Faltaba un solo día el retorno oficial del zar a la capital del imperio, Víctor había escuchado que los preparativos para su llegada estaban a punto de finalizar y observo que algunas nobles llegaban a la capital para otorgarle sus respetos y honores por la victoria del Zar en la guerra del este.
Víctor tenía ese día libre, después de todo, no estaba obligado a participar en la organización para el baile y banquete de bienvenida, pero internamente era un caos. Se encontraba reacio
de visitar a Yuuri ese día, pero si de algo estaba seguro, era que, si no lo hacía, tardía al menos dos o tres semanas sin poder verlo por todas las actividades a las que debería participar. El recuerdo de la cercanía a su mayoría de edad le hacía constar que tendría que asumir muchas cosas más a partir de ese momento, y el tiempo que tendría para compartir con Yuuri se acortaría considerablemente.
Así que, con ello en mente, tomo su caballo y emprendió camino hacia el bosque. En el trayecto rememoró nuevamente las palabras de Masumi, analizándolas. En lo más profundo de su corazón deseaba estar equivocado, pero ya era un hecho indiscutible, una realidad, se había enamorado. Todo ese tiempo, desde un principio fue atrapado por eso hermoso joven de cabello negro y bellos ojos ámbar, Víctor más que nadie deseaba verle sonreír y evitar a toda costa hechos que lo lastimasen, pero no sabía hasta qué punto sus sentimientos podrían ser un bien o un mal, intento repasar los consejos de su profesor, de tener fe en sí mismo. Pero cuando le encontró, sentado al borde lago admirándolo, entregando una maravillosa vista a su interlocutor, fue que pensó que no podría obviar nunca más sus sentimientos, jamás.
A los pocos instantes de su llegada, Yuuri alzó la vista para mirarle con una sonrisa y Yuuri sintió como el calor le amenazaba con encender sus mejillas, sería tan complicado afrontarlo ahora que estaba claro con lo que sentía, pensaba.
— ¡Víctor! —le saludó y se levantó del suelo para ir a su encuentro, el zarévich se bajó de su caballo para acercarse.
Lo que no espero es que este le abrazara tan de repente al punto de perder el equilibrio, haciendo que ambos cayeran al suelo. Recostado en el suelo sopesando el dolor de la caída, Víctor abrió los ojos quedando mudo con lo que observaba, a una distancia prudencial pero muy escasa, se encontraba el rostro sorprendido de Yuuri que le miraba. Al principio, el joven alfa quedo congelado sin saber que hacer o decir, sintiendo como el color subía a su rostro hasta que notó como su interlocutor seguía en la misma posición con una mirada difícil de interpretar.
— ¿Yuuri? —susurró, y fue en ese momento que el joven dios reacciono, levantándose de golpe de encima del cuerpo de Víctor y sentándose a unos metros de él, el zarévich se incorporó, sentándose en el suelo.
— ¡Lo siento! ¡Todo esto fue culpa mía, no se siquiera porque reaccioné como lo hice! —se excusaba el omega con un diminuto sonrojo que pasó desapercibido para el alfa dada su propia vergüenza.
— No, está bien. Solo me sorprendió un poco —contestó.
— Y-Ya veo.
Nuevamente, hubo un silencio incomodo que les amenazo de envolverlos como hacía unos días, pero Víctor decidió seguir con la conversación.
— Disculpa por no haber venido ayer, ocurrieron muchas cosas en el castillo —se explicaba el alfa, Yuuri le miró.
— ¿Ha ocurrido algo malo? —Víctor poso su mirada hacía el,
— No, solo me he enterado que mi padre, el zar, estará de regreso entre esta noche y la madrugada de mañana en el mejor de los casos.
— Entiendo, eso significa que estarás ocupado por un tiempo —comentó el dios caído de hombros, Víctor suspiro en respuesta, desviando su rostro de él.
— Es posible, pero tengo la seguridad de que luego de un par de semanas podre venir a visitarte nuevamente y retomaremos nuestro entrenamiento con normalidad —pero Yuuri le sorprendió tomando su mano de repente, obligándole a mirarle.
— ¿No hay algo más que te esté molestando? —preguntó.
Víctor alzo la vista alarmado, el rostro que Yuuri le reflejaba en ese instante era uno preocupado, encontrando nuevamente ese brillo extraño que había observado hacía solo instantes, sin embargo, el temor de Víctor aún era demasiado grande, no se sentía preparado para asumir sus sentimientos frente a él a escasas horas de la llegada de su padre.
— No, no hay nada más —intento forzar una sonrisa y sujeto la mano de Yuuri en respuesta—, ya que estaré algún tiempo sin entrenar a tu lado ¿No te gustaría practicar un poco?
