Capítulo 34

Balas y miedo

El sol ha salido hace apenas un rato y ya pica con fuerza, va a hacer un calor de justicia. -¿Qué pulga te pica?- Le pregunto a mi hermano cuando me alcanza a la cabeza del grupo.

-Hemos perdido toda la noche.- Me gruñe cabreado.

-Lo sé.- Le contesto sin querer seguir el rumbo de sus pensamientos.

-¿Para que seguimos adelante? A estas putas alturas ya estarán muertos, nadie ha aguantado tantas horas.- Me recuerda.

-Ellos lo harán.- Le aseguro tranquilo, tienen que hacerlo. Noto como me agarra por la solapa del chaleco para obligarme a detenerme y enfrentarle.

-Deja de vivir en un puñetero cuento rosa,- me grita cabreado.

-Merle déjalo.- Le pide Mich llevando la mano hacia su katana por si tuviera que intervenir. Al verla le hago un gesto para que se detenga.

-Tal vez deberías ser tú el que dejase de dar por muerta a la gente antes de ver siquiera sus cadáveres.- Le sujeto la muñeca y hago la fuerza justa para que no le quede más remedio que soltarme.

-Puto optimista de los cojones.- Maldice golpeando su hombro contra el mío para dirigirse al cierre de la marcha.

-Vaya, eso ha sido intenso, ahora vuelve a ser el Merle que conozco.- Dice Carol negando con la cabeza. Sin contestarla vuelvo a ponerme en marcha, sí el mapa que llevamos está bien, en tres kilómetros encontraremos una estación de servicio, allí seguramente podremos conseguir un coche. -Daryl, ¿estás bien?-

-Estoy vivo,- respondo encogiéndome de hombros, me agacho para recoger una piedra del camino.

-Ya sé lo que vas a decirme, pero quizás deberías ponerte en lo peor, solo por si acaso.- Una risa molesta se me escapa, ya he vivido esto, la preocupación por mi falta de perspectiva, la perdida de esperanza del resto ante lo supuestamente innegable, no dejé que me arrastrarán a la desesperación cuando no sabía dónde podía estar ella, menos pienso consentirlo ahora.

-No voy a hacer eso, no voy a darla por perdida solo porque esté asustado. No puedo, porque no entiendo del mundo del que me habláis si no la incluye a ella. Así que mientras me siga latiendo el corazón, voy a seguir creyendo que está viva. Y voy a llevarle esas medicinas para que se ponga bien, si vosotros queréis daros la vuelta adelante, yo no pienso parar, rendirme no es una opción para mí.- Digo acelerando el paso, decidido a llegar a la universidad veterinaria como sea, aunque tenga que hacerlo solo si es preciso.

-Él la ama, ¿cuándo lo entenderás?- Le pregunto a Carol a sabiendas de que nunca abandonará a Daryl, por mucho que la duela seguirle.

-No sé de qué hablas.- Me responde desviando su rostro.

-Ya…-

-Pero aunque lo supiera no sería asunto tuyo.- Asegura cortante.

-Rainbow es mi amiga, si no fuera por ella Andrea me habría matado.- Le recuerdo con voz calmada, sin dejarme llevar por su provocación.

-¿Y crees que eso te da derecho a meterte en mi vida?- Me cuestiona altanera, estudiándome con la mirada.

-Sí, sí intentas hacerle daño, aunque así la única que sale herida eres tú. Carol incluso un ciego vería que lo que ellos tienen es a prueba de balas y miedo.-

-Bueno, tú lo has dicho, es tu amiga, no eres objetiva.-

Ambas guardamos silencio hasta que vemos un edificio semi oculto por las hiedras que no venía en el mapa, debió de ser un taller en su momento.

-¿Nunca has pensado en que haría él si se diese cuenta de lo que realmente pretendes?-

-Él lo sabe, intenta pasarlo por alto, pero lo sabe. Por eso sé que en el fondo siente algo por mí, lo que pasa es que no quiere reconocerlo porque le asusta enfrentarse a ello.- La respuesta que me da me deja asombrada, menuda película tiene montada esta mujer en la cabeza.

-Te mientes a ti misma, solo espero que no termines perdiendo su amistad, porque es un tesoro y lo estás despreciando a cambio de una fantasía.- No me responde porque en ese momento alcanzamos a los demás y todos nos esforzamos por abrir un camino al interior del taller, al parecer han encontrado un coche pero la batería está muerta.

Pensándolo bien, dado que la muerte ya no es lo que era deberíamos utilizar otra expresión más apropiada en lugar de esa.

Con el corazón en un puño espero en el cristal hasta que le veo aparecer.

Tiritando, pálido y sudoroso.

Aun así me dedica una sonrisa inmensa, como si todo estuviese bien. Pero no lo está, se me está yendo y no puedo hacer nada por retenerlo.

El grupo de Daryl ya tendría que haber vuelto…

-¿A qué viene ese ceño fruncido? Puede que no esté en mi mejor momento lo reconozco,- dice sentándose en una silla –pero debes admitir que aún conservo mi encanto.- Asegura guiñándome un ojo y sacándome una sonrisa.

-No sé cómo eres capaz de bromear en un momento así.-

-Bueno ¿qué puedo decir? Supongo que es un don natural.- Sonrío levemente al escucharle, a sabiendas de que es cierto. –Me alegra verte, aunque desearía poder besarte,- noto como sus ojos se concentran en mis labios, inconscientemente me los lamo en respuesta, acalorada por su intensidad. -¿Cómo estás?- Me pregunta trayendo de nuevo mi mente al presente. Niego al escucharle y mis rizos golpean mi cara.

