Nota del autor:
Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores. Espero que este capítulo sea de su agrado.
Este capítulo a diferencia del resto contiene una narrativa en primera persona explicando la verdad oculta en las historias del libro que Clover y Shayla están leyendo.
El uso de una narrativa me pareció una buena idea ya que no necesito meter demasiados detalles acerca de lo ocurrido, y solo debía enfocarme en los hechos principales.
De este modo evitaré que esta parte de la historia se prologue más de lo necesario, ya que tengo pensado que esto abarque tan solo un par de capítulos para no desviarme de la historia principal, pero también ayudará a brindar un poco de trasfondo a los antagonistas.
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes autores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, también contiene algunos temas sensibles, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.
Lean y comenten
Moonbeam
Capítulo 48 – Seven Sins Part 1
Hola mi nombre es Helly Grim y durante estas últimas semanas no he sido yo misma, así que he decidido escribir mi historia mientras aún conservo algo de cordura. Quizá algún día esto pueda ayudar a algún pony en el futuro para que no cometa el mismo error que nosotras.
Nuestra historia comenzó un par de años después de la era oscura cuando nuestra tierra natal aún era azotada por terribles demonios y criaturas de la oscuridad nacidas del padre de todos los monstruos. Gusty the Great había vencido a su oponente y ocultado exitosamente la campana de Grogar en un sitio seguro y bien protegido. Sin embargo, aquello solo fue el principio. Dragones, Grifos, Hipogrifos, Yetis, Minotauros y Ponis, entre muchas otras criaturas se encontraban esclavizadas por los demonios de la oscuridad que habían nacido del poder de mismo Grogar.
En aquella época la tierra se encontraba en penumbras, el cielo carecía de estrellas y todo lo que se podía observar era la oscuridad que amenazaba con consumirlo todo. Las temperaturas eran extremadamente bajas y la sensación del tiempo era algo muy vago. En ese entonces, por lo que no podría asegurar con exactitud cuanto tiempo el planeta estuvo hundido en la oscuridad.
Las tierras se encontraban devastadas, la comida escaseaba y los pocos sobrevivientes vivían temerosos de encontrarse con alguna de las criaturas oscuras que rondaban el planeta. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de Gusty y su hermana Harmony lentamente las criaturas consiguieron liberarse de las cadenas de la esclavitud y finalmente comenzaron a establecerse en sus propios territorios alrededor del planeta.
El poder de Harmony dio vida al Sol y la Luna y con la ayuda de Gusty finalmente lograron que la luz iluminara las tierras de los primeros reinos alejando la eterna oscuridad de las aldeas. Sin embargo, la oscuridad que permanecía en el corazón de las criaturas pronto comenzó a corromperlos. No pasó mucho tiempo antes de que las criaturas más fuertes comenzaran a abusar de los más débiles. Esto a su vez provocó que la discordia retomara parte de su poder y comenzara a causar caos en distintas áreas.
Desilusionados, por el comportamiento de aquellos a los que habían salvado, Gusty y Harmony desaparecieron llevándose consigo a las tres razas de ponis y estableciendo su primer reino en las tierras de oriente, las cuales se encontraban más allá del reino de los dragones y los grifos. Ahí Harmony y Gusty fundaron los primeros reinos de nuestra raza. Cada uno de los reinos representaba una de las virtudes de la armonía.
El reino de los sentimientos le fue entregado a los ponis de corazón amable. El reino de los justos le fue entregado a los ponis más leales. El reino de la esperanza le fue entregado a los ponis más alegres y optimistas. El reino de los sueños fue entregado a los ponis más honestos. El reino de la inspiración fue entregado a los ponis más generosos. El reino de la sabiduría le fue entregado a los ponis que dominaban las cinco virtudes anteriores. Finalmente, el reino de los cielos quedó bajo el cuidado de Gusty y Harmony.
