Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

.

.

.

Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

.

.

.

Verano: Asagao

.

.

—Asagado.

Conocida en occidente, específicamente en Europa y el norte de Estados Unidos como "Morning Glory", donde su traducción sería: Despertar glorioso. Esta flor tiene la cualidad de florecer por las mañanas y marchitarse por las tardes. La flor de un sólo aroma.

...

—¿Qué tal ha ido al misión? —cuestiona Viktor a Yuuri que come sus alimentos con la misma delicadeza y tranquilidad de toda la vida. Alza la mirada y sonríe.

—Un poco complicada, como casi todas las misiones problemáticas —se queja y a Viktor le parece inusual pero al mismo tiempo adorable el modo en que infla Yuuri ligeramente sus mejillas, entonces comprende que su malestar debe ser porque ha salido herido. Yuuri antes ha dicho que se tratan de leves rasguños hechos con armas de chakra, lo cual complica un poco más su curación, pero son insignificancias así que no se preocupa demasiado.

—Nos ha contado sobre un campo de camelias envenenadas —dice Umi.

—Supongo que te notaste que algo andaba mal cuando la vistes, ¿no, padre? —pregunta Ren mirando con ese par de preciosos ojos azules al moreno mayor que le regresa la mirada—. Ya sabes... las camelias solo crecen en primavera y ya estamos en verano.

—Así es —concuerda con una sonrisa suave mientras que se apresura a terminar sus alimentos—. Debo de ir a entregar el informe a Hokage, ¿podría encargarle los platos? —cuestiona Yuuri y Uni asiente con una sonrisa, Ren asiente del mismo modo pero con menos entusiasmo.

—Vale —responde de inmediato Viktor vigilando que sus hijos coman todos sus alimentos, no obstante nota de inmediato que Ren apenas ha tocado su platillo y tuerce los labios—. ¿Qué pasa? ¿No te gustó la caballa que hizo Yuuri?

Ren mira su porción y suspira, no sabe cómo decírselo a su padre. Cuando está a punto de abrir la boca la puerta es tocada con urgencia. Viktor tiene que apresurarse. Del otro lado es Yuri que le tiene noticias sobre uno de los bandidos que han atrapado en uno de los rescates de la última misión, debe salir rápido de casa y los niños son los que se encargan de seguir con la limpieza de la cocina. Viktor sube a la habitación para recoger sus cosas y escucha a Yuuri tararear mientras también se prepara. Sonríe el mayor con cierta insolencia al ver la figura de Yuuri, y fija sus ojos en el trasero del menor.

—Adoro que te pongas los pantalones del uniforme jounin —no puede evitar en decirlo.

Yuuri bufa girándose.

—No digas esas cosas tan desagradables —señala Yuuri también con tono juguetón pero en modo de reclamo antes de pasar por sus brazos el chaleco verde militar.

—¿Quieres verte lindo para cuando papá te ponga la medalla por hacer buen tu trabajo? —de pronto no tienen tanta prisa y Viktor se acerca a Yuuri que retrocede sin dejar de verlo a los ojos hasta que su espalda choca contra la pared junto a su cama. Viktor lo aprisiona y sus labios están a punto de coleccionar otro beso más pero es el carraspeo y un zapato el que casi revienta contra la cabeza de Viktor que se mueve rápido para evadir el ataque.

Yuri está en el marco de la ventana abierta con la pinta toda energúmena.

—Es asqueroso que un viejo como tú, intente de abusar de un menor, eso es una porquería —reclama—. Mueve tu anciano trasero que Hokage nos está esperando —indica bastante enfadado antes de dejarse caer al suelo en un giro invertido.

Cae de pie, con maestría, limpieza y elegancia porque es hábil como un felino y espera pacientemente a que Viktor le imite, su caída es apenas un nada más escandalosa, posee una gracia natural pero no se compara a la pluma que es Yuri, quizás por su edad y su fisionomía general. Ambos shinobis desaparecen con la brisa que les arrulla esa mañana y Yuuri los observa desde la ventana.

—Papá —habla Umi desde la puerta pero apenas alcanza a ver como Yuuri desaparece en una nube de humo, tuerce los labios y se pregunta si es tan urgente ver al hokage.

Ren llega detrás de Umi para ver la habitación y entra para ver el kimono de su padre, el que usualmente usa para trabajar tirado a los pies de la cama, metido un poco debajo de esta, lo saca para olerlo. Alza la mirada hacia la ventana.

—Te toca limpiar el jardín —dice Ren incorporándose guardando algo en el bolso de su pantaloncillo.

—¿Eh? —se queja Umi.