-Solo ha pasado una noche, no es tanto tiempo, y sin embargo ha sido suficiente para confirmar algo que ya sabía…-

-¿El qué?- Pregunta preocupado por mí. Tan dulce.

-Que te necesito aquí conmigo, porque te quiero.- Sus ojos se humedecen al escucharme.

-Escúchame, voy a salir de aquí, voy a ponerme bien ¿vale?- El nudo en mi garganta me impide contestar, así que me limito a asentir con la cabeza. Él suspira a sabiendas de que no ha logrado convencerme. -¿Se sabe algo de Daryl y los demás?-

-Nada.- Contengo las lágrimas, no es momento para llorar. –Deberían haber regresado hace horas, creo que algo ha salido mal.-

-Seguramente solo se trate de un retraso, puede que hayan encontrado problemas por el camino pero vamos, son Daryl y Merle de quienes hablamos, los cabrones más duros que conozco, y Michonne cuando reparte estopa con su katana podría pasar por una Diosa de la guerra, en cuanto a Carol, es muy inteligente lo que la convierte en un auténtico peligro, no puedo hablar por Bob, pero si se mantiene con ellos estará bien. Volverán.- Asegura convencido de sus palabras.

-Sí.- Esta vez hago el esfuerzo de seguirle la corriente aunque no esté del todo persuadida por su razonamiento, Alejo necesita esperanza, no realidad. –Gin quiso venir a verte, pero no me pareció buena idea, le prometí que me aseguraría de que estás bien ahí dentro, ¿lo estás?- Cambio de tema.

Guarda silencio antes de responder, sopesando lo que va a contarme y como. –Bueno, bien tal vez no sea la palabra con que describiría esto, aunque sin duda podríamos estar peor.- Su boca se tuerce y se concentra en sus manos. –No creo que Martínez aguante mucho más, a lo sumo una hora, siendo optimista.-

-¿Y Cassidy y Glenn?- Aprieta su mandíbula con fuerza, noto como el músculo se tensa bajo la piel.

-Ellos resisten.-

-Alejo- apoyo una mano en el cristal. Él me imita enseguida poniéndose en pie. –Pase lo que pase, voy a estar aquí para ti, te lo prometo.-

-¿De verdad? ¿Te quedas conmigo?- Lo pregunta inseguro, como si realmente creyera que puedo dejarlo atrás, maldigo en mi interior a todas las personas que le han abandonado en lugar de cuidar de él.

-Para siempre sin dudarlo. Tú solo tienes que salir de ahí y lo comprobarás.- Le prometo deseando con toda mi alma poder abrazarle.

-Lo haré, aún tengo que darte tu sorpresa.- Me asegura más alegre.

-¿No vas a darme una pista?- Pregunto intentando sonsacarle, lo que le hace gracia y una sonrisa repleta de hoyuelos me asalta sin aviso el corazón.

-Ni hablar, además soy muy malo para dar pistas, si lo hiciera seguro que te daría la única que te ayudaría a adivinarlo.-

-De eso se trata.- Digo poniéndole pucheros.

-Ni hablar,- susurra y casi puedo sentir el calor de su aliento sobre mis labios a través del cristal. ¿Cómo lo hace? –Sí, ahora mismo voy.- Salgo de mi burbuja al escucharle. No me he dado cuenta de que le habían llamado, no quiero despedirme tan pronto.

-Alejo.- Él percibe la ansiedad en mi voz.

-Estaré bien, tú cuida de mi peque por mí.-

-Cuenta conmigo.- Le digo haciendo mi mejor esfuerzo por no derrumbarme y ponérselo más difícil.

Con un par de pasos desaparece de mi vista, aunque la enfermedad no acabe con él, no es el único peligro que corre, si alguien se transforma y le muerde mientras está despistado, o porque sus reflejos van demasiado lentos, le perderé.

Y entonces… Nunca volvería a ver su sonrisa llena de hoyuelos, nunca volvería a hacerme reír o a sorprenderme con su corazón de poeta en el momento menos esperado. Nunca volvería a escucharle tocar la guitarra mientras Cassidy canta. Nunca volvería a abrazarme, a besarme, o a hacerme el amor hasta que me tiemblen las rodillas y me estallen los pensamientos.

-Quédate conmigo,- le pido a través de un cristal, tras el que ya no se encuentra. –Por favor.- Y por fin desde el asesinato de Lizzie ayer a manos de Andrea por mi incapacidad para detectar una puerta trasera me permito romperme.

-Si vas a decirme algo, hazlo y punto, me estás poniendo de los putos nervios yendo detrás de mí todo el rato.- Le digo a mi hermano mientras reviso una batería.

-Yo… Siento lo de antes.- Levanto la cabeza sorprendido por sus disculpas.

-¿Qué has dicho?-

-Ya me has oído, y no voy a repetirlo.- Una sonrisa torcida se me escapa cuando me suelta eso.

-No importa.- Le digo quitándole importancia a lo de antes. La verdad es que ya ni me acordaba.

-No, sí que importa porque tienes razón, doy las cosas por hecho sin pensar. Como con la rubita, y cuando creí que no os arriesgaríais a ir a buscarme a Atlanta, era una jodida locura pensarlo.- Entrecierro los ojos antes su explicación, pasándole la batería y comenzando a buscar lo que voy a necesitar para el agua destilada.

-Merle sinceramente, ¿a qué viene esto?-

-Pues a que tienes razón, tú instinto es mejor que el mío.- Le miro por un segundo esperando a que suelte lo que sea que le está incordiando realmente.

-Si tú lo dices,- me encojo de hombros al ver que no va a soltar prenda, en cuanto lo tenemos todos salimos fuera y levantamos el capó del coche para meterle mano al motor.

-Es solo que… Quiero hacer las cosas mejor contigo.- No entiendo a qué demonios viene esto.

