el "Refuerzo" de Mimepeon funciona en batallas dobles y yo no debería quejarme de los movimientos que no hagan daño físico. Recordé eso y se me ocurrió~ ¡Ah! Ahora soy su héroe. Lo llamaré "La super increíble estrategia de táctica superefectiva del gran y glorioso Hibiki". Pero pueden resumirla en "Estrategia Hibiki" si no tienen la capacidad de recordar el nombre.
—Con "hermano"... Hablas de Yuuki, ¿verdad? No sabía que te aconsejaba. Le daré las gracias después porque eso nos salvó —Dijo Hikari con una inocente sonrisa.
—Sí, creo que yo también —Dijo Kotomi.
— ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! ¡Los créditos de este rescate son míos! ¡Así que van a agradecérmelo a mí! —Respondió Hibiki muy enfadado.
—Jeje, gracias —Respondió Hikari luego de soltar una risa con la mejillas sonrojadas.
— ¿Eh? ¡Jaja! —Hibiki presumió nuevamente—. ¡Así está mejor! Solo por ello me tocará elegir el juego por todo un año, ¡me lo merezco! Pero ya, sigamos con esto.
La estrategia era un éxito rotundo. Los niños pudieron seguir unos cuantos minutos, sacando y regresando Pokémon según el enemigo que tenían. No necesitaban ganar, solo quitar de lado a los enemigos, era perfecto para cualquier principiante. No debía faltar mucho para salir, no se veían más enemigos siguiéndolos, ya incluso estaban celebrando entre ellos llenos de confianza... pero entonces, la rueda de la patineta chocó con algo, haciendo que todos salgan volando de allí por la frenada brusca y cayeran al suelo fuertemente, obteniendo unos raspones, fue una muy dura caída.
—Ugh... —Kotomi se levantó de a poco—. Snf... me dolió... —Comenzó a llorar.
—Snff... Snff... Hibiki... —Hikari, llamó a Hibiki con lágrimas en los ojos, también le había dolido la caída.
—Uh... ugh... —Hibiki se puso de pie de apoco y miró alrededor—. ¿Qué fue...? ¡Ah!
Pudo mirar lo que había provocado el incidente, algo que literalmente brotó del suelo sin que ellos lo vieran. Un "Hierbalazo", un movimiento que hace salir un pequeño brote del suelo para hacer tropezar al enemigo, seguro era la mejor elección para detener a esos niños a tanta velocidad. Pero si había un Hierbalazo, también debía estar el Pokémon que usó el ataque. Al darse cuenta de ello, Hibiki volvió a voltear, encontrando frente suyo a un Victreebel. Pasó tan pocos segundos que ni pudo reaccionar, pues el Pokémon lo golpeó con su látigo cepa y lo envió contra la pared, alejándolo del resto.
— ¡Hibiki! —Kotomi lo llamó angustiada—. Ah...
Pero las dos niñas no tenían tiempo de preocuparse, porque ese terrible Pokémon estaba allí y además apareció su entrenadora junto a él. Una mujer alta que usaba la mitad de una máscara en la cara. Era tan aterrador que las dos niñas se pusieron a temblar sin hacer nada.
—Debo aceptar que son muy listos para ser niños —Les dijo—. Pero claro... no me sorprende para nada de parte de niños criados por "Pokédex Holder". La gente normal pensaría que unos niños no podrían escaparse de unos adultos, todos estaban seguros de que era así... pero yo sé que muchos Pokédex Holder son superdotados desde su infancia. Por eso mismo Blue escapó con tanta facilidad de Máscara de hielo... ¿verdad? —Dio unos pasos para acercarse.
—Ah —Hibiki se levantó y al verla solo corrió para ponerse de espaldas ante Kotomi y Hikari y extender sus dos pequeños brazos para cubrirlas mientras temblaba y sudaba, estaba muy agitado—. A... Al... ¡Aléjate!
—Hm... ¿Saben? Kazuo nos pidió que no le hiciéramos daño a unos niños, que no podrían perjudicarnos en ningún sentido. Dijo que solo nos metiéramos con aquellos que se entrometan en nuestros planes. Por eso mismo, en el momento que demostraron tanta inteligencia en crear una estrategia y están perjudicando nuestra misión, para mí han perdido su estatus como "niños" y lo tomaré como un permiso de Kazuo para acabarlos. Pero tranquilos... me aseguraré de que sea algo rápido. Y cumpliré tu deseo pequeño, no dañaré a estas dos niñas... o al menos no dejaré que tú lo veas.
—U-Ugh...
Poco iban a hacer tres niños pequeños temblando de miedo frente a una persona adulta con experiencia, era verdad. Todo lo que ella tenía que hacer era dar la orden a sus Pokémon para acabarlos de inmediato, no era muy difícil, pero segundos antes de hacerlo permaneció en silencio y miró hacia un lado, lo que llamó la atención de Hibiki, quien también miró. No había nada, pero sí se escuchaban golpes que venían del otro lado de la pared e incluso el ruido era cada vez más fuerte, hasta que aquella pared se destruyó por completo y de ese gran agujero saltaron Kotone, Yuuki y Amethyst, frente a los niños para hacerle frente al enemigo.
— ¡Aquí llegamos! ¡Para darle la paliza que se merece la bruja! —Exclamó Kotone ante esa llegada.
Los tres pequeños niños se las habían ingeniado para escapar, pero entonces les hizo frente una enemiga más fuerte y fueron salvados por Kotone, Yuuki y Amethyst, quienes llegaron a tiempo para el combate.
— ¡A-Ame! —Hikari alegremente pero con lágrimas en los ojos, corrió para aferrarse de Amethyst.
