Capítulo 40
Nuevos Destinos
.
.
Con su maestro ocupado en una expedición secreta y Shoot haciendo quien sabe que, Knuchle se vio forzado a hacérselas de animador delante de las cámaras que para ese momento transmitían al mundo entero su próxima declaración.
- Entiendo que será difícil, que nos costara y será muy duro de aceptar...pero pido tolerancia y paciencia. Porque sé que podemos conciliar nuestras diferencias y hacer de este mundo, más rico y justo para cada ser vivo que respira en él.
A Knuchle no le iban las palabras, sino el sentimentalismo. El no necesitaba de un elaborado y técnico discurso escrito por Knov o alguien letrado, no, Knuchle sentía que esto era personal y como tal, debía hablar con el corazón en la mano.
Ante la prensa y cientos de cámaras de televisión, la única presión que Knuchle sentía era la de hablar bien por las hormigas quimera, por un mundo mejor y por todas las bestias, animales y criaturas que faltaban por conocer, dándoles una oportunidad como también se la habían ganado los escuadrones del Zodiaco.
- No pido que la sociedad sea justa o comprensiva con estos nuevos especímenes, solo les estoy pidiendo un pequeño favor.
Detrás de la cortina, la hormiga Colt no podía creer que la gente reunida, la atención por los medios de comunicación y la presencia de imponentes cazadores estuviera interesada en su causa, para legalizar a las hormigas como bestias mágicas y así cambiar el curso tanto de la cultura como de la historia.
Profundamente inquieto, Colt era incapaz de reprimir la emoción al oír a Knuchle apoyándolo y dándole su voto, en su presentación emotiva sobre el caso, sonaba igual a Morel, cuando le aseguro que iban a pedir un mejor trato, exclusivo para las hormigas, a cambio de la promesa de que nunca más volvieran a comer humanos.
- Cambiar el mundo es una cosa fácil de decir, será todo un trabajo pero yo pido una sola cosa. Quiero que el mundo luzca tan brillante como lo ven los ojos de un divertido niño que conocí.
Se afirmó al estrado y no hizo falta que tuviera un micrófono a alto volumen, porque él era de gritar con ímpetu todo cuanto pensaba sin dejarse nada adentro.
- Porque, gente, oigan bien. La Naturaleza de las hormigas quimera es despiadada y maravillosa, pero tenemos que vivir con ellos así como vivimos con nosotros mismos.
Fueron los siete segundos más largos de silencio con caras mudas y expresiones congeladas en el tiempo.
Al octavo segundo, una balada de gritos feroces y palmadas ruidosas se desataron, aturdiendo a los mismos que las ejecutaban.
Knuchle no sabía que decir excepto sonreír de gran alivio, agitando la mano para atraer a Colt a su lado.
El ex soldado no estaba seguro, no quería romper el alucinante momento que el cazador había creado, no creía correcto arruinar eso con su presencia, todo aquello le parecía una fantasía demasiado bonita par ser real.
- Ve- le insistió Knov, impaciente porque tenía un acuerdo con conservar ese espacio hasta las tres de la tarde y se estaban tardando.
- Yo no creo que sea...
Palm Silberia se enojó por su negativa- y porque le contestara a su amado- impulsándola a tomar por sorpresa a Colt por detrás y empujarlo hacia el escenario.
- ¡Solo anda!
Sin que Colt pudiera evitarlo, salvo sacudir sus alas inquietamente, salió a la vista del mundo, ganándose la perplejidad de todos. Knuchle le golpeo el brazo para despabilarlo.
- Di algo que rime con lo mío, Colt, te reto.
El no supo si eso era para llenarlo de más nervios o para aligerar el humor de la gente, agarrando el micrófono que el aprendiz de Morel le dio.
Sus garras eran demasiado grandes para el aparato y se lo devolvió a Knuchle, abrumando ante tamaña atención. Sin embargo, vio a Knuchle y a sus ojos confiados, se dijo que tenía que retribuirle su buena voluntad con algo.
- Quiero...quiero que aprendamos a entendernos, espero que un día no muy lejano podamos vivir juntos...porque, eeh.
