¡Hola a todos mis lectores! En esta ocasión, vengo con el cap número 45 de mis Locuras, inspirado por uno de mis propios círculos mágicos, publicados recientemente en Deviantart.

Ese círculo mágico recibe el nombre "Círculo de Sello del País de las Maravillas", de hecho, conviene que lo vean antes de leer el capítulo, puesto que les aclararía bastantes cosas.

Bueno, con todo dicho y todo por leer, ¡Empecemos con el capítulo!


(Mansión de Luna Nueva 1499; Biblioteca; 22:15 PM de la noche)

Nuestro escritor lobo alado favorito está, a altas horas de la noche, leyendo un libro (bastante grueso, por cierto), sentado en un sillón de la biblioteca. Acompañado de una buena taza de su té favorito, el escritor parece sumido en una profunda concentración.

¿?: Luna…

El lobo, un poco alarmado, mas sorprendido aun así, vuelve la cabeza, para encontrarse con un potro alicornio blanco, de crin y cola blancas y largas, de ojos violetas, que sostiene un tierno oso de peluche amarronado. Luna sonrie, trayendo al potro a estar sentado en su regazo.

Luna: Y ¿Tú no deberías estar ya durmiendo?

Chaos: Ese es el problema…No puedo dormir.

Luna: ¿Hmmm?-arquea la cabeza el lobo, extrañado-Creía que el de los problemas nocturnos era Sweet.

Chaos: Bueno, yo soy más de insomnio, sólo eso. Sweet es más de pesadillas y de mojar la cama en la minoría de las veces…No le digas que te he dicho eso.

Luna: Descuida.-responde el lobo con una ligera risa y acariciando con el hocico la crin del potro-Ya que estás aquí y no puedes dormir, ¿Quieres que te lea un poco del libro que estaba leyendo, a ver si te entra el sueño?

Chaos: ¡Si! ¡Gracias, Luna!-responde Chaos entusiasmado y abrazando el cuello del lobo, para después acostarse en sus patas delanteras, abrazando su peluche.

Luna comienza a leer el libro, por la parte que iba cuando Chaos le interrumpió:

El conejo blanco miró por última vez, con sus violáceos ojos, fuera del arbusto, por si había alguien que lo pudiese detectar.

No podía fallar en su misión. Las Cuatro Reinas del País de las Maravillas habían depositado en él su confianza.

Miró por última vez su pequeña alforja. En ella guardaba "la Llave". No sabía en qué consistía dicho objeto, la Reina de Diamantes (la única de las cuatro que se reunió con él) se la había dado cerrada a cal y canto, con un hechizo asegurado de tal forma que sólo el destinatario la pudiese abrir.

A decir verdad, no sabía en que estaban todos pensando. ¡Él era un novato, por el amor de la Locura!

Ahora estaba en territorio del Mundo de Arriba. Sólo había estado fuera del País de las Maravillas unas pocas horas y ya extrañaba el ambiente que se respiraba allí.

En fin, tenía que centrarse en su misión: Localizar al patriarca de la familia que dijo la Reina de Diamantes cuando le dio la alforja con "la Llave" y dársela.

El conejo blanco salió del arbusto y corrió a toda mecha por las calles del "Territorio Cuerdo", como lo llamaban comúnmente en el País de las Maravillas al Mundo de Arriba.

No paró de correr por bastante tiempo a decir verdad, pero no le importó. Estaba acostumbrado a correr, como mensajero que era, así que estaba acostumbrado al ejercicio.

Llegó delante de una mansión de puertas verdes y tejado rojo. Se la podía distinguir de las demás porque el emblema de la familia, que colgaba orgulloso sobre una de las puertas, era un libro abierto de par en par.

El conejo blanco sacó un papel doblado de uno de sus bolsillos, y desdoblándolo, se dijó en que el dibujo del papel era exactamente igual que el de la puerta.

"Bingo", pensó el pequeño animal del País de las Maravillas. Había encontrado la mansión que le habían encomendado. Sólo faltaba encontrar al dueño de dicha mansión.

Introduciendose en dicha mansión, esquivó a los empleados de la misma por bastantes horas.

La Reina de Diamantes le dijo que la "familia de confianza" de las Cuatro Reinas, estaba compuesta por lobos, así que ya de entrada, que no se asustase, pero que también que los supiese distinguir en cuanto los viese.

Le pareció natural. Siempre fue conocida por ser la más amable y compasiva de las Cuatro Reinas.

El conejo blanco torció una esquina de la mansión, cuando tuvo que esconderse de improviso debajo de una mesa, pues una puerta se estaba abriendo al lado suyo.

Ahora lamentaba no haberse traido Poción Encogedora y Pastel Aumentador.

¿?: Entonces, supongo que todo va según lo previsto para esta noche, ¿No?-preguntó una voz desconocida.

¿?2: Si, Lord Yuckar. A la hora prevista podrá recibir a sus invitados.-dijo otra voz, ahora femenina.

¿?: Perfecto. Supongo que nos veremos después para hacer el recuento de los útiles de la celebración, Regina.

¿?2: Como usted quiera, Lord Yuckar.-dijo obedientemente la voz femenina, empezando a retirarse, después de recibir lo que parecía un beso con elegancia en una de las patas delanteras.

