Resumen: Cuando se convierten en adultos, las vidas de nuestros héroes se han vuelto muy complicadas, y para nada son como ellos lo habían soñado. Pero nunca es demasiado tarde para arreglar las cosas. Spoilers tercera temporada.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de todo lo que ha aparecido en la tercera temporada

EL MURO QUE NOS SEPARA

CAPÍTULO 30

Oficina de Gabriel

Al día siguiente

Adrien se dejó caer pesadamente sobre la silla de su escritorio en la oficina y gruñó cansado, pensando en que le gustaría más estar en casa durmiendo que trabajando en la oficina. Tras pasar nuevamente toda la noche en el hospital cuidando de Kagami con tal de que Luka se fuera a casa al menos a dar una ducha y dormir un poco, se había tenido que trasladar directamente al trabajo.

El chico dejó escapar un bostezo. Su padre confiaba en él y no podía defraudarlo, además de que ya había tomado un día libre, el día después de que Luka fue akumatizado. Además, ahora no tenía asistente para encargarse de todo.

Suspiró frotándose la frente mientras que pensaba en eso. Y hablando de su padre, éste ya estaba al tanto de que su relación entre él y Kagami había terminado, el mismo Adrien se lo había dicho unos días después de lo que ocurrió, pero había omitido el detalle del affaire de la chica con Luka. Lo más desconcertante para él fue que Gabriel Agreste no pareció sorprendido en lo más mínimo por la noticia de que había terminado su relación.

Adrien entrecerró los ojos, preguntándose en qué estaría pensando su padre cuando se lo contó, y luego sonrió levemente al pensar en su hermanita, quien seguramente estaría deleitada.

El ruido de la puerta interrumpió sus pensamientos. Gruñó en voz baja pensando que sería Sabrina, pero pronto recordó que la había despedido. Marinette se acercó a él, llevando consigo una bandeja con café y sus galletas favoritas.

-Supuse que estarías cansado después de anoche- sonrió la chica, haciendo que el corazón de Adrien saltara de emoción- te traje un poco de café-

Adrien sonrió mientras que la chica ponía la bandeja sobre su escritorio y servía una taza.

-Gracias, ma lady. Me salvas la vida-

-¿Cómo se encuentra Kagami?- preguntó ella con una leve sonrisa.

-Mejor. Los médicos decidieron retirarle los medicamentos hoy. Seguramente despertará en unas horas- dijo él, tomando la mano de Marinette tan pronto como terminó de servir el café.

-¿Luka aún está con ella?-

Adrien asintió mientras que tomaba una taza y la aceraba a sus labios. El aroma era delicioso, y la sonrisa de Marinette desde que llegó lo había hecho sentir mucho mejor de lo que la bebida haría.

-Mmm. Soy el hombre más afortunado del mundo- dijo en voz baja.

Marinette sonrió, apoyando su frente contra la de él por unos momentos. Adrien rodeó su cintura con sus brazos para atraerla a sí mismo, haciéndola sentarse sobre su regazo. ¡Cómo quería quedarse para siempre con esa hermosa mujer!

Aquello duró apenas unos minutos, pero Adrien logró recobrar las energías que le faltaban con solo estar con Marinette. La besó en la mejilla y ambos se separaron para dirigirse a sus respectivas oficinas, dispuestos a ponerse a trabajar.

Además, Adrien sabía que si comenzaba a besarla no iba a poder detenerse.

X-x-x

Hospital

Esta tarde

Ahora que Luka había seguido el consejo de Adrien y había descansado, su mente estaba más clara pero eso no significaba que se sintiera mejor. La imagen de Kagami aún tumbada en la cama de hospital no lo dejó durante su ausencia, y cuando esa mañana regresó a su lado tal y como Adrien le había prometido, su preocupación se intensificó.

A pesar de que los médicos le habían quitado el tubo de oxígeno y la mayor parte de los medicamentos, asegurándole que pronto se pondría bien, Kagami seguía tal y como la había dejado la noche anterior. Seguía durmiendo plácidamente sobre la cama de hospital, ignorando por completo lo mortificado que Luka estaba a su lado. El chico extendió su mano y tomó la de ella. Se sentía tan fría como el día anterior.

Habían pasado varias horas y la chica no daba señales de despertar pronto. Cada minuto que pasaba hacía que los nervios de Luka empeoraran. Había contado varias veces las pecas sobre sus mejillas, los lunares en sus brazos y las veces que le parecía que sonreía en sueños.