— ¿Está todo bien Hikari? Me sorprende que llegaran hasta aquí —Le dijo Amethyst sonriendo mientras acariciaba la cabeza de la niña.
— ¡WAAAAAHHHHHH! —Kotomi rompió en llanto fuertemente y se sujetó de Yuuki—. ¡QUIERO IR A CASA!
—Ugh... —Yuuki se puso incómodo—. D-De acuerdo... ¿Pero por qué yo...? ¿Hm? —El chico observó a Hibiki, quien a diferencia de las niñas no había reaccionado y permaneció en silencio mirando al suelo.
— ¡Tú, Estele! —Kotone le apuntó con su palo de billar mientras seguía hablando—. ¡Más te vale que esperes allí, porque te daré una buena tunda en un segundo! Vigilen chicos —Le dio la espalda a Estele.
—Está bien —Respondió Amethyst amablemente.
— ¿O sea que tú eres la jefa de esta misión? —Le dijo Yuuki, resignado a aceptar.
Kotone dio unos pocos pasos, hasta ir frente a Hibiki y agacharse, tomándolo de la cara, pero este de inmediato le quitó le mano de forma brusca.
— ¡Argh! Déjame ver, enano malcriado —Ella nuevamente lo tomó más fuertemente, para ver lo hinchada que tenía la cara por el golpe que le habían dado—. Hibiki... ¿Quién fue? ¿Fue ella?
—Hm... —Hibiki no le respondió y volvió a bajar la mirada.
— ¡Oye! No estamos con tiempo, o me respondes o te doy otro de esos golpes.
—La rompí...
— ¿Eh?
—La rompí —Le apuntó hacia atrás, donde estaba uno de los pedazos rotos de la patineta de Kotone. Había quedado destrozada por esa caída.
—Ah... la rompiste.
—Sí, pero igual estaba muy fea y vieja, te hice un favor —Respondió el niño cruzando sus brazos y quitándole la mirada.
—Sí... de hecho sí estaba muy fea, ¿verdad? —Le respondió Kotone alegremente mientras le daba un coscorrón en la cabeza.
— ¡Ay, ay! ¡No molestes! —Él se alejó algo enfadado, con un pequeño sonrojo—. ¡Tenía todo bajo control en todo caso!
—Tú realmente no eres un niño lindo, ¿verdad?
—Kotone, hay que llevárnoslos de aquí —Dijo Amethyst—. Están lastimados, no quiero arriesgarlos más de la cuenta.
— ¡Sí! ¡Pero primero vamos a darle una lección a esta mujer! —Dijo Yuuki muy enfadado y caminando hacia la batalla—. ¡¿Quién es tan canalla para atacar a unos niños?!
— ¡Alto ahí, tú! —Kotone usó su palo para detener el paso de Yuuki.
— ¡¿Qué?! ¡¿Qué quieres?!
—Yo me haré cargo de esta, así que tú no me interrumpas.
— ¡¿Tú sola?! ¡¿Estás loca?! ¡Los tres ganaremos más fácilmente!
—Porque estoy muy enfadada y esta idiota me las va a pagar. Se burló de mí, se llevó a los niños frente a mis narices, golpeó a mi hermanito y rompió mi patineta... créeme que le daré una lección.
—P-Pero...
—Yuuki... —Amethyst le habló amablemente—. Déjala.
— ¡¿Eh?! ¿Estás de acuerdo con eso, Amethyst? No es seguro que ella luche sola.
—Pero la entiendo.
— ¿Eh?
—Entre nuestros enemigos... también hay alguien con quien me gustaría combatir yo solo, sin ayuda, solo por cuestión de orgullo. Por eso puedo entender cómo se siente Kotone.
—A-Amethyst... —Yuuki estaba sorprendido de escuchar tal cosa de la boca de Amethyst.
—Vamos a llevarnos a los niños, Kotone puede luchar sola.
—Nop —Respondió Yuuki de forma cortante.
— ¿Eh? Entiendo que estés preocupado, pero...
—Yo me quedaré aquí —Yuuki le interrumpió y tomó asiento en el piso—. Me quedaré para asegurarme de que nadie interrumpa la pelea de Kotone. A cualquier enemigo que llegue yo lo haré a un lado, por eso tú tienes que llevarte a los niños, Amethyst. Asegúrate de que estén a salvo.
—Oh... ¡Sí! ¡De acuerdo! —Asintió con una gran sonrisa y sacó a Staraptor de la Pokéball—. Niños, suban en Star, nos iremos de aquí.
— ¡Yo al frente! —Hibiki saltó de inmediato a la cabeza de Staraptor mientras las dos niñas estaban siendo ayudadas por Amethyst para subir—. Hey, Santo, por cierto, ¿dónde están nuestros padres?
—Ellos están luchando —Respondió Amethyst—. Pero tranquilos, regresarán a salvo con ustedes, todo estará bien.
Dicho esto con total determinación, él también subió en su Staraptor para volar en dirección a la salida.
— ¿Bien? ¿Finalmente podemos combatir? —Dijo Estela por fin.
— ¡Vaya! Así que sí hablas después de todo —Respondió Kotone tomando su Pokéball—. ¿Por qué no nos atacaste antes o evitaste que Amethyst se fuera? Ah~ Será que no tenías la confianza de enfrentar a los tres juntos, resultaste ser muy cobarde...
—Tú puedes decir lo que quieras, pero no llegué hasta aquí para perder con una débil hija de Pokédex Holder.
— ¡¿Cómo me llamaste?! —Muy enfadada sacó a su Pokémon Tyranitar, que desató una gigantesca tormenta de arena, a lo que ella se puso sus goggles—. ¡Ya me has hecho enfadar! ¡Ahora sí que prepárate!
Continuará...
Próximo capítulo: Papá.