—Yo lavaré los trastes —murmura Ren mientras que sonríe a su hermano y al mayor no le queda más que bufar y asentir.

Ambos bajan y se disponen a hacer las labores, sus padres trabajan y se van acostumbrando a la nueva vida que se les ha ofrecido, es pacífica y bastante cálida. Ren está al pendiente de la hora pues Umi entra un poco más temprano a la escuela regular mientras que él, entra una hora más tarde a la academia. Debe de cumplir con al menos con un año para permitirle ir a misiones de alto rango. Su nivel es el de un chuunin, pero el hokage ha considerado que debe de recibir una formación integral, y con eso quiere decir que debe aprender la parte teórica, y sobre todo, la colaboración en equipo. Yakov no quiere tener que lidiar con un Viktor adolescente otra vez, en esa ocasión tuvieron suerte de que existiera un Yuuri pero no sabe que tanta suerte volvería a tener con un Shinobi prodigio.

La palabra "Prodigio" es algo a lo que muchos temen porque es normal tener miedo de lo desconocido, sin embargo, Ren no muestra dar señales de aislamiento social, por el contrario, le ha hecho bien el tener nuevamente a su familia con él.

—Umi, es hora de que te vayas —dice Ren secándose las manos mientras ve a su hermano agachado frente a una hermosas flores violeta—. Wooo... ¿Son Asagaos?

—¿Asagaos? —cuestiona Umi mirando a su gemelo que se ha quedado a su lado, Ren asiente.

—Se llaman Asagaos pero también son conocidas como "glorioso amanecer", sólo florecen por la mañana y con el rocío del verano... la flor significa "amor breve" o "vínculo de amor" —explica y Umi se maravilla porque su gemelo sabe un montón.

—Es precioso... deberíamos llevarle un ramo a la abuela Lilia, son de su color favorito.

—Cierto, cierto —sonríe Ren—. Pero si las arrancamos van a morir —informa con voz consternada.

—Qué dilema... ¿y si las arrancamos con todo y tierra?

—¿Y las ponemos en una vasija?

—¡Entonces no van a morir!

—¡Voy por una maceta que he visto en la bodega! —señala corriendo y Ren hace un par de justos como su padre le enseñó, deja su mano pegada a la tierra y clava un poco las puntas de sus dedos, hasta que la tierra se mete debajo de sus uñas—. "Voy a tomar estas flores, prometo cuidarlas" —dice a la madre tierra pidiendo permiso pero jadea al mismo tiempo que saca la mano asustado, sigue sin acostumbrarse a que la tierra le responde pero sonríe maravillado antes de moverse tan rápido como puede cuando cuchillas de tierra son lanzadas desde el cielo. Saetas rápidas que se clavan como estacas y se entierran sobre la tierra destruyendo las flores que antes habían estado admirando.

Ren mueve rápidamente sus manos para juntarlas y hacer que grandes lianas crezcan desde el suelo para tratar de atrapar a su oponente, pero éste se mueve bastante rápido, y más estacas van hacia él, jadea porque no tendrá tiempo de moverse, no es tan rápido, y es cuando un muro grande y pesado de hielo aparece. Umi está a unos cinco metros de él agitado y exhalando aliento frío, ha hecho un jutsu para proteger a su gemelo. Ren sonríe con debilidad como agradecimiento y se mueve otra vez hacia donde su hermano al cual jala de la mano para correr al interior de la casa, escucha en el segundo piso movimiento y Ren y Umi se apresuran para salir hacia la calle, están en peligro si se quedan quietos. El menor hala la mano del hijo del hielo porque una estatua de piedra solida caer de lleno bloqueando la salida.

Cuando giran sus pasos ven bajar de las escaleras a su padre. A Yuuri, les mira con indiferencia y en su mano hay un garrote hecho de piedra solida, aún hay estelas diminutas de tierra que caen, prueba de que lo acaba de hacer, seguramente con la tierra del suelo del patio. Mueve su cabeza haciendo tronar su cuello.

—¿Te han dicho que eres un buen shinobi? Tienes mucho mejor ojo que Viktor Nikiforov —dice Yuuri, a los pies de las escaleras mirando a los gemelos.

El que menor de los dos se mantiene frente al otro con su mano extendida. No tendrá oportunidad de invocar a Shiroi o Kuroi para sacar de ahí a Umi, si el enemigo es capaz de tomar la forma de su padre y casi engañar a todos quiere decir que es alguien poderoso, no puede subestimarlo y frunce los labios obligado a pelear hasta las últimas consecuencias, lo primordial es que Umi huya para dar alerta a las autoridades de la aldea, sin embargo, en caso de que Umi huya él tendrá que cubrirle la espalda y si él cae, su hermano también, ambos morirán en vano.

