Llegando a un acuerdo
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Poppy recordaba a ver salido corriendo escaleras abajo, sus pies entre la arena, el sonido del mar, el sol abrazador en su rostro, luego, nada. De nuevo aquella sensación de paz y comodidad, junto con una brisa fresca. Abrió los ojos, estaba de nuevo en el sofá, había a sus pies un pequeño ventilador, enfrente un contenedor con hielos que volvía el aire refrescante.
-¿Qué paso? – pregunto algo atarantada.
-Te desmayaste… otra vez. – le contesto desde la cocina Ramón, sin voltear a verla.
-No, no me desmaye, es solo que… estaba cansada, quería dormir, a veces me pasa, apenas toco la cama y caigo dormida. – trato de negar el hecho.
-Ah, mira, no lo había pensado, y ¿Cada cuando caes dormida de esa manera? – pregunto molesto.
-Pues… contando hoy, y tal vez ayer… bueno, no lo sé realmente. – Poppy reacciono al fin al hecho de que aquello no estaba bien para su salud.
-¿Qué desayunaste hoy? – Ramón estaba sirviendo una sopa con verduras y fideos udon.
-Helado, un par de cucharadas… -
-¡¿SOLO ESO?! –
-No tenía comida. – contesto con timidez. – Y no quería llamar a mi padre para pedirle más, se molesta cuando no me administro bien. –
-¿Y qué pensabas hacer? ¿Morir de hambre hasta que te depositara de nuevo? –
-No, yo no… creo que no calcule bien las cosas. – el ánimo de Poppy se encontraba de nuevo hasta el suelo, se sentía tan inútil, tal vez lo mejor si sería quedarse un par de días con ellos, al menos hasta que fuera fin de mes, que era cuando su padre le depositaba, no quería que fuera algo tipo "Hola papá, estoy embarazada y no calcule bien mis gastos, ¿podrías depositarme?"
-Come. – le ordeno al servirle el plato en la barra de la cocina.
El plato se veía simple, no es que Poppy fuera quisquillosa, pero en ese momento con las náuseas del embarazo, no todo le caí bien, se le revolvía el estómago con tan solo ver el plato; mucha de la comida que entraba, salía con rapidez, no tenía ganas de vomitar en ese momento.
-No tengo hambre. – mintió, pero su estómago la delato.
-¿En serio? – le pregunto levantando una ceja al volver escuchar su estómago rugir.
-Quizás un poco. – a regañadientes se sentó en el banco de la barra. - ¿Dónde está tu baño? –
-Detrás de aquella puerta. – le indico con el cuchillo mientras regresaba a seguir cocinando. Poppy se levantó para ir. – No te tardes. – le ordeno algo molesto.
"¿Quién se cree que es?" se preguntó a sí misma, se lavó las manos y regreso a la cocina, más tranquila de saber a dónde correr cuando la comida quisiera regresar por donde vino. El platillo no era nada del otro mundo, se podría decir que era una sopa bastante desabrida, pero, tenía algo, un no sé qué, era fácil de tragar, su débil sabor no le provocaba nauseas en lo absoluto y no le caí pesada en el estómago, cuando menos lo peso, se encontraba empinando el plato sobre su boca devorando el caldo y los ingredientes flotantes sobre el. Ramón la veía encantado, esperaba que no notara la sonrisa de bobo en su rostro y como la miraba maravillado. Poppy bajo el plato y él volvió a lo suyo.
-Más… - dijo relamiéndose los labios.
Ramón tomo su plato y sin responderle lo relleno. El hecho se volvió a repetir. Nube, que había vuelto a bajar, pudo ver la felicidad en el rostro de su hermano.
-¿Qué tal les va? ¿Ya se calmaron? –
-Más… - repitió tras terminar de nuevo su plato.
-¿No quieres de un vez toda la olla? – se burló Ramón.
-¿Me la darías? –
Los dos hermanos se miraron desconcertados.
Poppy estaba satisfecha, y lo mejor de todo es que no se sentía mal, ni con nauseas, o terriblemente cansada, luego de aquella comida, parecía estar de nuevo con las suficientes energías para dialogar.
