El niño tenía un cierto aire de poder, lo capté desde que pasé por la puerta pero lo ignoré pensando que era yo misma, pero no.

Miré con horror a mi yo del futuro.

— ¿Acaso te volviste loca?— le grité, parándome.

— ¿Que te pasa?— me miró mal.

Oh... con que esa es la mirada.

— Se supone que tu...— recordé algo.

Me golpeé la frente con la mano.

La maldición, por eso está así.

Creo que encontré a la persona que estoy buscando.

Me senté a su lado mas calmada.

— ¿Como pasó esto?— dije apuntando al bebé.

— Pues... me cansé de negar lo que sentía, de ser infeliz, y decidí aceptar mis sentimientos, esto— dijo apuntando al bebé— no lo planeé, pero no te imaginas la felicidad que siento ahora de tenerlo en mis brazos.

Y no sabes lo estupida que fuiste y ahora por tu culpa esta dimensión y mi dimensión están en peligro.

Pero explicárselo no valdrá de nada por que no lo va a recordar.

— ¿Quieres cargarlo? Lo tendrás en unos años— dijo acercándome al bebé.

No, en realidad no lo tendré.

— Ya que— respondí, ella me acercó al niño y lo tomé en mis brazos.

¿Quien será el padre de esta abominación?

Acepté cargarlo para mirarlo de cerca, estaba dormido.

— ¿Que edad tiene?— pregunté.

— Dos meses, aunque no lo parezca.

Ciertamente no lo parece, parece de unos cinco meses.

Tenía el cabello oscuro, su piel era blanca y su cara, aunque esté dormido, estaba fruncida.

No.

No puede ser.

No me lo creo.

— ¿Quien es el padre?— pregunté horrorizada, espero que no lo diga.

Mi yo del futuro sonrió de lado, negando con la cabeza.

— Sasuke.

— Eres una perra— dije parándome con el niño en brazos— no puedo creer que lo hayas hecho.

— Tranquila— dijo acercándose para quitarme al niño, yo retrocedí.

— No sabes en el maldito lío que haz metido a esta dimensión por esto— dije mirando al niño— ¿Solo por una debilidad? Eres una maldita, por primera vez me avergüenzo de mí.

— Eso no lo pensaste cuando lo besaste ¿O si?— su tono cambió, era frío.

Al parecer no cambié todo.

— Te haré un spoiler— dijo con ese tono— aceptarás esos malditos sentimientos que te consumen por las noches, te sentirás bien, él es todo lo que esperas y mucho mas de lo que te imaginas, eres una estupida al no darte cuenta, estás junto a él y te sientes la persona más feliz del mundo y al final te casas, tienes un precioso hijo con él— dijo apuntando al niño— ¡Y por primera vez en 500 malditos años eres feliz!— me gritó.

— ¡Es que no lo entiendes, esto no tenía que pasar, has jodido todo!

Nuestra discusión es interumpida por un golpeteo que proviene de la puerta.

— Debe ser él— dijo mi yo del futuro acercándose a la puerta y abriéndola.

Era Sasuke, se veía mas joven, tiene un corte de pelo parecido a sus 16 años cuando era discípulo de Orochimaru, su vestimenta era parecida a la de ahora solo que sin la capa oscura.

El estaba sonriendo al ver a mi yo del futuro, ella también lo hacia.

Al parecer si soy feliz, ¿Pero a qué costo? ¿Joder toda una dimensión?

— Tenemos visita— dijo mi yo del futuro.

Sasuke me miró, automáticamente mis piernas fallaron.

Que patético, soy débil hasta con su versión del futuro.

El se acercó a mí, con su mirada oscura.

Me miró de arriba hacía abajo, luego miró a su hijo.

— Con que llegó el día— lo escuché decirme en tono bajo, que mi yo del futuro no escuche.

— No te ves sorprendido.

— No lo estoy— suspiró— Keke, ¿Podrías dejarme con ella un momento?

— ¿Acaso me vas a cambiar por ella?— dijo mi yo del futuro mirando mal al Sasuke del futuro.

— Sabes que no, no seas ridícula.

El no cambió nada.

Mi yo del futuro nos dió una mirada.

— No tardes— le dijo a Sasuke y se perdió por un pasillo.

Me senté en el mueble.

— Se que en tu tiempo él es un problema— señaló al niño— lo sé todo.