Mis hermanas y yo nacimos varios años después de que los primeros reinos fueran establecidos. En aquel entonces los ponis éramos las criaturas con menor poder e influencia. Pero afortunadamente la protección de Gusty y Harmony nos mantenía a salvo del resto de las criaturas… Desafortunadamente no puedo decir lo mismo de las situaciones que se vivían en el interior.
A pesar de que todas éramos hermanas, nuestros cuerpos poseían características distintas. Elly y Nighty nacieron con cuerpos de Pegasos; Anny y Maddy nacieron con cuerpos de ponis terrestres; Vicy y Middy nacieron con cuerpos de unicornios; Mientras que yo nací con un cuerpo que poseía las virtudes de las tres razas, al igual que nuestra madre Harmony yo fui bendecida con el cuerpo de un alicornio.
Nuestra infancia fue particularmente agradable, y nuestra hermandad creció a lo largo de los años. La armonía entre los siete reinos mantenía a las criaturas de la oscuridad fuera de nuestro territorio, o por lo menos eso es lo que pensábamos.
Ser parte de la familia real, significaba que debíamos tener ciertas obligaciones que no podíamos hacer a un lado. Aparentemente Gusty quería reforzar la relación entre los siete reinos desposando a los herederos de los seis reinos con seis de las princesas del reino de los cielos. Con el fin de mantener la armonía mis hermanas accedieron y tan pronto como alcanzamos nuestra mayoría de edad, cada una de ellas fue enviada a uno de los seis reinos restantes como símbolo de paz y armonía entre nuestros reinos.
Mis hermanas y yo mantuvimos contacto por correo durante un tiempo. Lentamente las cartas comenzaron a llegar con menor frecuencia hasta que eventualmente deje de recibir respuesta alguna de mis hermanas. Aun así, opté por seguir enviándoles al menos una carta a la semana.
Después de algún tiempo, durante una de mis acostumbradas caminatas por el reino me topé con dos niñas que se encontraban al borde de la muerte a las afueras del reino. Las dos tenían varias marcas en sus pequeños cuerpos, después de llevarlas al interior del castillo y examinarlas con más cuidado, descubrí que ambas habían perdido la virginidad y muchas de las marcas en sus cuerpos parecían haber sido causados por objetos corto punzantes, látigos y grilletes.
Impulsada por la indignación y el coraje, usé mi influencia para rastrear al culpable y castigarlo por sus actos. Mantuve a las dos niñas en el interior del castillo bajo mi cuidado mientras atendía sus heridas. En un principio ambas se aterraban cada vez que me acercaba a ellas, y sinceramente no podía culparlas por ello. Afortunadamente poco a poco comencé a ganarme su confianza y tras una semana de convivir con ellas finalmente se animaron a decirme sus nombres: Reiketsu y Ai.
A partir de ese día tanto Rei como Ai comenzaron a confiar más en mí, aunque estoy segura que mi cuerpo de alicornio influyó bastante, después de todo ambas lucían mucho más nerviosas cerca de los Pegasos, Unicornios o Ponis terrestres y parecían calmarse siempre que estaban cerca de mi madre o de mí.
Pronto comencé a notar ciertas… curiosidades… en aquellas niñas que rápidamente llamaron mi atención. A pesar de que sus cuerpos eran similares a los de un poni terrestre ambas eran capaces de moldear sus cuerpos a voluntad. Podían generar extremidades adicionales en sus cuerpos. Podían manipular sus estructuras moleculares para endurecer o suavizar sus cuerpos desde piel hasta sus propios huesos, usualmente usaban esa cualidad para ocultarse en los lugares menos esperados. Incluso contaban con la extraña habilidad de regenerar sus propias extremidades cada vez que se lastimaban. Pero lo más extraño era su comportamiento.
Por un lado, Ai era una potra dulce y amable con una mente extremadamente inocente. Rei, por otro lado, tenía una actitud mucho más sádica y una mente mucho más sucia. Sin embargo, si había algo que ambas tenían en común. Tanto Ai como Rei tenían un peculiar apetito sexual que era difícil de satisfacer.
