Lo que pasó ese día en shingashina nadie podía haberlo previsto, no todos pueden asegurar que volverán con vida y eso es algo que solo los que han estado bastante tiempo en la legión comprenden mejor que nadie, no pueden arrepentirse, mucho menos deben lamentarse por nada, seguir es lo difícil pero con la mentalidad de no rendirse jamás por esa tan anhelada libertad que tanto desean mas que nada; ser libres de esos muros.
Bajas y pérdidas hubo ese día, la expedición por recuperar el muro tenía un riesgo y era enfrentarse contra la titanes que quedarán en el área, incluyendo al colosal y al acorazado, más a ese titán en forme de bestia.
El plan era sencillo, aquellos que habían sido asignados para pelear contra el titán acorazado contaban con sus nuevas armas, diseñadas por la científica amante de los titanes, y por otro lado asignados el castaño con su capitán para sellar el muro sin ningún problema, mientras la rubia de coleta se encontraría con el comandante para proteger y asegurar a los caballos como a los nuevos cadetes que aún no habían estado frente a frente a aún titán o matado alguno.
Tomaron precauciones, un así todo podría pasar.
Justo lo que ocurrió, todo fue bien, llegaron temprano y para tres jóvenes amigos volver a lo que una vez fue su hogar, verlo destruido y recordar esos días de nostalgia, bellos recuerdos y a la vez dolorosos para ellos, viendo la vista desde lo alto y con esas miradas que los delataban.
La rubia de coleta los vio y la verdad ella no recordaba mucho de hace cinco años, cuando uso su poder para atraer a los titanes, ya estaba muy agotada por usar su poder que al final termino desmayándose y al despertar ya estaban infiltrados y dentro de los muros, lo único que logró saber fue que sus dos amigos se encargaron de todo.
Se acerco a la azabache un momento para solo tomar su mano.
-Lo siento mucho—no sabia como debió ser para ella.
-No fue tu culpa—oculta entre su bufanda.—Para mi saber que tu estas arrepentida y nos ayudas es lo único que me alegra.
-Mika—no sabía cómo contestarle.
-Da lo mejor de ti—apretando un poco su mano.—Y vuelve conmigo.
-Tú también—para soltarla y alejarse.
Ella se apresuró a ir al lado contrario para alcanzar a su capitán y a su hermano que se apresuraban a ir a sellar el muro, debían hacerlo rápido para evitar que descubrieran al castaño, más ahora que podía usar el poder del endurecimiento.
Un azabache tenía ese presentimiento pero ahora era más importante sellar el muro y evitar que los descubrieran.
Miro a la azabaches y ella entendió que debía estar alerta, el equipo de él también lo estaba al igual que la científica que miraba todo y a la señal dada el castaño la operación comenzaría. En cambio el rubio solo miro un sitio donde parecía haber estado un fogata no muy reciente y al darse la señal todos esperaban que funcionase con éxito.
Un vez sellaron el muro, el castaño regreso a su lugar con sus compañeros perdiendo su capa y dándole la suya su hermana para que no lo descubrieran ellos, y solo mirando su novio a su pareja para acercarse.
-No bajen la guardia—el sabia porque lo decía.
No solo fue para ellas, si no, para los que estaban con ellos y a los minutos de que pasará, el rubio, nuestro querido armin se dio cuenta inmediatamente de la situación, sabía que algo no estaba bien, y al final tuvo razón, lo consulto de inmediato con su comandante dándole su punto de vista y el comandante le dio autorización para tomar decisiones que fueron correctas, sin embargo, al igual que ellos armaron su estrategia.
Buscando entre las casas y dentro del distrito, algo le decía que estaban ocultos y lo que le preocupaba era el pelinegro, porque podría pasar lo mismo que cundo se revelaron y de la nada se llevaron a su amigo, aunque no encontraban indicios de que estuviesen ahí, pero, su intuición no falló en absoluto, de repente pensó rápidamente que posiblemente se ocultaron en algún rincón del muro, dentro de ellos para ser precisos.
