30. Eso que hace que tu corazón se vuelva más cálido.

Sakura se tiró encima de la cama, con los brazos abiertos, Naruto en la otra cama lo observó con tristeza. Tsunade después de todo no había respetado el trato, alegando que una batalla clandestina como esa no era válida y poniendo miles de excusas para no volver a la hoja; no obstante, aceptó cumplir el trato cuando Naruto dijo que podría dominar el rasengan en una semana.

De eso ya habían pasado cinco días.

—Quizás deba volver a donde Sasuke. —dijo Sakura, sentándose en la cama. —Estoy preocupado por él, además… siento que estoy estorbando en el entrenamiento que tiene Ero-sennin contigo.

— ¡Claro que no, Sakura! —comentó presuroso Naruto, subiéndose a la cama contraria, poniéndose delante de él. —Sé que te sientes decaído por lo de la vieja Tsunade, pero ya verás que cuando domine el rasengan seguro que queda sorprendida y cumple su palabra.

—No estoy del todo convencido. —murmuró. —Aunque creo que es nuestra última esperanza.

Naruto entonces puso una mano en la cabeza de Sakura, agitando con cuidado sus cabellos, queriendo darle confianza.

—Todo estará bien, te lo prometo. —sonrió, retirando la mano.

Sakura lo observó un corto periodo de tiempo, Naruto estaba contando acerca del ramen que servían en ese pueblo y que no se semejaba a nada al de Ichiraku; se sentía mal por no darle una respuesta a Naruto acerca de su declaración, ¿Cómo decirlo? Le había puesto infinitamente feliz que su mejor amigo sintiera algo por él, que ese sentimiento hubiese crecido tanto que ni siquiera le importaba lo que los demás pensaran, casi como Sasuke. No obstante, pese a que los ojos de Naruto le causaban confortación, alegría y esperanza de un mañana mejor, nunca se le abrió esa posibilidad en su mente, de amarlo, de querer formar una familia con él.

Debía hacerlo correctamente con él.

— ¿Qué te pareció el ramen de cerdo que pediste? —preguntó Naruto, dejando la banda en el buro. —El de Ero-sennin no sabía a nada, le robé un poco mientras él observaba una chica muy linda.

—Naruto.

— ¿Sí?

—Yo… tengo que decirte algo.

—No. —el rubio negó rápidamente con la cabeza, causando sorpresa en Sakura. —Detente ahí, Sakura.

— ¿Eh?

—Ni siquiera he dado mi máximo esfuerzo todavía. —reprochó Naruto, con los brazos cruzados. —Puede que parezca un pesado, pero… quiero darlo.

— ¿A qué te refieres?

—Quiero dar mi todo contigo, de esa manera, sea cual sea tu decisión, la aceptaré. —explicó, asintiendo con la cabeza. El cabello que le caía sobre la frente le rebotó con gracia, haciendo que su piel tostadita brillará todavía más. —Puede que sea patético, pero es la decisión que tomé. Con eso, sabré que di lo mejor de mí y no tendré nada de lo que arrepentirme después.

Algo de que arrepentirse después…

Sakura tocó la banda en su cabeza, rememorando el día que la puso ahí, dispuesto a dar todo por Naruto y Sasuke; luego miró su mano donde solía estar el listón de Ino, entendía perfectamente lo que decía Naruto, el dar todo por alguien así teniéndose que sacrificar uno mismo.

—Haz lo que te plazca. —barbulló, adquiriendo un sonroso en las mejillas por la vergüenza de aquella platica. —Al fin y al cabo, siempre lo haces.

—Bueno, por algo somos mejores amigos. —sonrió Naruto, alzando un puño en el aire. —Ya verás, estarás rogándome para que salga contigo.

— ¡Quién haría esa cosa tan vergonzosa! —reprochó Sakura, lanzándole una almohada a la cara.

—Y entonces cuando menos lo esperes estaremos juntos para siempre. —sonrió, tan bonito, que como si fuera un hechizo que hacía a todo el mundo iluminarse. Y lo peor de todo es que él no era consciente de lo bonita que era.

Sakura ni siquiera pudo responderle que nunca había estado pensando de forma diferente.