Yuuri asintió sin estar convencido de sus palabras, sintiendo ese malestar amenazándole el pecho. Ambos se levantaron del suelo para tomar sus respectivas espadas, hacía ya bastante tiempo que Víctor había mejorado con el arco al punto que Yuuri no necesitaba enseñarle más, claro, de vez en cuando tomaban algún reto o actividad relacionada a este para no perder la práctica, pero desde el año anterior Yuuri se había afincado a mejorar el uso de la espada de Víctor. Este había mejorado notablemente con cada nueva clase que el omega le impartía, pero aun con el paso del tiempo y de la práctica, Víctor seguía teniendo una debilidad: su mente. Cuando había algo surcando su cabeza y que le distraía, sus pasos y posiciones se volvían débiles y embargo, todo el desconcierto que tenía Víctor dentro de su cabeza era debido a la mirada que el dios había ejercido sobre él, una mirada de sorpresa y desconcierto que jamás le había dedicado antes. El recuerdo de ello era tan constante que, junto a sus demás pensamientos, le impedían concentrarse a su plenitud, y el omega noto eso.
— ¡Estas fuera de onda! —exclamo Yuuri tumbando repentinamente a Víctor, este lo observo confundido desde el suelo mientras la mirada del dios se hacía más intensa, más fija —. Algo te está preocupando…
— Eso no es…
— Víctor, estas distraído, por favor no quieras engañarme —le ordeno Yuuri de forma severa por primera vez en todo el tiempo que se tenían conociendo.
Víctor se mordió el interior de sus labios, dudando por un instante el que responder y bajando su mirada sin atreverse a alcanzar la mirada que el omega le estaba dando. Yuuri le miró unos instantes más antes de suspirar pesadamente y apretar los labios, se acercó hasta él sorprendiéndolo y levantándolo del suelo para obligarle a verle, aunque de igual modo, el zarévich rehuyó su mirada. Eso lastimo a Yuuri intensamente.
— Sé que puede ser difícil, que quizás no sea la mejor persona para dar ánimos, pero me gustaría que pudieras, aunque sea confiar un poco en mi —susurro.
Víctor le miró notando el dolor en los ojos de Yuuri, se sintió como un imbécil.
— Lo siento mucho, Yuuri, no quería hacerte sentir mal, es que yo —cerro sus labios, sin saber cómo continuar. Víctor definitivamente no quería hacer sentir mal a Yuuri, él era una persona tan buena, preocupándose por su sentir ¿Pero y él? al final, solo desistió —. Lo siento, creo que por hoy regresare a casa, regresare lo más pronto posible así que no te preocupes.
Conteniendo el intenso deseo de llorar, el zarévich camino hasta su caballo lentamente sin voltear a ver al omega, fue cuando se subió a su corcel que dio una última mirada al omega notando como Yuuri alzaba su mano en un intento detenerlo pero emprendió su camino nuevamente hasta el castillo sin que nadie pudiera evitarlo.
En un sonido seco, las piernas de Yuuri perdieron su fuerza haciéndolo caer contra el suelo, un gemido escueto y un intenso deseo de llorar amenazaron con consumir el cuerpo del dios del hielo, pero una divertida voz resonó en el espacio que había creído desolado.
— Veo que no estás pasando un gran momento con tu amorcito.
Las lágrimas de Yuuri pararon al instante al verse nuevamente en aquel oscuro salón, nuevamente el sonido del tic tac de los relojes le envolvía hasta dolerle la cabeza, y justo a escasos metros de distancia de él, se encontraba Fujiwara Kôki sonriéndole cínicamente.
— ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué insistes en venir hacia mí? —cuestionó el dios desde su lugar, aun cuando había pasado tanto tiempo desde que lo había visto en persona, aun cuando observo males horrorosos que amenazaron con contaminar su alma y creyó que su valor se había fortalecido con aquellas pruebas que debió afrontar, no pudo evitar que el pánico lo controlara, dejándolo postrado contra el suelo sin posibilidad de levantarse de él.
— Oh querido, es un poco divertido ver tu travesía por el mundo humano en un vano intento de controlar tus dones, jamás se me hubiera ocurrido escapar a otra dimensión como si me tratara de un criminal —ironizo en deje de burla, Yuuri le dedico una mirada llena de rabia.
— Yo no soy ningún criminal y no soy el que era antes, ya he logrado controlar por completo estos malditos dones que cargo —espeto el omega con furia, pero sin poder evitar que un leve chillido de pánico se desligara de su garganta al tener repentinamente frente a él al dios de las calamidades.
— ¿En serio? — cuestiono sonriendo de lado a lado — ¿Entonces por qué aun eres incapaz de sentirme hasta el momento que te he traído ante mí?
— Yo —balbuceo, sin saber que más decir. Un suspiro de fastidio fue expulsado del flotante dios que se movía y desaparecía en todo el espacio que contenía ese pasillo interminable de oscuridad y relojes ensangrentados.
— Eres tan inútil — le increpó— Con menos de tu edad yo logre contener y dominar mis propios dones desde el momento que me fueron otorgados, asesinando a mi maestra y progenitora en esa misma noche. En cambio, tú —alzó su mentón ofreciéndole una mirada de desdén—, apenas eres capaz de darte cuenta de los míseros sentimientos que siente un niño humano por ti.
— Eso no es...