—Ren... —masculla con miedo Umi. Ren sonríe con un suspiro.

—Soy su hijo, aprendí viendo su espalda —dice Ren confiado—. ¿Qué es lo que quieres?

—No te lo voy a decir —señala—. Pero tú lo has notado, así que debo de eliminarte.

—Eres malo infiltrándote, la premura al exponerte significa solo una cosa —declara Ren—: No tienes mucho tiempo.

Yuuri frunce el ceño enfadado, cabreado.

—¿Qué va a saber un niño?

—No soy solo un niño... soy Ren Nikiforov —explica antes de lanzarse hacia el hombre mientras que hace varios sellos con la mano, inflando su pecho y expulsando una fuerte llamarada de fuego que provoca que el enemigo retroceda. Umi aprovecha para salir rápidamente por la ventana empezando a correr.

No se tienen que decir entre ellos un plan porque son capaces de pensar en lo mismo: En Umi recae la responsabilidad de correr todo lo que pueda hacia el hokage directamente, y en Ren recae la responsabilidad de contener al enemigo lo más que pueda para que los refuerzos lleguen. Yuuri contrarresta aquel ataque de fuego con un chorro de agua, es potente y se nota la experiencia del enemigo, Ren salta aprovechando el vapor para usar otra técnica y calentar aún más el vapor haciendo retroceder a Yuuri que se cubre los ojos que le arden.

—Maldito mocoso de mierda —grita y Ren se impulsa del cojín del sillón para tirar desde lo más alto que puede kunais que se clavan directamente contra un tronco—. Jutsu de sustitución —dice cuando se da cuenta y se gira apenas para alcanzar a ver un arma que se blande hacia él vertiginosamente.

Gruesas raíces de árboles y plantas rompen la losa del suelo de madera sujetando por los pies al sujeto que ha intentado arremeter contra Ren, otras más lo someten por los brazos, y otro más por el cuello, lo hacen hincarse con brazos extendidos y manos inmovilizadas que le impiden hacer más que ver con cólera y frustración al menor que estuvo a punto de morir.

Yuuri jadea desde la puerta del patio con el corazón agitado, aún usa el mismo traje azul que llevaba cuando fue a la misión aquella mañana de martes, no está usando su placa de Konoha y su aspecto luce cansado pero está de pie con sus manos unidas mirando al que ha detenido apenas por los pelos.

—Padre —dice Ren corriendo hacia él, Yuuri le sonríe.

—Ve por Umi y busca a Viktor, rápido —ordena mientras que Ren asiente y desaparece en un chasqueo de dedos.

Sus ojos vuelven hacia el hombre que ha atrapado y manipula rápidamente una rama que se desprende de una de las raíces que inmoviliza para introducirlo a la boca del individuo haciendo así una suerte de freno, pues nota que ha empezado a mover la lengua y eso significa solo una cosa.

—No te voy a dejar morir, bastardo —azuza Yuuri mientras que el detenido se intenta zafar maldiciendo su suerte, no ha podido cumplir con su misión y mucho menos acabar con su vida. Yuuri siente llegar a alguien por el jardín, mira de reojo sin moverse.

—Yuuri —entra Viktor.

El albino recién va a dar un paso cuando gruesas raíces le atraviesan el pecho dejándolo inmóvil con los ojos abiertos y cristalinos, en su rostro se refleja la incredulidad y la sorpresa. Una quinta rama se alza para atravesarle el corazón apenas abre la boca, y en lugar de sonidos coágulos de sangre roja y oscura brotan como río. Yuuri suspira, cerrando los ojos tragando saliva, está aterrado y es una imagen que le seguirá de por vida.

—¿Qué has hecho? —susurra Sara al entrar junto con una cuadrilla ANBU. Mira con estupor la escena. Los ANBU se acercan con cautela al shinobi compañero.

—Sólo se necesita un espía para interrogar —responde Yuuri mientras que cede un poco el amarre del falso Yuuri, uno de los ANBUS se acerca a colocarle un pergamino en la frente que activa volviéndolo un bulto de carne y hueso, ha perdido el conocimiento. Una vez asegurado Yuuri deshace las ramas y el cuerpo del espía enemigo cae.

—Nos pudo haber sido de utilidad otro más.

Yuuri niega.

—Es obvio que tenían urgencia por conseguir información donde se han revelado tan rápidamente —expresa el menor deshaciendo el jutsu para que el cuerpo del falso Viktor cayera a sus pies.