En el sexto día, cuando Shizune apareció por la puerta del hotel, para platicarles acerca de Tsunade y sus motivaciones, Sakura hizo un mohín. Era claro que ella tenía un terrible pasado, aun así no le daba el derecho de tratar a Naruto ni a él como quisiera, todos tenían pasado, Naruto también y no por eso era un imbécil con los demás.

—Me niego. —dijo Tsunade, seria.

— ¿Por qué? ¡Usted aceptó! —reprochó Sakura, poniéndose a la defensiva. Shizune intentó intervenir pero recibió una mirada de advertencia por parte del niño y Tsunade. —Si no sabe cumplir su palabra, entonces no debería de apostar.

—Bienvenido al mundo de los adultos. —contestó Tsunade. —Algunos mentimos, ese pedazo de tonto ya debió habértelo enseñado. —dijo señalando a Jiraya, causando un suspiro en él.

—Sí que lo hizo. —murmuraron Naruto y Sakura.

—Aun así, usted prometió cumplirle el favor especial a Sakura, ¿por qué no quiere entrenarlo de pronto? —acusó Naruto.

—Olvídalo niño, yo no entreno hombres. —bufó Tsunade, cruzándose de brazos. —No importa lo que digas, la respuesta seguirá siendo la misma.

— ¿Por qué?

—Porque el clan Haruno carece de talento. —sentenció.

Sakura miró hacia atrás, Naruto y Jiraya estaban observando en silencio, el primero conteniendo todas las ganas de reventar a insultos a Tsunade. Luego dirigió su vista a Masamune, había algo en el cuervo que lo tranquilizaba, pero no lo suficiente.

—Ya veo. —dijo Sakura, dándose la vuelta, molesto por el rechazo.

Así que Sakura se fue a dormir casi al final del relato, siendo reprochado por Naruto, ¿qué podía hacer? Entendía, empatizaba con la mujer, quizás en su situación y si hubiera perdido a Naruto estaría en la misma posición, sin embargo, ya le había pedido todo el respeto que le quedaba.

Y debido al genjutsu de Itachi, fue incapaz de darse cuenta de la presencia de la legendaria sannin que noqueó a su mejor amigo y a Shizune.

Sakura esquivó una patada de Itachi, yéndose hacia abajo, luego de barrerse dio tres brincos atrás, guardando su distancia entre la contraria. El mayor de los Uchica corrió de nuevo a ella, buscando golpearla, Sakura buscó detener su puño en el aire con una mano, pero Itachi la estaba haciendo retroceder por lo que tuvo que utilizar la otra mano y sus pies para apoyarse.

Ya te dije que no debes de parar los ataques frontales. Debido a que no tienes nada que lo contrarreste, reprochó Itachi, cesado el ataque. es mejor esquivarlo y buscar una forma de contratacar desde arriba o por los lados.

¿Cuándo me enseñaras un jutsu?preguntó Sakura, agitada.Hemos entrenado taijutsu todo este tiempo, Itachi-san. Es de gran ayuda, pero contra Orochimaru dudo mucho que funcione.

No puedo enseñarte jutsus en un genjutsu. dijo Itachi, limpiándose el sudor. Sería demasiado complicado.

¿Por qué?

Cuando te enseño taijutsu tu cuerpo recuerda, mientras que tu mente no recordará nada, puedes hacer mal el jutsu y salir perjudicada por eso. explicó.

Pero recordé el nombre de Masamune.

Sí… no entiendo como paso. murmuró Itachi, preocupado. Pero me alegra que al menos lo llames por su nombre, él…

Va a protegerme, lo sé, Itachi-san. sonrió Sakura, subiendo ambos puños volvió a retar al contrario. Itachi sonrió, preparándose para una nueva ronda de entrenamiento.

Ven por mí, Sakura.

Cuando Sakura despertó ya estaba siendo llevado por Naruto en su espalda, jadeante miró la cabellera rubia que se agitaba por el movimiento rápido. Shizune del otro lado miraba preocupada a Jiraya, quién de por sí lucía muy pálido por la droga suministrada por Tsunade. Al llegar a las murallas destruidas, pudo deshacerse del agarre de Naruto que se alivió al verlo mejor.