"Esto es inútil", pensó el chico cerrando los ojos y suspirando tristemente "Kagami no está…"

Pero antes de que pudiera completar su pensamiento, sintió algo extraño. La mano de Kagami se cerró alrededor de la suya. Luka se sobresaltó y miró su mano, rodeada de la de la chica. No los eso, sino que los párpados de Kagami temblaron levemente.

-¿Kagami…?- dijo Luka en un tono ilusionado, rogando que esa fuera una señal de que pronto despertaría y estaría bien.

-¿Mmm?- dejó escapar un sonido que parecía más bien un gruñido, arrugando la nariz como si estuviera incómoda con las luces de la habitación. Luka se preguntó si debía apagarlas o atenuarlas, pero no pudo hacerlo porque la mano de la chica apretó la suya, como si se estuviera aferrando a él.

Kagami tosió un par de veces y giró su cabeza hacia él, aún sin abrir los ojos.

-Kagami…- repitió el chico acercando su mano a sus labios y presionándolos contra ella- soy yo. Por favor despierta-

Los ojos de la chica se abrieron hacia él, mirándolo confundida, seguramente solo su mata de cabellos turquesas resaltaban en su vista como una masa amorfa. Parpadeó un par de veces, como si quisiera aclarar su visión, y sus ojos marrones se fijaron en los de él.

-¿Luka? Coff… coff…- dijo Kagami en voz ronca, aún confundida de verlo. Sus mejillas se habían enrojecido por el esfuerzo de toser, sus pechas habían desaparecido por el color rojo de su piel.

-¡Kagami!-

Sin esperar otra respuesta de la chica, Luka se lanzó hacia ella para abrazarla. Rodeó su cintura con sus brazos y apoyó la frente en su pecho. Sintió los ojos humedeciéndose de alivio al verla despierta. Y aún más se alivió al escucharla decir su nombre.

-Luka, ¿te encuentras bien?- la escuchó decir, nuevamente con voz ronca, como si tuviera su garganta inflamada. La chica no se había movido, no lo había abrazado, seguramente porque seguía algo aturdida y confundida.

-Sí… no…- dijo Luka parpadeando para aclarar sus ojos, aún sin querer soltarla- Kagami, de verdad lo siento tanto-

Hubo otro momento de silencio que fue roto por la constante tos de Kagami, cuando Luka se separó de ella y tomó el vaso de agua que estaba en la mesita, acercándolo a sus labios para ayudarla a beber. La chica bebió apenas unos tragos sin quitar los ojos del rostro de Luka.

-¿De qué hablas?- dijo ella, alarmándose al ver que sus ojos estaban llenos de lágrimas a pesar de que la estaba ayudando a beber.

-De que me porté horrible contigo- dijo Luka, tomando el vaso y volviendo a ponerlo sobre la mesita de noche- lo que te pasó fue mi culpa-

Kagami entrecerró los ojos confundida. Aún no entendía que había pasado o porqué Luka parecía tan preocupado.

-Caíste al Sena hace casi una semana y casi te ahogas- le explicó Luka al verla tan confundida- fue mi culpa. Yo fui el que te hizo sentir horrible; te culpé por lo sucedido con Marinette cuando trataste de ayudarme y…-

La chica lo miró fijamente mientras que intentaba recordar lo que había sucedido. Poco a poco regresó a su mente todo lo que había sucedido antes de resbalar y caer al río. Levantó sus ojos a Luka, y vio que el chico estaba temblando, todavía intentando contener las lágrimas mientras que ponía nuevamente su frente en el hombro de Kagami, quien sonrió levemente y puso su mano en la parte trasera de su cabeza, dándole unas palmaditas que pretendían ayudarlo a tranquilizarse.

-Estoy bien, Luka- dijo ella en voz baja- al menos eso creo. No necesitas ponerte así…-

-Perdóname- dijo el chico volviendo a levantarse para mirarla a los ojos- yo fui el que causó todo esto…-

Kagami gruñó.

-Luka, ya te dije que está bien. Si vuelves a disculparte te voy a golpear con lo primero que encuentre…- dijo ella mientras que señalaba el tripié de donde colgaban algunos de sus medicamentos. Luka sonrió cálidamente al ver su expresión.

