Cronopios del autor: Gracias por leerme.
ADVERTENCIA: Yaoi.
Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.
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Hyakkoryōran
Por St. Yukiona.
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Verano: Housenka
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Alerta de temas de alta clasificación, si eres sensible a temas de ultraje a menores será mejor que vayas con la mente abierta en este capítulo o mejor te abstengas de leerlo.
Recuerda que esto es totalmente ficción y los temas aquí tocado, aunque vienen de otro mundo ficticio, ocurre en la vida real.
...
—Housenka.
También conocida como "la sombra del fénix", esta flor únicamente florece en verano por lo cálido y húmedo de la estación, en la antigüedad las niñas cortaban los pétalos para restregarlos contra sus uñas y de esta forma obtener una pigmentación rojiza en ellas. Sus colores son llamativos y su fragancia es única.
...
Es 3 de abril.
Un caluroso día de un verano caliente.
Ha pasado un mes entero desde aquella intromisión enemiga, y no encontraron a más espías. Según se sabe el enemigo atrapado ha estado en interrogatorio todo ese tiempo.
Los campos de cultivos están secos. La tierra sigue sin ser apta para la siembra. El hokage ha enviado instrucciones de que cada centímetro de cada jardín que sirva para sembrar alimento sea utilizado. Yuuri Katsuki ha estado supervisando que las cosas se hagan de forma adecuadas. La iniciativa, en sí, fue por parte de Katsuki y Yakov lo ha apoyado. Aunque los alimentos están escasos, el ánimo no ha desmejorado ni un gramo dentro de los pobladores. Cada cierto tiempo el país de los Vegetales envía provisiones de legumbres de larga duración así como plantas medicinales. Han logrado realizar un camino seguro para el rápido transito de los víveres.
Katsuki también se ha visto sumergido en la investigación botánica para ver la manera en que se pueda volver a utilizar las tierras de cultivo. Pero todo resultado ha sido inútil.
Las piernas se esfuerzan mientras el resto del paisaje se bifurca en un pensamiento abstracto. Yuuri no siente las ramas de los árboles debajo de sus pies, crujen amenazando con romperse pero sin lograr tal propósito. Puede ser silencioso como un gato o hacer suficiente ruido como para enterar al mundo que él se encuentra ahí. Se detiene de golpe mientras que mira los campos secos de cultivos.
A esos campos que se encuentran al norte de la aldea, a unos veinte kilometros, a esos mismos, iba con su madre para cosechar un tipo especial de papa que era usada para la elaboración de un platillo originario del País de los Vegetales para comerlos en año nuevo y durante los cumpleaños, pero ahora... ahora ya no hay nada de donde cosechar. Se deja caer al suelo y las ramas de los árboles se truenan mientras que camina hacia el inicio de la parcela de sembradíos. Hace algunos jutsus con sus manos antes de colocar abruptamente su mano contra el suelo, y se concentra. Frunce el ceño.
Su Kekkei touta le permite hacer muchas cosas: Desde hacer que la vida brote en un desierto, hasta hacer que su propio cuerpo se regenere. Esto se debe a un proceso que es similar al de algunas plantas que se regeneran gracias. ala duplicación de su propio ADN. Un proceso que en las plantas era conocido como genómica, en el cual las células individuales hacen múltiples copias de todo su contenido genético.
—¿Osea que Katsuki es como una planta? Necesita sol y agua para que crezca —dice burlón Yuri mientras que Mila le da un coscorrón en la cabeza. El rubio bufa girando la mirada.
Minako niega. Yuuri se aprieta el brazo de donde le han sacado sangre.
—Su ADN sigue siendo el de un humano pero sus características son distintas... —toma el brazo de Yuuri para mostrar que la herida de la aguja ha desaparecido—. Podría apuñalar a Yuuri y en una hora estaría como si nada... así como las plantas, hay algunas plantas a las que si tú les arrancas una rama le vuelve a crecer al tiempo, el sistema de Yuuri es más sofisticado que eso...
La mente de Yuuri regresa al presente al justo que está experimentando en aquel campo seco y frunce un poco más el ceño mientras que introduce más de su chakra en un cierto rango alrededor de él. La tierra no tarda en reaccionar al chakra de Yuuri y ramas brotan desbordándose en altura. Yuuri suda se concentra más y frutos se esfuerzan por crecer. Jadea porque es demasiada la fuerza que debe de introducir hasta que no resiste más y saca la mano de la tierra.