La primera noche que escuché los gemidos y los gritos ahogados que provenían de su habitación, la cual se encontraba a un lado de la mía, pensé que ambas sufrían de pesadillas. Me llevé una enorme sorpresa cuando descubrí a ambas teniendo sexo oral a la luz de la Luna. En un principio asumí que aquello se debía a un trauma causado por la criatura que las violó a tan corta edad. Pero con forme comencé a pasar más tiempo con ellas comencé a notar que ambas eran capaces de manipular a voluntad mi periodo de celo al igual que el de otros ponis que pudiesen estar cerca de ellas cuando se encontraban particularmente excitadas. Por lo que decidí mantener sus mentes ocupadas con otras actividades para evitar en la medida posible que continuaran con aquellas prácticas antes de que se convirtiera en un problema mayor.
Las cosas comenzaron a complicarse a partir de que mi madre comenzó a enfermar. Su cuerpo comenzó a debilitarse poco a poco mientras el resto de los reinos comenzaban a entrar en una época de decadencia. La falta de respuesta de mis hermanas a las cartas que les enviaba tampoco ayudaba a la situación. Tan pronto como mi madre cayo en cama de forma permanente, me vi obligada a pasar la mayor parte de mi tiempo atendiendo los problemas del reino y terminé descuidando a Rei y Ai.
Mi descuido provocó que Rei y Ai comenzaran a practicar más seguido sus actividades intimas y eventualmente el efecto secundario que esto inducia en el resto de los ponis termino por hacer realidad mis miedos.
Ocurrió durante la noche. Las enfermeras a cargo de mi madre fueron a buscarme a la sala del trono para avisarme que no le quedaba mucho tiempo de vida. Sin perder más tiempo me dirigí al lecho de muerte de mi madre, no sin antes enviar una carta de emergencia a mis hermanas avisándoles de la situación. Tan pronto como entre en la habitación de mi madre el resto de los doctores nos dejaron solas para darnos la privacidad necesaria. Únicamente Gusty y yo permanecimos a su lado esa noche. Nunca perdí la esperanza de que alguna de mis hermanas cruzara la puerta en cualquier momento… Al final, ninguna de ellas se presentó.
Después de que mi madre nos dejó, Gusty prometió cumplir su último deseo y enterrarla en su tierra natal. Yo por otro lado tenia los ánimos por los suelos y todo lo que deseaba era regresar a mi habitación y llorar su muerte hasta que fuera incapaz de derramar ni una lágrima más.
Mientras regresaba a mi habitación escuche los sollozos de Rei y Ai acompañados por varias voces que gemían de placer. Debo confesar que en el momento que abrí la puerta de la habitación dejé que mis sentimientos tomaran lo mejor de mí. No pediré perdón por lo que hice esa noche, pero no puedo evitar pensar que quizá eso fue el comienzo del final para mí. La escena frente a mí me lleno de una intensa rabia. Las dos potras estaban a merced de varios ponis, sus expresiones de terror y dolor mientras el grupo de ponis abusaba de ellas no hizo otra cosa que alimentar mi odio. Esa noche me cubrí con la sangre de mis propios súbditos. Mutilé y torturé a cada uno sin misericordia. Me aseguré de dejarlos vivos usando varios hechizos para que sufrieran el mayor tiempo posible. El estado de éxtasis que sentí mientras torturaba a esos ponis era tal que mi cerebro fue incapaz preguntarse porque las dos potras comenzaron a devorar vivas a las víctimas de mi odio.
Pasaron varios años sin que recibiera respuesta alguna de mis hermanas. En cartas solía contarles un poco acerca de Rei y Ai. Sin embargo, fue en mi última carta cuando les confesé de lo que ocurrió la noche que murió Harmony y lo que le hice a esos ponis. También les conté que a partir de esa noche opté por mantener a Rei y Ai a mi lado en todo momento. Ambas me acompañaban a las reuniones con otros funcionarios, comíamos, tomábamos nuestras duchas juntas e incluso dormíamos en la misma cama.