-Oui, madame- dijo él en voz baja.

-Así está mejor- dijo Kagami volviendo a sonreír. Cerró los ojos por un momento y suspiró. Tenía la impresión de que se había perdido de algo- ahora, cuéntame que pasó durante todo este tiempo-

x-x-x

Apartamento de Marinette

Esa noche

Marinette dejó las llaves junto a la entrada y suspiró con una sonrisa. A mediodía habían tenido que enfrentar a un akuma y después de ello había ido con Adrien al hospital, y se había sentido aliviada de que Kagami ya hubiera despertado y parecía sentirse mejor. Luka también se sentía mucho mejor, parecía que su remordimiento se había atenuado un poco al ver que la chica estaba bien. No por completo, pero ya no sufría tanto.

-Estoy aliviada de que Kagami esté cada vez mejor- dijo Tikki.

-Lo sé, Tikki, yo también- dijo Marinette sonriendo aliviada de que aquello finalmente se hubiera resuelto de la mejor manera- Kagami es una buena chica. Y espero que ella y Luka se conozcan mejor y, si es posible, que sean felices juntos-

-Como tú con Adrien- sonrió Tikki.

Su celular sonó antes de que respondiera. Un mensaje de Adrien.

Adrien: salut, ma lady. ¿No quisieras venir a visitarme esta noche? Tengo una sorpresa para ti, si eso puede llegar a influir en tu decisión.

Marinette sonrió ruborizada al leer eso, y Tikki hizo un esfuerzo para no echarse a reír. Sus portadores eran un par de tontorrones enamorados. Parecía que Adrien estaba dispuesto a hacerla ruborizar siempre.

-Vamos, Marinette- dijo la kwami- no querrás hacer esperar a tu prince charmant-

La chica sonrió ampliamente.

-Bien- dijo ella- Tikki, transfórmame-

Tras tomar algunos bocadillos y una rueda de queso Brie (se había quedado sin Camembert desde que la última vez que Chat Noir visitó su apartamento) Ladybug salió por su balcón y subió al techo del edificio con cuidado de que nadie la viera salir por la ventana de su habitación. Se dirigió a toda prisa a casa de Adrien, sonriendo ante la anticipación de verlo. No tenía idea de lo que el chico tenía preparado para ella esa noche, pero su sola presencia era suficiente para ponerla de bueno humor.

Ladybug no se dio cuenta de que había una persona esperando de pie en la puerta de su edificio, junto a la entrada de su atelier. Esa persona, un hombre de aproximadamente cuarenta años, sacó su teléfono celular e hizo una llamada.

-Ella entró a su apartamento desde hace un rato, mademoiselle- dijo el hombre a través del auricular, mirando fijamente al otro lado de la calle como si estuviera esperando una señal- todo en calma, puede proceder con el plan-

X-x-x

Apartamento de Adrien

Al mismo tiempo

El chico rubio apoyó sus codos en el marco de la ventana y miró a través de ella hacia la noche de París con una expresión que Plagg catalogó tajantemente como una sonrisa de idiota. La razón era simple: había enviado un mensaje a su lady, invitándola a ir a su casa, y ella le había dicho que iría.

El kwami estaba comenzando a preocuparse seriamente, pensando en que su elegido tenía altas probabilidades de explotar de felicidad en cualquier momento.

-Ugh… puaj- se quejó Plagg rodando los ojos al verlo suspirar mientras que miraba hacia la noche- sigues teniendo esa expresión nauseabunda. ¡Esto es realmente maltrato psicológico! No piensas en que me estás quitando el apetito con tus comentarios empalagosos-

-Lo siento, Plagg- dijo el rubio, aunque por su tono de voz la verdad no lo sentía, estaba demasiado absorto en su mundo que apenas notó lo que había dicho su kwami.

-Bueno, casi pierdo el apetito. Casi- dijo Plagg antes de engullir un nuevo trozo de Camembert y volviéndose de nuevo a su portador mientras que rodaba los ojos- espero que tú y la coccinelle al menos tengan la decencia de dejarnos ir al cuarto de al lado mientras que ustedes dos se embarcan en su asquerosa actividad humana de intercambiar saliva…-

-¡Plagg!-

-¿Qué?- dijo el kwami tras dejar escapar un eructo, así que no supo si Adrien lo reprendió por lo que dijo o por el sonido que había surgido de él- ¿acaso crees que es muy bonito verlos hacer eso? ¡Claro que no!-

Adrien no tuvo tiempo de responder, porque unos golpecitos en su ventana. Con una sonrisa radiante, el chico la abrió y dejó que Ladybug entrara por la ventana.