—Estabas jadeando mucho y sudando. —explicó mientras los otros dos evaluaban la situación y ponían al cerdito a buscar a Tsunade. —La vieja engañó a Ero-sennin, creo que se fue a encontrar con Orochimaru.

—Ya veo, supongo que está de su lado. —murmuró Sakura, le dolían los músculos.

—No, Tsunade-sama… es posible que haya rechazado la propuesta de Orochimaru. —dijo Shizune, seria. —De lo contrario esto no estaría destruido.

—Ah, Masamune. —Sakura sintió como el cuervo se levantaba de su cabeza, aleteando sus alas, yendo a la misma dirección que el cerdito de Shizune, indicando que camino deberían tomar.

Los cuatro ninjas salieron de inmediato a esa dirección, persiguiéndolos. Cuando llegaron Sakura y Naruto se detuvieron mucho antes que Jiraya y Shizune, reconociendo a la silueta de cabello gris que estaba maltratando a Tsunade, cuando Shizune quiso intervenir Kabuto no dudó ni un segundo en atacarla, entretanto Jiraya discutía con Orochimaru.

—Ese… es Kabuto. —murmuró Naruto, sorprendido. — ¡No entiendo nada, ¿qué está haciendo Kabuto aquí?!

— ¿Te atrapó Orochimaru? —preguntó Sakura, preocupado.

Kabuto arqueó una ceja, esos dos niños idiotas lo sacaban de su naturaleza tranquila, si Sasuke ya estuviera ahí hubiera atado cabos desde el primer momento que lo vio. Sin embargo, ellos todavía estaban dudando de que fuera verdad, estaban todavía preocupados por él.

—Creo que es bastante obvio que está por voluntado propia con Orochimaru. —dijo Jiraya, cruzado de brazos. — ¿De dónde lo conoces, Naruto?

—En los exámenes Chunnin… fingiste ayudarnos para poder acercarte a Sasuke, ¿no es verdad? —preguntó Sakura, apretando los puños. — ¡Tú sabías desde el principio que ese bastardo de Orochimaru iba por Sasuke!

—Así es, ¿algún problema con eso? —preguntó Kabuto, desinteresado. —Naruto y tú solo estorbaban para el plan de mi señor Orochimaru.

—Kabuto. —dijo Orochimaru, ignorando a Jiraya. —Juega con ellos mientras yo me encargo de Jiraya.

—Como ordene, mi señor.

—Y acaba con esa molestia rosa antes de que yo decida hacerlo. —pidió Orochimaru, dirigiéndole una mirada gélida a Sakura que le congeló los pies en la tierra, no, no era el momento de ser cobarde.

—Con esa enfermedad que tiene, ni siquiera será capaz de defenderse —sonrió Kabuto, delatándose. Sakura lo observó en su silencio agobiante, mientras Naruto y Jiraya buscaban en vano invocar a los grandes sapos; había sido él, cuando le curó las heridas, Kabuto le había envenado el cuerpo con esa extraña enfermedad.

—Sakura, cuida de la vie- ¡Espera, Sakura!

Kabuto sonrió al escuchar el gritó de Naruto que ya corría para alcanzar a Sakura, el cual iba directo a él, el cuervo en su cabeza se había levantado y ahora posaba en el lomo del cerdito, al lado de los sapitos que aparecieron, Masamune soltó un suspiró, ¿a qué había quedado reducido? Pero bueno, esperaba que a cómo iban las cosas no invocaran a esos tres o toda la farsa que había montado Itachi sería un desperdicio.

Kabuto bañó de nuevo sus manos en chakra, esquivando la primera patada dada por Sakura, seguida de un puñetazo que evadió a tiempo al echar la cabeza a un lado. Seguía dependiendo mucho del taijutsu, con eso no sería capaz de ganarle. Cuando intentó tocarle el muslo, Sakura tomó rápidamente su muñeca, barriéndose debajo de sus piernas y dándole una maroma que lo dejó estrellado contra el piso.

—Bien, es cierto que el taijutsu no utiliza tanto chakra. —bufó Kabuto, acomodándose los lentes. —Aun así, tu cuerpo… ¿Cuánto será capaz de tolerarlo?

