Capítulo 41

Contigo y por ti

.


.

- Al encontrar el tesoro, fue una satisfacción espectacular pero además de eso...el verdadero triunfo lo sentí cuando estreche las manos de mis compañeros, quienes me siguieron a pesar de todos los males sufridos. Allí, entendí que buscando algo grande también conocí a muchas personas interesantes con las que pude disfrutar mi viaje; eso se sintió mucho más auténtico y emocionante para mí.

Gon observo a su padre con asombro admirador, no solo por lo que contaba, sino por lo que estaba revelándole. No sonaba a una historia para distraerse, sino a un sentimiento siendo expuesto ante sus ojos y orejas.

- Uuh, eso...eso supongo- Ging se apoyó en sus rodillas, fijándose en el amanecer del nuevo día en lo alto del Árbol del Mundo, no queriendo sonar muy cursi- Imagino que tuviste pensamientos así, con ese escuadrón que dices son tus amigos.

- Hah, sí. ¡Me siento exactamente igual!

A Gon no le costó decirlo, porque negarlo sería ridículo.

- Hice grandes cosas con ellos, algunas fueron grandiosas y otras fueron tristes pero no me arrepiento de ninguna. Además, nuestra aventura no ha terminado- Aseguro, entusiasta- Porque todos seguimos siendo amigos, estamos conectados de alguna manera.

- ¡Eso si es interesante! La verdadera amistad se siente más a distancia que juntos, ¿eso dices? Bueno, no puedo negarlo. Tengo conocidos repartidos en los dos hemisferios pero de tanto viajar, a veces pienso que el mundo no termina en ningún lado.

- ¿A qué te refieres, Ging?

El hombre sonrió de costado, con una mirada entre cautivada y melancólica como cuando le estuvo hablando sobre sus propias aventuras toda la noche.

- Mi viaje aún no termina, quiero ver aquello que no puedo ver frente a mí. Por eso,...no se supone que un novato como tú pueda saberlo; es un secreto, pero como dijiste que tienes amigos influyentes en todos lados, supongo que alguien te lo dirá de todos modos- Gon le prestó atención, interesado- Existe un continente desconocido y lleno de secretos al que nadie se ha atrevido a entrar y los que lo hicieron, apenas volvieron con vida si no muertos. Ese lugar se llama Continente Oscuro y yo, quiero ir allí.

- ¿"Continente Oscuro"? Suena a algo serio.

- Los Zodiacos van a ir allá. Harán una expedición e investigaran sus rarezas, ¿Te cuento un secreto? Aunque no lo creas, las hormigas quimera vienen de ese sitio tan particular.

- ¡¿Las hormigas quimera son del Continente Oscuro?!

- Ellos y muchas criaturas curiosas más. Para tremendo viaje, se han llamado a muchos investigadores y varios veteranos del Nen se ofrecieron. Un buen número de cazadores que sobrevivieron a la guerra también irán. Detente, no me mires así. Ya no habrán escuadrones suicidas, eso lo arreglo tu amigo. Serán exclusivamente hunter que acepten ir voluntariamente.

- Mejor- expreso Gon, con inmenso alivio. No quería que la Asociación volviera a cometer esas vilezas, ni que los cazadores renegados tuvieran que pagar el precio por una misión arriesgada- ¿Es difícil llegar al Continente Oscuro?

- Llegar es fácil, salir es lo difícil. Yo iré por mis medios, sin los Zodiacos. Tomare una propia ruta para mi aventura.

- Eso suena como tú- Gon pensó en los logros de su padre como grandes hazañas que él tendría que superar algún día, como el cazador que quería llegar a ser- Me alegra. Aún queda mucho que hacer, demasiado que ver. Yo también quiero aprender todo lo que pueda.

- Ese es un pensamiento positivo- Se recargo sobre las grandes hojas, tedioso- Yo me tomare mi tiempo, no como los Zodiacos que se van esta tarde, excepto Cheadle que se tiene que quedar a repartir ordenes por toda la Asociación como tanto le gusta.

- ¿Qué paso con el señor Pariston?

- Ni me lo menciones, me da migraña. Oh, pero tu estratega si es un hueso duro de roer. Por lo que me han contado, se tiene más que merecido un lugar entre los Zodiacos.

Gon parpadeo repetidamente, absorto con las últimas palabras de su padre.