-Ma Lady- dijo él, ofreciéndole la mano para ayudarla a entrar- ¿no te había dicho que te ves miau-ravillosa esta noche?-

-Chaton…- sonrió ella, dejándose abrazar por él mientras que se detransformaba- la verdad tus chistes están comenzando a pasar a otro nivel-

El chico siguió sonriendo sin ninguna vergüenza tras haber hecho ese terrible juego de palabras.

-Gracias por venir- dijo él sonriendo- te tengo una sorpresa, bugginette-

-Más vale, porque vine hasta acá solo por eso-

-¿Entonces no viniste a verme?- dijo Adrien, poniendo una mano sobre su pecho y fingiendo estar indignado- me ofendes. Ya decía yo que solo me quieres por mi cuerpo y mi cara bonita-

-Y por tu modestia, ya te había dicho-

Marinette se puso de puntillas y besó su mejilla. Adrien la miró con corazones en los ojos. Estaba tan hermosa como siempre, y no podía evitar sonreír cada vez que la veía, o incluso cuando pensaba en ella.

Adrien tomó su mano y la condujo a su habitación, haciéndola sentar sobre la cama.

-Sé que es muy pronto para que ambos hablemos de esto- dijo él dejando de sonreír por un momento y mirándola fijamente- pero no me queda ninguna duda de que tú eres la chica a la que amo- tomó una pulsera de plata que tenía en su bolsillo y la puso en su muñeca- Marinette, quiero que tú y yo comencemos… que tengamos una relación. ¿Quisieras ser mi novia?-

La chica sonrió sonrojada y asintió. Ambos se miraron, pero fueron interrumpidos por las risas de Plagg.

-Pfff… ¿eso es lo mejor que puedes hacer?- dijo el kwami.

-¡Plagg!- dijo Tikki molesta, tomándolo de una oreja y tirando de ella mientras que se dirigían juntos a la cocina- vámonos de aquí, déjalos en paz-

Plagg gruñó y siguió a Tikki fuera de la habitación, no sin antes llevarse la rueda de Brie que Marinette había llevado, dejando a ambos chicos sonrojados y mirando hacia el suelo. Finalmente Adrien tomó sus manos.

-¿Entonces?- dijo Adrien.

-Por supuesto que quiero ser tu novia, chaton- sonrió ella, acercándose para besarlo, y se sorprendió que él solo le diera un beso casto en los labios- ¿sucede algo malo?-

El rostro de Adrien todavía estaba sonrojado, y no parecía haber sido por ese último comentario. Volvió a tomar las manos de ella.

-Marinette, tengo que confesarte que estoy un poco… bajo de autocontrol en estos momentos- dijo Adrien, presionando sus labios contra las manos de la chica- si… si te beso en serio, no creo ser capaz detenerme. Pero si no quieres que vayamos más allá de un beso, dímelo enseguida, y yo me…-

Pero antes de que pudiera terminar su frase, Marinette tomó el rostro del chico entre sus manos y lo besó. El escaso autocontrol que Adrien aún tenía se evaporó por completo ante ese gesto, y atrajo a la chica hacia sí mismo sin dejar de besarla. Con cuidado la empujó para hacerla apoyar la espalda en la cama, y se colocó sobre ella. Dejó sus labios y comenzó a besar su mandíbula

-Adrien…- dijo ella en voz baja.

-¿Mmm?-

-Te amo, Adrien- dijo ella en un susurro, besando su cuello tan pronto como tuvo su oportunidad.

El rubio dejó escapar un gemido satisfecho que sonó bastante como un ronroneo.

-Soy tuyo, ma lady- dijo él en voz baja, separándose de ella para mirarla a los ojos- sabes que solo soy tuyo-

x-x-x

Hospital

Al día siguiente

Kagami se sentía cada vez mejor desde que había despertado el día anterior. Sus accesos de tos se habían clamado finalmente, y Luka había permanecido a su lado todo el tiempo. El pobre chico se veía fatigado pero sonriente y aliviado en partes iguales. La chica se preguntaba que había hecho que Luka se quedara a su lado.

