Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Febrero, 2011. Un año atrás.
—Y… es por eso que nunca voy a embarazarme.
Edward rodó los ojos, mirando a su jefa. Llevaba un vestido color coral y con todo ese cabello rubio lleno de ondas, parecía más bien la novia supermodelo de algún viejo de la empresa, en lugar de una de las productoras más reconocidas de Warner. Rosalie era increíble, no solo en lo que hacía sino como amiga. Edward siempre tendía a necesitar con quien platicar, lo que lo había metido en problemas, pero no podía evitarlo.
—Quiero creer que está emocional.
—Estoy emocional cuando estoy en mis días, no me puedo imaginar cómo de emocional estaría con un montón de hormonas extra y un niño en mi interior —comentó Rosalie—, solo tenle paciencia, ella se mudará contigo pronto, saldremos a cenar como antes, ya verás como todo regresa a la normalidad.
—Claro.
Estaba dolido por la actitud de Bella, pero no era la primera vez que intercambiaban un par de palabras de odio.
—Son tan lindos —comentó con una sonrisa—. Ahora, tenemos que intentar llegar a un acuerdo extrajudicial con No Signs, están llamando mucho la atención con sus entrevistas llenas de resentimiento, y no hay nada peor que un montón de fans enfurecidas con la empresa, Swan puede irse a la ruina más por los fanáticos, que por los integrantes.
—Lo sé —dijo revolviéndose el cabello—, todo eso está matando a Bella.
—Bueno, puedo recomendarles un excelente abogado que no te cobrará un solo centavo, me debe muchos favores. —Rebuscó en su bolso una tarjeta antes de dársela—. Pónganse en contacto con Quil cuanto antes, no olvides decirle que vas de mi parte.
—Rose, yo... —Ella sacudió la mano.
—Soy increíble, ¿no? —sonrió guiñándole un ojo—, algún día puedes pagármelo presentándome a ese cuñado tuyo. —Edward parpadeó, aturdido.
—¿Emmett?
—Por supuesto.
—¿Estás loca?, eres un maldito tiburón, el pobre no tendría una sola oportunidad.
—Gracias por el cumplido, Edward, solo preséntamelo un día, y ya veremos quién se come a quién —aseguró con una astuta sonrisa.
Edward salió de Warner todavía aturdido por todo, pero sobre todo, porque su jefa quisiera de alguna extraña manera, conocer al bueno para nada de su cuñado. Bella tendría un ataque si se enterara que…
—¡Edward! —El joven levantó la cabeza de golpe.
—¿Tanya?
Ella se precipitó hacia él, lanzándose a sus brazos y tomándolo por sorpresa.
—Te ves… diferente —aseguró acariciando el cuello de su camisa, y enderezándole la corbata, se había teñido las puntas de un color rojizo que la hacía lucir bastante bien.
—¿Para bien o para mal? —inquirió elevando una ceja, haciéndola reír.
—Digamos que… luces cansado. Pero ya sabes, aún tendrías chillando a un montón de mujeres. —Él rodó los ojos.
—Lo dudo mucho, tú por el contrario estás increíble, sigues siendo la misma.
—¿Estás bromeando? La edad hace estragos. —Lo miró como si de hecho hubiera perdido la cabeza—. ¿Dónde rayos te habías metido?, te fuiste de la banda y al parecer, del radar de todos. Nunca respondiste mis mensajes…
—Cambié de número —dijo con una mueca—, algunas fans lo consiguieron y amenazaban a Bella, culpándola de que por ella dejé No Signs, eran increíblemente intrusivas, y no podía tener a mi esposa lidiando con eso, y luego yo no tuve el cuidado de pasarle a nadie mi nuevo número, lo siento.
—Lo imagino, igual no pude visitarte antes porque con la gira y el nuevo miembro, todo se volvió una locura, hace… años que perdimos contacto. —Él asintió avergonzado.
—Sí, lo sé, ¿y qué te trae de regreso a Seattle? —Tanya suspiró, desviando la mirada.
—La banda… está en problemas, ya sabes… estamos aquí…
—Por el juicio. —La rubia asintió con un suspiro cansado.
—Supe lo de Charlie, no puedo creer que muriera, y que conste que no creo tampoco que estafara directamente a los chicos, pero es difícil no ponerse del lado de ellos. Ya sabes, mientras ellos hacían todo el trabajo real, Charlie solo estaba cobrando los cheques, no puedo creer que en ningún punto se diera cuenta que tenía demasiadas ganancias, ¿todas esas excentricidades? —se encogió de hombros—, tenían que salir de algún lado.