La piel de los dedos así como de la muñeca hacia el codo le ha cambiado de color, adquirió un tono verdoso y Yuuri cae de espaldas, respirando por la boca, hiperventilando con el latido de su cuerpo hecho un desastre. Sus ojos contemplan los frutos que cuelgan de las plantas que de la nada ha hecho nacer. Toma uno para probarlo, y apenas lo arranca éste empieza a podrirse así como el resto de las ramas hasta sus raíces. Yuuri niega.
—No, no... no... —gime frustrado encogiéndose en su lugar. Arrugando los labios, apretando los párpados cerrados hasta que la cabeza le duele y en un arranque de enojo lanza lejos el tomate podrido. Se deja caer contra el suelo, relajando sus hombros.
—Tengo mis sospechas de que es así desde un principio y por eso es que Chihoko te buscó —dice Viktor después de que Yuuri le contó lo que había dicho Minako. Ambos están afilando las kunais en el pasillo del jardín de la casa que comparten. Yuuri le mira en silencio.
—¿Pero cómo supo ella que tenía que el kekkei touta?, se manifestó hasta después de la muerte de mis padres.
Viktor piensa, chasquea los dedos.
—Probablemente esa característica no sea precisamente gracias al kekkei touta, sino más bien quizás siempre existió en el sistema de los Sakurakouji, piensa porqué no asesinó a tu abuelo aunque era de la "vieja escuela"... por algún lado tuvo que comenzar a hacer experimento y sonaba lógico que fuera por tu abuelo y las flores que el clan cultivaba, vinieron aquí no sólo por el jardín de Hiroko-san, sino por ella y por ti también —dice Viktor y tiene sentido pero Yuuri se queda en silencio, pensando aún.
—Quizás todo parecía estar demasiado bien acomodado para ella y el destino quería que todo lo que pasó pasará —expresa cabizbajo—. Minako también dijo que como esta habilidad venía en mi ADN y éste se traspasa a los hijos probablemente Umi y Ren la poseen, pero no está muy segura, después de todo la regeneración acelerada inicio cuando el kekkei touta se manifestó.
Viktor entreabre los labios y se queda pensando, Yuuri enarca la ceja.
—¿En qué piensas?
—Que si es regeneración... ¿te imaginas que pudiéramos crear alguna especie de loción que al regarla a los campos de cultivos estos se regeneraran? Pero eso sería peligroso porque secaríamos el ADN de Yuuri —ríe cantarín.
El mayor no lo nota, ni siquiera se ha dado cuenta de la idea que ha metido en la cabeza del menor que en silencio pone a trabajar su cabeza.
—¿Katsuki-sensei? —cuestionan dos ninjas que se quedan a poco más de cinco metros de distancia, Yuuri alza la cabeza para verlos uniformados, serios y en espera. Se incorpora con lentitud sin preocuparse en sacudir su ropa ninja.
—Sí.
—Lord Hokage le manda a llamar —comenta uno de ellos y Yuuri asiente, se mueve otra vez rápido hacia la aldea dejando atrás parte de su fracaso. Él no logrará tener descanso hasta que no obtenga su objetivo.
Porque así de testarudo es el shinobi de lentes de armazón azul y cabello oscuro.
...
Desde que entra al reciento nota la agitación que hay. Tuerce los labios ligeramente desconcertado porque definitivamente algo ocurre y se siente incómodo al no saber qué es. Avanza en silencio saludando con la cabeza a quien se le cruza, es curioso pero nadie se detiene en realidad a hablar con él como usualmente ocurriría. Si no supiera de primera mano la situación del país hasta llegaría a pensar que se trata de los preparativos para un ataque militar, pero aunque están en tiempos de incertidumbre sabe perfectamente que los ataques militares han cesado en su mayoría.
Sube las escaleras y nota a Yuuri despidiéndose de Yakov afuera de la oficina del segundo. Yuuri lleva algo entre sus manos y Viktor enarca la ceja.
—Ey... Yuuri —saluda mientras agita la mano perezosamente con cariño.
Yuuri sonríe en respuesta.
—Viktor —dice con entusiasmo.
—Oi, Vitya —llama el hokage mientras señala el interior de su propia oficina entrando en ella y esperando a que su hijo lo siga.
—Nos vemos después —se despide rápidamente Yuuri y Viktor no puede dejar de sonreír tontamente, Yuuri hace casi lo mismo, sus gestos son más humildes y menos llamativos, pero Viktor sabe que ahí había una sonrisa de alegría por verlo y eso le basta.