- ¿No lo sabes? Tu amigo, el que tiene un nombre exótico...

- ¿Kurapika?

- Ese, Nana lo ha declarado un Zodiaco provisional. Ahora mismo, está reemplazando a Pariston.

- ¿Kurapika es...un Zodiaco?

Totalmente confundido, Gon no podía creer que le hubieran hecho tal ofrecimiento y menos que el Kuruta lo hubiera aceptado. Ahora que el presidente estaba muerto, entendía que los Zodiacos tuvieran la libertad de elegirse entre sí, pero le parecía un poco apresurado dadas las circunstancias. A su vez, estaba fascinado porque Kurapika estuviera a la altura de su padre, otro Zodiaco.

- No es la gran cosa tampoco. Solo le durara el título hasta que la expedición al Continente Oscuro termine.

Ahora sí, Gon se movió tan rápido que sus pies mandaron a caída libre un cesto de manzanas que estaba en medio de él y su progenitor, que se sobresaltó por su repentino accionar.

- No entiendo, ¡por favor explícamelo!

Frente a los ojos insistentes, tiernos y grandes de Gon, Ging no pudo sino darle todas las respuestas que pedía.

.


.

- ¡Vine como loco para avisarte!- Gon hablo a través de su agitación- Corrí todo el camino hasta aquí…

- Espera.

Killua alzo una mano frente a su amigo, tratando de analizar la situación con cautela, por más que le urgiera lastimar severamente a alguien.

- ¿Kurapika es…?

- Sí. Kurapika acepto ser un Zodiaco, ¿No te lo contó?

- ¿"Contar"?- Chasqueo la lengua, disgustado- Desde el picnic que no lo veo, ni me habla.

- No lo entiendo…

- Yo menos, ¿Y porque aceptaría quedarse con el cargo de ese malnacido? Si quisiera, Kurapika puede hacerse del poder de la Asociación de muchas otras maneras.

- Mi padre dice que el Zodiaco al que dicen Buey lo convenció. A cambio de los Ojos Kuruta que la Asociación guarda.

- ¡Otra trampa!

- Yo pensaba que ya habíamos terminado con eso…- susurro Gon, amargado.

- ¿Que planean hacer en el Continente Oscuro? Ese lugar esta maldito, lo sé bien porque mi bisabuelo estuvo allí y vivió para contarlo.

- Una misión secreta o algo así. Ging no quiso contarme pero eso no es lo importante ahora. ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que ir por Kurapika!

- ¿Y porque haríamos eso?- espeto Killua, malhumorado.

- Conmigo no finjas- Gon sorprendió por su agudeza- ¿No estas molesto, no te preguntas lo mismo que yo? Vayamos donde está, antes que sea tarde. Que Kurapika nos explique, que te explique a ti lo que pasa.

Killua hizo un mohín, cruzándose de brazos.

- ¡Killua, contéstame! ¿No quieres saber que sucede con Kurapika, no quieres verlo y escuchar lo que-?

- ¿Verlo?

El bajo la mirada, sombrío y tenebroso. De golpe, el pasillo se llenó de múltiples cristales rotos y todas las maquinas alrededor comenzaron a echar humo, quedando permanentemente arruinadas ante los golpes de baja y alta tensión eléctrica que sufrieron.

Dándose cuenta que despertó a una bestia, Gon dio un paso atrás para que no lo tocara la electrizante aura.

- ¡Quiero darle una paliza!

Contrario a todos los testigos que veían esto con horror y miedo, Gon sonrió abiertamente. ¡Ese era Killua!

- ¿Dónde…?- Arrastro las palabras- ¿Dónde está?

- Según lo que Ging me dijo, los Zodiacos tomaran un avión rumbo a un lugar llamado Kakin. A partir de allí, abordaran un barco.

- Bien, hay que ir a la terminal.

- ¡Espera!- Gon lo detuvo cuando estuvo a punto de echarse a correr- Como es un viaje exclusivo de los Zodiacos, su vuelo saldrá desde un sitio seguro.

- ¿O sea?

- No será en cualquier lugar, Killua.

- ¿Dónde, entonces?

- Perdón, no logre preguntarle a Ging.

- Genial, mil veces genial. ¡¿Dónde demonios encontraremos a los Zodiacos?!

