Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Solo para mayores de 18.
Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Febrero, 2011. Un año atrás.
—Nunca fuimos perfectos, ni lo seremos. Las estrellas son perfectas, los atardeceres en el mar son perfectos… —sujetó el micrófono, cerrando los ojos—, ¿tú y yo?, nunca seremos remotamente buenos, y a pesar de todo, te amo con todos tus defectos…
Edward miró al vocalista de la banda. El tipo era alto, fibroso y como el resto de ellos, tatuado hasta lo indecible. Era alguien a quien no le dedicaría una segunda mirada a menos de que estuvieran en un callejón oscuro. De hecho, de alguna manera había acabado justamente en un lugar como este. Mirando al vocalista, pensó que su dura expresión y algunos piercings en el rostro, no lo señalaban como un ángel tampoco. Pero aun así el sujeto ahí no solo infundía miedo, sino que tenía este tipo de tono ronco, diferente a los demás, incluso melodioso, tenía esta clase de corriente que te haría tararear incluso sus notas llenas de odio encerrado, notas que lo hacían sentirse vivo en estos momentos.
De hecho, podría decirse que mirar a la banda tocando ahí, en esa tarima sucia y gastada de madera vieja, en este bar de mala muerte, que olía a cigarrillos, sexo y cerveza barata, era lo único que lo detenía de solo… tirarse de un maldito puente. Porque mientras él estaba borracho, escuchando canciones no precisamente de amor, su esposa estaba en casa, recuperándose del aborto.
Restregándose una mano por la cara, Edward recordó ese momento y volvió a morirse. Dios, no podía solo… creer dónde había estado horas antes. En un lugar muy distinto a este, un lugar prístino, lleno de batas blancas y, por contradictorio que pareciera, caras sonrientes. Llevó a Bella a esa clínica, la había incluso acompañado durante el proceso de algo que imaginó en otro contexto totalmente diferente, que resultaba absurdo de todo lo que alguna vez soñó para ellos dos: Bella sujetando su mano con la misma fuerza, sus ojos brillantes de lágrimas mientras daba a luz a su hijo…
En cambio ahí estaba, también en una camilla pero llorando no por traer alguna vida, respirando agitadamente mientras ambos escuchaban ese casi nulo, pero infernal sonido de la máquina entre tanto succionaba la vida de… Edward recordaba solo haberse dedicado a existir, todo era una maraña confusa mientras trataba de ignorar todo alrededor, respirando a través de los dientes apretados entre tanto su cabeza daba vueltas y vueltas con imágenes de lo que no era y lo que sí era, sujetando fuertemente la mano de su mujer mientras atravesaban juntos esa mierda, y luego cuando al fin todo terminó, no se sintió así, no se sintió como si realmente hubiera terminado para él, por el contrario su corazón parecía haberse quedado en el proceso, lo sentía a medio latir impidiéndole respirar mientras abrazaba a Bella y ambos lloraban quizás buscando consuelo el uno en el otro.
Al llevarla a casa, se había acostado a su lado, acariciándole el cabello hasta que se quedó dormida y entonces, como una avalancha, la realidad se había volcado sobre él y lo había levantado de la cama mientras no podía malditamente dejar de pensar en los ojos de un niño que no tendría nunca, de una familia esfumándose, y necesitaba solo… respirar.
—¿Te traigo otra cerveza, guapo? —Edward levantó su pesada cabeza hacia la borrosa mesera, antes de negar.
—Tiffany, ¿cierto? —Creyó leer en su gastado uniforme. Ella asintió con una enorme sonrisa—. ¿Cómo se llaman esos? —Apuntó con un gesto de barbilla.
—¿La banda? —él asintió—, son Resistance, tocan aquí los jueves.
¿Así que hoy era jueves? Edward volvió a mirarlos. Era curioso cómo de alguna manera, iba a hacer esto. Eran la banda de rock que Rosalie quería. Muy jóvenes y llenos de talento, y si no los quería, a la mierda, él los haría famosos. Esas letras tenían que ser escuchadas por cientos de personas en el mundo, seguramente sintiéndose tan miserables como él, porque se sentía identificado. Y no había nada mejor para una banda que eso, que su público sintiera esa afinidad.
Edward se enderezó un poco, pero fue en vano, su cuerpo trastabilló mandándolo hacia adelante, casi empujando a Tiffany, quien apoyó sus manos en sus caderas, sosteniéndolo.