En su pecho florecen muchas flores y echan raíces profundas. Se siente enamorado cada vez que ve a Yuuri sin importar que él casi tenga los tienta. Es como un adolescente idiota otra vez. No entra hasta que no pierde de vista la menuda espalda del otro ninja bajar las escaleras cuidadosamente para no chocar con nadie, aunque tropieza, se disculpa torpemente para seguir andando. Viktor rié bajito, es irónico que el probable shinobi más fuerte de toda la aldea sea al mismo tiempo el más despistado. Cuando entra sólo lo hace para recargarse de la ventana y ver a Yuuri caminar en el exterior. El rostro se le ilumina a Viktor y enseguida pone su atención en su padre.
—El concejo ha decidido —dice Yakov y Viktor vuelve su mirada hacia su padre inquieto.
A él no le interesa en lo mínimo tener un puesto tan pretencioso como el de hokage, sin embargo sabe de antemano que con un puesto como aquel podrá hacer los cambios necesarios para la protección al país. Sin embargo, también sabe que Minako, la otra posible candidata también sería capaz de hacer grandes cambios.
—¿Y? —quiere saber porque la decisión que aquellos viejos tomasen le afectaran de forma directa a él.
Yakov acomoda la pipa de tabaco entre sus labios, da una larga bocanada.
—La decisión se dará a conocer después de la siguiente misión, Viktor —murmura—. Sea como sea tenemos una situación grave aquí —dice y sus ojos se clavan en la ciudad—. Hay una calma que aguarda en realidad una incertidumbre que está creciendo.
—¿Sobre la comida?
—Sobre la comida, la estabilidad de la nación y el papel que nosotros somos shinobi estamos jugando en todo esto... en poco tiempo estaremos enfrentándonos a otra crisis mayor... envié a un grupo al País de la Plata para intentar expulsar a las tropas enemigas que se han estado resguardando desde hace un año en la zona —comenta Yakov.
Viktor le mira y vuelve su mirada a la ciudad.
—Es una maniobra estratégica formidable, si ellos caen y recuperamos el País de la Plata podremos transitar libremente por ese camino hacia Vegetales.
Yakov afirma.
—Pero hay un problema con el grupo al que he enviado a realizar la misión...
—¿Un problema? —Viktor enarca la ceja y Yakov camina hacia su escritorio para extenderle el reporte a Viktor que lo recibe para empezar a leerlo cuidadosamente. Conforme sus ojos pasan por las letras se van abriendo más y más, siente su cerebro explotar brevemente.
—Envié a un grupo primario para revisar, necesito que ustedes vayan como apoyo y hagas lo que creas necesario... —masculla.
Y Viktor recuerda la expresión plana sin emociones de su padre mientras le encomendaba aquella misión, al tiempo que entre las sombras es capaz de ver todo lo que ocurría con claridad más allá cerca de las laderas que existían en los cerros alrededor del rico País de la Plata. La boca la tiene seca en ese momento y es incapaz de estar tranquilo pero lucha contra el demonio que es la incertidumbre y el enojo.
—Viktor-sensei —murmura Minami pero Viktor niega haciéndole saber que esta bien.
Abajo, en el descampado de las laderas que Viktor y un grupo de shinobis la situación mantiene un poco perplejo al grupo. Ven con ojos atentos y gestos que denotan el desagrado el como sobresale la cabeza rosada y brillante entre los dedos de la mano que le masturba. Es otro ninja el que empuja su miembro erecto contra el rostro del niño que hace unos minutos perdió todo rastro de inocencia.
Hay una fila de cinco o seis niños. Uno junto a otros sin poderse mover porque están amarrados de manos y pies por una especie de baba viscoza que alguno de los ninjas que supuestamente los han salvado han invocado. Es la misma baba con la que ahogaron hasta su muerte a sus antiguos captores y saben que si se mueven o desafían a los que están a cargo terminaran muertos, y esos les da miedo.
—Inohiki, date prisa —gruñe otro de los ninjas y el que ha acosado golpeando con su miembro al niño rezonga como respuesta. No sin antes apresurar a precipitar su falo a la boca del mismo menor. Éste se resiste apenas un poco para al final recibirlo, degustando el sabor amargo y desagradable del miembro. Algunos días sin bañar debido a la misión previa dan una textura grumosa y asquerosa que le provoca arqueadas pero se mantiene porque el hombre que le sostiene del cabello lo amenaza: El niño no quiere comer de regreso su vomito.
Llora ahogándose con el tamaño del adulto que no deja de crecer.