Confiaba en mis hermanas lo suficiente como para comentarles que había optado por hacerme cargo de las necesidades de Rei y Ai cada vez que eran incapaces de continuar conteniendo su lujuria. La primera noche que ocurrió lo hicieron mientras dormía. Las suaves caricias y besos que comenzaron a darme encendieron mis más bajos instintos. Mientras aún permanecía parcialmente inconsciente, mis cascos comenzaron a explorar mi intimidad. No fue sino hasta que Rei comenzó a introducir su casco en mi interior que finalmente recuperé la conciencia. Mi cuerpo se sentía a punto de explotar, pero ambas trabajaron en conjunto hasta calmar por completo mis instintos. A partir de entonces tanto Rei como Ai comenzaron a usarme con mayor frecuencia y aunque mi mente se negaba, el calor de mi cuerpo y la humedad de mi entrepierna terminaban por superar mi propia conciencia. En algún punto terminé por aceptar mis propios deseos y finalmente les entregué mi corazón de la misma forma que ellas me entregaron los suyos.
Fue después de enviar esa última carta que finalmente comenzaron a llegar las respuestas de mis hermanas. Aparentemente todas ellas habían pasado por algo similar y estaban demasiado avergonzadas de sus acciones, ninguna de ellas se sentía digna de dirigirme la palabra y aunque sentían dolor por la pérdida de nuestra madre su vergüenza les impedía encararme. No fue sino hasta que les envié la carta explicando mis pecados, que ellas finalmente se armaron de valor para contarme los suyos.
En su carta Nighty me habló de las dos niñas que encontró a las afueras de su reino mientras ella y algunos miembros de la guardia real buscaban con desesperación a un grupo de potros que había sido raptados y devorados por lo que asumían se trataba de una criatura de la oscuridad que aún rondaban por los alrededores.
En un principio Nighty pensó que Okubyou y Higami eran parte del grupo de los potros desaparecidos, sin embargo, tan pronto como los llevó de vuelta al castillo ninguna de las familias las reconoció, por lo que optó por cuidar de ellas en el interior del castillo. Oku era una potra en extremo cobarde y lista, mientras que Higí era extremadamente envidiosa y posesiva. Desde la primera noche que pasaron en el castillo, Oku comenzó a lastimar a cualquier poni, con excepción de Nighty, que intentara acercarse a ella. Higi por otra parte, era agresiva con cualquier poni que se encontrara cerca de Nighty y se comportaba especialmente agresiva cerca de su pareja.
Las cosas comenzaron a empeorar cuando Nighty descubrió que tanto Higi como Oku tenían cualidades muy similares a las de Rei y Ai. La diferencia que ellas tenían con respecto a Rei y Ai radicaba que, en vez de inducir una intensa lujuria en los ponis a su alrededor, Higi y Oku producían un efecto sobreprotector y posesivo en los ponis que rápidamente comenzó a esparcirse por el reino causando conflictos entre los ponis.
Fue este extraño efecto el que causó que Nighty comenzara a sentir la necesidad de tener a las dos niñas a su lado en todo momento al punto de abandonar la cama que compartía con su semental para poder dormir cerca de las dos potras. Esto termino causando que el semental comenzara a sentir una terrible envidia por la cantidad de atención que las potras recibían de su amada Nighty.
La noche que Harmony murió, el semental se escabullo en la habitación de las potras armado con un cuchillo de cocina. Con furia clavó el cuchillo en el cuerpo de una de las potras. El grito de dolor de la potra llamó la atención de Nighty quien al ver la escena no dudo en derribar al semental. Consumida por un impulso de ira Nighty Presionó sus cascos contra el cuello del semental estrangulándolo hasta la muerte. Tras caer en cuenta de lo que había hecho mi hermana comenzó a tener pesadillas constantes mientras revivía esa noche una y otra vez.