-Merle, soy yo, mientas no me dispares a mí me basta.-

-Lo sé, pero sí el tocapelotas de Ale estuviese aquí seguro que me habría dado una colleja que me hubiese hecho comer gravilla por bocazas, y no le habría faltado razón.- Así que era eso, está preocupado y le echa de menos.

-Merle, él entró poco antes de que nos fuéramos, estará bien, pronto los dos os estaréis dando de leches y armando jaleo en el comedor.-

-Puede, siempre que volvamos a tiempo.- Me limpio la grasa con mi pañuelo rojo mirándole serio.

-Lo haremos.- Me enciendo un cigarro y le doy una calada distraído mientras me limpio el sudor de la frente. –Ahora arranca el coche, ¿te acuerdas de como se hace un puente verdad?-

-Por supuesto, fui yo quien te enseñó, joder ¿tan mayor te crees que estoy como para haberlo olvidado?-

-Tú pisa el acelerador abuelo.- Le pico y el gruñe al pasar por mi lado, lo que de algún modo consigue relajarme un poco, vuelve a ser el de siempre.

En cuanto el motor suena, doy un par de palmadas aliviado, tener un coche no nos hará recuperar el tiempo perdido, pero evitará que lleguemos demasiado tarde. Al menos eso es lo que espero con toda mi alma.

-Eres bueno,- me dice Michonne pasando por detrás de mí, dándome un golpe amistoso en la espalda.

-Lo intento, ahora en marcha.- Digo ocupando el lugar del copiloto mientras el resto se sienta atrás.

-No sé si me convence mucho un manco al volante.- Se mete Mich con mi hermano.

-Ja, ja, te sorprenderías de las cosas que puedo hacer con una sola mano.-

-Te aseguro de que no tengo intención alguna de averiguar a que clase de cosas te refieres.- Le asegura ella con burla y mi hermano se ríe dedicándole una sonrisa guarra por el espejo retrovisor, sí, nunca se cansará de intentar meterse en sus bragas, o en las de que cualquier mujer que esté cerca de él mejor dicho.

No tiene remedio, nació impulsivo y mujeriego.

….

Al fin llegamos al sitio, la verdad es que con el coche tampoco hemos tardado tanto.

Merle lo deja aparcado cerca por si necesitamos irnos deprisa.

Seguimos a Daryl por los pasillos sin que dude ni un instante sobre que dirección debemos tomar, sé que desde que no tuvimos más remedio que detenernos se emperró en estudiar a conciencia el mapa de Hershel, a pesar de que se quemó más de una vez la yema de los dedos con las cerillas que usaba para poder ver.

Tuve que avisarle para que apagase varias, ya que él no lo sentía debido a la tortura a la que le sometió el Gobernador.

El alivio es palpable en él cuando ve los armarios del laboratorio repletos de medicamentos. Incluso Merle se anima y empieza a guardar todo lo que está al alcance de su mano con rapidez en su mochila.

-Dejadme por favor.- Pide Bob con miedo a que el mayor de los Dixon lo aparte de un mal empujón.

-Adelante, para eso te he traído. ¿Qué cogemos?- Le pregunta Daryl listo para la tarea que tiene por delante.

-Concentraros en todo lo que acabe en cilina o cina, las pastillas las disolveremos y se las meteremos en sangre. Lo mejor será estudiar la dosis por el tiempo transcurrido, pero de eso ya nos encargaremos Hershel y yo.-

-Bien, si vosotros os encargáis de esto Carol y yo iremos a por bolsas, sondas, pinzas, conectores y todo lo demás de la lista.-

-Bien, daos prisa.- Nos dice Daryl serio.

-Tranquilo guapo, sabemos cuidarnos.- Él ni siquiera responde a lo dicho, asiente en mi dirección y vuelve con los medicamentos.

-Vamos,- siguiendo el mapa rápidamente damos con el almacén en el que está lo que necesitamos.

-Vaya, habrá que volver en otra ocasión, aquí hay un montón de material, no me creo que no se le haya ocurrido a nadie venir antes.-

-Tal vez pensaron que no serviría o que era arriesgado, vete a saber.- Digo llenando mi bolsa sin perder a la mujer de vista, solo por si acaso.

-Vale, a mí no me cabe nada más,- me avisa tras un rato -¿aún te queda espacio?- Me pregunta con una sonda en la mano.

-Ni para un alfiler.- Niego deseando haber traído otra mochila para poder llevarnos más cosas.

-Volvamos con el resto, no me fio de que Merle no lie alguna de las suyas.- Comenta inquieta desandando el camino hacia el laboratorio.

-No creo que lo haga, se toma esto muy enserio.- Comento lo obvio.

-Bueno, eso es porque tú no le conoces como yo, tendrías que haberle visto en Atlanta, era como un perro rabioso, solo se juntaba con Castillo y con Daryl.-

-Ale no te cae bien ¿a qué no?- Digo divertida, aunque no sé bien porque ella no le traga.

-Le respeto, le he visto encerrarse en sí mismo cada vez más durante meses y pese a eso luchar con una precisión letal. Cuidar de Gin pasase lo que pasase y convertirse en otro hombre cuando Connors y Merle vinieron de Woodbury. Diría que es más complicado de lo que parece a simple vista, pero fuera de dudas, es un buen hombre.-

-Eso no responde a mi pregunta.- Le digo alzando una ceja en su dirección.

-Digamos que me caería mejor si al igual que tú no opinase sobre asuntos que no le conciernen.- Me devuelve la pulla.

-Sí le respetas como dices que lo haces, tal vez deberías escuchar lo que te diga.- Carol no me responde, pero la sonrisa sardónica que me dedica lo hace por ella.