La escena podría revolverle el estómago a cualquiera pero no a ellos, Viktor y los otros forman el equipo ELITE, y esos niños que sobajan no son más que otros shinobis que se han infiltrado haciéndose pasar por niños. Los verdaderos huérfanos que estarían sufriendo esas humillaciones se encuentran a salvo, comiendo sopa de setas y pasando frío, pero a salvo, en una cueva a unos cinco kilómetros de la ladera, tendrán que esperar hasta que Viktor y su equipo termine la misión para llevarlos a Konoha donde serán tratados como debe de ser. No obstante, aunque a los que obligan a hacer felaciones son adultos fingiendo ser niños, Viktor no puede evitar hacer las manos puños furiosos, él como algunos otros de sus compañeros en la misión tienen hijos o hermanos pequeños y aquello es demasiado.
No es la primera vez que sucede.
—¿Te gusta pequeña puta? —pregunta con insistencia el shinobi que mueve el miembro en el interior de la boca que se desborda de saliva y asco—. A los niños les encanta —recalca con repugnante sensualidad, tratando de seducir así al menor y que éste termine por afirmar pero eso no pasa.
Los ojos del menor se ciegan ante sus propias lágrimas que escurren por las mejillas y eso no hace más que excitar al ninja.
Sus compañeros, asiduos a ese tipo de trabajos, beben agua y comen algunas de las provisiones que encontraron en la aldea. Son barras de granos deshidratados con miel y coco, son muy sabrosas, las encontraron en el mismo lugar donde mantenían a ese grupo de niños que supuestamente han salvado.
Inohiki es uno de los capitanes de cuatro unidades que el hokage desplegó hacia el País de la Plata hacía dos meses atrás. Lograron con éxito su propósito de liberar a al país de sus enemigos, pero desde hacía un par de semanas el hokage había recibido alertas de presunto tráfico con los niños huérfanos de la ocupación. Había enviado a alguien de su entera confianza en ir a revisar arrojando al grupo de Inohiki y otros cuatro shinobis como culpables. Al parecer el vender a los niños les estaba dejando una cuantiosa fortuna, y adicional a ello, lograban satisfacer las necesidades que todo hombre tiene.
En el pensamiento de Inohiki violar a una mujer es deshonrar, pero volver a un niño en hombre, es un honor. No ve mancha en los principios al girar al niño y empotrarlo contra una piedra mientras sus compañeros siguen comiendo ignorando las suplicas del niño. El menor se retuerce y Viktor no puede hacer nada porque deben esperar más, no han dado la señal y actuar de forma precipitada podría resultar en un problema mayor al que ya de por sí tienen entre sus manos.
—Inohiki, confórmate con la boca... —dice uno de los compañeros que empuja por el hombro al que ya le ha bajado los pantaloncillos al niño que con el rostro pegado a la piedra controla el copioso llanto.
El ninja bufa y se flexiona metiendo el miembro entre los muslos del menor.
—Solo será... un poco... no lo meteré —contesta al tiempo que empieza a embestir la zona apretando las piernas del niño para que la fricción sea mayor, y él gime excitado. Los otros niños con la mirada baja escuchan. Otro de los ninjas se ha incorporado y sigue el mismo camino que el tal Inohiki ha seguido. Es más silencioso para hacer las cosas y va directo a una felación a la boca de una de las niñas. El cuarto ninja se pone de pie para dar una ronda en la zona esperando que no haya nadie cerca mientras que el último termina de comer y se baja los pantalones para orinar sobre el fuego improvisado que les ha estado brindando calor durante ese corto momento en que la noche ha caído. Dejar el fuego prendido sería dar señales de su improvisado refugio por esa noche.
Un águila surca el cielo y Viktor junto con el escuadrón se resguardan más. El águila chilla dando aviso de su paradero y uno de los ninjas que no está ocupado abajo la recibe colocando su brazo, la acaricia con ternura para sacar un pequeño mensaje que lleva consigo el ave en una de sus patas. Lanza el brazo para hacer volar al ave y que éste regrese por donde vine. Viktor señala la dirección en el que se encuentra uno de sus compañeros y seguido señala la dirección que sigue el ave, éste afirma para desaparecer en un guiñazo. Viktor vuelve la mirada hacia la acción de abajo.
El sujeto sigue leyendo la nota.
—Sólo van a querer a cinco niños —dice el hombre agitando el papelito.
Inohiki sonríe.