-¡Sé que suena loco, pero, es una posibilidad de que haya un agujero lo suficientemente grande para ocultarse y sorprendernos!—dirigiéndose a sus compañeros y al comandante.
No le creían, solo una rubia de cabello corto que miro a su capitán y este tenía un mal presentimiento.
-Háganlo—hablo con voz firme.—Es una orden. Registren el muro sin omitir ningún espacio. No correremos riesgos.
-¡Si, señor!—los demás.
Así se hizo, siendo observados del otro extremo por sus compañeros y un castaño mirando a su amigo.
-Parece que a Armin se le ocurrió algo—refiriese de que se dio cuenta de algo importante.
-Si es así, solo debemos esperar—pensando la chica de lentes que pudo haberse le ocurrió a ese chico y que su amigo estuviese tan calmado decía que estaba de acuerdo.
Buscando por los muros, con un pensamiento de duda, pero, no tan equivocado, menos cuando de un espacio se mostró el rubio que se fijó al estar observando los y al ver esa acción de parte de ellos no tuvo más remedio que salir y mostrase.
-Reiner—grito el chicol verlo.
Este volteo a verlo para usar el equipo e intentar escapar sin éxito al llegar de manera rápido un azabaches sorprendiendo a todos más a los que estaban con el ya que en ningún momento se dieron cuánta de cundo se había ido y al verlo llegar y atacar al rubio fornido y atravesar sus cuchillas con intención de matarlo sin éxito.
-Maldición—dándose cuenta que falló para alejarse y colocándose al lado del rubio al ver como se convertía y aparecía ese resplandor con un enojo.
No fue el único, otro resplandor también se presentó acompañado de otros, al voltear a ver el comandante, se toparon con titanes que aparecieron de la nada y con el famoso titán bestia que solo los veía desde su posición, y la rubia apretando el puño al verlo con su decisión firme de continuar ayudándolos a pesar de que fuera ahora una traidora más.
En el castillo, una chica miraba por la ventana y una chica de pecas se acercó por detrás abrazándola y recargando su cabeza, tenía una gran sensación de que algo no saldría bien, y quería quitársela, solo que su único apoyo era su querida novia en ese momento y no podía permitirle que se fuera solo así, seria extraño y no sabía si podrían confiar de nuevo en ella.
-Escúchame bien Historia, ya no estás sola—se lo decía porque ya sabía cómo pensaba su novia.—Estoy aquí contigo, pase lo que pase.
-Ymir—le gustaba contar con apoyo con una leve sonrisa que se mostró.—Me gustaría haber ido a esa expedición. Aún recuerdo el día que juramos todos recuperar el muro María, después de unirnos a la legión y acabar con los titanes para ver el mar del que tanto hablaban Eren y Armin.
-Esos dos—también lo recordaba.—Soñadores con una meta fija.
-Pero a pesar de que lo fueran, nosotros queríamos verlo igual—eso día quien lo hubiese creído.
-Lo admito—no lo negaba.—Yo quisiera ir a ayudarlos ahora mismo. Se enfrentan contra Reiner y Berthold, incluyendo a ese tipo con el poder del Titán bestia.
Annie podrá estar de nuestro lado y Jaeger tendrá la coordenada, pero, ello son más fuertes.
-Nos queda solo rezar y esperar a que vuelvan—era seguro que eso tendrían que hacer.
Se sentía impotente la chica de pecas al no poder hacer mas, se los debía a todos, aunque no lo admitiera nunca, se preocupaba por todos sus compañeros y por los suicidas más que nada, no solo era por su novia, era por ella misma; años de soledad y ahora con una nueva vida, con amigos que de verdad lo eran, la hacían sentir una inútil más al tener el poder para vencerlos.
En una mansión.
Un pequeño miraba por la ventana, su mama como su papá se habían ido el día de ayer a esa expedición y tenía una sensación extraña en pecho, una mal presentimiento, aún no asimilan tener que separarse por más tiempo de ellos; sus padres eran personas que ponían sus vidas en peligro todo el tiempo y los admiraba, solo que no quería que un día ya no regresarán más y quedarse solo lo deprimiría. La nana entraba a verlo, normalmente lo dejaría descansar otro rato, solo que posiblemente estaría preocupado por su madre y fue a verlo, encontrándolo ya levantado cerca de la ventana.