Tragando seco, Colt cerró los ojos para imaginarse que estaba al frente a un escuadrón de su unidad y su humor cambio radicalmente, volviéndose un fiero soldado.
- ¡Es una promesa! Yo me encargare de unir lazos con las hormigas quimera y buscar la mejor comunicación entre nuestras especies, estoy seguro que con esfuerzo y compromiso podemos lograr más. Si estamos juntos, lo haremos. ¡Cuento con los humanos y ustedes, se los pido, cuenten conmigo! ¡Porque yo trabajare hasta el último día!
Colt oyó un nuevo sonido que jamás había experimentado.
Una ola de euforia, aprobación y simpatía de voces humanas animadas, todos hablando a la vez.
Siempre serio, Colt no quiso lucir afectado pero dentro de él se sintió bañado de aprecio, respeto y consuelo… Si existían seres humanos que eran increíbles.
- Y, a quien se oponga o no piense igual- Knuchle le hizo un gesto rudo a la cámara- Le doy una paliza.
De no haber terminado el conmovedor discurso con esa amenaza, los periodistas habrían saltado sobre Colt para hacerle mil preguntas.
- ¡Ya ven! Ese es mi amigo, Colt- Knuchle se trajo a Meleoron desde el otro lado de la cortina pero como estaba en su modo Cómplice de Dios, pareciera que estaba agarrando el "hombro" del aire- ¡Y Meleoron también! Ellos han sido declarados oficialmente como "Bestias Mágicas" y la Asociación Hunter se compromete a hacer de
él y sus compañeros una especie reconocida y protegida por el mundo. Pido solemnemente a los ciudadanos su apoyo y colaboración para estas criaturas, que créanme que valen la pena conocer y no juzgar.
Colt le miro de soslayo, entre desconcertado porque hiciera todo eso por él y avergonzado de estar frente a un gentío de humanos que antes veía como comida para su amada reina, ahora buscando una oportunidad para integrarse entre ellos.
- Sabía que los ningen eran seres raros pero esto...
Ante su comentario, Meleoron le susurro:
- Te acostumbraras al rato, después de todo, antes de hormigas fuimos humanos también.
- Supongo, hn. Aunque ese es un aspecto de ellos que no me interesa copiar.
- Siempre tan serio, comandante.
La hormiga ave le fulmino, le duro un segundo porque Palm Silberia también se presentó a los medios y todo se volvió aún más bullicioso.
- Esto será una locura- predijo Knov, ajustándose los lentes- ¿Quien se hubiera esperado esto?
Colt asintió, para dar la última reflexión de la tarde que aunque creyó que la pensó en su cabeza, en el medio del griterío la dijo en voz alta:
- Así como no podemos negar de donde vinimos, no podemos rechazar a quienes nos acompañan en este vasto mundo lleno de oportunidades.
Esta rueda de prensa fue el inicio de una revolución.
Un nuevo estilo de vida se estaba desarrollando y el mundo lucía un poco más brillante que ayer.
.
.
- Si piensas que me disculpare con esa vaca sigue soñando.
- Ingrato malagradecido.
Cheadle puso los brazos en jarra y miro fulminante a su aprendiz.
- ¡No me disculpare por hacer lo que creo correcto!- dijo Leorio, muy seguro de sus palabras.
- Tienes culpas que explicar.
- Ninguna culpa, jefa. Solo fui porque quería dejarle algunas cosas en claro a esa vaca.
- ¡Deja de llamarlo vaca!
La Zodiaco llamo a la paciencia una vez más y exhalo.
- Puedo entender porque ayudaste a esos muchachos, también porque decidiste apelar por ellos pero…Dime, ¿Por qué ellos son más importantes que el resto que se sacrificio por sobrevivir?
El la miro un poco rencoroso, no solo por ella. Sino porque esto era precisamente lo que Kurapika le advirtió: aun si realizo buenas acciones en la guerra, fue desobediente y la Asociación buscaría castigarlo. Pero no, Leorio no se iba a dejar mangonear otra vez y precisamente por eso, acababa de salir furioso de la oficina de Mizaistom Nana.
