El joven zarévich recién había regresado de su viaje con Yuuri al campo de flores. Ya era demasiado tarde para pasar con el viejo Josef por lo que el dios prometió llevarle los lirios temprano en la mañana siguiente, por su lado, Víctor debía regresar de inmediato al castillo o se metería en grandes problemas con Yakov y su madre así que se despidieron en la entrada del bosque.
El joven alfa se mantuvo muy pensativo en el resto del camino al castillo, fue recibido como era acostumbrado por una comitiva de vasallos que le ofrecieron agua, comida y llevar a su caballo. En ese momento Víctor se encontraba tan cansado que, a diferencia de otros días, permitió que alguien más se encargase de llevar a su caballo hasta las caballerizas. Aun había muchas cosas que estaban pasando por su mente y se encontraba demasiado exhausto, había sido un día lleno de muchas emociones para su corazón por lo que necesitaba dormir largo y tendido para luego pensar con más claridad.
— Oh, veo que por fin has regresado de tu visita al pueblo, estuve esperando por ti todo el día —fue recibido por Chris en uno de los pasillos cerca de su habitación, Víctor apenas le había prestado atención a su alrededor—. Yakov está completamente histérico ¿Lograste verte con el omega? —´pregunto el rubio mirando interesado al zarévich, pero este en primer momento siquiera le vio o dijo algo— ¿Víctor?
— Tienes razón en lo que me dijiste Chirs.
— ¿En qué exactamente? —consulto curioso, después de todo, el rubio estaba seguro que tenía razón en muchas cosas que le decía a su amigo. Víctor, por su parte, se volteó a verlo.
— Yo estoy enamorado de Yuuri —admitió.
— ¡Enhorabuena! Por fin te diste cuenta de lo obvio —se burló, y Víctor hizo una mueca de disgusto —. ¿Y bien? ¿Qué harás de ahora en adelante?
Víctor suspiró pesadamente, él de verdad quisiera poderle dar una respuesta a su amigo, pero no sabía qué hacer siquiera con sus propios sentimientos. Bien, el alfa había aceptado que amaba a Yuuri, pero existían muchas implicaciones de la cuales no estaba seguro que pudiera asumir, implicaciones que tampoco estaba seguro que Yuuri pudiera aceptar en caso de corresponder sus sentimientos.
— No lo sé Chris —contesto, y el noble suizo se acercó hasta él con una sonrisa afable y apretando suavemente su hombro en señal de apoyo.
— Lo importante es que ha avanzado y aceptado lo que sientes, eso está bien por el momento.
El zarévich sonrió agradecido del entendimiento de su mejor amigo, quedaron de verse luego del almuerzo para pasar el tiempo por los jardines del castillo y luego de despedirse procedió a encaminarse a su habitación. Por supuesto, unos metros después se encontró con el consejero Yakov que estaba morado de la furia, y aun con su cuerpo cansado, debió escuchar pacientemente todo el regaño hasta que este se calmó y le dejo retirarse a su habitación.
Cuando se recostó en su cama se cubrió el rostro con ambos brazos envolviéndose en un mar de pensamientos ¿Qué haría con sus sentimientos de ahora en adelante? ¿Se los diría directamente a Yuuri? El simple hecho de pensarlo hacía que el joven alfa fuera consumido por los nervios y su rostro enrojeciera. Incluso pensando que decidiera ocultarlos, estaba seguro que Yuuri se daría cuenta en algún momento dada su propia actitud ¿Y si este se daba cuenta y no correspondía sus sentimientos? Esa era una de las cosas que más hacia que el corazón del zarévich se encogiera, pero era una de las más grandes posibilidades, e incluso si aun en un milagro el omega correspondiera sus sentimientos, había más cosas que le hacían sentir inseguro. Cosas como, por ejemplo, su condición de heredero al trono, la elección de una futura prometida o que simplemente Yuuri no aceptase la fuerte vida que implicaría ser el príncipe consorte del zar ¿Entonces, dejaría que sus sentimientos desaparecieran por si solos? ¿Los dejaría morir sin decir nada? No estaba tan seguro, el sentimiento que en ese momento sentía en su pecho era tan inmenso que sentía hervirle la sangre y amenazarle con salírsele del pecho. Alegría, tristeza, miedo, ansiedad, euforia, y muchas cosas más sentía al momento de estar al lado de Yuuri, así que estaba seguro que no era tan sencillo que ese amor que sentía pudiera llegar a desaparecer tan fácilmente.
Se quedó dormido en algún momento de la fría noche mientras repasaba sus pensamientos, suspirando entre sueños el nombre de aquel joven omega que se había adueñado de su corazón tan fácilmente.