Hasta que no se estrelle contra el muro, no va a detenerse por más advertencias que reciba en el camino.

-Ya estamos aquí.- Dice dejando la mochila sobre una mesa despejada.

-¿Lo habéis encontrado todo?- Pregunta Daryl preocupado.

-Todo, estate tranquilo, si hay algo de aquí que necesiten usar en algún momento, lo tendrán.- Le digo para animarle, lo que funciona solo parcialmente, mi intuición me dice que no volverá a respirar hondo hasta que no la vea salir del pabellón A por su propio pie. Eso sí no entra él mismo a por ella en cuanto lleguemos.

-En marcha entonces.- Carga con una mochila, una bolsa y su ballesta, encabezando la marcha para guiarnos hacia la salida.

Pero unos gruñidos nos cortan el paso, no dejándonos más remedio que retroceder e intentar ir por otro camino.

Nuestras linternas nos ayudan a no tropezarnos cada pocos pasos debido a las jaulas que hay tiradas por los oscuros pasillos.

-¿Cuántos crees que hay?- Me pregunta cuando topamos con una puerta cerrada.

-No lo sé, tendremos que arriesgarnos.- Digo conteniendo los nervios al ver como nuestros problemas se multiplican solos.

-Alto ahí, no sabemos si están infectados. Para eso nos arriesgamos con los que nos siguen y salimos por donde hemos entrado, digo yo.- Se queja Merle.

-Los que nos siguen están infectados como la gente de la prisión, seguramente vivían aquí, los del otro lado están encerrados, así que puede que sean caminantes normales.- Digo intentando hacerle ver que es la mejor opción. Porque además por la expresión de Daryl sé que él no va a retroceder. Es un riesgo que no está dispuesto a correr.

-Pero no lo sabes.- Dice Merle encarándome.

-No hemos venido aquí para enfermar.- Le corta Daryl molesto y se acabó la discusión.

-Maldición.- Merle le pega un tiro al candado con su recortada y este cae, dejando que la puerta se abra, enseguida matamos a los caminantes que se nos echan encima para poder seguir avanzando.

-Subir es mala idea. ¿Cómo bajaremos?- Pregunta Carol haciéndose oír por encima de los gruñidos que nos siguen.

-Nos preocuparemos por bajar cuando encontremos una salida.- Le responde Daryl resoplando, harto sin duda de tener que huir en lugar de estar ya de vuelta a la prisión.

Seguimos corriendo hasta llegar al final de un pasillo, trato de forzar la puerta pero no hay manera, y me preocupa abrirla ya que detrás de nosotros hay un pequeño batallón de esas cosas, si abrimos la puerta y hay más, no tendremos ninguna posibilidad.

-Merle.- Grita Daryl.

-Lo pillo.- Dice el aludido y ambos se lanzan contra los ventanales con unos extintores de incendios rompiéndolos en pedazos. Uno a uno, saltamos todos al tejadillo que hay al otro lado poniéndonos a salvo al menos por el momento.

-Mierda.- Daryl maldice y los demás nos damos la vuelta para ver como agarra a Bob para intentar que los muertos no se lo lleven hasta el suelo, su mochila ha resbalado y los caminantes tiran de ella.

-Bob, si no la sueltas vas a morir, tendremos que apañarnos con lo que tenemos y rezar para que sea suficiente.- Le dice Carol tratando de hacerle razonar.

-No.- Grita dando un tirón salvaje, poniéndose a sí mismo y a la bolsa a salvo.

…..

Algo en la forma en que se ha aferrado a esa bolsa no me gusta, la cojo antes de que él se me adelante y saco un par de botellas.

-No llevas medicinas, solo esto.- Aprieto el vino en mi mano con fuerza –debiste haber muerto en el supermercado en lugar de Zack.- Digo cabreado listo para tirar el alcohol a los caminantes.

-No.- Lleva su mano hacia atrás para sacar su arma, pero antes siquiera de que termine el movimiento mi hermano rodea su cuello con su antebrazo y aprieta.

Furioso con Bob le encaro y él agacha la mirada intentando liberarse en vano del agarre de Merle. Le quito el arma y me planteo si meterle un tiro en la cabeza o dejar que mi hermano le asfixie.

-Parad los dos, Milton a muerto, no sabemos cómo estará Hershel cuando volvamos, puede que no esté en condiciones de seguir ayudando a los enfermos, lleva mucho tiempo expuesto, y sí es así, la prisión necesitará a Bob a pesar de lo que ha hecho.- Me dice Michone abogando por la vida de este miserable, pese a que su egoísmo pueda costarle la vida a nuestros amigos… A Cass.

-No quería hacer daño a nadie.- Trata de decir el hombre a pesar del agarre mortal sobre su tráquea.

-Suéltale.- Le digo a mi hermano.

-¿Estás de coña?- Me pregunta tan cabreado como yo, me mira a los ojos y aunque no le hace gracia, claudica.

-Toma un trago,- le estampo a Bob una de las botellas en el pecho, -pero como a pesar de que ayudes a Hershel no haya medicinas suficientes para todos…- Pego mi cara a la suya y el hombre se agacha tratando de desaparecer inútilmente. –Te daremos una paliza de muerte.- Le pego un empujón y choca contra el pecho de mi hermano. -¿Ha quedado claro?- Gruño dándole la espalda, puede que no vaya a matarle, pero no pienso ayudarle en caso de que vuelva a tropezarse.

Si cae, será cosa del Karma como diría Cass.

Recojo mi ballesta de donde la había dejado antes de ayudarle y de alguna forma logro encontrar la mejor manera para bajar sin que nadie se rompa nada.