- Porque ese escuadrón si aprendió su lección y tampoco me parecen malas personas para estarlos tachando de villanos. Cheadle, me da lo mismo si crees que estoy equivocado, yo creo en esos chicos.
- ¿Tanto así? Te arriesgas mucho.
No necesito demandárselo dos veces; Leorio estaba decidido. No iba a hablar con Nana, tampoco quería explicar el porqué su "rebeldía" que él llamaba "solidaridad".
Si estas no fueran circunstancias anormales y Cheadle no lo conociera, quizá jamás hubiera dicho lo siguiente:
- Bien, revisare su caso…solo por esta vez.
- ¿Por qué estas apoyándome tanto, Cheadle? No lo entiendo.
- Porque eres el impulso y la férrea voluntad que yo quisiera poseer- admitió con soltura, a lo que Leorio quedo atónito- Quiero compensar los errores que los Zodiacos cometimos, esa es la principal razón por la que tomamos la decisión de llamar a elecciones. Odio admitirlo pero ese infeliz tenía razón; la Asociación está en oscuras. Necesita a un guía imparcial y verdaderamente fiable. Tú has demostrado serlo, te ganaste el aprecio de mucha gente.
- ¿A dónde quieres llegar, Cheadle? Por favor, que no sea otra "pasantía", te lo suplico.
- Leorio, quiero que seas el presidente de los hunter.
Ya, se lo dijo. Ahora, era decisión suya.
Segundo a segundo, la cara de Leorio se convirtió en un cuadro pálido que poco a poco ganaba expresión y estallo en carcajadas, con lágrimas en los ojos.
- No sabía qué fueras bromista, ¡esa estuvo buena!
Con un bochorno increíble, la desilusionada zodiaco se sonrojo furiosamente.
- Sí, fue una broma.
- Cielos- Leorio no pudo sostenerse y debió apoyarse en la pared, con las manos apretando su vientre- Que fuerte, esta por reventarme el estómago.
Leorio oprimió un botón para llamar al ascensor, entre espasmos de risa.
- Después de lo que paso con el viejo Netero, ya no sé qué será de este hervidero de locos… Espera. ¿Y si ese Pariston quiere hacerse con el cargo? ¡No, no quiero ser comida para ratas!
Al imaginárselo, su rostro se hizo de papel, desesperándose. ¿Ese tipo iba a ser su jefe ahora? Él se rasco la cabeza viendo hacia Cheadle, la única que realmente creyó en él. De pronto, sus ojos se ampliaron tanto que casi deja caer sus anteojos.
- ¡Cheadle, sé la presidente!
Si Leorio no noto su fuerte sonrojo o la manera que su sombrero le temblaba igual que el resto de su cuerpo, fue porque justo entonces un montón de gente salió del ascensor para desocuparlo, interrumpiendo su charla.
La peliverde no dijo ni pió y Leorio insistió.
- Cheadle, puedes hacer…
- Es un bonito halago, no obstante, actualmente soy una Zodiaco y tampoco tengo aptitudes para dirigir.
- Eres Cheadle Yorkshire. No necesitas nada más, lo lograras por tu cuenta, lo sé.
Oyendo eso, su rostro se encendió, teniendo problemas al apaciguar su desbocado corazón.
- Leorio-san…- Dio el primer paso, buscando las palabras para expresar lo agradecida que estaba con él por todo.
- Serás una gran dirigente, ¡yo votaría por ti! Por supuesto, si te conviertes en la patrona ya no serás mi jefa y me gustaría tener a Geru "Morticia" de maestra, ella sería muy generosa con mis estudios sobre anatomía.
- ¡Leorio, idiota!
Y así, Leorio obtuvo su primer Cheadle Chop del día.
.
.
- ¿Estás seguro?
Killua sabía que era tonto preguntarle pero quería oírlo de su boca.
- ¿Iras a ver a tu padre? ¿Ahora?
- Sí, el señor Satotz me dijo que lo hiciera tan pronto terminara la misión. Hubiera querido encontrar a mi padre como un cazador lo haría, pero Kite fue quien lo planeo y no voy a despreciar lo que hizo por mí.
- Entiendo.
