Epílogo
¡Contiene smut!
"Contigo"
Viernes 14/06/2002
Que cruel por parte de Hermione simplemente decirle "Más vale que te acostumbres" y solamente darle un estúpido café para tranquilizarla. Ella no quería un maldito café, quería respuestas, por eso fue a buscarla ¡No por un maldito café!
Ni siquiera Max se movía de su cama, quizá presiente que no quiere a nadie cerca. Pero luego la chimenea se hace escuchar y Max sale disparado a la cocina soltando ladridos eufóricos, posiblemente aliviado de no tener que lidiar solo con su histeria. Escucha la risa de Harry, pero no escucha más que pasos y ladridos, así que no se inclina para consolar a Max. No tarda demasiado en encontrarse con ella, su sonrisa tiembla y se acerca cauteloso.
-Lo siento -dijo, sonando como un grito en medio del silencio que Max no tarda en romper con ladridos.
-¿Lo siento? -repitió indignada, acercándose a él con molestia saliendo de todo su cuerpo- ¡Eres un maldito idiota!
Su grito causa que Max salga corriendo por su puerta. No detiene el impulso y lo golpea en el pecho hasta que Harry la deja, hasta que él toma sus manos entre las suyas y las deja ahí.
-Ya lo sé, pero...
-¡Nada! -interrumpió, forcejeando para intentar liberar sus manos- ¡Enviaste a Ron a casa, deshiciste la ubicación!
-Era muy peligroso, no podía dejar a Ron ahí, podíamos no salir vivos -se excusó, logrando que las muecas molestas y forcejeos se detuvieran-. No podía dejar que muriera -susurró como disculpa.
-¿Pero tú sí? -respondió de la misma forma- ¿No... no importaría dejarme? -preguntó con el entrecejo fruncido.
Harry suelta sus manos y las lleva directamente a su rostro, acariciando sus mejillas con una pequeña sonrisa.
-Sabía que podía solo -explicó relamiéndose los labios-. Yo jamás te dejaría, Gin.
La pelirroja asiente, por que le cree y está segura de que no le mentiría con algo así. Se aferra a la chamarra con agujeros chamuscados antes de besarlo sin preguntar o pedir permiso. A pesar de tener los ojos cerrados puede ver todas las nuevas heridas en su rostro, piensa vagamente que tendrá muchas más por todo el cuerpo y tampoco pedirá permiso para verlas. Así que le quita la chamarra y cae en un sonido seco al suelo, la varita de Harry rueda por alguna parte pero ninguno le presta atención.
Harry baja sus manos hasta las piernas de Ginevra y la levanta, ninguno tiene dificultad en adaptarse a la postura mientras Harry camina con ojos medio abiertos a la habitación, la pelirroja jamás lo deja de besar.
Frente a la cama Ginevra se aparta para ver los botones de su camisa mientras Harry se deshace de su suéter.
-Jamás vuelvas a quedarte solo en una misión ¿De acuerdo? -dice con la respiración agitada y ojos brillantes- Nunca.
Harry le sonríe y la gira para bajar en cierre de su vestido, se le eriza la piel al escuchar en su oído con voz muy baja y ronca: -Quizá lo haga, quizá me quede contigo para siempre.
El vestido cae y Harry desabrocha su sostén mientras Ginevra se deshace de sus bragas. Vuelve a girarse y se deja caer en la cama, desabrochando los pantalones de Harry mientras él se inclina para besarla en los labios, frente, mejillas, nariz y cuello, hasta que sus pantalones están en el suelo.
Entonces él también se sube a la cama mientras Ginevra retrocede arrastrándose sobre las sábanas, cuando la alcanza recorre su cuerpo con la mirada sin vergüenza y una sonrisa. De pronto está sobre ella, con las manos perdidas en su cintura y en su espalda baja, su pierna apenas rozando su feminidad.
-Quizá no te deje salir de la casa -susurra sobre su cuello con voz ronca-. Ni siquiera de la cama.
-Podría irme -gimió Ginevra, estirando sus brazos para alcanzar a deshacerse del boxer de Harry-. Siempre vuelves a irte por días, podría escaparme.
Harry deja de mordisquear su cuello para observar sus ojos con una sonrisa ladina.
-Hablaremos de eso más tarde -no le da tiempo de replicar cuando alza su pierna y pierde un dedo en su interior, Ginevra se aferra a su bóxer y se vuelve más torpe en su tarea de bajarlo.