Cuando llego la mañana siguiente, el zarévich sentía que el cuerpo le dolía por completo. Imaginaba que al pasar parte de la noche en vela más el día tan agitado que tuvo, pasaron factura a su cuerpo. Buscó la forma de estirarse y aliviar las tensiones cuando fue llamado a la puerta de su habitación, al abrir se encontró con un guardia real, no mucho mayor que él. Este le comunicaba que el consejero Yakov lo solicitaba en su despacho luego de que asistiera a su única clase del día, luego de decir eso, se retiró de la habitación. El fastidio de Víctor se hizo presente al pensar que el viejo hombre seguiría insatisfecho con su regaño de la noche anterior y volvería a hacer énfasis de sus responsabilidades como primogénito del zar, junto con todo lo correspondiente a la etiqueta que Víctor llevaba odiando desde que comenzó a estudiar de ella. Así que camino con pereza y un poco de disgusto a desayunar en el comedor real, y de allí hasta a la biblioteca del castillo.
Todos los días lunes, Víctor tenía una única clase formal indicada por su institutriz y la cual era impartida por un joven Beta tan solo 3 años mayor que él. Este era un joven sirviente de la casa Giacometti que fue entregado a servir al palacio real del imperio en obsequio al ser uno de los mejores profesores de literatura del principado suizo pese su corta edad. Y si era sincero, Víctor de verdad le interesaban sus clases, por lo que intento alejar todos sus pensamientos negativos para poder disfrutar la clase, pero fue algo completamente en vano. Por más que quisiera, la constante sobre sus sentimientos hacía Yuuri era recurrente y el joven zarévich no podía concentrarse aun cuando el tema de ese día era uno de sus favoritos, cuentos de la literatura rusa.
— Veo que hoy se encuentra distraído, su alteza.
— Lo siento Masumi, de verdad no es mi intensión faltar a tu clase, solo… solo yo —Víctor siquiera sabía que decir, no quería que sus estudios se vieran afectados por sus pensamientos, mas no podía evitar perderse en ellos. Quería jalarse los cabellos e intentar calmarlos, pero no podía salir de sus inquietudes y temores, y eso le asfixiaba.
— Si existe alguna forma en que pueda ayudarle, puede hablarlo conmigo.
El joven profesor obsequió una cálida pero diminuta sonrisa de apoyo, bajo una de sus rodillas para estar a la altura de su señor, demostrando respeto y fidelidad.
— En el pasado realice un pacto de lealtad con su excelencia Christophe, él me confió la formación de su alteza al igual que su seguridad, por lo que puede contar con que mis labios estarán sellados.
Las palabras de Masumi fueron capaces de hacer sentir a Víctor que contaría con la suficiente confianza de que no traicionara lo que estaría a punto de decirle, por eso, armándose de valor, decidió confiar en él. Necesitaba liberar esa presión.
— Si… hay algo que me he estado preguntando por mucho tiempo, pero no sé muy bien cómo responder a ello.
Comenzó a contarle lo que le ocurría, sus sentimientos, sus pesares ya que no tenía a nadie a quien más recurrir, luego de Yuuri, Chris y su pequeña hermana, su profesor de Literatura era en la única que podía confiar a plenitud.
— Tengo miedo, apenas he podido aceptar estos sentimientos a pesar de que son incorrectos, pero siempre sigo cuestionándome "¿Por qué debo pensar en Yuuri a cada momento? ¿Por qué aun cuando intento, no puedo sacar su imagen de mi cabeza?" me gusta su voz y sus ojos, detesto verlo llorar, siento un gran dolor en el pecho cada vez que lo veo y por sobre todo…. Quiero hacerlo feliz a toda hora, pero tengo miedo de que al decirle lo que siento me rechace o de corresponderme, lo ate a una vida donde sea infeliz, entonces ¿Qué es lo que debería hacer?
Masumi se vio muy sorprendido ante las preguntas que el joven príncipe le hacía, más respecto al contexto al cual se refería dado que le hacía sentir mucho más maduro de lo que era. Pero, aun así, no pudo sino más que sonreír, después de todo, el joven zarevich estaba ya en esa edad tan complicada pero tan bella de la vida. Sin embargo, la vida de un futuro monarca no era bella, estaba llena de presiones, lamentos y abandonos, y el profesor quería orientarlo lo que más que pudiera a su felicidad, aunque fuera consciente de que no la alcanzaría tan fácilmente.