"Seguramente se sintió culpable por lo que pasó entre nosotros", pensó Kagami "pero, ¿porqué seguiría aquí si sabe que ya estoy bien?"

-Adrien echó a tus familiares de aquí- le había explicado Luka- esos buenos para nada estuvieron interfiriendo contigo y… bueno, él era tu contacto de emergencia. Ordenó a todos que te dejaran en paz. Marinette trajo algunas cremas, dijo que tenías la piel de las manos y los brazos muy lastimada y…-

Kagami sonrió. A pesar de lo sucedido entre Adrien y ella, el chico rubio seguía siendo un buen amigo para ella. De igual manera, Marinette no la había abandonado a pesar de que sabía lo que ella había hecho con Luka cuando aún era su novio.

Volvió sus ojos a Luka. No sabía porqué había bajado la mirada cuando habló sobre lo que su familia había hecho. Se encogió de hombros.

-El médico dijo que hoy podrías irte a casa- dijo él, sonriendo levemente- te sentirás mejor estando en tu apartamento, en tu propia cama-

-No tengo casa- dijo Kagami en voz baja- mis tíos me echaron de la familia. El apartamento es de mi madre, y sin… mi tío seguramente debió haber confiscado sus bienes y no podré volver ahí…-

Luka entrecerró los ojos. ¿Cómo le habían hecho eso a Kagami, solamente por un pequeño error que cometieron? Su madre le había dado con el taco de la bota, pero no por lo que hizo, sino por no confesarle la verdad a Marinette. Ella, en cambio, había hecho todo bien y había recibido la peor parte.

"No más", pensó Luka "yo me encargaré de eso".

-No importa- dijo el chico- en ese caso, te irás conmigo hasta que arreglemos ese asunto con tu familia-

Kagami se ruborizó. ¿Qué tontería estaba diciendo Luka? Claro que él no podía llevarla consigo. Su apartamento era pequeño y no quería imponer. Además, ella se las podía arreglar sola de una manera o de otra.

-Luka, no es…-

-Claro que es necesario- la interrumpió él, tomando su mano- se supone que somos amigos, ¿no es así? Por supuesto que no puedo abandonarte así-

Kagami lo miró sorprendía por unos momentos, pero finalmente sonrió aliviada. Adrien no era el único buen amigo que tenía. Sintió sus mejillas un poco enrojecidas. Si era sincera consigo misma, Luka había dejado de ser un amigo para ella, pero… no podía decírselo.

El ruido de la televisión encendida había estado presente mientras que ambos charlaban, pero ahora que se quedaron en silencio lo notaron.

-Aquí Nadja Chamack, para reportarles que anoche hubo un incendio en un atelier de moda en Saint Germain des Prés- dijo la reportera en la televisión- parece que fue una pérdida total del local. Afortunadamente la dueña no se encontraba en el lugar, y no hubo heridos-

Luka miró alarmado la pantalla, y Kagami también. Ambos recordaban muy bien que el atelier de Marinette estaba en Saint Germain des Prés.

-No…-

-No puede ser-

Los dos se volvieron alarmados a la pantalla, viendo cómo la reportera estaba hablando frente a la cámara delante de los escombros que quedaban de lo que había sido el atelier siniestrado.

-El atelier Renard fue afectado por las llamas desde las once de la noche- dijo continuó la reportera, haciendo que ambos respiraran aliviados- según los bomberos, el incendio fue provocado, ya que se pudo detectar el fuerte olor a gasolina en los restos del lugar. La policía seguirá investigando para dar con los culpables de este horrible…-

Los dos chicos se miraron entre sí.

-No es el atelier de Marientte- dijo aliviado Luka.

-Me alegro- dijo Kagami, volviéndose levemente hacia él. El chico la miraba con una sonrisa que jamás había visto en él, al menos no dirigida hacia ella- Luka, hay algo que…-

La chica no terminó de decir su frase, pues el médico entró a la habitación y los interrumpió.

-Buenos días- dijo el médico mientras que tomaba una receta médica y se la pasaba a la chica- mademoiselle Tsurugi, si está de acuerdo la daremos de alta en estos momentos para que continúe su tratamiento en casa. Por favor, no olvide tomar sus medicamentos y seguir con su tratamiento. Estoy seguro de que su familia cooperará y…-

Kagami bajó los ojos mientras que estiraba el brazo para tomar el papel, pero Luka fue quien tomó la receta de manos del médico.