-No lo creo -masculló contra sus labios. Se dió por vencida en intentar deshacerse de los bóxer así que mete la mano, toca cuánto quiere de su miembro, escucha y ve perfectamente como Harry traga-. Convénceme y me quedaré contigo.
Harry ríe y hunde otro dedo en su interior sin soltar otro comentario, se dedica a mordisquear desde su cuello hasta su pecho, asegurándose de dejar un camino rojizo detrás de sus labios. No se demora en tener tres dedos dentro de ella, sintiendo la mano de Ginevra subir y bajar por su miembro, paseando su pulgar por la punta.
Entonces Harry saca la mano de Ginevra de su bóxer y las mantiene en sus costados mientras se desliza hasta que su lengua puede jugar con su clítoris. Ginevra pierde el interés en cualquier intercambio de palabras.
Harry se deshace de su ropa mientras lame toda la feminidad de Ginevra, juega con su clítoris y sus labios, sonriendo con los gemidos y los forcejeos torpes. Siente sus piernas moviéndose, de pronto Ginevra está sentada levantando su rostro y besándolo con frenesí, Harry no es nadie en ese momento para detenerla. Mientras la pelirroja vuelve a tumbarse sin deshacer su beso con demasiados choques entre dientes y lengua, Harry se acomoda entre sus piernas, no pregunta, simplemente comienza lento, tomando el suspiro y gemido directo de la boca ajena.
Ya no se detienen a entablar oraciones coherentes, ambos sueltas palabras que suenan más a balbuceos y gruñidos. Ginevra deja sus piernas entrelazadas sobre la cadera ajena, Harry aún sostiene sus manos, ahora a un lado de su hombros. Le besa la mandíbula y lame su oreja, sintiendo el sabor metálico de sus aretes, no le importa mucho cuando en su propio oído puede escuchar los gemidos de Ginevra.
Suelta una de sus manos y la escabulle entre sus cuerpos, sonríe ante el jadeo de placer que le eriza todo el cuerpo.
Parece que Ginevra no piensa en nada, pero realmente piensa en todo lo que está sintiendo. Se humedece un poquito más con solo sentir la lengua de Harry debajo de su oreja, quiere y necesita tocarlo, pero solo tiene una mano libre que se esfuerza por no rasguñar su costado, y no puede mantener la boca cerrada con sentir la mano de Harry jugando con su clítoris mientras su miembro entra y sale de ella tocando el punto que le hace perder la voz, la vista y la coherencia.
Suelta gemidos y jadeos en su oreja mientras su mano recorre su cuerpo, a veces con los dedos, a veces con las uñas, a veces con toda la palma, Ginevra quiere estar segura de que está ahí con ella y no está soñando. No puede estar soñando todo esto.
Harry besa su cuello y le truena un beso en la oreja que le hace cosquillas. Entonces Harry se apoya en sus rodillas y se incorpora sin salir de ella. Ginevra deshace el pequeño nudo de sus tobillos y Harry se encarga de dejar sus piernas separadas mientras continúa con el vaivén de sus caderas, deja que su pulgar continúe jugando con el clítoris sin cesar, simplemente cambiando la dirección y velocidad de sus movimientos.
Ginevra le grita cosas sin sentido entre gemidos algo que intenta sonar como "por favor, Harry", así que él comienza a embestir con fuerza, escuchando sus jadeos, viendo sus nudillos hacerse blancos al apretar con fuerza las sábanas mientras al mismo tiempo que exhibe su cuello al echar la cabeza hacia atrás. Aún así no se detiene.
Ni siquiera cuando Ginevra se retuerce y ve sus costillas subir y bajar, tiene pequeño cabellos pegados en su frente y sus senos brincan con cada embestida que da, es la mejor vista que puede tener. Vuelve a su cuello mantenido el ritmo, lo besa, lame y mordisquea hasta que Ginevra aprieta sus brazos y deja marcadas sus uñas.
Después viene el grito de placer, de inmediato siente las contracciones alrededor de su miembro, entonces detiene las embestida y recupera un vaivén lento y profundo que le saca jadeos y suspiros. Harry se viene mientras Ginevra lo besa y mueve sus caderas contra él lentamente.