— Bueno su alteza, pese que me ha hecho una pregunta muy complicada, creo que tendré el honor de responderle en esta oportunidad un consejo que pueda seguir, aunque lo demás dependa de usted y de la persona que ha ganado el honor de tener su corazón —empezó a decirle el joven profesor.
— Entonces ¿Qué puedo hacer? —cuestionó.
— Lo primero es aceptar que no tiene por qué temer de estar enamorado, entiendo que incluso se negó a pasar su primer celo acompañado gracias al amor que su corazón está sintiendo y eso es maravilloso, ya que cuando se ama a una persona, solo puedes pensar en ella, solo quieres permanecer siempre a su lado, no esperas el momento para verle y no deseas más que su felicidad. Por un instante piensas que perderás la cabeza en cualquier instante, pero esto es algo inevitable.
— Pero ¿Y si no me acepta porque soy más joven que él o porque soy el zarévich? —preguntó Víctor reflejando su temor, mas el joven profesor revolvió suavemente sus cabellos en señal de apoyo y cariño.
— No se preocupe, no es cuestión de edad, género o posición social. Su alteza, sea quien sea esa persona de la que hablas, esta debería de sentirse muy orgullosa porque ha enamorado al futuro Zar de este imperio y usted tiene el deber con ese sentir, de decirle a esa persona lo que siente. Si no se siente preparado aún, puede simplemente esperar a estarlo, y no debe temer, si la respuesta es positiva o negativa, yo sé que usted podrá afrontarla porque es un joven muy capaz y de un gran corazón.
Sin saber si estar conforme o no de aquellas palabras, Víctor se retiró de la biblioteca del castillo camino al despacho de Yakov, tenía ahora muchos más pensamientos que le hacían muy difícil concentrarse a pesar de que mentalmente se estaba obligando a retenerlos al menos durante los minutos que durase el regaño del consejero para que así, no le incrementasen castigos al confundir su indecisión mental con fastidio o aburrimiento. Llegó hasta el despacho y se detuvo para ser anunciado por los guardias de la puerta, cuando dieron su presencia, ambas puertas del salón fueron abiertos.
— Buenos días Yakov, Lilia —saludo el alfa siendo recibido por una mueca de disgusto de parte de la institutriz.
— "Consejero Yakov y Lady Lilia", he de recordarle los modales y etiqueta que le he instruido—regaño con mirada filosa, más ello no importo a Víctor.
— ¿Cuál es el motivo por el cual me han mandado a llamar? —interrogó sin rodeos, si se trataba de un regaño o la imposición de un castigo por la noche anterior, quería salir lo más pronto posible de este.
— Veo que se encuentra impaciente esta tarde —comentó la institutriz, pero por ese momento, decidió dejar pasar la insolencia cometida por su estudiante—. Iré al grano entonces, su excelencia el Zar estará de regreso en un par de días al castillo, finalmente la guerra ha terminado.
— ¿Un par de días? ¿No se suponía que tardaría unos cuantos meses más en regresar? —cuestionó el zarévich sin poder contener su sorpresa.
— Su excelencia el Zar anunció ya hace algunas semanas que la victoria y dominio sobre las tierras del este eran más que un hecho, y motivo por el cual no tenía razón de permanecer allá. Decidió seguir la ruta directa al haber conquistado ya los territorios más insurrectos, así que estará aquí mucho más pronto de lo que estableció en principio—explicó el consejero, y Víctor sintió el sudor frio bajar por su espalda.
— E-Eso es una gran noticia, nuevamente el emperador de Rusia estará de vuelta en la capital del imperio —trato de comentar para liberar el propio pánico que sentía ante el regreso inminente de su progenitor, aun cuando habían pasado solo un par de años desde su partida, el joven zarévich seguía sin controlar el miedo que este le provocaba —. ¿Es por ello que me han mandado a llamar? Es necesario comenzar con los preparativos para su bienvenida, un baile…
— Eso ya está en preparación, le hemos citado por otro motivo más importante pero que tiene relación con el regreso de su progenitor —interrumpió la mujer de golpe al zarévich.
Hubo un breve silencio lleno de tensión en la sala, Víctor inspiró fuertemente el aire a sus pulmones temiendo por lo que estuvieran a punto de decirle, ya que aquella mirada que encontró en el consejero y en su institutriz, no era nada de su agrado.
— En el periodo de tiempo que su excelencia estuvo fuera del castillo, muchas cosas han ocurrido —comenzó a decir el consejero—, entre esas se encuentra su primer celo, alteza.
— ¿Y eso que tiene que ver? —cuestionó evaluando los rostros de los adultos frente a él.
— Significa que ya es un adulto joven hecho y derecho, y lo que da a pie que sea el momento idóneo para que considere escoger una futura esposa.