La carta de Maddy, mencionaba que desde su llegada al reino de los sentimientos, el semental con el que contrajo matrimonio comenzó a abusar de ella. Todas las noches la encadenaba en las mazmorras del castillo mientras se divertía torturándola, violándola o usándola como juguete para el deleite de los líderes de los principales gremios de comerciantes. Aparentemente el semental despreciaba a los ponis terrestres lo suficiente como para convertir a su propia esposa es su esclava personal. Mientras él se encargaba de tomar todas las decisiones del reino.
Al cabo de un tiempo los asaltos del semental y su sequito comenzó a volverse más salvaje. Era como si los corceles intentaran descargar sus frustraciones con ella. Durante una de las sesiones de "entretenimiento", el semental y algunos de los comerciantes mencionaron que tres niñas pequeñas se encontraban causando todo tipo de destrozos en el mercado de la ciudad. Tan pronto como el semental aprobó el uso de la fuerza con tal de capturar a las potras el grupo de comerciantes comenzó a perseguir a las tres potras que aparentemente robaban comida y bienes de los puestos antes de incendiar los locales. Lo extraño era que las niñas solo se deleitaban destruyendo las cosas, nunca comían nada de lo que robaban y las gemas y objetos que robaban los arrojaban a los muelles tratando de hacer que estos rebotaran la mayor cantidad de veces sobre la superficie del agua.
El día que mi madre falleció, los comerciantes finalmente lograron capturar a las tres bribonas (Noroma, Nekura y Manuke). Esa tarde Maddy fue arrastrada por el semental hasta la plaza en la que las tres potras habían sido encadenadas a una hoguera. El corcel entonces le entregó una antorcha y le ordenó quemar vivas a las potras.
Maddy tomó la antorcha y avanzó hasta la hoguera donde las tres potras no paraban de reír mientras se burlaban de la embravecida turba que estaba por deleitarse con su sufrimiento.
En el momento en el que las tres potras centraron sus alegres miradas en Maddy, mi hermana se dio la media vuelta y arrojó la antorcha a la multitud. Colérico, el semental ordenó a la turba enfurecida para que encendieran la hoguera y castigaran a la princesa junto con las delincuentes.
Maddy observó horrorizada el instante en el que la multitud embravecida comenzó a arrojar sus antorchas hacia ellas. El fuego comenzó a rodearlas mientras la yegua intentaba con desesperación romper los grilletes que mantenían a las potras aprisionadas. En el instante en el que el fuego comenzó a envolverlas, las llamas rápidamente se alimentaron de su pelaje y de su carne. Los gritos de agonía de Maddy ahogaron las carcajadas de las tres potras quienes al notar el dolor de la yegua deformaron sus propias extremidades para liberarse de los grilletes.
Noroma apartó a Maddy de las llamas mientras Nekura y Manuke se arrojaban hacia la multitud. El odio y la rabia que acompañaban al intenso dolor que Maddy sentía en ese momento, le impidió sentir lástima alguna por las víctimas de las tres pequeñas genocidas. Lo más desconcertante no fue el hecho de que las tres potras fuesen capaces de asesinar a los comerciantes enfurecidos, lo verdaderamente perturbador era la forma en la que las tres potras reían mientras masacraban a la multitud.
Para cuando las tres potras terminaron su trabajo, las calles de la plaza se encontraban teñidas de sangre. Restos de los mutilados y parcialmente devorados cuerpos de los ponis se hallaban esparcidos por todas partes.
En su carta, Vicy me hablo de sus viajes por los mares y de los múltiples tesoros que conseguían por medio de sus expediciones a otros reinos. Al igual que el resto de nosotras, Vicy se topó con tres pequeñas potras que habían sido abandonadas en una de las islas de que se hallaban cerca de los territorios del reino de la inspiración.