En vez de atemorizarle el elevado nivel de irritación de su amigo, Gon esbozo una sonrisa de confianza.

- Conozco a alguien que nos ayudara.

.


.

Por cuarta vez el semáforo pidió un alto y eso solo crispaba los nervios de Killua, quien golpeó duramente el asiento del conductor por detrás.

- Acelera, ¡más rápido!

- ¡No me mandones!

- Para, Killua, Leorio hace lo que puede.

Sí, el gran hombre de confianza de Gon para esa situación resulto ser Leorio, el popular enfermero y ex candidato a presidente hunter.

En medio del berrinche, el semáforo permitió avanzar y Leorio sintió una patada en su espalda que lo obligo a pisar el acelerador e ir por la delantera de otros autos.

- ¡No hagas eso, es peligroso!- reclamo el mayor hacia Killua, que estaba en el asiento trasero.

Nunca había manejado un auto tan rápido, estaban violando todas las leyes de transito e ignorando cada señal de sufrir un accidente, por no decir que la policía los perseguiría en breve.

- Perdónalo, está un poco ansioso- Se disculpó Gon, en el lugar del copiloto.

- ¡No estoy ansioso, estoy lleno de coraje! En cuanto vea a Kurapika, le arrancare todo de un zarpazo.

Leorio trago duro, mira que oír esas barbaridades de la boca de un niño. Impresionante que Gon no se contagiara de la mala lengua.

- Tranquilo, seguro llegamos a tiempo. ¿No es verdad, Leorio? Tú sabes dónde está la terminal secreta de los Hunter.

- Así es, estuve allí dos veces y conozco un atajo que…

- ¡Pásalo, otro semáforo!- Ordeno Killua, presuroso.

- ¡¿Porque tanto apuro?!

- ¡Tengo que parar a Kurapika!

- Oye, sé que quieres despedirte de tu novio pero esto es muy extremo-

- ¡¿Despedirme, novio?!- Su voz fue tan dura que hasta Gon sintió pavor de él- ¡No me importa nada de eso!

Leorio y Gon se confundieron.

- ¿Qué? ¿Y porque estoy conduciendo a lo Vin Diesel?

- ¿No estás enojado porque se ira sin despedirse?

- ¡Están todos muy equivocados!- los señalo a ambos, ardido- Esta es una cacería. Yo soy Killua Zoldyck. ¡A mí, ninguna presa se me escapa!

Leorio suspiro para sus adentros; los niños de ahora eran unos dementes.

.


.

- ¿Estás seguro?- Volvió a preguntar Buey.

Al principio, Kurapika pensó que lo interrogaba para comprobar cuan firme era su resolución pero eso había quedado más que claro, así que comenzó a creer que Nana podía ver a través de él.

- Muy seguro.

- ¿Y tus amigos? ¿Te despediste de ellos?

- No hacía falta, tienen sus propios asuntos que atender.

- Debiste haberles avisado.

- ¿Había necesidad?- Kurapika acarició la ventanilla que le enseñaba claramente la pista de vuelo, oyendo los motores a punto de despegar- Ya no pertenezco a Greed Island o a un escuadrón suicida…He vuelto a ser Kurapika Kuruta, el Cazador de Ojos Rojos.

- No suenas contento. ¿Esto es realmente lo que quieres?

El rubio apenas le dirigió una mueca poco educada para enseguida reflejarlo con furia. Sus ojos carmesí eran capaces de quemar.

- Solo acepte la oferta para recuperar lo que me quitaron- Pronunció con frialdad, cruda frialdad- Cuando volvamos del Continente Oscuro y acabe la misión, quiero de regreso los ojos rojos de mi gente, los Kuruta. Me pertenecen, solo a mí.

Kurapika regreso su vista a la ventana, buscando paz. Era un hecho detestable que los ojos de su familia seguían en jurisdicción de la Asociación, que no solo lo tacho de criminal y lo mando a arrestar, sino que también le secuestro aquello que tanto esmero y trabajo le costó conseguir, usándolo para extorsionarlo.

- Soy un hombre de palabra. Confía en mí.

- No confió, zodiaco. Usted debe cumplir conmigo- le dijo el ojigris, secamente- No querrá verme enojado.