Esta vez es Michonne quien conduce. –Has hecho bien no matándole.- Me dice mirando al frente.

-Ya lo veremos,- replico con la voz ronca concentrado en el jaspe que recogí en el camino. Ella arranca y los demás demasiado agotados simplemente guardamos silencio en el camino de vuelta, esperando no encontrar más problemas contra los que luchar.

….

¿Cuándo?

Bajo de la torre después de toda una noche y la mayor parte de la mañana sin dormir esperando ver aparecer al equipo de Daryl en vano.

Tenía que haber habido algún momento concreto estaba seguro.

Aunque mi noche en vela no se debía únicamente a mi vigilante guardia, también a los pensamientos que zumbaban en mi cabeza como avispas rabiosas.

Tanía que haber habido un instante que cambiara la forma en que la veía.

Pensamientos sobre Cassidy y sus ojos entrecerrados cuando sabía que había algo más para escuchar que lo que había dicho. Pensamientos sobre su voz llenando el patio de la prisión hasta alcanzar a las estrellas. Pensamientos sobre su larga melena rubia brillando bajo los rayos del sol mientras mataba caminantes. Y sobre como sonreía sin querer siempre que Daryl estaba cerca.

Tenía que haber un punto de inflexión del que no me había dado cuenta, o que mejor dicho, del que yo no me había querido percatar.

Porque sintiese yo lo que sintiese, eso no cambiaba nada.

Para ninguno de nosotros.

Daryl es mi hermano y ella es su mujer, aunque ninguno de los dos le ponga nombre.

Ella atravesó kilómetros de muerte para encontrarle, como si de alguna manera él la guiara por el camino más seguro.

Sin embargo… Yo, que me atrevo a considerarme su amigo… Siento algo por ella.

Me concentro en las tumbas frente a mí, tratando de encontrarle sentido a algo que no lo tiene.

Les he fallado a los dos, sin intentar siquiera evitarlo, pero es que no lo vi venir.

Recuerdo cuando al principio de llegar ella se pasaba los días haciendo guardia en la torre para poder ser la primera en verle.

La manera en que se preocupa por él siempre en verdad, aunque ahora disimule mejor.

No, en ese entonces ella todavía era la famosa Cassidy de la que tanto nos habían hablado Daryl y Ale.

Creo que la primera vez que algo cambio fue cuando ella se empeñó en acompañarme al bosque a sabiendas de que se jugaba la vida por ir tras los pasos de un loco, sin embargo no dudó, porque ese loco era amigo de Daryl, y no quería que perdiese a nadie más.

La tumba de Lizzie es la que tiene la tierra más tierna, ha sido el último cadáver que hemos enterrado, Hershel ahora los quema, no quiere correr más riesgos de los necesarios trasladando cadáveres.

Cierro los ojos recordando nuestras charlas, su forma de encararme cuando cree que estoy equivocado, tan pequeña de estatura, y sin embargo es un muro de convicción que no puedo quebrar por mucho que me empeñe.

El ataque del Gobernador, el secuestro de Daryl… Y entonces la boda de Glenn y Maggie, ese fue el primer momento en que no la vi como un fantasma resucitado del pasado para traer esperanza, ni como la mujer de Daryl, ni como una buena amiga, después de que defendiese a Ale tras el robo de Ketamina, se marchó dispuesta a seguir la fiesta y a olvidarse de los problemas… Fue entonces cuando me fije en ella como mujer, olvidando todo lo demás.

El problema es que tras esa vez, había habido más.

¿Cómo podía sentirme atraído por ella y a la vez desear que Michonne dejase su obsesión por la venganza contra el Gobernador para que se quedase conmigo?

Tal vez ella se había dado cuenta, igual que Andrea y por eso se mantenía alejada de mí.

-Joder.- Maldigo dando una patada a la tierra suelta, si Andrea no hubiese dicho nada yo podría haber seguido engañándome a mí mismo. Podría haber seguido considerándome hermano de Daryl aunque no nos uniese la sangre, pero ahora ¿cómo iba a poder mirarle a los ojos?

No por primera vez, deseé no haber recibido el disparo que me dejó en coma, porque así todo habría sido distinto.

Lori no se hubiese dejado seducir por Shane, al no haber estado nunca juntos él no habría querido matarme para conservarla.

Y quizá, ahora estuviesen los dos aquí conmigo, con Lori a mi lado, no me habría fijado en Michonne, ni en Cassidy, claro que puede que Judith no existiese.

No podía negarlo, aunque la quisiese como tal, ella era hija de Shane, mi mejor amigo, el amigo que se había acostado con mi mujer y al que había terminado asesinando en defensa propia.

Con todo lo que había maldecido lo que había él hecho, resulta que al final somos iguales.

Hombres incapaz de respetar lo que no es suyo y que quieren más de lo que les corresponde.

Percibo la presencia de Maggie silenciosa tras mi espalda, indecisa de acercarse al notar mi actitud nerviosa.

Decido ponérselo fácil y romper yo el silencio.

-¿Cómo se lo ha tomado Mika?- Pregunto sin girarme para mirarla, concentrando mi atención en la tierra, una que creí nos serviría para la agricultura y que ahora es un cementerio.

-Mejor de lo que habría cabido esperar, sobre todo teniendo en cuenta que hace apenas dos días perdió a su padre.- Responde poniéndose a mi lado mirando al horizonte, buscando al igual que yo una solución a nuestros problemas. –Rick lo de ayer… Hice mal.- Dice mirándome al fin con los ojos entrecerrados por culpa del sol.

-No tienes que darme explicaciones.- Niego cansado, -entiendo tu rabia, pero no puedes permitirte perder el control de esa manera.- Me giro hacia ella, -porque tú no eres así.-

-Es que… Todo iba tan bien y de repente…- Abarca con sus brazos toda la extensión que puede, en un intento de expresar lo que las palabras no alcanzan.