—Lo… lo siento mucho —balbuceó arrastrando las palabras. Ella sonrió, apoyándose de una extraña forma en su pecho.
—¿Quieres ir a los baños? Son… privados por así decirlo. —Edward parpadeó, se sentía borracho, pero no como para vomitar, a menos que… mierda. Sus ojos verdes lo miraron de otra manera… la forma en la que su pequeña figura se había amoldado a su cuerpo…
—No —dijo alejándose torpemente—, estoy… estoy casado, solo voy a hablar con la banda.
Sacó un billete de cincuenta y se lo dio a Tifanny, por los inconvenientes y mierda. ¿Pensar en sexo con otra?, casi se rio histéricamente. No podía pensar en nada que tuviera que ver remotamente con una unión de cuerpos. Después de eso, trastabilló hacia el vocalista. Se habían tomado un descanso, y esta era su oportunidad, además, asumía que como vocalista quizás también tenía el mando.
—Hola, mi nombre es Edward y…
—No me gustan los tipos, adiós.
Edward parpadeó ante la desnuda espalda tatuada del tipo, ¿qué mierda había pasado?
—¿Qué rayos te pasa? —murmuró rodeándolo para ponerse frente a él.
—Lo que no va a pasar… —dijo el tipo perforado, inclinándose hacia él—, es esto —hizo un movimiento entre ellos—, tú y yo. Jamás. Me gustan los coños, amigo, pero… —sonrió ladinamente, mirando hacia el fondo—. Puedes ir con Caden, seguro como el infierno que a él sí le van las vergas.
Edward parpadeó, por alguna estúpida razón mirando al tipo al que había apuntado, apostando su culo a que recibiría una golpiza si se acercaba siquiera. Él era alto, o bueno, pensaba que su 1.87 era considerado alto, hasta que se topó con todos los integrantes de la banda, eran todos unos gigantes, ¿pero ese tal Caden?, podría noquearlo con airar la mano.
—No me interesan los penes de nadie —dijo sentándose en el taburete a su lado—, estoy aquí porque me gustó como tocaron, soy mánager.
Eso borró la absoluta y maldita sonrisa del tipo, su azul mirada arrogante y presuntuosa, cambió. De pronto, ya no lo estaba viendo con burla.
—¿Estás muy borracho?
Edward trató de recomponerse, Jesús. Efectivamente, estaba muy borracho y esto era una mala idea. Debió venir otro jueves, uno donde fuera él mismo y no esta versión de mierda pateada hasta la extenuación, pero ya la había jodido y aquí estaba, fin de la discusión.
—Trabajo para Warner Music, me gusta el concepto de su banda, ¿podrías platicarme un poco de ustedes? —El tipo levantó su ceja perforada, afortunadamente era su única perforación… al menos por ahora.
—Soy Dylan, y normalmente no acostumbro a hablar con tipos borrachos sobre mí, si tuviera una madre, estoy seguro de que eso hubiera sugerido.
—¿No tienes madre? —Una astuta sonrisa se dibujó en los labios de Dylan.
—No. —Edward supo que estaba diciéndoselo en doble sentido, pero decidió no caer en ese juego, así que cambió el tema.
—¿Solo son ustedes cuatro?
—Claro, no somos una jodida boy band. —Edward sonrió ante eso.
—Bien, podrías…
—Primero, muéstrame una identificación, amigo, algo que me diga además de tu nombre, qué mierda estás haciendo aquí realmente, ¿por qué lo de caza talentos?, está muy trillado para querer violar mi culo afuera del bar, he leído mucho sobre el Pizzagate, y créeme no quiero sorpresas.
¿Pizza, qué? Edward elevó ambas cejas, el sujeto frente a él estaba demente. ¿Quién rayos iba a violarlo?, estaba loco, y quizás esta era una pésima idea, pero si solo se levantaba y se iba, se iba a ver como el maldito violador en serie que no era, así que rebuscó en su cartera.
—Sí yo te pidiera tu identificación, ¿la tendrías?
—Claro que sí, imbécil —dijo pasándose una mano por el cabello rubio.
Edward dudaba que tuviera los veintiuno siquiera, pero eso era bueno, era perfecto para introducirlo al mundo de la música. Al final encontró la jodida tarjeta de presentación que Rose se había empeñado en que llevara consigo y se la dio.
—Edward Cullen, Mánager… —leyó Dylan, tratando de no parecer sorprendido, y fracasando en lo absoluto. Sus ojos azules eran increíblemente transparentes.