—Entonces compartiremos a esta pequeña pu- —Inohiki suelta de golpe al niño mientras los demás estupefactos, y confundidos, se limitan a ver hasta que el sujeto se gira con una kunai atravesando su mejilla, saliendo la punta del arma por la boca. Son testigos del instante en que el menor jala de esta para abrir una herida que hace más grande el recorrido de los labios hasta media cara. Los ninjas entienden rápidamente lo que pasa, se separan tratando de huir pero en nubes de humos los niños se transforman uno a uno en adultos que caen sobre ellos como si fueran perros salvajes y hambrientos sobre una presa. Uno de ellos logra escapar porque esta más lejos de la trifulca pero salta hacia atrás frenando en seco para sacar una kunai con la que repele el ataque de otras kunais que se dirigen hacia él. Quiere retroceder pero se da cuenta que está rodeado y el aula maligna, iracunda y misteriosa que hay entorno a Viktor le hace paralizarse.
—Nikiforov...
—Estás manchando el nombre de Konoha, el honor de tu familia y el prestigio de todos nosotros... —escupe con odio el usuario del elemento hielo mientras que alza su mano, y en su palma se forman largas y delgadas estacas de hielo—. Acabas de perder todo rastro de humanidad... —amenaza porque es una fuerza asesina el que lo llena, el que curte cada centímetro de su existencia.
—Viktor —reacciona dándose cuenta que detrás de aquel tipo se encuentra el niño de antes, tiene las manos y la ropa manchada de sangre, no propia, si no de Inohiki. Aún se escucha la pelea en resistencia de los otros ninjas pero poco a poco se va acallando—. La orden es llevarla ante Konoha —inquiere y Viktor siente la misma frustración que todos en el equipo pero... no le queda más que asentir y seguir las órdenes.
El ninja ha caído de rodillas con el cuerpo flácido y una especie de sopor que invade su cerebro al darse cuenta de lo que a continuación y de lo que pudo haber ocurrido en caso de que aquel niño no hubiera intervenido.
—Vamos —ordena el niño con la misma facilidad con la que cualquiera pediría un dulce.
...
Los cinco ninjas son arrestados y dispuestos para custodiarlos de regreso a la aldea. Los han inspeccionado y encuentran varios pergaminos de carácter inquietante. El niño de antes estudiantes con ojo crítico uno de ellos y Viktor le observa en silencio junto a Mila que se limpia la cara después de habérsela lavado, ha sido una de las misiones más desagradable que ha tenido que realizar.
—¿Qué opinas tú? —pregunta Viktor—. Yuuri.
El niño tuerce los labios y recibe una botella de agua con menta con la que enjuaga su boca y escupe sin dejar de ver la hoja del papiro. Entrega el papel a Viktor.
—Es él —dice Yuuri—. Es de Cao Bin —masculla y se cruza de brazos para después tocar pensativamente el filo de su mentón—. Si ese registro es cierto la orden de buscar niños con habilidades especiales así como la invitación a formar parte de su "grupo" significa que no hace más que buscar reclutas para lo que parece ser su propio ejercito.
—Tiene sentido considerando que tanto como Inohiki y los otros han sido señalados varias veces como posibles traidores... —murmura Mila.
—El simple hecho de poseer un documento como este y no haber dado aviso al hokage ya se considera traición —inquiere Viktor aún enfadado.
—El hokage envió a Inohiki y su cuadrilla sabiendo de las inclinaciones que estos han estado mostrando, sólo para comprobar su teoría que al final terminó por ser cierta —Yuuri muerde su labio de modo casi inocente y suspira sintiéndose agotado—. Ahora —mira a Viktor—, según nos dijo Yuri la "conexión" de compra no sabe aún acerca de que hemos capturado a estos cinco... existe una gran posibilidad de que esa conexión nos lleve hasta donde está Cao Bin... ¿Qué haremos?
—Volver a la aldea, aunque somos un grupo en apariencia grande no estamos preparados para enfrentar a alguien del calibre de Cao Bin-sensei —responde casi de inmediato Mila.
Viktor observa a Yuuri y después a su alumna.
—Es cierto pero perderíamos una oportunidad única —infiera Viktor cruzándose también de brazos—. Podríamos enviar a Yurio, que lo siga y posterior a ello planear algo más elaborado.
Yuuri niega.
—Cao Bin es un ninja sensorial y aunque Yuri es muy bueno en espionaje tarde o temprano lo van a descubrir... estaríamos exponiendo a Yuri —infiera el moreno que pasa de su peso de un lado a otro.
—Volver a la aldea y plantear la situación al señor Yakov será más problemático que tomar una decisión aquí —murmura Mila.