-Bueno. – hablo Nube apretándose un moño falso en el cuello. – yo seré su mediador el día de hoy. – comento estando todos sentados en la sala.
-No te necesitamos. – le recalco Ramón.
-Hermano, conociendo lo inflexible que eres, creo que mi presencia aquí es básica. –
-¿No podemos usar otro mediador? – pregunto Poppy.
-¿Y que más personas se enteren de esto?, no, vamos, confíen en mí. – dijo poniendo un par de papeles en la mesa. – Este es el contrato que mi hermano quiere hacer contigo. –
-¿Qué? ¿Contrato? ¿Qué significa esto? – dijo tomando el papel en sus manos.
-Tú y yo. – hablo Ramón. – no tenemos nada en común más que el bebé, solo estipulo hasta donde llegará nuestra interacción, será mera asociación por… -
-¡Yo no quiero eso! – se quejó. – No es un contrato o un acuerdo, entre tú y yo hay… -
-No hay nada. – le dijo tajante. – Tú lo dejaste bien en claro. –
-Si me dejaras explicarte. –
- Ya ven que si me necesitan. – hablo Nube, aclarándose la voz dijo. – Ahora, el acuerdo solo son cuatro puntos, número uno… Poppy seguirá al pie de las letras las indicaciones de Ramón sobre el embarazo y cuidados, ya que "ella" no sabe lo que hace… -
-Lo sé, mira, estoy de acuerdo. – Su principal motor de aquella idea era que él correría con todos los gastos. – pero… -
-Segundo punto, todo se hará en ciudad berteno con identidades falsas que deben de mantener, ya sabes, por eso de mantener lejos a la prensa y tener privacidad hasta que sea momento de sacarlo a la luz. –
-Claro, si, muchas gracias por ese punto… pero. –
-Número tres, la dieta alimentaria será estricta y sin flexibilidad, aquí mi hermano tiene un punto, saliste anémica en tus exámenes, así que apoyo a Ramón en esto. –
-Y yo, no sabía que estaba mal, pero, si me dejaras hablar. –
-Último punto… su relación solo será una asociación por mutuo acuerdo de… -
-Exactamente quiero hablar de eso, Ramón. – le dijo tratando de mirarlo a los ojos, solo que este le negaba el privilegio. – Lamento lo que paso en el concierto, te pido perdón por lo que dije en el supermercado y por creer que era tú hermano la persona con la que dormí, pero creo que ya pagué mucho por todas mis equivocaciones, perdí a mis amigas, no tengo a mi padre para hablar directamente de esto, estoy tan desesperada y aunque no quieras creerme… te amo. –
Ramón comenzó a reír de manera maquiavélica.
-Claro, ¿Por qué no lo harías ahora? Es tan jodidamente conveniente para ti. –
-¿Por qué no quieres creerme? – Poppy se quejó.
-¿Quieres que te lo enliste? –
-Saben que creo. – dijo interviniendo Nube. – Creo que este último punto debería de borrarse. –
-¡¿OTRA VEZ TE PONES DE SU LADO?! – Le grito poniéndose de pie.
-Calma, no lo hago, solo que creo que tu manera de tratar esto de "su relación" es muy seca, ¿Qué pasara cuando llegue el bebé? ¿Quieres causarle algún trauma por la frialdad con la que su padre trata a su madre? –
-No, estará bien, los bebés son… -
-Sensibles, recuerda lo que dice nuestro padre, necesitan un ambiente armonioso y positivo, y esta chica es exactamente eso. –
-Yo no voy a caer en su juego… - le dijo apuntando a ambos.
-No digo que tengan algo romántico, vamos chicos, al menos traten de ser amigos. –
Poppy estaba haciendo pucheros, mientras Ramón trataba de no explotar en histeria.