-Siempre es así Maggie, por eso debemos mantenernos leales a nosotros mismos, es la única forma de evitar caer en una crueldad innecesaria.- Ella asiente ante mis palabras, pese a todo sé que no se arrepiente de lo que hizo y para ser sincero yo tampoco.

-¿Crees que Ale querrá alguna especie de retribución?- Pregunta centrándose en lo que realmente le preocupa de lo que ha hecho.

-Ale lamentará no haber sido él, pero cuando sepa cómo se dieron los hechos lo entenderá.- Noto que suspira aliviada a mi lado.

-Eso espero, le aprecio mucho, no querría tenerle en contra por culpa de esto.- Se lamenta cruzándose de brazos, dando la espalda al bosque para observar el pabellón A, el lugar donde su esposo lucha por su vida sin que ella pueda hacer nada por ayudarlo.

-Sí hay algo que quiero que tengas presente sobre lo que ha ocurrido,- asiente dándome a entender que me escucha. –Eres muy importante para el consejo, por eso ayer fui duro contigo. Porque si alguna vez me pasase algo me gustaría que tú fueras la nueva portavoz.-

-¿Qué?- Me mira sorprendida y no sé porque. Tiene madera de líder. –Yo no…-

-Tú sí. Eres fuerte, inteligente y capaz de mantenerlos unidos, por eso si algún día llega ese momento necesito que tú seas mejor de lo que yo soy. Porque nuestra familia dependerá de ello.-

El silencio corre entre nosotros. –No sé qué decir.-

-Solo ten presente que tu crueldad nunca debe superar a tu razón.-

-Lo haré- me promete con convicción.

-Lo sé.- Unos pájaros echan a volar, los sigo con la vista hasta que cruzan por delante del sol y tengo que desviar la vista.

Lo que sea que nos depare el futuro, nos enfrentaremos a ello, con los pies firmes sobre la tierra.

Eso es lo único cierto, lo demás, solo son pájaros volando.

…..

Los sangrientos ojos de Martínez se pierden en un punto infinito.

El llanto se atasca en mi garganta mientras noto como su mano que me ha agarrado tan fuerte por horas al fin simplemente me suelta.

-Has luchado hasta el final, ahora puedes descansar.- Susurro sacando un cuchillo de mi bota.

Apuñalo la cabeza de mi amigo antes de que tenga ocasión de transformarse, después Ale y Hershel lo llevarán al patio para quemarlo.

Es curioso, recuerdo el día que le conocí, incluso lo que pensé de él. Pero si alguien me preguntase ahora mismo algo sobre su vida antes de que los muertos comenzasen a devorar a los vivos, no tendría ni idea de que contestar.

No le gustaba hablar del pasado, y yo no quise preguntar, ahora me arrepiento de no tener algo más con que poder recordarlo.

Voy a extrañarle.

La piel me arde y tiemblo de frío, aunque tal vez no lo haga por demasiado tiempo.

-Lo siento.- Dice Glenn esforzándose por respirar. –Nos ayudó mucho con el Gobernador, era un buen tío.-

-Era medio pendejo, pero sí, era de los buenos.- Admito cerrándole los ojos.

-Deberías estar en la cama.- Me aconseja sentándose junto a la puerta. Las fuerzas se le agotan por minutos, lo noto en la angustia apenas contenida de su voz. –Ya has hecho todo lo que podías por él.-

-¿Sabes? Siempre he pensado que el tiempo condicional es un ladrón, porque de algún modo te roba la capacidad de actuar y convierte el verbo sobre el que se cierne en algo incierto.-

-¿A qué viene eso?- Pregunta demasiado confuso siquiera para pensar que tal vez esté delirando.

-A nada en especial, creo que te haré caso,- con disimulo me limpio la lágrima de sangre que se ha escapado de mi ojo izquierdo.

-¿Sin discutir?- Pregunta intentando burlarse de mí.

-Oh cállate.- Consigo evitar que me vea la cara pero al salir me choco de frente con mi unicornio.

-Que fuerte me parece que estéis montando una fiesta de pijamas sin…- Se calla al verme, suspiro.

-Acompáñame por favor.- Lo hace sin replicar, al menos hasta que llegamos a mi celda.

-¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre salir estando así? Podrías haberte desmayado y…- Le corto antes de que pueda seguir pensando en escenarios sangrientos.

-Estabais ocupados.- Es todo lo que digo. Sé que quiere regañarme porque está preocupado, pero no quiero perder el tiempo así. –No podía dejarle morir solo.- A regañadientes se cruza de brazos y cede. -¿Me haces un favor?-Le pregunto sentándome en el catre.

-Claro.- Se sienta a mi lado, nuestros hombros juntos como tantas veces, como si esta no pudiese ser la última.

-¿Me cantas algo?- Su mano dibuja sobre la tela de mi vaquero letras al azar.

-¿Alguna petición especial?- Pregunta accediendo a seguirme la corriente.

-No, solo canta.- Le pido cansada como nunca antes en mi vida.

Continuar y perder la apuesta,

Esa es la historia del negocio.

¿Alguna vez has sumado las cartas

Para jugar desde cero,

Y has firmado un trato con el mal?

Ángeles

No empieces a probarme ahora

Porque estoy en todas partes

Ángeles.

Podría hacerte quedar satisfecha con cada cosa que haces.

Todos tus deseos secretos podrían ahora hacerse realidad

Y estar para siempre con mis brazos venenosos rodeándote

Nadie va a perder el tiempo con nosotros.

Nadie va a perder el tiempo con nosotros.