Si al principio Killua fue reacio al respecto fue porque temía que Gon se ahogara en dolorosos recuerdos si iba al encuentro de su padre. Al oírlo seguro de su objetivo, le alivio que mantuviera la meta en su lugar.
- Te acompañare en tu viaje hasta que lleguemos al sitio de encuentro, porque recuerda que durante esta semana debo estar en la Asociación Hunter para que me devuelven mi licencia retenida- El joven asintió, comprendiendo- Aunque creo que es mejor separar nuestros caminos aquí.
- ¿Que dices?
- Veras...- Killua ya tenía preparado lo que iba a decir, por lo que solo tuvo que esforzarse por sonar calmado- Tan pronto me den la tarjeta de vuelta, quiero ir a la Mansión Zoldyck para recuperar a Alluka. Mi hermana, te conté sobre ella, ¿recuerdas? Quiero llevármela conmigo, a conocer el mundo.
- Yo pensé...
Al pelinegro se le trabaron las palabras, atontado por la confesión de su amigo que, aunque intuía que algo se traía entre manos desde el funeral, no pensó que fuera a hacerlo en serio y menos tan pronto.
- La verdad, yo no tengo claro que hacer con mi vida en adelante. Mientras busco lo que quiero hacer, voy a ver lo que puede ofrecerme el mundo. Para eso, debo hacer mi propia aventura.
A Gon lo golpeo un retazo de rencor al recordar que esas eran las mismas palabras que uso Kurapika para justificar la salida de Pokkle y Ponzu del escuadrón.
- No querías lastimarme- Gon cerro duro los puños, bajando la mirada- Por eso no me dijiste lo que planeabas hacer hasta ahora, ¿cierto?
Killua se atemorizo por la manera suave y triste que se lo dijo, exactamente eso, no deseaba verlo mal y mucho menos darle más sorpresas de separación, no después de tanto drama. Si eligió este momento era porque creía que dolería menos si le avisaba de antemano.
- Gon, lo si…
- ¡Perdóname, Killua!
El albino quedo en shock, ¿No se supone que era el quien se debía disculpar?
- Por mi egoísmo, otra vez tuviste que guardártelo todo para ti. En serio, lo lamento- El chico junto las manos, en un gesto de súplica- Realmente eres un amigo muy amable y considerado. Estuviste para mí en todos los momentos malos y alegres, no importaba lo que pasara, yo…me divertía mucho estando contigo. No quería desprenderme de eso y te hice sentir comprometido. Sabía que tu deseo era ser libre pero si mi amistad te ato de alguna manera…
- ¡Eres mi amigo!, fue mi decisión seguir a tu lado, lo otro no tiene nada que ver. No es tu culpa, Gon. Está bien.
Al paso de los segundos, sus palabras le llegaron al Intentificador y él lo miro a los ojos, mas tranquilo.
- Ya lo sospechaba, desde que nos contaste sobre tu familia... ¡Ah, ¿Y qué harás con Kurapika?!
- ¿Que, que hare?
- Sí, ¿Iras de viaje con él y Alluka? ¡Eso sería romántico!
El Zoldyck se sonrojo.
- A Kurapika aún no le dije.
- ¿Cómo? ¿Porque no?
- Porque...eh, él ha estado ocupado, los Zodiacos lo tienen trabajando.
- ¿De qué trabajo hablas? Todos los escuadrones del Zodiaco ya fueron liberados, si van a devolverte la licencia quiere decir que el acuerdo que Kurapika mando a hacer está marchando bien.
- Eso es verdad, pero aún quedan cabos sueltos y sabes lo estricto que es nuestro estratega. Se quedara a ver cómo van las cosas hasta el final.
- Ahora que recuerdo, Kurapika se fue temprano cuando nos reunimos después del funeral. Entiendo que este esmerándose y trabajando por el bien de los renegados, pero eso no es excusa para ignorarte a ti.
Killua se incrédulo, ¿Gon versión doctor corazón? Sin embargo, esto era natural para Gon que sabía sobre romance tanto como le enseñaron las muchas mujeres que vacacionaron por Isla Ballena.
