La expedición llego más rápido de lo previsto, todo estaba listo para recuperar el muro aún sabiendo el peligro que se correría, en especial con la entrada de nuevos cadetes que se unieron después de lo que pasó en Sina; algunos cadetes ya veteranos no sabían si lo lograrían, eran nuevos que no tenían idea de lo que verían o lo que enfrentarían.
No eran como los demás que ya tenían conocimiento del riesgo al que se enfrentaban y a quien se enfrentarían.
Ninguno podría evitar ese reencuentro y el enfrentamiento que se vendría pronto, las pérdidas serían bastantes y posiblemente muchos no volverían, o quien sabe, todo puede pasar.
Un azabache se preguntaba una cosa: ¿cuántos volverían con vida?.
Era algo que no sabrían, no hasta que recuperasen el muro, sabiendo el a que se enfrentaban gracias a la información dada por la rubia que al igual que el castaño tendrían su posición oculta para cualquier emergencia, aún así tenía un mal presentimiento y echaba ojo a cada uno de los cadetes, incluyendo a su equipo como de paso al castaño que iba con su amigo y con la azabaches en alerta todo el tiempo por si acaso hubiese titanes o fuese una trampa.
Nada era seguro, menos ese sentimiento que tenía en su pecho.
Hace horas fue a ver a alguien antes de partir, tenía que ir solo sin que nadie más lo supiera y pensando era buena idea haberlo hecho, no lo sabía, pero, eran diferentes y podía entender al idiota de su tío como saber porque era mejor que nadie supiese de ella, al igual que en su caso con su pequeño niño que lo despidió hace horas atrás como pudo, porque el acceso era difícil, más acercarse a él.
Estaba enlistando todo, ayudaba un poco cuando llegaron a la sede y después de ver al comandante, fue a checar a los demás porque no quería ni un solo error y la verdad tenia ese presentimiento desde que despertó pero no le comento nada al castaño para no preocuparme ni angustiarlo.
-Heichou—llego un cadete.—Hay una persona que lo busca.
-¿Quién?—sin verlo al revisar su equipo.
-A-Alguien que dice ser su abuelo—con ese tono de voz firme.
-Ve a prepararte—para dejar su equipo e ir.
Se dirigió a donde debía estar, solo que estaba el carruaje y de ahí un niño bajo para abrazarlo.
-Mami—con su sonrisa.
-Uri—solo lo miro.—¿A que viniste?.
-¡Quería verte antes de que te fueras!—sabiendo porque no debía ir.—Y se bien que volverás sano y a salvo, pero, aún así me preguntaba si estabas bien.
-Lo estoy—acariciando sus cabellos.—Voy a volver y cundo lo haga todo será mejor.
-Espero que mi papá también lo haga—no lo veía por ningún lado.
-¡¿Quien es tu papa?!—solo quería saberlo.
-Es Eren por supuesto—como si no lo supiera su mamá.
-¡Y quien dice que lo es!—enarcando una ceja.
-¡Porque a ti te gusta el y se nota!—sin borrar su sonrisa.—Aunque el te ve de la misma manera. ¡Así que es mi padre!.
-¡Y si yo quisiera estar con alguien mas!—solo queriendo saber su respuesta.
-Eren me agrada mucho—con una seriedad.—Y le veo muy difícil que otra persona más agrade, más si es tu pareja.
No dijo nada, solo se despidió de el y una vez que se fueron, ya que tanto su abuelo como el no tenían mucho en común para entablar una conversación si no fuese por su hijo que eran lo único de lo que hablaban; regreso para dejar todo listo el irse rápido a ese lugar, donde una azabache recargada esperando con paciencia.
-¿Sucede algo Mikasa?—era raro verla tan tranquila.
-Nada malo—suspirando.
-Dilo—cruzándose de brazos.
-Tengo ese mal presentimiento—bajando la mirada.—No quiero ser negativa. Tampoco quiero alarmar a nadie.
-No eres la única—podía entenderla.
-Espero que nada malo pase—eso era lo que más quería.
-Igual—era malo tener ese sentimiento.—Los veo más tarde en el lugar.
Ella asintió para quedarse un rato mas antes de volver con los demás.
Tres horas después.
Llegó a la ciudad de Rose donde busco la dirección que había logrado obtener, era difícil moverse por esos rumbos sin que nadie lo notará, o lo viese extrañamente; le dolía un poco tener que reabrir esa herida pero se lo prometió y cumpliría su palabra.
Tocó la puerta esperando a que abriesen encontrándose con una joven de cabellos azabaches con ojos azules, parecida a su mamá y extrañada de ver a alguien de la legión ahí.
-Siento molestar—aclarando su voz.—Soy Rivaille Ackerman. Sobrino de Kenny.
-¡De mi padre!—sorprendida de conocer a su primo por fin.