— ¿No es verdad entonces? —interrumpió el dios en una carcajada, pero cambiándola en ese mismo instante por una macabra expresión—. No quieras mentirte a ti mismo, tu expresión, tu pulso y tus propios ojos saben, no, están más que seguros lo que ese humano siente por ti, aunque has intentado negarlo, aun cuando te repites constantemente que no puede ser cierto, cada día que pasaba solo era una confirmación constante hasta el día de hoy que todo fue claro.
Yuuri abrió desmesuradamente sus ojos analizando las palabras de aquel dios frente a él, sus labios se abrieron para rebatirlos, pero se cerraron de manera casi inmediata, sus puños se ajustaron contra su ropa. Él lo había notado, desde hacía tres años atrás. Primero lo atribuyo a un sentimiento infantil, una admiración hacia alguien que era interesante y así se mantuvo por unos meses, pero conforme pasaba el tiempo, ese sentir cambiaba y crecía, pero al mismo tiempo que la incertidumbre de Víctor crecía siendo palpable, las interrogantes de Yuuri sobre los sentimientos que él sentía iban naciendo. La idea de que el zarévich tuviera sentimientos de amor por él fue en aumento, pero el omega decidía hacer caso omiso ya que no lo creía posible hasta ese día. Cuando sus ojos se encontraron, el latir agitado del alfa llegó hasta el como un proyectil y no pudo salir de allí, se quedó observándolo sin poder dar crédito a lo que sentía y cuanto más lo sentía, le era imposible seguir negarlo: Víctor se había enamorado de él.
Una sensación tan hermosa y pura, llena de matices rosa pero cubierta por una infinita incertidumbre y temor, Yuuri de verdad quiso aliviar que era lo otro que oscurecía esos gentiles sentimientos, pero el temor de Víctor era mayor a su confianza, y eso lastimo aquello que en su corazón también se formaba.
—Es imposible para ti negarlo, aquel jovencito ha caído completamente a tus pies —se burló, pero Yuuri negó varias veces.
— Él es solo un chico humano, un joven al que decidí tomar como mi aprendiz mientras culmino mi viaje por el mundo humano, no es nada especial —respondió, mas Fujiwara Kôki negó con desdén.
— Si no es nada para ti, entonces no te importara que lo mate con mis propias manos —comentó con descaro, y un jadeo de terror se escapó del cuerpo del omega.
— ¡No te atrevas, por lo que más quieras no se te ocurra tocarlo! —pidió desesperado, y fue allí que lo entendió tras mirar la expresión complacida del dios de las calamidades que soltó una estruendosa carcajada que helo por completo los huesos de Yuuri.
— No te engañes a ti mismo, mi querido principe del hielo. Podrás mentirme a mí y a todos los que quieras, pero no puedes engañar a tu corazón por mucho tiempo. Es una sensación inevitable y desgarradora que jamás puede ser contenida o eliminada, aun cuando luchemos contra eso, es imposible—susurro —. Pero he de advertirte algo, mi querido príncipe. En recompensa de otorgarme diversión durante las últimas décadas que te he observado, un servicio especial hasta el siguiente momento que nos volvamos a encontrar.
Se materializo justo frente a él, acercándose lentamente hasta uno de sus oídos. Con una amplia sonrisa susurro una serie de palabras que conforme las decía un incontrolable temblor consumía el cuerpo de Yuuri con una velocidad impresionante.Y con unas últimas palabras de gracia, dejo un diminuto beso sobre la frente de Yuuri, quien soltó un lamento desesperado.
Al momento de despertar se encontró al filo del lago con sus ropas congeladas y su respirar cuantioso, era de noche, el dios no sabía de qué día. Estaba aturdido, semiconsciente, pero el penoso recuerdo de su trágico encuentro con Fujiwara Kôki le hicieron mantenerse al borde de la agonía de su propia existencia como un fulminante repaso de su realidad. Era un dios supremo con una maldición impuesta sobre sí mismo en un mundo que no era el suyo, con un tiempo que no pasaba sobre él. Aun cuando el sentir de ese joven fuera semejante al suyo, jamás podría aceptarlo, era impensable para él ya que no quería hacerle daño. No podía sentenciar un alma inocente a un egoísmo sin precedentes de un alma contaminada. Y Yuuri lloró con saberlo, con entender que nada de lo que sentía podía ser cierto.
¿Qué les ha parecido el capitulo de hoy?
Tenemos algunos puntos de quiebre, tanto de Víctor como de Yuuri por las propias presiones que sienten cada uno, tambien vimos de nuevo a nuestro villano, Fujiwara Kôki, quien sigue como una presencia inscontante pero contundente cuando se trata de atacar la psiquis de nuestro dios del hielo.
¿Que creen que es lo que suceda en los proximos capitulos? Estamos ya en la mitad de la historia y en la cumbre de la segunda mitad, me gustaría leer sus teorías ya que son muy interesantes.
Les dejo un saludo muy grande desde Venezuela y nos leemos la proxima semana en la siguiente actualización ¡besos!