Encantado de conocerte

Angeles

-Realmente me gusta Karen, es buena para ti.- Digo de la nada.

-Lo sé, aunque no parece un trato justo para ella ¿no crees?- Su brazo rodea mis hombros y yo me apoyo contra él, sintiéndome a salvo a pesar de todo.

-¿Por qué dices eso?- Pregunto con el sabor de mi sangre llenándome la boca.

-Bueno… No estoy seguro de que yo sea lo mejor para ella.- Niego al escucharle, estoy casi segura de que ya hemos tenido esta conversación, estamos delirando.

-¿Estás dispuesto a vivir a su lado sin rendirte a pesar de todo el dolor que se os pueda echar encima?- Le cuestiono.

-Por supuesto.- Responde decidido.

-Entonces deja de dudar de ti mismo, ella jamás podría encontrar a alguien mejor que tú.- Jadeo en busca de aire, ese arrebato de sinceridad me ha costado caro.

-¿Rainbow?- Me hecho hacia delante tosiendo sangre, -mierda, Hershel.- Grita desesperado, no soy capaz de detenerme, noto como evita que me estampe contra el suelo.

-Yo me quedo con ella, ve a por el respirador, deprisa.- Las voces a mi alrededor se vuelven difusas, igual que el contorno de los barrotes que se desdibujan hasta desvanecerse en una cálida oscuridad.

….

-Ale,- Glenn me retiene tirando de mi brazo y señalando las escaleras.

-Joder,- la indecisión entre lo que debo hacer y lo que quiero me parte por la mitad de dentro hacia fuera. –Yo me ocupo de los caminantes, ve a por un respirador para Rainbow y por Maggie te lo pido, sé rápido.- Le ruego.

Sin mirar hacia atrás subo las escaleras de dos en dos. Noto sobre mí la mirada de los enfermos que cierran las puertas de sus celdas para evitar un desastre mayor.

No me molesta que no me ayuden, teniendo en cuenta lo débiles que se encuentran prefiero que se mantengan al margen y no colaboren a aumentar el problema que se nos viene encima.

Saco mi cuchillo y me deshago de un par de ellos antes de llegar a la segunda planta.

Una niña, Leyre, intenta morderme el gemelo pero yo me agacho y apuñalo su sien sin permitirme dar un solo paso en falso.

A pesar de que no es lo mejor, me aseguro de mantener la barandilla a mi espalda para poder ir encarando a los caminantes que salgan de sus celdas y a los que avanzan por el pasillo.

Pero mi brazo pesa demasiado, me supone un reto enorme alzarlo para clavar el cuchillo y luego tener que tirar para sacarlo del cráneo al que se ha quedado enganchado.

Necesito una pistola, necesito…

Miro a mi alrededor sin comprender nada.

¿Qué carajos hago en una bolera? ¿Y cómo demonios he llegado aquí?

-Hola,- digo acercándome despacio hasta la mujer que está en la pista nueve.

-Mi niña valiente, me alegra verte.- Sigo adelante por inercia.

-¿Mamá?- Pregunto a punto de llorar.

Está como yo la recuerdo, antes de que nuestro mundo cayese por el precipicio.

Sonriente, con unos vaqueros hasta la rodilla, una camiseta de manga corta a rayas horizontales blancas y azul marino, lleva su pelo recogido en una coleta adornado con un pañuelo para darse un toque pin up.

Sus ojos me miran cariñosos, sin rabia.

-¿No vas a darme un abrazo?- Me pregunta tendiéndome sus brazos.

-Mamá,- chillo y acorto la distancia entre nosotras como si acabase de despellejarme las rodillas al caer jugando sobre el asfalto.

-Lo sé mi niña, lo sé, yo también te he echado de menos.- Su olor me tranquiliza y de algún modo, todo está bien.

-No lo entiendo ¿qué está pasando?- Miro a mi alrededor. Sobre nosotras el marcador de la partida casi parece profético.

-No hace falta que lo hagas todavía. ¿Juegas?- Señala las bolas y me aparto de ella reticente, no fiándome de que no vaya a esfumarse como… ¿Cómo qué? –No creas que te voy a dejar ganar solo porque hace mucho que no nos vemos.-

Sonrío al verla tan feliz. –Contaba con ello.- Escojo una bola, la sopeso y lanzo.

El ruido de los bolos cayendo suena como ¿disparos? Pero las manos de mi madre sobre mis hombros me traen de vuelta a la realidad, a su lado.

…..

-Agáchate culito prieto.- Lo hago aunque más por el tirón de su mano que por haberle escuchado, el oído izquierdo me zumba.

-¿Estás mal de la cabeza? Casi me dejas sordo.- Le reclamo. Toso y Merle me coloca a su espalda, dándome tiempo para recuperarme.

-Sí quieres me voy.- Dice burlándose de mí.

-Na, ya que has llegado a tiempo para la fiesta quédate hombre.- Me limpio la boca de sangre, le cojo el revolver que tenía entre el pantalón y la camisa sin pedir permiso, con él no me hace falta.

-¿A esto le llamas fiesta?- Pregunta mirándome raro.

-Bueno hay gente andando en zigzag y babeando, así que sí.- Él hace como si meditase mis palabras.

-Cuando tienes razón, la tienes.- Sonrío al escucharle y espalda contra espalda limpiamos la parte superior del pabellón.

-Mamá, esto no es real ¿verdad?- Me atrevo a preguntar pese a no querer saber la respuesta.

-Bueno, eso depende de cómo definas la realidad.- Sostiene una bola y me mira divertida.

-¿Esto está pasando en mi cabeza?- Insisto en sacar una respuesta clara, ya que aún imaginándome lo que va a decir me cuesta creerlo, porque el suelo barnizado bajo mis pies parece absolutamente firme.

