Harry subió al cuello del dragón blanco con el estómago a punto de estallar por la emoción de tenerle ahí de nuevo y la adrenalina de la supervivencia. Agarró con fuerza la máscara que Ron le había dado en el último momento, se la colocó y la noche se aclaró de repente. Se sintió abrumado por la cantidad de cuerpos de magos y bestias esparcidos por el suelo, ya muertos mientras él prácticamente estaba saliendo de la cama.
Draco no perdió un segundo, abrió las alas de nuevo y a pesar de estar agotado por el viaje, se elevó con velocidad. Cogió altura para aprovechar la oscuridad de la noche y las eternas nubes escocesas. El líder se elevó unos segundos después, dispuesto a hacerse con la victoria a cualquier precio.
Con un rápido vuelo de reconocimiento Harry trazó un plan de ataque improvisado.
- Vale, tranquilo, vamos a aprovechar el camuflaje, trata de volar lo más lento y silencioso que puedas - le gritó Harry al dragón, que soltó un suave rugido en respuesta. - Tenemos que alejarle del castillo.
Gracias a las gafas de visión especial pudo ver al líder volando despistado a baja altura.
- No parece dispuesto a seguirnos, ¿qué hace ahí?
Harry lanzó un hechizo cualquiera desde su posición, más para incitarle que otra cosa. El rayo verde atravesó una de las alas del monstruo, pero no le afectó y siguió volando cerca del suelo. Aquello era muy extraño, ahí abajo estaba expuesto y no podía hacer nada. Draco cambió de pronto de rumbo, violentamente. Harry casi resbala.
- ¡¿Qué haces?! ¡Que me matas!
Sintió el cuello de su dragón calentarse bajo su cuerpo y un chorro de fuego salió de su boca por encima de su posición.
- No te he dicho que ata...
Entonces vio a la bestia de hueso, que venía directo hacia ellos, cambiar de rumbo con violencia para evitar la llamarada. Se había lanzado en picado desde una posición superior y él no lo había visto venir. Con un giro de 90 el dragón enemigo retomó el ataque, que Draco esquivó con un viraje brusco a la izquierda, dejando a Harry cabeza abajo y blanco del susto.
"¡Este cabrón vuela como vive, al puto límite!"
Con un hechizo de cuerdas se sujetó a él, quedaba claro que este no iba a ser uno más de sus paseos para explorar, esta era una batalla a vida o muerte y Draco no iba a perderla.
Se estaba alejando la bestia del líder para retomar la posición cuando rugió de una manera muy extraña. Era una especie de lamento con un sonido tan agudo que era casi inaudible. Jamás había escuchado algo así, pero de pronto sintió pena por la criatura, como si estuviera sufriendo. Draco le respondió con su propio rugido, mucho más grave e imponente y la fuerza volvió a su interior.
Tomaron un poco de distancia y Harry volvió a mirar hacia el castillo, la sombra que había visto antes seguía allí. Qué hijo de puta, había creado una copia de sí mismo para despistarles.
De pronto descendió en picado y Harry entendió que volar sobre Draco no iba a ser como hacerlo sobre su escoba, la cual obedecía sus órdenes por absurdas que fueran, esta escoba gigante pensaba y estaba viva, debía dejarle tomar sus decisiones y hacer su trabajo. Confió en sus decisiones y buscó de nuevo al líder.
El tiempo se ralentizó cuando un hechizo volaba hacia ellos con un tamaño descomunal.
Draco aceleró el picado contra el suelo para esquivarlo, Harry se preparó para el impacto cuando vio que no daba tiempo a frenar, pero el rubio se apoyó con las cuatro patas en el suelo y con el impulso hizo una diagonal que les sacó de la trayectoria y les lanzó de nuevo a los aires. A Harry se le salía el corazón por la boca por culpa de la adrenalina.
- ¡Vamos Draco, ese cabrón es nuestro! - gritó emocionado.
Entonces todo se aceleró. Las alas huesudas del enemigo aparecieron de la nada mientras rugía con el sonido de su lamento. Draco le agarró con la boca de una de las puntas de las alas y le desestabilizó con un tirón brusco. La bestia se revolvió y enganchó a Draco con sus garras, clavandolas en su dura piel para sujetarle mientras con sus enormes dientes buscaba el cuello blanco.
Harry intervino entonces, presa del pánico y la urgencia, y lanzó un hechizo desmaius a la montura de la bestia, pero se perdió en la noche.
La batalla de los dragones era frenética. Mandíbulas, garras, dientes, alas... todo valía para tratar de agarrar al enemigo. Estaban perdiendo altura por culpa del forcejeo. Cuando llegaran al suelo perderían la ventaja y no tendrían nada que hacer.