Cuando se apartan Ginevra besa sus labios superficialmente y pasa su pulgar por su entrecejo con una pequeña sonrisa. Harry besa su frente y sale de ella, estirando un brazo para sacar la delgada frazada debajo de las almohadas. Los cubre a ambos y de inmediato siente las piernas de Ginevra entre las suyas. Harry le sonríe y le pasa un brazo por el abdomen, dejando el otro sobre su cabeza.
-Me quedaré contigo si te quedas conmigo -le dijo risueño. Ginevra rueda los ojos y besa sus labios lentamente, sin molestarse en romper el silencio de la habitación.
-No me iría, Harry -le susurró, acariciando su pecho con cariño-. No vuelvas a desaparecer, no tienes idea de lo que es estar aquí sin saber si estás vivo todavía.
Y todavía tiene el descaro de sonreír y volver a besar sus labios, la pelirroja no lo aparta, al contrario, lo deja e incluso pone su mano en su nuca para que no se aparte de ella.
-Bien -susurró contra sus labios. Ginevra asiente deja descansar su cabeza contra la almohada, ahora sí analizando las nuevas heridas en el rostro de Harry.
-Son simples quemaduras, se irán rápido -Harry le sonríe y asiente, acariciando su costado y su abdomen con la mano y la punta de los dedos-. ¿Vas a aceptar la oferta de Kingsley?
-Si me nombra jefe de todo el departamento tendré que ir a las misiones más peligrosas -advirtió con una sonrisa divertida. Ginevra lo observa con ojos entrecerrados mientras quita los mechones sudorosos de su frente.
-También puedes enviar a otros -Harry rueda los ojos y besa su nariz.
-No sé qué haría sin tí, Gin -rió, observando los ojos ajenos recorrer su rostro. Ginevra solo lo observa con una sonrisa.
-Te amo mucho, Harry -dijo después de un rato en silencio, dónde lo único que escucharon en la habitación eran sus respiraciones. Ginevra acaricia sus mejillas y labios con dulzura mientras lo observa con genuina felicidad-. No quiero que te pase nada malo, es todo.
El azabache asiente y sube su mano a su rostro para acariciar su cabello.
-¿Podrías vivir con eso? -preguntó de pronto, observando el entrecejo fruncido de la pelirroja como respuesta- Conmigo siendo muy imprudente -sonrió. Ginevra suspiró una risa y se encogió de hombros.
-No serías tú si no hicieras algo imprudente y estúpido -Harry suelta una risa junto con ella y asiente de acuerdo.
-Entonces cásate conmigo -pidió simple, la sonrisa de Ginevra se deshace y lo observa confundida-. Te amo más que a nada en éste mundo, estoy tan acostumbrado a ti que no sabría qué hacer si te pierdo -suspiró y alzó el hombro que no tenía contra la cama-. Cásate conmigo ¿Quieres? -pidió con las cejas elevadas y la duda bailando en sus ojos. Ginevra sigue observándolo confundida, posiblemente pasmada-. Dejé el anillo en alguna parte de mi pantalón...
-No necesito una sortija -susurró, lanzándose a los labios de Harry mientras se incorporaba para abrazarlo por el cuello, el azabache ríe mientras ella lo besa-. Solo a tí.
Ginevra le sonríe besa sus labios, sintiéndose como si fuera la primera vez que lo hace, todos los vellos de su cuerpo estar erizados y tiene una inmensas ganas de reír. Monse contiene, lo besa entre risas mientras pasa una pierna por su torso y se queda sobre él, mostrando su cuerpo con confianza y felicidad
-Te amo -le dijo Harry con Ian sonrisa y ojos brillantes. Ginevra asiente sin poder ocultar una sonrisa-. Y te elegiría siempre ¿Lo sabes?
Ginevra ríe y se encoge de hombros.
-Algo me has dicho -respondió juguetona. Harry ríe y se sienta, sostenido su cintura para que Ginevra no caíga.
-Te lo diré cada que me lo pidas -prometió, rozando su entrepierna con la de Ginevra.
-Te creo -respondió de inmediato, recuperando el brillo lujurioso en su mirada-. Y te amo, Harry, mucho.
Harry le sonríe y la besa antes de continuar, dejando que la felicidad recorra su cuerpo y se una con el de la persona que más ha amado en la vida. Ginevra le sonríe y lo deja hacer, nuevamente cómplices, ahora para siempre.
Fin.
.x.x.x.
Ahora sí ¡Fin!
Continúen a leer algunos datos interesantes de la historia :).
(03/01/20202. 1:40AM)
-Danny :).