- Me extraña que en vez de estar conmigo, no vayas tras el a reclamarle. Cuando estábamos en la guerra, te gustaba ponerlo en apuros y meterte con sus planes.
- Sí que me gustaba- admitió el peliblanco, recordando.
- No volverás solo por tu tarjeta- Gon lo apunto con un dedo, sin resistir una risita- Vas a esperar a que Kurapika termine sus asuntos en la Asociación y después te iras con él.
- ¡Que cosas dices! No todo mi tiempo gira a su alrededor. Es solo que...
- ¿Qué, que?
El color perla de Killua contrastaba con el rojo de sus mejillas, la sangre subiéndole a la cabeza frente a las insistencias de Gon, que esperaba ansioso su respuesta.
- Quiero hacer tiempo pero no solo por él,…es que si me voy por Alluka ahora, me perderé este momento contigo y quiero...tú sabes, estar contigo un poco más, antes de irme y tomar a Kurapika para mí.
Gon se pasmo, ¡Que cosa más tierna!
- Es lo más tierno que te he oído decir.
- ¿Tierno...? ¿Yo?- Killua evito su mirar chocolate, avergonzado de sí mismo- No se lo digas a nadie. Menos a Kurapika, te aviso.
- ¿Porque te apenas? Tú lo quieres y él te quiere a ti.
- ¡Deja de decir cosas vergonzosas tan alto!
Killua carraspeo, su amigo no se callaba, siempre diciendo lo primero que piensa. Estas cursilerías lograban incomodarlo.
- La cortas o no te acompaño ni al árbol de la esquina.
- No te enojes, vamos.
Gon le ofreció su mano, con una sonrisa destellante que impresiono por su calidez.
- ¿Porque te ves tan contento? Cuando lleguemos al Árbol del Mundo, te dejare y no nos veremos en un tiem...
- ¡No digas eso! Ni que fuera nuestra "ultima" aventura, tendremos muchas más cuando nos encontremos, seamos tú y yo, con Kurapika o tu hermana, con cualquier persona que queramos que nos acompañe. ¡Esa es la esencia de una verdadera aventura!
- Gon...
- Por eso, no me duele ni me entristece- le confeso, tomando la mano del albino con firmeza- Porque sé que volveremos a tener muchas y más aventuras, también estoy feliz por ti porque...estoy seguro que encontraras la verdadera libertad de la que hablas si sigues viajando. Yo no puedo impedírtelo, búscala- Gon se sobo los ojos con su mano libre, no queriendo llorar frente a el- No importa si lo haces sin mí, yo te entiendo porque también tengo mis propias metas.
Conmovido, el Zoldyck le apretó la mano y entrelazaron sus dedos.
- Tonto, sigues diciendo cosas embarazosas.
- Pero es verdad- Gon le miro con ternura- No negare que te extrañare y me harás mucha falta, pero no me estás haciendo a un lado. Estas yendo a tu propio ritmo y no te detendré.
Reprimiéndose las ganas de abrazar a su amigo, Killua le sonrió ladeado.
- Opino igual. Podemos volver a vernos en el futuro y seguir haciendo cosas locas.
- ¡Por supuesto! Contigo, con nuestros amigos, tal vez nuevas personas. Nos encontraremos algún día y cuando eso pase, lo disfrutaremos en grande.
- Tú eres...Gon, para mí...
- ¡Tu también eres mi mejor amigo!- El niño le abrazo enérgico.
Killua cerró los ojos, alzando los brazos tímidamente para tocar la espalda del Freecs. En su abrazo sintió mil emociones y aunque fueran tristes, la mayoría eran reconfortantes.
- Eso nunca cambiara, no importa donde estés.
- Tú nunca cambiaras- dijo Killua, dándose por enterado que el cabello de Gon era más grueso y alborotado que el suyo, fino cabello de blanco- Ni yo lo haré.
El hijo de Ging cortó el abrazo tan pronto como empezó, confundiendo a Killua por su arrebato.
- Perdón, sé que no te gustan estas cosas. ¿Viajamos ya hacia el Árbol del Mundo?
Viera por donde se viera, Gon estaba emocionado. Cero depresiones y malas caras. Él era Gon Freecs, de honestos sentimientos y sensibilidad invaluables.