Entonces llegó la idea. No estaba totalmente seguro de que fuese a funcionar bien, pero tenía que arriesgarse, pues estaba escuchando a Draco protestar de dolor con cada dentellada.
Con toda la concentración que fue capaz de reunir creó una esfera alrededor de ellos y anuló toda la magia dentro de esa esfera, como había hecho en el terreno del castillo.
La bestia huesuda se relajó entonces y soltó a Draco, pero sintió que el tamaño de Draco también empezaba a disminuir. En cuanto la bestia salió de la esfera de anulación, deshizo el hechizo y Draco recuperó su forma y tamaño de dragón tras perder varios metros de altura.
Se elevó y con un giro de 360 cargó en picado hacia el esqueleto que seguía descendiendo, el líder parecía tener problemas para volver a hechizarle, estaba fuera de control. La criatura se revolvia y daba vueltas en el aire.
Harry comenzó la invocación rápidamente, su cadena quiso colaborar y empezó a vibrar y chisporrotear. Comenzó a murmurar, sintió la tensión de la magia acumulada en su brazo, su varita se calentaba, el suelo se acercaba, el enemigo se estaba reponiendo.
Era ahora o nunca.
Soltó el hechizo, que salió con una fuerza descomunal de su varita, aumentando su temperatura. Gracias al vuelo perfecto de Draco dio de lleno en el dragón de huesos, que rugió con una enorme pena, un llanto terrible, un sufrimiento indecible. Harry quiso detener el torrente mágico, le daba muchísima pena estar haciéndole aquello a ese pobre ser inocente, pero su cadena no tenía sentimientos, por lo que el hechizo continuó saliendo con fuerza. El terreno del castillo quedó iluminado por la blanca luz cegadora del hechizo.
Entonces la bestia desapareció a pocos metros del suelo dejando al líder en el aire unos segundos antes de chocar contra el suelo con un golpe sordo.
Draco abrió las alas y trató de frenar el veloz descenso, pero era tarde.
Trató de frenar el golpe con las patas pero la velocidad hizo que ni ellas pudieran frenar aquello. Se golpeó contra el suelo con un terrible crujido que le puso a Harry los pelos de punta. El hechizo de cuerdas le mantuvo firmemente sujeto al dragón que, tras varias vueltas, quedó de lado, con las alas en una posición antinatural.
Harry estaba ahora medio aplastado por el dragón, soltó el hechizo de cuerdas y trató de levantarse, pero el peso de la bestia blanca se lo impedía.
El golpe había sido terrible, pero el dolor no apareció, la adrenalina estaba haciendo su trabajo al parecer. Quedó tendido en el suelo, mirando hacia el cielo cada vez menos oscuro.
No había podido frenarlo, su magia se había consumido casi por completo con este último ataque, pero nada le importaba. La transformación empezó a remitir, Draco fue recuperando su tamaño humano y Harry pudo salir.
El cielo empezaba a aclararse por el horizonte. La noche llegaba a su fin, al igual que la batalla.
Afortunadamente no quedaban muchos cadáveres en pie. No sabía dónde estaban sus amigos ni lo que había ocurrido. Tampoco sabía dónde estaba el líder. Sólo le preocupaba Draco ahora mismo. Aquella caída bien habría podido matarle.
Se acercó a él, buscándole el pulso. Lo encontró débil en su cuello herido. Tenía miedo de moverle por empeorar sus lesiones, pero también temía que les atacasen de nuevo ahí en medio de la nada.
Observó las diversas heridas que la bestia le había provocado por todo el cuerpo, la más fea en el cuello y con hechizos rápidos fue cerrando las más graves y urgentes.
Lágrimas brotaron de sus ojos al verle así. Había vuelto con él en el momento justo y una vez más lo había dado todo por defenderle y él le había llevado al borde de la muerte una vez más.
El silencio a su alrededor era angustioso, sólo podía escuchar sus propios sollozos y la débil respiración superficial del rubio.
Levantó la vista a tiempo de ver una silueta de pelo largo negro acercarse a ellos caminando con elegancia, con las alas negras medio abiertas. Harry abrió los ojos impresionado por verle de nuevo.
- Kyle...
Antes de nada, siento el retraso en la actualización, Draco se resistía a hacer su actuación en público.
Una vez más el capítulo se me había alargado tanto que lo he tenido que dividir, así que este no será el último xD ¡No puedo terminar esta historia de cualquier manera!
La verdad es que disfruté mucho imaginando a Draco como un dragón de combate, ágil, rápido y poderoso. Aish... Qué penita que se termine ya T.T
Gracias por vuestra paciencia y os aseguro que en un par de días tendréis el capítulo final.
Un abrazo!
Kanna