Edward se removió incómodo. Tanya había externado en voz alta sus más oscuros pensamientos, sacudió la cabeza, ni siquiera quería seguir pensando en todo eso.
—En fin, me tengo que ir, Bella está embarazada y yo…
—¿En serio? —preguntó asombrada—, guau, nunca creí que la mujer de hielo pudiera ser madre —dijo entre risas—. Me da mucho gusto, Edward, felicidades.
Después de un abrazo breve, quedaron en llamarse. Pero no fue sino hasta que Edward estuvo frente a su auto, que se dio cuenta que nunca le pasó su número, cuando se subió y algo crujió dentro de su saco, se dio cuenta de que Tanya había puesto una tarjeta ahí. Rodó los ojos, claro, ella siempre iba un paso por delante.
—Hola.
Edward no levantó la vista del automóvil que estaba reparando. Ese que había comprado cuando recién se habían casado. Su clásico Ford Mustang del 76, un hermoso pedazo de bestia que había conseguido relativamente a buen precio, siempre le habían gustado los Mustang, aún más poder repararlos. Y acudía a él en momentos como este, donde el estrés amenazaba con sacarlo fuera de su piel.
Concentrarse en otra cosa que requiriera toda su atención, parecía lo más indicado cuando peleaba con Isabella. Cinco años de matrimonio le habían enseñado que retirarse a veces era la mejor forma para ganar una batalla.
—¿Viajaste sola?, ¿cómo te sientes? —inquirió sin mirarla, pero sí pudo ver sus altos tacones cuando Bella se detuvo a su lado.
—Mejor… —Hubo una larga pausa que por poco lo hace dejar lo que estaba haciendo, antes de que ella hablara de nuevo—. Oye, quiero hablar de lo que te dije en la oficina.
—No hace falta, Bella —dijo enderezándose, cerrando el cofre antes de tomar un trapo y limpiarse las manos.
Llevaba las mangas remangadas y tenía aceite a lo largo de los brazos, era un desastre, necesitaba ducharse, por el contrario, su mujer estaba hermosa, elegante, siempre diferente a todas. Con ese vestido negro y esos tacones de aguja, incluso con esas ojeras producto del cansancio, ella siempre sería un golpe visual a los sentidos, suspirando sacudió la cabeza, odiando todo este asunto.
—¿Sabes? No quiero hablar más de eso, estabas molesta, ambos estábamos en un mal momento y sé que no lo dijiste en serio.
—Edward, yo… —Sus ojos, esos enormes y bonitos orbes como el chocolate, se llenaron de lágrimas. Eso lo sobresaltó, Bella nunca lloraba, pero por alguna razón, su cuerpo se negó a moverse hacia adelante con ella, el miedo dejándolo clavado al suelo, solo siendo capaz de mirarla—. Lo que te dije en la oficina, es cierto.
—¿Qué parte exactamente? —susurró.
—No quiero tener este bebé.
Los segundos pasaban mientras él seguía ahí, sin comprender. ¿Han tenido esa sensación de ser golpeados en el estómago y que todo dentro sufre un estirón como si se concentrara en ese lugar? Edward no podía ahora ni siquiera respirar, incluso tuvo que apoyarse en el cofre del Mustang mientras miraba a su esposa, para evitar solo caer. Ella estaba concentrada en sus ojos, como midiendo su reacción, y aunque lágrimas bajaban por sus mejillas, conocía perfectamente bien esa mirada.
Estaba decidida.
—Bella —sacudió la cabeza—, e-estás pasando por mucho estrés, la muerte de tu papá, lo que le está pasando a Swan, pero eso no significa que las cosas tienen que ser así. El bebé es más bien como una bendición, con su ayuda saldremos…
—No —lo cortó de tajo—. El bebé no es lo que me ayudará a salir de nada, Edward, ¿no lo puedes ver? —sacudió la cabeza a los lados—, no quiero ser madre, no en estos momentos. Si quiero rescatar la empresa de papá, y buscar a Aro, necesito estar completa, concentrada, enfocada en mi objetivo y este bebé solo… —respiró profundo—, solo me provoca náuseas, jaqueca, me tiene con ganas de dormir todo el tiempo —hizo una mueca—, este bebé pretende que viva en el baño, no me permite en estos momentos hacer lo que tengo que hacer, ¿cómo eso va a ser una bendición?
—¿Sabes cuántas parejas pagan por algo que tú quieres desechar? —inquirió en tono afilado, de pronto recuperando la compostura—, ¿sabes lo que estás haciendo?
