Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K Rowling y compañía.
Advertencias: Este fic participa en el minirreto de ferebro para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Palabras: 397 palabras.
Pareja sorteada: Draco Malfoy/Charles Weasley
N/A: Historia revisada por Kristy SR.
N/A2: El principio de la historia pertenece a Orgullo y prejuicio.
en tierra de dragones
[draco malfoy & charlie weasley]
Era una verdad universalmente aceptada que Draco Malfoy perdía la compostura cuando alguien conquistaba su corazón. Por lo menos eso diría Pansy, si pudiera ver a su amigo en ese estado tan lamentable. Por suerte, le acompañaba Scorpius; un niño que solo tenía ojos para los carteles sobre dragones.
Había sido un regalo de Blaise. Draco tendría que haber sabido, por el brillo malicioso de su mirada, que su amigo tenía malas intenciones. Pero con Scorpius dando saltos de alegría, porque «¡dragones, papá, dragones!», le había sido imposible.
Por eso estaban allí. En Cluj-Napoca, donde tenía lugar el pase privado. Con Charles Weasley como su guía. «Puto Zabini». Draco tuvo un flechazo con ese pelirrojo en cuarto año. Y ahora, varios años después, se encontraba casi a solas con él; furioso, avergonzado y con el corazón a punto de salírsele por la boca, solo atinó a seguirle el ritmo, a él y a su hijo.
Scorpius estaba eufórico.
Weasley le lanzaba miradas por encima del hombro cada dos por tres. Si Pansy estuviera allí, ¡la reina del disimulo!, le habría dado un empujoncito (literal) para que hiciera o dijera algo al respecto.
—¡Papá, mira! ¿Sabías que hubo muggles que cazaban dragones?
Weasley le estaba mirando con una sonrisita que no tenía nada de inocente. ¿Qué esperaba? ¿¡Qué quería!?
«¡Draco, reacciona!».
—¿Te cuento un secreto, Scorpius? Me encantan los dragones albinos, porque son muy raros y… me dan mucha guerra.
Eso no estaba pasando de verdad.
Scorpius salió corriendo hasta el siguiente cartel informativo. Weasley no se movió. Él tampoco. Normalmente le costaba menos responder a ese tipo de coqueteo. Tan descarado. Pero fue su primer enamoramiento…
—¿Y si…? —Weasley parecía avergonzado; carraspeó y se recompuso, como si acabara de recordar que tenía agallas o algo así—. ¿Y si después os invito a almorzar? Conozco sitios encantadores. Tu hijo…, creo que sería… Joder... Qué torpe estoy.
Adiós a las agallas gryffindorescas. Estaba tan rojo como su pelo (¡qué largo era, madre mía!). Fue suficiente para que Draco se recuperara, ya no tenía quince años; era un adulto y podía hacer lo que quisiera. Además, lo que sucediera en tierras de dragones, se quedaría allí.
—¿Me está pidiendo una cita? —preguntó divertido.
Charles asintió confiado.
—Espero que ese restaurante esté a mi altura, ya sabe lo que dicen de algunos dragones, somos difíciles de contentar.
—Desafío aceptado.
fin.
No sé qué decir, salvo que, por raro que parezca (al menos para mí), me habría encantado tener más espacio para desarrollar esta idea. Quizás algún día. No sé mucho de Rumanía. Nada en realidad. He puesto en Google "ciudades rumanas" y he cogido la que más me ha llamado la atención. Por si sentíais curiosidad por mi elección.
¡Hasta la próxima!
PD: ¡Toda opinión es bienvenida!