El vocero del avión anunció que despegarían pronto y cada quien se ubicó en su respectiva posición. Por más curiosidad que tuvieran hacia el nuevo miembro, entre los Zodiacos nadie hacía preguntas, agradeciendo que Pariston no los acompañara para inspirarles pesadillas de sonrisas.

De pronto, el avión se detuvo de una abrupta y repentina sacudida, obligando a todos a saltar de sus asientos en alerta.

- ¿Que fue eso?- Pregonaron, nerviosos- ¿Un ataque? ¿Una falla del motor?

Alguien fue a preguntar que paso y otros se prepararon para un atentado, pero Kurapika no se movió ni un centímetro. No lo hizo cuando el asistente confirmó la falta de un amortiguador inferior, ni cuando los gritos llenaron la cabina de comando, incontrolable y sin solución, que obligó a los pilotos dejar los controles.

Kurapika se prevenía lo que estaba pasando.

"Por Kami, que no sea ese loco..."

.


.

En opinión de Gon, su amigo estaba siendo un poco, solo un poco, exagerado.

Para Leorio, esto era ir demasiado lejos. ¡Mira que romper un ala de avión usando un yo-yo y electrocutarlo por dentro, manipulando sus cables a gusto!

- Ese crio tiene algo fatal en la cabeza...- murmuró Leorio.

- ¡Ustedes, pásenme una escalera!- ordeno Killua, a los policías que venían a detenerlo.

Resultaba irónico que un adonis de piel frágil fuera el tercer hijo de los Zoldyck, pero para los vigilantes quedo clarísimo que pese a su coraza adorable, ese niño era el auténtico diablo.

- ¡Apúrense, viejos, que no tengo todo el día!

Empujados por el deseo de vivir un día más, los guardias de la terminal le concedieron todas sus demandas.

Llevando la escalera, los hombres lograron unirla a la entrada del avión prácticamente cuando Killua llego a la compuerta, que por lógica estaba asegurada, cosa que no era un obstáculo para alguien como él.

Gon comenzó a sudar la gota gorda.

- Mejor voy tras el- Para su sorpresa, Leorio lo siguió- ¿Tú también?

- Me da curiosidad saber cómo acabara esta locura.

- ¡Da la cara!

Con una violenta patada, la puerta salió disparada hacia el interior del avión. Killua se asomó, feroz.

- ¡Bastardo de la Cadena!

"Sí, es él"

Los Zodiacos se pusieron en posición de defensa, estupefactos porque un crio los atacara directamente. La nueva Rata se los impidió, anteponiéndose a ellos.

Killua hubiera empezado a buena gana una batalla allí mismo, tan solo para sacarse el estrés, cuando reconoció a su objetivo frente a él.

- ¿En serio creíste que podías mantener esto en secreto y dejarme? ¡Miserable cobarde!

- Killua, no es…

- Si ibas a rechazarme pudiste decírmelo en la cara, no escapándote con los bichos del horóscopo.

- Déjame hablar- le pidió, sabiendo que a ninguno de sus nuevos compañeros le sentó bien la alusiva.

- Ahórrate tu discurso, ¡Me tienes harto!

- Baja las garras, ¿Viniste a pelear conmigo?

- No sabes las ganas que tengo de romperte los huesos- Hasta los respetados zodiacos se asombraron de su violencia tan natural- ¿Por quién me tomas? Después de todo lo que pasamos juntos, no me avisaste que te ibas y nunca lo hablaste conmigo. ¡Decidiste todo por tu cuenta!

Gon y Leorio ya habían llegado a la escena y se sorprendieron en demasía por la voz sensible de Killua.

- ¿Desde cuándo planeaste esto? ¿Estabas actuando cuándo fuimos a la guerra? ¿Cuándo regresamos? ¿Todo lo que me dijiste entonces fue mentira?

- Jamás te mentí. Solo te oculte… unas cosas.

- ¡Hipócrita!- Sus ojos azules lo reflejaron con infinito rencor y furia- Cuando te hable sobre viajar juntos, lo dije muy en serio. ¡Y tú lo aceptaste! Te estaba esperando para irnos, para tener nuestra propia aventura. ¡Pero tú ya pensabas irte, a ver el nuevo mundo sin mí!

Hasta que no termino la oración, todos habían creído que estaban a merced de un psicópata con tendencias violentas. Ahora, el aire había cambiado y todos cayeron en cuenta que todo se trataba de un pleito de pareja. Una disputa tan intensa que podía considerarse todo un ataque terrorista.