La estatuilla de piedra solida que había obstruido la entrada de la casa se rompe y los ANBU se colocan de forma defensiva pero Yuuri parece relajado, sobre todo cuando de golpe entra Viktor yendo hacia él para abrazarlo instintivamente.

—Oh Yuuri —ronronea asustado, Yuuri sonríe suavemente.

—Lamento mucho llegar tarde —masculla en voz baja mientras que Viktor se aleja solo para volver a abrazarlo.

Ren y Umi ingresan poco después, detrás de ellos Mila y Yuri, todos se fijan en el falso Viktor y el falso Yuuri. Nikiforov traga saliva un poco asustado.

—Lo ha matado sin chistar —se queja Sara pero Yuuri no parece inmutarse.

—No esperaba que se expusieran —dice Viktor sin alejarse de Yuuri.

—¿Tú lo sabías, padre? —pregunta Umi sorprendido y Ren escucha.

—Claro, mi Yuuri no puede ser duplicado —los ANBU recogen el cuerpo del falso Viktor para llevarlo a examinación y al otro para interrogarlo arduamente—. Sólo quería ver cuáles eran sus intenciones.

—Infiltrarse a la aldea y directo a la casa de Viktor Nikiforov —bufa ofendido Yuri.

Yuuri se gira a Sara.

—Será mejor que elijan cuidadosamente a quién hará el interrogatorio, no sabemos cuántos más se han logrado infiltrar —comenta con discreción el menor.

—No tienes que darme ordenes que ya sé que debo de seguir —responde enfadada la mujer saliendo detrás de su equipo—. Gracias por traer al equipo de Giacometti a salvo —murmura a Yuuri antes de partir, el castaño asiente suavemente. Gira su mirada a su familia y a los dos integrantes del equipo de Viktor.

—Debo de darle mi informe al hokage.

—Te acompañaremos —ofrece Mila casi de inmediato y Yuri asiente.

—Vale, Viktor...

—Yo me quedaré con Umi y con Ren —declara el mayor y Yuuri sonríe a sus hijos, se inclina quedando a su altura, acaricia la cabeza de ambos sonriendo con orgullo.

—Han hecho un increíble trabajo, son unos shinobis increíbles —besa sus frentes antes de partir con los otros dos.

Ren toca su frente encantado sonriendo a Viktor y éste le devuelve la mirada, pero enseguida se da cuenta de cierta incomodidad en Umi, sabe lo mal que la pasa cada vez que debe usar su poder, así que lo abraza contra sí con una mano y el niño se recarga de su padre sin oponer resistencia.

—Vamos, tenemos que limpiar todo este desastre... —solicita el mayor y los gemelos asienten, ese día no irían a clases, aunque al día siguiente tendrían algo muy loco que contar a sus compañeros en sus respectivas aulas.

...

Yuuri y Yakov observan juntos tras un vidrio blindado y oscuro el interrogatorio. Jean Jeacques es experto en hacer hablar hasta el más callado, y Phichit, se encuentra presente para percibir las emociones. Aunque el moreno se encuentra asustado hace su mejor esfuerzo por ayudar al interrogatorio sin que las fuertes emociones del interrogado afecte en el desarrollo del trabajo.

—Me di cuenta rápidamente que las amapolas habían sido plantadas ahí, no son de esta temporada, además su rojo era demasiado distinto a lo que debería —murmura y Yakov asiente—. Fuimos emboscado y llevados al límite, no pudimos avanzar mucho más de ese punto, aunque Kuroi y Shiroi han dicho que un puñado de personas se ha asentado cerca de las plantaciones altas en la frontera —murmura.

—Hmp... ¿Fue cuándo lograron la suplantación?

Yuuri afirma.

—Al parecer parte de estas personas son de un clan que tienen como técnica especial: "La imitación primaria" —responde—. La técnica consiste en emular por completo la apariencia física y psicológica de cualquier persona mientras se tenga un poco de su ADN, el mío y el de algunos otros del equipo lo obtuvieron durante el de la pelea en el campo de las amapolas... supongo que el de Viktor lo cogieron de casa...

Yakov asiente mientras JJ hace su técnica especial para entrar directamente a los recuerdos del ninja enemigo, hay más ninjas como refuerzos dentro que asistirán en caso de ser necesario.

—¿Crees que tenga que ver con Cao Bin?

—Probablemente, cuando iniciamos la persecución contra los que se escaparon en la emboscada, Chris y yo nos dimos cuenta que había varios ninjas renegados o exiliados de sus aldeas —dice cruzándose de brazos—. Si tiene que ver con Cao Bin entonces es peligrosa la situación, peligrosa y delicada... pues no se trata solo de un grupo de terrorista, si no un ejercito... sus intenciones son obvias y claras, lo cual hace que sea aún más perjudicial para la aldea y sus aliados que tienen una débil y endeble estabilidad.