- Sí...- Killua le sonrió, afirmando su mochila de viaje- Vámonos, a otra pequeña aventura.
.
.
Con una prontitud insólita, sucedió.
En la mañana, se mandó a hacer elecciones para el próximo presidente de la Asociación Hunter y en la tarde, la mayoría de votos se fijaban en Leorio Paradinight. Con Pariston Hill fuera de la lista de postulantes, fue mucho más sencillo el proceso de eliminación. Sin embargo...en la noche, Cheadle Yorkshin fue declarada la nueva presidente.
La razón: Leorio dio un sentido discurso de cinco minutos, enfocado en Gon y compañía, y como acordándose de porque lo dejaron hablar, acabo diciendo:
- Me siento halagado y sé cuánto quieren mis fans verme en el trono, pero no estoy interesado en ser el jefe de nadie. Denle el cargo a alguien más serio y menos guapo. Pero si me preguntan...Mi voto es para Cheadle, creo en ella y si le confían su voto, estoy seguro que hará grandes cosas.
En un santiamén, las cifras volvieron a cambiar y la Zodiaco canino se convirtió en la jefa indiscutida de toda la Asociación.
- Esto es poder- musito Nana, impresionado al ver a la gran mayoría de cazadores que eran partidarios de Leorio- No puedes compararlo con una democracia.
- No es solo poder.
Asombrada de todo, Cheadle vio a la gente en la tribuna que pedía por ella con tanto o más ánimos que Leorio minutos atrás.
- No hay trampas ni engaños, esto es confianza real y apoyo incondicional. Leorio y esos niños...han hecho más por la Asociación que nosotros. Han despejado el camino para crear un nuevo futuro y no lo voy a desperdiciar.
- Cheadle, ¿Escuchas lo que dices?
- Tomare el cargo- Decidió, para agrado de Nana- Seré su presidente. ¡Yo, Cheadle Yorkshin, me reporto al trabajo!
Hecho lo que tenía que hacer, Leorio quiso retirarse, tenía muchas damas que conquistar esta noche, cuando una voz le insistió que se detuviera.
- Alto, aun eres mi aprendiz.
- Con tantas responsabilidades como presidente, ¿Tendrás tiempo para mí? Volveré con Norton.
- Te recuerdo que tú me pusiste en esta posición, si hubieras dicho otro nombre esa gente habría votado por cualquiera.
- No lo creo, estoy seguro que lograras ganártelos por tu cuenta con el tiempo.
- ¿Y tú, que harás?
- Seguiré con lo mío, sigo siendo un estudiante.
- Díselo a ellos, que te llaman "doctor hunter", esas personas…- Escucho los chillidos de Piyon diciendo algo que no le llegaba- Todos pedían por ti.
- Nah, tengo muchos pendientes importantes para ser el jefe de este loquero.
- ¿Iras a un bar a buscar suerte femenina?
- ¡Yo también tengo una vida, sabes! Hoy estrenare mis nuevos pasos de conquistador.
Se puso a bailar en medio del pasillo. A Cheadle le ocasiono gracia verlo comportarse de ese modo, inmaduro y relajado. Viéndola reír, el moreno también sonrió y se dio la vuelta.
- Leorio-san, espera. Aunque dejemos de trabajar juntos, si llegara a necesitar que me abras los ojos como hiciste con Pariston, decirme cuando algo no está bien, ¿Podrías-?
- No hace falta, tú sabrás cómo manejarlo, Cheadle, por eso vote por ti. Pero no dudes que si necesitas un asistente médico o un amigo, puedes llamarme.
Sintió algo golpeándola dentro de su pecho, viendo a Leorio bajo los focos potentes de luz. Si diera un paso más, ¿Podría hacerlo?
- ¡Cheadle, aun tienes que hablar sobre cómo arreglaras los Mandamientos de Cazador! Vuelve para acá.
Piyon tiro de la cortina para llamarle la atención, revelando una impactante escena; a la nueva presidenta en los brazos del salvador de los escuadrones, ella con la cara hundida en el pecho del enfermero, quien estaba sonrojado y muy atontado.