Gon observó a sus dos amigos, sabiendo muy bien que no debía entrometerse a pesar que la situación requería de un mediador. Decidió confiar en ellos y se quedó a la sombra del umbral, al lado de Leorio.

- No dejare que te burles de mí. Si realmente no querías nada conmigo, ¡Solo debías decirlo, idiota!

Entendía sus acusaciones, comprendía sus sentimientos y hasta le daba un poco miedo enfrentarse a un Killua así de inestable, más tenía sus razones.

- Jamás he sido deshonesto contigo, Killua, solo…entiende. Todavía me queda mucho por hacer. Mi enemigo está prófugo, mis tesoros perdidos y mi poder, todo de mí, está hecho a partir de una sola meta- Se tocó el pecho, recordándole la verdad de su naturaleza Nen- Este sentimiento que me acompaño toda la vida no se ira y no te lo mereces.

Killua subió la mirada, lleno de emociones. Ya no le salían venas de rabia, sino pequeñas gotas por los ojos.

- ¡Podemos tratar! Tú y yo somos el villano de la historia. Sé cómo te sientes, sabré como tratarte. ¡Nadie puede entenderte mejor que yo! Baja de aquí, date un descanso de ti mismo y ven conmigo.

Las palabras del menor le tocaron profundo. Solo Killua era capaz de enternecer su corazón, pero no quería ni debía dejarse influir por él. No a estas alturas; era muy tarde.

- No puedo irme. Todo lo que he hecho, todo lo que he logrado y todo por lo que he luchado… ¡Estoy encadenado a esto! Tengo una promesa que cumplir, una venganza que consumar, un odio que aliviar.

- No te estoy pidiendo que lo dejes, solo que lo olvides por un rato…

- ¡Entiéndelo ya! Estar juntos no te hará ningún bien. Tampoco a mí, estos sentimientos no me servirán de nada.

- ¿Por qué? ¿Por qué me rechazas?

- ¡Porque soy incapaz de ser feliz!

El aire se hizo de plomo, dejando a medio mundo congelado. Sobre Kurapika pesaron docenas de ojos de pena y angustia, pues su sentimiento era palpable.

- Sacrifique… Todo, mi vida y mi alma. Por mucho que te quiera, este corazón solo latirá por la venganza y eso nunca lo vas a cambiar.

- ¿Soy el único que pensó que éramos perfectos juntos?- Killua cerró los puños, echando chispas que asustaban a cualquiera que estuviera cerca de él- Yo quiero seguir contigo, ¿no te basta eso?

Su mandíbula tembló, sus ojos se llenaron de tristeza al pensar que eso no era en absoluto suficiente.

El avión sufrió un colapso de sobrecarga, todos sus componentes se autodestruían por exceso de energía, quedando inutilizado.

Temiendo una explosión, Kurapika pretendió tocar al usuario de electricidad aun sabiendo que eso era un riesgo enorme.

- ¡No te acerques!

- Quiero despedirme apropiadamente.

El Nen se agotó por completo y la chispa se perdió, sin embargo, su mirada de cielo seguía siendo poderosa.

- Por favor, entiéndeme. Me alegra haberte conocido y que te sientas así por mí, pero es inútil. No puedes cambiarme.

- ¿Quién hablo de cambiarte? ¡No quiero cambiar nada! Me gusta todo de ti. Tu lado tsundere, tu modo vengativo, el genio estratega. Tus ojos rojos, cuando me ves. ¿No sientes lo mismo por mí?

Kurapika admiro esos ojos cobalto, sintiendo un calor asombroso dentro de él. Al punto que podía poner los ojos Kuruta en ese mismo momento por la intensa emoción que le envolvía.

- …Sí.

"Te adoro", pensó en decirle sin llegar a expresarlo.

- Danos la oportunidad de intentarlo.

- ¿A qué te refieres?

- Hoy recogeré a mi hermana de casa. Una vez lo haga, vayámonos juntos a ver el mundo, los tres.

- ¿Estas realmente seguro de lo que dices?- Quiso confirmar, con timidez en alguna parte de él.

Nunca espero con más ansiedad una respuesta.

- Claro… Aún tenemos tiempo.