-Sean ambos flexibles y dejen este punto abierto a las posibilidades, Poppy, mi hermano tiene derecho a rechazarte, hay una larga lista de porque no quiere tener nada contigo y aunque a mí y a ti no nos gusta mucha la idea, él tiene razón en eso ¿podrías conformarte con su amistad? –
-¡Ajá! – grito triunfante Ramón al sentirse por fin apoyado por su hermano.
-Ramón, hermano, sabes que estas molesto y que no piensas bien las cosas cuando estas así, relájate, tómalo con calma y cuando te tranquilices, toma una decisión al respecto. –
-Mi respuesta sigue siendo no, además, ya estoy calmado… - contesto cruzándose de brazos y mirando a otro lado.
-Bien, acordamos dejar el punto cuatro para después, ahora… ¿Qué hay de cenar? –
Ramón rodo los ojos y se fue directo a la cocina. Poppy por su parte siguió sentada sin saber qué hacer.
-¿Quieres que te muestre tu cuarto? – le pregunto Nube.
-Si, claro… - contesto, sabiendo que no tenía nada mejor que hacer.
Subió las escaleras que había recorrido aquella noche de juerga, y un par de puertas después Nube le enseño lo que sería su habitación.
-Mi hermano se tomó la molestia de tomar algunas cosas de tu cuarto, dijo que solo trajo lo básico, así que, si te falta alguna cosa, solo dilo. -
-Que atento. – dijo al ver las mochilas llenas de ropa.
-El baño esta al fondo del pasillo, mi cuarto es ese. – le señalo una puerta un par de habitaciones más al fondo. – Y este que está enfrente del tuyo es el de mi hermano, cuando la comida esta lista, él por lo regular sube para avisarnos, descuida, se le pasará el mal humor, solo te doy un pequeño consejo, no lo presiones, si lo haces se pondrá aún más terco. – Nube se fue a su habitación.
Poppy hizo una mueca chusca y rodo los ojos, pero debía tener razón, si alguien la tratara como ella había tratado a Ramón, sin duda no le tendría confianza, mucho menos cariño. Tal vez con el paso de los días y la oportunidad de estar a su lado, tendría algún momento en donde podrían tocar el tema sin más dramas y mal entendidos. Revisando sus pertenencias encontró su celular, tenía cientos de mensajes y notificaciones.
-Una cosa a la vez. – se dijo a sí misma.
Por lo que sin dudarlo dos veces puso un mensaje en todas sus redes sociales, incluso se lo comunicó a su padre que solo le dio una respuesta aprobatoria.
"Queridos amigos, estamos pasando por un gran cambio en nuestras vidas, en este momento, luego de celebrar nuestros triunfos y final de una grandiosa etapa, he decidido hacer un viaje al retiro de Pendrago, en las montañas a las afuera de nuestra villa, necesito tener un tiempo a solas para reconectarme conmigo misma, lamento no poder asistir a ninguna fiesta por un par de meses, si teníamos compromisos previos, una disculpa, no podré asistir, en esta caminata solitaria lo más seguro es que no tenga señal en mi celular, a veces es bueno desconectarse de todo para encontrarse a uno mismo, muy pronto regresare y les aseguro, todo será maravillosamente divertido."
En poco tiempo recibió muchas notificaciones positivas, luego de ver varios comentarios y contestar algunos, puso su celular en modo avión, dispuesta a dejar de formar parte de la comunidad digital hasta no resolver bien el asunto que la tenía metida en aquella casa ajena.
No noto el momento en que cayo dormida, el leve tocar en la puerta la saco del ensueño.
-La cena esta lista. – le hablo la voz neutral de Ramón.
-Enseguida bajo. – le contesto totalmente adormilada.
La cena era maravillosa, un noble trozo de carne mechada al horno acompañada de vegetales levemente salteados y un poco de puré con guisantes. Poppy desbordaba ternura, con aquellos parpados que se le entrecerraban con cada bocado, la manera en la que se ladeaba y trataba de mantenerse despierta mientras se le escapaban bostezos. Ramón la veía sonriente, tenerla en casa y cuidar de ella le causaba un placer indescriptible, no podía apartar su vista de la chica, cada bocado que se metía a su boca, como lo masticaba, lo tragaba para luego lanzar un bostezo mesclado con suspiro, estaba embobado, feliz de que Poppy estuviera tan cansada que no notara su dulce mirada. Claro había alguien que si lo notaba, al voltear se topó con la sonrisa victoriosa de su hermano.