—Lo sé —susurró dando un paso hacia atrás.
—Mira —se acercó a ella, sujetando sus manos—, podemos hacerlo, en cuanto nazca yo lo cuidaré, renunciaré a Warner y me dedicaré a él, mientras tú cazas a Aro y lo haces pagar por todo. El juicio será largo y estarás recuperada para entonces… —Pero Bella comenzó a sacudir la cabeza.
—Sé que serías un excelente padre, Edward, nunca podría dudarlo, eres maravilloso. —Acarició su mandíbula—. Te amo más solo imaginándolo, pero justo ahora, no puedo. No lo quiero, y créeme, por experiencia, sé que no hay nada peor que un hijo sin una mamá presente. Yo estaré enfocada en el trabajo ahora que no tenemos un presidente, Emmett me ha dicho que no puede hacerlo solo, así que no estaré para nuestro hijo, no podré ayudarlo, ni a crecer, ni con las tareas, no… no puedo. —Sus manos temblaban mientras respiraba profundo, al parecer intentando calmarse—. Y si esto te decepciona lo suficiente, yo… nunca dije que fuera perfecta… —soltó sus manos, dando un paso hacia atrás—, podemos divorciarnos…
—No, eso no —respondió de inmediato, sin procesarlo, porque siquiera pensarlo era morirse en vida.
—Pero quieres tanto un…
—No más de lo que te quiero a mi lado. —Su mirada no se apartaba de la de ella, la fuerza de su convicción tan fuerte, que hizo que los ojos de Bella ardieran—. Estoy hablando en serio, Bella, y sé que tú también, ¿divorciarnos? No. La vida sin ti sería inconcebible. ¿La vida sin nuestro hijo? Eso es... bueno —se estremeció—, e-estoy seguro de que encontraremos solución a esto.
Los ojos de Bella se volvieron a llenar de lágrimas, mientras se precipitaba hasta su pecho.
—Lo siento, Edward, te amo.
Edward cerró los ojos, dejando que la palabra "te amo" flotara en el aire. Esto no era como le habían dicho que era el amor, como lo había visto en las películas o en las series, incluso como lo había malditamente cantado por años. El amor como se estaba manifestando en este momento, no hacía que las cosas se sintieran remotamente bien, cálidas, acogedoras, llenas de felicidad. Al contrario, tenía a todo su pequeño mundo sacudiéndose y con inmensas náuseas en el estómago.
Y en ese momento comprendió, que a pesar de saber que Bella lo amaba, a su vez, acababa de romper su corazón.
Ella lloró contra su pecho, lloró como nunca antes lo había hecho. Aferrándose a él de tal forma que sus uñas arañaban su pecho, que sus lágrimas empapaban su camisa, todo su cuerpo temblando. Esto era un verdadero desastre.
Y aun así, la estrechó entre sus brazos, enterrando el rostro en su cabello, ocultando sus propias lágrimas. Amándola, a pesar de estar roto en mil pedazos.
Hola chicas, yo tampoco soy una persona perfecta, solo escribo lo que realmente me nace, siéntanse libres de acompañarme en el camino o desertar, realmente en esto de la lectura no tiene por que haber presiones, un abrazo para todas!
Gracias por comentar: Laurita, Angie56, Aislinn Massi, carolaap, Esal, NarMaVeg, Lizdayanna, Adriu, Pichilina, LuAnKa, torrespera172, miop,una disculpa cariño!, Marme, Karla, tal cual, gracias y saludos! Yoliki, saraipineda44, LIly cullen madero, Gibel, Liliana Macias, paupau1, Vale. Potter, Tata XOXO, valentina delafuente, Tecupi, Luciana, angryc, indii93, Chiki, Jupy, rjnavajas, Yenix304, lo único que te puedo decir nena y es en base a experiencia propia, es que no eras tú la de la relación sino tus papás, me costó años entender eso, me cuesta aún, pero (al final creo que buscando bien en nuestro interior sabemos que fue lo que hicimos mal o lo que no hicimos, etc), esa es bronca de los padres no de uno, cuando entendemos que esa cuestión es solamente entre esas dos personas, es cuando lo dejamos ir. injoa, tulgarita, Milacaceres11039, Leah De Call, gloria, Lupita Calvo, Catalina Paz
Mil disculpas si se me pasó alguna, a veces me entretengo releyendo los comentarios y creo que ya escribí su nombre, y nada que se me fue. Un saludo también para mis hathers, mis lectores guest y silenciosos.