Tan pronto como Yakimochi, Wagamama y Mie abordaron el barco de Vicy, los tripulantes comenzaron a notar un cambio importante en sus expediciones. Mientras las tres se encontrarán por los alrededores la tripulación no paraba de encontrar tesoros, buenas bebidas o excelentes acompañantes con las cuales pasar una noche agradable.
Rápidamente la avaricia de la tripulación comenzó a incrementarse y tras la muerte de Harmony, Vicy comenzó a dirigir su armada con el único objetivo de robar los tesoros de los barcos mercantes de otros reinos. Con el tiempo Vicy comenzó a acumular riquezas y tesoros de distintos reinos.
Como era de esperarse la acumulación de semejantes riquezas terminaron por atraer la atención de los dragones jóvenes quienes atraídos por su instinto comenzaron a atacar el reino de la inspiración incesantemente. La guerra con el reino de los dragones causo no solo el declive de la economía del reino, sino que la repentina escasez de productos provenientes de los gremios comerciantes del reino de los sentimientos, provocó que las reservas de agua y alimento comenzaran a agotarse a un ritmo alarmante.
Para cuando los dragones terminaron de vaciar las bóvedas de oro del castillo, la multitud exigió el sacrificio de Yakimochi, Wagamama y Mie, sin embargo, el temor de perder a las únicas potras que podrían ayudarle a recuperar sus riquezas causo que Vicy optara por comenzar a sacrificar a su propio pueblo, exprimiéndolos con impuestos y vendiendo a los ponis que eran incapaces de pagar sus deudas, convirtiéndolos en esclavos para otros reinos.
La carta de Middy fue particularmente especial. Pues a diferencia del resto, ella solo se topó con una sola potra a las afueras del castillo del reino de la sabiduría. Curiosamente a diferencia de las potras que el resto de nosotras adoptamos, la potra que Middy adopto poseía un brillante cuerno de color turquesa que sobresalía de su frente como si estuviera hecho de energía pura.
La presencia de Namake, le trajo felicidad a Middy, quien resulto completamente infértil. Sin la capacidad para tener hijos propios, Middy educó a Namake como si fuera su hija. La niña demostró ser un verdadero prodigio y aprendía rápidamente todo tipo de hechizos que Middy le enseñaba.
El poder de la pequeña Namake sorprendió a los ponis más sabios, quienes rápidamente comenzaron a prestarle más atención a la pequeña prodigio. Sin embargo, el enorme talento de la potra y las constantes felicitaciones que recibía por parte de los profesores comenzaron a provocar que el resto de los estudiantes empezaran a sentir celos de la forastera. Lentamente el resto de los potros y potras comenzaron a abusar de la pequeña prodigio.
Todo empezó con cosas simples, al principio los potros comenzaron a ocultarle sus pertenencias. Poco a poco los potros comenzaron a ponerle apodos y a burlarse de su singular cuerno. Pronto el abuso verbal y psicológico paso a convertirse en abuso físico. El día que nuestra madre murió, un par de potros comenzaron a golpear a la potra en el cuerno mientras otros dos la mantenían inmovilizada. Sus esfuerzos fueron recompensados en el momento en el que el brillante cuerno se quebró por la mitad produciendo un terrible dolor en la criatura y como consecuencia esto causo la rabia de Namake.
Para cuando Middy y el resto de los educadores encontraron al grupo, Namake se encontraba devorando el resto de los cuerpos mutilados. Mientras su hermoso cuerno de color turquesa se alzaba orgulloso nuevamente sobre su frente. Aterrados por el comportamiento de la criatura, Middy se vio obligada a apartar a su hija adoptiva de las academias del reino y continuar educándola personalmente.
Con el paso de los años la indignación sembró en el corazón de Middy la necesidad de mostrarle al reino lo talentosa y hábil que era su hija en realidad. Fue así como los estudios y prácticas de Namake comenzaron a escalar a hechizos mucho más avanzados. Al punto de comenzar a experimentar con nuevos hechizos sin importar los efectos que estos podían causar en las criaturas u objetos que resultaban de sus encantamientos.