— ¿Esposa? —repitió con alarma—, ¿Por qué debería comprometerme solo por haber entrado en celo? Siquiera el zar o la zarina han instruido o planificado un compromiso para mí —respondió con los alegatos que vinieron a su cabeza, aliviado de que fueran correctos dado el nerviosismo monumental que estaba llevando.
— Debo decir que tiene razón, esto es obra directa del consejero Yakov y de mi persona, pero esto es únicamente para proteger la reputación de su alteza— Víctor iba a debatir por qué cuando fue detenido por Lilia —. Luego de que decidiera no acompañar su celo con alguna omega de la corte real, los rumores sobre su funcionalidad o su valor como alfa han ido recorriendo el castillo, se ha buscado calmarlos ejecutando a parte de los implicados, pero aún siguen latientes entre las bocas de los nobles más influyentes de la corona que estuvieron en el castillo durante aquellos días.
— Como siervos leales a su excelencia el Zar, la zarina y sus altezas, usted como el zarévich, es nuestro deber neutralizar de todas las formas posibles aquellos hechos que puedan afectarle en un futuro, y como próximo monarca de este imperio, recomendamos empedernidamente que considere comprometerse con alguien a quien disponga su padre.
— Pero… yo…
Víctor estaba perplejo, no había precisado que su decisión haya sido tan influyente hacia las opiniones negativas que le adversaban como heredero a la corona. Estuvo claro desde muy joven que no tendría aliados de fiar a la primera, sin embargo, no espero que una decisión que tomo desde lo más profundo de la moralidad y lealtad de su corazón hacia sus sentimientos por Yuuri pudieran haberle ocasionado tales problemas. Miró al consejero y su institutriz sin saber que más decir, estaba seguro que cuando aquello llegara a oídos de su padre, la planificación de un compromiso de conveniencia sería un hecho, y la mirada más fría que este poseía sería referida a su persona. Víctor estaba consciente de ello, esperándola sin poder evitarlo. Apretó los labios con frustración, ya sabía desde un principio que algo así podría suceder, desde el compromiso de su hermana menor intento mentalizarse de ello, pero conforme el tiempo pasaba y con la partida del zar a la guerra, Víctor creyó que faltaría mucho para verse inmerso en un compromiso de conveniencia. No quiso verlo, aunque la posibilidad seguía latente frente a él, y ahora que había descubierto los sentimientos que tenía por Yuuri se sentía cada vez más arrinconado, más asfixiado.
— Necesito un tiempo prudencial para asimilarlo, pido su consideración de postergar la recomendación hasta después del banquete de bienvenida, luego de ello, yo me entenderé directamente con su excelencia el Zar —pronunció. Los dos adultos se vieron mutuamente y accedieron, después de todo, entendían que el peso que llevaba el joven zarévich era inmenso, y por esa ocasión, decidieron esperar.
Pero Víctor estaba desesperado, aun cuando había alcanzado un tiempo extra, no quería tener que abandonar esos sentimientos, no quería. Pero una presión mucho más fuerte amenazaba con caer encima de él en los próximos días, una que aun con el pasar de los años Víctor no era capaz de sobrellevar con valentía y le seguía consumiendo.
Con respecto al capitulo ¿Qué les ha parecido? Tuvimos varios puntos importantes en este capitulo, en primera instancia Víctor esta pasando por un momento bastante crucial para su crecimiento emocional, dado que no es solo aceptar que quiere a Yuuri sino todo lo que eso implica en su situación, podra no parecerlo, pero Víctor es conciente de la posición que tiene y todo lo que eso conlleva, por eso su preocupación y crisis existencial.
Para ayudarlo un poco, se incorporo un nuevo personaje que es nada más ni nada menos que Masumi, tenia tanto tiempo queriendo escribir de él en esta historia que cuando ha llegado el momento no he podido evitar chillar de la emoción.
Tambien nos enteramos que por su desición de no pasar su celo con un omega, debera comprometerse para evitar la habladuria publica. Esto no lo considere en un principio, pero luego de haber leido varios libros, peliculas y mangwas sobre la realeza, aprendí un poco más sobre la vida en las cortes reales, por eso decidí incorporarlo e irlo profundizando de a poco. A su vez, regresa nuevamente su excelencia el Zar Alexei con todo lo que eso implica para Víctor, pero tranquilas, pronto pasara algo interesante.
Espero que les haya gustado y todo lo que les haya gustado o llamado la atención, pueden dejarmelo en un comentario, les dejo un saludo muy grande desde Venezuela y nos leemos el proximo martes.