Edward sonrió, regalándole una sonrisa astuta cuando se reunió con su mirada.
—Entonces, ¿me cuentas de ustedes?
§ § § § § §
Esa noche, cuando Bella despertó agitada de una pesadilla, la cual, recapitulando no lo fue, sino más bien se trató de los recuerdos de la clínica, se dio cuenta de que estaba sola.
Tanteando alrededor, sintió el lugar de Edward frío. Vacío, por lo que se levantó de inmediato a buscarlo. Se sentía… débil y frágil, pero no solo en el sentido físico, sino en el emocional, lo cual trajo de inmediato lágrimas a sus ojos. Dios, ¿qué rayos le pasaba?, ¿por qué estaba tan jodidamente emocional?, bueno, el ginecólogo le había dicho que se quedaría con el exceso de hormonas por un tiempo, pero esto era absurdo.
Sentándose en el sofá, contempló el departamento que Edward había comprado para ellos, no se parecía en lo absoluto a su casa. En Portland tenía lo que había soñado y más, más de lo que Edward y ella hubieran podido permitirse, todo era producto del dinero de su padre. Dinero que ahora estaba en manos de un maldito estafador, un sujeto que se había burlado de todos en su cara, y por el cual, vender una propiedad como la que Charlie les había regalado, parecía una nimiedad para todo lo que se le vendría encima… ¿y dónde estaba Edward?
Un par de horas después, escuchó como intentaban abrir la puerta del departamento, eran pasadas las cuatro de la mañana. Bella respiró profundo, acurrucándose aún más en su manta favorita, esa que él había traído de Londres, y que la abrigaba mientras había decidido acampar en la sala, esperando su llegada. En todos los años que tenían de casados, él jamás había abandonado la cama a mitad de la noche, y ciertamente, jamás había llegado tan borracho como se veía mientras entraba. Otra vez sus ojos se llenaron de lágrimas, Dios, ¿así sería de ahora en adelante?, pero es que una parte de ella se odiaba tanto por lo que había hecho, por lo que les había hecho como familia, y ahora Edward había tenido que ir a desahogarse y…
—Estás despierta —balbuceó en un tono ronco, trastabillando con cada paso que daba hacia ella—, ¿te sientes mal?
—No… yo, de hecho no me siento nada mal —susurró avergonzada, de que de hecho fuera cierto.
—Qué bueno. —Se dejó caer junto a ella, olía a cigarro y cerveza, dos cosas que nunca asociaría con su aroma natural.
—Está por demás preguntar si vienes de algún bar, así que… ¿qué te impulsó a ir allá?
Él tenía apoyada la cabeza en el respaldo del sofá, parecía cansado más allá de la extenuación cuando abrió los ojos para mirarla, esos bonitos orbes verdes estaban inyectados en sangre, con venas atravesándolos como si hubiera tenido la peor noche de su vida.
—Yo… no lo sé —confesó.
—Edward, yo…
—Pero resultó para bien —dijo ignorándola—. Conocí a una banda de rock, irán mañana a presentarse a Warner, conmigo como su mánager, y si todo resulta con Rosalie, si les gusta, los firmaremos cuanto antes, así que algo bueno salió de todo esto.
Bella asintió, mientras lo veía cerrar los ojos, muy probablemente quedándose dormido. Él se había ido a trabajar, sin importarle mucho lo de… bueno, resultaba curioso, porque precisamente el trabajo los había metido en todo este embrollo.
Así que haría lo mismo, se enfocaría en Swan, en el futuro de ambos y en el patrimonio que su padre habría construido, sin saber, que justo en ese momento había comenzado una cuenta hacia atrás.
Hola, espero que estén disfrutando su fin de semana, ¿me dicen qué les pareció?
Gracias por comentar: Gloria, Jazmin96, mil gracias!, OnlyRobPatti, Tata XOXO, Yenni, buen punto!, INDII993, Tecupi, NarMaVeg, Lizdayanna, Daira AV, gracias a ti!, carolaap, angryc, Marymaru, Liliana Macias, pienso igual, saludos!, twilight love1694,Leah De Call, Karla, jupy, torrespera172, Bitah, Tulgarita, Katie Lupin, gracias cariño no se lee mal, para nada. Injoa, otro capi de esos que te gustan jaja, Vale Potter, Maribel 1925, valentina delafuente, rjnavajas.
Muchas gracias también a los comentarios de invitadas, a la chica que me dejó esa frase realmente me encantó, gracias por sus palabras!