-Sí.- Reconoce antes de lanzar y conseguir un Strike. –Pero eso no significa que no sea real.- Las luces del local se han ido apagando sin que me diese cuenta, ahora solamente está iluminada nuestra pista.

-Me estoy muriendo.- Digo con calma, igual que podría haber dicho que el cielo es azul, sí esto es el final de algún modo está bien para mí, aunque no puedo evitar tener la sensación de que alguien me necesita.

-Por eso estoy aquí,- sus manos aprietan las mías, ella siempre las tiene calientes, mientras que las mías suelen estar heladas. –Siento mucho como te aparté de mí, ahora lo veo todo claro, pero entonces...- El dolor cubre su rostro. –No podía.-

-Pero yo quise volver, tú me cerraste la puerta.- Le recuerdo sin rencor, solo tratando entenderla mejor.

-Estaba avergonzada.- Dice tras un rato de silencio.

-¿Por qué?- Pregunto sin reproche, hay tanta paz aquí, es como si al fin todo resultase claro.

-¿Es necesario preguntar?- Acaricia mi rostro, -por la mujer en la que me había convertido, por no defenderte. No me atrevía a dejarte entrar y arrastrarte a todo eso en lo que se había convertido mi vida. Yo no podía salir, había cavado un hoyo profundo y no iba permitir que te tirases ahí dentro conmigo, eso al menos aún podía evitarlo.-

-¿Y ahora estás aquí para llevarme al cielo?- Pregunto mirando los bolos al final de la pista. Nunca imagine que la antesala al más allá fuese así, aunque quizá solo sea así para mí.

-Estoy aquí porque te quiero, pero no voy a llevarte a ningún lado, tu camino aún no ha terminado.- Parpadeo confusa al escucharla.

-Pero… Me estoy muriendo ¿no?- Me levanta y pone en mis manos otra bola, una tremendamente pesada que no podría sostener si no contase con su ayuda.

-Morir es fácil cariño, si es lo que quieres realmente solo tienes que dejarte ir. Vivir es más difícil,- la noto a mi espalda guiando mis acciones –porque tienes que luchar.-

Contengo el aire ante la posibilidad de regresar.

-Puedo volver.- Dejo las palabras salir de mis labios y saben amargas como la sangre.

-Y para volver tienes que luchar.- Juntas lanzamos, y mientras los bolos caen, el dolor vuelve.

Voy a vivir.

…..

Con el corazón a punto de atravesar mi esternón me concentro en apretar el respirador.

-No hace mucho que está así, habéis llegado justo en el momento crítico.- Me dice Hershel. -¿Te apañarás? Necesito ir con Bob para empezar a medicar a la gente, Cassidy la primera.-

-Ve.- Le hago un gesto con la cabeza. -Cuidaré de ella,- él hombre se apoya en mi hombro con esfuerzo para ponerse en pie, debe de estar agotado, aun así continua luchando por ayudar a todos los que pueda.

Le noto salir pero no desvío mi mirada del cuerpo sobre el que estoy arrodillado. Apenas reconozco a la mujer que tengo ante mí.

Unas ojeras marcan sus cuencas de forma fantasmagórica y la boca y el cuello están manchados de la sangre que ha tosido… Hershel le ha puesto un respirador en la boca porque es incapaz de tomar aire por sí misma.

Así parece tan frágil… Tan vulnerable como la llama de una vela intentando resistir en medio de una tormenta arrolladora.

-No puedes irte, así no.- Le recuerdo luchando por no llorar sobre su cuerpo. –Dijiste que lo harías corriendo hacia una pelea. Así que no puedes morir así. ¿Me oyes? Vuelve conmigo, vuelve.- Le suplico aunque no pueda oírme. –Por favor Cass, por favor.- Digo acariciando su pelo sucio con una mano y apretando el respirador con la otra. –No me dejes solo aquí sin ti, mi amor, mi luz.-

Los gritos hacen eco por el pabellón, llenándolo todo de sangre y muerte.

Respiro hondo concentrándome en ella, solo en ella, las balas y el miedo pueden esperar al otro lado de los barrotes, porque nosotros estamos hechos a prueba de ambos, pase lo que pase, viviremos.

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Bueno almas corsarias, espero que el cap os haya gustado.

Cotilleos varios sobre mí ya llevo cuatro meses saliendo con un amigo y bueno, no puede ser más rico ¿os acordáis de la frase de Jacob –Bella, conmigo habría sido tan fácil como respirar-? Pues no digo que todo vaya a ser así siempre ni mucho menos aunque ojalá, pero de momento lo es, y él es genial conmigo.

También supongo que es una de las ventajas de llevar seis años conociéndonos, más o menos sabemos los dos de que pie cojeamos.

Vale, dejo de ponerme cursi.

Rick tiene que hacer frente a lo que siente, o mejor dicho al descubrimiento de lo que siente. ¿Sé lo dirá a Daryl? Desde luego por muy amigos que sean Dixon le saltaría los dientes de un puñetazo y Rick tiende a cagarla a veces pero no es tonto.

Así pues el equipo ha llegado justo cuando en el momento preciso. ¿Ale se dará cuenta más tarde del cumplido de Merle a su culo? ¿O cómo estaba medio sordo por el disparo no lo habrá escuchado?

¿Cuál creéis que será el siguiente plan de Ethan?

En muchas gracias a poty90 por comentar los capítulos eres un solete.

En wattapad mil gracias a are221099 por sus divertidos comentarios y por votar. Igualmente muchas gracias a kisalifibaeni y Debie_Daryl por votar, sin recibir vuestro votos no sería lo mismo.

Como siempre espero que os haya gustado el cap, besototes for all.