- Sigues siendo un ingenuo, Leorio-san.
Esa noche, la sede hunter celebro en grande.
.
.
Horas después, en una reunión secreta.
Observo el salón y no se lo creía, miro otra vez a Nana y no se lo creía. Vio su propio reflejo en los cristales de la ventana y menos se lo creía.
- ¿Qué tipo de absurda propuesta es esa?
- Una completamente seria. Si aceptas, asegurarías un buen futuro en la Asociación y podrías lograr más proyectos, en vez de exigir derechos. Serias capaz de imponerte a todos.
- Acaban de elegir a un nuevo presidente. ¿Es válido que me ofrezcan este "honor"?
- Sí, los míos también están de acuerdo. Kurapika Kuruta, queremos que seas uno de nosotros. ¡Se un Zodiaco!
Conque tomar el lugar de Pariston... ¿Qué clase de mal chiste era ese? ¿Ocupar el puesto de aquel despreciable sujeto, que tanto hizo sufrir a sus amigos?
- Yo pensaba que íbamos a discutir mi situación con respecto al tesoro que la Asociación mantiene en custodia. No pensé que me pediría algo tan bajo.
- Exactamente eso estamos discutiendo- Kurapika subió la mirada, entendiéndolo todo- Lamento tener que llegar a estas alturas pero realmente necesitamos a alguien como tú como nuestro guía. Cheadle estará muy ocupada con la empresa, Botobai prepara a los soldados para una misión especial y yo quiero darte el empleo, no solo por la falta de Pariston, sino para que tomes parte en una pronta y especial misión.
Kurapika arqueo las cejas, suspicaz. ¿De que hablaba? Sonaba a que los Zodiacos tenían planeadas más cosas de las que se imaginó, de todos modos eso no le concernía.
Lo que realmente le importaba era...
- Los Ojos Kuruta- susurro, con fría entonación- Me los darán si acepto, ¿ese es el trato que me ofrecen?
Su interlocutor no respondió, tampoco habría tenido tiempo porque el teléfono de Kurapika sonó en ese preciso momento y su dueño lo atendió. No era una llamada, sino un mensaje, que dejo al Kuruta pálido como una estatua de sal.
- ¿Pasa algo?
- Pensare en su oferta, le daré mi respuesta en breve- le contesto apresuradamente, ya sin prestarle atención a Nana ni a nada más que al mensaje que se proyectaba en la pantalla de su teléfono- Ahora tengo asuntos que atender.
El Zodiaco Buey lo vio salir de la sala de juntas, pensando que su ofrecimiento si había espantado al chico.
En las ruinas de un parque de diversiones ubicado en un barrio en plena demolición, Kurapika empujo las rejas que dividían el límite de la calle a los obreros y empezó a caminar por el destrozado parque que ya nada tenía de bonito, ni un poco de color.
El único que si tenía color en esa zona polvorosa y gris era Hisoka, cuyo traje era igual de despampanante que antaño y su manía con las cartas seguía igual, al tirar varias al suelo.
El usuario de la cadena recogió una.
El maldito Joker.
- Así que es cierto que sigues vivo- le saludo de mala manera.
- No ibas a librarte de mí tan fácilmente- susurro el Mago, mirándolo de reojo- Veo que la guerra te sentó bien, te has fortalecido. Estas como una manzana a punto de madurar.
- Déjate de tonterías y dime que significa esto- le enseño su celular, un mensaje con los signos lágrima y corazón, característicos del pelirrojo.
- ¿Pues qué más? Tengo información para ti.
Kurapika parpadeo, totalmente confundido.
- No tenemos por qué intercambiar datos, la Araña podrá estar viva dentro de Machi pero no soy tan inhumano como para odiar a una criatura inocente que aún no ha nacido.
- De eso mismo te quería hablar.
En el decadente carrusel, Hisoka se estiro sobre el asiento de figura equina en el que estaba sentado, sonriendo malévolamente. Pareciera querer reírse de él y eso, al rubio no le gustó nada.
- ¿Que sabes?
- Recuerda que me quitaste mi pelea con Kuroro, Ojos Rojos. Te lo dejare pasar si me dejas a un par de presas.