— ¡También nos tiene a nosotros! —reprochó Naruto junto a Shizune y sus clones.

—Naruto no tienes grandes habilidades, te acabaré en un segundo. —sonrió Kabuto, pegándole un codazo a Sakura en medio de la cara, haciéndolo sangrar. Cuando Kabuto se lanzó a atacar a los clones de Naruto, Shizune comenzó a hacer movimientos con las manos, indicándole con una seña a los dos gennins que se retiraran, soltando así el humo venenoso.

Sakura se quitó la sangre del rostro, Shizune en cuestión de segundos había terminado reducida a nada; ¿qué les esperaba a ellos dos? Kabuto era un gran oponente, lo supo desde que los ayudo en los exámenes, no obstante, en su vida pensó enfrentarlo como un rival.

Si uso un genjutsu, lo diluirá rápidamente. —pensó, apretando los puños. — ¡Ah, Naruto!

— ¿Ves ahora lo patético que eres? —le preguntó Kabuto, pateando a Naruto en un costado. Tsunade estaba haciendo lo mismo que Sakura en ese momento, observando únicamente como el cuerpo del rubio era maltratado. —Desde que te conocí, Naruto y Sasuke siempre han estado para cuidarte, eres igual de inútil que esta mujer.

—Eso lo sé mejor que nadie, traidor imbécil. —dijo Sakura, comenzando a juntar cierta cantidad de chakra en sus pies y manos. —Lo sé mejor que nadie.

—Y aún así no haces nada para mejorarlo.

— ¿Qué tan seguro estás de eso? —preguntó Sakura, detrás de él, mientras el que estaba bastante alejado se esfumaba en un puff.

— ¿Un clon de sombra? —Kabuto dejó sus sorpresa a un lado, queriendo tomar el puño de Sakura con sus manos notó que este estaba impregnado en chakra, así que cuando lo recibió terminó tirado unos metros alejado de Tsunade.

—No es malo tener miedo. —comentó Sakura, agitado. La enfermedad comenzaba a verse presente. —Esa razón por la que tu humillas a Tsunade-san carece de todo valor.

—Me pagaras esta. —gruñó Kabuto, poniéndose de pie, volviendo a llenar sus manos con el jutsu médico. —Orochimaru-sama estará más que contento si acabo con la espina que detiene a Sasuke.

—El miedo nos hace más fuertes, siempre y cuando, podamos vencerlo. —dicho esto Sakura le dio una mirada rápida a Tsunade, quién se la devolvió confusa. —No te dejaré volver a tocar a Naruto.

—Tú ni podrías tocarme. —bufó Kabuto, lanzándose a él.

Sakura suspiró, enfocando su mirada verdosa en Kabuto, volvió a correr a él esquivando de manera efectiva los ataques que intentaba darle. Los movimientos eran demasiado rápidos, y cada vez se estaba sintiendo más cansancio, aún así, tenía que aguantar, proteger lo que debía ser protegido, ese era el camino que escogió.

Kabuto le golpeó el estómago, logrando que escupiera sangre no obstante antes de caerse de rodillas al suelo logró darle un puñetazo con bastante fuerza en la mejilla, separándose de él y ambos quedando en el suelo. Kabuto se tocó la nariz, le había sangrado y el enojo comenzó a crecer en él, ¿cómo podía ese debilucho podía osar en tocarlo?

Tsunade observó con terror la sangre que estaba escupiendo Sakura, Naruto del otro lado estaba buscando fuerzas para levantarse también.

—Aún no. —murmuró Sakura, poniéndose de pie, deteniendo con su brazo una patada que Kabuto le lanzó pero a su vez recibiendo otro toque en su pierna, causándole seguramente un desgarre. —Maldita sea… —cuando buscó estrellarle otra vez su puño, Kabuto puso las dos manos bañadas en el chakra especial sobre sus hombros.

—Ya te lo dije, no puedes ganarme. —sonrió él, pegándole una patada en el rostro. —No seas tan arrogante, debilucho.

— ¡Sakura!

—Ahora a acabar con esa mujer y con Naruto.