No solo Gon y Leorio, sino todos los zodiacos quedaron a la expectativa de lo que fuera a ocurrir, que iba a contestar la nueva Rata, lo lindo y tierno que lucía Killua en ese momento.

Medio minuto de silencio después, Kurapika finalmente contesto:

- Perdón, no puedo.

A Gon se le cayó la sonrisa, Leorio grito malsonantes. Hasta los Zodiacos se desilusionaron, abucheándole.

- ¡Esto no les incumbe! Y todos lo saben, yo tengo que irme al Continente Oscuro, quiera o no.

Buey frunció los labios con culpabilidad.

- ¿Y cuándo regreses?- propuso Killua, de la nada.

El Kuruta quedó de piedra, ¿Estaba dispuesto a esperarlo?

- ¿Harías… eso? Ni yo mismo sé cuándo volveré,…Pueden pasar muchas cosas en ese tiempo, tu eres joven y activo, tus sentimientos pueden cambiar.

- No, no lo harán.

Él lo dijo con tanta confianza y seguridad que era imposible no creerle.

- ¿Importa si estas al otro lado del mundo? ¿Me molesta que quieras vivir de la venganza? Sí, me irrita bastante eso de ti pero…

Vio su pequeña y pálida mano extendiéndose a él, la habría tomado de no ser porque de repente tenía a Killua hundido en su pecho, abrazándole.

- Hagas lo que hagas, no separes nuestros corazones.

El joven alzo su rostro para mirarlo y de repente todo estuvo claro, era nítido y sencillo. Tan fácil como rodear al Zoldyck entre sus brazos.

- Te buscare- prometió, por primera vez optimista con respecto a su futuro- Acabare el trabajo y luego iré a buscarte, ¿Estarás bien con eso?

- No...Me hagas esperar demasiado.

Antes que Kurapika dijera algo más, Gon se hizo oír golpeando sus palmas, siguiéndolo los zodiacos mujeres que también aplaudieron.

A pesar de lo bochornoso que esto era, el Materializador aprovecho para susurrarle al albino:

- A propósito- Kurapika se rasco la mejilla, cohibido- Si por casualidad volviera cuando seas mayor de edad, ¿Quisieras ser mí-?

El Zoldyck dio un salto, sobresaltado.

- ¡No te pases!

- Debía intentarlo.

Busco en su bolso y sustrajo algo de este, ante los ojos curiosos de todos en el avión.

- Toma, pensaba llevármelo de recuerdo. Porque te has convertido en mi mejor motivación.

Nadie entendió como el rubio había hecho las paces con el blanco, menos que tenía que ver una tableta de chocolate que Killua agarro con ilusión, cortando nuevamente la distancia entre ambos hasta tocarse los labios, casi como un acuerdo de su promesa.

.


.

Como era de esperarse, los echaron de la terminal.

Mientras a Killua lo llevaron a un cuarto para interrogarlo por su invasión a la propiedad privada y destrucción a la misma, Gon decidió dejarlo discutir con las autoridades, luego de despedir a Kurapika en un nuevo avión que ahora mismo se lucia en el cielo.

- ¿Te hago un aventón?- Ofreció Leorio, agotado después de tantas vueltas y escenas de telenovela.

- Gracias, pero no.

- ¿Esperarás a Killua?

- No, él se las arregla solo- Gon se podía imaginar el escándalo que su amigo haría- Yo me iré después. Perdona los problemas que te causamos.

- No esperaba algo así, pero me alegro por ustedes. Nunca dejan de sorprenderme.

Otro adiós y Leorio se marchó en su carro.

Por dentro, a Gon le peso haberle mentido al enfermero. No iba a esperar a Killua porque él le aviso que haría unas travesuras, ahora conociendo la terminal secreta de los Hunter, todo sea para hacer más fáciles sus futuros viajes con su hermana, Alluka Zoldyck.

El sol comenzó a caer cuando Gon decidió irse de la terminal.

Estaba pensando en sus propios planes, si ir o no a Isla Ballena para pasar un tiempo con su tía Mito, o seguir entrenando con el señor Wing y la maestra Bisky, cuando una inesperada presencia le coló los huesos.

Hisoka Morrow, alias el Mago, estaba esperándolo al salir.

A pesar de andar por la vía pública, pocos se interesaban en su excéntrico vestuario de colores y forma de naipes, eso sí, su sonrisa de mil intenciones lucia tan hermosa como intimidante.