- ¿Presas...? ¡Ni se te ocurra pedirme por Gon, él es innegociable!
- Whoa, te pusiste como una mama oso justo ahora pero no hablo de él,… no en este sentido, al menos.
Se pasó una carta por los labios, conteniéndose la risa.
- Hablo de los nuevos enemigos que vendrán, quiero un pedazo de ellos.
- ¿Qué?
Naturalmente Kurapika no le entendió nada, ni siquiera sabía si era factible escuchar a este loco.
- Explícame ahora mismo lo que quieres decir o me voy, no estoy para perder el tiempo.
- No, ciertamente no. Porque no hay ningún bebe que esperar.
Hisoka sonó casual, como si hubiera dicho que el cielo oscuro sobre el parque desolado era más bonito de noche.
Kurapika perdió el hilo de sus pensamientos al oír eso.
- Te contare una historia muy entretenida...
Esa misma tarde, Nana suspiro por cuarta vez al ver la hora. Solo habían pasado quince minutos de la hora acordada pero los sentía a una tomadura de pelo y pensó irse, con el pensamiento que aquel estratega intelectual o había tenido una emergencia de última hora o no era un chico responsable con sus compromisos, como había creído.
Arrastro la silla tras suyo para levantarse y tan pronto lo hizo, alguien abrió la puerta de golpe.
- Zodiaco Buey- Era Kurapika, con una mirada sombría y un aura tenebrosa- He tomado una decisión.
.
.
Cinco días después
.
.
- ¡Se tardaron, vagos!
Al fin, a Killua Zoldyck le fue devuelta su Licencia de Cazador.
El no tuvo vergüenza de quejarse frente a todos en la oficina y cerrar la puerta de una patada, como todo un dramático que solo quería fastidiar a la administración.
Por dentro, estaba sumamente molesto, porque no solo debió esperar seis días por ese pedazo de plástico, sino que también tuvo que aplazar sus deseos de volver a la Mansión Zoldyck y sacar de allí a Alluka para llevársela a conocer el mundo. Si antes no lo hizo cuando tuvo todas las ventajas fue porque primero quería saber a qué clase de mundo iba a exponer a su hermana...Hasta que algo salió mal y acabo siendo un sujeto de laboratorio.
Ahora, con el beneficio de la tarjeta en mano, estaba listo para el viaje.
Solo quedaba recoger a Kurapika y adiós a de asociación de aburridos, tampoco pensaba que las cosas fueran a mejorar bajo la dirección de esa tipa vestida de cachorro. Vaya a saber uno que tenía Leorio en su cabeza para votar por alguien así. Por su parte, Killua y el resto de los escuadrones se salvaron de votar por la ironía que todavía no tenían sus tarjetas activas.
Pensando en los escuadrones del Zodiaco; aun veía algunos rondando por la sede, más confiados y seguros de sí mismos. Era lo poco que se merecían, después del horror de la guerra a la que fueron enviados por la fuerza.
Iba doblando la esquina para tomar el ascensor cuando chocó con una pared. No, fue algo más duro que una pared.
Killua bramo entre dientes, ansioso por sacar las garras.
- ¡Lo siento!
Esa voz inocente lo tranquilizo…y sorprendió en grande.
Había chocado con su mejor amigo, Gon Freecs, el mismo de quien se había despedido justo ayer, a la entrada del legendario Árbol del Mundo.
Con prisa, Gon se paró rápidamente y lo miro con una cara de alivio absoluto.
- ¡Killua, te encontré!
- Vaya que me encontraste.
El albino se apoyó de sus rodillas para levantarse y preguntar el porqué de su agitación, pero Gon no le dio tiempo para nada.
- ¡Kurapika va a irse lejos!- grito Gon, sin preludios.
¿Qué rayos...?
.
.
Nota: Este capítulo es bastante rápido porque no me apetecía explicar todo el problema de las elecciones. Quería ir directo y pronto al meollo del asunto. Por eso, la última escena sucede días después.
Hagan sus apuestas sobre que pasara en el siguiente capítulo de esta ya intrincada historia.
.
.