— ¿A dónde crees que vas? —jadeó Sakura, tomándole con mucho esfuerzo su tobillo. —La persona que tienes que eliminar primero, está justo aquí.

Aplicando chakra en sus piernas Sakura se puso de pie en un saltó, estampando justo en el estómago de Kabuto quién aún con toda la falta de aire tomó de los cabellos a Sakura y lo estrelló contra la dura tierra debajo de ellos.

—Eres una mosca persistente.

— ¿Quién es la mosca? —sonrió Sakura, rodando por el suelo haciendo que el sello impuesto en la espalda de Kabuto, explotara.

Sakura comenzó a respirar con dificultad, el estomago le estaba causando un terrible dolor, más aparte debido a su enfermedad la cantidad de chakra que le quedaba ya era demasiado limitado, si seguía así no cabe duda que terminaría muerto.

Tenía que idear una rápida estrategia, pero Jiraya parecía ocupado y Tsunade no reaccionaba.

—Estás muerto.

— ¡Sakura! —Naruto llegó hasta él, muerto de miedo por la palidez que estaba viéndose en el rostro de Sakura. —Tranquilo, yo me encargaré.

— ¡No te metas, estorbo! —gritó Kabuto, corriendo a ellos totalmente furioso; Sakura al mirarlo supo que ese ataque Naruto no podría pararlo, lo recibiría y acabaría demasiado afectado; así que con todo el esfuerzo del mundo, abrazó a Naruto por detrás, logrando cambiar posiciones con él y recibiendo el ataque de Kabuto justo en su espalda.

—No, no, Sakura…—Naruto tomó el cuerpo de su compañero al tiempo en que Kabuto lo golpeaba con suficiente fuerza para mandarlo a estrellarse con una roca.

— ¡Basta, no sigan metiéndose! —gritó Tsunade, al borde de la histeria. — ¡Si siguen así, ambos terminaran muertos!

Naruto se aferró al cuerpo de Sakura, recibiendo la mayoría del impacto, cuando el humo se disipó, pudo notar el cuerpo maltrecho de su amigo quién respiraba con demasiada dificultad para el gusto del rubio. ¿Por qué siempre terminaba así? ¿Por qué nunca podía proteger a Sakura? Si era una de sus personas más importantes.

—Aún…

—Eres demasiado lindo, Sakura. —sonrió Naruto, quitándole algunos mechones de su rostro. —Cada vez que te lastimas haces que me duela mucho el corazón. Quisiera protegerte para siempre y que nadie nunca te dañara, pero sé que eso iría en contra de tu propio orgullo.

Naruto observó a Kabuto, aún estaba golpeando a Tsunade; con mucho cuidado, Naruto puso a Sakura en el suelo, Masamune no tardó en volar a él, preocupado por su nuevo dueño.

—Cuídalo, cuervo tonto. —sonrió Naruto.

— ¿Por qué te estás metiendo de nuevo, Naruto? —reprochó Kabuto, mandándolo al suelo de un puñetazo.

—Porque ese collar va a ser mío. —respondió él, volviéndose a poner de pie.

—Acabaras muerto.

—No voy a morir, todavía no. —sonrió Naruto, observando a Kabuto. —Y hay dos muy buenas razones para eso.

— ¿Razones?

—La primera es porque este es mi camino ninja, hasta que sea Hokage no pienso morir. —comentó sosteniendo el puño de Kabuto, cortándose en medio de los dedos con el kunai que este sostenía, con la técnica de clones de sombra, comenzó a formar el rasengan en la otra mano, sosteniendo con fuerza el brazo de Kabuto para impedirle atacar.

— ¿¡Qué!? —era imposible, el chakra de Naruto se estaba sintiendo diferente. ¿Qué técnica era esa?

—Y la segunda, tal y como le dije a Gaara, atreverse a lastimar a la persona que me gusta, ¡no pienses que te librarás tan fácil de eso, imbécil!

Antes de que Kabuto pudiera procesar las palabras dichas, Naruto estrelló la técnica contra su pecho.

— ¡RASENGAN!


Ya voy en el capitulo 30 y no he llegado ni a la mitad de esta madre ; u; aiuda.