Cuando la mujer (que parecía ser una unicornio rosa, por lo que el conejo, a través de su escondite, pudo observar) se hubo retirado, el conejo blanco vio clara su oportunidad. Salió de su escondite y preguntó en dirección a lo que parecía ser un enorme lobo marrón claro, con alas del mismo color y ojos de color verde, vestido con un esmoquin que parecía muy costoso:

Conejo: Disculpe, ¿Es usted el patriarca de la familia que reside aquí?

El lobo volvió la cabeza extrañado por la pregunta, pero de inmediato, al observar las ropas que llevaba el conejo, abrió mucho los ojos. Inmediatamente abrió la puerta de antes con su magia, cuya aura era también de color verde claro.

Lord Yuckar: Si pudiera entrar a mi despacho, por favor. No creo que sea prudente recibir miradas.

Inmediatamente el conejo obedeció.

Una vez dentro del despacho, el lobo inmediatamente se presentó diciendo:

Lord Yuckar: Encantado de conocerle, soy Lord Yuckar, patriarca del linaje de hechiceros Blauer Mond.

Leyr: Encantado señor Yuckar, yo soy Leyr, mensajero novato de la corte de la Reina de Diamantes, y tengo algo para usted.

Lord Yuckar: ¿El que?-preguntó Yuckar con interés.

Leyr: Ese es justo el problema.-dijo Leyr dándole la pequeña alforja-Nadie, ni siquiera las Cuatro Reinas, saben que forma podría haber adoptado "la Llave" al haber ingresado en este mundo.

Lord Yuckar: Entonces, supongo que "El Sello" ya está puesto en ambos mundos. Nunca más se podrá volver a cruzar el puente entre ambos mundos.

Leyr: Se supone que los miembros de su familia son los únicos que podrán volver al País de las Maravillas, gracias a "la Llave".

Lord Yuckar: Entiendo.

Yuckar coge la alforja de manos de Leyr. Al momento de hacerlo, el hechizo de la Reina de Diamantes comienza a actuar. La alforja se abre de golpe, y una pequeña luz, casi del tamaño de una lenteja, vuela hasta introducirse en la cabeza de Yuckar, producto de la magia.

Leyr: ¿Q-Que ha sido eso?

Yuckar:…Descuida Leyr, pues has cumplido tu misión. La llave está más a salvo imposible.

Luna: Y ese es el final. ¿Qué te ha parecido?

Chaos: Un poco inconcluso y repentino. ¿Qué clase de cuento es ese?

Luna: Jejeje, ninguno. Este es un libro de anecdotas de mi familia. El abuelo del abuelo de mi abuelo era Yuckar.

Chaos: ¡¿Enserio?! ¡¿Y que forma tenía la llave al final?!...por curiosidad, quiero decir. Porque si entró a la mente de Yuckar, tenía que tener una forma no corporea. ¿Era simplemente el poder de ir al País de las Maravillas cuando quisiera?-pregunta Chaos de forma apresurada, ansiosa y emocionada, sólo para adoptar una más tranquila al final.

Luna: Nop.

Chaos: ¿Era un ser sobrenatural encerrado en su mente que le daba esa habilidad?

Luna: Tampoco. Al final, según el libro, la forma que tomó la llave era de "Forma Verbal".

Chaos: (Arqueando la cabeza desde el regazo del lobo) ¿Qué quieres decir?

Luna: Quiero decir que tomó la forma de dos palabras que, con sólo añadirlas al último verso del famoso "Poema del Fablistanon", permiten abrir la puerta al País de las Maravillas. E incluso permiten teletransportar cosas del País de las Maravillas a nuestro mundo, y viceversa.

Chaos: Y, ¿Sabes que palabras son?

Luna: ¡Que va! Yuckar nunca se las dijo a nadie ni las anotó en el libro.

Chaos se entristece un poco, pero se conforma con esta respuesta. Luego de decirle eso, Chaos se va a dormir a su cuarto junto a su hermano (puesto que ha conseguido que le entre el sueño). Luna, al quedarse sólo, lo único que hace es poner una cara de bastante tristeza en su hocico, puesto que aunque no ha dicho ninguna mentira a Chaos…

…tampoco le ha dicho toda la verdad.

Yuckar no le dijo a nadie las dos "Palabras Clave", ni tampoco las anotó en su biografía…pero lo que si hizo fue pasarselas a su heredero por telepatía, al no quedarle más de 3 meses de vida.

Luna: Brillaba, brumeando negro, el sol.

Agiliscosos giroscaban los limazones, banerrando por las váparas lejanas.

Mimosos se fruncían los borogobios, mientras el momio rantas murgiflaba…

No sabemos cuales son las dos palabras que llega a decir Luna al final, puesto que las susurra tan bajo que apenas se le podría escuchar si se le pusiera uno al lado.

Lo único que se puede oir a partir de ahí, es una ligera ráfaga de viento, mientras Luna es transportado a un mundo lleno de animales parlantes, pociones que hacen encoger, tartas que hacen crecer y gatos que se desvanecen en el aire, tan sólo para volver al amanecer.

Cómo si nada hubiese ocurrido.

FIN CAP 45.


¡Hasta aquí el capítulo 45 de mis Locuras! ¡Espero les haya gustado! Sé que no tiene el típico aire de comedia que tienen todos, pero quería darle a alguno un toque...ejem..."diferente", para variar.

¡Se despide Luna Nueva 1499 para verles en el siguiente!