-Megustaría no hacer esto pero es mejor que lo sepas—notando que no haba nadie—Kenny murió durante el derrocamiento de Rod Reiis. El nos ayudaba y al final ese viejo hizo lo que quiso.
-Y-Ya veo—feliz de que al final su papá ayudase.—¿Quieres pasar?.
-No tengo mucho tiempo—bajando la mirada.
-Entiendo—mirando que tenia su uniforme.—Mi papa hablaba poco de la familia. Pero, cada vez que mencionaba algo de mi tío o de ti parecía muy orgulloso y feliz.
-Ese viejo—susurrándolo para si mismo.
Unos niños volvían con su padre y al verlo se sorprendieron de ver al hombre más de la humanidad en su puerta.
-Mami—uno de ellos la abrazo.
-Me retiro—listo para irse.
-Espero volver a verte—quería habar con el.—¡Quisiera conversar contigo!.
-Tsk—en afirmación para irse.
Mientras se alejaba su esposo se acercó y noto sus ojos llorosos.
-Mi padre murió—viéndolo irse.
-E-El abuelo—el otro niño lloroso.
-Si—bajando la mirada.—Murió ayudando y haciendo lo correcto.
-Por eso vino el—no muy contento.
-Es mi primo, cariño—entrando a la casa.—No lo digan nadie niños. Pero, el hombre más fuerte de la humanidad es su tío, mi primo.
Abrieron los ojos sorprendidos.
-Es una larga historia—que les diría después.
La chica de lentes miro al castaño notando que estaba muy tranquilo por así decirlo, para ver al azabache enfrente suyo.
-Hanji—la peli naranja la jalo.—¿Sucede algo contigo?.
-Nada Petra—no lo quería decir.
-Sabe que no puede mantener su actitud hacia ellos como lo hace—con un tono de voz de regaño.—Hasta ahora solo somos pocos los que lo han notado, pero, los demás no notarán pronto.
-No comprendes—no quería aceptarlo.
-Lo único que yo quisiera sería ver felices a quienes considero mi familia sin importar con quién fuese—manteniendo la vista enfrente.—Nosotros escogemos a quien amar, no nos pueden obligar a estar con alguien que no queremos. Si Heichou escogió a alguien debería entender sus motivos.
El comandante se caso, pero, acaso usted le pregunto, ¿porque lo hizo?.
Ella se quedó callado sin saber que decir.
-Exacto—para callar.
No le dijo nada más pero noto su hostilidad hacia su capitán, como una gran seriedad al hablar con el castaño y su enfado hacia el comandante el cual le daba igual.
Había inseguridad, algo de miedo, pero, nadie podría mostrarlo, era mejor seguir siendo fuertes.
-Annie—el castaño claro le hablo.
-Sucede algo—volteando a verlo al parar un momento.
-Crees que tengamos que luchar con Reiner y Berthold—debía estar seguro.
-Ellos son guerreros—para caminar de nuevo.—Su misión es importante aún cuando no quieran hacerlo. Su forma de pensar no puede cambiar, lo entenderás una vez que lleguemos y sepan la verdad.
-¿Porque lo haces tu?—era lo que quería saber.
-Antes lo hacía porque mi padre me dijo que era mi deber—no se sentía orgullosa.—Después cambio todo y lo único que hago ahora es porque ya estoy cansada de todo.
No dijo más, ni ellos.
No era momento para decirles algo que descubrirán ellos tarde o temprano, lo mejor era que supieran quien era el verdadero enemigo y no dudarán.
El comodante sabía bien que era seguro que no muchos volverían, sabía de antemano y había calculado los riesgos, en especial con los nuevos cadetes y es por eso que no los expondría a luchar con aquellos que tenían poder de titán.
-Erwin—su amigo cercano.
-¿Que sucede Mike?—seguía caminando.
-Aún estás seguro—refiriéndose a las decisiones que tomo.
-No me puedo arrepentir—volteando a ver aun chico rubio.—El esta a salvo estando lejos de mi.
El era el único que sabía lo que sucedía sin que nadie más se diera cuenta, diferencia de la chica de lentes, el apoyaba mucho a su amigo y a los demás, como al azabache que mantenía su relación con el castaño y lo sabía porque eran fáciles de leer.
Aunque no estuviese de acuerdo en algunas cosas, era mejor mantener la prudencia hasta que pudiese dar su opinión.
-Escucha esto Mike—era lo último que diría.—Sin importar lo que pase conmigo, prometeme que Armin estará a salvo.
-Lo prometo—no podía hacer nada.
Una conversación que nadie escucho sobre ellos.
Aquí está el capítulo de hoy😙
Espero que les guste. En el siguiente capítulo adelantaré los hechos del arco para pasar a lo importante, será como un resumen corto para no alargar lo tanto.
Besitos 3:3:3:3:3:3