—Envíame a mí junto a Mila y Minami —dice de pronto Yuri.
La pelirroja observa a su maestro y después al albino que mira a los ojos al niño, con el ceño ligeramente fruncido sopesa sus opciones.
—Es Cao Bin y...
—Con Mila, Minami y Yuri será suficiente —dice Yuri con esa voz de infante. A Viktor le trae recuerdos porque Yuuri siempre había sido una pequeña masa de nervios y ansiedad pero cuando se trataba de misiones o ejercicios se transformaba ante sus ojos como ocurre en ese instante.
—Y la gente que ha...
—Si ya reclutó gente dudo mucho que lo sigan, probablemente tendrá una fuerte guardia con él, pero no creo que lleve consigo a sus guardaespaldas por todos lados... si considero que no es el momento propicio me abstendré de atacar pero al menos podremos seguir la pista por medio de la flora —dice convencido el menor.
Viktor gruñe bajito, medita cerrando los ojos, apretando los párpados y rumea. Rumea hasta que bufa.
—Katsuki Yuuri —dice dejando sus manos sobre su cintura.
—Sí —responde solemne Yuuri mirando al adulto.
—Como líder de misión te asigno una nueva misión, deberás de seguir el rastro que Yuri Plisetsky ha dejado atrás, averiguar si esa línea de investigación lleva al ninja desertor Cao Bin, y si lo crees necesario actuar para erradicar esa amenaza —dice Viktor con seriedad mirándolo a los ojos—. Suerte y éxito.
Yuuri asiente firmemente.
—Al amanecer después de descansar Mila Babicheva, Minami Kenjiro y tú partirán —agrega el albino.
—Sí, señor —responden Mila y Yuuri al mismo tiempo con mirada seria y solemne.
...
Yuuri ha regresado a su forma normal, se lava las manos en un río que está cercano, el agua le llega a las pantorrillas. La parte superior de su yukata se encuentra doblada en la orilla junto a sus sandalias, las vendas con las que refuerza el dobladillo de su pantalón y sus guantes. Lleva su tórax desnudo, ha lavado su torso, su rostro y su boca varias veces. Se queda pensando en lo que ocurrió esa noche mientras el ruido del cause del agua lo arrullan un momento haciéndolo concentrarse en sus pensamiento. Suspira y vuelve a su labor mientras que pasa sus manos por sus brazos quitando la suciedad del día y la misión.
—¿También pensaste en Umi y Rea? —susurra Viktor desde la orilla observándolo.
—Lo sabes —responde y suspira sin girarse—. Obviamente pensé en ellos —rectifica y aclara su garganta, se siente muy bien la corriente suave del río en sus pies y tobillos, es una especie de alivio. No es como una planta, pero disfruta mucho el agua—. Debes de templar más tus emociones, Viktor —murmura Yuuri—. Es parte de tu carácter explotar cuando algo que te importa está en peligro, pero... probablemente tú serás el nuevo hokage y es un hecho que no podrás explotar a cada persona que... —se queda callado cuando siente a Viktor abrazarle por la espalda ocultando su rostro en la curva de su cuello.
El menor suspira profundamente y acaricia el cuello ajeno, recargándose de él. Siente lo frustrado y enojado que Viktor se encuentra por el modo en que aprieta sus manos al rededor de su vientre y su estómago, la forma posesiva en que lo abraza contra sí y la silenciosa rabieta que el otro está teniendo al apretar las muelas y tensar la mandíbula, haciéndolo temblar de pies a cabeza. Yuuri alza la mirada hacia el cielo.
Hay cosas que no han cambiado en lo absoluto y de algún modo, egoísta, le da gusto que sea así.
—Debes de regresar —expresa sus miedos más cercanos el albino y el moreno asiente en silencio. Yuuri no necesita decir: Sí, lo prometo, porque Viktor debe de dar por hecho que eso siempre va a ocurrir, y si un día su cuerpo no regresa, seguramente su alma sí, se desprenderá desde el cuerpo inútil y muerto para ir hasta donde pueda acariciar el rostro de Viktor, colarse en sus sueños y despedirse adecuadamente de él.
Porque han estado separados una vez, no quieren desperdiciar más tiempo.
Y aunque sea trascendiendo en el tiempo y las vidas, ellos volverán a estar juntos una y otra vez.
—Debes de regresar —repite y Yuuri se gira entre sus brazos para tomarlo del rostro y besarle profundamente.
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St. Yukiona.
Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.
(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).