- He venido por ti- respondió a su muda pregunta, riéndose de las caras graciosas de Gon al ser sorprendido.

Sonriendo con gran galantería, Hisoka le dijo lo más peligroso jamás olvidaría:

- Te invito una tarta de manzanas, sígueme.

Desde ese momento, la vida de Gon Freecs cambió por completo,…pero esa es otra historia.

...

..

.

¿El Fin?

.

.

Increíble...Se acabó.

Este fic ha sido realmente largo y con varias sorpresas en cada capítulo, pero vaya que valió la pena. Si el final es un poco agridulce es porque así debía terminar.

No es ningún dato curioso pero este era su final, sí o sí, porque incluso antes de elegir el título, sabía que una conclusión realista a lo HxH era necesaria. Y resulto en esto.

Recordando a la última sección de WyA, les pregunto: ¿Descubrieron en que manga está basado este capítulo? Les doy una pista: empieza desde la persecución de Killua. Quien lo descubra y dé la respuesta correcta, obtendrá un premio...o algo, el ganador decide.

Bien, esta es una buena oportunidad para dar saludos con una lista infinita de gratitud-...

¿Qué pasa? ¿Y esto? No, no será-

¿Un "PostCréditos"? ¡Pero si esto es un fic!

.


.

Pariston Hill y cuatro sujetos que poco importan observaron como el cascaron se rompía lentamente hasta que una mano huesuda y blanca salió a la vista.

Poco a poco, el ser dentro del huevo comenzó a desprenderse de las cascaras. Para Pariston fue un espectáculo glorioso, a diferencia de los científicos que querían vomitar.

- Nos volvemos a ver, presidente.

Con una risa bailándole en los labios, Pariston abrió los brazos como un anfitrión mostrando su mejor hazaña.

- ¿Quiere dar un paseo? Para refrescarse- Unas sombras monstruosas se presentaron- Oh, me olvidaba. Traje compañía.

Zazan, su esclavo araña y muchas otras hormigas que el ex zodiaco recogió en su camino, quedaron petrificados ante el aura que emitía la criatura que acababa de nacer. El impacto de este Nen,... ¿Era de un Rey Hormiga?

- Sé que es repentino pero tenemos un viaje que hacer, lo más pronto posible- aviso Pariston, emocionado- A dónde vamos, le aseguro que habrá mucha diversión. Usted confié en mí.

En el cuarto de al lado, también se estaba llevando a cabo una revolución en la historia biológica.

Entre montones de huevos gigantes, vibrantes de colores, solo uno de ellos comenzó a romperse lentamente, hasta que se despedazo a sí mismo y una nueva criatura emergió.

Se trataba de una adolescente de cabello rojo y cola de rata, que irradiaba desde los poros un gran y extraordinario poder.

Esta joven se fijó en un huevo muy cercano al suyo y lo toco, rompiéndolo al instante. De él, salió un pequeño monstruo con forma de koala rosado.

- Serás mi primer al mando- Díctamo, pragmática.

El recién nacido, de expresión seria y dura, no tardo en percibir el inmenso poder que poseía la muchacha y se arrodillo, solemne y dispuesto.

- ¿A quién serviré, si puedo saber?

- Kite- le contesto la chica, viendo las docenas y docenas de huevos que faltaban por eclosionar; sus súbditos y futuros compañeros- Me llamo Kite y soy la Reina.

..

.

Okey...hagamos de cuenta que ese fue el "final alternativo".

¿Es un final bueno o malo? Uh...es un final y basta.

Ahora sí, gracias, gracias y gracias a todos los que leyeron hasta aquí, los que siguieron la historia a partir del primer capítulo (Y más de un año después, ven el final), aquellos que le hicieron caso después y por supuesto, a todos los comentarios de ánimo y persistencia.

Fue verdaderamente maravilloso compartir esta historia con ustedes.

No importa cuántos párrafos me lleve, nunca será suficiente para transmitirles aunque sea un pedazo de mi felicidad. Todo está en la esencia de "Al Estilo del Mal", así que solo puedo decir:

¡Gracias a todos!

Nos leemos en otro fic, hasta entonces, saludos a cada uno y sepan que en serio los aprecio.

Hasta la próxima, Lugarth3.

.

.

.