-Por supuesto, doctor- dijo el chico- yo me encargaré de ello-

El médico sonrió y se despidió. Una vez que se quedaron solos, Kagami se volvió hacia él. El chico estaba terminado de guardar las cosas de ella en una mochila.

-Luka, estás seguro de…-

-Silencio- dijo él, acercándose a Kagami y poniendo su dedo índice en sus labios para hacerla callar- mientras arreglamos ese asunto con tu familia, te vienes conmigo a mi casa. No admito un no como respuesta…-

Kagami no dijo nada mientras que Luka se ponía la mochila en su hombro antes de alzarla en sus brazos y caminar con ella fuera del hospital.

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Le Figaro

Esa mañana

Alya arrugó la hoja de papel, formando una bola, y la lanzó hacia el basurero, fallando. Estaba furiosa porque era sábado y, por culpa del incendio en Saint Germain des Prés, tenía que trabajar en el día supuestamente libre. Se ajustó las gafas y se volvió a su asistente.

-De nuevo- dijo la pelirroja- esto no sirve-

-Madame Lahiffe, ¿está segura?- dijo su asistente- los testigos dijeron que el local despedía olor a gasolina antes de que fuera incendiado-

-¿Oh?- dijo Alya- entonces, ¿creen que fue provocado?-

-Es lo que dice la policía- dijo ella.

Alya se quedó pensativa. Alguien había incendiado el atelier de Lila Rossi. ¿Alguna de sus diseñadoras, molesta por robar el crédito de su trabajo? Seguramente había sido así. Y no sabía porqué, pero tenía un terrible presentimiento sobre todo ese asunto.

-De acuerdo, corre esta historia- le dijo a su asistente- pero sigan investigando al respecto. Quiero que me digan a primera hora quienes son los sospechosos que sigue la policía-

-Sí, madame- dijo la asistente antes de irse. Alya se pasó la mano por los cabellos, intentando ignorar la sensación de que algo terrible estaba a punto de suceder. Realmente esperaba que fuera solo su imaginación.

x-x-x

Apartamento de Adrien

Al mismo tiempo

Había pasado el mediodía cuando Adrien abrió los ojos, y sonrió al sentir el suave peso de Marinette sobre su pecho. No podía creer su suerte. Esa hermosa mujer, a quien había admirado desde la distancia en sus dos facetas, lo amaba tanto como él lo hacía.

Adrien hundió su rostro en los cabellos de la chica en sus brazos, y aspiró su delicioso aroma. Marinette suspiró y se acomodó mejor, su pecho descubierto deslizándose sobre el suyo. El chico sintió un escalofrío y sonrió cariñosamente.

-Ma lady…- dijo él mientras la abrazaba contra sí mismo.

-Mmm…-

El rubio sonrió y pasó sus dedos por los cabellos de la chica, quien se ovilló sobre él y sonrió en sueños. Ojalá pudiera solamente convertirla en su esposa en ese momento, y no volver a separarse de ella jamás.

Marinette se desperezó sonriendo ampliamente en dirección al chico.

-Salut-

-Salut, bugginette- dijo él besando su frente- ¿dormiste bien?-

-Mmmm…- sonrió ella- ¿y tú?-

-Yo también- dijo él- como un bebé-

Adrien se giró sobre la cama para quedar sobre ella. Marinette sonrió y puso sus brazos alrededor del cuello de él mientras que se inclinaba hacia abajo para besarla. Ambos se miraron sonriendo, contentos de estar finalmente juntos, después de todo lo que habían pasado juntos. Parecía que nadie podría destruir su felicidad.

Pero se equivocaron. El siguiente lunes, la policía llegaría a las oficinas de Gabriel con malas noticias para ambos.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Disculpen estas actualizaciones desordenadas, pero cada uno de ustedes han sido daño colateral de mi guerra con Misao-CG en venganza por hacerme sufrir con su fic. Los que siguen las dos historias saben a lo que me refiero. Si aún no han visto su historia Tempus Fugit, (y les gusta sufrir) les recomiendo que vayan a leerla. Como pueden ver, las cosas se van a poner feas con nuestros héroes. Ya se imaginan lo que está a punto de pasar.

Muchas gracias a todos por sus reviews. Abrazos.

Abby L.