El más grande de sus inventos fue lo que Middy denominó como el Amuleto del Alicornio. En su carta mencionó que me lo mostraría la próxima vez que nos viéramos, parece que se siente bastante orgullosa de su creación. Me alegra saber que la nombró en honor a la raza a la que mi madre y yo pertenecemos, al menos eso me hace pensar que aún se preocupa por nosotras.
En su carta Anny me contó que el reino de la esperanza comenzó a decaer tan pronto como nuestra madre cayó enferma. La ruptura en la relación entre los reinos comenzó a afectarlos y las repentinas enfermedades que comenzaron a brotar sin razón aparente debilitaron a la población con rapidez.
Osutsuki y Warukuchi eran las dos potras que Anny encontró en su reino y al parecer se ganaban la vida extorsionando y engañando a otros ponis. Osu entretenía a los ciudadanos con trucos y presentaciones mientras Waru robaba sus pertenencias. En otras ocasiones ambas cantaban una canción pegajosa ganándose la confianza de los Ponis para que les entregaran su dinero a cambio de algún producto, aunque se tratara de algún tipo de cachivache barato.
Al notar la habilidad de venta de las pequeñas, Anny tomó la decisión de usar sus talentos para explotar a otras naciones y de este modo obtener las monedas suficientes para poder invertir en las investigaciones médicas necesarias y poder encontrar alguna cura para mitigar o exterminar las enfermedades que continuaban infectando a los ciudadanos del reino.
Desafortunadamente la participación de Anny en las extorsiones de Osu y Waru comenzaron a afectar su sentido de la honestidad y rápidamente comenzó a ejecutar tretas más elaboradas y redituables. Hasta que finalmente se olvidó por completo del propósito original por el que habían comenzado con esa práctica en un principio. El día que nuestra madre dio su último aliento, Anny perdió por completo el control de su propio código moral y junto con las dos potras comenzó a desarrollar productos médicos cada vez más adictivos. Provocando de ese modo que la demanda incrementara y comenzara a expandirse a otros reinos.
Con el paso de los años Osu y Waru comenzaron a desarrollar productos en extremo peligrosos que causaban distintos tipos de comportamiento en los consumidores. Anny al final descubrió que las potras habían comenzado a desarrollar muchas de esas drogas usando las partes de los cuerpos de los ponis enfermos que ellas no se comían.
En su carta Anny no me especificó si el canibalismo de Osu y Waru fue lo que le hizo comprender que había llegado demasiado lejos, o si esa resolución se debía a que muchos de sus productos más populares estaban hechos con los cuerpos de ponis enfermos. En cualquier caso, Anny me pidió reunirnos para que pudiera darle mi consejo.
Personalmente creo que tiene razón, quizá es buena idea que nos reunamos todas, quizá podamos encontrar una forma de cambiar las cosas y tal vez juntas podamos descifrar el misterio que rodea a estas potras.
La última carta que recibí provino de Elly. No fue particularmente una carta muy larga, pero contenía suficientes detalles para darme una idea de lo que había ocurrido en el reino de los justos después de que nuestra madre la enviara a ese reino para gobernarlo.
Desde su llegada Elly notó varios problemas con el sistema de justicia que tenía el reino. Los procesos jurídicos estaban basados enteramente en el capital monetario del acusado. La resolución era simple: Si contabas con suficientes monedas, podías salirte con la tuya sin importar el crimen que hubieses cometido; En caso contrario, si tus bolsillos estaban vacíos, seguramente acabarías condenado por algún crimen aun cuando toda la corte era consiente de tu inocencia.
Por su parte Elly, quien era consciente de que la mayor parte de los prisioneros eran inocentes, pasaba la mayor parte de su tiempo libre cuidando de ellos, mientras usaba sus horas de trabajo para intentar establecer un sistema mucho más justo.