-Cuanto se ve que la odias. – le dijo burlón.
-No es tu asunto, deja de meter las narices en el. – comento volviendo a ponerse a la defensiva. –Termina tú cena y lárgate. –
-¿Quieres minutos a solas con ella? Solo pídemelos hermano y te daré tu espacio. –
-No estoy buscando que me des nada, no quiero nada con ella, además, ella esta… -
Se escuchó un ligero golpe, tras haber acabado con un poco más de la mitad de su plato, Poppy cayo rendida, su cara descansaba sobre el puré y el ultimo pedazo de carne. Ramón tuvo que llevarla a su cuarto cargada, limpiarle la cara y quitar de entre sus cabellos los chicharos que se habían enredados. Le regalo una última mirada cargada de cariño y salió de la habitación.
Poppy despertó de golpe muy asustada, había un constate ruido, como de llantas chillando sobre el pavimento, luego, un tremendo golpe, pensaba que alguien había tenido un accidente, incorporándose lo más rápido que pudo, pego su cara a la ventaba, solo vio la tranquilidad de una calle serena y cerrada. Pero el ruido seguía una y otra vez, los pelos se le ponían de punta, la ansiedad le inundaba la sangre, temerosa por aquel ruido, atravesó el pasillo, llamo a la habitación de Ramón, pero no hubo respuesta, por lo que entro, el dueño del cuarto dormía plácidamente, a pesar de que ese sonido era más fuerte en su habitación, las tres ventanas estaban abiertas y una fuerte brisa entraba sin interrumpirse, podía verse bastante bien debido a la claridad de los rayos de luna. Poppy asomo su cabeza, eran olas del mar, que embravecidas por la marea nocturna, impactaban con el acantilado cercano, el viento chillante, anunciaba el chocar de las aguas entre las rocas.
-¿Cómo puede dormir con tanto ruido? – se preguntó más a si misma, mientras cerraba cada una de las ventanas.
Para la última, se topó con el escritorio de Ramón, no es que estuviera hurgando en lo privado, era solo que no pudo evitar leer uno de los tantos papeles que había regados en él.
-Para ser un maniático del orden, se le paso guardar esto. –
Era claro que el viento había esparcido los papeles, le haría un favor en guardarlos en el cajón. "Exámenes médicos" decían "Poppy Lacombe" ese no era su nombre, pero por eso de fingir ser alguien más, se podía entender, pero había uno más que llamo la atención de la joven, "prueba de paternidad", algo intrigada por eso comenzó a leer.
"Mediante el documento se comprueba que las muestras tomas de Poppy Lacombe y de Ramón Lacombe en cuanto al producto de ambos, son compatibles en un 99% asegurando la paternidad del mismo"
En el mismo documento se estipulaba que había sido una prueba acelerada, ya que la normal tardaba en estar un mes.
-Debiste de pagar mucho por eso. – comento Poppy, que ahora entendía porque Ramón quería tratar el asunto cuando tuviera los resultados de los exámenes en la mano. – Nunca me creíste. – no estaba resentida ni ofendida, entendía los motivos de Ramón, todos los días escuchándola hablar de sus revolcones furtivos, tenía toda la razón de dudar, aunque le hubiera gustado que no lo hiciera. Otro dato del examen llamo su atención. – "Sexo del producto: Femenino." ¡Es una niña! – comento emocionada, volteando a ver que Ramón no se hubiera despertado con su exclamación, nada, seguía dormido.
Poppy noto la puerta a un costado del buro de la cama, dejo los papeles en su lugar y fue a investigar, era el baño, aprovecho usarlo y ya con otro ataque de sueño sobre ella, se tumbó en la cama, en el lado desocupado, apenas su cabeza toco la almohada cayo rendida, olvidándose por completo del ruido de las olas.
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