-Mi niño—camino hacía a él.—Deberías descansar.
-No puedo—sin voltear a verla.
-Ya verás que tú mamá volverá como siempre—era algo de lo que estaba muy segura.—No por nada es el hombre más fuerte de la humanidad.
-¿Y que hay de mi papa?—volteando a verla.—Me refiero a Eren.
-El joven Eren regresará también—sonriéndole.—Nunca dejaría a tu mamá ni a ti solos.
-¡Y que pasa si no regresan!—no era lo que le angustiaba.—¡No quiero que pase eso!.
-Uri—solo se acercó para abrazarlo.—Si eso llegará a pasar, me tendrás a mi siempre.
El niño se dejo abrazar, pero, tenía ese mal presentimiento que no lo dejaba y quería que fuese cierto, que sus padres volverían sanos y salvos con el.
La batalla de intensifica, las decisiones tomadas por el comandante eran cruciales, y una persona que no estaba muy contento de tener que separarse de su equipo el cual se encontraba con su pareja en esos momentos y mirando al rubio amigo del castaño que no sabía que decir al darle esa orden su superior.
-No dudes Arlet—con su voz seria y fría.—Haz lo que tengas que hacer. Usa los métodos que quieras utilizar.
-Heichou—lo miro para darse cuenta que no estaba nada contento.
-Y dales está orden de mi parte a todos los de mi escuadrón—volteándose y con ese semblante sombrío.—¡Mas les vale que vuelvan con vida o lo lamentan en la próxima vida!.
-H-Hai—haciendo el saludo para retirarse e ir rápido con ellos.
Lo que le quedaba al azabache por hacer.
La orden fue muy clara para el, tendría que proteger tanto a los caballos para escapar por si algo malo pasara y a la vez evitar que muriesen la menor cantidad de soldados novatos que había y para el esto era una carga muy grande, ya que posiblemente las bajas serían bastantes.
No iba a proteger al castaño, no esa vez, y se molestaba, contaba con la azabache para hacer esa labor, sin embargo, conocía bien a su mocoso que no lo defraudara nunca, no ahora y aún así tenía ese pesar, se preocupaba por todos, por sus compañeros y su escuadrón, al igual que por esos novatos. Tenía ganas de estar con el castaño que estar ahí, una orden era una orden, no podía desobedecer le y mucho menos ignorarla, no era el así, había prometido que seguiría en la legión hasta acabar con el enemigo y ser libre para irse con su hijo y con el castaño.
Cumpliría su promesa a cualquier precio.
Y acercándose una rubia de coleta, para situarse a su lado.
-Heichou—con el saludo.
-Erwin te mando—viendo en dirección del Titán.
-Si—viéndolo también.—Ellos hicieron bien su plan. Quien está dentro de ese titán es Zeke Jaeger.
Es conocido como el niño elegido entre nosotros y un gran guerrero fiel que no falla, todo lo planea con sumo cuidado.
-Gracias—le venía de ayuda saberlo.—Nosotros no fallaremos. Intentarán acabar con los caballos para obligarnos a quedamos dentro del distrito hasta dejarnos agarrados y poder llevarse a Eren.
-¿Cual es mi orden, Heichou?—ella debía hacer algo.
-A mí señal te convertirás en titán y atacaras a los titanes más cercanos—el haría lo demás.—Debemos evitar bajas.
Ella asintió solo notando que al hacer esa orden sería tachada de traidora, y lo único que lamentaría es que a su padre lo trataran mal o le hicieran algo más, los conocía tan bien que eran capaces de matarlo o usarlo como peón para ser un titán.
No había marcha atrás, ya no.
Aquí acaba el capítulo, perdonen la demora solo tuve unos pequeños inconvenientes, pero, aquí les traigo el capítulo y espero que les guste.
Besitos :3:3:3:3:3:3:3