Durante sus visitas a las mazmorras se topó con dos pequeñas Ibari y Ganko. Que permanecían encerradas en una de las zonas mejores resguardadas.
Su celda era particularmente especial. A diferencia del resto, las dos potras estaban confinadas en una celda subterránea de al menos unos 10 metros de profundidad. El único acceso se encontraba en el suelo de las mazmorras, desde el cual, los celadores les arrojaban comida y agua. Los carceleros alimentaban a las potras con trozos de carne podrida y agua sucia, esto termino despertando la curiosidad de Elly al notar que tanto Ibary como Ganko lucían bastante saludables a pesar de la alimentación que recibían, sin mencionar su falta de higiene y cuidado.
Aun así, mi hermana procuraba visitar a las dos pequeñas tanto como le era posible. Generalmente introducía algún tipo de alimento medianamente decente. Los celadores nunca le comentaron nada, realmente no parecían interesados en el bienestar de las criaturas, después de todo su trabajo era simplemente evitar que alguna de ellas saliera más no asegurarse de que estuvieran en buen estado de salud.
El día siguiente a la muerte de nuestra madre, Elly finalmente fue acusada de traición. Aparentemente alguna de sus investigaciones termino por involucrarla con uno de los gremios que fue masacrado durante el genocidio en la plaza del reino de los sentimientos. Debido a que los miembros del jurado culpaban a Maddy por los hechos, no tardaron en asegurar que nosotras también éramos cómplices de las masacres guerras y enfermedades que ocurrían en todos los reinos.
En un intento por usurpar el poder que poseíamos como herederas de Harmony, los ponis condenaron a Elly a ser devorada por las dos criaturas que mantenían en la mazmorra del reino de los justos. Para impedir que mi hermana pudiera huir uno de los verdugos le rompió los huesos de una de sus alas antes de arrojarla al interior de la celda.
Ninguno de ellos imaginó que Ibari y Ganko tomarían la decisión de protegerla y usar sus extrañas habilidades para extender múltiples tentáculos con los cuales escalaron los muros de la celda antes de destruir los barrotes que las separaban de sus víctimas.
Después de devorar a los verdugos y celadores, las potras guiaron a Elly fuera de las mazmorras. Mientras avanzaban, Elly comenzó a liberar a los inocentes de sus celdas en tanto Iburi y Ganko se daban un festín con la carne de los ponis que se interponían en su camino.
Una vez fuera del castillo, Elly comenzó a cazar a los ponis que en ese entonces permanecían a cargo de las cortes. Hasta acabar con todos y cada uno de ellos.
En su carta me explico su interés por reunirnos a todas nosotras para tomar cartas en el asunto y poder terminar el trabajo que había comenzado. Naturalmente decidí aceptar su invitación y procedí a enviarles a mis hermanas cartas para solicitar su presencia en el reino de los cielos.
En ese momento consideré importante solicitarles que cada una viniese acompañada por las potras a las que habían rescatado. Aunque a estas alturas creo que sería más adecuado decir que cada una de nosotras tomó las ve como sus hijas, después de todo ellas nos ayudaron tanto como nosotras las ayudamos a ellas.
Aun así, no dejo de pensar que quizá eso fue lo que nos llevó a tomar nuestra decisión final, después de todo… Yo sigo creyendo que una verdadera madre sería capaz de arriesgarlo todo por sus hijas… aun sabiendo que eso podría condenar la vida de miles de inocente.
Notas del Autor:
Lo prometido es deuda, sé que tarde mucho en dar un poco de contexto de todo lo que está pasando por detrás de la historia principal.
Consideré que esta sería la forma más rápida de darles una introducción de los antagonistas principales. El próximo capítulo contará con la conclusión de esta narración y dará paso a la continuación de la historia principal.
Por cierto me sería de mucha ayuda saber si están interesados en conocer un mayor de talle de los personajes que se presentaron en este capítulo, para saber hasta qué punto deberé profundizar antes de que terminar con la historia.
Así que… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