A Yakov le sorprende bastante el modo tan frío y directo que tiene Yuuri para hablar.

—Yuuri, sé sincero y dame tu opinión.

—¿La mía, señor? —Yuuri gira su mirada. Yakov asiente y Katsuki suspira—. No se ofenda pero... no estoy calificado para dar una opinión, mucho menos una arriesgada.

—¿Tiene que ver conmigo como líder?

Yuuri no responde y en cambio tuerce los labios, Yakov con su gesto serio comprende todo y aprecia el respeto que su alumno aún posee en él a pesar de todo lo que ha ocurrido.

—Mañana se reunirá el concejo para deliberar acerca de la situación sobre mi sucesor —dice Yakov y Yuuri asiente—. Me aproveche de ti indiscriminadamente, Yuuri —comenta—. Puse peso sobre tus hombros confiando en tus habilidades y no me equivoque, siempre he sabido que eres alguien fuerte y bastante capaz.

—Gracias, señor.

—Ahora debo pedirte un favor más, probablemente el último, y el más problemático.

El menor ni siquiera chistea cuando el hombre habla, aunque cualquiera se hubiera escandalizado en el instante de que se pronuncia aquella declaración.

...

—¿Te molesta que no sea un shinobi? —pregunta directamente Umi. Acompaña a su padre al mercado para comprar algunas cosas, han terminado de tirar la basura pero tendrán que hacer reparaciones en toda la sala de la casa, así que se quedaran donde una pensión pero no hay nada de comida y Viktor se niega a comer del estofado que venden ahí.

El mayor enarca la ceja y mira a su hijo.

—No, no me molesta, estoy orgulloso de Ren y de ti, mientras sean felices y tomen las decisiones por su propia voluntad y luchen por ellas entonces estaré orgullosa.

—Pero no va a ser lo mismo si Ren se vuelve hokage en el futuro y yo un simple barrendero ¿no?

Viktor ríe bajito.

—Los barrenderos suelen vivir más tiempo que los Hokage —dice en su defensa y Umi se ríe por la broma de su padre.

—Hoy me sentí un poco inútil, ¿sabes?

—¿Por lo que ocurrió? Bueno... es obvio que si te vuelves shinobi tienes más herramientas para defenderte a ti mismo y aquello a lo que amas...

—Yo amo a Ren y a ustedes también —expresa.

—No quisiera que te volvieras shinobi sólo por obligación, Umi... ni mucho menos que tomes una decisión porque te sientes presionado, eso me mataría de dolor y tristeza... quiero que sean felices... —se detuvo y se agachó para estar al mismo nivel que el menor—. Ren, Yuuri y tú son las personas que más amo y atesoro en la vida... así que sin importar que seas un humilde barrendero o un poderoso Hokage, yo te voy a amar —besa su frente y las dudas se disipan en Umi que se abraza al mayor fuertemente.

—Te amo.

—Yo también lo hago.

Vuelven a caminar con tranquilidad hacia el mercado más cercano, cuando regresan a la habitación donde pasaran el tiempo hasta que la casa esté lista encuentran a Yuuri y Ren cambiando las sábanas de las camas.

—Estamos en casa —dice Umi que carga el tofu.

—Bienvenidos —responden Ren y Yuuri acercándose a ayudar con las compras.

—Oh, papa dulce del País de las aguas termales —dice Yuuri mientras abre un empaque y come, sonríe al punto que sus mejillas se sonrojan.

—Sí, las encontramos por casualidad, hay un mercadillo bien surtido aquí cerca —comenta Viktor y todos se sientan en la cama más cercana a comer.

Umi nota como Ren se encuentra mucho más relajado que antes, se pega a Yuuri quitándole el bocado de la boca. La familia ríe. El ambiente es relajado, y se siente bastante correcto aunque la nube de la incertidumbre del futuro empezaba a permear por encima de sus cabezas.

...

Ren y Umi duermen en un fotón en el suelo de la habitación, Yuuri y Viktor terminan de levantar los trastes sucios. Ren sostiene la mano de su hermano, y Umi lo sigue viendo dormir.

—Ren —masculla.

—¿Qué ocurre, Umi? ¿Aún tienes miedo? —el menor siente como su hermano mayor aprieta más sus manos y abre sus ojos.

—Voy a regresar a la academia ninja...

Ren sonríe y lo abraza más de cerca.

—Te voy a apoyar, Umi.

.

.

.

St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).